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Manual Sena Extracto. Descripción del Manual del Sistema de Evaluación de Niños y Adolescentes.
Tipo: Apuntes
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Sistema de Evaluación de Niños y A dolescentes
Irene Fernández-Pinto
Pablo Santamaría
Fernando Sánchez-Sánchez
Miguel Ángel Carrasco
Victoria del Barrio
Acerca
de los autores
Irene Fernández-Pinto es psicóloga sanitaria, licenciada por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), más- ter en Metodología de las Ciencias del Comportamiento y de la Salud por esta misma Universidad y máster en Modificación de Conducta por el Instituto Terapéutico de Madrid (ITEMA). Está especializada en el ámbito de la evaluación psicológica y la psicometría y ha publicado varios artículos y participado en ponencias y simposios sobre temáticas tales como buenas prácticas en el uso y construcción de tests, conducta adaptativa, empatía o inteligencia emocional. Como miembro del departamento de I+D+i de TEA Ediciones desde el año 2007 ha par- ticipado en la construcción y la adaptación de numerosos instrumentos de evaluación y programas de interven- ción. Entre estos proyectos destaca su participación en el desarrollo de obras como el TECA, Test de Empatía Cog- nitiva y Afectiva, o el BAT-7, Batería para la Evaluación de Aptitudes, y en la adaptación de instrumentos de gran envergadura como el ABAS-II, Sistema de Evaluación de la Conducta Adaptativa, el DST-J, Test para la Detección de la Dislexia en Niños, el MP-R, Escalas de Desarrollo Merrill-Palmer Revisadas, o las baterías de inteligencia RIAS y WPPSI-III.
Pablo Santamaría es doctor en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, máster en Metodología de las Ciencias del Comportamiento y premio extraordinario de licenciatura en Psicología por esta misma Univer- sidad. Se incorporó al departamento de I+D+i de TEA Ediciones en el año 2000, haciéndose cargo de las labores de dirección desde el año 2011. Cuenta con múltiples publicaciones científicas y presentaciones en congresos en el área de la evaluación psicológica y es autor, coautor o adaptador de múltiples pruebas relacionadas con la evaluación de los aspectos emocionales, conductuales, cognitivos o intelectuales, entre las que se pueden citar las escalas BASC, las escalas BRIEF de funciones ejecutivas, el cuestionario EMMA de autoestima, las escalas We- chsler (WISC-IV, WPPSI-III, WMS-III), las escalas McCarthy, las escalas Merrill-Palmer, las escalas RIAS de Inteligen- cia, el Matrices, el MMPI-2-RF, el PAI, el SIMS, el EXPLORA, el BAT-7, el EFAI, el TABA o el DST-J, entre otras obras. En la actualidad es presidente del jurado del Premio TEA Ediciones de pruebas de evaluación psicológica, miembro del jurado del premio CEGOC y editor asociado de la revista científica Clínica y Salud.
Fernando Sánchez-Sánchez es licenciado en Psicología, máster en Neuropsicología Clínica y DEA en Neuro- ciencias por la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Ha compaginado la actividad asistencial como neu- ropsicólogo con la actividad investigadora, centrándose desde el año 2006 en el desarrollo y en la adaptación de instrumentos de evaluación como técnico del departamento de I+D+i de TEA Ediciones. Es autor de múltiples
Prólogo
uando hace ya más de cuatro años emprendimos la tarea de desarrollar un instrumento que permitiera realizar una evaluación integral de los problemas emocionales y de conducta de los niños y adolescen- tes, la magnitud del proyecto y la responsabilidad de alcanzar las cotas de calidad necesarias supuso un reto algo abrumador. Afortunadamente, cada vez son más numerosas las experiencias de desarrollo de instrumentos de gran envergadura en nuestro contexto, lo que ha ido poniendo de manifiesto que la Psicología en lengua española ha alcanzado la madurez suficiente para alumbrar sus propias herramientas y poder emanci- parse paulatinamente de las pruebas desarrolladas en otras culturas, fundamentalmente la anglosajona. Cuatro años después podemos decir que el SENA no ha sido una excepción a esta tendencia y que su calidad iguala e incluso supera a la de otros instrumentos reconocidos en el ámbito internacional.
