¡Descarga Lectura: Objetos con mente (2016) y más Ejercicios en PDF de Psicología solo en Docsity!
CAPÍTULO Ángel Riviére Objetos con mente a di ic - Alianza Psicología minor Empecemos gor lo más obvio, por algo que hacemos probablemen- de veces todos los días: lo que hacemos es sencilla- etc. La mente, aunque no fuera otra predica, mediante el lenguaje, acerca Objetos con mente —Rubén, como te conozco, te recuerdo que mañana es el cumpleaños de Silvia. Gracias por avisar. Se me había olvidado. —Ya me lo imaginaba. Pensándolo bien, como temo que se te vuelva a olvidar mañana te lo recuerdo de nuev? —No es necesario. Creo que me acordaré. —Eso espero. Esta es una de las conversaciones que discurrieron a través del WhatsApp (wasap de aquí en adelante) un día cualquiera del mes de agosto de 2015 (el día 29 para más señas). Con- versaciones así corren a raudales todos los días a través de esta y de otras redes sociales que han propiciado las nuevas tecnologías. En la inmensa mayoría de los casos, se trata de diálogos cortos, sin ningún alarde literario, que fluyen, esa es al menos la impresión, de manera espontánea, natural y mecánica sin requerir una gran concentración mental 0 un gran esfuerzo cognitivo, ni poner en marcha recursos especiales; basta un móvil que tenga esa aplicación. Otro tanto ocurre, aunque no quede constancia escrita de ello, en muchas de nuestras interacciones cotidianas. Si tuviéramos la paciencia de grabarlas a lo largo de un día, nos percataríamos de que llevan esta misma marca y siguen esta misma estela: no requieren un especial esfuerzo o concentración mental, y las palabras conocer, recordar, imaginar, olvidar, pensar, creer, querer, desear, etc., se repiten docenas de veces al cabo del día. Y si lleváramos a cabo un somero recuento de nuestras interac- ciones, en una primera y sencilla aproximación veríamos que acostumbramos a utilizar estas palabras de múltiples maneras; principalmente, de dos. Las dirigimos a nosotros mismos: a) en relación con pensamientos y experiencias propias («este último verano ha sido para recordar»); b) en relación con determinadas tarcas u obligaciones («felicitar el cumpleaños a la abuela»; c) con un objeto («he descubierto un garito para flipar»); d) con los orros en torno a un determinado objeto («me encantan los fans de Justin Bieber»); €) en relación con los otros en torno a nuestras propias experiencias («cuando le comenté a un amigo lo del “finde”, no se lo creía»), y así sucesivamente, Estas mismas palabras las usamos también para dirigirnos a los otros: a) en relación con sus propios pen- samientos, experiencias, deseos, recuerdos y/o acciones (.ereo que te equivocas cuando dices que los de Podemos son solo una panda de frikis»); b) en relación con tareas y cometidos que les competen («no me imagino cómo te las vas a arreglar para terminar el trabajo de la asignatura»); c) en relación con un objeto que les atañe, que nos atañe osotros, 9 a ambos («te recuerdo que hemos quedado el miércoles después de la última 3 EX Capítulo 1 Objetos con mente clase para prepararla segunda práctica»), y así sucesiva y casi interminablemente, guiendo este sencillo procedimiento, una manera fácil de hacernos conscientes de algo Que desde el pumo de vita psicológico ya no puede pasarnos desapercibido, consistiría en seguir poniendo cuantos ejemplos se nos ocurrieran de cada una de las ocho situa. ciones que acabamos de señala. Esa sería la manera más eficaz de convencernos de que cuando Ángel Riviére decía que somos «objetos con mente» no estaba recurriendo a ninguna metáfora sino que estaba aludiendo a una realidad psicológica indiscutible: la de muestra capacidad para leer la mente el icólogo ingenuo que todos llevamos dentro Esa capacidad de leer la mente €s. sin duda, uno de los rasgos más acentuados y profundos de los miembros de nuestra especie. Los humanos somos individuos mentalistas, psicólogos naturales notables, que no solo interpretamos emoci nes /;. más aún, las revisimos) cuando las vemos expresadas por otros, sino que constartersense inferimos las creencias y deseos de los demás, razonamos sobre sus estados mentales, ; empleamos un lenguaje mentalista de una riqueza con: sidersble compuesto de ur v0cabulario de verbos, tales como «pensar», «intuir», «saber», «descubrir», «
