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se hablará sobre las drogas, el qué son las drogas, los tipos de drogas, entre otros
Tipo: Monografías, Ensayos
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La metanfetamina es un estimulante poderoso y sumamente adictivo que afecta el sistema nervioso central. Es un polvo blanco cristalino, inodoro y de sabor amargo, que se disuelve fácilmente en agua o alcohol. La metanfetamina se creó a principios del siglo XX a partir de la droga original anfetamina, y al comienzo se utilizó en descongestivos nasales e inhaladores bronquiales. Al igual que la anfetamina, causa un aumento en la actividad y la locuacidad, disminuye el apetito y genera una sensación placentera de bienestar y euforia. Sin embargo, la metanfetamina se distingue de la anfetamina en que, a dosis comparables, las cantidades de metanfetamina que llegan al cerebro son mucho mayores, por lo que es un estimulante más potente. También sus efectos son más duraderos y causan más daño al sistema nervioso central. Estas características la convierten en una droga con un gran potencial de ser utilizada indebidamente en gran escala. La metanfetamina ha sido clasificada por la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (U.S. Drug Enforcement Administration) como un estimulante del Anexo II, por lo que la única manera de obtenerla legalmente es con una receta médica no renovable. En el campo medicinal, puede estar indicada para tratar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y como un componente a corto plazo de tratamientos para adelgazar, aunque estos usos son limitados y la droga se prescribe muy raramente para estos fines. Además, las dosis recetadas son mucho más pequeñas que las que normalmente se usan en forma indebida. La metanfetamina se puede inyectar, fumar, aspirar, o ingerir oralmente. Cuando se inyecta o se fuma, la droga produce un efecto estimulante inmediato e intenso. La sensación de euforia que resulta de aspirar o ingerir la droga no es tan intensa y requiere más tiempo para que surta efecto, de 3 a 5 minutos si se aspira, y de 15 a 20 minutos si se ingiere por vía oral. En el pasado, el usuario típico de la metanfetamina era el hombre adulto con ingresos inferiores al promedio. Sin embargo, en la actualidad, personas de todas las edades y de todos los niveles económicos usan metanfetamina. Datos de la National Household Survey on Drug Abuse (Encuesta Nacional de los Hogares acerca del Abuso de Drogas) indican que unos 9,6 millones de residentes de los Estados Unidos de 12 años de edad o más usaron metanfetamina al menos una vez en la vida. La encuesta reveló asimismo que muchos adolescentes y adultos jóvenes usan metanfetamina: 338.000 personas entre 12 y 17 años y 1,5 millones de personas entre 18 y 25 años usaron la droga al menos una vez. El uso de la metanfetamina se asocia a muchos trastornos físicos graves. La droga puede causar aumento del ritmo cardíaco, subida de la presión arterial, y daño a los pequeños vasos sanguíneos del cerebro, lo que puede conducir a un derrame cerebral. El uso crónico de la droga puede producir inflamación del revestimiento del corazón. La sobredosis de metanfetamina puede causar hipertermia (elevada temperatura corporal), convulsiones, y la muerte. Las personas que abusan de la metanfetamina también pueden sufrir episodios de conducta violenta, paranoia, ansiedad, confusión, e insomnio. La metanfetamina también puede producir síntomas psicóticos que duran meses o años luego de que la persona deja de usar la droga. Los usuarios de la metanfetamina que se inyectan la droga se exponen a otros riesgos, entre ellos el de contraer el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), la hepatitis B y la C, y otros virus transmitidos por la sangre. Los usuarios crónicos de metanfetamina que se inyectan la droga también corren el riesgo de sufrir de venas colapsadas o callosas, infecciones del revestimiento y las válvulas del corazón, abscesos, neumonía, tuberculosis, y enfermedades hepáticas y renales. Los nombres más comunes de la metanfetamina son crank, meth, y speed La metanfetamina se puede: fumar ingerir (píldoras) aspirar inyectar (el polvo se disuelve previamente en agua o alcohol) Dado que el colocón o "high" de la droga empieza y termina rápidamente, las personas a menudo toman dosis repetidas en una modalidad de "exceso y derrumbe". En algunos casos, el consumo se hace en una modalidad de exceso conocida como "corrida", en la que la persona no come ni duerme pero consume la droga cada pocas horas durante varios días.
La metanfetamina aumenta la cantidad de dopamina en el cerebro, una sustancia química natural que participa en el movimiento corporal, la motivación y el refuerzo de las conductas que producen satisfacción. La capacidad de la droga de elevar con rapidez el nivel de dopamina en las áreas de recompensa del cerebro refuerza grandemente el comportamiento de consumir la droga y hace que la persona quiera repetir la experiencia. Efectos a corto plazo El consumo de incluso pequeñas cantidades de metanfetamina puede producir muchos de los efectos de salud que producen otros estimulantes, tales como la cocaína o las anfetaminas. Entre ellos se cuentan: aumento de la vigilia y la actividad física disminución del apetito respiración rápida ritmo cardíaco rápido o irregular presión arterial y temperatura corporal elevadas En la actualidad, la mayoría de la metanfetamina que se encuentra en Estados Unidos es fabricada por organizaciones criminales transnacionales en México. Esta metanfetamina es sumamente pura, muy potente y muy barata. También es posible fabricar la droga en pequeños laboratorios clandestinos con ingredientes de venta libre y relativamente económicos como la pseudoefedrina, un componente común de los medicamentos para el resfrío. Para dificultar este tipo de producción, las leyes exigen que las farmacias y otras tiendas minoristas mantengan un registro de las compras de productos que contienen pseudoefedrina y tomen medidas para limitar las ventas. La producción de metanfetamina también requiere el uso de otros productos químicos muy peligrosos. Los efectos tóxicos de estos productos pueden quedar en el ambiente mucho tiempo después de que se cierre el laboratorio y causar una variedad de problemas de salud a quienes viven en el área. Estas sustancias químicas también pueden causar o explosiones mortales en los laboratorios e incendios de viviendas. Las personas que se inyectan metanfetamina tienen un riesgo mayor de contraer enfermedades infecciosas como el VIH y la hepatitis B y C. Estas enfermedades se transmiten por el contacto con la sangre o con otros líquidos corporales que pueden permanecer en los accesorios que se usan para el consumo. La metanfetamina también puede alterar el juicio y la toma de decisiones, lo que genera conductas de riesgo como la actividad sexual sin protección, por ejemplo, que también aumenta el riesgo de infección. El consumo de metanfetamina también puede agravar la evolución del VIH y el sida, al igual que sus consecuencias. Hay estudios que indican que el VIH causa más daño a las células nerviosas y más problemas cognitivos en las personas que consumen metanfetamina que en aquellas que están infectadas con el VIH pero no consumen la droga. Los problemas cognitivos incluyen problemas de pensamiento, comprensión, aprendizaje y memoria. El consumo a largo plazo de la metanfetamina tiene muchas otras consecuencias negativas, entre ellas: pérdida excesiva de peso adicción problemas dentales graves ("boca de metanfetamina") comezón intensa que lleva a lesiones en la piel producidas al rascarse ansiedad cambios en la estructura y el funcionamiento del cerebro confusión