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La voz dormida RESUMEN, Apuntes de Lengua y Literatura

Resumen 3ª parte de La voz dormida-Dulce Chacón.

Tipo: Apuntes

2019/2020
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Subido el 05/10/2020

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Resumen 3ª parte “La voz dormida”
Pepita tiene entre sus manos los cuadernos azules en los que escribía su hermana dentro
de la prisión, están llenito, hasta la tapa de uno de ellos está escrita y es para su cuñado y
otro que apenas está escrito se titula “Para Tensi”.
Pepita no suelta a su sobrina de los brazos y su patrona le reclama que la va a malcriar.
Pepita no puede abrir los cuadernos, quiere pero no lo hace, siente que si así lo hiciera o
traicionaría a su hermana.
Pero pepita abrió el cuaderno que se titulaba “Para Tensi” Para guardar un trozo de tela que
tienen las manos, y al hacerlo que hay una carta que escribió su querida hermana en la
capilla de ventas, en su última noche, y la carta es para Pepita con el título “Querida
hermana, queridísima mía ”, Y en ese mismo instante sorprendido la lee, y le pide que le lea
el cuaderno que le ha escrito a su hija y también el que va dirigido a su marido para que la
niña sepa cómo es, también le pide que le entregue sus pendientes cuando sea mayor y
que termine el faldón que a ella no le dió tiempo a terminar dentro de la prisión.
Entre tantas cartas y noticias pepita andaba angustiada, pasaban los meses y los meses y
no llegaba ninguna carta de su amado, ninguna carta de Francia, de Jaime.
Ahora que pepita pasa más tiempo en la pensión ya que no trabaja en casa del señorito, y
en el fondo siente que le hecho un favor, solo piensa en esa carta que no llega, por las
mañanas ayuda a limpiar a su patrona y por las tardes cose prendas de novia que se las
pagan muy bien.
Pasan los meses la niña crece en las noticias de Paulino son nulas, pero un día llaman al
timbre y pepita está dándole de comer a su sobrina, de fondo escucha la voz del cartero y
se acerca la puerta pero es una carta del marido de doña Celia. Con furia pepita decide ir al
día siguiente a la cárcel de ventas para encontrarse con la mujer que le dió la carta,
necesito saber algo de su amado y si no lo sabe ella lo sabrá su abuelo. Entre tanto enfado
discutían Pepita y Celia por temas de política, Celia defendía a los suyos y Pepita estaba
harta de tanta política.
Ya era el siguiente día y pepita andaba más lento de lo que le gustaría buscando a Amalia
en la fila de los familiares de la cárcel de Ventas, se encuentra con los familiares de Reme,
como es el día de la Merced entrará a visitarla su hijo que nació con retraso y mal y su nieto
que vive en León. Benjamín, su marido se alegra de verla y de ver a la niña y se
intercambian las direcciones para mantener el contacto. También se encuentra don Javier
que está enfermo, y le saca de la fila para preguntarle si sabe algo de su nieto, pero no
sabe nada. Pepita le ha dicho don Javier que le espere afuera y mientras él está dentro
busca a la mujer que le dió la carta y la encuentra, anda con un bastón de lado a lado y con
unas gafas, tiene la cuenca del ojo izquierdo vacía, le dijo a pepita que estuvo en
gobernación. La hermana de la mujer que ya había muerto no paraba de preguntarle sobre
su amado y su cuñado y la hija de la matrona intenta evitar esa conversación, no le dice
nada pero solo con confirmar la vida de esos dos hombres ya le ha dicho mucho.También le
ha dicho que están al corriente de todo, que Hortensia ha muerto, que ha nacido la niña y
que van a juzgar a Elvirita con tan solo dieciséis años. Pepita espera en la puerta al abuelo
de la joven que iba a ser juzgada.
Los niños entran algunos sin reconocer a sus madres o abuelas, Y mientras tanto Elvira
hablaba con su abuelo, y Sole con su hija Amalia.
