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Según las niñas: " Siempre se nos aparecía de repente, sólo que unas veces traía el Niño y otras no. Su postura más habitual era estar con los brazos abiertos y extendidos, mirándonos: - Sus ojos eran negros, ¡muy dulces y misericordiosos!, más bien grandes. Parecía como si no mirara a la cara, ni al cuerpo, ¡sino al alma !.
Su mirada es muy difícil de describir. “- Hace a uno amarla más y pensar más en Ella. Mirándola a la cara, nos hace felices del todo, y mirándonos Ella, todavía más. Cuando nos hablaba, nos miraba, y también cambiaba de mirada durante la conversación ."
Su voz, " es muy dulce y armoniosa, se oye por los oídos, aunque sus palabras penetran en el corazón; es como si se metiera la voz dentro. ¡Hablaba con voz clarísima y dulcísima!. Alguna vez se rió, además de sonreírse, que era lo habitual. Se oía su risa, como sus palabras; pero la risa era más no sé qué que el habla. ¡No sé explicar su risa!. Nunca sabré explicarla, era muy hermosa ."
“ Un día, en una aparición de la Virgen, nosotras llevábamos puesto el cilicio, aunque muy flojo, y para que Ella se diera cuenta de que lo llevábamos, lo teníamos en la cintura, nos lo palpábamos de cuando en cuando. Nos dijo: - Sí, ya sé que lo lleváis; pero no es eso precisamente lo que pido de vosotras, ni lo que más me agrada, sino la fidelidad en la vida ordinaria. También nos dijo una vez:- Si viérais juntos a un ángel y a un sacerdote, tendríais que venerar primero al sacerdote .”
Sagrado Corazón de Jesús. En Garabandal, el Sagrado Corazón de Jesús solo se apareció en una ocasión a Jacinta, el día 30 de junio de 1961, es decir antes de que vieran por primera vez las cuatro niñas a la Virgen. Jacinta vió al Señor, de pie sobre una nubecilla blanca, vestido con túnica blanca y manto rojo, dejando ver sobre la parte izquierda de su pecho su Corazón, de color rojo intenso, que despedía rayos blancos y dorados.
No habló a la niña. Con su mano izquierda señalaba su Corazón, mientras le hacía señas, con la derecha, para que se acercara. Jacinta obedeció, y quedó deslumbrada por la belleza y resplandor de sus vestidos, más aún que de su persona.
Dos cosas le impresionaron de un modo indeleble para el resto de su vida : la mirada de Jesús y su porte majestuoso. “ Aquella mirada penetraba hasta lo más profundo del alma de un modo que no lo puedo explicar, aquel mirar del Señor estaba impregnado de un Amor inmenso .” Dice Jacinta que no hubiera podido estar así mucho tiempo porque su alma se habría ido con Jesús.
La visión del Sagrado Corazón en Garabandal le impresionó más que la de Nuestra Señora y a pesar de que no le ha vuelto a ver, cada vez que ve su imagen o habla de Él, tiene una fuerte sensación dentro de sí como de ver a alguien muy querido que no es capaz de explicar. La visión siempre ha permanecido viva en mi mente. Recuerdo habérselo dicho a mi madre, cuando dudaba si había visto a la Virgen y al Ángel; pero de esta visión del Sagrado Corazón, aunque me fuese a morir, yo insistiría en que fue verdad. Es algo de lo que nunca dudé.
San Miguel Arcángel. Las apariciones del arcángel San Miguel en Garabandal fueron las más frecuentes , después de las de la Virgen del Carmen. De hecho la precedió en solitario desde el 18 de junio hasta el día 1 de julio de 1961 para preparar a las niñas y después la acompañó en su primera aparición , junto al arcángel San Gabriel, el día 2 de julio, fiesta entonces de la Visitación.
