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Orientación Universidad
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LECTURA SAPIR, Apuntes de Lingüística

Asignatura: Lingüística, Profesor: , Carrera: Lengua y Literatura Inglesa, Universidad: USC

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 26/12/2015

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roterop 🇪🇸

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Primera edición en inglés, 1921 Primerá edición “en español, 1954 El lenguaje Introducción al estudio del habla por EDWARD SAPIR Derechos reservados conforme a la ley Copyright hy Fondo de Cultura Económica Av. de lá Universidad, 975 — México, 12, D. P. Impreso y hecho en México FONDO DE CULTURA ECONÓMICA México-Buenos 44 Printed and friade in Mexico 1 INTRODUCCIÓN: DEFINICIÓN DEL LENGUAJI LL nabza es un hecho tan familiar de la vida de todos los días, que raras. veces nos preucupamos por definir- la, El hombre la juzga tan nalurál como la facultad de caminar, y casi tan natural como la respiración. Pero sólo hace falta un instante de reflexión para cconven- cermos de que csta “naturalidad” dul habla es una im- presión ilusoria.. El. proceso de adquisición del habla es, en realidad, algo totalmente distinto del proceso de aprender a caminar. En este último caso, la cultura 0, en otras palabras, el conjunto tradicional de lá. bitos soci no entra propiamente cn juego. Cada niño está preparado, por el.complejo conjunto de fac tores que llamamos herencia biológica, para realizar to- das las adaptaciones mnsculares y nerviosas que produ- cen el auto de caminar. Puede decirse, de hecho, que Ja misma conformación de las músculos y de las partes pertinentes del sistema ncrviaso está adaptada desde unsprincipio a los movimientos que se hacen al cami ár y al lcvar a cabo actividades análogas. En senti do: muy concreto, podemos “decir que el ser humano Jiormal está predestinado a caminar, no Porque sus ma- fores lo ayudarán a aprender este arte, sino porque su diganismo está preparado, desde el nacimiento, y aun desde el momento de la concepción, para realizar todos esos desgastes de energía nerviosa y todas (sas adapta- .£ones musculares que dan origen al acto de caminar. Dicho sucintamente, el cámínar es una función bioló. icx. inherente al hombre. “ No así el lenguaje. Es claro, desde lucga, que en «sierto sentido cl individuo está predestinado a hablar, «Pero. esto se debe a la circunstancia de que ha nacido Esólo en medio de la haturaleza, sino también en el seno de una sociedad que está segu y con toda ón— de hacerle adoptar sus tradiciones, Elimine- pl 12 DEFINICIÓN PEL LENGUAJE tifican.con el grito de los pájaros que esas vaces desig: nan, y tal como la música con que Rossini. representa vna tempestad en la obertura de Cuillermo Tell no es en realidad una tempestad. En otras palabras, las in- terjecciones y palabras imitativas de sonidos «del habla normal se relacionan con sus prototipos naturales del mismo modo como el arte, producto puramente social o cultural, se relaciona con la naturaleza. Podrá obje- tarse que, aunque ls. interjecciones difieren en cierta medida de una lengua a otra, presentan, sin embargo, semejanzas asombrosas y que, por lo tanto, se lus pue- de considerar como emanadas de una base instintiva común. Pero el caso de las interjecciones no dificra ex vada, pongamos pot ejemplo, de las diversas formas na- cionales de representación pictórica, Un cuadro japo- nés que represente una colina difiere de un cuadro moderno entopeo que represente tna colina muy seme- jante, y al mismo tiempo se le parece. Uno y otro se han inspirado en el misino tipo de paisaje, y uno y otro lo “imitan”. Ni el nno ni el otro son exactamente h misma cosa que el paisaje, ni son, cn sentido estricto; una continñiación directa del paisaje natuxal, Si las dos - formas de representación no son idénticas es porque proceden de diferentes tradiciones históricas y se han ejecutado con distintas