La principal complejidad en el desarrollo del SENA fue su gran amplitud, tanto en lo referido al número y diver- sidad de constructos a evaluar, como al rango de edad que cubre y a las fuentes informantes. Por este motivo, si bien el equipo de autores está conformado por profesionales con amplia experiencia en los ámbitos de la evalua- ción infanto-juvenil y de la psicometría, resultaba evidente que para desarrollar un instrumento sólido y bien fun- damentado de esta envergadura era necesario involucrar a un amplio equipo de expertos en las distintas áreas o dominios a evaluar. El SENA es el resultado del trabajo de más de 300 personas a lo largo de todas las fases de desarrollo, incluyendo expertos en evaluación psicológica y psicopatología procedentes de numerosas universi- dades españolas y de otros centros (véanse los apéndices A.1 y A.2 del manual técnico) así como orientadores y clínicos de más de 150 gabinetes y centros educativos (véanse los apéndices A.3 a A.6 del manual técnico), entre otros profesionales. Por tanto, si bien el equipo de autores y TEA Ediciones han sido los responsables de canali- zar e impulsar el desarrollo del SENA, este proyecto no hubiera sido posible sin una amplia colaboración entre distintos sectores, académicos y aplicados, de la Psicología no solo española sino también latinoamericana. En este sentido, cabe destacar la labor de varios psicólogos latinoamericanos en la revisión de los cuestionarios para garantizar su idoneidad lingüística y cultural en Latinoamérica (véase el apéndice A.7 del manual técnico). Que- remos agradecer su participación a todos estos profesionales y hacerles partícipes de esta obra, que no hubiéra- mos podido culminar con éxito sin su colaboración.
Si bien los inicios de la evaluación clínica infanto-juvenil están ligados estrechamente al desarrollo de los manua- les diagnósticos (DSM y CIE), y por tanto a un enfoque categorial de los problemas, cada vez hay más evidencias
científicas que apuntan a la necesidad de emplear enfoques dimensionales en la evaluación de los trastornos mentales. Desde una perspectiva clínica, se hace cada vez más evidente la necesidad de utilizar un abordaje di- mensional que contemple las variaciones personales en las características y manifestaciones de los problemas. A esta necesidad es a la que intenta responder el SENA, que mediante su aproximación multidimensional incor- pora diferentes medidas que contribuyen a la detección de la inmensa mayoría de problemas psicológicos de los niños y adolescentes. Además, también se evalúan diversos factores de vulnerabilidad y recursos personales que pueden contribuir a la prevención y orientar la intervención posterior, en caso de ser necesaria.
De este modo, la aplicación del SENA proporciona informaciones útiles para la detección de problemas psicoló- gicos como son los problemas de atención e hiperactividad, la depresión, la ansiedad, el trastorno obsesivo-com- pulsivo, los problemas relacionados con traumas y factores de estrés, los síntomas somáticos, los problemas de la conducta alimentaria, los trastornos psicóticos, el retraso en el desarrollo, los problemas de aprendizaje, los trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta y los trastornos relacionados con el consumo de sustancias. Asimismo, permite identificar situaciones de acoso escolar, dificultades en la convivencia familiar y falta de motivación escolar, entre otras. Como puede observarse, el abanico de problemas a cubrir es realmen- te amplio, lo que hace del SENA una herramienta eficiente y de gran utilidad para diversas finalidades, como la detección de problemas en contextos educativos, como prueba inicial en un proceso de evaluación clínica más amplio o como una evaluación comprehensiva en contextos de investigación, en el ámbito forense, etc. No obs- tante, siempre debe recordarse que el empleo de los tests para tomar decisiones sobre una persona debería efectuarse en el contexto de una evaluación psicológica más amplia y flexible, con el fin de alcanzar conclusio- nes justificadas mediante la recopilación, evaluación y análisis de los datos adecuados al propósito perseguido (Hunsley y Mash, 2008; Urbina, 2007).
Durante el desarrollo del SENA se han seguido escrupulosamente los estándares y normativas internacionales sobre el desarrollo de tests psicológicos y educativos. En el capítulo 2 del manual técnico se describe detenida- mente este proceso de desarrollo y todos los aspectos que se han tenido en cuenta para garantizar la calidad del resultado final, que se pone de manifiesto en las propiedades psicométricas que se presentan en el capítulo 3 de dicho manual. Queremos mostrar nuestro especial agradecimiento en este punto a nuestros compañeros David Arribas y Tamara Luque, del departamento de I+D+i de TEA Ediciones, por su apoyo durante el desarrollo psico- métrico de la obra y, en particular, durante las fases de revisión del amplísimo banco de más de 2.000 ítems del que partimos.
