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Método de estudio en general - tips
Tipo: Diapositivas
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Cuando uno se enfrenta a un volumen de información y conocimientos como el que caracteriza a la carrera de Medicina es normal sucumbir a la sensación de vértigo que puede producir la perspectiva de tener que aprenderse y asimilar toda esa materia.
Sin embargo, es importante que cambies la actitud con la que te has enfrentado al estudio hasta ahora y que dejes de pensar en términos de horas de estudio para empezar a adoptar un enfoque de optimización de tiempos. Y esto, en la práctica, significa aprender a estudiar mejor y de forma más productiva.
Para ello, hay una serie de métodos y técnicas de aprendizaje que han demostrado su efectividad en este tipo carreras, agilizando el aprendizaje y favoreciendo que éste quede fijado en la memoria durante más tiempo.
Te explicamos cómo pueden ayudarte estas estrategias en cada situación, cuál es la mejor forma de utilizarlas y de qué manera tienes que “entrenarte” para incorporarlas a tus rutinas de estudio y sacarles todo el partido.
ellos desde el principio, descubriendo algunos de los “atractivos ocultos” de asignaturas como la Histología o la Bioquímica; trazando un perfil de los rasgos más relevantes de dos de los órganos más recurrentes en el temario de esta carrera –el corazón y el cerebro-; y poniéndote en situación sobre cómo debes afrontar el estudio de la Anatomía en sus distintas modalidades.
Además, hemos acompañado esta “carta de presentación” de una serie de consejos prácticos que te ayudarán en cada caso a abordar el estudio de estas cuestiones de la forma más óptima, facilitando así su aprendizaje.
No se trata de estudiar más, sino de aprender mejor
Un líder llamado neurona
Simplificando las bases de esa “misión aprendizaje” que se desarrolla en el cerebro, la corteza cerebral posee una infraestructura en forma de circuitos cerebrales, que es imprescindible para procesar todo el aprendizaje. Y en todo este entramado hay una protagonista absoluta, la neurona, que es la que facilita que se pongan en marcha todas las funciones cerebrales implicadas en el proceso de aprendizaje mediante las conexiones que establece a su vez con otras neuronas.
Un dato muy indicativo en este sentido es que una sola neurona puede estar unida con otras muchas neuronas (de 1.000 a 10.000).
Se sabe que desde la concepción se produce un proceso de neuronización que “coloca” a las
CAPÍTULO 1
Cómo aprende el cerebro…
neuronas en la corteza, de forma que al nacer ya disponemos de una importante dotación de neuronas en la corteza cerebral, prepararas y listas para conectarse.
La corteza es la encargada de centralizar todo ese proceso, de tal forma que podemos decir que aprender no es otra cosa que generar una sinapsis y una reconexión neuronal. Por ejemplo, cuando leemos, lo que hace nuestro cerebro es asociar la información previa de la que ya disponía (número, letras, etc.) mediante la unión de millones de conexiones neuronales. Todo este “cableado” neuronal es visible a través de una Resonancia Magnética.
Resumiendo: toda neurona está cableada de forma eléctrica. Y las interconexiones que se establecen entre las distintas neuronas facilitan la activación de este cableado con un objetivo: la formación del aprendizaje.
UN PROCESO EN
CINCO FASES
1 Preparación
2 Adquisición
3 Elaboración
4 Formación
5 Integración funcional
Etapas del aprendizaje cerebral
El proceso de aprendizaje que se desarrolla en el cerebro se lleva a cabo en cinco etapas. En todas ellas participa la corteza cerebral, siendo ella la encargada de guardar y procesar la información.
1. Preparación. El grosor de la corteza cerebral se va a adaptando con el paso del tiempo, lo que facilita que se active todo el engranaje necesario para proporcionar el marco adecuado para que se ponga en marcha un nuevo aprendizaje. 2. Adquisición. El nuevo aprendizaje adquirido se transforma a su vez en estímulos cerebrales. 3. Elaboración. Estos estímulos cerebrales encienden la “chispa” necesaria para que se establezcan las conexiones neuronales. Lo que hace el cerebro en esta fase es “elaborar” o “manufacturar” el estímulo. 4. Formación. En esta fase se produce la asimilación cognitiva de los distintos estímulos, previamente a su consolidación. 5. Integración. Aquí hay un protagonista absoluto, el hipocampo , que es el territorio clave para el desarrollo de todo el proceso de memoria. Concretamente, es donde se da el paso clave en el aprendizaje: la consolidación de la información que recibimos a corto y largo plazo.
