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Asignatura: Mesopotamia, Profesor: , Carrera: Historia, Universidad: US
Tipo: Apuntes
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El lento desarrollo de la colonización agrícola, de las técnicas artesanales, del comercio a larga distancia y de los centros ceremoniales, culminan a mediados del IV Milenio a.C. en la revolución urbana, expresión utilizada por Gordon Childe. Esta revolución urbana se produjo en el área de la Baja Mesopotamia y en especial, en el centro urbano de Uruk; que se extendió entre el período Uruk Antiguo (3500-3200) y el período Uruk Tardío (3200-3000).
El cambio que supone la culminación de la revolución urbana hace vislumbrar cambios que afectan en todos los aspectos de la civilización, ya sea desde los caracteres demográficos, hasta los ideológicos, además de afectar al desarrollo socio-económico y la cultura material del territorio. La nueva organización en la explotación de recursos, se debió gracias a la especialización laboral y a la concentración urbana. El crecimiento demográfico fue un hecho indudable, por aquella época, además las innovaciones tecnológicas provocaron que la adaptación social a los nuevos condicionantes fuera más sencilla. El aumento en la producción agrícola hizo que numerosas comunidades presentasen excedentes de víveres, lo que llevó a que se siguiera empleando la especialización de productos. El cambio más representativo fue el de la organización. La aparición del concepto de ciudad, puso una serie de condicionantes de convivencia en la comunidad, como la estratificación social, la puesta en escena de una clase política dirigente, y a escala más amplia, la concepción de estrategias para el control de los recursos y del territorio. En tiempos anteriores, las comunidades permanecían en aldeas, o en grupos trashumantes. El cambio de organización consistió en separar la producción primaria de alimento con la especialización de productos, lo que provocó la concentración de especialistas en áreas urbanas de mayor tamaño y dejando la tarea de producción primaria de alimentos en manos de aldeas dispersas. Pronto, esta relación entre ambas actividades dejó de ser complementaria, y pasó a estar jerarquizada, es decir, las aldeas fueron tributarias de la ciudad. El excedente productivo de alimentos que vivieron tanto los productores primarios, como los especialistas, supuso una ventaja para el conjunto de la sociedad.
Las relaciones entre ambos grupos de producción se desequilibraron, a favor de los especialistas. Estos conocían las técnicas más avanzadas, por lo que cuentan con un mayor prestigio social y cultural que muchos de los productores de alimento. Estos últimos representaban al 80% de la población y sus técnicas eran rudimentarias. La diferencia entre ambos grupos era notable, además los especialistas se encontraban en una posición más favorable para la obtención de un mayor porcentaje alimento y beneficio. Entre los componentes que formaban el grupo de especializado, de ámbito urbano, se situaban en la cúspide los que desempeñaban funciones administrativas, como escribas o administradores, y funciones ceremoniales, como sacerdotes. A escala familiar, el cabeza de familia, era el encargado de la toma de decisiones, estas decisiones acentuaban la desigualdad entre ambos grupos. La especialización laboral provocó la aparición de dos polos de decisión conocidos como las grandes organizaciones, el templo y el palacio. Estos complejos arquitectónicos y organizativos distinguieron a las ciudades de las aldeas; las ciudades serían los asentamientos en los que hubiera grandes organizaciones, mientras que las aldeas serían las que carecieran de ellas. Entre el templo y el palacio había una diferencia importante, el templo era el lugar donde se realizaban las actividades de culto, adquiría el estatus de la casa del dios, a la cual, acudía la comunidad para rendir culto. El palacio era la residencia del jefe, del rey junto a su círculo de allegados, como la familia real y la corte. Ambas estructuras eran afines, debido a que ambos presentaban actividades administrativas y acumulaban el excedente para su posterior redistribución. Tanto el palacio como el templo contaban con edificios complementarios especializados y viviendas del personal dependiente
La población de divide en dos grupos ante las grandes organizaciones. Los especialistas no contaban con medios propios de producción, estos trabajaban con los medios palaciegos y eran mantenidos por
el palacio mediante un sistema de raciones o por la asignación de tierras. Estos eran considerados como siervos del rey o del dios. En cambio el resto de la población, el 80%, que estaba compuesto por las familias de los productores de alimento era libre, en el sentido de ostentar sus propios medios de producción (tierras y ganado) y trabajaban para el autoabastecimiento, sin embargo, eran tributarios de las grandes organizaciones, es decir debían ceder sus excedentes alimentarios a estos. La sociedad de especialistas se convirtió en una sociedad estratificada de clases.
El desarrollo del área de Mesopotamia siguió unas pautas especiales. Un factor determinante de su desarrollo fue el retroceso de las aguas del golfo Pérsico. Se crearon canales en el terreno pantanoso con el fin de drenar las aguas y distribuir las crecidas hacia zonas periféricas, lo que significó la regularización en la disponibilidad de las aguas. A la vez que se crean los sistemas de canales, la tecnología agrícola experimenta un avance. El uso de la agricultura de regadío, permitió obtener un mayor rendimiento en las tierra, además, se generaliza el arado de sembradera, que permitió trabajar la tierra en menos tiempo, este fue un instrumento típico de la agricultura mesopotámica durante tres milenios. Esta organización de la producción agrícola, que contaba con el empleo de las técnicas de regadío y arado de sembradera, que aseguraron el alto rendimiento en las tierras para la obtención de cereales. Estas técnicas aportaron una cantidad enorme de excedentes alimentarios, que posibilitaron la manutención del grupo de especialistas, concentrados en las ciudades.
Los asentamientos en Mesopotamia, comenzaron a ubicarse en torno a los cursos de agua, por las ventajas del riego y transporte, algo esencial para la centralización de los excedentes alimentarios, que eran dirigidos desde los campos hacia los almacenes urbanos. Además los asentamientos tomaron una forma jerárquica. Las aldeas, eran de pequeñas dimensiones y se dedicaban a actividades agro- pastorales. En las ciudades se concentraban las actividades de intercambio y servicios. Con el paso del tiempo, comenzaron a surgir poblaciones intermedios, que desempeñaron funciones urbanas descentralizadas, tanto en el sector artesanal como administrativo. La jerarquización y especialización de los asentamientos es el reflejo de la nueva organización política, una organización que sobrepasa el ámbito de aldea hacia una ciudad capital, sede del poder político, es decir, de las grandes organizaciones, y donde forman parte la mayoría de las funciones especializadas. La ciudad capital aglomeraba una serie de centros regionales periféricos y un elevado número de aldeas tributarias. El proceso de urbanización se vio acompañado por un rápido crecimiento de la población, ligado a las corrientes de inmigración, como el aumento de la producción alimentaria. Es un claro ejemplo del carácter de revolución urbana. El crecimiento de un centro urbano, implica que se produzca una despoblación en el campo que lo rodea. En el caso de Uruk, su crecimiento urbano, llevado a cabo en la fase Uruk Antiguo (3500-3200 a.C.) provocó que se concentrara la población en un ámbito urbano, acabando con la presencia de pobladores en varias aldeas cercanas. En cambio, en torno a la zona de Nippur, la concentración urbana es menos desarrollada, permitiendo la supervivencia de aldeas cercanas. A la llegada de la fase Uruk Tardío (3200-3000 a.C.) se lleva a cabo la atracción de la población aldeana de Nippur hacia la gran ciudad de Uruk.
