



Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
es una breve inventigacion sobre las lenguas indigenas del estado de tlaxcala mexico asi como aborda el tema de sus templos
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
1 / 6
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!




34
Nazario Sánchez Mastranzo Centro INAH-Tlaxcala
Introducción El estudio de las lenguas indígenas en México ha sido durante mucho tiempo tema de interés no sólo de lingüistas, sino también de historiadores, antropólogos y en general de personas originarias de las comunidades donde la práctica de estas lenguas aún hoy en día es importante. Esta importancia radica principalmente en ver a la lengua no sólo como un vehículo de comunicación, sino que ante todo como un referente de identidad cultural, entre los habitantes de tal o cual lugar, incluso con gente de otros lugares pero con quienes la práctica lingüística es fundamental para reconocerse como sujetos de una misma etnia o simplemente por cuestiones funcionales. En el caso que aquí nos ocupa, el municipio de San Pablo del Monte, hasta la fecha hace falta un estudio lingüístico completo sobre la manera en que los hablantes estructuran y utilizan el léxico dentro y fuera de la comunidad, si bien los autores de Hablando mexicano, recogieron material de campo en esta localidad ellos mismos reconocen que hace falta un estudio con mayor profundidad^1. Ahora bien, ¿por qué un estudio de la lengua náhuatl? La respuesta, por muy sencilla que pudiera ser, lleva consigo un alto grado de complejidad. Por un lado el municipio es considerado en los censos como uno de los que más alto porcentaje de hablantes presenta; por otro, porque en los últimos treinta años el número de hablantes se ha reducido considerablemente y la mayoría de las personas hoy en día lo comprenden, pero con dificultad y en el peor de los casos ya ni lo hablan y no lo entienden. Podemos apuntar que en el primer caso nos encontramos ante una perspectiva desde fuera. Es decir, que es lo que ven aquellos estudiosos, investigadores o simples curiosos que analizan los
(^1) Jane H. Hill y Kenneth C. Hill, Hablando mexicano. La
dinámica de una lengua sincrética en el centro de México ; México, CIESAS-INI, 1999.
datos censales, en el segundo caso se trata de una visión desde dentro de la comunidad y entre quienes cotidianamente conviven y estructuran formas nuevas de relación.
El panorama lingüístico en Tlaxcala El estado de Tlaxcala a pesar de ser considerado como el más pequeño de la República mexicana, presenta un mosaico lingüístico relativamente complejo debido a dos hechos principales: el primero es la presencia de sólo dos lenguas históricas, el nahuatl y el yuhmu (otomí), que han sobrevivido a pesar de las condiciones adversas que la modernidad ha empujado a través de la proletarización y la educación pública. El segundo es la creciente inmigración indígena, hasta registrar la presencia de hablantes de casi tres decenas de grupos étnicos. Abundando sobre el primer hecho, el censo del 2000 registró poco menos de treinta millares de hablantes de náhuatl y poco más de medio millar se comunicaban en yuhmu. Hasta ahora las valiosas investigaciones sobre los idiomas originarios de la entidad se ha hecho sobre dos temáticas principales: la primera, a la que se la ha dado importancia, se refiere al aspecto cuantitativo y nivel fonológico. La segunda se ha dedicado a la elaboración de vocabularios, recopilación de cuentos y tradiciones cotidianas, lo que ha contribuido a su difusión en el mundo académico. 2 Respecto al segundo hecho cabe añadir que la llegada, en los últimos veinticinco años, de distintos grupos con sus propios códigos lingüísticos ha provocado tensiones entre los emigrantes. Éstos se encuentran desarraigados de su entorno natural,
(^2) William Bright, "Un vocabulario nahuatl del estado de Tlaxcala", México, en Estudios de Cultura Náhuatl , UNAM, Vol. VII, pp. 233-253; Fernando Anaya Monroy, La toponimia indígena en la historia y cultura de Tlaxcala , México, UNAM-IIH, 1967; Yolanda Lastra, Las áreas dialectales del náhuatl moderno , México, UNAM- IIA, 1986; Yolanda Lastra, Otomí de Ixtenco , México, UNAM-IIA, 1997; Mateo Cajero, Raíces del Otomí , México, Gobierno del Estado de Tlaxcala, 1998: Pablo R. Navarrete Gómez, et. al. Tradiciones, costumbres y cuentos de San Isidro Buensuceso , México, Instituto Tlaxcalteca de la Cultura-Coordinación Nacional de Descentralización, 1998.