Plan de acción para “pensar” mejor
Centrándonos en los factores modificables, es importante saber de qué forma pueden incidir en el proceso de aprendizaje a nivel cerebral y cómo manejarlos para optimizar ese proceso:
1. Sueño: Numerosos estudios han demostrado que las horas de sueño están muy relacionadas con el proceso de consolidación de la información. Por tanto, es muy importante que establezcas buenas rutinas de sueño, alejando de tu entorno los celulares y demás dispositivos, y que duermas el número de horas adecuado (6-8 horas es la pauta que marcan las investigaciones realizadas al respecto).
Es habitual que los estudiantes, sobre todo en época de exámenes, “roben” horas al sueño. No caigas en esa tentación ya que dedicar el tiempo necesario a dormir te asegura un cerebro mucho más sano y, por lo tanto, un mejor aprendizaje.
EL EFECTO RELAX DE
ACTIVAR EL NERVIO VAGO
El “responsable” de manejar el estrés a nivel corporal es el nervio vago, el más largo de todos los nervios craneales, que supervisa un buen número de funciones vitales y que es el encargado de controlar el sistema nervioso parasimpático. Se sabe que activar y estimular este nervio es una excelente manera de combatir los efectos negativos del estrés.
- Una de las formas más efectivas de hacerlo es el control de la respiración : una respiración lenta y pausada activa el nervio vago, además de regular la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Todo ello, además del efecto de relajación que produce, facilita el proceso de aprendizaje. - Otras acciones que tienen un efecto positivo sobre el nervio vago son:
(pescados y mariscos)
3. Ejercicio: Según han demostrado varias investigaciones, aprendemos mejor cuando hacemos ejercicio físico, ya que ejercitar el organismo implica también ejercitar al cerebro. ¿La razón? La actividad física actúa directamente sobre las dos zonas cerebrales más implicadas en el aprendizaje: la corteza prefrontal y el hipocampo. 2. Nutrición: Una buena alimentación es clave para el cerebro, ya que la ingesta de determinados nutrientes resulta esencial para asegurar la correcta producción de una serie de neurotransmisores que son muy importantes para el proceso de aprendizaje. Estamos hablando de la serotonina, la dopamina, la noradrenalina y la acetilcolina, que tienen entre sus funciones la de facilitar el estado de vigilia óptimo. Hay que tener en cuenta que todos estos neurotransmisores no los segrega el organismo de forma espontánea, sino que es necesario incorporarlos a través de la dieta. 4. Manejo del estrés: Hay una zona cerebral en concreto que se activa con el estrés, la amígdala. Se trata de una región subcortical vinculada con la motivación extrínseca, que es paulatina y momentánea. ¿Qué consecuencias tiene la activación de esta zona cerebral desde el punto de vista del aprendizaje? El estrés crónico hace que la amígdala se bloquee, dificultando el paso de la información del hipocampo a la corteza prefrontal, que es la sede de las funciones ejecutivas.
CAPÍTULO 2
…Y qué puedes hacer para convertirlo
en tu aliado a la hora de estudiar
Repetición: el mejor aliado de
un aprendizaje eficaz
Hay un proceso clave que va a permitir reconectarnos con la información almacenada en el cerebro: la repetición. Pero ¡atención! No se trata de repetir “como los loros”, ya que ésta es un tipo de repetición superficial que hace que la información se quede en un solo “cableado” del circuito neuronal vinculado al aprendizaje,
y que luego se va a perder. En la práctica, esto significa que esta técnica te puede servir para contestar las preguntas de un examen que tengas mañana, pero no para crearte una fuente de conocimiento que vas a necesitar en tu carrera profesional.
Debes situar la repetición en un contexto, de forma que puedas echar mano de la experiencia para hacer frente a los casos clínicos, por ejemplo. Esta contextualización de la repetición es la vía directa para lograr que el aprendizaje pase por el hipocampo , se consolide y llegue a la corteza de forma que se puedan recopilar posteriormente los significados y las estructuras en las que se basa cada conocimiento.
