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Aspirina en árboles: defensa natural contra estrés y comunicación interplantas, Apuntes de Química

El descubrimiento de que los árboles producen una sustancia química similar a la aspirina cuando se enfrentan a estrés ambiental, como cambios de temperatura o sequía. Esta sustancia, llamada metil salicilato, puede detectarse en la atmósfera y alertar a los agricultores de problemas en sus cultivos. El texto también incluye una breve historia de la aspirina, desde su uso tradicional en la medicina hasta su síntesis química. Se discute cómo este descubrimiento puede ayudar a detectar y abordar situaciones de peligro para los bosques y los cultivos.

Tipo: Apuntes

2020/2021

Subido el 13/09/2021

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DE LA RAC E VOD E N ECÓN
LA ASPIRINA DE LOS ÁRBOLES
Cuando las cosas se ponen difíciles -por ejemplo, debido a cambios de temperatura inesperados, sequía o
plagas- los nogales emiten una sustancia química muy parecida a la aspirina que les ayuda a combatir el estrés al
que están sometidos. “No necesitan acudir a la farmacia”, explica Thomas Kart, investigador del National
Center for Atmospheric Research (NCAR) y coautor del estudio que publica la revista Biogeoscience. Lo más
interesante es que ese derivado de la aspirina podría detectarse en la atmósfera y alertar a los agricultores de que
sus cultivos están “sufriendo”.
El descubrimiento se produjo accidentalmente cuando Kart y su equipo decidieron colocar en un bosque de
California unos instrumentos para medir la emisión de ciertos derivados del carbono volátiles que, sumados a las
emisiones industriales, afectan a los niveles de contaminación atmosférica. Los sensores detectaron altas
concentraciones de un compuesto llamado metil salicilato cuando las plantas, que estaban padeciendo los
estragos de una fuerte sequía local, se veían sometidas a un frío extremo durante una noche y a altas
temperaturas a la mañana siguiente. Esta sustancia, que es en realidad una forma de la aspirina, estimula
mecanismos de defensa análogos a la respuesta del sistema inmune en animales. Y, además, previene a las
plantas vecinas de lo que
está sucediendo. “Por fin tenemos pruebas tangibles de que los árboles se comunican a través de la atmósfera”.
Y ahora los científicos también podrán leer ese mensaje químico de las plantas. "Si tenemos la posibilidad de
detectar en el aire una situación de peligro para los bosques y los cultivos, podremos actuar mucho más rápido,
por ejemplo, aplicando pesticidas”, sostiene Kart.
LA HISTORIA DE LA ASPIRINA
¿Qué es el ácido acetilsalicílico? Desde el principio de la humanidad el hombre ha sentido dolor "físico" que ha
necesitado calmar. Los remedios más antiguos se encontraban en la misma naturaleza. Raíces, cortezas y hojas,
de diferentes vegetales como el sauce, la mandrágora, la adormidera y el cáñamo eran las fuentes sanativas más
conocidas. La corteza de sauce en concreto ha sido desde tiempo inmemorial el tratamiento contra la fiebre y el
dolor. Es decir, un antipirético y analgésico. A partir de la Edad Media y hasta entrado el siglo XVIII la corteza
de sauce quedó olvidada como tratamiento curativo y el analgésico más utilizado por la clase médica era
entonces el opio. En 1763 Edward Stone presentó un informe en la Real Sociedad de Medicina Inglesa donde
detallaba las propiedades terapéuticas de la corteza del sauce blanco (Salix Alba), cuyos extractos había
suministrado, con éxito, a 50 pacientes con fiebre. En 1828, científicos alemanes sintetizaban el principio activo
de la corteza del Salix Alba, una sustancia amarillenta que formaba cristales de sabor muy amargo que se llamó
salicina. El descubrimiento se produjo accidentalmente cuando Kart y su equipo decidieron colocar en un
bosque de California unos instrumentos para medir la emisión de ciertos derivados del carbono volátiles que,
sumados a las emisiones industriales, afectan a los niveles de contaminación atmosférica. Los sensores
detectaron altas concentraciones de un compuesto llamado metil salicilato cuando las plantas, que estaban
padeciendo los estragos de una fuerte sequía local, se veían sometidas a un frío extremo durante una noche y a
altas temperaturas a la mañana siguiente. Esta sustancia, que es en realidad una forma de la aspirina, estimula
mecanismos de defensa análogos a la respuesta del sistema inmune en animales. Y, además, previene a las
plantas vecinas de lo que está sucediendo. “Por fin tenemos pruebas tangibles de que los árboles se comunican a
través de la atmósfera”. Y ahora los científicos también podrán leer ese mensaje químico de las plantas. "Si
tenemos la posibilidad de detectar en el aire una situación de peligro para los bosques y los cultivos, podremos
actuar mucho más rápido, por ejemplo, aplicando pesticidas”, sostiene Kart. Diez años más tarde, se encontró
una fórmula químicamente más simple dando lugar al ácido salicílico. Poco a poco se descubrieron nuevas
fuentes para obtener esta sustancia. La Spirea ulmaria, nombre que inspira Aspirina, producía una sustancia
llamada ácido spírico. Pronto, se cayó en la cuenta de que ácido salicílico y ácido spírico era una misma
sustancia procedente de dos fuentes. Para prevenir la posible escasez de estas sustancias en un futuro no lejano,
se vio la necesidad de sintetizarlas. En 1859, Kolbe logró sintetizar ácido salicílico. Antes de lograr esta síntesis,
un químico francés llamado Charles Frédéric Gerhardt había conseguido acetilar la salicina en unos
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DE LA RAC E VOD E N ECÓN