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Resumen 3ª parte “La voz dormida”

Pepita tiene entre sus manos los cuadernos azules en los que escribía su hermana dentro de la prisión, están llenito, hasta la tapa de uno de ellos está escrita y es para su cuñado y otro que apenas está escrito se titula “Para Tensi”. Pepita no suelta a su sobrina de los brazos y su patrona le reclama que la va a malcriar. Pepita no puede abrir los cuadernos, quiere pero no lo hace, siente que si así lo hiciera o traicionaría a su hermana. Pero pepita abrió el cuaderno que se titulaba “Para Tensi” Para guardar un trozo de tela que tienen las manos, y al hacerlo que hay una carta que escribió su querida hermana en la capilla de ventas, en su última noche, y la carta es para Pepita con el título “Querida hermana, queridísima mía ”, Y en ese mismo instante sorprendido la lee, y le pide que le lea el cuaderno que le ha escrito a su hija y también el que va dirigido a su marido para que la niña sepa cómo es, también le pide que le entregue sus pendientes cuando sea mayor y que termine el faldón que a ella no le dió tiempo a terminar dentro de la prisión. Entre tantas cartas y noticias pepita andaba angustiada, pasaban los meses y los meses y no llegaba ninguna carta de su amado, ninguna carta de Francia, de Jaime. Ahora que pepita pasa más tiempo en la pensión ya que no trabaja en casa del señorito, y en el fondo siente que le hecho un favor, solo piensa en esa carta que no llega, por las mañanas ayuda a limpiar a su patrona y por las tardes cose prendas de novia que se las pagan muy bien. Pasan los meses la niña crece en las noticias de Paulino son nulas, pero un día llaman al timbre y pepita está dándole de comer a su sobrina, de fondo escucha la voz del cartero y se acerca la puerta pero es una carta del marido de doña Celia. Con furia pepita decide ir al día siguiente a la cárcel de ventas para encontrarse con la mujer que le dió la carta, necesito saber algo de su amado y si no lo sabe ella lo sabrá su abuelo. Entre tanto enfado discutían Pepita y Celia por temas de política, Celia defendía a los suyos y Pepita estaba harta de tanta política. Ya era el siguiente día y pepita andaba más lento de lo que le gustaría buscando a Amalia en la fila de los familiares de la cárcel de Ventas, se encuentra con los familiares de Reme, como es el día de la Merced entrará a visitarla su hijo que nació con retraso y mal y su nieto que vive en León. Benjamín, su marido se alegra de verla y de ver a la niña y se intercambian las direcciones para mantener el contacto. También se encuentra don Javier que está enfermo, y le saca de la fila para preguntarle si sabe algo de su nieto, pero no sabe nada. Pepita le ha dicho don Javier que le espere afuera y mientras él está dentro busca a la mujer que le dió la carta y la encuentra, anda con un bastón de lado a lado y con unas gafas, tiene la cuenca del ojo izquierdo vacía, le dijo a pepita que estuvo en gobernación. La hermana de la mujer que ya había muerto no paraba de preguntarle sobre su amado y su cuñado y la hija de la matrona intenta evitar esa conversación, no le dice nada pero solo con confirmar la vida de esos dos hombres ya le ha dicho mucho.También le ha dicho que están al corriente de todo, que Hortensia ha muerto, que ha nacido la niña y que van a juzgar a Elvirita con tan solo dieciséis años. Pepita espera en la puerta al abuelo de la joven que iba a ser juzgada. Los niños entran algunos sin reconocer a sus madres o abuelas, Y mientras tanto Elvira hablaba con su abuelo, y Sole con su hija Amalia.