Esta es la forma de repetición que facilita el aprendizaje eficaz (esto es, mantenido en el tiempo en la memoria) tan necesario para asignaturas tan importantes como la Anatomía, la Histología y otras ciencias básicas de la Medicina.
Cómo prolongar el estado de atención
- El estado de atención -esto es, estar 100% receptivo, en este caso a los conocimientos que se están adquiriendo- depende en gran medida de los neurotransmisores. Y es muy importante que “mimes” tu estado de atención, ya que los estudios realizados al respecto sitúan su duración en un máximo de… ¡15 minutos! - La cuestión es: ¿cómo prolongar ese estado de atención y qué hacer para reforzarlo? - Como ya hemos comentado, la nutrición es clave. Pero también hay otras estrategias pro-atención muy efectivas: - Volver sobre lo aprendido, retomar la información adquirida para, de esta forma, recuperar tu atención y redirigirla. - Recopilar datos (los esquemas son especialmente útiles en este sentido) - Hacer repasos periódicamente
Asignaturas tediosas: tres trucos para
“digerirlas” mejor
Conocer cómo “aprende” el cerebro puede resultar también muy útil para hacer más llevaderas las asignaturas o temas más difíciles o poco atractivos desde el punto de vista del estudio:
1. Repaso continuo. Cada vez que vuelves sobre la materia estudiada se reactiva la conexión neuronal implicada en el aprendizaje. 2. Resumir y reordenar contenidos. Las síntesis, los esquemas y los resúmenes favorecen el aprendizaje y “aligeran” los contenidos más difíciles de memorizar. 3. Actividad motora. Recuerda que si te mueves memorizas mejor y tu aprendizaje es más efectivo, ya que vincular el resto del cuerpo en el proceso de aprendizaje favorece que éste permanezca en el tiempo.
CAPÍTULO 3
Las técnicas de estudio más
efectivas para los alumnos de
Ciencias de la Salud
La clave no es estudiar mucho, sin pausas y durante tiempo ilimitado, sino estudiar mejor. Y para ello, hay una serie de técnicas específicamente desarrolladas para optimizar el tiempo de estudio y potenciar el aprendizaje , las cuales resultan especialmente útiles en una carrera con un temario tan extenso y complejo como es la de Medicina.
Mapas mentales
Es uno de los métodos más utilizados en todos los ámbitos (no sólo el del aprendizaje) y básicamente consiste en un “ mega esquema ” de ideas interconectadas entre sí a partir de una idea central. El objetivo es plasmar la información adquirida en una hoja de tal forma que se pueda captar a simple vista y con mucha claridad el contenido de un tema, lección o concepto.
Aplicado al estudio de las Ciencias de la Salud, la pauta a seguir se ajusta más o menos al siguiente guion:
A medida que se lee el contenido de un tema o lección se extrae la idea principal , que es la que se coloca en el centro del mapa.
A partir de ahí, se van resumiendo el resto de las ideas del contenido, de mayor a menor importancia, y se van conectando con la idea central y entre ellas a través de flechas y en forma de cuadros o casillas.
Es importante que todas las ideas y conceptos incluidos en el mapa mental hayan sido previamente “elaboradas” y simplificadas , es decir, que expresen con palabras sencillas lo que dice el libro, pero pasando por el “tamiz” de tu interpretación y, también, de tu creatividad a la hora de plasmarlas en el esquema.
Técnica de aprendizaje
de Richard Feyman
El método diseñado por este físico y Premio Nobel norteamericano parte de una premisa: cómo aprender a aprender, cómo podemos estudiar de forma que esa información que recibimos a través del estudio quede guardada a largo plazo.
CINCO ETAPAS ENFOCADAS
AL LARGO PLAZO
La técnica de aprendizaje de Feyman contempla cinco etapas a seguir para un aprendizaje eficaz:
Etapa 1: Tema
Etapa 2: Desarrollo
Etapa 3: Ajustar errores
Etapa 4: Ampliar
Etapa 5: Explicar
Desde que abres el libro hasta que
transmites lo aprendido
Etapa 1: Tema
Todo proceso de estudio empieza con la selección del tema a estudiar. Obvio pero necesario recordar: debes tener perfectamente identificados los contenidos y todo el material de apoyo que se va a necesitar para el estudio de dicho tema.