PAPAS : 5 ez erce] »» sor «cisamente las que enco! 1os el e > E cenas e plo, * la discriminación (véanse lo capítulos 10 y 11) e acarezas cuando debiéramos hablar de verdaderas «distorsiones», de sesgos percetivos y valoratios, en uno delos sentidos que el Diccionario de a Real Academ Sete el sesgo: «Envor sistemático en el que se puede incurrir cuando al hacer muestreos Se seleccionan o favorecen unas respuestas frente a otras», En el capítulo 7 hablaremos de sesgos en un sentido parecido. No es necesario adelantar acontecimientos, pero es importante que tomemos nota de un hecho que nos había pasado desapercibido hasta el momento: la mente humana es muy potente, pero no es perfecta; cometemos errores con mucha frecuencia, aunque la mayoría de las veces no parece que nos preocupe demasiado, Henri Tajfel, un autor cuya compañía resulta imprescindible para entender bien mu- chos de los temas que aborda la cognición social, da un paso más; un paso, cabría aña- dir, especialmente significativo: las rarezas perceptivas de las que hablan Bruner y ¡Goodman pueden ser debidas no solo, y a veces no tanto, al valor que tenga el objeto propiamente dicho, sino al hecho de que dicho objeto forma parte de una clase, gru- po o categoría social, y al valor y al significado que dicho grupo o categoría social tenga o se le atribuya. Los grupos también tienen significado emocional: este es un dato que no debe pasarnos desapercibido. Primero, la pertenencia categorial, y después el significado. No podemos ignorar, sostiene Tajfel, que «los estímulos asociados con un valor» pueden estar formando parte de una serie; no podemos evitar que pertenezcan a una determinada clase o formen parte de un determinado grupo de objetos. Cuando ese es el caso (estímulo físico perteneciente a una clase a la que va asociado un valor o un significado), y lo es siempre en el campo de la cognición social, parte del valor y el sig- nificado de un determinado objeto (una persona) puede venir definido por el valor y el significado que se le atribuya a la categoría social o al grupo al que pertenezca. Lo veremos con más claridad en el capítulo 5, a la hora de hablar de la identidad. Es ahí, en la pertenencia grupal o categorial, donde frecuentemente encuentra sentido la diferencia percibida entre dos estímulos. Detrás de esta propuesta se encuentra un senci- llo argumento: el mundo en el que vivimos está compuesto por personas. Eso es una obviedad, pero se trata de personas que pertenecen a grupos y a categorías sociales. Este es el hecho en el que se sustenta la parte más decisiva de la cognición social, entre otras, por dos poderosas razones que el propio Tajfel se encarga de explicitar: a) a lo largo de su vida, y en una infinita variedad de situaciones, la gente piensa y se come Porta siguiendo las pautas de su pertenencia categorial («en términos de su identidad social», dice textualmente Tajfel) y en términos de la pertenencia categorial de los otros («en términos de su relación con la identidad social de los demás»), y b) esc compor- tamiento se inscribe dentro de una lógica intergrupal, es decir, está definido «en gran medida por ls relaciones de los grupos a los cuales pertenece», de suerte que «el marco o EA inet conte ace 1 individuos lo que son; es: PROA se desarrollan y cambian simbióticamente» Volveremos sobre estas consi o ñ hacer un pequeño alto en a e cpfaas O capitulando. conviene K:- AT 1.2, En un lugar de La Mancha. EX Para irrecapitulando « Los seres humanos somos objetos con mente, es deci objetos que nos atrbuimos y alos que se nos atribuyen funciones mentales. Estas funciones están claramente explictadas y quedan meridianamente definidas a través de los verbos mentales: pensar, creer, conocer, olvidar, senti recordar, desear, etc. El uso de estos verbos estan común que, los elimináramos de nuesto vocabulario, la mayo- ría de nuestras interacciones y conversaciones perderían todo su sentido, se convertian en incomprensibles. El uso de estos verbos significa que hemos desarrollado las funciones mentales las que aluden + Los verbos mentales son de dos órdenes: unos hacen referencia a funciones cognitivo-1cio- nales (pensar, opinar, creer, recordar, et) otros aluden 3 nuestros deseos, a sentimientos y emociones. Con la ayuda de estos verbos mentales, ese ciudadano de pie que somos todos es capaz de comprender, predecir y buscarle explicación al comportamiento propio y ajeno e incluso se atreve a intentar desentrañar las razones delos hechos que suceden en el mundo, Los verbos mentales tienen un carácter transitivo: e refieren a algo, expresan una relación entre un sujeto y un objeto. 