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14 LA HISTORIA CONIEMPORÁNEA EN LA PRÁCTIC. saber ante qué tipo de documento nos encontramos, Segundo, analizarlo, es de- ett, extraer toda la información posible que el propio documento nos proporcio- na mediante una lectura atenta y profunda, a la vez que buscar la información. que no conocemos, o que en el texto no aparece lo bastante clara, acudiendo a nuestros propios recursos derivados del aprendizaje previo del temario de la asignalura correspondiente, En tercer lugar, hay que comentarlo, es decir. rela- clonar el texto con su contexto, o sea, relacionar el documento con el tema al que pertenece, para extraer finalmente unas conclusiones breves y personales que sirvan de remate al ejercicio. Todo ello sólo podrá hacerse tras una lectura previa reposada y atenta. En realidad, hay que hacer varias: una rápida, para tomar contacto con el documen- Lo y apuntar su clasificación inicial; una segunda, mucho más sosegada que im- plica subrayar todas aquellas palabras, alusiones, términos, etc. que puedan pro- Porcionar pistas para enfocar el comentario o que desconozcamos y sea preciso analizar. En caso de un ejercicio en Casa, este es el momento de recurrir a dic- Cionarios, enciclopedias, atlas y bibliogratía en general para que no se nos «eson. pe» nada. En caso de realizar el ejercicio en un examen, el «diccionario, será huestra propia memoria que nos Permitirá extraer de nuestro archivo personal (bien documentado con el estudio previo) todas las precisiones que el análisis del texto pueda necesitar. Una tercera lectura, ya para repasar, nos colocará en situación de afrontar el comentario propiamente dicho, es decir, de explicar la relación entre cl texto y su contexto. y Ñ Hay que tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, todo esto debe ha- cerse en un tiempo predeterminado y en unas circunstancias, las del examen, no Siempre marcadas por la tranquilidad. Por tanto, el alumno debe ejercitarse pro, viamente y llegar al momento clave con al menos los rudimentos metodológicos bien aprendidos. En este sentido creemos imprescindible para el éxito final a. existencia de dos condiciones previas: primera, el dominio de los conocimientos históricos necesarios incluidos en el programa: segunda: el dominio dela. técnica del comentario de texto. Ambas cosas, debidamente mezcladas, deben conchute en la realización de un buen comentario de texto, sea éste de la naturaleza que sea, Y S A z . Volvamos al esquema Propuesto para ejercitarnos en la técnica del comen rio de texto: AL Para cl: ficar un documento, es preciso atender a cuatro características: su naturaleza, sus circunstancias, su autor y su destino, a) En cuanto a la naturaleza, existen tindamentalmente cuatro tipos de documentos: jurídicos, circunstanciales, E literarios e historiográficos, INTRODUCCIÓN METODOLÓGICA 15 1 Los documentos jurídicos son los más fáciles de reconocer. Se trata de consliluciones, tratados, leyes, decretos, decretos-leyes etc. Suelen tener una re- dacción muy precisa, en tanto el lenguaje jurídico debe serlo, y un estilo rígido e impersonal, como corresponde a documentos pensados inicialmente para per- durar. ca, responden, en a un momento más concreto, a una situación más coyuntural. Entende- mos por tales, los discursos, parlamentos, proclamas, manifiestos, programas po- líticos, artículos de prensa, declaraciones o resoluciones... que suelen producirse en una coyuntura histórica determinada y con un alcance en el tiempo mucho más reducido. Su propio carácter implica el logro de un objetivo determinado: motivar a un auditorio, obtener un voto, crear opinión..., circunstancias todas que debemos tener presentes a la hora de analizarlos y comentarlos. mentos circunstanciales, como el nombre in Los documentos histórico-literarios podríamos llamarlos también subjeti- vos, en tanto presentan un contenido histórico en un continente literario. Suelen extraerse de cartas, memorias notas personales u oficiales, etc. En ellos lógica- mente pesa mucho la identidad y circunstancias personales del autor y del desti- natario. / —_ Finalmente, los textos historiográficos, los más conocidos y sin embargo quizá los más difíciles a la hora de comentar. Los textos historiográficos son los que escriben los historiadores y éstos a su vez pueden ser coetáneos a los he- chos que narran (por ejemplo, los historiadores de la Antigúedad: Salustio, Tito Livio) o posteriores (cualquier historiador actual que ejerce su oficio). También se engloban aquí los textos con contenido histórico escritos por pensadores o autores actuales (sociólogos, politólogos, ensayistas) aunque no scan especifica- mente profesionales de la Historia, a excepción de los de periodistas o escrito- res que entrarían mejor en el apartado de circunstanciales o literarios respecti- vamente. % tb) Yeamos ahora las circunstancias generales o contexto histórico en el que se enmarca el texto, Se trata aquí de hacer una reseña rápida, y lo más cerca- na posible, de las circunstancias inmediatas que envuelven al texto tanto en el espacio como en el tiempo, En el primer sentido, habrá que referirse brevemente al momento histórico concreto al que responde el texto. En el segundo, a la fecha. En el caso de los documentos jurídicos, circunstanciales e histórico-litera- rios debe precisarse la fecha exacta o aproximada y el momento histórico prec so o aproximado, describiendo brevemente las fucrzas presentes, los companen- tes de la situación, etc. En el caso de los textos historiográficos y en otros en que existe un doble Plano histórico (por ejemplo las Memorias), hay que tener en cuenta la fecha en que escribe el historiador y la fecha sobrela que escribo. Es decir, tener en cuen- ta los dos momentos espacio-lemporales en relación con el texto. 