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LATENCIA DE URRIBARI, Resúmenes de Psicología

ESTE DOCUMENTO HABLA ACERCA DE LA LATENCIA DESDE LA PERSPECTIVA DE URRIBARI

Tipo: Resúmenes

2025/2026

Subido el 11/06/2026

santiago-daniell
santiago-daniell 🇦🇷

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- Laplanche, J. & Pontalis, J.B. (1971). Diccionario de Psicoanálisis. Labor.
(especialmente los apartados "Período de latencia" y "Sublimación"
Latencia es el período comprendido entre la declinación de la sexualidad infantil (quinto o
sexto año) y el comienzo de la pubertad, y que representa una etapa de detención en la
evolución de la sexualidad. Durante él se observa, desde este punto de vista, una disminución de
las actividades sexuales, la desexualización de las relaciones de objeto y de los sentimientos y la
aparición de sentimientos como el pudor y el asco y de aspiraciones morales y estéticas. Según
la teoría psicoanalítica, el período de latencia tiene su origen en la declinación del complejo de
Edipo. Con la declinación de la estructura edípica, los ideales de las figuras significativas son
internalizados. Es decir, la renuncia a la satisfacción de los deseos edípicos marcados por la
prohibición permitirán que se transformen en identificación y se internalicen. Por otro lado se
instaura una nueva instancia psíquica, el Superyó: El residuo de las primeras elecciones de
objeto internalizadas. Freud se vio inducido a invocar, para explicar la declinación del Edipo, la
imposibilidad interna de éste, una especie de discordancia entre la estructura edípica y la
inmadurez biológica. La ausencia persistente de la satisfacción esperada, la constante
frustración del niño que espera, obligan al niño a renunciar a un sentimiento sin esperanza. En
definitiva, la entrada en el período de latencia sólo se comprendería en relación con la evolución
del complejo de Edipo y las modalidades de su resolución en los dos sexos. Secundariamente, las
formaciones sociales, uniendo su acción a la del superyó, vienen a reforzar la latencia sexual
Freud habla de período de latencia y no de fase. Para él, durante el período considerado, si bien
pueden observarse manifestaciones sexuales, no se puede hablar en rigor de una nueva
organización de la sexualidad.
Sublimación es el proceso postulado por Freud para explicar ciertas actividades humanas que
aparentemente no guardan relación con la sexualidad, pero que hallarían su energía en la fuerza
de la pulsión sexual. Freud describió como actividades de resorte principalmente la actividad
artística y la investigación intelectual. Se dice que la pulsión se sublima, en la medida en que es
derivada hacia un nuevo fin, no sexual, y apunta hacia objetos socialmente valorados. Es decir
que la energía psíquica se resignifica. Freud recurre al concepto de sublimación con el fin de
explicar, desde un punto de vista económico y dinámico, ciertos tipos de actividades sostenidas
por un deseo que no apunta, en forma manifiesta, hacia un fin sexual. Esta capacidad de
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- Laplanche, J. & Pontalis, J.B. (1971). Diccionario de Psicoanálisis. Labor. (especialmente los apartados "Período de latencia" y "Sublimación" Latencia es el período comprendido entre la declinación de la sexualidad infantil (quinto o sexto año) y el comienzo de la pubertad, y que representa una etapa de detención en la evolución de la sexualidad. Durante él se observa, desde este punto de vista, una disminución de las actividades sexuales, la desexualización de las relaciones de objeto y de los sentimientos y la aparición de sentimientos como el pudor y el asco y de aspiraciones morales y estéticas. Según la teoría psicoanalítica, el período de latencia tiene su origen en la declinación del complejo de Edipo. Con la declinación de la estructura edípica, los ideales de las figuras significativas son internalizados. Es decir, la renuncia a la satisfacción de los deseos edípicos marcados por la prohibición permitirán que se transformen en identificación y se internalicen. Por otro lado se instaura una nueva instancia psíquica, el Superyó: El residuo de las primeras elecciones de objeto internalizadas. Freud se vio inducido a invocar, para explicar la declinación del Edipo, la imposibilidad interna de éste, una especie de discordancia entre la estructura edípica y la inmadurez biológica. La ausencia persistente de la satisfacción esperada, la constante frustración del niño que espera, obligan al niño a renunciar a un sentimiento sin esperanza. En definitiva, la entrada en el período de latencia sólo se comprendería en relación con la evolución del complejo de Edipo y las modalidades de su resolución en los dos sexos. Secundariamente, las formaciones sociales, uniendo su acción a la del superyó, vienen a reforzar la latencia sexual Freud habla de período de latencia y no de fase. Para él, durante el período considerado, si bien pueden observarse manifestaciones sexuales, no se puede hablar en rigor de una nueva organización de la sexualidad. Sublimación es el proceso postulado por Freud para explicar ciertas actividades humanas que aparentemente no guardan relación con la sexualidad, pero que hallarían su energía en la fuerza de la pulsión sexual. Freud describió como actividades de resorte principalmente la actividad artística y la investigación intelectual. Se dice que la pulsión se sublima, en la medida en que es derivada hacia un nuevo fin, no sexual, y apunta hacia objetos socialmente valorados. Es decir que la energía psíquica se resignifica. Freud recurre al concepto de sublimación con el fin de explicar, desde un punto de vista económico y dinámico, ciertos tipos de actividades sostenidas por un deseo que no apunta, en forma manifiesta, hacia un fin sexual. Esta capacidad de