Sánchez Mastranzo, 2011
tienen una posibilidad limitada de continuar hablando su idioma, haciendo modificaciones en la interacción social. Tanto la sobrevivencia de las lenguas históricas como la llegada de otras lenguas en un medio dominado por el castellano, plantean una nueva relación sociolingüística entre los distintos actores que interactúan en la entidad. Para comprender estos nuevos vínculos es necesario considerar desde un inicio que la lengua o idioma no es simplemente un conjunto de palabras y sonidos. La lengua es un conjunto complejo de sistemas de signos orales mediante el cual nos comunicamos, aprehendemos el mundo, nos identificamos, e interactuamos. Por ello el idioma funciona como un medio vital de conocimiento, un efectivo instrumento de transmisión de informaciones, un factor decisivo de cohesión social y un vehículo fundamental de reproducción social (Valiñas, 1993:165). Una manera de averiguar al respecto es oyendo como cada pueblo define su habla. Hablando sólo de los pueblos originarios, los yuhmu denominan a su idioma como “la palabra sagrada”, aquella que abre conocimientos y rituales para acercarse a Khwa , mientras que para los nahuas es el idioma “con que hablan los dioses”, que se mantendrá porque “así está profetizado”. Para entender cómo interactúan los hablantes de las lenguas originarias del estado de Tlaxcala con aquellos hablantes indígenas y de español, es preciso acudir a datos de tipo estadístico aunque sobra advertir que éstos no siempre son confiables, no obstante, nos revelan cómo se va desplegando la interacción en el espacio comunitario o municipal. Un ejemplo aparece en una rápida revisión de los datos del censo del 2000, deja ver claramente una situación inesperada del desplazamiento numérico de una lengua originaria por una de inmigrantes. Tal es el caso del yuhmu que ha sido desplazado por el totonaca como la segunda lengua indígena hablada en la entidad. Los emigrantes totonacos se encuentran de manera mayoritaria en dos municipios: el de Tlaxcala y el de Apizaco, que son los más importantes del estado debido a la alta concentración de actividades fabriles y de mercado. En el municipio de Tlaxcala su presencia es notoria sobre todo si analizamos el padrón de la Policía Estatal, donde la mayoría de elementos proviene principalmente de la sierra norte de Puebla, junto con su familia. En el municipio de Apizaco el alto índice de hablantes totonacas sin duda se debe a que es el principal centro urbano cuando uno sale de la Sierra Norte de Puebla, antes de dirigirse a la ciudad de Puebla o la ciudad de México. Se encuentran
ubicados en ciertos oficios como la carpintería, comercios establecidos y en el ambulante de frutas y nueces.
La lengua náhuatl El náhuatl es la lengua indígena mayoritariamente hablada en la entidad por cerca del 90% del total de hablantes de alguna lengua indígena, pero no están presentes en la mayoría de los municipios sino concentrados en los pueblos que se ubican en las faldas occidentales y sur del volcán La Malinche. En estos aparece lo que algunos investigadores han denominado como “proceso sincrético”, es decir, un habla mezclada donde se incorporan una enorme cantidad de palabras en español (Hill y Hill,1999:17) en la secuencia narrativa de la interacción cotidiana ya sea para nombrar diversas herramientas, animales, adornos y cosas. En especial, las palabras en español que han desplazado a las usadas por los abuelos son la de los números arábigos y la de los días de la semana, que se relacionan con el proceso de adaptación a los ritmos del trabajo industrial. En estas localidades las personas menores de 45 años tienen un menor manejo del idioma nahuatl que es suplido por el español, en ocasiones entienden una conversación hecha en “mexicano”. 3 En los menores de 20 años ha sido casi eliminada la lengua materna, causada por la presencia de la escuela oficial donde sólo se habla español y por los medios masivos de comunicación, que son en castellano. Los asuntos de gobierno también se tratan en el idioma hasta hace poco el único nacional. Ahora será posible un verdadero bilingüismo comunitario. La presencia del náhuatl es milenaria y al momento del contacto con los españoles era hablada en la mayoría de las comunidades tlaxcaltecas como lengua franca, aunque sus hablantes se concentraran en el centro y sur de la entidad. Durante la Colonia y con un creciente mestizaje, los hablantes de náhuatl fueron adquiriendo algunos términos castellanos, pero un aspecto notable fue la persistencia de nombres nahuas usados como apellidos, lo que hasta la fecha permite la identificación de quienes los portan, el lugar de origen y barrio. En un análisis funcionalista de la comunidad indígena en Tlaxcala en un ciclo que va de 1890 a 1974, basado en cinco rasgos considerados básicos desde esa perspectiva (el empleo de la lengua
(^3) Así es como los nahuas de Tlaxcala denominan a su lengua, aquí se empleará como sinónimo del náhuatl regional.