16 LA HISTORIA CONTEMPORÁNEA EN LA PRÁCTICA RODUCCIÓN MEODOLÓGICA 7 La casuística en relación con esto es muy variada. Pongamos un ejemplo: no será lo mismo valorar las Memorias de Manuel Azaña, escritas a modo de dia- rio, siguiendo el acontecer histórico en el momento mismo en qué se producía, que las de Salvador de Madariaga, escritas q posteriori, es decir, a una distancia temporal considerable de los hechos narrados y conociendo ya su desenlace, Finalmente, puede darse el caso de que nos encontremos un texto sin fecha. En ese caso es imprescindible agudizar el análisis interno porque siempre habrá pistas o indicios que nos encaminen, si no a la fecha precisa, al menos al mo- mento histórico aproximado al que se refiere y en el que se enmarca el texto. 7, EL autor. Evidentemente ng se trata de hacer una semblanza. biográfica del autor o autores del texto, sino simplemente de describir aquellas circunstan- cias de su vida y de su obra que contribuyan a entender o a matizar el contenido del texto, Hay que tener en cuenta también si el autor es coetáneo o posterior a los hechos que narra. En el caso de que no exista un autor o autore. concretos, habrá que buscar los inspiradores del texto, ya sean personalidades cercanas a su origen, ya sean principios o doctrinas que estén en su base, En el caso de los autores individualizados hay que proguntarse especialmen- Le por el grado de fiabilidad del documento. Es decir, por el grado de sinceridad del autor, sus intereses, sus impulsos, su necesidad de autojustificación, sus cir- cunstancias etc, Y d) El destino del documento suele ser más sencillo de precisar, basta pre- guntarse si se trara de una persona determinada o de una colectividad, si tiene alcance nacional o internacional y carácter público o privado. Una vez determinadas estas cuatro Características del documento: se natura- leza, sus circunstancias, autor y su destino, ya sabremos ante qué clase de do- cumento nos encontramos. ya habremos precisado el momento histórico con- creto o aproximado al que pertenece, quien lo escribió oy inspiró y en que circunstancias y a quién o quiénes y con qué finalidad va dirigido el documento que ahora ya estaremos en condiciones de analizar y comentar, Lodo este proceso de deducción previo no debe convertirse, a la hora de tradu- Sirlo al papel, en el cuerpo principal del ejercicio, Lejos de ello, se limitará a presen- tar, a introducir al lector (en su caso, al profesor que habrá de juzgarlo) en el docu- mento que el alumno se dispone a comentar. Cuando el texto no se dé datado, esta introducción puede extenderse un poco más, incluyendo en ella la argumentación en la que se ha apoyado el alumno Para aventurar una hipótesis de localización. 2. Análisis y comentario Aunque somos conscientes de que hablamos de dos cosas bien distintas, no lo somos menos de que la una implica la otra. Es decir, para comentar un texto es imprescindible haberlo analizado primero. Por esto (y por la confusión que suele producirse al respecto en el alumno) nos hemos decidido a incluir en e mismo apartado el análisis y el comentario. Por esto y porque aspiramos, por encima de todo, a que el alumno entienda lo que se pretende que haga, indepen- dientemente de cómo lo haga después. a) Análisis De una manera sencilla podríamos decir que cl análisis os la aclar a y explicación del contenido del texto. Para realizar el análisis de y O ES primero que hay que hacgr es leerlo con atención. Leerlo más E una E do cando toda la sangre fría necesaria y «perdiendo» unos minutos al comien El examen, antes de comenzar a escribir). Leerlo con detenimiento para e máxima información posible del propio documento, Al lado E e ción directa (referencias concretas, nombres conocidos, ones a Órice dl chas precisas...) que nos permitirá realizar la introducción o clasi a E texto, aparecerá, sin duda, otra información indirecta que a E o que explicar al posible lector, es decir, al profesor. La 2 pa as cosas es la que debemos plasmar en la apartado del análisis, Pero ¿có; a zarlo? Suelen aplicarse dos métodos para este análisis y explicación del as to, en ¿unción la mayor parte de las veces del carácter del propio documento, método literal y el método lógico. = étodo literal consist seguir lite; línea (inclu: O me del texto, aclarando paso a paso referencias, e nes, nombres, hechos etc. que en él puedan aparecer, Resulta especialmente de para los documentos jurídicos en tanto dificulta la posibilidad de ao a gún dato o referencia interesante, pero tiene la desventaja de resultar poco luci- do para el autor y poco ameno para el lector. Suele aconsejarse en Si primer pa vel de aproximación al texto, que luego se pule y redondea a la hora presentarlo por escrito a la consideración del profesor. Imente, línea por línea B' — El método lógico implica reagrupar las principales iden conpidos dEl exponerlas de una manera ordenada y nal. Es aconsejable utilizarlo para analizar los documentos circunstanciales, histórico-literarios e historiográ- ficos. Resulta, en cualquier caso, mucho más ameno para el lector y quizá tam- bién más representativo de la madurez intelectual del narrador. £/ — Puede utilizarse, y de hecho es lo que se haco con más frecuencia, un ter- cer étodo resultante de la mezcia de los dos anteriores. Es decir, se sigue rigu- rosamente el primero para analizar todas y cada una de las partes ESO y se aplica el segundo para reordenar «lógicamente» sus principales contenidos. Independientemente del método que se utilice. lo que interesa es aclarar, ex- Plicar e interpretar razonadamente el contenido del texto. A modo de orienta- E