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Los mecanismos de transmisión de enfermedades, sus tipos y cómo el huésped se defiende mediante mecanismos estructurales, funcionales y inmunológicos. Además, se abordan factores como la edad, el sexo y el estado nutricional que influyen en la susceptibilidad a enfermedades.
Tipo: Diapositivas
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Antes de hablar de mecanismos de defensa debemos definir que es el mecanismo de transmisión, ya que al hablar de inmunidad o resistencia debemos saber a quién nos referimos. El mecanismo de transmisión: Lo entendemos como la forma en que el agente infeccioso se transmite del reservorio al huésped y hay 3 principales mecanismos de transmisión.
enfermedades crónicas, facilitan la multipli- cación de otros gérmenes como el de la tuberculosis y de agentes oportunistas como el Pneumocystis jirovecii La edad es un factor de gran importancia puesto que la ocurrencia y gravedad de las enfermedades pueden variar según la edad del huésped. Las enfermedades eruptivas de la infancia son ejemplos de cómo la edad influye en la ocurrencia de las enfermedades transmisibles. La tuberculosis y la esquistosomiasis en su forma crónica, son ejemplos de problemas que afectan más a los adultos. En los adultos mayores predominan afecciones como las enfermedades degenerativas, la hipertensión y el cáncer, así como una mayor susceptibilidad a infecciones respiratorias. Las diferencias por sexo también deben ser consideradas al analizar la susceptibi-lidad del huésped. Las variaciones en la ocurrencia de la enfermedad de acuerdo al sexo reflejan con frecuencia grados distintos de exposición a riesgos diferentes entre hombre y mujer en razón de la ocupación y estilo de vida diferentes. En las mujeres, el embarazo predispone a la infección de las vías urinarias y puede agravar varias condiciones patológicas preexistentes. Los miembros de un grupo étnico comparten muchas características determinadas genéticamente, que pueden incluir, además de las características físicas obvias, una mayor susceptibilidad o resistencia a patógenos específicos. La prevalencia de la enfermedad está determinada genéticamente y se ha entendido mejor a través del conocimiento del genoma humano y estudios genómicos relacionados Los efectos del estado nutricional y las infecciones están íntimamente relacionados y a menudo se potencian entre sí. La desnutrición grave provoca un deterioro en la respuesta inmune y conlleva un aumento en la susceptibilidad a enfermedades bacterianas. Los problemas nutricionales como el sobrepeso y la obesidad se consideran factores del huésped que hacen que el organismo sea susceptible a enfermedades crónicas como la hipertensión arterial, las enfermedades del corazón, la diabetes y la reducción de la esperanza de vida.
La inmunidad activa, que suele durar años, se adquiere naturalmente como consecuencia de una infección, clínica o subclínica, o artificialmente por inoculación de vacunas. Inmunidad activa: es la resistencia desarrollada en respuesta al estímulo de un antígeno (agente infectante o vacuna) y usualmente caracterizado por la presencia de anticuerpos producidos por el huésped. La inmunidad pasiva, es la protección contra enfermedades infecciosas provista por la circulación de anticuerpos elaborados en otro organismo, es de corta duración (de algunos días a varios meses); se obtiene naturalmente por transmisión materna o artificialmente por inoculación de anticuerpos protectores específicos Inmunidad pasiva: inmunidad conferida por un anticuerpo producido en otro huésped y adquirido naturalmente por un recién nacido de su madre o artificialmente por la admi- nistración de una preparación que contiene anticuerpos (antisuero o inmunoglobulina). La acumulación de susceptibles es una parte importante del proceso de la enfermedad en la población. Desde luego, la proporción de susceptibles en una comunidad variará con las condiciones de vida y salud de esa comunidad, así como con cada tipo de enfermedad. El individuo no se puede desligar del colectivo humano, por lo que es importante considerar el fenómeno de resistencia y susceptibilidad de la comunidad en su conjunto. Aún sin tomar en cuenta el tipo de agente patógeno o la fuente de infección, la proporción de personas susceptibles en una población es un factor determinante de la incidencia de la infección y enfermedad, sobre todo en las situaciones donde ocurre transmisión de persona a persona. Si la proporción de población inmune es alta, el agente tiene menor probabilidad de diseminarse. Esta propiedad se aplica a poblaciones tanto humanas como de animales vertebrados y se denomina inmunidad de masa o “inmunidad de rebaño”.
La inmunidad es el estado de resistencia natural o artificial asociado con la presencia de anticuerpos y citoquinas que poseen acción específica sobre el microorganismo responsable de una enfermedad infecciosa específica o sobre sus toxinas. Con esto podemos afirmar que la persona inmune está preparada para responder eficazmente a la enfermedad porque posee anticuerpos protectores específicos e inmunidad celular, como consecuencia de una infección (inmunidad natural) o inmunización anterior (inmunidad artificial) lo cual determina su capacidad de resistencia. La inmunidad se subdivide en Inmunidad natural y Inmunidad Artificial:
Inmunidad pasiva: inmunidad conferida por un anticuerpo producido en otro huésped y adquirido naturalmente por un recién nacido de su madre o artificialmente por la admi- nistración de una preparación que contiene anticuerpos La inmunidad pasiva, es la protección contra enfermedades infecciosas provista por la circulación de anticuerpos elaborados en otro organismo, es de corta duración (de algunos días a varios meses); se obtiene naturalmente por transmisión materna o artificialmente por inoculación de anticuerpos protectores específicos Aún sin tomar en cuenta el tipo de agente patógeno o la fuente de infección, la proporción de personas susceptibles en una población es un factor determinante de la incidencia de la infección y enfermedad, sobre todo en las situaciones donde ocurre transmisión de persona a persona. Si la proporción de población inmune es alta, el agente tiene menor probabilidad de diseminarse. Esta propiedad se aplica a poblaciones tanto humanas como de animales vertebrados y se denomina inmunidad de masa o “inmunidad de rebaño”.