Sánchez Mastranzo, 2011
identidad comunitaria, regional y nacional, convirtiéndolos en objetos de consumo cultural. En el desplazamiento del yuhmu también ha influido el proceso de emigración, principalmente hacia el Distrito Federal, Estado de México, Puebla, Veracruz e Hidalgo, hasta donde se ha llegado a practicar el comercio informal o ambulante, principalmente de "huesitos" o "pepitas" tostadas (Ramos Mora, 1998:14). Sin embargo, la mayoría de las personas dominan el español y el yuhmu expresándose de acuerdo al contexto de la interacción social. En muchas situaciones se abandona el idioma materno por la creencia de que se es “moderno” y “civilizado”. Al respecto una persona no hablante expresó: “qué caso tiene hablar yuhmu si sólo nos vamos a entender entre los del mismo pueblo”.
La dinámica sociolingüística Un aspecto que hasta ahora sólo ha sido enunciado, es el empleo simultáneo de la lengua indígena y del castellano. Para comprender tal sincronía se puede utilizar el concepto de “disglosia” entendida como una situación conflictiva entre los hablantes de dos lenguas en contacto, que ocasiona un conflicto lingüístico. La relación conflictiva que encontramos entre las lenguas indígenas (que se hablan en Tlaxcala) con el castellano, se mantiene debido a que las primeras ocupan un lugar secundario, mientras que el castellano es primario en la interacción social.^4 En este contexto de desigualdad real se da la igualdad de status como lenguas nacionales, como se mencionó al principio. Esta disparidad obliga a que cada grupo estructure las estrategias necesarias para la práctica lingüística indígena dentro de espacios particulares, aún en aquellos que aparentemente son de uso general como: el autobús, la tienda, el molino, la calle, etc. Mientras que el castellano es usado por los indígenas cuando acuden a lugares de uso multiétnico en la urbe, plaza comercial, recinto religioso, etcétera; o se adoptan vocablos que hablan de las nuevas situaciones económicas y sociales. Por ejemplo, los nahuas incorporaron los términos de burro y de padrino, que no existían en su lengua. Esto es así porque la lengua no se encuentra aislada sino que
(^4) El aspecto de polo bajo hace referencia exclusivamente al
monolingüismo, mientras que el de polo alto hace referencia al bilingüismo entre los hablantes. Los anteriores conceptos son desarrollados ampliamente en Jorge Antonio Flores Farfán, Sociolingüística del nahuatl. Conservación y cambio de la lengua mexicana en el Alto Balsas. México, CIESAS, 1992, en especial el capitulo 1.
forma parte de su entorno social y es indicador de su dinámica, diferente a considerar meramente la lengua como un instrumento para registrar sonidos y escritura. Se ha registrado que la práctica lingüística de los nahuas y yuhmu en el estado de Tlaxcala, enfrenta en este momento una coyuntura histórica que puede ser trascendental por el accionar de una serie de factores que la presionan. Por una parte su supervivencia como elemento cultural se ve amenazada y por la otra se le rescata y promueve. La balanza se inclinará dependiendo de la capacidad de convocatoria de las dos fuerzas enfrentadas. En estos momentos el “hablar mexicano” o “platicar en yuhmu” permite categorizar a la lengua como un factor visible de identidad étnica, no el único pero si uno de los más representativos para desencadenar procesos de agrupamiento. Su desplazamiento como elemento de identidad ha sido aminorado en la medida que se ha impulsado en la educación bilingüe desde las instituciones preescolares del sector educativo porque de la primaria en adelante la educación se imparte en castellano. Esta práctica de destrucción de las lenguas indígenas se ve reforzada por los educadores de los que pocos son hablantes de una. David Robichaux (1997a) encontró esta circunstancia en Acxotla del Monte, comunidad enclavada en la parte central del volcán La Malinche, y al respecto reflexionaba:
Lo que parece evidente es que los padres de familia entendieron el mensaje de las autoridades [de dejar de hablarles a los hijos en nahuatl por español], la lengua era el español y, aún a fuerza de golpes, tenia que entrar. Además, en una sociedad que empezaba a exigir el certificado de primaria como requisito para entrar a trabajar en ciertas fábricas textiles, es fácil entender que los padres aceptaran las condiciones que les impusieron para reabrir la escuela. Con el tiempo, se iba confirmando que los padres que hablaban a los hijos en español habían hecho una buena elección, puesto que eran recompensados con el éxito escolar de sus hijos. Así, aunque el certificado de primaria se convirtió en un requisito formal para poder trabajar en las fábricas, los conocimientos adquiridos en la escuela, no eran realmente necesarios para este tipo de empleo. Las fábricas existían en la región desde la primera mitad del siglo XIX y, dado que los obreros provenían de comunidades de habla náhuatl, el proceso de aprendizaje del trabajo se realizaba por medio de la observación o mediante explicaciones de compañeros. De este modo, el