técnicas pictóricas. Del misno modo, las interjecciones del idioma japonés y del idio- mua inglés proceden de wn prototipo natural común, los gritos instintivos, y por lo tanto, de manera inevitable, se sugieren el uno al otro. Difieren q veces mucho, á veces poco, porque'se han construído con materiales o técnicas históricamente diferentes: las tradiciones lin- iifsticas respectivas, los sistemas fométicos y los hábitos de Inguaje de cada uno de las dos pueblos. Sin em- hargo, los gritos instintivos, en cuanto tales, som: prác- ticamente idénticos cn toda la himanidad, del mismo modo como el esqueleto humano o el sistemá nervioso son, dusde cualqnicr punto de vista, un rasgo “fijo” del americana Mamada así por “onomutopoya”; en el mismo caso están al tidio, pojecilo mexicano, y el benteveo, pajanilo argentino.] DEFINICIÓN DEL LENGUAJE 13 organismo humano, €s decir, un rasgo que no varía sino de manera muy leve o “accidental”. Las interjecciones se cnentan entre los elementos menos importantes del lenguaje. - Su examen cs pro- vechoso principalmente porque se puede demostrar que arm esos sonidos, que todos convienen en considerar como los más cercanos -a da expresión instintiva, sólo tienen natnraleza instintiva cn un sentido swperficial, Así, pues, aunque fuera posible demostrar que cl len- gnaje todo se remonta, en sus fundamentos primordia- les, históricos y psicológicos, a las interjecciones, no seguiría de ello que el lenguaje sca una actividad in: tíntiva. De hecho, todos los intentos de explicar de esa manera cl origen del lenguaje han sido infructuo- sos. No existe una prueba tangible, ni histórica ni de ninguna otra especie, que demnestre que el conjunto de los elementos del habla y de los procedimientos lin= gútísticos ha surgido de las interjccciones. Éstas cons- titayen una parte muy reducida y funcionalmente in- significante del vocabulario de los diversos idiomas; cn ninguna época y en ninguna provincia Iingúística de que tengamos noticia podemos observar uva tendencia noz table a convertir las interjecciones en uxdimbre inicial del lenguaje. En cl mejor de los casos, no pasan de ser Tá orla decorativa de un amplio y complicado tejido. Si esto puede decirse de las interjecciones, con ma- yor razón cabe decirlo de las palabras omozatopéyicas. Palabras como mtippooaill to mew [muullar'|, to caw ['£raznar] no son de ninguna manera sonidos naturales que cl hombre haya reproducido instintiva y automáti- dimente. Son creaciones del espíritt humano, vuelos de “Jal fantasía, en el mismo sentido en que lo cs cualquier «offo clemento del lengraje. No brotan directamente de Ta- naturaleza; son sugeridos por ella y jnegan con ella. á, pues, la teoría onomatopéyica del origen del lengua- ; la tenría que explica todo lenguaje como gradnal evo- “Jución: de sonidos de carácter imitativo, nos deja tan s norteamericano, cuyo nombre se debe [Especie de shot onómatopeya.]:.> 14 DEFINICIÓN DEL LENGUAJE Ijos dul plano instintivo como el lenguaje cn su forma actual, En cuanto a la teoría misma, no es 1s digna de fe que la teoría paralela del origen interjeccional, De muchas palabras que ahora no nos parecen onomatopé- yicas se puede demostrar, es cierto, que en otro tiempo han tenido una forma fonética en que se ye que fueron originalmente imitaciones de sonidos naturales. "Pal ocu rre con la palabra inglesa to langh [cir], Sin embargo, es del todo imposible demostrar —y mi siquicra arcos intrínsccamente razonable suponcrlo— que el aparato formal del leuguaj derive de una fucute onomato- piyicas si algo proviene de ésta, será una pacte ínfima le los elementos liugúísticos. Por más dispuestos que esteros, en principio, a considerar como de importan- cia fundamental en las lenguas de los pueblos primiti- vos la imitación de sonidos nalurales, la realidad es que estas lenguas no muestran una preferencia particular por las palabras-imitativas. Entre los pueblos más pri- mitivos de la América aborigen, las tribus athabaskas, en