La concentración de riqueza en los centros urbanos, proporciona la posibilidad de la construcción de murallas. El enorme gasto y empleo de trabajadores para la construcción de esta obra gigantesca, es justificado por la protección del patrimonio urbano. Un patrimonio de mercancías valiosas, procedentes del comercio a larga distancia y de reservas alimentarias, procedentes de la tributación y por el desarrollo del taller artesanal. Las murallas servían para la defensa ante los posibles ataques de ciudades vecinas o de lejanos invasores. Las aldeas, en cambio, son numerosas y pequeñas, y su riqueza es modesta, por lo que no fueron amuralladas. Durante este período se dieron una serie de innovaciones, como el sistema de pesos y medidas, este sistema variaba en un principio su aplicación en distintos puntos de Mesopotamia, por lo que, con el fin de homogeneizarlo, se ligó el sistema de pesos y medidas al sistema numérico sexagesimal. Su aplicación iba destinada al reparto de raciones o a asuntos administrativos. En Mesopotamia, destacaban como productos la cebada y la plata, y en
Durante el período Uruk Tardío, la adaptación del nuevo sistema organizativo y la disponibilidad de excedentes alimentarios, permitieron a las administraciones urbanas de la Baja Mesopotamia poner en marcha un sistema de comercio a larga distancia muy innovador para su época, provocando la sustitución del tradicional sistema comercial empleado milenios atrás. El primer factor para la aparición de este nuevo sistema, fue el incremento de las necesidades de materias primas exteriores, a consecuencia del avance tecnológico y organizativo, cuya aplicación requería una mayor cantidad de materias primas. El segundo factor para desarrollar este sistema vino por la concentración en las grandes organizaciones de la reserva de excedentes disponibles para intercambiarlos con otros productos. Este intercambio no se efectuó directamente entre comida y materias prima, sino que el excedente alimentario era transformado en bienes, como telas u otros productos manufacturados, para que el intercambio sea rentable. Las grandes organizaciones delegaban en un grupo de especialistas para el intercambio, estos eran los mercaderes o agentes comerciales, este se dirigía hacia lejanas regiones productoras de materias primas, para intercambiar con sus productos manufacturados. Este desplazamiento era comúnmente realizado por vía fluvial o marítima, aprovechando los ríos Tigris y Éufrates y el Golfo Pérsico. Existían lugares especiales de intercambio, situados entre la Baja Mesopotamia, donde residían las grandes organizaciones y las zonas de origen de las materias primas. El estímulo del comercio resultó eficaz para el desarrollo organizativo de las regiones periféricas, la ideología protoestatal no consideraba estos intercambios como exportaciones o importaciones, sino como la función por aportar riquezas para el funcionamiento del país central.
Uruk fue la urbe dominante del sur mesopotámico, a partir del 3400 a.C. En la época de las primeras comunidades rurales estimuló al florecimiento de demás centros regionales. Su crecimiento fue muy rápido, gracias, sobre todo, a los procesos inmigratorios. Durante la época arcaica, Uruk se caracterizó por una serie de procesos sociales, como el crecimiento interior de las ciudades, que se convierten en urbes, y su consiguiente poder que provoca la expansión de la influencia económica y cultural de Uruk sobre la periferia. El crecimiento interior en Uruk produjo una serie de efectos, como un cambio de distribución de los espacios intraurbanos, nuevas formas de organización socio-política, como una división del trabajo o el incremento de prestaciones de trabajos forzados. La aparición de la escritura, con el fin de facilitar el control estatal en la actividad de trabajo. El producto final de estas innovaciones fue una sociedad cuyos estamentos permanecieron invariables hasta el final de la historia mesopotámica. El proceso de aceleración demográfico y cultural en Uruk vino provocado por la llegada de un grupo, conocido como los sumerios. Se desconoce su procedencia geográfica y hablaban una lengua no semítica. Estos se fusionaron culturalmente con otros grupos asentados en el sur mesopotámico.
El apogeo cultural y económico de la Cultura de Uruk se remonta a la segunda mitad del IV Milenio a.C. La presencia de sumerios en el sur mesopotámico coincidió con el período de máximo esplendor de la Cultura de Uruk, caracterizada por una cerámica fina monocroma y una excelente técnica escultórica, además del desarrollo de la arquitectura sagrada, en la que surgieron grandes templos urbanos. Actividades como la caza u oficios auxiliares fueron ejercidos por grupos preferentemente marginales. La aparición de la escritura a finales del período hizo frenar los primeros síntomas de decadencia que experimentaba la Cultura de Uruk. Los primeros textos escritos surgieron al grabar en superficie de tablillas de arcilla datos como cifras y valores. Estos signos eran pictográficos y de trazado curvilíneo. El florecimiento económico aportó una diferencia social entre los habitantes del sur mesopotámico, gracia al excedente de producción, se tendió a la especialización en oficios y a no depender directamente de la explotación agrícola, además se produjo la difusión de técnicas nuevas. En la época Jemdet Nasr, comprendida entre 3200 y 3000 a.C. el jefe de la urbe llevaba el título de “en” conocido como señor, pero con un matiz más religioso. Los únicos edificios oficiales fueron los templos, por lo que debían ser como templo-palacio. En torno al señor se ubicaban los Ancianos, que contaban con una especie de poder político. El culto iba dirigido a las dos divinidades en Uruk; la diosa de la fecundidad y del amor Inanna (Ishtar) y el dios del cielo An. El templo, además de tener
funciones religiosas y políticas, era un centro económico, este poseía tierras y en ellas se cultivaban cebada y trigo, y una ganadería orientada al ganado menor, como cabras.
La expansión en la primera urbanización concentró en Mesopotamia, al núcleo interior, donde su implantó sólidamente la cultura Uruk e incluía a la Baja Mesopotamia, la futura Sumer, y la Mesopotamia Central, el futuro país de Akkad. Zonas como Asiria o la Alta Mesopotamia, sirvieron como centros periféricos para Uruk, el centro urbano. Uruk contaba con una especie de colonias, que habían sido influenciadas por la cultura de Uruk, modificando su organización local y manteniendo la cultura material, como es el caso en el Alto Éufrates y ciertas zonas del oeste de Irán. Uruk era el centro hegemónico de la Baja Mesopotamia, comprendía el área sagrada del Eanna y el templo del dios An. La urbanización de Uruk, implicó que su cultura se extendiera por todo el área bajo mesopotámica, algunos centros urbanos no se sometieron políticamente a la capital urbana de Uruk, otros centros menores, como Eridu, contaron con un auge de las estructuras de sus templos. El período de tiempo que comprendió la supremacía de Uruk se reveló como un gran período de desarrollo y riqueza, en el que muchos casos, la cultura de Uruk se superpuso a las culturas de algunos centros coloniales de Uruk. La propagación de estos centros coloniales de Uruk fue a causa de fines comerciales, para la distribución de las materias primas hacia Uruk, mediante el transporte por vía fluvial. En estas colonias se instalaron núcleos poblacionales procedentes del sur, de Uruk, en estos yacimientos proto-urbanos se aplicó la agricultura y horticultura con micro-irrigación, además del pastoreo, sobre todo de ovejas y cabras, con el fin de obtener lana, el desarrollo comercial con el sur y sistemas de organización administrativa y producción en masa. El poder político local de estas colonias, parece ser desempeñado por un jefe laico-militar, al estar el templo adosado al palacio y ser de pequeñas dimensiones. La diferencia del poder político entre Uruk y sus colonias, se explica según los condicionantes en la urbanización y la formación proto-estatal. En la llanura mesopotámica, la acumulación de recursos hizo posible y necesaria la primera urbanización, basada en ña movilización laboral y en los productos agrarios de regadío. El núcleo socio-político fue asumido mediante una fuerte estratificación, por el templo, convertido en un centro de decisión y referencia, compartido con el palacio. En cambio, en el terreno periférico, no contaba ni con reservas de recursos ni con una urbanización comparable, sino a pequeña escala, la aparición de rutas de acceso a los productos naturales, planteó la organización para la explotación de estos recursos, por lo que se instala una clase dirigente aristocrática-militar que gestiona la explotación de los recursos.