Sole se queda pensando porque su hija no se ha quitado las gafas, también se ha percatado de que lleva un bastón, de fondo le grita Tomasa que abra lo que le ha mandado su hija pero ella está absorta en su pensamiento. Tiene miedo al ver que le han traído, ya que están preparando la fuga de Sole y antes de que le entreguen cualquier paquete es revisado por las funcionarias y la zapatones ya había descubierto el doble de las latas y tenía miedo, Tomás acierte de que tenga cuidado con los pimientos ya que la otra vez se llevó la mordida a mitad de un Mundo Obrero , pero esta vez los pimientos estaban vacío y era en el interior de una tartera bajo los granos de arroz De una ración de paella donde solo encuentra un papel embutido en una tripa de chorizo. En el papel confirmen el día y tienen todo preparado, Elvira reconoce en la lectura que hizo sobre el papel cuando dijo suerte chiquetas que eso solo le decía su hermano pero se mantuvo en silencio para que no piensen que se sospecha que su hermano se pondría nerviosa y que le fallaría en su cometido. El plan trataba en la representación de La Tempranica doña Antoñita Colomé finja un desmayo y se bajaron todas del escenario y a partir de ahí el resto sería confusión. Después dos camaradas disfrazados con los informes que reme ha confeccionado en los talleres reclamarán a Sole y Elvirita estará pendiente por si es su hermano. Empezó la actuación y empezó Gabriel a cantar La Tarántula , era la señal y todas las presas en coro le acompañaban hasta que traspasó la prisión y se escuchaba fuera, entonces dos hombres entraron y se llevaron a Sole y uno de ellos le ordenó a Elvira que también, la zapatones les dijo que parara y ellos me enseñaron la orden de traslado de Sole pero faltaba la de Elvirita, pero uno de los camaradas disfrazado le dijo a la guardiana que se la devolvería al día siguiente y entre tanta confusión y caos terminaron saliendo los cuatro. Tomasa y Reme están acostumbradas a confeccionar trajes en el sótano de la cárcel, ya que reme había aprendido a despistar a la Guardiana que les vigilaba, y las prendas que confeccionaban se los guardaba bajo su ropa. Tomasa era la más torpe, era capaz de coserlo pero no de guardarlo sin que la pillaran, por eso una vez cosido se lo cedía a Reme. Cuando volvieron a la galería dos número dos se encontraron solas y se acoplaron a otra familia de cuatro presas. Al día siguiente de la actuación la zapatones estaba inquieta con la llegada de Elvirita, no paraba de hacer recuento y siempre pendiente de la llegada de alguna presa. Tomasa le pregunta que cuándo llegará la niña pelirroja y se lo pregunta una y otra vez sin obtener respuesta, cuando la guardiana se planta enfrente una voz de fondo le ordenó que fuera a dirección, que la reclamaba la hermana María de los Serafines y desde entonces nadie volvió a ver a La Veneno. Esta situación para Elvira suponía el mayor reto de su vida, tenía que demostrar a Mateo que su hermano Jaime no había cometido una locura, pero tanto Mateo como Amalia insiste en que Elvira no puede quedarse con él, que es peligroso llevarla al cerro y que en la casa de Galapagar estaría segura y podría ir a verlo de cuando en cuando. Pero eso no funcionó, Jaime no volvería abandonar a su hermana y le pidió a Amalia que se llevara su abuelo a Pamplona, tenía miedo de que tomarán represalias contra él por la desaparición de la chiqueta. A Mateo no le gusta la idea de que haya mujeres en el cerro, pero a Sole la toleraba porque se marcharía pronto y a Elvira porque le hablaba de Hortensia. El vino había aprendido a manejar las armas como un hombre, no parecía una chiquilla Y ya no era la niña que su hermano se pensaba, era una mujer. Jaime no dejó a su hermana