el 1i0 Mackenzie, hablan lenguas en que apenas hay palabras de ese tipo, o en que faltan por completo; y en cambio, lenguas tan refinadas como el inglés o el alemán emplean a manos llenas las onomatopeyas. Fste ejemplo revela qué oscasa importancia tiene la simple imitación de los sonidos para la natrraleza esencial del habla. Con esta ha quedado allanado el camino para dar una definición adecnada del lenguaje. Fl lenguaje es un método exchisivamentc humano, y no instintivo, de comunicar idcas, cmodionos y descos por medio de un sistema de símbolos producidos de manera deliberada. Fstos símbolos son ante todo auditivos, y son pradu- cidos por los llamados “órganos del tabla”, No hay en el habla humana, en cuanto tal, una base instintiva apreciable, si bien es cierta que las expresiones instins tivas y el ambiente natural pueden servir de estímidlo para el desarrollo de tales o cuales elementos del ha- bla, y que las tendcucias instintivas, seam motoras 6 de otra espccic, pueden dar a la expresión lingitística una extensión o un molde predeterminados. La: comu- DEFINICIÓN DEI, LENGUAJE 15 sjicación, humana o animal (si acaso se puede Homar “comunicación”), producida por gritos involuntarios instintivos, nada tiene de lenguaje en el sentido en «que. nosotros lo entendemos, +. Acabo de hablar de los “órganos del habla”, y po- diía parecer, a primera vista, que esto equivale a admi- tir que el habla misma constituye una actividad instin- tiva, biológicamente predeterminada. Pero no debemos dejarnos extraviar por esa simple expresión; uo existen, en sentido estricto, órganos del hahla; lo que hay, son sólo órganos que, de manera incidental, pneden servir para la producción de los sonidos del habla. Los pul «imones, la laringe, el paladar, la nariz, la lengua, los dientes y los labios se ermplean para ese objeto, pero sio se les debe considerar como órganos primarios del habla, del mismo modo que los dedos ne pueden con- siderarsc como órganos esencialmente hechos para tocar el piano, ui las rodillas como órganos de la oración, El habla no es una actividad suple, realizada por uno más órganos biológicamente adaplados para ese ob- jetó.: Es nma rd muy compleja y siempre cambiante de adaptaciones diversas on el cercbro, eu el sistema miervioso y en los órganos articulatorios y auditivas— que tiende a la descada micta de la comunicación de “idéas, Podemos decir que los pulmones se desarrolla- toki para llevar a cabo la función biológica indispensable que'se conoce con el nombre de respiración; la nariz. :como órgano del olfato; los dientes como órganos úti- J6s para triturar los alimentos y dejarlos listos para la digestión. Asi, pues, si estos y otros Órganos se em- lean" constantemente en el habla, es sólo porque cual «quier Órgano, desde el momenta en que existe, y en la edida en que puede ser gobernado por la voluntad, sesecpfible de uma utilización para finalidades se- dados... Desde el punto de vista fisiológico, cl habla una: función adyacente, o, para decirlo con mayor iclilud, un grupo de funciones adyacentes. Aprove- odos. los sarvicios que puede de cicrtos órganos y ¡ohes,. nerviosos. y musculares, las cuales deben su ! i im 18 DEFINICIÓN DEL LENGUAJE no se ocupa de esos aspectos de la fisiología y de la psicología fisiológica que están em los cimicutos del lenguaje. No vamos a hacer el estudio de la génesis y el modo de obrar de nn mecanismo concreto, sino una investigación acerca de la función y la forma de esos sistemas arbitrarios de simbolismo que conocemos con cl nombre de idiomas, Ya he indicado que la esencia del lenguaje consiste cn el hecho de tomar sonidos convencionales, arlicula- dos de manera volnntaria, o sus equivalentes, como r1e- presentantes de los diversos elementos de la experien- cia. La palabm house [casa] no es un hecho lingitístico si por él se entiende simplemente el efecto acústico que sobre el oído producen las consonantes y voca- ls gue constituyen dicha palabra, pronunciadas en