La difusión colonial y la influencia directa de la cultura de Uruk en la periferia de Mesopotamia, acabó de una forma bastante repentina. No se sabe si la caída de esta hegemonía se debe a una crisis en la metrópoli de Uruk, al ser incapaz de gestionar su red comercial o por el rechazo a esta de otras culturas indígenas. En algunas colonias, surgieron una planta de aldea, de cultura local, que se superpusieron a los grandes edificios públicos (templo, palacio), esta planta carecía de cualquier rasgos centralizador o urbano. La urbanización, basada en la centralización de los excedentes y una organización destinada al trabajo no se sostuvo en zonas alejadas de la llanura mesopotámica, debido a la diferencia en el rendimiento de los cultivos de cereales y al tamaño de las áreas geo-económicas. Entre finales del IV y principios del III Milenio aparece la fase llamada Yemdet Nasr, esta fase contó con un fuerte crecimiento demográfico y económico en la Baja Mesopotamia, concentrada en el centro hegemónico de Uruk, además de expansiones en zonas como Kish. Después, aparece la fase del Protodinástico I, una fase de crisis y retroceso, que corresponde con la crisis generalizada de la primera urbanización en las zonas periféricas. Gracias al poder productivo en la llanura mesopotámica, la urbanización no se amenazada por el riesgo de extinción. Sigue funcionando la gran organización proto-estatal, con algunas mejoras y correcciones. La escritura sigue siendo la base en la administración.
de las aldeas tuvo que contribuir de distintas maneras a la acumulación central de los productos, ya sea mediante la cesión de una parte del producto o la prestación de un trabajo. La organización central penetraba en el campo, ya sea mediante la creación de infraestructuras hidráulicas o la roturación de nuevas tierras, destinadas a ser explotadas por el templo. Las diferencias jurídicas, económicas y sociales entre los trabajadores dependientes del templo, los especialistas, y los hombres libres, productores de alimentos, comienzan a ser menos distintas ante el empobrecimiento de los aldeanos, que se ven obligados a vender sus tierras, formando un campesinado no-propietario, dependientes de la gran organización para poder sobrevivir.
La base económica de la civilización proto-dinástica sigue siendo la explotación agropecuaria en la llanura mesopotámica, además la artesanía y el comercio fueron actividades complementarias. La puesta en escena de las grandes organizaciones sobre la explotación agropecuaria, solamente fue posible a finales del III Milenio, con la III Dinastía de Ur, debido a las limitaciones tecnológicas y administrativas de la época. El área para la explotación agropecuaria contaba con un paisaje de tierras dedicadas al cultivo intensivo y tierras marginales de reservas, como estepas o pantanos. Se colocaban parcelas con respecto a la red de canales, en las zonas donde había un mayor contacto con el agua se cultivaban hortalizas, como ajos o cebollas, y árboles como la palmera datilera, sin embargo, la mayor parte del terrazgo era reservado al cultivo de cereales, como cebada o trigo, en las tierras situadas al sur, predominaba la cebada, hacia el norte el cultivo era más equilibrado. Hay indicios de que se practicaba un sistema de rotación bienal, por parte de las tierras del templo. Al no intervenir todavía factores como la salinización, que perjudicaron la producción agropecuaria en el II Milenio, el rendimiento sigue siendo muy favorable. Buena parte de las cosechas iban a parar a las reservas de las grandes organizaciones, para que luego el excedente sea redistribuido. En la época de esplendor de Uruk, el sistema redistributivo se basaba en el reparto directo de raciones alimentarias, en cambio, durante el período Protodinástico, la redistribución entre dependientes era de otra forma, como la retención de parte de las cosechas por parte de los colonos, o la entrega de tierras a los especialistas urbanos, un sistema que favorecía a los dependientes e iniciaba un proceso de parcelación de las tierras en propiedad por parte del templo, que eran asignadas temporalmente, bajo la prestación del servicio. En la artesanía, se identifica un descenso de la calidad de los productos pertenecientes a las clases sociales más bajas, además el sector artesanal era controlado por las grandes organizaciones. Había fuertes concentraciones de mano de obra, sobre en los sectores centrales económicos, estaba la molienda de cereales, realizada de forma manual ante la inexistencia de recursos técnicos en la época. La otra concentración de mano de obra era el sector textil. Estos sectores contrastan con los demás sectores, que eran ocupados por grupos reducidos de artesanos especializados.
El territorio de la Mesopotamia protodinástica estaba dividido en varios estados de dimensiones reducidas, resultado de la reestructuración acontecida durante el período de Yemdet Nast y el Protodinástico I, tras el predominio inicial de Uruk. Cada ciudad-estado estaba gobernada por una dinastía local, cuyo título variaba según la zona. En Uruk se identificaba como Gran Sacerdote, definía que el poder real provenía del ámbito del templo, en Lagash, el término ensi (artífice del dios local), definía que el jefe era dependiente del dios, y en Ur y Kish, el término lugal (rey), que destacaba las dotes del jefe. La aparición de una realeza laica, hizo que los templos se subordinasen a la administración estatal, convirtiéndolos en instrumentos sometidos al poder de decisión del palacio, lugar donde residía el jefe. Las relaciones entre las ciudades-estado, respecto a la política económica y militar, eran continuas guerras fronterizas en un intento por elevar su hegemonía, también se formaban teologías y genealogías divinas para elevar al dios local por encima de los dioses de otras ciudades, además en las ciudades se sucedían diferentes dinastías y cambios de poder, por justificaciones teológicas, la dinastía o bala, era vinculada a la ciudad y dios correspondientes, la divinidad tenía el poder de conceder o retirar su apoyo a la bala, según el comportamiento de los jefes. En la ciudad de Nippur no se encuentra nunca una dinastía hegemónica, pero al tratarse de la ciudad del dios Enlil, al que todos los sumerios lo reconocen como dios supremo, si ocupa una posición importante. Es por tanto que los reyes de las ciudades-estado sumerias, deben lograr la legitimación
interna, basada en la aprobación de la clase sacerdotal local, y la legitimación externa, basada en la aprobación de la ciudad-estado de Nippur. Estos reyes eran considerados como delegados del dios local, que era dueño de la propiedad y sus habitantes. Las funciones básicas del rey eran la administración económica y la defensa contra los ataques enemigos. El impacto que causaban las decisiones del rey era reflejo de la voluntad del dios, el dios dejaba de favorecer las cosechas o proteger la ciudad cuando el rey, que era el representante de la comunidad humana ante el mundo divino, haya cometido alguna infracción. Esto provoca que el rey también sea responsable del culto, de las buenas relaciones con la divinidad para evitar desastres.
El período Protodinástico II, al que se remontan las primeras inscripciones reales, como las de Enmebaragesi de Kish, y la primera mitad del Prodinástico III son unos períodos con hallazgos arqueológicos aún no distintivos. En la segunda mitad del Protodinástico III se identifican datos de la lista real, ya sea en los archivos de Lagash o inscripciones reales en Lagash, Ur. Se conoce la disputa que mantuvo Lagash contra Umma, ciudades vecinas enfrentadas por el control de un territorio con abundantes cultivos y pastos. En estos documentos hallados se habla del arbitraje que tuvo el rey de Kish, Mesilim, en el conflicto entre ambas ciudades-estado. En la Baja Mesopotamia los dos polos políticos del poder estaban representados por Uruk y Kish. El caso de Lugalzaggesi de Uruk, aparece en las inscripciones como el rey que derrotó y sometió las ciudades de Ur, Larsa, Umma, Nippur y Lagash, controlando así toda la Baja Mesopotamia. Lugalzaggesi es considerado como el fundador de los primeros vestigios de unificación, formando una especie de Imperio. Antes de convertirse en rey de Uruk, había sido rey de Umma, donde tuvo que enfrentarse numerosas veces con Lagash, consiguiendo resolver el conflicto por la fuerza militar. Incluso después de la victoria de Lugalzaggesi sobre Uruk, el ensi de Lagash, Urukagina, aún conserva el poder local, y denuncia las acciones de Lugalzaggesi alegando la irresposabilidad del dios de su enemigo, frente a su propio dios. Urukagina fue conocido por emprender una guerra contra Lugalzaggesi y por dictar un edicto de reforma para solucionar los problemas sociales de la época, era un usurpador del trono, acusaba a sus predecesores de haber tolerado toda clase de abusos por parte del clero y la administración en detrimento del pueblo llano, convirtiéndose en una especie de protector del pueblo llano. El edicto reformador de Urukagina incluía una serie de medidas para acabar con los abusos, devolver las libertades y restablecer la relación entre la organización estatal y la población, en general, desgravaciones fiscales y correcciones de abusos. El haber recurrido a estas medidas, hace vislumbrar una realidad social abocada al endeudamiento, a ceder sus propiedades al acreedor, como pago de los intereses, la pérdida de propiedades familiares y la servidumbre por deudas. El endeudamiento de la clase de los campesinos libres, aclara la tendencia general de la época del aumento de las propiedades de las grandes organizaciones y pequeños funcionarios, adquiriendo las propiedades familiares. Estos cambios provocaron un exceso de carga fiscal, interpretado en impuestos y trabajos forzados para los libres, que empezaron a tener más dificultades para soportar el peso fiscal.