1.2. EN UN LUGAR DE LA MANCHA... Siguiendo una de las recomendaciones de Fritz Heider (la de que las expresiones litera- rias son una fuente inagotable de inspiración sobre fenómenos psicológicos), que para so es un maestro, vamos a acudir a una pieza literaria, El niño con el pijama de rayas, de John Boyne, a fin de desentrañar algunos de los procesos implicados en la cognición social (véase el cuadro 1.2,) De entrada, parece más que evidente que el diálogo entre Gretel y Bruno es un iálogo mentalista. Ello quiere decir que ambos hermanos son capaces de leer su propia mente (saben lo que quieren, lo que piensan y lo que desean) y la mente de su interlocu- tor; parecen haber desarrollado las funciones mentales que denotan los verbos utilizados: saber, conocer, entender, gustar, querer. Con una diferencia que, desde el punto de vista de la cognición social, resulta muy relevante: Bruno parecía no «saber» todavía lo que «significaba» «ser judío» en aquella época, y lo que era obligado «pensar» y «sentir» sobre ellos (el carácter prescriptivo de los estercotipos). No sabía que las personas que Estaban al otro lado de la alambrada pertenecían a un grupo al que se había convertido en Culpable de todos los males que aquejaban al mundo de entonces convirtiendo, así, a sus miembros en merecedores de las humillaciones, desprecios y castigos más inhumanos Bruno todavía no es consciente del valor y el significado de la pertenencia categoria Sretel parece tenerlo más claro. Pero el diálogo entre los dos hermanos es algo más. Es un ejemplo del afán de un niño Por saberlo todo, una prueba de nuestra necesidad de conocer, de huir de la incertidum- bre: los humanos, por lo general, «tenemos una insaciable voracidad de Epia No nos gusta que las cosas queden en el aire», escribió oo de los maestros (AIPO”, 1955, p. 192) al que volveremos a encontrar en el capítulo 11. Las competencias y | ER o | CUADRO 1.2. El impulso de claridad cognitiva Quiero saber qué es esa alambrada, Quiero saber por qué está ahí. Pero, ¿cómo? ¿No lo sabes? —No.No entiendo por qué no nos dejan iral otro lado. —8runo, la alambrada no está ahí para impedir que nosotros vayamos al otro lado, Está para impedir que ellos vengan aquí. Pero, ¿por qué? Porque hay que mantenerlos juntos -explicó Gretel. -¿Con sus famila, quieres decir? Bueno, si, on sus familias, ero también con los de su clase, ¿Qué quieres decir? Con los judios, Bruno. ¿No lo sabías? Por eso hay que manteneros juntos. No pueden mezclarse: con nosotros. ¿Nosotros somos Judios? No, Bruno -exclamó quedamente-. No, dlaro que no, Y eso no deberías ni insinuarlo. -¿Por qué? Entonces, ¿qué somos nosotros? Nosotros somos... -empezó Gretel, pero tuvo que pararse a pensar-. Nosotros somos... —repitió-. Mira, nosotros no somos judíos -dijo al final £soya lo sé. Lo que te pregunto es qué somos, si no somos judíos, -Somos lo contrario -dijo Gretel rápidamente, y se quedó muy satisfecha con su respuesta-. Sí, eso+s. Nosotros somos lo contrario, Ah, vale. -Bruno se alegró de entenderlo por fin-. Y los contrarios vivimos en este lado de la alambrada y los judíos viven en el otro. facto, Bruno. ¿Es que alos judíos no les gustan los contrarios? No; es a nosotros a quienes no nos gustan ellos, estúpido. Ah, ¿y por qué no nos gustan? preguntó. Porque son judíos, -Ya entiendo. Los contrarios y los judíos no se llevan bien. Exacto —dijo Gretel, que había descubierto algo raro en su pelo y estaba examinándolo minu- ciosamente. Entonces, ¿por qué no va alguien a hablar con ellos bilidades mentalistas de las que disponemos no están ahí por capricho, ni se han desa- rrollado por mero azar en el transcurso de nuestro desarrollo ontogenético. Están ahí y se han desarrollado para dar respuesta a una necesidad básica: la necesidad de conocer y de mantener una cierta consistencia y consonancia en el seno de nuestras cogniciones (de nuestros conocimientos, opiniones y creencias sobre nosotros mismos, los otros y el mundo que nos rodea), siguiendo la teoría de la disonancia cognitiva, de Leon Festinger, uno de los más reconocidos psicólogos sociales. El cuadro 13, recoge laca alificada Opinión de los expertos: necesidad de información, de conoces s maneras distintas de aludir a un mismo hecho. mee e Ms A + | CUADRO 1.3, Necesidad de información, comprensión y conocimiento Necesidad Necesidad Necesida de cognición (NC) de comprensión deinormacón La tendencia que tiene el — Encontramos en los hom- individuo a organizar de — bres una necesidad de — todoslos animales a manera significativa 5u — comprendes, un deso de es gamas aos experiencia... la necesidad enfrentar los hechos. En — des de búsqueda de infor. de estructurar las situacio- — ciertas condiciones, mación con vistas a