reemplazar el fin sexual originario por otro fin, que ya no es sexual pero que se encuentra psíquicamente emparentada, es la que Freud denomina capacidad de sublimación.

- Urribarri, R. (2008): Planteando la Latencia. En: Estructuración psíquica y subjetivación del niño de escolaridad primaria (pp. 95-108). Noveduc. Urribarri ubica a la latencia como un periodo de receso en la evolución sexual hasta la pubertad. La sexualidad para el autor no declina, sino que tiende a sofocar su expresión manifiesta. Sin embargo, para el autor, este receso no es sinónimo de inactividad o tranquilidad. El periodo de latencia es un importante momento activo de organización caracterizado por un nuevo ordenamiento psíquico que llega luego del desenlace del complejo edípico. De esta manera, este nuevo ordenamiento implica también actividad, ya que demanda un gran esfuerzo. Para el autor este período, a diferencia de las fases libidinales, ha sido definido más por lo que deja de ocurrir, que por lo que surge y se complejiza. Se enfatiza, así, la desaparición de las conductas sexuales manifiestas, particularmente la masturbación, la masiva utilización de defensas, la disminución de la emergencia de lo inconsciente en sus expresiones y conductas, la suspensión del desarrollo de la sexualidad, la desexualización, la represión, las formaciones reactivas, la virtualización del deseo, y es usual caracterizar al aparato psíquico como centrado en el control represivo de los retoños pulsionales, en vez de tratar de dar cuenta de los cambios centrales que se dan en la organización y el funcionamiento del aparato, tanto como de las conductas y las relaciones sociales que establece. Para Urribarri es cierto que el periodo de latencia se instala a partir de la disolución del complejo de Edipo, al igual que es clave para las vicisitudes de la adolescencia, pero esto es insuficiente para definirlo. Lo que importa son las profundas modificaciones en el aparato psíquico y en la vida de relación con pares y las instituciones que se gestan en la latencia. Propone como hipótesis general definir un específico trabajo psíquico de latencia. Trabajo psíquico en el sentido del esfuerzo para la organización, diferenciación, complejización y ampliación del aparato psíquico; y también en cuanto a la exigencia de tramitar la pulsión en un nuevo ordenamiento dinámico y estructural. De esta forma, el autor corre el foco de lo cronológico para ubicarlo en las modificaciones del aparato psíquico. El trabajo de latencia se da en dos planos que se encuentran, a su vez, interconectados: los planos intrasubjetivo e intersubjetivo. Esto da lugar a una compleja trama de cambios

consolidacion Escasa tolerancia a la crítica externa Distanciamiento de lo familiar Estallidos de angustia (Desbordes) Importancia del grupo de pares Placer del despliegue de nuevas capacidades para canalizar la descarga y sortear la angustia