Los baremos del SENA permiten la comparación con población normal y clínica y se han construido gracias a las evaluaciones realizadas a un total de más de 3.500 niños y adolescentes. Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todos ellos, así como a sus familiares y profesores, por completar los más de 10.000 cuestiona- rios que fueron necesarios para la construcción de unos baremos suficientemente robustos. Gracias también por su participación en las labores logísticas que involucra un proyecto de esta magnitud a todo el equipo de TEA Ediciones y en particular a Iván Navas, Tina Martínez, Tomás González, Rosa Escudero y Marian Pérez.
La idoneidad de un test no puede resumirse únicamente en su fundamentación teórica y psicométrica sino que también se ve influida por otras consideraciones de carácter práctico, que son las que marcarán la diferencia a la hora de facilitar la tarea a los profesionales que lo utilicen. El SENA es un instrumento fácil y rápido de aplicar, gracias al cuidado puesto en el diseño de los ejemplares, y de corregir, debido a la utilización de la plataforma de corrección por Internet de TEA Ediciones que permite una corrección automática e inmediata, evitando cálculos y ahorrando mucho tiempo al profesional. Queremos agradecer especialmente a Miguel Ángel Laviña, Ana Mar- tín Alcrudo y Rebeca Sánchez Domínguez su participación en las labores de diseño gráfico, y a Xavier Minguijón Martínez por el desarrollo del portal de corrección informatizada que alberga el SENA.
Ficha técnica
Nombre (^) SENA. Sistema de Evaluación de Niños y Adolescentes.
Autores (^) Irene Fernández-Pinto, Pablo Santamaría, Fernando Sánchez-Sánchez (Dpto. de I+D+i de TEA Ediciones), Miguel Ángel Carrasco y Victoria del Barrio.
Procedencia TEA Ediciones (2015). Aplicación (^) Individual y colectiva^1 (tanto el autoinforme como los heteroinformes para los contextos fa- miliar y escolar). Edad de aplicación (^) De 3 a 18 años. Dispone de tres niveles diferentes según la edad de la persona eva- luada: ▜ Infantil: de 3 a 6 años (Educación Infantil). ▜ Primaria: de 6 a 12 años (1.º a 6.º de Educación Primaria). ▜ Secundaria: de 12 a 18 años (1.º de ESO a 2.º de Bachillerato y Ciclos Formativos).
Duración De 20 a 30 minutos por cuestionario, aproximadamente. Finalidad (^) Evaluación multifuente de un amplio espectro de problemas emocionales y de conduc- ta (depresión, ansiedad, hiperactividad e impulsividad, conducta desafiante, consumo de sustancias, problemas de la conducta alimentaria, problemas de aprendizaje...), problemas contextuales (problemas con la familia, con la escuela y con los compañeros), así como áreas de vulnerabilidad (problemas de regulación emocional, aislamiento, rigidez…) y re- cursos psicológicos (autoestima, integración y competencia social, inteligencia emocio- nal…).
Baremación (^) Tipificación con una amplia muestra representativa desde los 3 hasta los 18 años. Se ofrecen baremos diferenciados en función de la edad, el sexo y el tipo de población (general o clíni- ca). Las puntuaciones se expresan en puntuaciones T (M = 50; Dt = 10).
Materiales
▟ Manual de aplicación, corrección e interpretación.
▟ Manual técnico.
▟ 9 modelos de ejemplares (véase el apartado 1.3.1. para más información sobre los modelos de ejemplares que conforman el SENA):
Infantil-Familia (3 a 6 años). Infantil-Escuela (3 a 6 años). Primaria-Familia (6 a 12 años). Primaria-Escuela (6 a 12 años). Primaria-Autoinforme (6 a 8 años) 2. Primaria-Autoinforme (8 a 12 años). Secundaria-Familia (12 a 18 años). Secundaria-Escuela (12 a 18 años). Secundaria-Autoinforme (12 a 18 años).