de- termiuado orden; tampoco es un hecho lingitístico a msa de los prueesos motores y de las sensaciones tác- tiles que intervienea en la articulación de la palabra; ni a cansa de la percepción visual por parte de quien csencha esa articnlación; ni a cansa de la percepción isual de la palabra honse en una página manuscrita o ui a causa de los procesos motores y sensacio- que entran cn juego para escribir la pala- bra; ni, finalmente, a causa de la memoria de alguna de ostas experiencias o de todas ellas. La palabra house sólo es un Hccho lingifstico cuando todas estas expe- ricneías combinadas, y tal vez otras que no hemos men- cionado, se asocián antomáticamente con la imagen de mua casa: entonces comienzan a adquirir la naturaleza de un símbolo, de una palabra, de un elemento del lenguaje. Pero no es suficiente todavía el simple hecho de semejante asociación. Pnede ser que alguna vez vigarmos una palabra cualquiera, proferida en una casa determinada en circunstancias tan impresionantes, que nunca, desde esc momento, vuclva a nrestra conscien- cia la inagcn de Ja casa sín que al mismo tiempo se haga presente aquella palabra, y viceversa. Este tino de asociación no constituye el lenguaje. La asociación a que nos referimos debe ser puramente simbólica; “di cho de otra manera, la palabra debe denotar la imagen, di Sisa DEFINICIÓN DEL LENGUAJE 19- debe rotularla, y no debe tencr otra función que la de un paralelo suyo en otro plano, y a ese paralelo pode- mos acudir cada vez que sea necesario o conveniente. Semejanle asociación, que es voluntaria y cn un sen- tido acbitraria, exige un nolable ejercicio de atención consciente, por lo menos en el comienzo, ya que cl hábito no tarda en hacer esta asociación tan automá- tica como muchas otras, y más rápida, Pero quizá: hemos avanzado con demasiada veloci- dad. Si el símbolo house ---sea. una experiencia o ima- gen auditiva, motora o visual--- no se refivicra más que ala sole imagen de una casa determinada, vista cn una sola ocasión, una crítica indulgente podría quizá darle el nombre de elemento del lenguaje; sin embargo, us evidente desde el principio que un lenguaje consti- tiído'en esa forma tendría un valor muy escaso, o nulo, pára las finalidades de la comunicación. El mundo de muestras experiencias necesita ser simplificado y gene- rálizado cnormemente para que sea posible llevar a cabo uhvinventario simbólico de todas nuestras experiencias dé:cosas y relaciones; y cse inventario es indispensable si «tieremos comunicar ideas. Los elementos del lengua- :j8 los símbolos rotuladores de nuestras experiencias Lie- nétque asociarse, pues, con grupos enteros, con clases bién: «definidas de experiencia, y no propiamente con Jis"experiencias aisladas en sí mismas. Sólo de esa ma: néra: es posible la comunicación, pues la experiencia sislada no radica más que en una consciencia indiv: dual: y, hablando en tórminos estrictos, és incomuni- cáble.- Para que sca comunicada, necesita relacionarse 'ó; tna categoría que la comunidad acepte tácitamen- omo una identidad. Así, la impresión particular que ha dejado en ví una casa determinada necesita bitificarse con todas mis demás impresiones acerca de 2: Yrademás, mi memoria generalizada, o sea mi “no- sde esa casa debe fundirse con las nociones que É formado acerca de la casa todos los individuos chan visto. La experiencia particular que nos ha do: de: punto de arranque se E ensanchado ahora 'Tiánera, que puede abarcar todas las impresiones 20 DEFINICIÓN DEL LENGUAJE o imágenes posibles que acerca de la casa en cuestión se han formado o pueden formarse seres scnsibles. lista primera simplificación de la expericucia se encuentra en la base de gran número de clemento del habla, los llamados nombres propios, u palabras que designan individuos u objetos individuales. Es, en lo esencial, el mismo tipo de simplificación que constituye el fw damento o el material bruto de la historia y del arte. Pero no podemos contentarnos con este procedimiento