TEMA III: LA INFLUENCIA CULTURAL DE MESOPOTAMIA: EBLA Y ELAM. En la Alta Mesopotamia, tras la decadencia del sistema de asentamientos urbanos formados por la influencia de la cultura de Uruk, comenzó una nueva fase de urbanización más estable. Las antiguas poblaciones gestadas por Uruk fueron en parte ocupadas por la nueva urbanización y por otra parte abandonadas. La recuperación urbana tuvo lugar durante el Protodinástico II y culminó en el Protodinástico III. Al hablar de urbanización en la Alta Mesopotamia había cierta contradicción respecto a un florecimiento, debido a la colonización procedente de Sumer, aunque creó puntos comerciales y se desarrolló el ámbito local, que dotó al país de una autonomía política y cultural, influenciada de las técnicas y modos de organización del sur mesopotámico. Estas premisas se repitieron durante el período protodinástico con la segunda urbanización, en el área destacaban dos bases de Mari y de Assur, que funcionaron como puestos avanzados del sur, la cultura material de estos puestos derivaba de las ciudades sumerias. Estos puestos avanzados se situaron en una franja de asentamientos urbanos situados desde la Alta Siria hasta Asiria, una franja que destacaba por la alta pluviosidad, que permitió los cultivos de secano y el pastoreo de cabras y ovejas, por lo que el
Sargón, rey de Akkad, participó en el escenario político mesopotámico. Sus primeros momentos no están claros, pero parece que fue ayudante del rey de Kish Urzababa y adquirió el poder suficiente como para proclamarse como rey de una nueva fortificación conocida como Akkad. La ascensión al poder de Sargón, originario del norte, aportó una serie de tendencias, como la concepción de la realeza, que pasó de ser sagrada y administrativa a una realeza heroica y guerrera, la extensión de las acciones políticas y la consolidación del elemento semita, junto al sumerio. La ideología de un Imperio “universal” hace que se rescaten tendencias propias del período proto-imperial y redes comerciales, que recorrían utas del comercio protodinástico y antecesor. Las inscripciones afirman que Sargón consiguió apoderar Kish, y que un principio fue considerada como capital. La primera fase de la expansión de Sargón, se dirigió hacia al sur, hasta el Golfo Pérsico, su expedición consigue vencer a Lugalzaggesi, rey de Uruk y a otros ensi de ciudades sumerias, como los de Ur y Umma. El final de esta primera fase expansiva acaba con la proclamación de soberanía de Sargón sobre los puntos de expansión, esta soberanía fue reconocida por los pueblos de más allá de la desembocadura del Éufrates. Elam y Mari, siguieron siendo independientes y contrarios al reino de Sargón. Kish y Nippur recibieron un trato de favor por parte de los acadios, los primeros fueron convertidos en el centro del Imperio, mientras que los segundos recibieron la dedicatoria de los monumentos ceremoniales, a cambio de reconocer la soberanía de Sargón.
Después de las campañas militares, comenzó a organizarse el comercio a larga distancia, primeramente con los pueblos situados más allá de la desembocadura del Éufrates, cuyos comerciantes arribaron en el puerto fluvial de Akkad. En dirección contraria, Sargón fue concedido por el dios Dagan a tener el acceso a los recursos de Mari y Ebla. La expansión de Akkad chocó con Elam, cuya dinastía dominaba sobre un conglomerado de carácter confederal, que abarcaba toda la zona suroccidenal de la meseta iraní. A pesar de una expedición victoriosa de Sargón frente a los elamitas, ambas potencias siguieron enfrentadas e interfirieron en sus políticas territoriales en la Baja Mesopotamia o en sus políticas comerciales en la zona del Golfo Pérsico. Rimush, hijo y sucesor de Sargón tuvo que hacer frente a las revueltas de las ciudades sumerias, como las de Ur, Lagash o Umma, algunas de estas revueltas estuvieron apoyadas por los elamitas. Una vez pacificado el sur sumerio, Rimush atacó directamente a una coalición elamita y ganó la batalla, aunque no consiguió terminar con el problema elamita, Rimush proclamó que el dios supremo Enlil, le había concedido la llanua mesopotámica y la periferia. Manishtusu sucedió a Rimush, encabezó una expedición más allá de la desembocadura del Éufrates, accediendo a yacimientos de plata y otros minerales. Bajo el reinado de Naram-Sin, el Imperio Acadio llegó a su máxima expansión, con Sargón se había sometido a Mesopotamia central y meridional, con Rimush y Manishtusu se había sometido en parte a los elamitas y con Naram-Sin se conquistaron territorios situados en el norte y noroeste, y parece que se asienta una dinastía acadia en la zona elamita, provocando la acadización de Susa, estos éxitos hicieron realidad el dominio acadio y la ideología de Imperio “Universal”. Las inscripciones afirman que Naram-Sin sometió a los ensi de Subartu (Asiria) controlando la Alta Mesopotamia. También se habla de una segunda fase expansiva de Naram-Sin que destruye el reino de Ebla, eliminando así competencia en el comercio y control del territorio. Después de Naram-Sin, el Imperio Acadio sigue en pie, pero empieza a reducir sus fronteras. Con Shar-kali-sharri al mando, lucha contra Elam y los martu. Tras él, se produce una crisis general en el Imperio Acadio, con problemas dinásticos y de poder, cuyo fin fue provocado por el pueblo de los Guti, una población montañesa, de todas formas la estructura del Imperio y la divinización del monarca siguieron siendo un soporte ideológico.
En el caso del Imperio Acadio, la ideología imperial afirma que el dios Enlil y en menor medida el resto de dioses, conceden al rey de Akkad el dominio universal de un territorio rodeado por el mar, como si no existiera lo que había fuera de estos dominios. Un intento por someter políticamente un territorio enorme y heterogéneo en todos los aspectos. Durante el proceso de constitución del Imperio, la acción militar fue un factor crucial, lo que aportó la nueva caracterización del rey como un ser fuerte y vencedor, el conflicto militar ya no es por medio de disputas entre los dioses de las ciudades,
sino como muestra de fuerza del monarca. Este aspecto de la realeza, de origen semita, prosiguió en la ideología, sobre todo en las ciudades sumerias del sur. Con Naram-Sin se incorporan elementos divinos, para proclamarse como una especie de divinidad local, lo que provoca una revolución en los valores tradicionales con la divinización del rey. El núcleo del Imperio Acadio abarcaba el norte de Akkad hasta el Golfo Pérsico. El gobierno de las ciudades controladas por Akkad estaba en manos de los ensi locales, dependientes del rey de Akkad, pero conservaban cierta autonomía, en algunas ciudades algunos ensi eran de origen acadio. Siguió estando en vigor el principio dinástico, por lo que los ensi no fueron gobernadores sino dinastas subordinados al rey acadio. En el aspecto administrativo hay una penetración económica acadia, con la compra de tierras hacia la corona y la existencia de colonias agrícolas en los territorios del sur, los prisioneros de guerra eran utilizados para trabajos públicos gestionados por el rey. En el ámbito religioso aparece un contraste entre el norte y el sur, el norte está representando por la divinidad real y por el papel de la diosa de Akkad, Ishtar, mientras que el sur está representado por los dioses locales y la divinidad sumeria suprema, Enlil, el dios de Nippur. Hay un intento de Sargón y sus sucesores por colocarse por encima de las divinidades locales. Respecto a las zonas periféricas se sigue una gestión distinta a la del núcleo del Imperio, el dominio sobre estas zonas es para alardear de un Imperio extenso. La periferia no podía ser controlada directamente y unitariamente, ante su gran extensión y su topografía. Los intereses de Akkad en la periferia, fuera de Mesopotamia, son comerciales, intentan controlar las vías de comunicación mediante acuerdos, como Elam, o creaciones de bases acadias para conservar una red comercial de largo alcance.