andara por el patio de la mano de ellas que vestían cada una uno rojo y otro morado. Tomasa recuerda cómo se han ido todas y cada unas de sus compañeras y llora a ellas y a sus muertos y cuando es capaz de enfrentar el dolor se abandona en los brazos de Josefina preguntándole si es bonito el mar, donde están sus hijos. La mujer que tanto echaba de menos Tomasa estaba con su marido y con sus hijas solteras y su hijo que nació tarde y mal, benjamín le estaba ayudando a caminar ya que hacía seis años que no caminaba por la calle y le llevaron al pisito que alquilaron cuando la trasladaron a aquella cárcel, en el pisito Reme se encontró una mesa camilla, seis sillas y un pequeño aparador, su marido tuvo que vender todos los muebles pero a ella no le importaba y le enseñó su dormitorio, esa noche Benjamín y reme tras veintiséis años de matrimonio y seis años sin verse se encontraron cuerpo a cuerpo y después la mujer no podía dormir, no podía parar de pensar en todo lo que le escribiría a Tomasa, en que buscaría a todas sus hermanas de dentro de la prisión y que esperaría a la que todavía estaba presa cuando saliera. Tomasa presume al ver que ha llegado una carta para ella, la lee reconociendo todo lo que le dice reme y la soledad que sentía se alivia cada quince días cuando recibe una carta de la que presenta a sus compañeros como su hermana. Reme le cuenta todo lo que sabe y le promete que le esperará en la puerta de ventas cuando salga y le manda paquetes y le dice que estaba afiliada con la República y que estuvo en gobernación y le cuenta todo lo que puede en una carta que solo entiendo a ella. Los objetivos de Jaime se cumplieron los plazos previstos, organizó brigadas pequeños y dividido en sectores a los que estaban organizados y crearon la agrupación Guerrillera de Cerro Umbría que se creó el uno de abril de mil novecientos cuarenta y tres bajo los jefes de todas las brigadas y los estatutos que se distribuyeron el territorio de actuación a las diferentes partidas recién estructuradas y firmado por El Chaqueta Negra, el Cordobés y el Tordo. La agrupación estaba compuesta por sesenta y dos guerrilleros y entre ellos Elvira, que ya no se iba a llamar así, ahora iba a llamarse Celia, Como su abuela y como Celia Gámez. El Tordo miraba la chiquilla con ojos de deseo y Mateo no soportaba eso, así que le advirtió de que no volviera. Celia ya no era una niña y se defendía en las conversaciones como una mujer, no iba a permitir que por serlo le dieran de lado. Comenzó la marcha y Mateo iba a 10 pasos más atrás que Celia, protegiéndola de la mirada del tordo y pensando en su mujer, miraba al cielo y buscaba su estrella, la más pequeña. Y Mateo se esconde de su sufrimiento y del deseo de poder volver a verla. Celia no podía dormir, el sol había calentado en exceso la tienda de hule y deseaba que fuera invierno aunque el frío fuera duro. Estaba acostada a lado de su hermano y le esquiaba el olor a monte que tenía tanto como el suyo propio, pero eso es lo que tienen que leer para no dejar rastro, o eso le dijo Mateo, pero el cansancio superó el calor y la repugnancia de ese olor, había sido un día largo y glorioso habían conquistado un pueblo y después volvieron al campamento cantando el himno y sorprendido un jefe de agrupación al que le llamaban El Peque le dió la enhorabuena por cómo cantaba, tenía fama de ser duro y de que no le temblaba el pulso frente al enemigo y a los traicioneros. Tenía ojos negros y una sonrisa generosa, nadie había visto la ternura de él, nadie menos Celia, que nunca antes detestó oler a monte como ese día. Cuando Celia se despertó abrazado a su hermano por el calor de los cuerpos vio de lejos a Mateo que se dirigía por agua y una vez más intento acompañarle pero como siempre no le dejaba. La chiquilla se quedó mirándolo y él en el río se agachó tomó agua entre las palmas

y la lanzó con fuerza hacia atrás con una sonrisa aunque ella no la viera, pero lo hacía por ella que también sonreía. Así le verás Celia a El Cordobés por última vez, salpicando el agua hacia su espalda. Para ella. Mateo se despertó con el abrazo de su hermana y la vio hablando con Mateo pero intentó conciliar el sueño de nuevo y cerraban los párpados intentando ver a Pepita pero no era capaz así que se levantó hizo una ronda por los puestos de guardia y le ofreció a El Tordo un cigarro Y mientras se fumaba bien confuso un brillo detrás de un árbol y es que durante la toma del pueblo un guerrillero de El Llano les informó de que su enlace de Guadarrama había ido a Soto del Real a comprar víveres y no había regresado y les avisó de que esa chiquilla no iba aguantar la tortura. En ese momento supieron que había caído. Celia vio como los civiles acercaban a Mateo y con un grito le avisó, Mateo alzó la mirada y sabía que estaba perdido