Latencia temprana se caracteriza por la fragilidad del equilibrio intersistémico, con la consecuente emergencia de angustia frente a lo impulsivo. Esta fragilidad inicial está dada por este nuevo ordenamiento psíquico que se encuentra, en esta primera etapa, aún en plena consolidación. La lucha inicial que emprende el Yo está ligada a controlar lo pulsional y, en particular, a limitar la descarga, inicialmente, mediante el freno represivo. El desenlace edípico inaugura un nuevo orden intrapsíquico (a partir de la incipiente operancia del Superyó) y esos primeros años sumen al latente en el trabajo psíquico de tratar de lograr el delicado equilibrio entre lo prohibido y lo permitido. Por su parte, la amnesia infantil que se instala a partir del desenlace del complejo de Edipo produce en el niño un efecto de perplejidad, extrañamiento con el mismo, dado que lo inconscientizado deja para el yo consciente la sensación de vacío de contenidos y nexos. Esto puede afectar la conducta del niño y sus relaciones, aparejando retraimiento y reclamos, debido a la expectativa de ser aliviado por sus seres queridos en una modalidad regresiva. Al principio, ese carácter de cuerpo extraño con el que vivencia al Superyó el niño hace que, por momentos, dude si “la voz que lo ordena” viene de adentro o de afuera, inquietud que se refuerza con las órdenes y prohibiciones que le imparten las nuevas figuras de autoridad. Por otro lado, la ambivalencia frente a los mandatos del Superyó, se traduce en una oscilación entre el acatamiento y la rebeldía. Esto se relaciona a su vez con el pasaje de la dependencia a la independencia de la familia que se encuentra en curso. El latente temprano tiene escasa tolerancia, tanto para su crítica como para la crítica externa que, en general, le provocan angustia, desaliento, pérdida de la autoestima y, a veces, desborde afectivo. Los vínculos con los pares son aún inestables y circunstanciales. La inhibición de la meta, la operancia del aislamiento y la desafectivización posibilitan la atención, la concentración y la inserción escolar. La escuela, como agente de la sociedad, refuerza el mandato represivo al tiempo que prescribe ciertas actividades y propone algunas vías de descarga alternativas.

Latencia tardía las graduales posibilidades que la maduración brinda, las nuevas capacidades intelectuales, las facilitaciones del entorno social y la instrumentación provechosa de los elementos que pueda lograr el yo, le posibilitan una ampliación de recursos y, junto a la relativa estabilización del equilibrio intersistémico y a la afirmación de la sublimación en la organización de la descarga pulsional, inauguran la latencia tardía, a partir de aproximadamente los ocho años. Caracterizan la organización de la latencia tardía una mayor fluidez, autonomía, continuidad y equilibrio de la conducta, un menor sufrimiento consciente del temor al desborde y del surgimiento de angustia, así como una progresiva operancia del principio de realidad en la determinación de la conducta. Se incrementa el fantasear, aparece con nitidez el ensueño diurno, se amplía el distanciamiento de la familia y adquiere mayor importancia el grupo de pares.

Procesos posibilitados por el trabajo de la latencia

  • Modo de funcionamiento psíquico que modifica el decurso y el destino pulsional. El funcionamiento psíquico logra ordenarse.
  • Refinamiento del sistema defensivo.
  • Capacidad del yo para controlar tendencias regresivas.
  • Descentración progresiva del yo. Es decir, a partir de la renuncia a las figuras parentales se permite la ampliación del mundo relacional.
  • La capacidad simbólica permite que el pensamiento y el lenguaje logren una complejidad mayor. -Todos estos logros dan la posibilidad del proceso subjetivante.