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Asignatura: edad media 1, Profesor: Gloria Lora Serrano, Carrera: Historia, Universidad: US
Tipo: Ejercicios
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Durante las invasiones barbará, no solo hubo violencia, si no que tiempo atrás, ya comenzó poco a poco una invasión pacífica. Había barbaros alistados en el ejercito romano. También había barbaros trabajando las tierras romanas, sirviendo en casas o que vivían en las ciudades debido al comercio.
La llegada de pueblos extraños al imperio se lleva dando desde la antigüedad. Las del siglo V fueron las más violentas, ya que Roma se sentía amenazada y había perdido el control de muchos de sus territorios.
Fueron los hunos quienes provocaron estas invasiones. Estos, ocuparon los territorios más cercanos de la zona occidental de los pueblos barbaros, subordinando a los ostrogodos y a los visigodos. Estos últimos intentaron huir, buscando ayuda en los territorios romanos. El emperador Valente permitió la entrada de los visigodos dentro de las fronteras del imperio romano y los mantuvo a la espera de instalarlos en las tierras de Tracia. Mientras tanto, dejo a los visigodos al cargo del fisco imperial.
La mala fe de los funcionarios imperiales y sus abusos hacia los refugiados visigodos, a los que vendían productos básicos muy por encima de su precio en el mercado y a los que habían despojado de armas. Cansados de los abusos, los visigodos tomaron varias armas y se levantaron contra los funcionarios romanos, surgiendo una rebelión en la que acabarían tomando el control de las tierras de Tracia.
En respuesta, el emperador Valente realiza una campaña en el 378 para sofocar esta rebelión. Debido a su impaciencia, atacó directamente a los visigodos en vez de esperar los refuerzos provenientes de occidente, lo que provocó que la caballería visigoda aplastara al ejército imperial en Adrianapolis. Durante la batalla, Valente fue herido y llevado a una cabaña que fue incendiada por los visigodos. Esto fue un enorme choque psicológico para los romanos, puesto que era la primera vez que un emperador era asesinado por los barbaros.
Su sucesor, Teodosio, estable en el 382 un nuevo tratado (foedus) con los visigodos en el que se les instala en Mesia en calidad de tropas al servicio de Roma. Debido a que se trataba de un tratado personal con el actual emperador, este se rompe tras la muerte de Teodosio en el 395. El líder de los visigodos, Alarico se rebela nuevamente pidiendo nuevas tierras, víveres, riquezas, etc. Tras negar el emperador de oriente su petición, este recurre al joven emperador de occidente, Honorio, sin éxito.
Como mentor del joven emperador, Teodosio le encargó esta labor en su muerte a Estilicon, un mercenario vándalo que sirvió al fallecido emperador. En el 402, consigue retener a Alarico en Pollentia. Atacó el campamento visigodo, tomando las riquezas y apresando a la mujer e hijos de Alarico. A cambio del regreso de su familia, Alarico se comprometió a abandonar Italia, por lo que Honorio pudo volver a Roma, aunque más tarde se trasladaría a Rávena, donde las marismas ofrecían una mejor defensa y el puerto proporcionaba una vía rápida de escape
A pesar de los éxitos de Estilicon frente a los barbaros y sus servicios al emperador, este fue acusado de traición y de su ascendencia barbará por los consejeros imperiales. Manipulado al joven emperador, ordenó su decapitación. Este gran error tuvo grandes consecuencias para el imperio.
Alarico volvió pidiendo más exigencias a Honorio, quien no lo pudo satisfacer. Entonces los visigodos sitiaron y saquearon Roma, permitiendo solo que sus habitantes conservaran la vida. A partir del año 408, la situación en Roma es insostenible. Cristianos y paganos se acusaban entre sí por los acontecimientos sucedidos.
