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Los Clásicos, Ejercicios de Sociología Económica

Asignatura: Sociologia de l'Empresa, Profesor: Amado Alarcón, Carrera: Administració i Direcció d'Empreses, Universidad: URV

Tipo: Ejercicios

2017/2018

Subido el 20/05/2018

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$ Manuar me SOCIOLOGÍA DEL TRABA Y RELACIONES LABORALES E La metodología seguida aquí sitúa a la Sociología de las Relaciones Laborales en un constante diálogo con la evolución del mundo laboral moderno, por un lado, y con el desarrollo de las ciencias sociales y de la Sociología, por otro. El hecho, sin embargo, de presentarla de una forma histórica, casi cronológica, no quiere insinuar una idea evolucionista de la disciplina en el sentido de un progreso lineal y cunulativo, Al con- trario, se pretende demostrar la sorprendente actualidad de conceptos elaborados en otros contextos históricos para el análisis de fenómenos actuales y posibles tendencias regresivas en los enfoques más actuales. : No todos los enfoques tratados a continuación se dejan encasiliar con facilidad en este esquema ya que los ámbitos y el alcance de cada uno es diferente, lo que refleja la gran heterogeneidad interna de la Sociología de las Relaciones Laborales. Mientras algunos aspiran a ser una teoría propia o desarrollar la dimensión de las relaciones la- borales dentro de una gran teoría social (los clásicos, Foucault, Lubmana, Duniop, Coleman...), otros se limitan. a conceptos más pragmáticos de alcance medio para desarrollar instrumentos adecuados. para el análisis empírico. Otro factor diferenciador es la relación entre las relaciones laborales y la sociedad. Mientras unos tratan a las relaciones laborales como un sistema social propio y cerra- do (Teoría de Sistema, Olson), otros insisten en su cambiante y específica inmersión en procesos sociales más amplios (régimen de acumulación, relaciones de género) e inves- ; tigan los impactos recíprocos entre sociedad y el mundo del empleo. O Delta Publicaciones a CAPÍTULO : ll ! Los clásicos de la Sociología de las Relaciones Laborales OBJETIVOS DE APRENDIZAJE dl ¿ivisión.del trabajo »- La «raciohalidad»'del capitalissrio.”. El La degradación del trabajador (Weber) . ?- La determinación del salario > Fl espíritu del capitalismo. - > El trabajo y la fuerza de trabajo (Marx) b- La burocracia a .De la «subsunción formal» a la »- El trabajo anómico (Durkheim) * «subsunción real» del trabajado en el > La solidaridad orgánica capital Estaba claro para mí que cualquier filósofo que ofreciera una teo- ría del «método científico», sin estar en condiciones de ofrecer una teoría del método histórico, estaba defraidando a su público colo- cando a su mundo encima de un elefante con la esperanza de que nadie preguntara sobre qué se sostiene el elefante. COLUNGWOoD, R. G. (1944): La necesidad de una filosofía de la historia, citado por Thompson, E. P. (1981): Miseria de la teoría, Barcelona: Crítica, pág. 56. 68 — E Manua De SocioLocía De Tramo Y RELACIONES LABORALES El a Los clásicos de la Sociología de las Relaciones Laborales corresponden a los clásicos de la Sociología como disciplina académica moderna aunque bajo una perspectiva más se- jectiva y modificada, La centralidad del trabajo industrial para la estructuración de las sociedades modernas y la socialización del individuo —la constitución de la subjetivi- dad, dirían otros — vincula el análisis de las relaciones laborales de forma inmediata a la teoría sociológica como tal, Si tratamos en este capítulo a algunos clásicos, lo hacernos de una forma muy selectiva eligiendo sólo aquellos aspectos de su obra que mantienen una influencia palpable en las teorías contemporáneas de las relaciones laborales. El siempre discutible criterio de seleccionar a Smith, Marx, Weber y Durkheim como clá- sicos de la Sociología de las Relaciones Laborales y dejar fuera a tantos otros como Sim- mel, Spencer, Tónnies o Schútz se debe a la presencia directa de los primeros en los tra- bajos actuales de los investigadores de las relaciones laborales, mientras la presencia de los segundos se limita más a influencias indirectas a través de otros autores contempo- ráneos. De todas formas, los autores tratados sirven como excelentes introductores a las cuestiones relevantes de la Sociología del Trabajo en general. 5.1. LA DIVISIÓN DEL TRABAJO (ADAM SMITH) La referencia al filósofo utilitarista escocés Adam Smith (1723-1790), considerado co- mo el «padre de la economía nacional», en una obra sobre las relaciones laborales se debe a su invención de-una dialéctica del trabajo moderno que marca los debates has- ta nuestros días. Smith introduce la di de el mercado mundial hasta el interior de los talleres, como tema central de la socio- logía moderna, tema que ha ocupado gran parte de interés de pensadores posteriores de máximo calibre. Smith identifica al trabajo fabril de las sociedades industriales co- mo un enorme progreso para la humanidad y, a la vez, corno una fundamental degra- dación del trabajador, una dialéctica presente en todos los clásicos y en la tradición marxista desde los primeros escritos de su fundador hasta sus trabajos más recientes. El trabajo como expresión vital del ser humano y como necesidad de garantizar la re- producción material de la sociedad de forma organizada es desde Smith un tema cen- , tral para el análisis de las relaciones laborales. 6 Delta Publicaciones ¡ón del trabajo en todas sus dimensiones, des- : Los CiÁSICOS DE La SOCIOLOGÍA DE LAS RELACIONES Lasomuzs 69 se ADAM SMITHS LA FÁBRICA DE ALFILERES Cuáles lá obra de la fábrica de alfileres: un' operario de Éstos, no habierido sido educado + principios en su oficio (que la división del trabajo calificó de distinto artefacto), 1 tenien- hoticia: del uso de las máquinas que en él se-emplean (a cuya invención dio'ácaso motivo. división miisma), apenas podría acabar, aunque aplicase toda su industria, tin aifiler al día, o ¡por lo menos es cierto que no podría hacer 20. Pero en el estado en que hoy.día se halla este 'pficio no sólo es un artefacto particular la obra entera o total de un alfiler, sino que incluye sto número de ramos, de los cuales cada uno constituye un oficio distinto y peculiar, Uno ¿fra.el metal o alambre, otro lo endereza, otro lo corta, el cuarto lo afita, el quinto lo prepara ra ponerle la cabeza; y el formar ésta requiere dos o tres operaciones distintas; el colocarla ¿es otra operación particular, es distinto oficio el blanquear todo el alfiler, y muy diferente, "también, el de colocarlos ordenadamente en los papeles. Con que el importante negocio de “hacer un alfiler viene a dividirse en 18 o más operaciones distintas, las cuales en unas cosas.se “forjan por distintas manos y en atras una mano sola forma tres o cuatro diferentes. He visto "im laboratorio de esta especie en que sólo había empleados diez hombres, de los que cada mo, por consiguiente, ejercía dos o tres distintas.