LA ASPIRINA DE LOS ÁRBOLES

Cuando las cosas se ponen difíciles -por ejemplo, debido a cambios de temperatura inesperados, sequía o plagas- los nogales emiten una sustancia química muy parecida a la aspirina que les ayuda a combatir el estrés al que están sometidos. “No necesitan acudir a la farmacia”, explica Thomas Kart, investigador del National Center for Atmospheric Research (NCAR) y coautor del estudio que publica la revista Biogeoscience. Lo más interesante es que ese derivado de la aspirina podría detectarse en la atmósfera y alertar a los agricultores de que sus cultivos están “sufriendo”. El descubrimiento se produjo accidentalmente cuando Kart y su equipo decidieron colocar en un bosque de California unos instrumentos para medir la emisión de ciertos derivados del carbono volátiles que, sumados a las emisiones industriales, afectan a los niveles de contaminación atmosférica. Los sensores detectaron altas concentraciones de un compuesto llamado metil salicilato cuando las plantas, que estaban padeciendo los estragos de una fuerte sequía local, se veían sometidas a un frío extremo durante una noche y a altas temperaturas a la mañana siguiente. Esta sustancia, que es en realidad una forma de la aspirina, estimula mecanismos de defensa análogos a la respuesta del sistema inmune en animales. Y, además, previene a las plantas vecinas de lo que está sucediendo. “Por fin tenemos pruebas tangibles de que los árboles se comunican a través de la atmósfera”. Y ahora los científicos también podrán leer ese mensaje químico de las plantas. "Si tenemos la posibilidad de detectar en el aire una situación de peligro para los bosques y los cultivos, podremos actuar mucho más rápido, por ejemplo, aplicando pesticidas”, sostiene Kart. LA HISTORIA DE LA ASPIRINA ¿Qué es el ácido acetilsalicílico? Desde el principio de la humanidad el hombre ha sentido dolor "físico" que ha necesitado calmar. Los remedios más antiguos se encontraban en la misma naturaleza. Raíces, cortezas y hojas, de diferentes vegetales como el sauce, la mandrágora, la adormidera y el cáñamo eran las fuentes sanativas más conocidas. La corteza de sauce en concreto ha sido desde tiempo inmemorial el tratamiento contra la fiebre y el dolor. Es decir, un antipirético y analgésico. A partir de la Edad Media y hasta entrado el siglo XVIII la corteza de sauce quedó olvidada como tratamiento curativo y el analgésico más utilizado por la clase médica era entonces el opio. En 1763 Edward Stone presentó un informe en la Real Sociedad de Medicina Inglesa donde detallaba las propiedades terapéuticas de la corteza del sauce blanco (Salix Alba), cuyos extractos había suministrado, con éxito, a 50 pacientes con fiebre. En 1828, científicos alemanes sintetizaban el principio activo de la corteza del Salix Alba, una sustancia amarillenta que formaba cristales de sabor muy amargo que se llamó salicina. El descubrimiento se produjo accidentalmente cuando Kart y su equipo decidieron colocar en un bosque de California unos instrumentos para medir la emisión de ciertos derivados del carbono volátiles que, sumados a las emisiones industriales, afectan a los niveles de contaminación atmosférica. Los sensores detectaron altas concentraciones de un compuesto llamado metil salicilato cuando las plantas, que estaban padeciendo los estragos de una fuerte sequía local, se veían sometidas a un frío extremo durante una noche y a altas temperaturas a la mañana siguiente. Esta sustancia, que es en realidad una forma de la aspirina, estimula mecanismos de defensa análogos a la respuesta del sistema inmune en animales. Y, además, previene a las plantas vecinas de lo que está sucediendo. “Por fin tenemos pruebas tangibles de que los árboles se comunican a través de la atmósfera”. Y ahora los científicos también podrán leer ese mensaje químico de las plantas. "Si tenemos la posibilidad de detectar en el aire una situación de peligro para los bosques y los cultivos, podremos actuar mucho más rápido, por ejemplo, aplicando pesticidas”, sostiene Kart. Diez años más tarde, se encontró una fórmula químicamente más simple dando lugar al ácido salicílico. Poco a poco se descubrieron nuevas fuentes para obtener esta sustancia. La Spirea ulmaria, nombre que inspira Aspirina, producía una sustancia llamada ácido spírico. Pronto, se cayó en la cuenta de que ácido salicílico y ácido spírico era una misma sustancia procedente de dos fuentes. Para prevenir la posible escasez de estas sustancias en un futuro no lejano, se vio la necesidad de sintetizarlas. En 1859, Kolbe logró sintetizar ácido salicílico. Antes de lograr esta síntesis, un químico francés llamado Charles Frédéric Gerhardt había conseguido acetilar la salicina en unos

experimentos realizados en 1853 que quedaron relegados en el olvido, aun habiendo sido recogidos en la literatura científica de su tiempo. Los experimentos de este químico francés fueron la referencia de Félix Hoffmann para llegar al descubrimiento del ácido acetilsalicílico. DESARROLLO DE PREGUNTAS A LOS TEXTOS :

  1. A partir de la lectura de los dos textos, selecciona y posteriormente explica lo que te pareció más importante en los textos y por qué.
  2. A partir de lo leído en los dos textos, responde las siguientes preguntas: a. ¿Qué diferencias encuentras entre las dos vías de síntesis de la aspirina? ¿Por qué? b. Explica ¿cuál proceso consideras que es más lento para sintetizar la aspirina y por qué? c. Según tu opinión, ¿cuáles factores están influyendo en la diferencia de los dos procesos de síntesis de la aspirina? Argumenta tus respuestas.