Más adelante San Miguel se encargó de dar la comunión a las niñas de Garabandal , en forma habitualmente invisible a las demás personas presentes, excepto el día 18 de julio de 1962 (Milagruco). Además fue el transmisor directo de los dos mensajes públicos que la Virgen dio en Garabandal. Hoy día, además de su imagen en la Iglesia del pueblo, que vemos en la foto, existe una capilla dedicada a San Miguel a medio camino entre Garabandal y los Pinos.
San Gabriel Arcángel. El arcángel San Gabriel se apareció en Garabandal en una sóla ocasión, coincidiendo con el primer día que se manifestó la Virgen, el 2 de julio de 1961. Su aspecto era de un joven vestido con túnica blanca, muy semejante aquel día a San Miguel a quien ya conocían las niñas, hasta el punto que dijeron que parecían mellizos. En realidad las niñas no conocieron su identidad hasta pasado un tiempo. La presencia en Garabandal del arcángel San Gabriel es muy significativa ya que se trata del ángel enviado por Dios al profeta Daniel para explicarle los tiempos que faltan para poner fin a la rebeldía, para sellar los pecados, para expiar la culpa, para instaurar justicia eterna, para sellar visión y profecía, para ungir el santo de los santos (Dan. 9, 24).
Santiago Apóstol. El Apóstol Santiago se apareció en Garabandal el día de su fiesta (25 de julio) del año 1961. Su manifestación se realizó cabalgando por el cielo durante unos diez minutos cerca de la medianoche. El hecho pudieron verlo muchas personas que estaban aquel día en Garabandal, y entre ellos D. Valentín Marichalar párroco del pueblo. Por el modo de aparecerse no queda ningún mensaje en forma de palabras. Sin embargo es significativo que se manifestara confirmando la tradición de constante ayuda a los españoles y naciones hispanoamericanas en las batallas contra los enemigos de la fe.
Hace 300 años Francisco de Quevedo escribía al rey Felipe IV: “ Dios hizo a Santiago, Patrón de España, que no existía entonces, para que cuando llegue el día pudiera interceder por ella y volverla otra vez a la vida con su doctrina y con su espada ”. Sin duda, ese día queda muy cercano del tiempo de los sucesos anunciados en Garabandal.
San Miguel Arcángel San Gabriel Arcángel Apóstol Santiago
Durante los éxtasis, nuestras pequeñas protagonistas, llevaban siempre un crucifijo que ofrecían a las personas presentes para que lo veneraran. Por orden de la Virgen solían extender el crucifijo a quien Ella les indicaba. Después de un éxtasis, Conchita se enteró de que todos aquellos a los que había dado a besar el crucifijo eran sacerdotes vestidos de civil. Fueron numerosas las ocasiones en que las niñas en éxtasis reconocieron a los sacerdotes y religiosos vestidos de paisano, sin tener ninguna otra señal para saberlo que lo que les dijera su visión.
Poco a poco, a medida que la noticia fue corriendo de boca en boca, comenzaron a llegar visitantes venidos de fuera del pueblo, de fuera incluso de España, hasta el punto de que pronto llegarán a juntarse de 500 a 3000 personas por día, que se unirán al rezo de los vecinos de Garabandal en espera de la aparición.