-operaciones de ellas. Pero anque eran muy "pobres, y muy mal provistos de máquinas necesarias, cuando se esforzaban a trabajar hacían ¿cerca de 12 líbras de alfileres al día, En cada libra habría más de 4.000 de mediana magnitud “y, por consiguiente, estas diez personas podían hacer cada día más de 48.000 alfileres, cuya *cantidad partida entre diez tocaría a cada uno.hacer al día 4.800. Pero si éstos hublerán:tra- bajado separada e independientemente, sin haber sido educados por principios en el oficio “peculiar de cada uno, ninguno ciertamente hubiera podidó llegar a'fabricar 20 alfileres al día, y acaso ni aún uno solo, que es tanto como decir que no haría ciertamente la vicentésima cua- dragésima parte, y acaso la cuadrimilésima octogentésima de los que al presente són capaces de hacer en consecuencia de una división propia y de una juiciosa combinación de sus dife- tentes operaciones. Sir, A, (1776, 1983): Riqueza de las Naciones, vol. 1, Barcelona: Bosch, pág. 45. En su famoso ejemplo de la fábrica de alfileres (Lectura 1) explica porqué le división del trabajo en combinación con la nueva maquinaria representa el secreto del creci- miento económico del capitalismo. Este espectacular incremento de la productividad mediante la división del trabajo obedece a tres razones principales (Smith 1778 (), 47 y ss; Finkel 1994, 15): + El aumento de la destreza de los trabajadores como consecuencia de la reduc- ción de su trabajo a una sola operación y el hacer de esta operación «el único empleo de su vida». + El ahorro de tiempo, que de otra forma se perdería al pasar de un tipo a otro de trabajo. O Delta Publicaciones Los CLÁSICOS DE LA SOGOLOGÍA DE LAS RELACIONES LABORAL, 72 3 Menuar DE SoctoLoGÍa DEL Tranajo Y RELACIONES LABORALES 5,2. EL SISTEMA DE PRODUCCIÓN CAPITALISTA (CARLOS MARX) La obra de Carlos Marx (1818-1883) es tan abundante y polifacética que nos tenemos que limitar a algunos aspectos particularmente relevantes para el análisis de los rela- ciones laborales sin entrar en un debate sobre el conjunto de la(s) teoría(s) marxianas. Algunos de los conceptos, inspirados por este clásico del pensamiento social, reapare- cen con más detalle en el Capítulo 6.5. (La alternativa neomarxista). Proviniendo de una corriente filosófica muy distinta —el materialismo hegeliano de izquierdas de Ludwig Feuerbach— Marx recogió varios aspectos de Adam Smith y los incosporó en una teoría general de la producción capitalista, entendida no como un simple modo de producción de bienes y servicios sino como uz sistema integral de reproducción social. Uno de estos aspectos es la dialéctica entre potenciación del tr bajo mediante su división y fragmentación y la degradación del trabajador, la «patolo; gía industrial» !. En este sentido, Marx (1867 1, Cap. 11) distingue entre el «trabajador conjunto» y el «trabajador parcial» y, a diferencia de Smith, analiza la división del tra- bajo en la manufactura como forma específica del dominio capitalista, diferenciándo- la de la división del trabajo en la sociedad en general (Lectura 4). El concepto marxiano del capital como una relación social de cosificación y alie- nación sistemática es una de las soluciones más ingeniosas del clásico problema de «transformación» en la sociología, es decir, de vincular la acción social de personas con la «objetividad» de un sistema social estructurado. Marx analiza a lo largo del Capital cómo relaciones sociales entre personas pueden convertirse em la «forma fan- tasmagórica de una relación entre cosas», base material de la racionalidad capitalista E (véase a ese respecto también el capítulo 1.1.4 del Capital I sobre el carácter de fetiche E: de la mercancía). Para Marx, la dialéctica de la división del trabajo no termina en la manufactura, sino que alcanza una nueva cualidad en la «gran industria» donde el «sistema de máquinas» se autonomiza totalmente del individuo trabajador. Para Marx, el paso de la manufactu- ra a la fábrica como sistema automatizado de producción significa el paso de la «sub- sunción formal» a la «subsunción real» del trabajado en el capital, «a la inserción de todo el proceso laboral como un mero momento de la valorización del capital» (González León 1993, 39). Las explicaciones más detalladas sobre el «trabajo abstracto» como «sis- tema automático de máquinas» que le priva de cualquier relación inmediata entre ins- he trumento de trabajo y trabajador individual, se eacuentran en una obra preparatoria del Capital, las Líneas fundamentales de la crítica de la economía política (Grundrisse) (véase + 2 Marx (1867 1, 391), después de referirse al propio Smith, cita al profesor de medicina italiano Ra- E mazziní, que había escrito en 1713: «Subdividir a un hombre significa ejecutarlo, sí es que merece la cos» dena a muerte, y asesinario si no lo merece, La subdivisión del trabajo es el asesinato de un pueblo.» Otta fuente citada por Marx (Jbíd,, 389) es el maestro de Smith Adam Ferguson: «La ignorancia es la madre de la industria (...). Por eso las manufactusas prosperan sobre todo donde uno se desprende al máximo del espíritu, de tal modo que el taller se pueda contemplar como una máquina cuyas partes son hombres» + 9 Delta Publicaciones Marx 1859 Il, 79 y ss). La subsunción real del trabajador significa su completa inmcorpo- ración a un automatismo cuyas leyes de funcionamiento le son totalmente ajenas. LECTURA 4 ; CARLOS ÁÑARX: LA DIVISIÓN DEL TRABAJO EN LA PRODUCCIÓN CAPITALISTA Mientras que la división del trabajo en el conjunto de una sociedad es propia de las más diversas formaciones económicas de la sociedad (...), la división manufacturera del trabajo es una creación plenamente específica del modo de producción capitalista. Mediante el análisis de la actividad artesana, la especificación de los instrumentos del tra- bajo, la formación de los trabajadores parciales, su agrupación y combinación en un meca- hismo conjunto, la división manufacturera del trabajo crea la articulación cualitativa y la pro- porcionalidad- cuantitativa de y entre procesos sociales de producción, o sea, una organización determinada del trabajo social, y desarrolla con elfo al mismo tiempo, una nueva fuerza pro- ductiva social del trabajo. En cuanto forma específicamente capitalista del proceso de produc- ción social (...), no es sino un método particular de engendrar plusvalfa relativa, o sea de au- mentar la autovalorización del capital (...) a costa de los trabajadores. No sólo desarrolla la fuerza productiva social del trabajo para el capitalista, en vez de para el trabajador, sino que además lo hace mediante el anquilosamiento del trabajador individua!. Produce nuevas condi- dones de dominio del capital sobre el trabajo. Por eso, si, por un parte, aparece como progre- so histórico y momento evolutivo imprescindible del proceso económico de formación de la sociedad, por otro aparece como un medio de explotación civilizada y sutil. (-..) En la manufactura los trabajadores son miembros de un mecanismo vivo. En la fábrica exis- te Un mecanismo muerto independientemente de ellos, los cuales se ven incorporados a él co- mo apéndices vivos.(...) Porssu transformación er autómata, el medio de trabajo se enfrenta al obrero, durante el proceso del trabajo mismo, como capital, como trabajo muerto que domi- na y chupa la fuerza de trabajo viva. (Marx 1867 1, 386, 392; 1867 ll, 555) La máquina (...) posee fuerza y habilidad en lugar del trabajador, es ella misma el virtuoso, que posee Ln alma propia en las leyes mecánicas que actúan en ella, y que, de la misma forma que el trabajador consume medios de subsistencia, consume carbón, aceite, etcétera, para mantenerse constantemente en movimiento. La actividad del trabajador, limitada a uma mera abstracción de actividad, está determinada y regulada desde todos los puntos de vista por el movimiento de la máquina, y no viceversa.(...) El trabajo se presenta más bien exclusivamente como órgano cons- ciente, en la forma de trabajadores vivos individuales en muchos puntos del sistema mecánico; disperso, subsurido en el proceso global. de la maquinaria misma, exclusivamente como un miembro del sistema, cuya unidad no existe en los trabajadores vivos, sino en la maquinaria viva (activa), que se presente frente al trabajador, frente a su actividad individual e insignificante, como un poderoso organismo.(...) La tendencia del capital, por lo tanto, es la de darle un carácter clen- fico a la producción y la de reducir el trabajo inmediato a un mero momento de este proceso, Marx, K. (1859, 1978): Líneas fundamentales de la critica de la economía política (Grundriss8), vol. 2, Barcelona et al.: Crítica 1859, págs. 81 y 84. € Delta Publicaciones Los CLÁSICOS DE LA SOCIOLOGÍA DE LAS ReLacioNES Lasomatesiá 75 S E E 74. 