Se desmontó la teoría de la supremacía semítica, liderada por Sargón, sobre el sumerio, en Mesopotamia no hubo ningún conflicto étnico y las luchas que enfrentaban ciudades con otras solo tenían significados de poderío militar o económico, pero no étnico. La toma del poder en Akkad, ciudad del norte con población mayoritariamente semita, alteró la situación predecesora. La administración imperial difundió la lengua del acadio entre el uso cotidiano y sus escribas. La instalación del poder de Akkad se dio por varias tendencias, la primera de carácter ambiental, el desplazamiento del centro político (Kish) hacia el norte (Akkad), relacionado con la crisis de las aguas situadas abajo, como la salinización, lo que provoca el aumento de población y la explotación agraria en los lugares situados aguas arriba. La segunda tendencia de carácter lingüístico y cultural, los sumerios habían sido durante más de un milenio el principal elemento de la Baja Mesopotamia, con la llegada de Akkad se convirtieron en un grupo aislado. La conquista del sur por Sargón inició un proceso de colonización acadia, con la instalación de dirigentes acadios en algunas ciudades del sur y de grupos de campesinos y arrendatarios acadios, que emigraron hacia tierras antes sumerias, introduciendo la cultura acadia. En cuanto a la propiedad, el rey acadio aplicó una política de centralización de tierras bajo la gestión de la corona, a estas tierras, se le sumaron otras apropiadas por derecho de conquista, de modo que la realeza acumuló un importante patrimonio. La administración también experimenta cambios, con la co-existencia del sumerio y el semítico y la imposición de una escritura imperial, fueron los primeros vestigios de una unificación de la escritura y de la administración, que culminó en la época neo-sumeria.
El proyecto comercial de los reyes acadios consistió en llegar directamente a los yacimientos de las materias primas sin tener que pasar por zonas intermediarias, para ello había que apoderarse de as redes comerciales, localizadas más allá de la red bajomesopotámica, al oeste, estaban en manos de Ebla, en la meseta iraní por los elamitas. Las expediciones de los reyes acadios fuera de Mesopotamia se dirigieron hacia el control eblaíta, elamita y el Golfo Pérsico. Sargón controla Mesopotamia central y meridional y comercia, tanto por el este, como el oeste. Manishtusu y Naram-Sin cambian de política e intentan apoderarse de las redes comerciales de Ebla y Elam, consiguiendo grandes botines. La destrucción de Ebla provoca un retroceso en la organización política del norte sirio, sin que Akkad sea capaz de hacerse con el control del comercio. La conquista sobre Susa, altera el orden político de la confederación elamita, dificultando su acceso a las materias primas. La crisis elamita fue paralela con la del Imperio Acadio, un factor importante de estas crisis fue la aparición de los pueblos de los
mitad del reinado de Shulgi, está dedicado a una serie de campañas militares en el norte, frente a una franja de tierras de hablantes hurrita, como los lullubi. En esta franja había tierras agrícolas y ciudades importantes, como las asirias (Nínive), que interesaban incorporar al territorio de Ur. Para justificar el título de rey de las cuatro partes del mundo, Shulgi aplica una política de expansión más allá del núcleo de influencia de Sumer-Akkad y recupera el control de las rutas comerciales, gestionadas por Susa, hacia el este iraní, Asiria, hacia el norte y Anatolia, y Mari hacia Siria. En la zona occidental, había nómadas, pastores de la estepa conocidos como amorritas de lengua semítica. Los sucesores de Shulgi, continuaron las acciones bélicas frente a la franja de hablantes hurrita, pero sin perder de vista al frente amorreo. La construcción de un muro, que atravesó la llanura, situada al norte de Akkad, sirvió para separar Sumer y Akkad de los amorreos. El imperio de Ur III llegó a su máxima extensión a mediados del reino de Shulgi, sin embargo, con Ibbi-Sin como monarca comienza la decadencia, con el fraccionamiento político de la Baja Mesopotamia.
Durante la III Dinastía de Ur, la llanura mesopotámica comprendida entre el muro que separaba a los amorreos, y el Golfo Pérsico, disfrutó de un período de gran prosperidad, iniciado con la semi- autonomía de las ciudades sumerias bajo el dominio Guti. Debido a las destrucciones provocadas por los acadios y las incursiones de pueblos extranjeros el asentamiento de Ur III fue distinto al esquema del Protodinástico II-III y de Akkad. Hubo una crisis respecto a los asentamientos menores, tanto de las comunidades de aldea, como los puestos administrativos alejados del centro, esta crisis pudo ser causada, ya sea por las incursiones de pueblos exteriores amorritas o Guti, cuya incidencia de daño era mayor en aldeas al no contar con las fortificaciones defensivas de las ciudades, murallas, provocando una concentración de la población en los centros urbanos, además de que la gestión de la tierra iba destinada hacia el centro urbano, marginando al resto. Algunas ciudades, que durante el período Protodinástico habían sido muy importantes, se encontraron durante Ur III en plena decadencia, sobre todo en el sur, como Eridu o Uruk, otras ciudades como Umma, Larsa e Isin, aumentan de tamaño, mientras que aparecen nuevos centros administrativos de cierta relevancia como Babilonia y otras ciudades norteñas. El estado de Ur III intervino en la mejora de las infraestructuras hídricas y emprender una nueva colonización, lo más innovado fue unificar la gestión administrativa de la economía, los reyes de Ur III pretenden gestionar directamente los recursos de su territorio, al contrario que en tiempos anteriores, cuya gestión era indirecta y se basaba en redes de flujos comerciales. Los reyes de Ur III gestionan directamente los recursos, en un territorio, que no está dividido por reinos locales tributarios, sino por provincias. A la cabeza de cada provincia se encontraba un gobernador, que se apoyaba en una burocracia, y estaba nombrado por el rey.
La capacidad de Ur III para consolidar su núcleo interno contrastó con su escaso poder en las regiones periféricas, desestabilizadas desde la intervención acadia, estas regiones estaban gestando movimientos internos que acabaron por afectar toda la llanura mesopotámica. El sector meridional iraní y el Golfo Pérsico estaban inestables tras la expedición acadia contra el sistema elamita, la zona de Susa su estuvo plenamente integrada desde el reinado de Shulgi, sin embargo, el resto de Elam es independiente. Entre estas regiones, se intenta concretar matrimonios para la paz, y en otras ocasiones expediciones militares contra ellos, sin mayor repercusión. La necesidad de formar un frente común contra la amenaza sumeria fue uno de los factores decisivos en la caída de Ur III. En el polo opuesto, la influencia neo-sumeria también se extendió hacia Mari, gobernada por una estirpe de gobernadores que gozaban de mayor autonomía que los ensi.
