Vista previa parcial del texto
¡Descarga Microeconomia y más Apuntes en PDF de Economía solo en Docsity!
1 La teoría clásica de los precios relativos y la distribución de la renta. La curva salarios-beneficios Introducción La teoría de los precios que vamos a exponer es una teoría de corte clásico que fue elaborada por Piero Sraffa durante las décadas de los años veinte a cincuenta del siglo XX, culminando en la publicación del libro «Producción de mercancías por medio de mercancías» en el año 1960. Esta teoría sigue la tradición de las aportaciones de autores clásicos como A. Smith (1723-90), D. Ricardo (1772-1823), el que mayor desarrollo dio a la teoría de los precios, y C. Marx (1813-83). Es una teoría en la que los precios se determinan por el lado de la oferta, siendo sus variables determinantes los costes de producción y un margen que se introduce sobre dichos costes para dar lugar a la ganancia de los capitalistas. La alternativa a esta teoría es la teoría neoclásica de los precios que presentaremos y discutiremos en el capítulo 3. La teoría neoclásica fue desarrollada de manera simulta- nea por un conjunto de autores en las últimas décadas del siglo XIX, como A. Marshall (1842-1924) y P. H. Wicksteed (1844-1927) en Inglaterra, L. Walras (1834-1910) en Suiza, J.G.K. Wicksell (1851- 1926) en Suecia, etc. que trabajando de forma independiente llevan a cabo una ruptura con el pensamiento clásico, desarrollando la idea de marginalidad. Avancemos que existen, desde nuestro punto de vista, dos ideas básicas que separan a las dos escuelas de pensamiento a la hora de enfrentarse teóricamente a los distintos problemas económicos. La primera, consiste en que la problemática de estudio para los autores neoclásicos en sus orígenes se centra en la asignación de los recur sos escasos ante los distintos fines alternativos; mientras que en € caso de los clásicos se centra en la distribución del producto social, Sobre los principios de economía. Microeconomía la reproducción del sistema económico y las causas que hacen que aumente la renta a lo largo del tiempo. Esto es asignación frente a distribución y crecimiento económico. La segunda, radica en la dife- rente caracterización tecnológica de las economías que hace que para los neoclásicos la producción esté sometida a la ley de los rendimien- tos decrecientes de los factores de pfoducción; mientras que dentro del pensamiento clásico no tiene cabida la idea de los rendimientos y sí la problemática del cambio tecnológico. Por otra parte, hay que precisar que la Teoría Clásica de los Precios de Sraffa tiene por objeto el estudio de la relación entre las variables distributivas y entre éstas y los precios relativos, y se elabora para una economía que en un momento determinado del tiempo se encuen- tra en una situación de autorremplazamiento, Por lo tanto, cualquier cambio en el nivel de producción en las diferentes ramas productivas (alteración de la composición del producto social) y/o en los procesos productivos empleados para obtener las diferentes mercancías (cambio técnico), tienen lugar a través de un proceso de crecimiento econó- «mico (inversión neta, cambio técnico, expansión del flujo circular de la renta, ctc.), que cae fuera del contexto en que se desarrolla dicha teoría. Sin embargo, en la medida en que en capítulos posteriores y «en la publicación sobre macroeconomía vamos a abordar rodas estas cuestiones, nosotros iremos combinando en la exposición que sigue algunas cuestiones relacionadas con el crecimiento económico dentro la problemática de la teoría de los precios srafhiana. 1.1. La representación de una estructura productiva y sus características técnicas El análisis que vamos a realizar parte de una serie de condiciones Que nos facilitan y simplifican el estudio de los precios relativos, pero que no tienen influencia sobre las conclusiones que vamos a ir alcan- do. Dichas condiciones son las siguientes: 1. Sólo nos ocupamos de las mercancias reproducibles y no de las escasas, esto es supondremos que todas las mercancías pueden aumentar su oferta como resultado de activar algún proceso pro- ductivo. Obviamente, este no es el caso de los objetos raros de arte ni de los recursos naturales, pero sí de los abonos, el cemento, los ordenadores, etc., esto es de la inmensa mayoría de los bienes que Joaquín Gómez Villegas; Miguel Gómez-Antonio se intercambian en los mercados. Además, sólo analizaremos los bienes básicos, esto es aquellos bienes que directa o indirectamente entran en la producción de los demás bienes de la economía. IL. En cada rama o sector consideramos la técnica dominante empleada por las empresas representativas de la misma. Con esta condición queremos señalar que lo que podíamos denominar las técnicas dominadas correspondientes a decisiones tomadas en el pasado y que todavía se encuentran en uso, no van a tener influencia en el precio del sector, esto es en el conjunto de los precios de las técnicas dominantes. Pero tampoco va a tener nin- guna influencia sobre dichos precios la mejor técnica posible que puede estar empleando la empresa líder de la rama. TIT. El sistema se rige por condiciones de competencia perfecta. Con este requisito hacemos referencia a que la tasa de ganancia y el salario por trabajador son uniformes en el conjunto de la econo- mía, debido a la perfecta movilidad del trabajo y, en su caso, del capital. Además, también nos referimos a que las empresas son precio aceptante, esto es toman como un dato el precio del pro- ducto del sector y lo aplican a su empresa. Para que se cumpla