Pronto, al lado de las niñas en éxtasis, se vio aparecer a muchos sacerdotes y médicos decididos a probar la verdad o falsedad de las apariciones. Entre los primeros, llegaron a este rincón de la montaña teólogos de prestigio, profesores, sacerdotes diocesanos y religiosos, algunos de ellos con importantes cargos dentro de la Iglesia. Realizaron sus indagaciones a nivel teológico y doctrinal y examinaron la vida de las niñas. Pudieron comprobar que eran niñas perfectamente sanas y equilibradas, sin ansia de espectacularidad , aun cuando no dejaran de tener "cosas de niñas" cuando estaban fuera del éxtasis, lo cual las hacía más normales si cabe. Comprobaron que, en todo el tiempo que duraron las apariciones, las niñas no desatendieron sus obligaciones escolares, ni la ayuda en casa o en las labores del campo, y eso a pesar de que la aparición las hubiera mantenido en vela hasta altas horas de la madrugada, sufriendo muchas veces las inclemencias del tiempo: la lluvia, el frío o la nieve. La misma Virgen les repetía a menudo que fueran obedientes a sus padres. También las animaba a hacer sacrificios, en concreto por los sacerdotes, para que fueran santos, y por los que dudaban, para que siguieran siendo sacerdotes. Les enseñó a tener horror al pecado, ayudándolas a formar su conciencia, respondiendo a las mil preguntas que le ponían las niñas. Las niñas afirmaron que después de ver a la Virgen tenían más ganas de amar a Jesús y a María y de hablar a todos del Señor y de su Madre Santísima. Llama siempre la atención ese trato sencillo y confiado que las niñas tenían con su Madre del Cielo, que hasta jugó con ellas en ocasiones y que con frecuencia las despedía con un beso.
Los médicos, por su parte, comprobaron asombrados los extraños fenómenos físicos que acompañaban a los éxtasis. Durante estos, la insensibilidad al dolor era total, aun cuando se les pinchase con agujas o incluso se les quemase con cigarrillos. Sus cuerpos adquirían un peso extraordinario que hacía imposible levantarlas u obligarlas a hacer el más mínimo movimiento de sus miembros. Sus ojos abiertos contemplando la aparición eran bombardeados con la luz de focos potentes y de flashes sin que la expresión de sus rostros fuera perturbada. Corrían hacia el lugar de su visión llegando antes que nadie, incluso de jóvenes fuertes y entrenados, y llegaban sin señales del esfuerzo físico realizado, mientras que los demás lo hacían ahogados y sudorosos. Caían de rodillas estrepitosamente sobre las rocas sin hacerse ningún daño. Caminaban en éxtasis hacia delante y hacia detrás por las callejuelas mal empedradas de la aldea o incluso campo a través, con la cabeza totalmente alzada,
sus ojos fijos en lo alto todo el tiempo, sin ver por dónde iban y sin caerse ni tropezarse nunca. Nada de esto tiene una explicación natural.
Entre los muchos sacerdotes que subieron a Garabandal para estudiar los hechos estaba el P. Luis Mª Andreu, jesuita , que subió a Garabandal junto con su hermano, el también jesuita P. Ramón Andreu , movidos ambos más por la curiosidad que por la esperanza de encontrar cosas serias. Lo que vieron les convenció bien pronto de la verdad de lo que contaban las niñas. El 8 de agosto 1961 el P. Luis Mª Andreu hizo una segunda visita a Garabandal. Por la noche, al entrar las niñas en éxtasis, se colocó cerca de ellas para observarlas con detenimiento. De repente, los que estaban con él pudieron ver cómo una indescriptible emoción invadía al Padre. Su rostro cambió de aspecto y las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas. De repente, gritó: "¡Milagro, milagro, milagro, milagro!". En el coche que le llevaba de regreso a su residencia esa misma noche, sus compañeros de viaje se quedaron impresionados por la alegría que desbordaba al Padre y por la seguridad con la que hablaba de los hechos de Garabandal. Repetía emocionado: "¡Qué contento estoy! ¡Qué regalo me ha hecho la Virgen! ¡Vaya suerte tener una Madre así en el Cielo! Yo no puedo tener la menor duda sobre la verdad de las visiones. ¡Hoy es el día más feliz de mi vida!" Después de esta última frase quedó en silencio. "¿Padre, le pasa algo?" El P. Luis Mª Andreu había muerto. Era un hombre todavía joven al que no se le conocía ninguna enfermedad. La Virgen dijo a las niñas que el día 8 de agosto,” el P. Luis Mª Andreu, no sólo la había visto a Ella, sino que había tenido también una visión del Gran Milagro que vendría .”
El Padre Luis Mª Andreu en el momento de su visión particular junto a las niñas videntes
¿De qué Milagro estaba hablando la Virgen?