Alarico cedió a cambio de cinco mil onzas de de oro, tres mil de plata, la liberación de los esclavos que aumentaría las filas visigodas, túnicas de sedas y mantos purpuras. En el año 409, los paganos exigen al senado que destituyeran a Honorio y nombraran emperador a Prisco Alaro, pero no verían cumplida su petición. La península romana del norte de África se negó a enviar suministros para abastecer al ejercito visigodo, por lo que Alarico, acabó saqueando Roma por tercera vez el 10 de Agosto del año 410, llevándose también consigo a Gala Placidia, hermana de Honorio.
Los visigodos prosiguen con su marcha hacia el sur de Italia para viajar al norte de África, pero una fuerte tempestad se lo impidió tras destruir su flota. Poco después, Alarico murió al poco tiempo a causa de una enfermedad, tomando el control de los visigodos su primo y cuñado Ataulfo. Este volverá sobre sus pasos y finalmente se instalará en los territorios al sur de la Galia, con el consentimiento de Honorio, donde se casa con Gala Placidia. Así termina la época nómada del pueblo visigodo donde establecerán su capital en la ciudad de Tolosa.
En el 418 se establece un tratado con el imperio romano donde se reconoce a Ataulfo como rey visigodo con plenos derechos, convirtiéndose en un estado federado de Roma combatiendo la piratería, el bandolerismo y la lucha contra otros pueblos invasores. Sería el primer reino bárbaro independiente dentro de los limes del territorio romano.
En el 420, Honorio parecía controlar la situación y asocia a su general Constancio (Constancio III) como co-emperador, pero sus problemas son tales que la defensa militar recae en el general Aecio.
La llegada de las invasiones bárbaras:
El 31 de Diciembre del año 406, se produjo una enorme invasión de pueblos barbaros, que huían de los hunos, por el Rhin que se encontraba congelado. A su vez, Britania era invadida por anglos y sajones, obligando a la población a huir hacia Gales o hacia la Britania francesa.
Todos estos pueblos consiguen adentrarse en tierras del imperio. Los generales romanos serán los protagonistas de esta época, pero no pueden hacer nada mas por contener las oleadas barbarás, por lo que estos se asentaran en las provincias romanas.
Los alamanes se establecen en la provincia de Germania I.
Los burgundios se establecen en la actual Rumania hasta que en el 443 son expulsados y marchan hacia el sur para finalmente establecer una capital en Lion. Los burgundios germanos fueron respetuosos con el clero y dejaron la administración del reino en manos de los antiguos gobernadores romanos de la zona.
En el 409, la Galia es atravesada por vándalos, suevos y alanos.
Los vándalos son un grupo que recorre toda la península ibérica arrasando con todo a su paso. De los vándalos se distinguen dos grupos: Los vándalos asdingos y los vándalos silingos. Un grupo viaja hasta el norte de África, donde se instalan y fundan un reino con capital en Cartago. El otro grupo son sometidos por los suevos en su reino de Galicia con capital en Braga.
Los Alanos son una raza distinta a la germana, ya que proceden de Irán y podrían incluirse con los sármatas. Son un pueblo de pastores nómadas que son sometidos por los hunos en el 370. Un grupo consigue huir hasta Hispania, donde se desperdigan por las provincias de Cartaginense y Lusitania.
Los hunos fueron los verdaderos protagonistas de las grandes invasiones de este periodo. En el 451, una nueva oleada casi destruye a la primera Europa. Gracias a su caudillo, Rua, formaron prácticamente un imperio entre los años 425 y 434. Al principio mantuvieron un contacto pacifico con el imperio de oriente, quien los asentó en los territorios de la Panonia.
Entre los años 507 y 567, la España visigoda era un estado en formación. La península estará gobernada en principio por funcionarios ostrogodos mandados desde Italia por su rey, ya que la población era una minoría, toda ella militar, y su rey era un niño de dos años.
Deben afrontar la amenaza de los francos desde el norte y a la invasión bizantina desde el sur. Se enfrentan también a una monarquía electiva, por lo que habrá luchas internas por la corona. La capital se instala en Toledo pero no actúa como tal hasta finales de la primera etapa. Aun mantenían alguna provincia en la Galia y sus principales centros políticos se establecían en las ciudades más romanizadas: Barcelona, Tarragona, Mérida, Sevilla y Toledo.