TEMA VI: EL PERÍODO PALEOBABILÓNICO: DISGREGACIÓN DE ESTADOS. A comienzos del reinado de Ibbi-Sin en Ur III, el territorio de Ur aún se mantiene unido en toda su extensión, sin embargo, aparecen indicios de una crisis general, que afecta a la política y la economía. La influencia de la capital de Ur va retrocediendo progresivamente, empezando por las ciudades más orientales, desde Eshnunna hasta Nippur. Al séptimo año de reinado de Ibbi-Sin la extensión del reino de Ur, se limita a su capital y poco más. Al mismo tiempo se produce una crisis de producción agrícola y desabastecimiento de ciudades, los precios de los productos básicos aumentan considerablemente
debido a su escasez. Una crisis general, acompañada por efectos naturales, como crecidas insuficientes del Tigris y Éufrates, que dificultan la irrigación. Incursiones de pueblos nómadas como los martu (amorreos) y otros pueblos que devastan las ciudades del centro de Mesopotamia, como Kish, y llegan hasta el extremo meridional, Eridu, por último incursiones elamitas que siembran la destrucción en Lagash. Se inicia una fase de disgregación del poder central, un funcionario de Ibbi- Sin, Ishbi-Erra de Mari, solicita ser el encargado de defender las ciudades de Nippur e Isin, ante la inoperancia de Ibbi-Sin, el monarca de Ur delega en Ishbi-Erra, que aprovecha para declararse independiente bajo el nuevo reino de Isin. Entre las incursiones de los Guti y amorreos, que suponen la destrucción y ocupaciones temporales, la ocupación de los elamitas del este y la independencia del nuevo reino de Isin, redujeron a Ur III a una entidad política a escala local. Ibbi-Sin siguió reinando durante 25 años más, hasta que Ur fue atacada por los elamitas y siendo sitiada, finalmente Ur se rindió y los elamitas saquearon sus riquezas y mandaron prisionero a Ibbi-Sin a Susa. Tras una guarnición elamita, la ciudad de Ur fue reconstruida por Ishbi-Era.
Los nómadas semitas occidentales, llamados martu o amorreos, jugaron un papel esencial en la decadencia y caída de Ur III. Desde hacía milenios se estableció una relación entre las ciudades y las tribus de pastores, en la llanura mesopotámica, el predominio territorial y política de las ciudades, se adueñaron de la economía agrícola e hidrológica, marginando a los nómadas. La ganadería se volvió sedentaria y se integró en la economía urbana. En la franja siro-palestina se identificaba un fenómeno de dimorfismo social, en el que los pobladores adoptaron una economía mixta agrícola y pastoral bajo morfologías distintas. El efecto de urbanización en la zona, también benefició a las tribus formando confederaciones tribales, unidas bajo el plano lingüístico semítico occidental. Los amorreos, grupos de pastores y mercenarios, pertenecientes del área siro-palestina, realizaban intercambios con los habitantes de las ciudades, como productos artesanales o metales. A finales del III Milenio, la presión nómada sobre los estados sedentarios se acrecienta, con la penetración nómada en tierras urbanizadas, tras la caída de Ur, en el caso de Mesopotamia. La oleada amorrita, ocupó primero toda Palestina, luego el norte de Siria y la Alta Mesopotamia, y acabó extendiéndose hasta la Baja Mesopotamia, sin embargo, en este último punto perdió fuerza. En el terreno político, a comienzos del II Milenio se encuentran dinastas amorreos asentados en varias ciudades mesopotámicas y sirias. Mientras que el elemento amorreo predomina en la antigua área de Ebla y Kish, el elemento acadio predomina en la zona sumeria. La vieja simbiosis sumero-acadia es reemplazada por la simbiosis acadia-amorrita.
Comenzó el período intermedio de Isin y Larsa, que da el relevo a Ur III. Los reyes de Isin pretendieron presentarse como los herederos de Ur III, asumiendo sus títulos y ambiciones, dando a entender una continuidad. Se señalan signos de ruptura con los tiempos anteriores, como el crecimiento de Larsa en el sur, y la decadencia de Umma y Lagash, al norte el crecimiento de Babilonia y la decadencia de Kish y la hegemonía de Eshnunna sobre otras ciudades convertidas en satélites. Permanecieron estables la demografía y la relación entre la ciudad y las aldeas. Hubo un incremento en el interés urbanístico, de los reyes locales, para la construcción de canales, murallas, templos o palacios. El descenso de control sobre las provincias, en tiempos del reinado de Ibbi-Sin en Ur III, provocó la aparición de estados independientes, que compitieron entre sí, tras la caída de Ur III. Isin, situado en el centro se apropia de una parte importante de la herencia de Ur III, hacia el sur Larsa y Uruk son independientes. Al norte se independiza Babilonia, que poco a poco va anexionando otras ciudades autónomas, como Kish. Ciudades situadas en la frontera durante la máxima extensión de Ur III, como Susa al este, Assur al norte y Mari al noroeste, se consolidan como formaciones políticas influyentes en la Baja Mesopotamia. La principal estructura de las ciudades fue el palacio, los templos siguieron conservando su función de instrumento administrativo descentralizado y las áreas sagradas se crecen al no estar subordinadas a los reyes de Ur, esto afecta a Nippur como centro religioso que ya no goza de los privilegios, como en tiempos acadios o de Ur. En los campos, las innovaciones son sobre todo de carácter jurídico, mientras que las técnicas y la tecnología siguieron siendo las mismas. Estos cambios jurídicos, otorgaron un margen más amplio a las actividades privadas y a la utilización de mano de obra asalariada, desarrollando cultivos como la
hijos, provocando la aparición de una casta cerrada, desvinculada del control central, además la apropiación de las tierras concedidas por el rey de modo temporal, perdía sentido, debido a que las tierras eran transmitidas de padres a hijos. En el sector de la propiedad familia se produjeron dos fenómenos, como la ampliación del marco familiar, ante la llegada de los amorreos, el desplazamiento hacia el norte del núcleo mesopotámico y el incremento de las asignaciones de parcelas, sobre todo en el sector militar, debido al aumento de conflictos en el interior de Mesopotamia. Se produce una evolución respecto a la gestión y transmisión de la propiedad familiar, se implantan dos costumbres respecto a la herencia, o bien todos los hijos reciben partes iguales, o bien el primogénito recibe una parte privilegiada. Un hecho típico de la época paleo-babilonia es la aparcería, ya durante el III Milenio, las grandes organizaciones recurrían a esta forma de explotar la tierra contra el pago de un cánon anual, ahora, las aparcerías se contratarían entre particulares, dando a entender la formación de una clase de terratenientes, altos funcionarios públicos, con tierras que podían ser explotadas indirectamente, esto también indica la formación de una clase de campesinos sin tierra, una opción para los menos empobrecidos al poder pagar el canon. Para los núcleos familiares más pobres y disgregados estaba el trabajo asalariado, un método implantando en las grandes propiedades privadas y sobre todo públicas, el sistema de salarios sustituye al sistema de raciones.
La función real paleo-babilonia se expresaba ante la sociedad por instrumentos ideológicos tradicionales, mientras que el rey neosumerio se presentaba como un buen administrador, el rey paleo- babilonia aparecía como un buen pastor de su pueblo, adoptando la simbología pastoral amorrita, y dando a entender su preocupación por las necesidades de las capas más pobres de la población, como la metáfora del buen pastor preocupado por su rebaño. El rey sigue teniendo un papel constructor, con la creación de canales o templos y murallas. El principal instrumento para la política del buen pastor es el edicto de condonar deudas y la liberación de deudores de la servidumbre, esto tenía como finalidad erigir la figura del rey y era una práctica muy común entre sus primeros años de gobierno. Esta medida también era aplicada en las ciudades recién conquistadas, bajo la premisa divina. Se dictan nuevos códigos del estilo de Ur-Nammu con la finalidad de demostrar lo bien organizado y gobernado que se encuentra el reino. La escuela sigue siendo el método impulsor de la cultura mesopotámica, se da el paso definitivo del sumerio al acadio como lengua escrita, aparece el bilingüismo en la cultura escrita mesopotámica, se traducen textos sumerios al acadio, los escribas intentan revitalizar el sumerio, con su enseñanza, aunque es una lengua muerta. Si los períodos acadios y neo-sumerios se habían caracterizado por el concepto de origen mítico de lo existente, el período paleo-babilonia desarrolló el concepto de origen histórico.