de reducción de algo que, como la experiencia, es infi- nito. Debemos llegar hasta la médula de las cosas, de- bemos poner eu un solo montón, de manera más o me nos arbitraria, masas enteras de experiencia, viendo cn ellas un número bastante de semejanzas pata que 105 gutoricca a considerarlas idénticas (lo cual es erróneo, pero útil para nuestro objeto). Esta casa y aquella obra casa y miles de otros fenómenos de carácter análogo se aceptan así cn cuanto tienen un número suficicnle de rasgos comunes, a pesar de las grandes y palpables diferencias de detalle, y se clasifican bajo un mismo rótulo. En otras palabsas, el elemento lingilíslico house es, primordial y fundamentalmente, uo cl símbolo de una percepción aislada, ni siquiera de la noción de un objeto particular, sino de un “conccpto”, o, dicho en otra forma, de una cómoda envoltura de pensamien- tos en la cual están encerradas miles de experiencias distintas y que es capaz de contencr muclos olros mir les. Si los elementos significantes aislados del habla son los símbolos de conceptos, cl caudal efectivo del habla puede interpretarse como un registro de la fija- ción de eslos conceptos en sus relaciones mubuas. Manchas veces se ha planteado la cuestión de si se- ría posible el pensamiento sin el habla y también la enestión de sí el habla y el pensamicuto no serán otra cosa que dos facetas de nn mismo proceso psíquico. ¿La cucstión es tanto más dificil cuanto que se la ha todcado de un seto espinoso de cquivocos, Ln primer Ingar, conviene observar que, independientemente de, si el pensamiento exige o no exigo el simbolismo (es de: cir, el habla), el candal mismo del lenguaje no siem a oi DEFINICIÓN DEL LENGUAJE z1 pre es un indicador de pensamiento. Hemos visto que €l elemento lingilíslico típico sirve de rótalo a un con- cepto. De ello no se sigue que los usos a que se destina el lengnaje sean siempre conceptuales, mi que lo scan de mancra predominante. En la vida ordinaria no nos interesamos tanto por los conceptos cn cuanto tales, sino más bien por particularidades concretas y relacio- es determinadas, Por ejemplo, cuendo digo 1 Had a good breakfast this moming [me desayuné amuy bien esta mañana”], es evidente que no estoy sinticudo las congojas de un pensamiento laborioso, y que lo que tengo que comunicar a quien me escucha no pasa de ser un recuerdo placentero, traducido simbólcamen- te siguiendo los carriles de una expresión habitual, Cada uno de los elcmentos de mi frase define un concepto separado, o una relación conceplual separada, o las dos cosas juntas, pero la frase cn sí misma no tiene la me- “or significación conceptual. Es más o menos como si +ún dinamo capaz de gencrar una corriente eléctrica su- “ficicute para mover nn asecusor fuera ulilizado casi ex- «clusivamente para alimontar cl timbre de una puerta. Y el paralelo es más sugestivo de lo que podría parecer primera vista. Se puede considerar cl lenguaje como ri instrumento capaz. de responder 4 una enorme serie ¿de'empleos psíquicos. Su corriente 10 sólo va fluyendo .pañlela a la de los contenidos intermos de la conscien- eiassino que fluye paralcla a ella en niveles distintos, qic;abarcan desde el estado mental en que dominan imágenes. particulares” hasta el estado en que los con- ptos abstractos y sus relaciones mubuas son los únicos et yue se enfoca la atención, lo cual suclo llamarse razo- sáutiento, Así, pues, lo nico constante que hay en el uaje.. es su forma externa; su significado “interior, sálgg:o intensidad psíquicos varían cn gran medida étérdo con la atención o con el interés selcctivo del tu; y" asimismo —acioso cs decirlo— «de acuerdo desarrollo general. de la inteligencia, Desde cl de:viste: del lenguaje, cl pensamiento sc puede ie tomo el más elevado de los contenidos latentes :fcialesidel: habla, cl contenido a que podemos i : 24 DEFINICIÓN DET LENGUAJE cional: el pensamiento cabalgando ligeramente sobre hs crestas sumergidas del habla, cn vez de trotar tran- quilamente