Etapa 2: Desarrollo
No basta con memorizar el contenido del tema tal cual, sino de reflexionar sobre él, cuestionarse algunas cosas (esto aumenta la comprensión) y, lo más importante de todo, traducirlo a tus propias palabras.
- No funciona… Transcribir/copiar exactamente lo que pone el libro u otro soporte de contenido (plataforma). Hacerlo así puede servir para un “recordatorio exprés”, pero esa información no se va a quedar fijada en la memoria a largo plazo. - Sí funciona… Desarrollar un sistema propio e individual (tus códigos para recordar o interpretar pueden no ser los mismos que los de ese compañero de clase que te presta los apuntes) por el que describas con tus propias palabras lo que estás viendo, leyendo u oyendo. Lo mejor es plasmarlo en un papel en forma de esquemas o resúmenes.
Otras técnicas que potencian
el aprendizaje
1. Evaluaciones: Se trata de hacer actualizaciones sobre el contenido ya aprendido, para reforzar su aprendizaje. Una de las fórmulas más habituales es la participación en seminarios “de control” semanales, por ejemplo. 2. Sistema Flash Card. Es un método basado en tarjetas didácticas diseñadas para memorizar grandes temarios, que resulta especialmente útil para sintetizar conceptos. En una cara de la tarjeta figura una pregunta y en la otra se desarrolla la respuesta. Se utilizan en “modo Trivial”, agrupando en bloques distintos las acertadas y las que no, con el objetivo de trabajar sobre éstas últimas. 3. Repetición espaciada: Consiste en introducir repasos de lo ya aprendido a medida que se avanza en el tema o asignatura, intercalándolos en forma de bucles informativos. 4. Prácticas variadas: Se trata de evitar la monotonía que determinado tema puede generar. Para ello, se puede, por ejemplo,
TRES ERRORES
(FRECUENTES) (^) A EVITAR
Hay prácticas y/o hábitos muy frecuentes entre los estudiantes que sin embargo no funcionan cuando de lo que se trata es de conseguir un aprendizaje eficaz y duradero:
Repetir “como los loros”. Ya nos hemos referido anteriormente a la ineficacia de esta forma de memorizar en la práctica.
Copiar y pegar. Resumir, transcribir y hacer esquemas reproduciendo tal cual el contenido del texto o pantalla. Siempre hay que procesarlo y traducirlo a tus propias palabras.
Subrayar en exceso. El subrayado es muy útil, pero hay que hacerlo con criterio y siempre después de realizar, al menos, una primera lectura del texto. Si no se hace así se corre el riesgo de dejar fuera de lo subrayado (que es en lo que se va a basar el aprendizaje) cosas que pueden ser importantes.
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ir intercalando un tema con otro de forma que el cerebro no se “acostumbre” a ese contenido. Está demostrado que esta estrategia permite reflexionar mejor y adoptar una actitud más proactiva respecto a los distintos conocimientos.
5. Añadir experiencias al contenido: Aumentar datos y experiencias sobre la materia de estudio más allá de lo que se recoge en el texto siempre favorece un aprendizaje más ameno y una memoria a largo plazo.
CAPÍTULO 4
Trucos para aprender más
rápido y recordar más y mejor
Asociar una palabra a una imagen
Recurrir a la visualización siempre mejora la memoria a corto plazo (además de amenizar el aprendizaje) y contribuye a hacerla más duradera. No hay que olvidar que la memoria espacial es una de las más potentes cuando de lo que se trata es de activar un recuerdo.
Igual de efectivo que asociar palabras a imágenes es vincularlas a sucesos cotidianos. La elección de una u otra modalidad depende de cada persona.
Dividir palabras en sílabas
Esta técnica funciona muy bien para memorizar la terminología médica, en la que abundan palabras y conceptos de gran complejidad.
Ponerla en práctica es muy sencillo:
- Se divide la palabra o término en sílabas - Cada sílaba, a su vez, se asocia a una palabra elegida por cada persona - Finalmente, se construye una oración que incluya las “nuevas palabras”
Ejemplo: La palabra SÍLABA:
- SI: Silla - LA: Laboratorio - BA: Baño
Oración: “ La silla del laboratorio está en el baño ”
Este ejemplo, muy simple y básico, se puede aplicar (con términos más complejos) para recordar términos médicos, procesos, conceptos, etc.