cogió su naranjero y disparó, ese mismo disparo bastó para despertar a los guerrilleros que aún estaban durmiendo. La guardia civil tomó fotos del cadáver de Mateo y de todos los guerrilleros que murieron en el pico Montero entre ellos una chiquilla, se dedicaron a colgarlos en los escaparates de las tiendas de El Llano, y corría el rumor de que todo el que fuera a reconocer a sus muertos no iban a ser ni interrogados ni detenidos, pero poco se lo creían. Doña Celia intentaba parar a la tía de Tensi, pero no había quien la parara, necesitaba saber si uno de ellos era Paulino. Se montó en el tren cerca de Benjamín y su mujer Reme, pero no los reconoció Y estaba absorta pensando en su amado. Bajó al andén donde un día pisó sangre y no vio a Reme, caminaba deprisa y se dirigía el escaparate más cerca que había, seis hombres y una chiquilla y ella solo reconoció al primero pero ante la pregunta de los guardia civiles ella no conocía nadie, se dió la vuelta y cruzó la plaza con terror en la mirada, Mateo había muerto. Reme bajo a la misma vez que la hermana de la que fue su compañera y con apuros se dirigió en el brazo de Benjamín apoyada y sujetándose el vientre a las seis Reme bajo a la misma vez que la hermana de la que fue su compañera y con apuros se dirigió en el brazo de Benjamín apoyada y sujetándose el vientre a el aseo más cercano. Reme estaba enferma pero cuando escucho los rumores se levantó de la cama porque necesitaba saber si la chiquilla era Elvirita y al estar en la estación mirando las fotografías suspiró al ver que no era Elvira, pero su marido reconoció a Mateo y también a la chiquilla, la hija de El torno. Los guardia civiles observaron como suspiraba y le preguntaron que si los conocían, que tenía cara de descompuesta pero les dijeron que se encontraba enferma y que no los conocían. Mientras en el campamento El Chaqueta Negra baja de la roca a Celia y le dice a esta que huya. Estaba aterrorizado, mira atrás empieza a correr, no podía parar de escuchar el disparo del naranjero de Mateo pero ella seguía corriendo, dirección hacia El Llano. Hasta que no pudo más y decidió esconderse entre unos matorrales. Estaba en estado de shock y tenía sed. Empezó a escuchar ruidos, sabía que tenía que huir pero fue de repente cuando escuchó tres veces el sonido del búho ella contestó abubilla. Alguien preguntó en voz baja quién eres, se trataba de El Peque. Ambos compartieron el dolor y el refugio y hasta que cayó la noche soportaron juntos la sed. Pepita por otra parte se lamentaba de las muertes que habían pasado, no podía parar de llorar pero aún así saca las fuerzas para estar con Tensi y realizar sus encargos como costurera.

Entre los barrotes Jaimes tiendas y Pepia su mano y ella también pero el funcionario les ordena que se retire. Mantienen una pequeña conversación le presenta a Tensi, Que andaba confundida pregunta no sé si era su papá también vio como iba vestida pepita y le dijo que le mandaba unos pantalones que llevaba en los bolsillos en largo para que le arreglara los bajos, pero lo que ella no sabía era que en los bajos de esos pantalones había un manifiesto en el que los presos pedían que se levantaran las penas de muerte, Y ella lo debía entregar en Puerta Chiquita, donde trabajaba reme. Los dos escriben cartas cada quince días hasta poder verse dentro de un año. Dentro de la prisión Jaime siente que pasan los días desde fuera, pero está en su ciudad, en la que ha crecido y no perderá la pasión habla de política con todos sus compañeros y espera cada quince días una carta. Le llegó una de su abuelo, le contó que sabía de su nieta y que estaba con pulmonía pero que no se preocupara pero la congoja invadió a Jaime y esa misma tarde jugando el último ajedrez con su compañero, marido de doña Celia le dieron la libertad y no volverá a esperar las cartas ni a bajar al locutorio cada año con él. Gerardo cogió todo y llevaba una caja que le mandó Jaime a Pepita. Pepita acude a las reuniones que organiza reme y hace lo que Jaime le ordena, llevó la caja que Jaime ordenó al marido de doña Celia que le diera para que la llevara en el extranjero y poco después se publicará por todos los periódicos. Pepita día vamos ir a esas reuniones, discutía con Reme sobre la política y decía que no