3 ivaraL De SOCIOLOGÍA DEL TRAsaJO Y RELACIONES LABORALES :stáncias fijas, oxidadas, con su séquito de viejas y venerables ideas y concepciories, se'di- «jelven, todas las recién formadas quedan anticuadas antes de poder anquilosarse. Todo lo es- *iStamental y establecido se disipa, todo lo santo se profana y los seres humanos. se ven final- a obligados a mirar con ojos sobrios sus posiciones en la vida, sus relaciones recíprocas. Marx, C/Encets, E El Manifiesta Comunista. A pesar de esta visión tan totalizante del poder capitalista sóbre la fuerza de trabas jo, Marx veía una dialéctica revolucionaria en la gran industria cuya perfección fasci. nó no sólo a él sino a muchos socialistas y comunistas posteriores (Lectura 5). Sus es- peranzas se basaban en una nueva racionalidad social, «sistémica» y colectiva, de la producción a la cual corresponde un sujeto colectivo: el trabajador conjunto y cons; ciente de su propio carácter social. La base tecnológica de la gran industria, la «eleva ción del trabajo inmediato a trabajo social» (Marx 1859 1, 85; véase también 1bíd., 95) ya es revolucionaria, sólo falta la concienciación del trabajador colectivizado por aquélla, Con toda claridad, estas palabras indican la fe marxiana en la combinación del pro- gieso tecnológico y científico, por un lado, y en los principios de la Ilustración, la ca- pacidad del ser humano de salir de su «autoculpable minoría de edad» (Kant), por otro lado. * La idea del «individuo totalmente desarrollado» levó a Marx hasta conceptos inte- grales de educación, refiriéndose al socialista utópico Robert Owen (1771-1858), y al- temativas de relaciones de género (véase Ibíd., 121 y 125 y ss; Marx 1859 Il, 91 y 97). La dialéctica entre la socialización del proceso de la producción y la formación de un sujeto colectivo consciente 2 jamás llegó a funcionar y el siglo xxi empezó con una pro- ducción globalizada, integrada a nivel mundial, y una división capitalista del trabajo, más parcelada y fragmentada que nunca. , LECTURA 5 CARLOS MARX: EL CARÁCTER REVOLUCIONARIO DÉ LA PRODUCCIÓN CAPITALISTA La. maquinaria (...) sólo funcioná en manos de un trabajo inmediatamente socializado, o conjunto, Así pues, el carácter cooperativo del proceso de trabajo sé hace ahora necesidad téc- * nica dictada por la naturaleza del medio de trabajo mismo, (Marx 1867 11, 17) La gran industria desgarró el velo que ocultaba a los seres humanos su. propio proceso social de producción y convertía en énigmas, las unas pasa las otras, las diversas ramas de producción espontáneamente separadas, e incluso para el iniciado en cada rama. Su principio —descomponer en sí mismo todo proceso de producción en sus elementos constituyentes y; por de pronto, sin considerar para nada la mano humana— creó la madernísima ciencia de la ¿ tecnología. Las abigarradas formas del proceso social de producción, aparentemente incone- xas y anquilosadas, se résolvieron en aplicaciones de la dencia natural, conscientemente pla- nificadas y sistemáticamente aisladas según el efecto útil buscado. (...) La naturaleza de la: gran industria condiciona, por ello, el cambio de trabajo, el flujo de ta función, la omnilateral La razón de detenernos tanto en las formas y consecuencias de la división y au- tomatización del trabajo no es tanto el valor histórico del debate como su actuali- dad palpable, por ejemplo, en los debates sobre del trabajo en equipo en la «produc- ción ligera» y los «sistemas de producción reflexivos» (véanse Caps. 11.4. y 11.5.). Bay un segundo aspecto fundamental para el análisis de las relaciones laborales en l obra de Marx. Por primera vez, Marx identifica la peculiaridad del contrato laboral, Ja diferencia entre la compra de la fuerza laboral en el mercado y su uso en la produc- ción (Lectuza 6). Partiendo de su análisis de la mercancía como «forma elemental» del capital, consistiendo en la unidad dialéctica de un valor de uso y de un valor de cam- movilidad del trabajador. Por otra parte, en su forma capitalista repróduce la vieja división del bio, Maxx llega al doble carácter del proceso productivo capitalista como proceso de trabajo, con sus anquilosadas particularidades. (...) La gran industria, por'sus catástrofes, con- trabajo (producción de valores de uso) y proceso de-valorización (proceso de produe- vierte en una cuestión de vida o muerte el. reconocer el cambio de los trabajos y, por lo tan- | 4% ción de valores de cambio) (Marx 1867 1 Cap. 5). La diferenciación entre el trabajo y to, la mayor multilateralidad posible de los trabajadores como ley social general de la produc he la fuerza de trabajo permite a Marx localizar el fundamento de las relaciones laborales ción, y el adecuar la situación a su realización normal. Ella convierte en una cuestión de vida italis «nflictividad ink: defi - el capitali: 0 muerte el sustituir la monstruosidad de una población-obrera mísera, disponible, manteni- capitalistas y su conflictividad inherente de forma exacta: el capitalista no compra tina da a la reserva para las altemantes necesidades de explotación capital, por la disponibilidad cantidad del trabajo como «factor de producción», como suponen los economistas absoluta del ser humano para cambiantes exigencias del trabajo, y el individuo parcial, mero portador de una función social de detalle, por él individuo totalmente desarrollado, para el cual diferentes funciones sociales son modos de actuación que se suceden unos a otros, (Marx 1867 Il, 123y ss) La burguesía no puede existir sin revolucionar continuamente los instrumentos de produc» ción, por tanto todas las relaciones sociales. (...) La permanente revolución de-ta producción, la ininterrumpida conmoción de todas las circunstancias sociales, la eterna inseguridad y el movimiento destacan a la época burguesa de todas las anteriores. Todas las relaciones y cir- 2 Insistiendo en la desaprobación histórica de esa construcción dialéctica de Marx no compar- timos, sin embargo, las críticas tan vulgares como frecuentes de un determinismo histórico-meca- nicista o de un tecnicismo en Marx. Toda la obra de Marx siempre se movió en una dialéctica entre ha rebelión subjetiva de formación de una conciencia de clase y de la contradicción objetiva capi- talista entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción. El propio progreso cien- tífico, con tanto entusiasmo saludado por Marx, es un producto de la acción subjetiva de la clase burguesa, de su propia constitución como clase, y no el resultado de un mecanismo objetivo de la historia. 6. Delta Publicaciones 9 Delta Publicaciones prisa ts 78 3 ivan. ps SocioLoGÍA DEL FraBajo Y RELACIONES LABORALES E que la propiedad y la gestión se separan en el desarrollo capitalista.3 En este sentido : habiar «del capitalista» significa una abstracción que oculta el carácter de una relación social más compleja en la cual este capitalista se divide en dos funciones diferenciadas y potencialmente contradictorias. a 5.3. LA RACIONALIDAD DEL CAPITALISMO (MAX WEBER) Desde una perspectiva política y metodológica diferente, Max Weber (1864-1920) ¿Él coincide cori Marx en analizar el capitalismo como una formación social de una efica: cla y dinámica muy superiores a todas las anteriores, debido.a su racionalidad («occi- dental») inherente. Dejando de lado las conclusiones y consecuencias políticas y los textos más programáticos, centrándonos en los estudios materiales, las coincidencias y similitudes entre Marx y Weber son mucho más evidentes que las diferencias, nas diferencias que durante tanto tiempo alimentaron la idea de dos paradigmas socioló. gicos diametralmente opuestos, Habría que cuestionar algunos supuestos de esta opo- sición, entre ellos particularmente la identificación de Weber con un individualismo; metodológico ausente en sus estudios entpíricos y materiales que demuestran un in- terés primordial en las condiciones estructurales del mundo laboral industrial (véase Weber 1892 y 1924). Lo que en Marx aparece como «cosificación», «reificación» y «alienación», es decir, la subordinación de los individuos a un proceso social pseudo-objetivo, para Weber.es un proceso universal de racionalización (véase Suchanek 1996). El concepto de raciona-. lidad weberiano es la construcción de un proceso histórico-intelectual cuyo fin consis- te en la plena calculabilidad y predecibilidad del mundo, de dominación de todos los fenómenos mediante el cálculo numérico *. No es un concepto histórico-filosófico en el sentido de un automatismo evolutivo, ni mucho menos un principio de acción como en la Teoría de la Elección Racional, sino un concepto reflexivo. La racionalidad no resi- de en el mundo o la naturaleza (que perrnanecen fuera del alcance de la comprensión humana), sino en la particular construcción intelectual del mundo por