En octubre de 1961, la Virgen comunicó a Conchita el Gran Milagro , más tarde también lo comunicó a las otras tres. Conchita dice que será un jueves a las 8.30 h. de la tarde y durará un cuarto de hora ; pero una señal quedará visible en los pinos hasta el final de los tiempos. Coincidirá con un gran evento eclesial. Sanarán los enfermos que estén allí, los pecadores se convertirán y los incrédulos creerán. Conchita sabe la fecha del Milagro y lo anunciará con ocho días de anticipación. Antes del Gran Milagro habrá un aviso sobrenatural que vendrá directamente de Dios para prepararnos. El aviso se verá en el Cielo en todo el mundo y será sentido por todos, cualquiera que sea su condición y conocimiento de Dios, exactamente al mismo tiempo. Será una experiencia terrible pero para el bien de nuestras almas porque veremos en el interior de nosotros mismos, en
18 de junio de 1965 SEGUNDO MENSAJE
El segundo mensaje de la Virgen llegó pocos meses antes del fin de las apariciones, el 18 de junio del 1965. Es San Miguel el encargado de comunicar el mensaje a Conchita de parte de la Virgen. Las lágrimas ruedan por el rostro de la muchacha a medida que él va hablando. " Como no se ha cumplido y no se ha dado mucho a conocer mi mensaje del 18 de octubre de 1961, os diré que este es el último. Antes, la copa se estaba llenando, ahora, está rebosando. Muchos cardenales, obispos y sacerdotes van por el camino de la perdición, y con ellos llevan a muchas más almas. A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debéis evitar la ira del buen Dios sobre vosotros con vuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con alma sincera, Él os perdonará. Yo, vuestra Madre, por intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis. ¡Ya estáis en los últimos avisos! Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación. Pedidnos sinceramente y nosotros os lo daremos. Debéis sacrificaros más. Pensad en la Pasión de Jesús ".
El mensaje, breve en palabras, era verdaderamente largo en contenido y no hacía sino describir la dolorosa situación que estaba viviendo la Iglesia Católica, a punto de concluir el Concilio Vaticano II. Pocos meses después de la comunicación de este segundo mensaje, Pablo VI publicaría la encíclica Mysterium Fidei, en la que el Pontífice expresaría precisamente su grave preocupación por la confusión doctrinal respecto al mayor tesoro que la Iglesia posee, la Eucaristía. Pero, el 18 de junio de 1965, Conchita no podía conocer lo que estaba sucediendo, porque la crisis de doctrina y culto que comenzaba a estallar en el seno de la Iglesia, apenas había llegado a España, y menos a esa aldea perdida en la montaña. De igual manera, la gran crisis sacerdotal todavía no se podía ni imaginar, y sin embargo pronto se convertiría en motivo de nuevo y profundo sufrimiento para el sucesor de Pedro y para toda la Iglesia.
13 de Noviembre de 1965 ALEGRÍA Y TRISTEZA
El 13 de noviembre de 1965 fue para Conchita un día de alegría y tristeza mezcladas. Subió sola a los Pinos , bajo la lluvia. María Santísima se apareció de nuevo a la joven. Venía con el Niño, muy sonriente, pero esta vez sería la última. La Virgen, dirigiéndose a Conchita, dijo: "¡Háblame, Conchita, háblame de mis hijos! A todos los llevo debajo de mi manto (…) Os quiero mucho y deseo vuestra salvación (…) Pon de tu parte todo lo que puedas y nosotros te ayudaremos. Esta será la última vez que me verás aquí, pero estaré siempre contigo y con todos mis hijos. Conchita, debes visitar más a mi Hijo en el Sagrario. ¿Por qué te dejas llevar de la pereza para no visitarle? Él os está esperando día y noche ". Conchita dijo a la Virgen: "¡Qué feliz soy cuando os veo. ¿Por qué no me llevas ahora contigo? ". Ella le contestó: " Acuérdate de lo que te dije el día de tu santo. Cuando te presentes delante de Dios tienes que mostrarle tus manos, llenas de obras hechas por ti a favor de tus hermanos y para gloria de Dios. En este momento tienes las manos vacías ".