La raza visigoda se asentó, concretamente, en los campos góticos que discurren por las actuales Palencia, Valladolid, Burgos, Soria y Segovia. Un gran número de la población se asienta en estos territorios y la clase dirigente, la nobleza, se instala en las ciudades, destacándose la debilidad de estas y de su comercio.
Leovigildo intentará una unidad territorial. Vence a los suevos y somete a los vascones que realizaban correrías desde las montañas. Quiere una unión de las dos razas y quita la ley que prohíbe el matrimonio mixto, pero fracasa en la unidad religiosa.
El sucesor, su hijo Recaredo, en el tercer concilio de Toledo del 589, reniega del arrianismo junto a sus consejeros, consiguiendo la unión religiosa y legislativa. Otro monarca, Suintila, gran general visigodo, consigue la unión territorial tras expulsar a los bizantinos de la península definitivamente. Finalmente, las luchas internas por el poder y una serie de crisis económica y social, facilitaría la invasión musulmana en el año 711 y el fin del reinado visigodo.
El reino vándalo:
Los vándalos, en su huida de los hunos, atravesaron las fronteras del imperio y llegaron hasta la península, recorriéndola y arrasando todo lo que encontraban a su paso entre el 407 y el 429. En este último año, los vándalos dirigidos por Genserico cruzan el estrecho y se asientan en la África Proconsular, única provincia romana que se mantenía sin invasiones.
Se trataba de un grupo pequeño pero era el único pueblo bárbaro que conocía la construcción naval. Tras largos años de fieras campañas, toman Cartago, Baleares, Córcega y Cerdeña. Esto provoca un fuerte golpe de gracia a Roma, quien pierde su "granero" y las rutas comerciales por parte del Mediterráneo.
Durante su estancia realizaron una sistemática persecución contra los cristianos católicos y contra la herencia romana en general. Desarticularon totalmente las estructuras del gobierno y las económicas. En vez del reparto de tierras realizado por los demás pueblos, estos llevaron una completa expoliación de los romanos vencidos. Más tarde fueron incapaces de reemplazar las antiguas estructuras o de aglutinar a la población sometida, lo que provocó la desaparición del reino vándalo tras el primer ataque de la reconquista bizantina.
El reino franco:
Alrededor del 451, Clodoveo consigue unir a las distintas tribus de los francos y se lanza a la conquista de los territorios de la Galia. Resultó ser una conquista fácil debido al catolicismo de estos, que se convirtieron tras aceptar su rey esta fe influenciado por su esposa. Esto les ganó el apoyo de la población galo-romana, del papado y de los bizantinos.
Derrotaron a los alamanes y comienzan a conquistar a los visigodos hasta que logran expulsarlos del Reino de Tolosa y reunificar en el año 507 a la Galia bajo los francos. Una cosa fue conquistar la Galia de los romanos y otra gobernarla, donde no destacaron.
Se funda la monarquía merovingia, de origen germánica, por Clodoveo. Todo el territorio pertenece al rey, quien actúa como un monarca absoluto. Se estableció una capital en Tournai,
pero más tarde fue trasladada a París. El monarca tiene a su disposición un grupo de fieles de entre los que se eligen a la guardia personal y a los altos dignatarios, encargados de cumplir los diferentes servicios como asegurarse de que se cumplan las órdenes, administrar el tesoro o gestionar el ejército.
Se divide el reino en condados. Estos condados se encuentran al mando de un conde que se encarga de reclutar al ejército y de aplicar justicia. La unidad superior territorial es el ducado, que dispone de unidad legislativa. Se mantienen los impuestos de la iuga y la capita hasta el siglo VI pero seguirán los impuestos de aduana cobrados por el rey. La principal fuente de riquezas serán las administraciones y las posesiones de tierras, además de las multas. Los obispos desempeñaran un gran papel al frente de la administración. Clodoveo muere en el año 511 y reparte las tierras entre sus hijos. El reino franco no desaparece debido a la debilidad de los demás reinos de alrededor.
