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Asignatura: Textos y contextos del mundo clasico, Profesor: MARIA JOSE ROCA ALAMA, Carrera: Estudios Ingleses, Universidad: ULL
Tipo: Apuntes
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TCMC. Estudios Ingleses (2016-17)
Tema 4. La lengua latina desde el indoeuropeo hasta hoy. Relación del latín con las lenguas romances y con el inglés.
4.4 Latinización
El término “latinización” designa todos los aspectos lingüísticos de la expansión territorial, económica y cultural del estado romano. Roma no impone en ninguna parte su lengua por la vía autoritaria de una legislación lingüística. La latinización se lleva a cabo de maneras diferentes, porque la expansión de Roma se hace en condiciones geográficas, demográficas y culturales muy variadas.
Así, encontramos zonas muy latinizadas, como Italia, la península ibérica o el sur de la Galia, zonas menos latinizadas, como el norte de la Galia o Iliria, zonas de latinización débil, como Britania, donde el latín desapareció con la retirada de las tropas romanas (s. V), y zonas de latinización nula, como Germania y todo el este de la cuenca mediterránea, donde la lengua vehicular era el griego.
El latín clásico es la variedad estándar que se utilizaba sobre todo en la escritura, por ello es la variedad más unificada, estable y prestigiosa y por ello la mejor conocida. Pero los romanos tenían conciencia de la variación géográfica y social de su lengua, y distinguían el habla del campo, por ejemplo, de la urbana, o la lengua coloquial de la culta. El conjunto de variedades no estándar que se emplean en todos los niveles de la sociedad y en todas las regiones latinizadas se denomina “latín vulgar”. La palabra “vulgar” es sinónimo de “popular, propia del vulgo”. Esta variante es sobre todo oral y su importancia radica en que las lenguas romances proceden de ella, y no del latín clásico culto de los registros formales.
Dado que el latín vulgar es esencialmente oral, los lingüistas pueden reconstruir las formas latinas que han servido de base a las romances mediante las fuentes que proporcionan información sobre la lengua hablada.
Las comedias de Plauto o la novela Satiricón de Petronio abundan en expresiones coloquiales de esclavos y libertos que reflejan el latín hablado. Por otra parte, algunos autores clásicos, como Cicerón, muestran giros coloquiales en escritos que no se iban a publicar, como sus cartas.
Las obras técnicas (tratados de cocina, veterinarios, etc.) se alejan de la lengua literaria, porque su interés es fundamentalmente práctico. El arquitecto Vitruvio (s. I) dice que un buen arquitecto no es un gramático.
Por su parte, los autores cristianos tienden a escribir en un lenguaje comprensible para el pueblo para propagar su doctrina. Tiene un valor especial la Peregrinatio Aetheriae (s. IV). Su autora es la monja española Egeria, que escribe su peregrinación a tierra santa. Aunque su lengua demuestra que era culta, sin embargo, presenta numerosas desviaciones
de la norma clásica: por ejemplo, en toti illi montes (“todos los montes”) vemos el uso de toti como el romance “todo” (fr. touts , esp. todos ), cuando debería haber usado omnes. También se observa que el demostrativo illi se ha debilitado hasta el punto de considerarse ya el artículo definido “los”, del que el latín carecía.
Las inscripciones, repartidas por todo el territorio del imperio romano, son muy importantes porque representan textos originales. La destrucción de Pompeya el 79 d.C. ha permitido conservar preciosos graffiti. Ejemplos de errores alejados de la norma clásica son:
hic quescunt duas matres, duas filias, numero tres facunt (“aquí descansan dos madres, dos hijas, en total son tres”). Para el sujeto del verbo no se usa ya el nominativo ( duae filiae ), sino el acusativo, caso del que deriva la mayoría del vocabulario romance.
Su testimonio es valiosísimo, al señalar los errores que se cometen en el lenguaje. Un ejemplo importante es el Appendix Probi , un anexo a la gramática de Probo (ss. II-IV), que proporciona una lista de 227 términos correctos e incorrectos, mostrando cambios fonéticos y morfológicos en la lengua, como:
Flagellum non fragellum : la primera l ha cambiado a r. Este fenómeno se llama disimilación , que también sucede en meridies ( meridianus , meridionalis ), derivada de medi-dies (AM/PM).
Viridis non virdis: la vocal que sigue a la vocal acentuada cae (síncopa), de ahí el esp. verde y el fr. vert.
Nobiscum non noscum: en latín clásico, cum lleva ablativo. Se observa la reducción de los casos latinos al nominativo y acusativo.
Mediante el estudio comparado de las lenguas romances, los lingüistas pueden deducir las formas del latín vulgar y su evolución, empleando el mismo método que ha permitido reconstruir el indoeuropeo. Por ejemplo, de comparar el esp. e ital. oca , el provenzal auca o el fr. oie , se puede deducir una forma vulgar * auca (< avica, “avecita”). Estas formas, cuya existencia no está atestiguada, se marcan con un asterisco en los diccionarios.