▟ Claves de acceso (PIN) para la corrección y aplicación mediante Internet.
Adicionalmente, el SENA proporciona una serie de índices globales que permiten resumir las puntuaciones ob- tenidas en las distintas escalas y que muestran el funcionamiento del evaluado en varias áreas más generales (el índice global de problemas, los índices de problemas emocionales, conductuales y contextuales, el índice de pro- blemas en las funciones ejecutivas y el índice de recursos personales).
El SENA también incorpora algunas escalas de control que ayudan al profesional a determinar si el ejemplar se ha respondido con atención y sinceridad, es decir, si los resultados resultan suficientemente fiables y válidos o si, por el contrario, pueden estar distorsionados por algún tipo de sesgo que desaconseje su interpretación (Incon- sistencia, Impresión negativa o Impresión positiva).
Finalmente, los cuestionarios del SENA incluyen algunos ítems críticos y el sistema de corrección alertará al pro- fesional cuando deba prestar atención a alguno de ellos. Se han considerado como críticos aquellos ítems que implican algún comportamiento potencialmente grave, peligroso o que deba ser objeto de atención urgente por parte del profesional.
El SENA permite la integración de la información procedente de varias fuentes o informadores^4 , esto es, el pro- fesional puede obtener información sobre un niño o adolescente por medio de las respuestas de sus padres u otros familiares (ejemplar de familia), de sus profesores o tutores (ejemplar de escuela) y del propio evaluado (ejemplar de autoinforme). Esta característica contribuye a la obtención de una panorámica más completa de la persona evaluada y permite aprovechar al máximo la posibilidad que tiene cada informador de valorar aquellas conductas a las que tiene mejor accesibilidad dado el contexto en el que se relaciona habitualmente con el eva- luado (en el apartado 2.1.4 se ofrece más información sobre las personas que pueden responder a cada tipo de ejemplar y las características que deben reunir).
El SENA es un test de amplio recorrido, pues puede aplicarse desde los 3 hasta los 18 años , lo cual permite una continuidad en la evaluación durante el seguimiento de cada caso. Esto se traduce en tres niveles de edad, deno- minados Infantil, Primaria y Secundaria , de acuerdo con las etapas educativas que, en general, se correspon- den con las edades a las que van dirigidos. En cada una de estas etapas se evalúan aquellas áreas más relevantes o que suelen resultar más problemáticas en niños o adolescentes de esas edades. Para ello se utilizan los ítems o indicadores más adecuados atendiendo a la edad del evaluado y al tipo de informador que responde al cues- tionario.
1.1. Características principales
A continuación se describen las principales características del SENA y que guiaron su desarrollo a lo largo de todo el proceso de construcción de la prueba:
▟ Enfoque evolutivo
Este instrumento se estructura en tres niveles de edad que permiten realizar una evaluación adaptada a las carac- terísticas y problemáticas concretas de cada momento del desarrollo desde los 3 hasta los 18 años. Esto se tradu-
ce en diferentes modelos de ejemplar en cada nivel de edad (Infantil, Primaria y Secundaria). Si bien la mayoría de escalas e ítems son muy similares en los distintos ejemplares, se ha procurado incluir en cada uno de ellos ítems adecuados al nivel de desarrollo de los evaluados y a las manifestaciones típicas de los distintos problemas en cada edad. Además, algunas escalas se incluyen únicamente en los niveles de edad en los que son relevantes; por ejemplo, la escala Retraso en el desarrollo únicamente se incluye en el nivel de Infantil, mientras que Consumo de sustancias únicamente forma parte del nivel de Secundaria. Por último, se han creado baremos diferenciados por edad para permitir valorar al evaluado en comparación con otras personas de su misma edad.
▟ Evaluación multifuente
El SENA está concebido como un sistema de evaluación conformado por múltiples cuestionarios destinados a distintos informantes. Este sistema permite integrar los datos procedentes de diversas fuentes informantes (pa- dres o cuidadores, profesores y el propio niño o adolescente) y de los principales contextos de desarrollo (la fa- milia y la escuela). Cada una de las fuentes accede más fácilmente a un tipo de información desde un punto de vista particular y en un contexto específico. Se ha procurado aprovechar al máximo las posibilidades de una eva- luación basada en múltiples informadores, tratando de involucrar a cada tipo de informador en la valoración de aquellos comportamientos a los que tiene un acceso privilegiado (p. ej., los padres son los mejores informadores de los problemas de apego, los profesores conocen mejor las dificultades de aprendizaje y el evaluado puede in- formar mejor acerca de sus emociones o de los problemas familiares, escolares o de relación con sus compañe- ros). Esto se refleja no solo en las escalas concretas evaluadas por cada informador sino en los indicadores espe- cíficos incluidos en cada ejemplar.