actuar nes relevantes de manera — necesidad de enfrentar ensu ambiente... Podemos ordenada y significativa, — ceramenteloshechos,la de-— decir que quien actúa no [La necesidad de cogni- — cisióndedesembarazarsede — solo tiene la capacidad de ción es] Una necesidad de — distorsiones puede tomarse — recibirinformación, sino que comprender y hacer com-— decisiva. Los seres huma- — también necesita toda la in- prensible el mundo de — nos tienen necesidad de — formación pertinente que le nuestras experiencias... La comprender lo que sucede. sea asequible. Cada vez hay NC puede ser definida como asu alrededor, de discernir. más pruebas de que todos na necesidad en la medida. algo del orden de las cosas — los vertebrados superio- en que dirige la conduc- — y de actuar de forma que — res tienen tendencias no ta hacia una meta y cau- — comporteuna relación razo- — aprendidas o aprendidas sa tensión cuando nable con su entendimiento — fácil y tempranamente ha- meta no es conseguida, — (Asch,1962,p.36 cia la búsqueda activa de Se da por supuesto que la información (Deutsch y Ge- ANC tiene una fuerza distinta rar, 1980, p.132, en cada una de las personas (Cohen, Stotland y Wolfe, 1955, p.291). La gente, y probablemente Las propuestas de estos autores son muy parecidas entre sí. Pero podríamos dife- renciar no menos de tres aspectos que resultan interesantes de cara a la delimitación de la necesidad de conocimiento: a) la búsqueda de información es una necesidad que Pertenece al reino animal; b) los humanos necesitamos algo más que la mera acumula- ción de información; necesitamos darle sentido a la realidad que nos rodea, hacerla comprensible, entenderla, encontrarle alguna explicación que nos parezca razonable, fable, satisfactoria; c) todo ello para saber qué hacer, hacia dónde dirigimos, cómo. Actuar, en algunos casos para salvaguardar literalmente nuestra integridad física. Siguiendo estas directrices, se podría decir que Bruno responde a la imagen trazada Por los autores mencionados; quiere y necesita comprender lo que hay y lo que ocurre su alrededor, encontrarle un sentido a lo que está viendo, ordenarlo de manera sig- Mificativa dentro de su cabeza, darle una explicación, todo ello para poder actuar en consecuencia con el máximo conocimiento de causa. Podríamos decir además que Bru- "1 Somos todos. Lo somos porque la necesidad de conocimiento es una necesidad ¿dásica»: nos atañe como pertenecientes a la especie humana. Necesitamos saber, ucremos comprender, descamos entender y para ello buscamos información, hacemos. Preguntas, exploramos por nuestra cuenta, etc., y actuamos en consecuencia. -Es verdad ¿Jue no todos lo hacemos de la misma manera ni ponemos el mismo empeño en ello '9dos somos Bruno, pero no todos somos como él, no todos disfutan realizando ese cauto oyes nen E tas. cc Eso sucede porque, cuando queremos ahuyentar un pensamiento, na emoción o controlar una conducta indeseada, lo que hacemos es activarla y eso produce un «efecto rebote» que complica su control . En segundo lugar, el autor recuerda lo que no quiere recordar traído por el re- cuerdo de una persona de quien, en este primer momento, tan solo conoce un dato: es un hidalgo. Solo conoce, pues, su pertenencia categoral, Esa es una información escasa, pero, como tendremos oportunidad de ver en el capítulo 10, la solemos considerar más que suficiente para atribuirle unas u otras funciones mentales, unos u otros Tasgos psi- colégicos y para explicar por qué se conduce de una u otra manera. Finalmente, el autor recuerda a una persona dentro de un lugar. la recuerda asociada a un determinado PAE «Brinol. Pei y Wagner, 2012). Las personas usamos nuestro cuerpo Para PTOS toma como objeto a los humanos y a los asuntos hechos, teniendo en mos, e al conocimiento respecto a las personas y sus O naojen anto l jo omo 05 1oS B) que el conocimiento Den als grups alas personas pertenecientes a elos; ) que también FSeflexionamos sobre los gobiernos, las instituciones; e) que pensamos sobre lo que deben hacer las personas y los grupos y sobre por qué deben hacerlo además de sobre lo que efec- ivamente hacen (Flavel, 1993, p. 164), En 1981, Joseph Forgas edita Social Cognitio. Perspectives on Everyday Understanding Social Cogniton, un texto que podríamos considerar histórico, En él mantiene que el paradigma de la cognición social es un intento de rectificar muchos de los sesgos en los que se había incu- rido en épocas previas el de concebir al ser humano como una máquina que responde alas manipulaciones experimentales sin prestar