Otros documentos tardíos de gran interés son las glosas , que son anotaciones, en lengua romance, que los copistas realizan al margen de los escritos en latín para explicar palabras difíciles. Para el francés, pueden citarse las Glosas de Reichenau (s. VIII). Las Glosas Emilianenses son uno de los primeros testimonios de un dialecto romance hispánico. Aparecen entre las líneas o en el margen de ciertos pasajes del códice latino Aemilianensis 60, del monasterio de San Millán de la Cogolla (La Rioja). Son de finales del s. X. Las Glosas Silenses, de Santo Domingo de Silos (Burgos), son del s. XI.
La expansión de los pueblos germánicos sobre los territorios del imperio romano entre los años 375 y 420, empujados por los hunos, se conoce tradicionalmente como las “invasiones bárbaras”, aunque esta expresión no es acertada, ya que, a partir del s. III, Roma había aceptado la instalación de pueblos enteros en sus fronteras, como aliados o
Los elementos de sustrato o superestrato lingüísticos han contribuido a las variaciones dialectales del latín hablado en las distintas zonas del imperio y por lo tanto a que se hayan desarrollado lenguas distintas.
El sustrato es la lengua hablada inicialmente en una zona que influye sobre la lengua invasora, dejando restos léxicos o gramaticales sobre ella. Así, se deben al sustrato celta palabras latinas como carrum, * camminum (fr. chemin , esp. camino ), camisam (esp. camisa , fr. chemise ), bracas , cervisia, (esp. cerveza ), cambiare (esp. cambiar , fr. changer ). El francés actual conserva cerca de 80 palabras galas ( lande, lieue, mouton, alouette, sapin …)
Proceden del sustrato íbero ciertas palabras del español como cama, cabaña, zorro, perro, cachorro, vega, izquierda , etc. Del mismo modo, el guanche es sustrato del español hablado en Canarias: gofio, baifo, etc. (Diccionario Histórico del Español de Canarias (DHECan): http://web.frl.es/DHECan.html)
El superestrato es la lengua que se instala en un territorio sin llegar a imponerse, aunque deja rastros importantes en la lengua de los hablantes nativos. Por ejemplo, al fráncico (lengua germánica de los francos) se debe que el francés sea la lengua que menos se parece al latín. Podemos citar términos germánicos en las lenguas romances como blank
fr. blanc , esp. blanco , wısa “manera”> fr. guise , esp. guisa (y guisar ). Wısa también es la fuente de - wise en ingl. otherwise , clockwise , likewise. Son también germánicas palabras como Werra “guerra”, raubon (esp. robar , fr. rober ), wardon (esp. guardar , fr. garder ), * gardo “lugar cerrado”> fr. jardin, esp. jardín…
Para el español es muy importante el superestrato árabe, que proporciona vocabulario perteneciente a la gestión del agua ( acequia, noria ), la administración ( alcalde, aldea, arrabal ), la guerra ( alcázar, almena ), la agricultura ( zanahoria, aceite, naranja ), la arquitectura ( albañil, alcoba, azotea ), el comercio ( alquiler ), etc.
Una particularidad de los arabismos ibéricos es que muchos de ellos empiezan por a - o al- , a diferencia de sus homólogos en las otras lenguas romances. Por ejemplo, en español tenemos azúcar, almacén, arroz, algodón o aduana , pero en francés estas mismas palabras son sucre, magasin, riz, coton y douane. Esto se debe a que los mozárabes adoptaron estas palabras con el artículo árabe al incorporado. Por ello, muchos términos científicos árabes, que procedían de las traducciones al latín que se hacían en España, se extienden a otras lenguas con al- incorporado: fr. alcool, alchimie, algèbre, almanach, amalgame , etc.
Mientras el latín vulgar se transformaba en las lenguas romances, el latín clásico literario perduró como lengua culta y no ha dejado de proporcionar nuevo vocabulario a lo
largo de la historia. Por tanto, la aproximación etimológica al latín repercutirá en el conocimiento y dominio del español (y de otras lenguas romances y del inglés). Si sabemos que hierro viene de ferrum , podremos asociar fácilmente al étimo latino palabras como férreo, férrico, ferrocarril , etc. Según
calidum cálido caldo strictum estricto estrecho causam causa cosa delicatum delicado delgado operam ópera obra planum plano llano fabulam fábula habla solitarium solitario soltero íntegrum íntegro entero frigidum frígido frío
Costas, Jenaro et al. (1997), Introducción a la lengua y cultura latinas , Madrid, UNED.
Klinkenberg, Jean-Marie, Des langues romanes, Bruxelles, 1999, pp. 107-153.
Roegiest, Eugeen, Vers les sources des langues romanes: un itinéraire linguistique à travers la Romania , Leuven, 2006, pp. 114-116, 123-125.
Solodow, Joseph B., Latin Alive, The Survival Of Latin In English And The Romance Languages , Cambridge University Press, 2010.