TEMA VII: MARI: NÓMADAS Y CIUDAD. Mari se ubicaba en una región fronteriza entre la llanura mesopotámica y las tierras occidentales, la función de Mari era la de un puesto avanzado, debido a que su paso era obligado para acceder al norte de Siria, hacia al sur formaba una región agrícola amplia y densamente poblada, gracias a las obras de canalización, y hacia al norte a pluviosidad era suficiente para una agricultura de secano. En Mari, al estar en estrecho contacto con ambos elementos, se entrecruzan, coexisten los nómadas y los sedentarios, cuyos puntos organizativos políticos son la tribu y el palacio respectivamente. Las relaciones entre ambos eran variadas, con momentos de conflicto y otros de estabilidad. Otro elemento a destacar es la presencia de tribus de pastores, procedentes de pueblos semitas hacia tierras de regadío, eran semi-nómadas, cercanos a la sedentarización, pastores trashumantes asentados en las aldeas. Tanto la tribu como el palacio se desarrollaron a la par, ambas economías eran productivas y se iniciaban conflictos por el control de tierras y aguas, por una parte la agresividad de los nómadas hacia los palacios, y por otra el intento por someter a las tribus de pastores para utilizarlas como mano de obra milicia, por parte de los palacios. Durante el II Milenio a.C. la tribu de pastores de esta zona hablan la lengua amorrita, un elemento que contrasta con el acadio-eblaíta hablado por pueblos que practicaban una economía basada en el pastoreo trashumante de cabras y ovejas y la agricultura. El pastoreo era realizado entre los pastos estivales en los valles irrigados y la meseta semiárida donde se encontraban los pastos invernales, una pequeña parte del grupo se dedicaba a esto, el resto, situado
en las aldeas del valle se dedicaba a la agricultura. La organización política de estas tribus de pastores era bajo una estructura gentilicia de varios grados, desde un pequeño grupo gentilicio, una tribu hasta una confederación de tribus. En torno al reino de Mari, se situaban tres confederaciones tribales, las tribus y grupos gentilicios menores, se instalaban en aldeas y tenían sus jefes, designados bajo unos condicionantes ajenos a la organización acadia y al organigrama palatino, jefes gentilicios con apariencia de caudillos militares y representantes ante el palacio. Por otro lado esta los palacios, que poseen una estructura administrativa, encabezada por un gobernador nombrado por el rey, una administración que abarcaba las funciones para el funcionamiento del centro urbano, la economía palatina se basaba en parte por la agricultura practicada en valles de regadío. Las tierras gestionadas directamente por el palacio ocupaban una superficie reducida comparada con el modelo mesopotámico y gran parte de los excedentes llegaban al palacio con el tributo pagado por aldeas y grupos trashumantes. La vida palatina estuvo muy condicionada por la escasez de recursos humanos, tecnológicos y económicos en la región de Mari, un segundo factor afecta a las relaciones entre el palacio y las tribus, provocado por el afán expansionista de los reyes. La tribu produce pocos excedentes de comida, caracterizada por un ritmo lento, la estrategia del palacio se basaba en la explotación máxima de los recursos el reclutamiento de una mano de obra con fines civiles y militars y la acumulación de excedentes para financiar el artesanado de lujo.
En la Alta Mesopotamia surgieron varias iniciativas de conquista y expansión, que desembocaron en una breve unificación con el rey asirio Shamshi-Adad. En Mari sube al poder Yakhdum-Lim, la estructura del reino es la de una ciudad palatina y una tribu o confederación nómada compartiendo el mismo territorio, este encabeza una expedición hasta la costa mediterránea, firma acuerdos con poderosos reinos independientes de la Alta Siria para que permitan el tránsito de mercaderes. Mientras que la zona del Éufrates de la Alta Mesopotamia es unificada por el rey de Mari, los reyes de Eshnunna unifican la zona opuesta, situada entre el valle del Tigris, estos conquistan diversas ciudades, consiguen que Asiria sea parte integrante del reino, logrando el control de la red comercial asiria, lo que limita el paso de mercancías por Mari. La llegada de Shamshi-Adad como rey de Asiria prosigue la política expansionista, procedente de una familia de jefes de tribu amorritas, que lucharon frente a Mari y Eshnunna, se instala en la ciudad de Shubat-Enlil, situada en una posición crucial para el control de las comunicaciones entre Asiria y la Alta Mesopotamia. Shamshi-Adad conquista Mari, cuyo aparato administrativo no sufre muchos cambios, pero la subordinación de Mari a Asiria provoca que parte de los recursos de Mari sean trasladados hacia Asiria, en función de las necesidades de Shamshi-Adad, cuyas exigencias gravan sobre la economía de Mari. El paso del fraccionamiento político a la unificación imperial fue la mayor tarea de Shamshi-Adad, cuyos dominios reciben cierta influencia babilónica. Los últimos años de Shamshi-Adad fueron convulsos ante los continuos ataques procedentes del este y oeste, en el este los ejércitos de Eshnunna penetraron en el territorio de Shamshi-Adad, supuestamente la guerra termina con una tratado de paz y alianza, pero este pacto fracasa y termina con la estancia en el poder de Shamshi-Adad.
Asiria conserva la mitad de las posesiones de Shamshi-Adad, pero la otra mitad se pierde, destacando la subida al trono de Mari de Zimri-Lim, que comienza un conflicto frente el reino asirio de Ishme- Dagan por el control de la franja intermedia, que separaba ambos reinos, un control necesario para Mari para la práctica de la hidrología y la trashumancia, mientras que para Asiria el interés es comercial. El rey de Mari, Zimri-Lin, consigue extender su influencia y aísla a Asiria de la Alta Mesopotamia y del comercio anatólico, el cual se extingue. Los pequeños estados de la Alta Mesopotamia conservan su autonomía y sus dinastas, y se vinculan a Mari por medio de alianzas, vía matrimoniales. La influencia de Mari posibilita que la lengua acadia se convierta en algo administrativo y Mari como parte importante del tránsito comercial.
TEMA VIII: LA I DINASTÍA BABILÓNICA: ECONOMÍA, SOCIEDAD Y RELIGIÓN. Mientras que en la franja periférica situada entre Elam y Mari se produjeron varios intentos de unificación, caracterizados por una gran movilidad y cambios en los frentes, en la Baja Mesopotamia
forzada para explotar. La crisis agrícola iniciada en la última fase del período paleo-babilonio trae problemas causados por la salinización, el exceso de irrigación y explotación, y la competencia por el uso del agua entre distintas regiones. Hammurabi se comprometió a una reestructuración del sistema de canales, para facilitar la afluencia directa de las aguas hacia el norte, en su mayoría, y hacia el sur.
Al tiempo que surgen dificultades económicas, como la crisis agrícola o la disminución del comercio, se produjo una reestructuración de las relaciones sociales, siguiendo el modelo durante la época de Isin y Larsa. Se erigen dos tendencias, una hacia la independencia económica de los grupos privilegiados, originarios de grupos de especialistas vinculados a las grandes organizaciones, y otra tendencia hacia la servidumbre de los grupos más vulnerables, originarios de familias libres no dependientes del palacio. Ambos procesos provocan una reestructuración en las relaciones sociales y jerárquicas económicas. Los privilegiados, como escribas, sacerdotes, mercaderes, administradores y terratenientes se desvinculan del control real. Las grandes organizaciones del templo y el palacio ya no se basan tanto en la prestación de servicios por parte de los especialistas vinculados, sino que en un mecanismo de contratas y subcontratas centralizado fiscalmente. En el otro extremo aparecen nuevos dependientes del rey, clases desposeídas de sus tierras, que desempeñan funciones tanto militares, como agropecuarias o pescadora, recibiendo a cambio un sustento.