▟ Comprehensivo y multidimensional
El SENA permite la evaluación de una amplia gama de constructos psicológicos, incluyendo un amplio espec- tro de problemas, así como factores de vulnerabilidad y de fortaleza (recursos personales). En la selección de los constructos a evaluar se tuvo en cuenta la literatura sobre evaluación infanto-juvenil así como las preocupacio- nes concretas mostradas por psicólogos, psicopedagogos, padres y profesores. También se consideraron los dis- tintos trastornos y los criterios diagnósticos del DSM-5 (American Psychiatric Association, 2013) en la selección de los distintos indicadores de problemas; sin embargo, a diferencia del enfoque categorial del DSM-5, la evaluación mediante el SENA adopta un enfoque dimensional y cuantitativo que considera los problemas de cada evaluado como parte de un continuo indicativo de los distintos grados de un continuo psicológico entre la normalidad y la psicopatología.
▟ Validez de constructo
En la elaboración de las escalas e ítems del SENA se tuvieron en cuenta de manera simultánea dos criterios: el teórico y el empírico. Desde un punto de vista teórico, la construcción del SENA estuvo guiada muy de cerca por la investigación existente en evaluación infanto-juvenil y el asesoramiento de un gran número de expertos en las distintas áreas (véase el apéndice A del manual técnico). Desde un punto de vista empírico, se realizaron nume- rosos análisis psicométricos para conocer el funcionamiento de los distintos ítems y escalas a partir de los datos recopilados durante el estudio piloto y el de tipificación (véanse los capítulos 2 y 3 del manual técnico). En todo momento se partió de constructos sólidamente definidos y se tomaron decisiones en las que ambos criterios, teórico y empírico, convergieran y garantizaran ante todo una adecuada validez de constructo de las puntuacio- nes.
1.2. Finalidad de la evaluación
Tal y como puede deducirse de toda la información anteriormente expuesta, la finalidad con que se desarrolló el SENA fue proporcionar un instrumento comprehensivo, actual y ajustado al contexto hispanohablante que per- mitiera obtener una visión lo más completa posible del funcionamiento psicológico de los niños y adolescentes evaluados.
Su objetivo es, por tanto, permitir la detección de un amplio espectro de problemas, incluyendo además la eva- luación de un buen número de variables psicológicas que juegan un papel muy relevante en el inicio, manteni- miento o resolución de los mismos. Estos aspectos adicionales resultarán de gran utilidad de cara a la prevención de problemas o durante la planificación de intervenciones, ya que permiten al profesional obtener una visión más completa del evaluado en la que basar la toma de decisiones del proceso de evaluación-intervención.
Las escalas del SENA se estructuran, por tanto, en tres grandes grupos: problemas, vulnerabilidades y recursos personales. Esta estructura dota al instrumento de una gran versatilidad, pues la información que ofrece puede utilizarse no solo con fines de detección, sino también de prevención y de apoyo a la intervención:
▟ Prevención: Las escalas de vulnerabilidad, si bien no representan específicamente problemas, pueden su- poner puntos débiles o factores de riesgo personal que, en conjunción con otras características de la per- sona o del entorno en el que se desenvuelve, hacen más probable la aparición de problemas psicológicos y el aumento subsiguiente de dificultades de adaptación (p. ej., un déficit en la regulación emocional puede asociarse con problemas de tipo interiorizado; la tendencia a la búsqueda de sensaciones puede conducir a problemas de tipo exteriorizado; etc.). Por tanto, la información que ofrecen estas escalas en muchos casos puede ayudar a identificar aquellas áreas que conviene reforzar con el fin de evitar el desarrollo o el agrava- miento de algunos problemas en el futuro.