la civilización occidental, un proceso de dar sentido a cada vez más fenómenos de un mundo irra- cional e infinito para generar así un entorno completamente controlable («desencanta- miento del mundo»). Tampoco es un sistema de valores materiales, sino un principio formal y universal, independiente de las posibles xacionalidades materiales, La «racio- 3 En tiempos del denominado shareholder-value capitalismo con el creciente dominio de los in- tereses bursátiles financieros sobre los intereses de la gestión operativa a largo plazo, las relaciones entre management y propietaños pueden convertirse en confíictos abiertos y constantes (véase Kóhler 2004), + «Numérico» no significa matemático sino causalidad medible en el sentido que los fenómenos son causados por algo (bewirkB) y causan algo (wirken). De ahí la concepción weberiana de compren- dex la acción social explicándola en su desasrollo y efectos (causalidad) (Weber 1922, 5). Causalidad significa que los fenómenos causantes están presentes en los fenómenos sociales a explicar y, de esta forma, investigables, pero no significa una relación unilateral de tipo «ley de origen-efecto». O Delta Publicaciones Los crásicos DE La SoctoLoGíA DE Las Reuaciones Lasonares E 29 nalización» weberiana invierte de esta manera la «fetichización» marxiana: lo que para Marx era una nueva forma de mistificación, dando un carácter objetivo a los resultados de acciones subjetivas humanas, para Weber es la eliminación de todo tipo de «magia». El concepto weberiano de racionalidad hay que enmarcarlo en su teoría de acción social. Weber habla de «acción» en tanto que el individuo le da un significado subje- tivo a su conducta y de «acción social» en la medida en que este significado subjetivo tiene en cuenta la conducta de otros, es decir, se desarrolla en un contexto social. Se trata, por lo tanto, de una acción retlexiva. A partir de ahí, Weber distingue cuatro mo- tivos de acción social: » Laracionalidad tradicional se orienta a la costumbre y engloba los comportamien- tos rutinarios de las actividades cotidianas. » La racionalidad afectiva se orienta según las emociones, intuiciones y sentimien- tos espontáneos. a La racionalidad con arreglo a valores se orienta de forma consciente a la creencia en unos valores particulares. s La racionalidad con arreglo a fines o racionalidad instrumental se orienta no sólo a la relación entre medios y fines sino también, a las posibles consecuencias de la acción. Es la cuarta forma de una racionalidad instrumental que elimina a las tradiciones, emociones y valores subjetivos de la acción social y abre el paso a una nueva raciona- lidad dominante universal y formal que triunfa en la sociedad capitalista, La acción social sigue unas reglas, leyes y normas generales, objetivas e institucionalizadas en la empresa capitalista, en la burocracia administrativa y en el derecho formal, Con la so- ciedad capitalista surge una estructura organizativa de racionalidad formal que pene- tra en todas las esferas de la vida social reduciendo el margen de la individualidad a restos meramente testimoniales. Weber siempre insistia en la complementariedad del análisis materialista y «espiri- iualista» (Weber 1901, 261) y «la importancia fundamental de la economía» (Ihíd., 17) y se oponía sólo a un materialismo vulgar que pretende deducir todo de una sola Jógi- ca económica 5, Se opuso abiertamente al uso de sus estudios en contra de una visión materialista de la historia (véase Schróder 1995, 462). Al final de su obra La ética pro- testante y el espíritu del. capitalismo, después de haber demostrado la importante in- Huencía de determinadas ideas religiosas en la formación de la civilización capitalista, 3 Marx, por otro lado, tampoco ignoraba el papel de factores culturales y religiosos en la fonma- ción del capitalismo como demuestran múltiples referencias de su obra. «El culto del dinero tiene su ascetismo, su abstinencia, su autosacrificio —la economía, la frugalidad, el desprecio de los goces de este mundo, temporales y efímeros: la persecución del tesoro eterno—. De ahí la conexión del purita- nismo inglés, o incluso del protestantismo holandés, con el hacer dinero.» (Marx 1859, 167) O Delta Publicaciones 80 : manual pe Sociorocía DEL Trabajo Y RELACIONES LABORALES. expresa en Una nota al pie su posición ruetodológica y la necesidad de una sana mo destia en la investigación social: Pues muestra descripción sólo ha tenido en cuenta aquellas relaciones en las que cabe señalar inequívocamente la influencia de las ideas religiosas sobre la vida «material» de la cultura, + Hubiera sido fácil pasar de aquí a una «construcción» formal que dedujese lógicamente del racionalismo protestante todo lo' «característico» de la civilización moderna. Pero esto lo deja. mos para ese tipo de diletantes que creen en la «unicidad» de la «psique social» y su posibilidad de reducirla a una fórmula. (Xbíd,, 261) Principalmente dos motivos llevaron a Weber a dedicar una parte notable de su obra a temas de organización económica y relaciones laborales. En primer lugar, la empresa y la fábrica representan, junto con la administración estatal, el prototipo de la racionalidad moderna, el laboratorio del capitalismo. En segundo lugaz, su actividad ;; en la Asociación para la Política Social incluyó varios estudios empíricos sobre las cort- secuencias del capitalismo para los trabajadores y las ocupaciones; trabajos que están considerados en muchos sentidos, clásicos de la investigación empírica para la Socio- logía industrial. Max Weber, jurito con su hermano Alfred y Heinrich Herkner, “4 intentaron desde un principio dar un carácter metodológico-científico a estos estudios Kiberándolos de intereses político-prácticos inmediatos. En su Introducción metodológi- ca del año 1908 (Weber 1924) desarrolla todo un programa de investigación so- ciológica industrial para el siglo xx, abarcando los impactos de las nuevas tecnologías, las políticas de recuisos humanos, los sistemas de remuneración y, sobre todo, méto- dos para analizar el impacto de la gran industria sobre el individuo trabajador. Hay que introducir, al menos, un concepto metodológico de Weber para comprendes su sociología: el tipo ideal (Lectura 7). Weber se diferencia de las dos posiciones episteno- lógicas que en su época formaron la famosa «disputa de métodos» (Methodenstreit): la posi- ción nomotética que busca leyes generales en la historia humana y la posición idiográ8- ca que sólo reconoce acciones y acontecimientos idiosincrásicos. Al contrario de un modelo clásico en las ciencias que buscan los factores generalizables y comparables ; («tipos-promedio» en términos de Weber), el tipo ideal es un modelo para comprender fenómenos concretos, la individualidad histórica de un objeto de análisis. Al capitalismo, por ejemplo, hay que analizarlo como fenómeno singular en la historia humana en un determinado tiempo y espacio. Los tipos ideales, en vez de construir promedios o fre- cuencias, deben acentuar las características específicas de un fenómeno que lo diferencian de otros. Los tipos ideales no son sólo construcciories de científicos sino instrumentos de los seres humanos para dar sentido a la existencia mediante la autorreflexión racional, para orientazse en la realidad social, una realidad caótica de infinitos eventos aislados. Weber insiste en todos sus escritos metodológicos en la necesidad de partir de la rea- lidad empírica, analizarla en su contexto histórico y, como tal, en su singularidad. Esta realidad no se nos presenta como tal y no es comprensible en su totalidad, sino que sólo la podemos comprender en su «significación cultural». Así define la Sociología co- O Delta Publicaciones 81 Los CLÁSICOS DE LA SOCIOLOGÍA DE LAS RELACIONES LABORALES mo «ciencia de realidad» y como «ciencia cultural» (Lectura 7). El investigador social depende de su «fantasía disciplinada y orientada» (Ibid, 82) para su trabajo eminente- * ente cualitativo de estudiar y comprender la realidad en su significación cultural. ELECTURA 7 ; MAX WEBERS EL «TIPO IDEAL» Y LA «CIENCIA DE REALIDAD» _ El concepto típico-idea! pretende guiar el juicio de imputación: no es