atención a la representación e interpretación que haga de la situación, no tanto a título personal sino en tanto que ser social. En 1982 echa a andar «Social Cognition», una publicación periódica. Su primer editor, David Schneider avanza algunas ideas respecto a la política de publicación, Serán bienvenidos, dice, articulos que analicen los efectos de las variables sociales sobre la percepción, la memoria o el procesamiento de información en general. Ese es, pues, el contenido de la cognición social En 1984, Susan Fske y Shelley Taylor, dos de las más renombradas investigadoras en el campo de la psicología, publican el primer texto sobre cognición social bajo un sencillo lema; la og cog- nición social se ocupa de cómo las personas dan sentido a los otros y a sí mismas ellos, sostiene que la cognición + Enlarevisión del campo que llevan a cabo Sherman, Judd y Park (1989, p. 281-292) defienden ue la cognición social es un conjunto de supuestos que sirven para guiar la investigación en ámbito tradicionales desde las tres siguientes inquietudes: a) qué tipo de información so- dial es la que se almacena en la memoria, cómo se organiza y cómo interviene en la conducta social; b) el centro de la investigación en cognición social se focaliza en cómo la información almacenada en la memoria afecta al procesamiento de la información sub- siguiente, a los juicios a las decisiones y a las conductas, y c) cómo cambia la información almacenada. + En 1993, Donald Carlston sustituye a Schneider como editor de «Social Cognition» y aprove ha la ocasión para ofecer su visión de este campo de conocimiento como una combinación ¿e teoría y métodos procedentes dela psicología social yla psicología cognitiva en un inten- 1o por entender el papel que los procesos cognitivos juegan en asuntos sociales, en la Sonducta social, enla personalidad y en el desarrollo social, poniendo un especial interés en el procesamiento de la información social, en los efectos de llos factores sociales en la cog- nición y en as consecuencias conductuales e interpersonales de los procesos cognitivos. Para Eliot Aronson, otro protagonista indiscutible dela psicología social, la cognición social vendria a tener tres grandes epígrafes: a) cómo entendemos el mundo soci qué efectos tiene e contexto (la realidad que nos rodea) en nuestra mente, y) cómo y en qué medida los contenidos de nuestra mente guían la conducta (Aronson, 2000). Para la International Social tenidos, sino por una maner. '9gnition Network, la cognición social no se define por sus con- a de acercarse al estudio y a la comprensión de una amplia va- € centra en: a) procesos que subyacen a la malos sociales b) efectos de los factores So to de la información, y c) consecuencias e cognitivos, Percepción, memoria y opinión sobre los estí- ciales, culturales y afectivos en el procesamien 'onductuales e interpersonales de los procesos Finalmente, y en de Ralph Adolons uno gu onde la urociencia social cabría traer colación la definición ] us representantes más cualificados: «la cognición social en los E 13, campo delconriónsoca humanos se caracteriza por procesos psicológicos que nos permiten hacer inferencias acerca de lo que ocurre en el interior de otras personas -sus intenciones, sentimientos, y pensamientos. Algunos de esos procesos dan cuenta de aspectos de la conducta social huma- na que son Únicos» (Adolphs, 2009, p. 693), Resumamos + La mente es una herramienta con cuya ayuda conocemos, nos situamos y nos orientamos en la realidad que nos rodea. + Esta realidad, en su vertiente social, es un hecho construido, es un producto típicamente hu- mano que ha ido cambiando en el transcurso del devenir histórico. + Por su propia naturaleza, los contenidos de la cognición social están, pues, socialmente sí- tuados, son contenidos generalmente compartidos y son fruto de la relación interpersonal o intergrupal. + Al mismo tiempo, esos contenidos definen, en parte, dicha relación, median el conocimiento y la relación que mantenemos con nosotros mismos y con los otros, tanto a título personal como, sobre todo, en tanto que miembros de grupos y categorías sociales + Los contenidos de la cognición social son contenidos que discurren entre las personas. En muchos casos, esos contenidos no pertenecen a las personas, sino alos grupos a las que estas. pertenecen. + La información que procesa nuestra mente es una información socialmente situada. + Los contenidos de la cognición social son doblemente sociales: primero, por su origen, y des- pués porque nos permiten la relación con los otros.