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Cómo el feto percibe el habla durante los últimos meses en el útero y cómo los recién nacidos distinguen y procesan las características rítmicas y prosódicas de su lengua materna. Se abordan técnicas de investigación y se presentan hallazgos relevantes para la comprensión del desarrollo de la percepción del lenguaje en el recién nacido.
Tipo: Ejercicios
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La percepción del habla se inicia durante los tres últimos meses en el interior del útero. El feto no entiende nada de lo que puede escuchar, pero reconoce los ritmos y melodía del lenguaje, extrae pautas constantes de las entradas auditivas que se filtran a través del líquido amniótico.
Se ha demostrado a partir de cambios en la tasa cardiaca y en las respuestas motrices que los fetos distinguen el lenguaje de otros sonidos , así como la existencia de una discriminación por parte del feto en determinadas características del lenguaje y la música (como por ejemplo en la distinción entre música clásica y pop) Este también es capaz de distinguir la voz materna de otros sonidos antes de nacer, y se ha demostrado tras el nacimiento.
Prefieren la voz que escuchan de su madre en el interior del útero que la que escuchan al nacer, así como prefieren la de su madre a la de otra mujer, lo cual implica que en el útero, el feto es capaz de extraer información de algunas características invariantes de la voz materna; y esto influye en el establecimiento de apego y el valor de supervivencia.
A los 4 días los recién nacidos prefieren escuchar la lengua materna a otra (aunque no distinguen entre idiomas desconocidos)
Técnica de succión bebes de madres francoparlantes succionan más (prefieren) ante escuchar francés que ruso, pero no hay cambios entre ruso e inglés (ya que desconocen ambos).
Los recién nacidos no son sensibles al significado ni a la gramática, distinguen la prosodia (aún en el interior del útero, donde los sonidos y voces quedan amortiguados). Es la prosodia la que permite que nos sensibilicemos en la adquisición del lenguaje cada vez más a la estructura expresiva y a lo límites de palabras de la lengua materna.
Mehler y cols. Descubrieron tres grandes grupos rítmicos que ayudan al bebé a distinguir una lengua y no otras:
diferentes partes de la palabra (por ejemplo en inglés la pauta que predomina es fuerte-débil como ‘PENcil’) , o para distinguir verbos y sustantivos que se denominan igual.
acentúan por igual (un ejemplo de estas lenguas es el español)
moras) dentro de las palabras y tienen un ritmo más dependiente de la sincronía, un ejemplo sería la palabra japonesa ‘HONDA’ formada 3 moras ‘ho-n-da’ pero por solo 2 sílabas (hon- da).
Thierry Nazzy, Anne Christophe y cols. Mediante la técnica de succión preferencial demostraron que bebes de 2 meses (franceses e ingleses) podían distinguir su lengua de otra de la isocronía de mora (como el japonés). Pero si se trataba de discriminar entre 2 lenguas del mismo grupo rítmico, la tasa de succión no variaba. Esto llevó a formular la hipótesis de la clase rítmica (la cual afirma que una de las primeras cosas que descubre el bebé es que el ritmo organiza su lengua materna).
Entre los 2 y 5 meses los bebés procesan características rítmicas básicas y a partir de los 5 meses descubren aspectos más concretos de su lengua y llegan a ser capaces de distinguir entre su lengua y otras del mismo grupo.
El ritmo que escuchan los bebés también viene determinado por el maternés (habla dirigida al bebé), con características prosodicas y de contenido. El maternés se caracteriza por la exageración de las pautas acentuales y los perfiles de entonación de expresiones. Así como la repetición constante y el uso de vocativos (formas de atraer la atención del bebé). El maternés pone en manifiesto que la dinámica de la interacción social desempeña una función de atención de los bebés hacia el lenguaje (las madres pueden hasta establecer ‘diálogos’ con sus bebes incluso dentro del útero). Las madres se comportan con sus bebés como si las comprendieran aunque ellas saben que no es así, además buscan inconscientemente el contacto visual con sus bebés y la atención conjunta con este. Cuando el bebé responde con un acto motor empiezan a turnar sus interacciones (esto es fundamental para la interacción lingüística posterior).
En otras culturas los padres no hablan a los bebés hasta que ellos hablan, valorándose más el desarrollo de destrezas motrices por esto mismo, el maternés NO es una pieza fundamental para la adquisición del lenguaje.
Los sonidos de las palabras.
Segmentamos el habla que oímos en unidades como oraciones, expresiones y palabras. El niño pequeño se enfrenta a la tarea de segmentar el flujo del habla sin conocer de antemano las palabras. Para la niña o niño muy pequeño, las unidades de habla aún no son ‘’lenguaje’’, se representan como grupos de sonidos, independientes del significado y de la gramática.
Hay, al menos, cuatro pistas diferentes en el flujo del habla que pueden ayudar al niño pequeño a segmentar la compleja secuencia de sonidos que configura el habla:
con mayor frecuencia en su lengua materna. Esto puede ayudarle a descubrir las regularidades de distribución de los sonidos en la lengua materna. El cerebro infantil va aprendiendo a detectar que combinaciones de sonidos son más frecuentes en su idioma.
Como los mismos sonidos varían según las lenguas, las restricciones fonotácticas pueden diferir de una lengua a otra.
Por ejemplo, en inglés el conjunto ‘’sp’’ es legal al final (lips), en el medio (unspoken) y al principio de la palabra (special). Sin embargo, en español, a la misma combinación ‘sp’ siempre le precede la letra ‘e’ (especial).
La fonotáctica también es fundamental para descubrir los límites de las palabras.
Por ejemplo, en inglés, ‘tb’ no es legal al principio de la palabra, por tanto si el niño escucha seguidas ‘t’ y ‘b’ acabará dándose cuenta que debe marcar el limite entre dos palabras (sit back).
Por tanto, parece que los niños pequeños ya están sensibilizados a diferencias muy sutiles de realización fonológica de combinaciones idénticas de sonidos cuando aparecen dentro de palabras entre ellas.
desempeñar un papel importante en la segmentación inicial. Ya a los siete meses, puedes extraer una palabra recurrente en diversos contextos oracionales. Es decir, aunque fueran demasiados pequeños para comprender cualquiera de las oraciones o palabras que oyeron, eran capaces de extraer y recordar un patrón sonoro común.