con ella, lado á lado. La psicología mo- derna nos ha mostrado la tremenda actividad que el simbolismo realiza en el espíritu inconsciente. Por lo tanto, ahora es más fácil de comprender que hate vein- te años * cómo el pensamiento más intangible prede ser tan sólo la correspondencia consciente de am sirio bolismo lingitístico inconsciente, Digamos todavía dos palabras acerca de la relación entre lenguaje y pensamiento. El punto de vista que lic- mos venido desarrollando no cxlay de ningún modo da posibilidad de que cl desenvolvimiento del Labla de- penda eñ muy alto gado del desarrollo del pensamien- to. Podemos dar por scutsdo yue el lenguaje ha sur gido pre-acionalmente —de qué maner concrela y en qué nivel preciso de actividad mental es algo que no sabemos—, puro no debemos imaginar que un sistema bien d anollado de simbolos lingiiísticos haya podido elaborarse con anterioridad a la génesis de conceptos elaramente definidos y a la utilización de los concep- tos, o sea el pensamiento. Lo que debemos imaginar es más hien que los procesos del pensamiento entraron en juego, como una especie de afloramiento psíquico, casi en los comienzos de la expresión lingi el concepto, una vez definido, tuflayó neces l vida de su símbolo lingúístico, estimulando así cl desarrollo del lenguaje. Fste complejo proceso de la im- teracción entre el lenguaje y el pensanmento no cs ima- ginario: seguimos viendo positivamente cómo se efectúa ante muesíres ojos mismos. Si el instrumento hace * posible cl producto, el producto, a su vez, refina al ins- trumento. Al nacimiento de un conceplo nuevo prece- de, invariablemente, un empleo más a menos restrin- gido 6 extenso del viejo material lingúiístico; el concepto no adquiere vida individual e independiente siño cuan- do ha encontrado una envoltura lingúística. En la ma- yor parte-de los casos, el nuevo simbolo no cs 135 que á [La primera tdición de este libro és de 1921.] DFFIMICIÓN DEL LENGUAJE 25 ún objeto forjado a base de material lingúístico ya exis- tente, según procedimientos elaborados por precedentes éxtraordinariamente despóticos. Tan pronto como la palabra queda lisla, sentimos de mancra instintiva, con una especie de suspiro de alivio, que también el con- «cepto está listo para que lo manejcmos. Mientras no poseamos el símbolo, 10 podremos seulir que lenemos em las manos la llave capaz de abrir el conocimiento o la: comprensión inmediata del concepto. ¿Acaso esta: Hfúmos tan pronlos a morir por la “libertad”, a luchar Por muestras “ideales”, si las palabras mismas no estu- vieran resonando dentro de nosotros? Y la palabra, co- ino: sahcrnos, no es sólo una luvo; puede ser también ina traba, . El lengnaje es, primordialmente, un sistema auditivo «dessímbotos. En cuanto es articulado, es también un “sistema: motor, pero el aspecto motor del habla es, con toda evidencia, algo secundario cu relación con el as- pecto dúditivo: En-los individnos normales, el impulso 4 -Háblar: toma: forma, primero, cu la esfera de las imá- “genes duditivas, y de di se transmite a los nervios mo- Fores'por los cuales se gobiernan los órganos del habla, Sins embargo, los procesos motores y Jas sensaciones ótozas que los acompañan no son la enlminación, cl junto final de descanso. Son tan sólo un instrumento, úmacpalanca mediante la cual se provoca la percepción “auditiva; tanto en el hablante como cn el oyente. La «comunicación, o sea el-objeto mismo del lenguaje, no lleva ar cabo salisfactoriamente sino cuando las por ciónes auditivas del oyente se traducen a una ade» ada: € intencional serie de imágenes o de pensamicn- er delas dos cosas combinadas. Por consiguicute, siclo del lenguaje, en Ja medida cn que se le puede sideráar como un instmimento puramente externo, iiciiza y acaba en el terecno de los sonidos. La con- dericia: cntre las imágenes auditivas iniciales y las eepciones auditivas fmales es como la sanción o la carantía social del satisfactorio resultado del proceso. «Cómo ya: hemos visto, el