Lugar llamado Los Pinos
Así terminaron las manifestaciones visibles de nuestra Señora en Garabandal. Los momentos felices que las niñas habían pasado con su Madre Celestial habían terminado, pero sentían aún su presencia y los efectos dejados en su alma. Conchita dijo de las apariciones : "Me dejaron el alma llena de paz y alegría y de un gran deseo de vencer mis defectos y de amar al Señor y a su Madre Santísima con todas mis fuerzas ".
Son los mismos efectos que nuestra Madre del Cielo quiere dejar en las almas de todos sus hijos: la certeza de tener una Madre muy cercana que vela por nosotros, el deseo de conversión que nace en el alma que medita la Pasión, el amor y la veneración por el tesoro más precioso que posee la Iglesia: la Eucaristía. María Santísima
estará siempre con todos sus hijos. Lo que prometió a Conchita en esa última aparición nos lo promete a nosotros: “ Nosotros te ayudaremos. Yo estaré siempre contigo y con todos mis hijos ".
Las cuatro niñas vivieron con la Virgen María una experiencia tierna y familiar. De Ella aprendieron enseñanzas y vivencias que les ayudaron a vivir familiarmente con Dios en la vida diaria.
Ya en 1965 el Arcángel San Miguel dijo " la Copa está ya rebosando ", por los pecados del mundo, señal apocalíptica que hizo decir a la Virgen que "no esperamos el Castigo, pero sin esperarlo vendrá si no se deja de ofender a Dios". La Santísima Virgen le dijo a Conchita que poco antes del Milagro muy poca gente creerá en Garabandal.
El Aviso: Antes del Gran Milagro, habrá un aviso sobrenatural que vendrá directamente de Dios para prepararnos. El aviso se verá en el Cielo desde cualquier parte del mundo y será sentido por todos, cualquiera que sea su condición y conocimiento de Dios, exactamente al mismo tiempo. Será una experiencia terrible, pero para el bien de nuestras almas, porque veremos en el interior de nosotros mismos, en nuestra conciencia, el bien y el mal que hemos hecho. Dios desea nuestra salvación, entonces el aviso no tiene como finalidad el temor sino que nos acerquemos más a Él y tengamos más fe.
El Milagro: En octubre de 1961, la Virgen comunicó a Conchita el Gran Milagro, más tarde también lo comunicó a las otras tres. Conchita dice que será un jueves a las 8:30 de la tarde y que durará un cuarto de hora; pero una señal quedará visible en los pinos hasta el finalde los tiempos. Coincidirá con un gran evento eclesial. Sanarán los enfermos que estén allí, los pecadores se convertirán y los incrédulos creerán. Conchita sabe la fecha del Milagro y lo anunciará con ocho días de anticipación.
El Milagro de Garabandal es el hecho central de los profetizados en las apariciones de Garabandal. Se conocen algunos detalles sobre él pero no se conoce su contenido sino tan solo indirectamente por circunstancias
periféricas al propio hecho que han contado las niñas de Garabandal. Entre esos detalles que han dicho se sabe
que será el mayor Milagro de la historia, después, de la Resurrección de Jesucristo. Para ver el Milagro y aprovechar su contenido espiritual se requiere un nivel de purificación interior que lo favorecerá el Aviso previo de
carácter global.
Su objeto es dar una última gran ayuda a los hombres para su conversión pues si el mundo no cambia con esto,
Dios permitirá una gran tribulación y un Castigo de purificación universal. En palabras deConchita, como el
Castigo es muy, muy grande, como lo merecemos, el milagro también es inmensamente grande, como el mundo lo necesita.
La Virgen pidió a Dios el Milagro como último remedio para evitar o atenuar el Castigo. Los efectos interiores en
las personas que lo vean directamenteserá que creerán, como ocurrió al Padre Luis Andreu, y los pecadores se convertirán.