una «hipótesis», pe- ro quiere señalar una orientación a la formación de hipótesis. No constituye una exposición de la realidad, pero qulere proporcionar medios de expresión uriívocos para representarla, (...) Se los obtiene mediante el realce unilateral de uno de los varios puntos de vista y la reunión de uña multitud de fenómenos singulares, difusos y discretos, que se presentan en mayor medi- da en unas partes que en otras o que aparecen de manera esporádica, fenómenos que enca-. jan en aquellos puntos de vista, escogidos unilateralmente, en un cuadro conceptual en shunt- tario. Éste, en su pureza conceptal, es inhallable históricamente en la realidad: es una utopía que plantea a la labor historiográfica la tarea de comprobar, en cada caso singular, en qué me- Ñ ¿dida la realidad se acerca o se aleja de ese cuadro ideal. (Weber 1973, 795) La ciencia socíal que queremos promover es una ciencia de realidad. Queremos compren- der la realidad de la vida que nos circunda, y en la cual estamos inmersos, en su especificidad; queremos comprender, por un lado, la conexión y significación cultural de sus manifestaciones individuales en su configuración actual, y, por el otro, las razones por las cuales ha llegado his- tóricamente a ser asf-y-no-de-otro-modo. Ahora bien, tan pronto como tratamos de reflexionar sobre la manera en que se nos presenta inmediatamente, la vida nos ofrece una multiplicidad in- finita de procesos que surgen y desaparecen, sucesiva y simultáneamente, tanto «dentro» como «fuera» de nosotros mismos. (...) La realidad empírica es para nosotros «cultura» én cuanto la relacionamos con ideas de valor; abarca aquellos elementos de la realidad que mediante esa re- tación se vuelven significativos para nosotros, y sólo esos. (Weber 1973, 61 y 64) La empresa como organización (Betrieb) $ representa para Weber el modelo ideal de la racionalidad capitalista, la forma de acción social racional significa acción económi- ca-empresarial con dos componentes esenciales: el cálculo en dinero y un fin racio- nal”. La empresa es la institucionalización de la racionalidad con arreglo a fines, del $ Weber distingue entre «empresa» (Unternehmung) y «explotación» (Betrieb), esta última entendi- da como unidad física de producción (Weber 1922, 89). 7 Weber, como estudioso de otras culturas y religiones, sabía muy bien que la racionalidad eco- nómica occidental capitalista es sólo una de muchas posibles formas de racionalización como la tacionalidad política, libre de todo tipo de moralizaciones (Arthashastra), o la racionalización sexual, Toaximizando el placer (Kamasutra), en la India. La racionalidad capitalista es racional sólo desde la perspectiva de acumulación de capital y de dominación de masas, compuestas por individuos for- maimente libres, pero irracional desde cualquier otza perspectiva. O Delta Publicaciones Los cuásicos peta SocioLocía DE Las Retaciones Lagomres E 85 El 84 a MancaL DE SOCIOLOcCÍA DEL TRABAJO Y RELACIONES LABORALES profesional, cuando no puede ponerlo en relación directa con ciertos valores espirituales supre- mos o cuándo, a la inversa, lo siente subjetivamente como simple coacción económica. Nadie: sabe quién ocupará-en el futuro el estuche vacío, y si al término de esta extraordinaria evolu- ción surgirán profetas nuevos y se asistirá a un pujante renacimiento de antiguas ideas ideales; o si, por el cóntrario, lo envolverá todo una, ola de petrificación mecanizada y una convulsa ll» cha de todos contra todos. En este caso, los «últimos hombres» de esta fase.de la civilización: |: podrán aplicarse esta frase: «Especialistas sin espíritu, gozadores sin corazón: estas nulidades se imaginan haber ascendido a una nueva fase de la humanidad jamás alcanzada anteriormente». Wesen, M. (1901, 1969): La ética protestante y el espíritu del capitalismo, Barcelona: Península, págs, 257-259. La civilización capitalista invade desde Europa occidental y Améxica del Norte al resto del mundo sin cumplir sus promesas de una mayor democracia y libertad, pero, eliminando las bases sociales para las esperanzas revolucionarias socialistas. El capita» lismo no genera un creciente proletariado revolucionario, sino una casta de adminis-,** trativos, un rápido aumento de la «burocracia privada» en las grandes empresas y con- sorcios (Weber 1918, 330 y ss), y las propias organizaciones obreras se convierten e aparatos autoritarios burocratizados como el Partido Socialdemócrata alemán del prin- cipio del siglo xx. Detener el proceso es imposible, de lo que se trata, en cambio, es de. mantener una actitud contracouiente frente a esta tendencia defendiendo espacios de libertad y democracia. La racionalidad económica del capitalismo genera una forma dominante de instigu- cionalización que Weber denomina «burocracia», el tipo ideal de «la dominación cien: tífico-racional», en la cual «ta norma, la finalidad, el medio y la impersonalidad “obje; tiva”» rigen la conducta (Weber 1922, 179, 706 y 752). Dominación es para Weber una forma específica de poder (cualquier forma de capacidad de influencia de unos sobre, otros), caracterizada por la probabilidad de encontrar obediencia a un mandato (¿bí 43 y 170). La burocracia se ha desarrollado completamente en la esfera política sólo con a aparición del Estado moderno occidental y en la esfera económica sólo con la empres capitalista y la economía monetaria (Ibíd., 717). Su superioridad sobre cualquier otra. organización se manifiesta en una mayor precisión, rapidez, univocidad, continuidad, ahorro de fricciones y costes (Ibíd., 731). En términos muy similares a Marx, Weber analiza el dominio de la maquinaria so- bre el trabajador en la gran industria (Lectura 9), pero no tiene ninguna esperanza de una posible alternativa socialista, ya que ésta tendría que potenciar incluso más el ca- rácter burocrático dominador y convertirse en una «dictadura del funcionariado» (véa: se Giddens 1976, 565). Weber no creía en la democratización de la sociedad de masas: y su problema político se localizaba en la formación de una clase dirigente capaz de liderar esta sociedad-moderna (véase González León 1993). Weber habla de la enorme; trascendencia cultural del desarrollo industrial. 5 O Delta Publicaciones Las relaciones laborales burocráticas son relaciones «deshumanizadas» (Weber 1922, 732), dominadas por la objetividad de la organización racional, representada no por la persona de un jefe sino por un especialista profesional que supervisa el orden formal y las reglas generales sin ningún tipo de emoción o sensibilidad personal: «la subordinación del ejercicio del mando a normas abstractas» (Ibíd., 738). El tipo ideal de dicha relación sería la disciplina militar de un ejéxcito burocrático (1bí4., 736, 882 y ss). Esa disciplina no sólo caracteriza al capitalismo moderno, sino que es la base social del socialismo del siglo xx. Anticipando muchas dimensiones de obras posteriores como la de Michel Fou- cault (véase Cap. 7.3.) —aunque con conceptos de poder y dominación diferentes—, Weber considera la «disciplina racional», entendida como «la uniformidad de la obe- diencia por parte de una multiplicidad de hombres» (Weber 1924, 882; 1922, 83) Y, como estructura de dominación de las organizaciones modernas en sociedades de masas. Al contrario que en las formas de dominación tradicionales como el carisma personal, la disciplina se basa en la «objetividad» de un «resultado racionalmente perseguido» y en.