hacía nada más que traer disgustos como siempre, no cambiaba de argumento y se limitaba la reuniones hablar de la muerte del chiquillo de Reme y de lo rápido que estaba creciendo Tensi, que confundida le decía a su tía que quería tener una madre y un abuelo de verdad no de mentirijillas. Pepita siempre llevaba a Tensi q las reuniones hasta que se dió cuenta que le picaba la curiosidad y no lo iba a consentir, así que dejó de llevarla. Pepita habla con Reme Y escuchaba como la prisión de ventas se lo descongestionado y cada preso tenía una cama, también escuchó que la guerrilla se había acabado que la lucha era solo política y pensaba en todas las personas que había muerto más valientes que nunca sin una victoria. Reme le dijo que tenía que escribir una carta porque el año que viene iba a ser Jacobeo y que se le escribía una carta al cardenal arzobispo de Santiago de Compostela solicitando un indulto y con suerte recibió un acuse de recibo donde el cardenal Quiroga palacios saluda y bendice a Josefa Rodríguez García comunicándole que ha pedido el indulto para Jaime. Pepita fue a visitar a Jaime y leía entre lágrimas que no le habían concedido el indulto y del otro lado de el locutorio le pedía Jaime al funcionario que le diera cinco minutos, Jaime desapareció y el funcionario fue a buscar a pepita le llevó hacia una puerta y estuvieron cinco minutos juntos, después de muchos años sin besarse se besarían y tardarían otros tanto en hacerlo. Pepita vuelve de la visita más triste que nunca, también estaba cansada pero tenía que llevar una caja con propaganda a Reme. Era un día de celebración para Puerta Chiquita ya que habían concedido el indulto a Tomasa. Pepita le entregó por última vez la caja a Reme, no volvería a verla, por qué se volvía a su pueblo con su marido y con Tomasa, que el mar estaba al lado de su casa y ella estaba deseosa de verlo.

Pepita seguía asistiendo a las reuniones echando de menos a Reme. Pepita fue a visitar de nuevo a Paulino y empezaron hablar de su futuro, pero para eso quedaba mucho. El chaqueta negra le dejó un estuche de madera con una carta en el lateral que iba para su hermana, recibió respuesta un año después y la chiquilla pelirroja que seguía llamándose Celia, le contó que estaba casada con El Peque y que estuvo diez años de luto por él porque le dijeron que había muerto. Pepito estaba en la pensión y hablaba con doña Celia mientras recogían las mesas lo que había hablado en la prisión con Jaime. Tensi y doña Celia discutían para ver quién le decía a Pepita que se quería afiliar, Y cuando al final se lo dijo la pequeña a ella casi me da algo, pero termino cediendo entre lágrimas. Pepita leía la última carta que le había escrito Jaime, le avisaba de que pronto iba a salir y de que le iban a ofrecer el indulto, eran rumores pero que seguramente se iban a cumplir. Doña Celia, Tensi y ella fueron a la iglesia para ver si el cura les podía casar y tras resistirse un poco le convenció, le contó toda su historia y le hizo prometer que si no era ahora será dentro de cinco años pero que les casaría. La cosa era que en cuanto saliera de la cárcel de Burgos irían a casarse y pitando se irían a Córdoba ya casados. Cuando salieron del iglesia y Pepita terminó de hablar con el párroco fueron a comprar los muebles del dormitorio. Me llegó un telegrama a pepita “INDULTO EN BOE MAÑANA LIBERTAD”. Jaime iba a salir y ella necesitaba un abrazo doña Celia, don Gerardo y ten si tardaban en llegar y cuando los vio acercarse por la plaza les gritaba desde el balcón pero aún así no les escuchaba, bajo corriendo y se los dejo a gritos se abrazaron y contentos fueron a mirar el decreto que estaba firmado por Francisco Franco y Luis carrero blanco, seguidamente fueron a la iglesia y le enseñaron el decreto al párroco exigiéndole lo que le había prometido. Pepita fue a recoger a Jaime y la espera se hizo eterna, pero salió y se abrazaron. Fueron rápido a la estación no podían perder el tren. Cuando llegaron a Madrid se apresuraron, ella se cambia de traje y se fueron a la iglesia, se casaron, llovía mucho, la sobrina de doña Celia y Manolita fueron a por el pastel de bodas, el banquete se hizo la pensión Atocha y tras finalizarlo se fueron entre lágrimas con una despedida muy triste a Córdoba.