Memoria numérica
Es una estrategia que se aplica para recordar números y cifras habitualmente de muchos ceros. Consiste en atribuir un sonido consonante a cada cifra , creando así un alfabeto fonético, basado en la relación entre el número y la forma en la que se pronuncia o algún concepto con el que se asocia (por ejemplo, el 0 con la R, RR, aludiendo a la forma de aro o rendondel).
1: T, Dt 6: S, C
2: N, Ñ 7: F, J, G
3: M 8: CH, G
4: C, K, Q 9: V, B, P
5: L, LL 0: R, RR
Métodos de lectura un recurso muy útil
La forma en la que leemos y cómo afrontamos los contenidos repercute a su vez en la manera de procesar y recordar esa información. En esta línea, hay dos métodos que resultan especialmente efectivos en el ámbito de la Medicina:
1. Método badra. Es uno de los más utilizados. Consiste en leer de lo general a lo particular, de lo conocido a lo desconocido. En la práctica, esto supone fijarse, en primer lugar, en las negritas y cursivas y luego, ir haciéndose preguntas sobre lo que se va leyendo, generando a su vez respuestas. Es una técnica que además de facilitar la memorización, ayuda a adquirir un aprendizaje de mayor calidad. 2. Método de lectura veloz. Es una técnica muy efectiva para aumentar la cantidad de contenido que se puede asimilar. No es cierta la creencia de que al leer rápido aprendemos menos -ya que la velocidad lectora no tiene relación con el aprendizaje-, sino que, al contrario, permite asimilar más contenido. De hecho, se trata de una de las técnicas que dan más resultado, permitiendo, por ejemplo, leer una media de un libro a la semana.
Se calcula que el ser humano lee al día alrededor de 4-5 horas en total (no sólo libros sino también mensajes de texto, textos de redes sociales, periódicos, documentos…). Está comprobado que la lectura veloz acorta estos tiempos, llegando a reducirlo a 1-2 horas.
LA MEJOR ACTITUD PARA SER
UN LECTOR “EXPRÉS”
Es fundamental tener la mente clara (el estrés y la ansiedad obstaculizan la asimilación) y afrontar el tiempo de lectura de la forma más tranquila y relajada posible
Autoconvencimiento. Los resultados mejoran mucho cuando se practica esta técnica con la mentalidad de “ Sí, puedo leer y asimilar todo este contenido ”.
Disciplina. Es importante cultivar el orden mental y disciplinarse a leer todos los días durante un periodo de tiempo determinado (de 15 a 20 minutos, aproximadamente).
Motivación. Es fundamental en el aprendizaje. Si uno está motivado a aprender puede lograr que el contenido de la asignatura (por muy “densa” o aburrida que sea) finalmente resulte fácil de asimilar. No hay que olvidar que la mayoría de las veces la información que recibimos viene de la mano de la emoción que nos produce , y eso facilita tanto el aprendizaje como la memoria a largo plazo.
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Pautas prácticas para aplicar
la lectura veloz
- Hacer esfuerzos por mantener al máximo la atención y la concentración. Cualquier distracción hace que sólo se asimile el 25% de lo que leemos. - Leer en voz baja, para uno mismo. Hacerlo en voz alta favorece la distracción. - Ir aumentando la cantidad de palabras que se pueden leer por minuto. Lo habitual es leer unas 50-60 palabras /minuto, pero a través del método de lectura veloz esta cantidad se puede aumentar a las 500- palabras, lo que supone una cantidad muy importante. - Usar un marcador visual (el mejor, el dedo) y seguir con él la oración. Este truco ayuda a concentrarse y está demostrado que aumenta entre un 25% y un 50% la velocidad de lectura, alcanzando las 120-160 palabras sólo con aplicar esta estrategia. - Recurrir a la visión periférica. Todos estamos más acostumbrados a utilizar la visión central. Sin embargo, la visión periférica nos permite acceder directamente a las grandes palabras, no donde arranca el párrafo o renglón sino unos 2-5 cm antes y 2-5 cm después, favoreciendo así la lectura de las frases que quedan en medio. Puede que al principio cueste un poco, pero es cuestión de práctica.