él calculo de todo, eliminando todos los factores «irracionales y emotivos» (1bíd., 883). Dos tipos de organización marcan el avance decisivo hacía la disciplina racional: eb. ejército, profesional y la gran. empresa económica, La «direc ción científica» de Tayior representa esta disciplina racional a la per- fección. AECTURA 9 CRA ES ER LA FÁBRICA MO NA ..la fatídica significación de la estructura de este singular «aparato» que la organización . de la producción de la gran industria le «ha puesto sobre la cabeza» a la población sobrepa- sa incluso la trascendencia de la cuestión de si la «organización» de la producción es «capi- talista» o «socialista», porque la existencia de este «aparato» como tal es independiente de esa altemativa. En realidad, la fábrica moderna es independiente de esa alternativa; con su jerarquía de puestos, con su disciplina, con el encadenamiento de sus obreros a las máqui- nas, con el hacinamiento y, al mismo tiempo, el aislamiento de los obreros (en.comparación, por ejemplo, con las hilanderías del pasado), con su terrible aparato calcutador, que se in- troduce hasta en el movimiento más sencillo de los obreros, tiene unos amplios efectos sobre los hombres y sobre su «estilo de vida», que le son totalmente específicos y propios, Por su- puesto que la sustitución de la actual «selección» según el principio de-la rentabilidad de la economía privada —que encadena la existencia de todos los proscritos de la fábrica, man- KR «El concepto de disciplina encierra el de una “obediencia habitual” por parte de las masas sin Tesistencia ni crítica.» (Weber 1922, 43) O Delta Publicaciones B6 — “ ManuaL De SoctoLocÍa DEL TRABAJO Y RELACIONES LABORALES dando u obedeciendo, a la decisión del cálculo privado de costes y beneficios del empresa- tio— por alguna forma de «solidaridad» de una economía sin afán de lucro cambiaría rá- dicalmente el espíritu que vive actualmente en este terrible caparazón y nadie puede ni siquiera imaginar con qué consecuencias. (...) el «aparato» (...).ha transformado el rostro es- piritua! del género humano casi hasta no poder reconocerlo y lo seguirá transtormarido. (Weber 1924, 735) No se encuentran: puntos de transición directos que conduzcan de las construcciones y: edificaciones faraónicas (...) hasta las plantaciones romano-cartaginesas, hasta las explota-:$ ciones mineras medievales, las plantaciones de esclavos de la economía colonial y, final-. mente, hasta las fábricas modernas. Sin embargo, hay algo común en todas ellas: la disci-"'' plina, (...) En oposición a lo que ocurrió en las plantaciones, fa disciplina de las empresas. industriales descansa completamente en una base racional, pues con ayuda de métodos de. medición adecuados, calcula el rendimiento máximo de cada trabajador lo mismo que el de, cualquier medio real de producción. El adiestramiento y ejercitación racionales basados en: tales cálculos alcanza manifiestamente sus mejores triunfos en el sistema americano de scientific management, el cual extrae las últimas consecuencias de la mecanización y orga- , nización disciplinaria de.Ja empresa. El aparato psicofísico del hombre es aquí completamen-. te adaptado a las exigencias que le plantea el mundo externo, el instrumento, la máquin: en suma, ta función. De este modo se despoja al hombre del ritmo que le impone su propia estructura orgánica, y mediante una sistemática descomposición según las funciones de los diversos músculos y por medio de la creación de una economía de fuerzas llevada hasta el máximo rendimiento, se establece un nuevo ritmo que corresponde a las condiciones de tra= bajo. (Weber 1922, 8885) Este desarrollo coincide con la introducción de la producción mecánica en la fábrica, es. El decir, con una concentración masiva de los obreros en un mismo espacio local, con una suje';| ción a la máquina y con una común disciplina de trabajo dentro de la sala de máquinas o de la mina. Es, sobre todo, esta disciplina la que le otorga a.la forma.actual de «separación» del obrero de los medios de producción su nota peculiar. De estas condiciones de vida, a partir de +; la disciplina del trabajo fabril, ha nacido el socialismo moderno. En todas partes, en tado tlemn- po y en todos los países del mundo, ha habido socialismo de las más diversas clases. Pera: el socialismo moderno, en su peculiar singularidad, sólo es posible sobre esta base, (Weber'y 1918, 3205) Aparecen aquí los elementos de la racionalización total de la organización del tra= bajo, la deshumanización, la calculabilidad y la mecanización metódica, la transforma- ción del proceso de producción en un automatismo sin sujetos, ni jefes en persona ni: trabajadores con organismos propios, todo queda en. funcionalidad optimizada y obje- tivizada. Las relaciones laborales adoptan, en esta construcción ideal de Weber, un car rácter puramente técuico, sometidas a las exigencias del cálculo de rentabilidad del capital. El fin del trabajo cualificado y la separación entre trabajador y medios de pro: ducción denunciados por los soclalistas de su época y muchos posteriores (véase Cap. 6.5., particularmente Braverman 1974) reaparecen en Weber como principios organiza: tivos inevitables en el proceso de la racionalización científica de la producción en masa O Delia Publicaciones ed ab Los CLÁSICOS DE LA SOCIOLOGÍA DE LAS RELACIONES LABORAL: 87 Eliminar las relaciones de dominación capitalista supondría destruir las condiciones del de- sarrollo científico-productivo que caracteriza muestra civilización: tal es el dilema que Weber plantea al socialismo marxista, (González León 1993, 395) La libertad de la fuerza de trabajo y la libertad contractual son condiciones necesa- das para el empleo racional de la mano de obra en la producción, ya que liberan al ca- pitalista de cualquier compromiso con el mantenimiento y culdado de los contratados más allá de su función productiva, una diferencia fundamental frente a la esclavitud o al feudalismo. La mano de obra es calculable como factor de producción. Queda un último aspecto relevante en la obra de Weber para el análisis de las re- laciones laborales, su concepto de mercado y de determinación de los precios lo que implica los mercados laborales y los salarios. Aunque Weber afirma su absten- ción de una «sociología de mercado» (Weber 1922, 61), su análisis del capitalismo : como economía de intercambio y dinero le lleva a un concepto general del inerca- do bien diferente de la Teoría Económica dominante (Ibíd,, Parte 1.2., 85 8, 12). El mercado es un terreno de lucha y competencia entre participes particulares y los precios «son producto de lucha y compromiso; por tanto, resultados de constela- ción de poder» (Ibíd., 82). Los mercados no son mecanismos autorreguladores, sino instituciones sociales reguladas. Weber distingue cuatro formas de regulación de mercado (Ibíd., 62): +« el modo tradicional (no racional): por imperio del hábito (influencias de clanes, estamentos, militares, poderes políticos); » el modo convencional: por desaprobación social; + el modo jurídico: por imitación legal efectiva del cambio o de la libertad de la lucha de precios y de competencia (por ejemplo, regulación de precios, eS de posesión y adquisición, monopolios legalmente garanti- zados); . el modo voluntario: por grupos de interés, regulación material del mercado sub- sistiendo la libertad formal (monopolios voluntarios, cárteles, convenios colec- tivos). Weber no veía en la cartelización y monopolización ningún problema sino, al con- trario, una racionalización inevitable del capitalismo hacia una actitud de planifica- ción científica, superando la anarquía autodestructiva del mismo denunciada por los socialistas (González León 1993, 34s). La monopolización de los mercados comple- menta la automatización y estandarización de la producción como elementos claves de la racionalización capitalista. En este sentido, Weber comparte con Marx la visión de una creciente «socialización de la producción» en el desarrollo capitalista aunque con conclusiones políticas opuestas, O Delta Publicaciones 90% masuaL os SOCIOLOGÍA DEL TRABAJO Y RELACIONES LABORALES Ñ teractiva 1 en las sociedades modernas es contraria a la similitud y socava las 24 bases de la solidaridad mecánica. La diferenciación y especialización produc: 5 y requiere individualidad, una nueva forma de interdependencia que exig una mayor autonomía y conciencia individual. El sentido de la interdepen. dencia, de cumplir una función particular dentro de un organismo, es la base de la solidaridad orgánica. La interdependencia funcional reemplaza al cons: senso moral. Corresponde el derecho restitutivo, cuya finalidad no es castigar, 4 sino resocializar, poner las partes otra vez en su sitio. La sociedad moderna exi ge más la desemejanza que la similitud, la complementariedad más que l identidad. Un aumento de solidaridad, sin embargo, no significa una mejora de