desarrollo típico de esté pro- uede suérir innumerables modificaciones o trans 26 DEFINICIÓN DEL LENGUAJE ferencias a sistumas equivalentes, sin perder por cllo sus características formales esenciales, La más importante de estas mod: abreviación que supone el proc el acto de pensar. Esta abre n puede realizarse, iududublemente, en muchas formas, de acuerdo con las pea iaridades estructurales o funcionales de cada inte- igcucia. La forma menos modificada es esa que se Dama “hablar consigo mismo” o “pensar en alta voz”. El hablante y el oyente se confunden entonces en una sola persona, la cual, por así decirlo, se comunica con” sigo misma. De mayor importancia es la forma, tada- vía más abreviada, en que los sonidos del habla no s articulan en absoluto, A ella pertenecen todas las var riedades de lenguaje silencioso y de pensamiento 1or- mal. Así, los úmicos que a veces reciben una excitación son los centros auditivos; o bien, cl impulso hacia la expresión lingiíística pnede comunicarse igualmente a los nervios matorcs que están cu concxión con los Ór- ganos de la palabra, pero queda iulribido, ya sea en los músculos de cstos Órganos, ya eu algún punto de los mismos nervios motores; o, si no, los centros auditivos pueden quizá ser afectados de modo muy ligero, si aca- so llegan a serlo, y entonces cl proceso del habla se manifiesta directamente cn la csfora motora. Además de éstos existen sin duda otros tipos de abreviación. La excitación de los nervios motores cs muy frecuente en el habla silenciosa, de la cual no resulta ninguna arti- culación audible. o visible; ese hecho se demuestra por la conocida experiencia de la fatiga de los órganos del habla, sobre tado de la laringe, después de una lectura particularmente estinulanie, o tras una intensa medi. tación. “Todas las modificaciones consideradas hasta aquí están absolutamente conformes al proceso típico del habla normal. De gran interés y de suma importancia es la posibifidad de transferir el sistema todo de sirr- bolismo del habla a términos distintos de los que su- pone el praceso típico. Esle proceso, como hemos visto, es una cuestión de sonidos y de movimientos cuya ciones es la Ingiistico durante DEFINICIÓN DET, LENCUAJE 27 finalidad cs la prodne ión de sonidos. El sentido de Ta vista mo entra en juego, Pero supongamos que no “sólo se oigan los sonidos articulados, sino que se vean las articulaciones misinas a medida que las va ejecutan do el hablante. Es evidente entonces que, si uno puede adquirir un grado suliciente de destreza en la per ¿cepción de tales movimientos de los órganos del la- bla, queda abierto el camino para un nuevo tipo de «simabolismo en que el sonido es reemplazado por la imagen visual de las articulaciones que corresponden al sonido. Este nuevo sistema no ofrece gran interés para “Ja mayor parte de nostros, porque ya estamos como “encerrados dentro del sistema «uditivo-motor;'en cl mejor de los casos, aquél sería simplemente una tra- ducción imperfecta de Éste, puesto que no todas las samticulaciones son perceptibles para el ojo, Sin cmbar- go, es muy bien conocido el excelente emplco que los “sordomudos pueden hucce de la “lectura de los Ribios”, que resulta así nn medio subsidiario de eaptar «l habla. Ylsmás importánte de todos los simbolismos lingúist- sos; visuales es, por supuesto, el de li palabra manus- ¿rita o impresa, al cual, desde el punto de vista de llas ¿ftsticiones motoras, corresponde toda la serie de movi- “sientos exquisitamente coordimados cuyo resultado es taracción de escribir, a raro o a máquina, O cualquier :otzo método gráfico de represcutar el habla. lin estos “muevo tipos de simbolismo, cl rasgo que es esencial- “mente importante para nuestro reconocimiento, sin con- el. hecho de que ya no son productos secundarios abla normal en sí misua, es que dentro del sis- mai.cada uno de los clementos (letra o palabra es- ta) corresponde a un clomento determinado (sonido po de sonidos o palabra pronunciada) del sistema