▟ Detección: El amplio abanico de variables que evalúa el SENA permite detectar de manera eficiente la pre- sencia de numerosos problemas que pueden interferir con el ajuste emocional o social, el rendimiento aca- démico o el funcionamiento familiar o escolar del evaluado. En concreto, el SENA evalúa problemas interiori- zados (es decir, alteraciones emocionales), problemas exteriorizados (comportamientos disruptivos) y, en el caso del autoinforme, problemas contextuales (grado de insatisfacción o tensión percibida en los contextos familiar y escolar). Asimismo, permite la evaluación de otros problemas específicos que no encajan en las ca- tegorías anteriores, como son el consumo de sustancias, los problemas de la conducta alimentaria o el retra- so en el desarrollo, entre otros. De este modo, el SENA permite realizar un «barrido» amplio y global del ajus- te psicológico del niño o adolescente evaluado y contribuir, en conjunción siempre con otros instrumentos y técnicas de evaluación, al diagnóstico de los problemas psicológicos.
▟ Intervención: El SENA proporciona puntuaciones lo suficientemente específicas y bien definidas como para identificar los problemas o conjuntos de problemas que presenta el niño o adolescente y sobre los que es necesario trabajar, así como los procesos o características del evaluado que pueden subyacer a dichas difi- cultades (p. ej., la rigidez, el aislamiento o la búsqueda de sensaciones ). Además, se proporciona información sobre ítems críticos, que reflejan conductas particularmente problemáticas o alteradas que deben ser obje- to de atención prioritaria. La incorporación de las escalas de recursos personales permite identificar además aquellos aspectos que pueden facilitar la puesta en marcha de intervenciones o que es conveniente poten- ciar para facilitar que se produzca el cambio terapéutico. En este sentido, es particularmente relevante la es- cala Conciencia de los problemas, que proporciona un indicador específico sobre este aspecto clave para el pronóstico de la intervención y la adhesión a un posible tratamiento por parte del evaluado.
Tenga en cuenta que, al igual que sucede con cualquier otro instrumento o método de evaluación psicológica, siempre que el SENA muestre la presencia de problemas o dificultades específicas en el evaluado, estos resulta- dos deberán complementarse con la utilización de medidas más específicas de los problemas en cuestión, así como otros métodos de evaluación (p. ej., entrevista, observación, etc.). Nunca debería realizarse un diagnóstico ni planificar una intervención atendiendo exclusivamente a los resultados obtenidos con el SENA, que constitu- yen una aproximación muy completa e informativa pero insuficiente para emplearse de manera aislada para la toma de decisiones de esta envergadura. En el apartado 3.6 de este manual se proporciona información acerca de otros instrumentos más específicos que pueden complementar la evaluación realizada con el SENA en fun- ción de las dificultades detectadas.
1.3. Estructura del SENA
El SENA, como su nombre indica, es un sistema de evaluación formado por diversos cuestionarios que permiten realizar una evaluación ajustada a la edad del evaluado y a la fuente que proporciona la información. De esta ma- nera se ofrecen diferentes ejemplares dirigidos a tres niveles de edad (Infantil, Primaria y Secundaria) y a tres ti- pos de informadores (familia, escuela o la propia persona evaluada). El cruce de estos dos aspectos, nivel de edad y tipo de informador, es lo que permite identificar cada uno de los ejemplares (p. ej., Infantil-Escuela, Primaria-Fa- milia, Secundaria-Autoinforme…).
En cada uno de los niveles de edad se dispone de cuestionarios para evaluar al niño o adolescente a partir de la información proporcionada por informadores externos (heteroinformes) que tienen la oportunidad de observar su comportamiento en los dos contextos más relevantes en estas etapas: la familia y la escuela. Se han preparado cuestionarios diferentes para ambos contextos puesto que los aspectos observables en uno y otro no son exac- tamente los mismos y de esta forma se maximiza la información obtenida.
Además, también se dispone de cuestionarios para recabar información directamente del propio niño o adoles- cente evaluado. Estos ejemplares de autoinforme solo están disponibles para los niveles de edad en los que el niño ya es capaz de informar adecuadamente sobre sus problemas, es decir, para Primaria y Secundaria. De he- cho, para los más pequeños (6 a 8 años) se ha preparado un ejemplar específico más breve y sencillo que el resto para adaptarse mejor a sus capacidades.
En la tabla 1.1 se recogen los diferentes ejemplares disponibles para cada edad.