la vida huma. na. A Durkheim, igual que a Smith, Marx y Weber, no le escaparon las contradicciones: de la creciente división del trabajo (Lectura 11). Observa fenómenos como un exceso, de actividad y un nerviosismo constante en nuestras civilizaciones que aumentan in: definidamente la «potencia productiva del trabajo» sin aumentar nuestra capacidad de placer y felicidad. Una diferencia fundamental con respecto a Marx y Weber consiste en la visiól de la sociedad como organismo armónico y equilibrado, un: orden objetivo y. des. terminante para sus miembros. La perspectiva analítica de Durkheim es la cohesión;:£: social y para ella utiliza como metáfora básica de su teoría la de un organismo vi tal % cuyos órganos funcionan en armonía con los demás cumpliendo cada uno sl función particular a favor del bien del «cuerpo social» en su conjunto. Los conflic-¿: tos aparecen en esta visión sólo como «estados patológicos», cómo desviaciones pasajeras de la normalidad. Un organismo no conoce «guerras de clases» (ur: kheim 1893, 439), sino que reparte las funciones entre sus órganos de forma espon: tánea, natural y equilibrada, de modo que cada órgano no aspira a otra cosa que 42 la que le corresponde. Este lenguaje organicista y de armonía natural nos hace pera cibir la obra material de Durkheim más alejada de la actualidad que las de Marx Weber. Su metodología, sin embargo, está presente en tradiciones sociológicas tan. importantes como el estructuralismo, el funcionalismo o la Teoría de Sistemas So: ciales. %2 Durkheim distingue entre «densidad material» (urbanización, aumento de comunicación... «densidad moral (interdependencia, intensidad de interacción soclal) (véase Zúñiga 1982). 13 El uso de metáforas básicas de la biología, tanto orgánica como evolutiva, es una constante en ¡a la Sociología que había empezado ya antes de Durkheim con Herbert Spencer (1820-1905) y sigue has-¡ ¿4 ta nuestros días, por ejemplo en la Teoría de Sistemas Sociales, Durkheim comparte con su sucesor; 'más importante, Talcott Parsons, la influencia decisiva de la lectura de una obra sobre el organismo: humano como base del cuerpo social, en caso de Durkheim fue el libro de Albert Schitile Bau 1 Leben des sozialen Kórpers (Construcción y vida del cuerpo social) mientras Parsons fue influenciado por W. B. Cannons The wisdom of the body (El sabex del cuerpo). E O Delta Publicaciones EM de Los cuásicos DE La SoctoLocia ne las Reaciones Lasoraces E 97 No es que Durkheim no reconociera la conflictividad laboral —todo lo contra- sio, representa el problema central y fundamental de la sociedad moderna industrial (bid, 38)— pero, siguiendo sus premisas, ésta aparece en su Libro Tercero, dedicado a las «formas anormales» de la división del trabajo (Ibíd., 415 y ss). El cambio social, el paso de la solidaridad mecánica a la orgánica, el surgir de nuevas funciones y el au- mento de la densidad de las relaciones sociales generan un estado de enfermedad so- : al transitorio que Durkheim denomina anomia 1%, Durkheim analiza tres formas prin- cipales de formas anormales de la división del trabajo: 1. La división del trabajo anómico produce las frecuentes crisis industriales y comer- ciales y el antagonismo entre el trabajo y el capital. Es el resultado de la débil re- gulación de las relaciones entre los distintos Órganos y funciones que impide un desarrollo natural y armónico de la división del trabajo industrial (Lectura 11). La división de trabajo llevado demasiado lejos y sin regulación jurídica adecua- da se convierte en una amenaza desintegradora para la sociedad, 2. La división coactiva del trabajo produce las «guerras de clases», consecuencia de normas y reglas vigentes pero obsoletas que obstaculizan la división del trabajo y la creación de la solidaridad. Mientras la división del trabajo anómico corisis- te en un débil desarrollo interno de la división del trabajo, esta segunda forma patológica se refiere a influencias exteriores como la expansión de los mercados o políticas erróneas. 3. La descoordinación interna de las empresas y administraciones significa una ter- cera forma anormal, un desperdicio de tiempos y recursos que plantea el pro- blema de una gestión racional, Se manifiesta en languideces y discontinuidades en la diferenciación funcional interna de las orgarrizaciones. LECTURA 11 - ÉMILE DURKMHEIAS LA DIVISIÓN DEL TRABAJO ANÓMICO Si él salvaje no conoce los placeres que procura ura vida muy activa, en cambio es inacce- sible al aburrimiento, ese tormento de los espíritus cultivados; deja deslizarse dulcemente su vida sin experimentar perpetuamente la necesidad de llenar sus cortos instantes de hechos nu- merosos y precipitados. No olvidemos, además, que el trabajo no es todavía, para la mayor M El carácter transitorio y patológico de la conflictividad laboral en Durkheim queda patente comparándola con la criminalidad. Mientras la conflictividad laboral como fenómeno patológico de- saparecerá en el trascurso del asentamiento de la estructura social moderna, la criminalidad es un fe- nómeno «normal» y duradero en «toda la sociedad sana», necesario para reforzar el sentido moral y da salud pública de la comunidad (Durkheim 1895, 84 y ss). € Delta Publicaciones % Manuat DE SOCIOLOGÍA DEL TRABAJO Y RELACIONES LABORALES más que un castigo y una carga. (...) Al mismó tiempo que una movili- ; fización ha impuesto al hombre el trabajo monótono y continuo. El sal», vaje va de una ocupación a otra según sean las circunstancias y las necesidades que le em- pujan; el hombre civilizado se da por entero a una ocupación, siempre la misma, y que tanta menos variedad ofrece cuanto más restringida es. La organización implica necesariamente una. absoluta regularidad en las costumbres, pues no puede tener lugar un cambio en la mane- ra como funciona un órgano sín que, de rechazo, todo el organismo se encuentre afectado, (Duskheim 1893, 2815) A medida que las funciones industriales se especializan; lejos de aumentar la solidaridad, la + lucha se hace más viva. En la Edad Media el obrero vive, en todas partes, al lado de su-maes-", tro, compartiendo sus trabajos en la misma tienda, sobre el mismo banco. Ambos formaban" parte de la misma corporación y Hevaban la misma existencia. (...) Los conflictos eran comple- tamente excepcionales. (...) En el siglo xv1 comienza la fase (...) de las clases obreras: el advenimiento de la gran indus- ¡Pé iría, El obrero se separa de una manera más completa del patrono. (...) Al mismo tiempo que la especialización se hace más grande, las revueltas devienen más frecuentes. (...) Esta tensión 3 delas relaciones sociales es debida, en parte, a que las clases obreras verdaderamente no quie- ren la condición que se les ha hecho, sino que la aceptan con frecuencia obligadas y forzadas”, al no tener medios para conquistar otra. (...) Tal' estado de hostilidad permanente es por com: pleto característico del mundo industrial. Además, dentro de ese mundo, es la misma para to- dos los trabajadores sin distinción. Ahora bien, la pequeña industria, en que el trabajo se halla. menos dividido, da el espectáculo de una armonía relativa entre. el patrono y el obrero; es sólo" en la gran industria donde esas conmociones se encuentran en estado agudo. (...) Lo que da gravedad a estos hechos es haber visto en ellos algunas veces un efecto necesa- rio de la división del trabajo, no bien ésta ha traspasado un cierto límite de desenvolvimiento. En este caso, dícese, el individuo, hundido por su trabajo, aíslase en:su actividad especial; ya no siente a los colaboradores que a su lado trabajan en la misma obra que él, ni vuelven jamás a tener la idea de esta obra común. La división de trabajo no puede llevarse demasiado lejo: sin que devenga una fuerte desintegración, (..) Si fa división del trabajo no produce la solida- ridad, es que las relaciones de los órganos no se hallan reglamentadas, es que se encuentrán en un estado de anomia. (...) A medida que el mercado se extiende, la gran industria aparece, Ahiora bien, tiene pol éfecto transformar las relaciones de los patronos y obreros. Una mayor fatiga del sistema ner- vioso, unida a la influencia contagiosa de las