ário. Así, pues, el lenguaje escrito equivale, punto pr punto, a ese modo inicial que es el lenguaje ha- lado: «Las. formas escritas son símbolos secundarios de ibladas —símbolos de símbolos, y es tan cstre- la correspondencia, que no sólo en tcoría, sino tam- y eñi-la práctica de ciertas personas acostumbradas :ctura puramente visual, y tal vez cn ciertos .tipos ecos 30 DEFINICIÓN DEL LENGUAJE Otra, nos está indicaudo por sí sola que los sonidos del habla, en cuuuto tales, no son el hecho esencial del lenguaje, sino que éste consiste más propiamente en la clasificación, en la fijación de formas y en el esta- blecimiento de relaciones entre los conceptos. Repi támoslo una vez más: el lenguaje, en cuanto estructura, constituyc cn sn cara interior el molde del pensamien- to. Estc lenguaje abstracto, y no propiamente los he- elos físicos del habla, es lo que va a ocuparnos en nuestro estudio, Entre los hechos generales relativos al lenguaje, no lay uno que nos impresione tanto como su universali- dad. Podrá haber disensiones en cuanto a si las activi- dades que se rcalizan en nma tribu determinada son merecedoras del nombre de religión o de arte, pera no tenemos nolicias de uu solo pueblo que carezca de lenguaje bien desarrollado. El más atusado de los bos- quimanos de Sudáfrica se expresa en las formas de un rico sistema simbólico que, en lo esencial, se puede comparar perfectamente con el habla de un francés culto. No hay para qué decir que los conceplos más abstractos no se hallan representados tan abundante- . mente, ni con mucho, en la lengua del salvaje; y ésta cal asimismo de esa riqueza de vocabulario y de esa exquisita matización de conceptos que caracterizan a las cultriras más eleva Sin embargo, esta especie de nvolvimiento ldingitístico que ya corriendo parale- lemente al desarrollo histórico de la cultura, y que en sus clapas más avanzadas asociamos con la Meratira, no pasa de ser algo superficial. La armazón básica del lenguaje, la conslilución de un sistema fonético bicn definido, la asociación concreta de los clementos lin gúúísticos con los conceptos y la capacidad de atender con eficacia a la expresión formal de cualquier clase de relaciones, todas estas cosas las encontramos per feccionadas y sistematizadas rígidamente en cida uno de los idiomas que conocemos. Muchas lenguas pri- mitivas poseen una riqueza de formas, una latente exu- berancia de expresión que eckpsan cuantos recuisos po- seen los idiomas de la civilización moderna. Hasta en DEFINICIÓN DET, LENGUAJE 31 ¿simple terreno del inventario léxico de una lengua, el profano tiene que estar preparado para las más cx- trañas sorpresas. Las opiniones que suele tener la gente dé cuanto a la extrema pobreza de expresión a que están condenadas las lenguas primitivas son puras fá- pilas. La increíble diversidad del habla es un hecho casi tan impresionante como su universalidad, Quienes hemos estudiado francés o alemán, o, mejor aún, latín dá: griego, sabemos en qué formas tan variadas puede éxpresarse un pensamiento. No obstante, las diver gencias formales entre el plano inglés y el plano latino son relativamente desdeñables en comparación de lo que sabemos de moldes lingúísticos más exóticos. La universalidad y la diversidad del habla nos llevan a una deducción muy importante. Sin entrar en la cuestión de si todas las foranas de habla se desprenden históxi- camente o na de una sola forma prístina, debemos con- venir en que ql lenguaje es una herencia antiquísima dell géncro lunnano, Es dudoso que alguna otra pose- sión cnltaral del ombre, sea el arte de hacer brotar el fuego o el de tallar la piedra, pueda ufanarse de mayor ántigiicdad. Yo me inclino a creer que el lenguaje es ánterior aun a las manifestaciones más rudimentarias de la cultwa material, y que en realidad estas manifes- taciones no se hicieron posibles, hablando estrictamen- “té sino cuando el lenguaje, instrumento de la expre- «sión y de la significación, hubo tomado alguna forma.