Entre los efectos visibles del Milagro estarán que los enfermos que lo presencien sanarán. Su desarrollo se
podrá televisar, si bien no está claro cómo participarán de los efectos quienes lo vean por este medio.
Quedará una señal permanente en el pino que se aparecía la Virgen, frente a la última estación actual del Vía Crucis que finaliza en los Pinos. Esta señal permanente posterior al Milagro se podrá ver y filmar pero no tocar. El
Papa verá el Milagro desde donde esté, lo cual parece corroborar que para entonces habrá tenido que salir de
Roma para esconderse, pues las circunstancias de persecución a los cristianos del entorno del Aviso aún
persistirán en la mayor parte del mundo.
Geográficamente el Milagro se podrá ver no solo en los Pinos de Garabandal , sino en las montañas adyacentes, es decir parece que ocurrirá en el aire y más probablemente en el cielo. Respecto al momento, Conchita conoce
la fecha exacta, que no puede decir hasta 8 días antes, pero si ha avanzado que el Milagro ocurrirá
en jueves, festividad de un mártir de la Eucaristía, entre los días 8 y 16 del mes de marzo, abril o mayo. En el
momento actual estos datos limitan las fechas posibles a los días 11 (S. Estanislao) y 13 (S.Hermenegildo) de abril. La hora local en que ocurrirá el Milagro será hacia las 20:30, es decir casi de noche, y durará unos 15
minutos. Ocurrirá dentro de los siguientes 12 meses al Aviso, aunque posiblemente en año diferente. Las
circunstancias sociales, por algún motivo próximo, serán de incredulidad, lo cual junto a otros posibles motivos,
hará que la asistencia no sea tan numerosa como cabría esperar. No obstante aquel día coincidirá con un acontecimiento importante para la Iglesia, infrecuente, feliz y venturoso.
Un estudio más completo sobre el Milagro de Garabandal, relacionado con menciones en la Sagrada Escritura a
este importante suceso, puede verse en el libro "Garabandal, 50 años después"
El Castigo: Si finalmente los hombres no se convierten el primer mensaje formal de Garabandal habla de un castigo divino a la humanidad, de magnitud desconocida en la historia. Como el castigo es muy, muy grande,
como lo merecemos, el milagro también es inmensamente grande, como el mundo lo necesita.
El contenido del Castigo se les reveló a las niñas de Garabandal un mes antes de ocurrir el milagro de la
Comunión visible, en dos noches sucesivas anteriores a la fiesta del Corpus de 1962, es decir casi en el primer aniversario de la primera aparición del Ángel en Garabandal. Como resultado de lo que vieron la primera noche,
las niñas dieron gritos impresionantes que asustaron a todo el pueblo que asistía a cierta distancia al éxtasis.
Para la siguiente noche las niñas indicaron que todos debían quedar lejos de ellas de modo que no se las viera, aunque ellas estarían en el Cuadro. Entre lo que se alcanzaba a oír se escuchaba: ¡Oh, permitid que los niños
pequeños mueran antes de que esto suceda; dad tiempo a que la gente se pueda confesar antes de que
suceda… ¡Espera! ¡Espera!...¡Que se confiesen todos!... ¡Ay!... ¡Ay!... Los asistentes empezaron a pedir y
pedirse perdón públicamente.
Entre los asistentes aquella noche en Garabandal el Padre Larrazabal, que había llegado para ayudar en la festividad del Corpus, rezaba muy emocionado en alta voz y todos le seguían. Cuando cesaba un momento, las
niñas, de la manera más angustiosa, volvían a llorar y a gritar, aplacándose de nuevo cuando proseguía el rezo de
los asistentes.