Bajo el reinado de Hammurabi se establece un código, que ha proporcionado una visión global de la sociedad bajo su reinado, en el código aparecen tres clases sociales; la del awilum u hombre libre, la del mushkenum o dependiente del rey y la del wardum o esclavo, esta última categoría se caracterizaba por pertenecer a otra persona, esta poseía sobre los esclavos un derecho casi absoluto, los esclavos eran adquiridos como botín de guerra o por compra en países extranjeros, los ciudadanos no podían sr esclavos, pero sí ser sometidos a servidumbre, a consecuencia de las deudas, durante períodos prolongados, pero sin perder su condición social original. La distinción entre awilum y mushkenum da lugar a varias interpretaciones, los awilum presentan autonomía económica, pueden ser tanto libres terratenientes o funcionarios del templo o palacio que han adquirido de forma permanente tierras, en cambio, los mushkenum dependen del estado para su sustento, al no poseer medios de producción el estado se los proporciona a cambio de una dependencia estatal, estos gozaban de menos prestigio que los awilum y mantenían vínculos de protección y subordinación al rey. El código aporta una visión de la sociedad respecto al sector penal y civil, en el ámbito penal aparece la ley del talión, una reglamentación que imponía un castigo identificado con el crimen cometido. En el ámbito civil el código supone la consagración definitiva de la importancia en la vida económica del país a las tendencias hacia la privatización, provocando la necesidad por regular las forma y competencias de aparcería, trabajo asalariado o participación financiera. El código no introducía ninguna innovación, sino que se limitaba a señalar los usos y costumbres, dándoles un aval regio y regulando las tarifas aplicadas habitualmente. Los edictos de condonación de deudas y liberación de esclavos fueron cada vez más frecuentes, una práctica iniciada por Rim-Sin de Larsa hasta el fin de la dinastía de Babilonia, unos edictos destinados a la reducción de la servidumbre, con el fin de presentar al rey de Babilonia ante sus súbditos como un rey justo “Buen Pastor” y para lograr un equilibrio social y económico.
Durante la época de Hammurabi se dio un giro importante en el ámbito teológico respecto a la época paleo-babilonia, debido a la nueva situación política, la unificación definitiva del país mesopotámico y la aparición de las ambiciones urbanas. Este nuevo marco teológico dio preferencias hacia las nuevas etnias amorritas, que superpusieron a algunas divinidades, sobre todo de carácter astral sobre las viejas divinidades sumerias, relegadas a un segundo plano. Las ciudades del norte extienden sobre todo el país unificado sus dioses locales, como Marduk de Babilonia o Shamash de Sippar. Se produjo una reestructuración en el panteón divino, varias divinidades aparecieron con el mismo rango, a fin de contentar a todas, la vieja jerarquía basada en la supremacía del dios Enlil de Nippur, ya no está vigente, pero todavía no ha sido reemplazada por una nueva. El dios más popular era Shamash. La
nueva estructuración del panteón divino tendía a situar en la cúspide al dios de Babilonia, Marduk, una divinidad local, y modesta a escala regional. El proceso de ascensión de Marduk comienza con el reinado de Hammurabi y culmina durante la época cassita, uno de los procedimientos fue situar a Marduk en el centro divino, sustituyendo a Enlil. Hammurabi, a pesar de reemplazar en el dominio al divinizado Rim-Sin de Larsa y presentar un poder de enorme prestigio y extinción, no fue divinizado, al igual que sus sucesores, dando al fin a la tendencia iniciada desde los reyes de Ur III de divinizar su figura.
El fin de la estancia en el poder de Hammurabi inició el principio de disgregación del Imperio Babilonio, tanto Larsa como Eshnunna se negaron a perder su independencia, aunque estaban sometidas a Babilonia. Comenzaron a darse sucesivas rebeliones en estos territorios, aunque en un principio fueron sofocadas, en el sur estalló una nueva sublevación, que permaneció independiente a Babilonia provocando un corte de acceso al mar. En el noroeste apareció una nueva amenaza, el ejército cassita, un pueblo montañés que intenta penetrar en el valle, aunque fue controlada. Así pues la Baja Mesopotamia permaneció dividida entre el País del Mar, cuya posible capital era Ur, al sur, y el reino de Babilonia situado en el centro-norte, en el Éufrates Medio los reyes de Khana, vinculados con la sucesión dinástica de la ciudad de Mari, destruida por Hammurabi, y en el Tigris Medio Asiria. La toma de Babilonia y el saqueo del templo de Marduk por los hititas fue duro para la dinastía Babilonia, de ello, aprovecharon los cassitas, presentes en Babilonia desde hace un tiempo para tomar el poder en Babilonia.
TEMA IX: LOS COMIENZOS DE ASIRIA. El estado asirio tuvo un origen de carácter tribal y nómada, el asentamiento asirio se sitúa en un área de intensa economía agrícola. Se distinguen dos núcleos en Asiria, el territorio fértil cuya ciudad principal es Nínive, y la ciudad de Assur, descentrada y aislada. Este primer núcleo era una zona de poblamiento antiguo y urbanizado, contaba con suficiente pluviosidad y tierras de cultivo, una población local de origen hurrita o subarteo, el área recibió flujos de colonización procedentes del sur, como Uruk. Assur no contaba con un territorio interior agrícola, al estar situada en una zona árida, las influencias con el sur son más recientes, desde el Protodinástico, la vocación de Assur contrasta con Nínive y el triángulo asirio con vocación agrícola y poblacional, en Assur la vocación es puramente comercial, desde allí se emprendía rutas hacia Anatolia oriental, hacia la Alta Mesopotamia y hacia la meseta iraní. Assur acabó por convertirse en el centro político de la región asiria, convirtiendo a Asiria en una de las potencias de la primera mitad del II Milenio. La unión política de la ciudad de Assur con el triángulo asirio, que se subordinó a Assur, aumentó el interés de las formaciones imperialistas mesopotámicas sobre esta región, primero fue el interés acadio por el control de las redes comerciales periféricas, luego el proyecto de la III Dinastía de Ur por convertir a los ensi de Assur en medios para controlar las tierras de Subartu. Tras la caída de Ur III, los ensi de Assur se independizaron por completo, iniciando la secuencia dinástica asiria. Asiria quedó con Assur, como centro comercial y Nínive y sus alrededores como zonas agrícolas, las instituciones religiosas y políticas estaban influenciadas por el sur, al igual que el conjunto etno-lingüístico. Asiria como zona de intenso poblamiento acadio en un marco dominado por los hurritas y los amorreos en la estepa. Un tercer elemento es la posición de Asiria, ya que accede rápidamente a las materias primas, periféricas para Mesopotamia.
Los primeros datos de reyes asirios hablan del emprendimiento de expediciones de conquista, aunque el rey aparecía como un libertador ejerciendo amnistía fiscal a los territorios recientemente conquistados, estas expediciones llegaron hasta el núcleo principal de Sumer, señal de que Asiria ya era una potencia regional. Asiria se halló inmersa en una red comercial que abarcaba desde la Alta Mesopotamia hasta el suroeste y el centro de Anatolia, allí mercaderes asirios estaban asentados en campamentos (karum) frente a las puertas de la ciudad de Kanish, situada en la actual Capadocia. Esta red comercial, que enlazaba con otras redes comerciales más antiguas, se gestó durante mucho tiempo, la decadencia final de la red comercial coincide con la decadencia del poder asirio, con los