Sánchez Mastranzo, 2011
hecho de hablar una u otra lengua nunca había sido un problema. En los años 70, varios obreros de Acxotla del Monte nos indicaron que en la fábrica hablaban el náhuatl con sus compañeros para que los "ingenieros" no les entendieran. Sin embargo, al convertirse el certificado de primaria en requisito para poder trabajar en las fábricas, la importancia del español se hizo cada vez más evidente. De este modo, los padres acabaron siguiendo las recomendaciones de los profesores y hablaron cada vez menos a sus hijos en náhuatl”. 5
De manera notable, en esta larga cita Robichaux se ejemplifica el panorama de disglosia en la citada comunidad y por extensión a la situación del resto de las otras comunidades enclavadas en la región de La Malinche, derivada de una política de estado de desplazar al náhuatl como lengua franca. Otro ejemplo contemporáneo de disglosia se encuentra en la población nahua de San Isidro Buensuceso, ubicada al sur del estado, donde toda la educación informal transcurre en lengua náhuatl, por lo que es poca la influencia del español. Es común que los niños educados en el idioma materno cuando se vuelven jóvenes tienen que emigrar hacia la ciudad de Puebla, para ocuparse como peones u obreros y las mujeres como empleadas domesticas, costureras, vendedoras de tortillas o de memelas, 6 entonces para ellos hablar en castellano es obligatorio. Sin embargo, cuando se suben al autobús o regresan en las tardes y en la noche lo hacen conversando en la propia lengua, salpicada de español. Es decir, el náhuatl sigue siendo el principal medio de comunicación al interior de San Isidro, pero cuando se interactúa fuera de los límites de la comunidad es sólo un susurro y el español se vuelve el dominante. Los emigrantes conocen del estigma negativo que se les atribuye si se les escucha hablar en su lengua, a partir de entonces son vistos con desprecio y difícilmente logran empleos mejor remunerados. 7 La táctica coyuntural de cambiar su
(^5) Robichaux, Ob. Cit. pp.9. (^6) Bocadillo típico de maíz un poco más grueso que una
tortilla normal, que es cubierto con salsa, cebolla y queso. (^7) Por esta razón, muchos de los términos del náhuatl de
San Isidro Buensuceso son tomados totalmente del castellano, como ejemplo se puede citar que los hablantes jóvenes (25 años) ya no recuerdan la numeración en su lengua tradicional y sólo utilizan la numeración en español. Agradezco al antropólogo Raúl
idioma no los hace dejar su identidad étnica que encuentra otras formas de expresión individual y colectiva, aún en medio de un racismo desde un espacio de poder. Quizás, en este momento la comunidad que ejemplifica lo que muy probablemente sucederá con el náhuatl es la de San Pablo del Monte, donde el número de hablantes reales sólo se restringe a la población mayor de 50 años, los adultos jóvenes apenas lo entienden y poco lo hablan, y los menores de 20 años difícilmente hablan unos cuantos términos y nada entienden en una conversación. De acuerdo a los datos censales citados. Los yuhmu de Ixtenco parecen haber encontrado una solución a su continuidad, cuando los abuelos con los nietos y bisnietos son los que hablan el idioma originario. Tienen en contra que se relacionan estrechamente con Puebla pues prácticamente sus fuentes de empleo y mercadeo se realizan en la citada ciudad, haciéndolo en español. Este mismo fenómeno de ocultamiento y transformación del idioma, se observa entre los demás hablantes de las lenguas indígenas que llegan a la entidad en busca de un trabajo. En síntesis, la dinámica sociolingüística en las comunidades indígenas de Tlaxcala es de una clara relación hegemónica del castellano, con el consecuente desplazamiento de las lenguas indígenas de su uso público y el constante incremento del monolingüismo en castellano. Este dominio del castellano también se manifiesta en su uso como lengua de intercambio entre los hablantes nahuas con los otomíes, y con aquellos indígenas que arriban a la entidad. El dominio del castellano ilusoriamente hace creer que, en un plazo no lejano, las lenguas indígenas serán recordadas como elemento de un pasado romántico, lleno de tradiciones. La existencia de espacios donde las lenguas vernáculas se reproducen son los elementos que sustentan una postura teórica contraria a la extinción de las lenguas, considerando que sucederá lo contrario con la participación de la intelectualidad indígena de rescatar y revalorar la herencia cultural. Los intentos de los mestizos de apropiarse de tal patrimonio en la promoción turística del estado, crearán un nuevo hablante nahua o yuhmu permitiendo su reproducción. Sin embargo, mientras persista la práctica obligatoria de hablar en español en las relaciones
Castro Meza, haberme proporcionado estos datos de Buensuceso.