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mapa conceptual de los diferentes tipos de hemoderivados
Tipo: Apuntes
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Por lo general, los concentrados de eritrocitos son el hemoderivado de elección para aumentar la hemoglobina (Hb). Las indicaciones dependen del paciente. La capacidad de transporte de oxígeno puede ser adecuada, con concentraciones de Hb de tan solo 7 g/dL (70 g/L) en pacientes sanos, pero puede estar indicada una transfusión con concentraciones de hemoglobina más altas en aquellos con disminución de la reserva cardiopulmonar o hemorragia activa. Una unidad de eritrocitos aumenta la Hb promedio de un adulto en alrededor de 1 g/dL (10 g/L), y el hematocrito (Hto) en alrededor del 3%, por encima del valor previo a la transfusión. Cuando sólo se requiere expansión de volumen, pueden utilizarse otros líquidos en forma concurrente o independiente. En pacientes con múltiples anticuerpos contra el grupo sanguíneo o con anticuerpos contra antígenos eritrocíticos de alta frecuencia, se utilizan eritrocitos con fenotipos raros de antígenos; estos suelen congelarse para su almacenamiento. Los eritrocitos lavados carecen de casi todo vestigio de plasma, de la mayoría de los leucocitos y de plaquetas. Por lo general, se administran a pacientes que presentan reacciones graves al plasma (p. ej., alergias graves, hemoglobinuria paroxística nocturna, inmunización IgA). En pacientes inmunizados contra IgA, puede ser preferible transfundir sangre obtenida de donantes con deficiencia de IgA. Los eritrocitos sin leucocitos (leucorreducidos) se preparan con filtros especiales que eliminan ≥ 99,99% de los leucocitos. Están indicados en pacientes que han presentado reacciones transfusionales febriles no hemolíticas, recibido exanguinotransfusiones, pacientes que requieren sangre citomegalovirus-negativa cuando no se dispone de ella y, posiblemente, en la prevención de aloinmunización human leukocyte antigen (HLA) para ayudar a evitar la refractariedad a la transfusión plaquetaria (no se puede alcanzar el nivel objetivo de plaquetas en sangre después de la transfusión de plaquetas).
El crioprecipitado es un concentrado preparado a partir del plasma fresco congelado. Cada concentrado suele contener alrededor de 80 unidades de factor VIII y de factor de Von Willebrand, y alrededor de 250 mg de fibrinógeno. También contiene ADAMTS13 (una enzima que es deficiente en la púrpura trombocitopénica trombótica congénita) y factor XIII. Si bien se usó originalmente para la hemofilia y la enfermedad de von Willebrand, en la actualidad el crioprecipitado se utiliza como fuente de fibrinógeno en la coagulación intravascular diseminada aguda con hemorragia, el tratamiento de la hemorragia urémica, la cirugía cardiotorácica (adhesivo de fibrina), las complicaciones obstétricas como desprendimiento prematuro de placenta y síndrome HELLP (hemólisis, enzimas hepáticas elevadas y bajo recuento de plaquetas) y la rara deficiencia de factor XIII cuando no está disponible el concentrado de factor de la coagulación humana XIII. Por lo general, no debe ser usado para otras indicaciones. Se dispone en la actualidad de una preparación de crioprecipitados inactivados por patógeno que puede ser utilizada como fuente de fibrinógeno. Tiene la ventaja de poder descongelarse y almacenarse a temperatura ambiente durante hasta 5 días, a diferencia del crioprecipitado convencional, que debe descongelarse a – 18° C y usarse dentro de las siguientes 4 horas.
La inmnoglobulina anti-Rh (RhIg), administrada por vía IM o IV, previene la aparición de anticuerpos anti-Rh maternos que pueden deberse a una hemorragia fetomaterna. Debe administrarse la dosis estándar de RhIg intramuscular (300 mcg) a una madre Rh-negativa inmediatamente después de un aborto o un parto (recién nacido vivo o muerto), a menos que el recién nacido sea Rho(D) y Du negativo o que el suero de la madre ya contenga anticuerpos anti-Rho(D). Si la hemorragia fetomaterna es > 30 mL, se requiere una dosis más alta. Si se sospecha una hemorragia de este volumen, la investigación del volumen de la hemorragia fetomaterna comienza con una prueba de detección sistemática de rosetas que, si es positiva, es seguida de una prueba cuantitativa (p. ej., prueba de Kleihauer-Betke). Pueden transfundirse granulocitos cuando aparece una sepsis en un paciente con intensa neutropenia persistente (neutrófilos < 500/mcL [0,5 × 1 0 9 /L]) que no responde a antibióticos. Los granulocitos deben administrarse dentro de las 24 h de obtenidos; sin embargo, pueden no haberse completado los estudios de HIV, hepatitis, virus linfótropo de linfocitos T humano y sífilis antes de la infusión. Debido a la mejor antibioticoterapia y a los fármacos que estimulan la producción de granulocitos durante la quimioterapia, pocas veces se utilizan granulocitos.
Los concentrados de plaquetas también se utilizan a veces antes de la cirugía invasiva, particularmente con circulación extracorpórea durante > 2 h (que a menudo vuelve a las plaquetas disfuncionales). Una unidad de concentrado de plaquetas aumenta el recuento de plaquetas en alrededor de 10.000/mcL, y se alcanza hemostasia adecuada con un recuento de plaquetas de aproximadamente 10.000/mcL (10 × 10 9 /L) en un paciente sin complicaciones y de aproximadamente 50.000/mcL (50 × 10 9 /L) en aquellos sometidos a cirugia. Por lo tanto, los concentrados de plaquetas derivados de un conjunto de 4 a 5 unidades de sangre total se usan comúnmente en adultos. Cada vez es más frecuente preparar los concentrados de plaquetas mediante dispositivos automatizados que recogen las plaquetas (u otras células) y devuelven los componentes innecesarios (p. ej., eritrocitos, plasma) al donante. Este procedimiento, denominado plaquetoféresis, aporta suficientes plaquetas a partir de una sola donación (equivalente a 4 a 5 unidades de plaquetas de sangre entera) para transfundir a un adulto, y como minimiza los riesgos infeccioso e inmunógeno, se prefiere a las transfusiones de donantes múltiples en ciertas enfermedades. Algunos pacientes pueden no responder a las transfusiones de plaquetas (denominado refractariedad), posiblemente debido a secuestro esplénico, consumo de plaquetas debido a coagulación intravascular diseminada o destrucción debida a aloinmunización contra HLA o a antígenos específicos de las plaquetas (y destrucción inmunomediada). Si los pacientes son refractarios a la transfusión, se realizarán las pruebas de aloinmunización si es posible. Los pacientes con destrucción inmunomediada pueden responder a plaquetas concentradas de sangre entera (debido a la mayor probabilidad de que algunas unidades sean HLA-compatibles), a plaquetas de familiares o a plaquetas ABO- o HLA-compatibles. La aloinmunización HLA puede reducirse transfundiendo eritrocitos con depleción de leucocitos y concentrados de plaquetas con depleción de leucocitos. Las plaquetas inactivadas por patógenos, inactivadas mediante el uso de un producto químico (amotosalen), también están disponibles para uso clínico.