La madre de Jacinta, una de las cuatro niñas, recuerda que las oía llorar con tales voces y tal horror, que quiso
correr hacia su hija, para ver qué pasaba, pero la echaron hacia atrás. Años más tarde, recordando el suceso el
albañil del pueblo, se jactaba de ser hombre que no conoce el miedo, que anda de noche por cualquier rincón del
pueblo o por caminos apartados de los montes de Garabandal, sin sobresalto ni temblor. Pero aquella noche de
los gritos, reunidos todos allí en la oscuridad, oyendo a distancia los llantos y los chillidos de las niñas..., le temblaban de tal modo las piernas, que las rodillas daban la una contra la otra sin que lo pudiera remediar: nunca
he vivido cosa igual. La impresionante aparición acabó hacia las dos de la madrugada. Al volver a la normalidad,
dijeron las niñas que se quedaban allí, todo el resto de la noche, en oración. Todos quedaron rezando con ellas hasta las seis de la mañana. A esa hora, el sacerdote se fue para la iglesia. Le siguió y se confesó todo el pueblo.
Días más tarde escribieron algunas líneas sobre lo que habían visto. La Virgen nos ha dicho que no esperamos el
Castigo, pero sin esperarlo vendrá; porque el mundo no ha cambiado y ya lo ha dicho con ésta dos veces y no
la atendemos, porque el mundo está peor y hay que cambiar mucho y no ha cambiado nada. Preparaos,
confesar, que el Castigo pronto vendrá, y el mundo sigue igual. Lo digo: que el mundo sigue igual. ¡Qué pena que no cambie! Pronto vendrá el Castigo muy grande, si no cambia.
Recordando años después este texto que escribieron, Loli añadió algunos detalles. Aquello era horrible de ver.
Nosotras estábamos totalmente espantadas... y yo no encuentro palabras para explicar aquello...Veíamos
Conchita González González , nació el 7 de febrero de 1949. Era la última y la única chica de los hijos de Aniceta González, que perdió tempranamente a su marido. Tenía tres hermanos mayores que ella: Serafín, que trabajaba en las minas en la provincia de León; Aniceto, al que llamaban familiarmente Cetuco y que murió en 1965; y Miguel. El 26 de mayo de 1973, Conchita se casó con Patrick J. Keena en Long Island (Nueva York), donde vive actualmente. Tiene cuatro hijos: María Concepción, Fátima Miriam, Ana María Josefa y Patrick Joseph María. Conchita escribió un Diario personal que aquí os dejamos: Diario de Conchita.
Jacinta González González, nació el 27 de abril de 1949. Sus padres eran Simón y María, cristianos de gran fe. La familia estaba formada por ocho hijos. Jacinta se casó con Jeffrey Moynihan, de California (EE.UU.), el 21 de febrero de 1976. Tiene una hija, María, y actualmente vive a las afueras de Los Ángeles, California
María Cruz González Barrido , nació el 21 de junio de 1950. Hija de Escolástico y Pilar. Su familia era menos fervorosa. Aunque era un año más joven, era tan alta como sus tres compañeras. Se casó con Ignacio Caballero en mayo de 1970. Tienen 4 hijos y actualmente residen en Avilés, Asturias.
María Dolores Mazón González, (D.E.P) nació el 1 de mayo de 1949. La llamaban Loli y era la segunda de los 6 hijos de Ceferino y Julia. Ceferino llevaba la alcaldía del pueblo y, además de las cosas del campo, tenía un pequeño establecimiento o taberna. Loli se casó con Francis Lafelur en Massachusetts (EE.UU.) en 1974, con quien tuvo 3 hijos: Francis, María Melanie y María Dolores. Durante 7 años padeció la enfermedad autoinmune "lupus eritematoso" en el aparato respiratorio, que se agravó hasta causarle la muerte el 20 de abril de 2009, a la edad de 59 años, en su domicilio de Plaistow (Masachusetts, EE.UU.).
Fuentes:
http://www.garabandal.it/es/
http://www.garabandal.org.es/
Antonio Yagüe, Garabandal 50 años después
Diario de Conchita
Padre Francisco A. Benac S.J