grandes aglomeraciones, aumenta las necesida- des de estas últimas. El trabajo de máquina reemplaza al del hombre; el trabajo de manutac- tura, al del pequeño taller. El obrero se halla regimentado, separado durante tado el día de su familia; vive siempre más apartado de ésta que el empleado, etcétera. Esas nuevas condicione: de la vida industrial reclaman, naturalmente, una nueva organización; pero, como esas trans: formaciones se han llevado a efecto con una extrema rapidez, los intereses en conflicto no han ¡[E tenido todavía tiempo de equilibrarse. Se la ha acusado con frecuencia de disminiir al individuo, reduciéndole a una función de máquina. Y, en efecto, si éste no sabe hacia dónde se dirigen esas operaciones que de él recla: man, si no las figa a fin alguno, no podrá realizarlas más que por rutina, Repite todos los días parte de los hombres, dad más grande, la civil 1 O Delta Publicaciones Los CLÁSICOS DE LA SocioLoGÍa DE Las Retactones LasoraLes si 93 los mismos movimientos con una regularidad monótona, pero sin interesarse en ellos ni com- , prenderlas. No es ya la célula viviente de un organismo vital, que vibra sin cesar al contacto de ¿las células vecinas, que actúa sobre ellas y responde a su vez a su acción, se extiende, se cón- tras, se pliega y se transforma según fas necesidades y las circunstancias; ya no es más que una «queda inerte, a la cual una fuerza exterior pone en movimiento y que marcha siempre en el - mismo sentido y de la misma manera. Evidentemente, sea cual fuere la forma como uno se re- . presente el ideal moral, no puede permanecer indiferente a un envilecimiento semejante de la "naturaleza humana. Si la moral tiene por fin el perfeccionamiento individual, no puede permitir que se arruine hasta ese punto el individuo, y si tiene por fin la sociedad, no puede dejar ago- * tarse la fuente misma de la vida social, pues el mal no amenaza tan sólo a las funciones eco- *nómicas, sino a todas las funciones sociales; por elevadas que se encuentren. Durxasm, E. (1893, 1982): La división del trabajo social, Madrid: Alca, págs, 417-437. Las crísis anómicas en la división del trabajo social surgen con el cambio en la organización productiva desde pequeños talleres hacia la gran industria. El trabajador se encuentra, de repente, fuera del orden moral tradicional, separado de su familia y a gran distancia del patrono. Ese cambio genera una conflictividad laboral, debido a dos factores principales: la rapidez de la transformación 5 y la coacción exterior. Existe el peligro de desintegración social por falta de control del proceso, por «las tendencias centrífugas que fatalmente engendra la división del trabajo», por la «falta de regula- ción jurídica y moral de la vida económica», el mero «culto por el individuo», y por la enorme desigualdad social. Fiel a su premisa de que la división del trabajo como tal nos lleva a la solidaridad orgánica, Durkheim afirma que en un principio, una producción industrial más gran- de produce más interdependencia, mayor necesidad de coordinación entre las funcio- nes de las máquinas y obrezas y, por tanto, más solidaridad. «El patrono se encuentra en mayor dependencia de los obreros, si quiere que actúen de concierto, (...), pero el obrero, por su parte, puede holgar con menos facilidad. Además, la división del traba- jo tiende por sí misma a hacer las funciones más activas y continuas» (Ibíd., 4615). Co- responde entonces a una dirección inteligente y experimentada organizar la distri- bución natural y orgánica de las funciones para garantizar el flujo continuo de la producción y el uso adecnado de cada trabajador. El problema fundamental de las relaciones laborales en la perspectiva durkhelmiá- Da no reside ni en el control ni en la regulación de contlictos inherentes, sino en la generación de solidaridad dentro de la organización empresarial y del orden económi- co en general. Mientras para el segundo, debido a su escala y complejidad, sólo la soli- daridad orgánica ofrece un mecanismo integrador factible, para la empresa individual _ 5 «Las funciones que se han disociado en el transcurso de la tormenta no han tenido tiempo de ajustarse las unas a las otras; la nueva vida que se ha desenvuelto como de golpe no ha podido orga- nizarse por completo.» (Ibíd,, 479) O Delta Publicaciones i l p E E | 96" ManwaL pe SoctoLocíA DEL TRABAJO Y RELACIONES LABORALES mentario. (...) Pueden, como hacen los pueblos por intermedio de.sus Gobiemos, formalizar contratos entre sí. Pero estos contratos no expresan más que el estado respectivo de las fuer: zas económicas en presencia, como los tratados que concluyen dos beligerantes no hacen má: que manifestar el estado respectivo de-sus fuerzas militares. Consagran un estado de hecho: no podrían convertirlo en un estado de derecho. Para que una moral y un derecho profesiona! les puedan ser establecidos en las diferentes profesiones económicas, es preciso, pues, que | corporación, (...) se convierta en una institución pública. La corporación está llamada a convertirse en la base o una de las bases esenciales de nues: tsa organización política. (...) La sociedad, en lugar de seguir siendo lo que hoy todavía es, 1 agregado de distritos territoriales yuxtapuestos, se convertirá en un vasto sistema, de cospora: ciones nacionales. De partes muy diversas reclaman que los colegios electorales seán formados por profesiones y no por circunscripciones territoriales, y no cabe duda que, de esta maner: las asambleas políticas expresarían más exactamente la diveísidad de los intereses sociales sus relaciones; constituirían un resumen más fiel de la vida social en su conjunto. (...) Se nece: sitará que en cada profesión se constituya un conjunto de reglas que fije la cantidad de trabar4|: jo, fa remuneración justa de los diferentes funcionarios, su deber unos frente a otros y frente al E la comunidad. (...) Si, pues, el problema de las corporaciones no es el único que se impone: X|: la atención pública, no hay otro, sin embargo, que requiera más urgencia: no podrán abordar se los demás sino después de resolver éste. : Durkheim 1893, 7-3; La organización en corporaciones aparece como alternativa a la lucha de clases, poz tan lado, y al kberalismo competitivo desintegrador, por otro, organizando la integra: ción social (moral) en asociaciones profesionales. Estas organizaciones intermedias en; hd tre el individuo atomizado y el Estado centralizado deben formar las unidades básica: de una sociedad nacional moderna ya que las unidades sociales tradicionales basadas $ en la familia, la religión o el territorio (vecindad) dejan de ser fuerzas integradoras. Pa- , ra Durkheim, la corporación es igual de eterna en la vida humana como la familia. la organización de solidaridad extra doméstica por antonomasia y sustituye a la fami- lía en las sociedades urbanas, compuestas por emigrantes, por gente desarraigada de: sus entornos familiares, El desarrollo de las corporaciones representa para Durkheim problema y la tarea más urgente y fundamental de la sociedad moderna, la única ma- 4 nera de conseguir «la salud general del cuerpo social» (Ibíd., 36 y 38). ($ Delta Publicaciones . ¿Cuál es el tema central de los clásicos de la Sociología de las Relaciones Labo-. . ¿Cuáles son los impactos de la división del trabajo y de la desigualdad entre . Describe la transformación del trabajo desde la actividad artesana hasta la . . ¿Dónde reside el «carácter revolucionario» de la producción capitalista se- .. ¿Cuál es la peculiaridad específica del contrato laboral? . Explica los conceptos metodológicos de «tipo ideal» y de «ciencia de reali- . ¿Cómo se establece el «orden social» en la sociología de Émile Durkheizo? Los CLÁSICOS DE LA SOCIOLOGÍA DE Las Retaciones Lasorates 97 Tales inventado por Adam Smith? empresario y trabajador según Smith? gran industria en la obra de Carlos Marx. gún Marx? dad» en Max Weber. ¿Cómo determinan la «racionalización», la «burocracia» y la «disciplina» las relaciones laborales capitalistas? ¿Cuál es la diferencia metodológica entre Weber y Durkheim? ¿Qué solución institucional propone Durkheim para la conflictividad laboral atente? 8 Delta Publicaciones