En la segunda generación aparecen los mayordomos de palacio, quienes tendrán el poder en la última fase de la Francia merovingia, durante la época de los reyes holgazanes. Esta fue una generación de reyes débiles que estaban incapacitados para gobernar, y en su lugar, se encargaron estos de dirigir los distintos territorios.
En el año 751, uno de estos mayordomos se impuso sobre el resto. Pipino el Breve se hizo elegir rey por los nombres y coronado por el Papa, obteniendo la sacralidad. Cuando muere en el año 768, dividió nuevamente el territorio entre sus hijos, Carlomán y Carlos I.
El reino ostrogodo:
El origen de los ostrogodos comienza tras su independencia de los hunos con la muerte de Atila. Este pueblo inició su marcha desde los territorios de oriente, desviados de Constantinopla gracias a la diplomacia bizantina, hasta los territorios de occidente, donde deponen al rey hérulo, Odoacro.
Los ostrogodos se instalaron principalmente al norte de Italia con el sistema de las hospitalitas, estableciendo su capital en Rávena. Tenían como jefe a Teodorico, educado en Constantinopla y a quien el emperador Zenón había reconocido, teóricamente, como su delegado en occidente. Su doble condición, miembro de una de las parentelas más distinguidas de los godos y defensor de la tradición romana, aseguró su prestigio tanto a ojos de los demás pueblos bárbaros como del imperio de oriente.
Teodorico respetó a la aristocracia romana, dejando que estos siguieran al cargo de la administración mientras que los ostrogodos se ocupaban de las obligaciones militares. Creó una convivencia con la antigua población romana dejando sus labores civiles y respetando su religión católica. Intentó restablecer el antiguo modo de vida romano.
Teodorico es el primer y casi único rey bárbaro que entiende el concepto de capital romano. Emite edictos, acuña una moneda, crea una democracia, etc. Teje una red de matrimonios familiares con otros pueblos para aumentar su influencia y poder. Intenta expandir su reino pero choca con los francos en el norte.
Su ascendiente respeto a otros reyes bárbaros empezó a suscitar recelos entre los bizantinos, quienes temían que la parte occidental del imperio acabará convirtiéndose en un espacio germánico bajo hegemonía ostrogoda. Por otro lado, su tolerancia a la fe católica y su respeto a la tradición romana no fue compartida por algunos de sus jefes. El monarca tampoco terminaba de fiarse de la lealtad de los dirigentes católicos de su reino.
Bajo estas circunstancias, los últimos años de su reinado estuvieron marcados por incomprensiones y recelos avivados desde Bizancio y desde los francos, quienes se habían
de rey, que rara vez consiguió imponer su autoridad ni en el conjunto de los territorios ni sobre sus propios hombres.
Este pueblo llegó como aliados del emperador Justiniano para apoyar al general Narses en su intento por reconquistar Italia de manos de los ostrogodos. El tratado con ellos fue un enorme error. Se percataron de las riquezas que tenía Italia, de forma que poco a poco se apoderaron de los territorios de la Toscana y llanuras del río Po. En el año 590 sitian Roma.
El sitio de la ciudad se levanto gracias a la intervención del Papa Gregorio el Grande, que pidió la retirada a cambio de un fuerte tributo. Esta última invasión fue el golpe de gracia para Italia, pues la poca sociedad y economía romana que quedaba quedó arruinada.
El estado lombardo es un conjunto de principados dirigidos por duques que actúan de manera independiente. El rey, uno de los duques, toma la dignidad real por elección, por tanto, su poder es frágil y recurre en ocasiones a comprar apoyos. No disponen de una organización administrativa ni financiera. Basan su poder en un grupo de guerreros fieles que son recompensados con tierras. Con el tiempo, los lombardos se dejaran ganar por la cultura romana.
A finales del siglo VI, los reyes lombardos quieren parecer romanos y se consideran herederos de Roma. Sitúan su capital en Pavía, en el palacio de Teodorico. Recurren a la poca aristocracia romana para la administración, hablada en latín. Adaptaran la lengua, los vestidos y el catolicismo culminará con esta transformación.