esta condición es necesario que los agentes eco- nómicos cuenten con información perfecta sobre lo que ocurre tanto en su sector como en el resto de sectores que integran la economía. Asimismo, las empresas deben tener un tamaño sufi- cientemente homogéneo con el fin de que no puedan disponer de una posición dominante en la oferta o la demanda de las dis- tintas ramas, por lo que el número de empresas por ramas tendrá que ser elevado para que se cumpla esta condición y, sobre todo, tiene que ser posible que en cualquier momento pueda entrar una nueva empresa en el sector porque se cree de igual modo que las que ya operaban en el mismo. Finalmente, el producto de cada empresa que pertenece a un determinado sector no puede diferenciarse, tiene que ser idéntico, del de las otras empresas. IV. Ausencia de producción conjunta. En cada rama y empresa se produce un único bien final. V. Consideramos una economía cerrada, esto es una economía que no mantiene relaciones comerciales con el exterior. De igual modo, prescindimos del sector público en la economía. VI. Por el momento vamos a suponer que en las ramas sólo se utiliza el capital circulante y no el capital fijo para llevar a cabo Sobre los principios de economía. Microeconomía la producción. Esto significa que los bienes utilizados para pro- ducir desaparecen o pasan a formar parte del producto final con su consumo en un ciclo productivo. Al final del capítulo aban- donaremos esta simplificación e introduciremos el capital fijo de forma explícita. P VIT En cada una de las ramas cónsideradas los procesos producti- vos tienen la misma duración, la cual se toma como unidad de tiempo en el análisis. Para comenzar nuestro estudio podemos considerar una economía constituida únicamente por dos sectores cuyas características técni- cas representamos de la forma siguiente: 360A;480B;240L —= 600A 240A;5600B;360L —= 1200B con lo que queremos significar que en esta economía para que la rama A produzca 600 unidades de este bien, necesita contar y combinar 360 unidades del bien que ella misma produce (lo que se denomina el reempleo de la rama A), 480 del B y 240 trabajadores (de la misma manera se interpreta la expresión de la rama o sector B). A través de esta configuración del proceso de obtención de los bienes, es decir ,del proceso productivo, se deduce una definición de lo que entende- mos por técnica, y que para una economía como la ejemplificada consiste en la combinación de productos intermedios y de trabajo, esto es de medios de producción o imputs, para obtener un producto social, un producto final o un output. Además, con toda técnica aparecen asociados lo que se deno- mina sus coeficientes técnicos, que nos expresan los requerimientos de los distintos medios de producción para obtener una unidad de producto final. Así, para calcular dichos coeficientes récnicos en la economía anteriormente descrita, dividimos la cantidad de productos intermedios y de trabajo, por la cantidad de producto final, obteniendo: 0,6 A;50,8B304L=>1A 0,2 A;0,5B;0,3L= 1 B Joaquín Gómez Villegas; Miguel Gómez-Antonio mativa. En efecto, podemos imaginar que ahora la sociedad desea obtener una producción de 625 unidades de A y 1000 de B, de tal modo que los medios de producción de cada sector pasarán a ser: 375 A (0,6 - 625); 500 B (0,8 - 625); 250 L (0,4 - 625) —= 625A 200.A (0,22. 1000); 500 B (0,5 - 1000); 300 L (0,3 - 1000) —= 1000 B con lo que además de modificarse la composición de la producción se ha alterado la del producto neto que ahora está constituido por 50 unidades de A (625-375-200) y cero de B (1000-500-500). Además, en cl siguiente ciclo productivo se puede obtener una composición del producto neto que tenga como valores extremos cero y 50 unida- des de A y cero y 120 unidades de B, siempre que no se modifique la técnica, esto es, los coeficientes técnicos; mientras que la producción se moverá para esos valores del producto neto entre las 600 y 625 unidades de A y las 1000 y 1200 unidades de B. Aunque hemos afirmado que en una economía sin capital fijo es perfectamente factible el cambio en la asignación de los medios de producción, o de los recursos, para modificar la composición de la producción y del producto neto, la utilización del trabajo puede entrañar algún tipo de restricción técnica a la hora de incrementar la producción en A y reducirla en B. En efecto, para incrementar en una unidad la cantidad de A, pasando de 600 a 601, se necesita disponer adicionalmente de 0,6 unidades del propio bien A, de 0,8 unidades de B y de 0,4 trabajadores. Al mismo tiempo la pda ción de B habría que reducirla en tres unidades dado que este sector utiliza 0,2 unidades de A para producir una de B y el sector A 0,6. Pero para realizar este nuevo tipo de asignación de los recursos el sector Á precisa contratar a 0,4 trabajadores y el B despedir, para Operar en condiciones de eficiencia, a 0,9 operarios. En la medida en que los trabajadores son indivisibles, situación que obviamente ho tiene que ocurrir con los productos intermedios, la nueva escala de producción es inalcanzable. Para salvar este tipo de restriccio- nes se puede recurrir a la contratación de horas extraordinarias o a la modalidad de contrataciones a tiempo parcial. No obstante, las necesidades de trabajo en los dos sectores deben ser similares en cuanto al grado de cualificación, ya que si el trabajo en los dos sec- tores es muy heterogéneo no se podrá dar el trasvase de mano de obra entre ramas!. Sobre los principios de economía. Microeconomía Por otra parte, hemos podido apreciar como la nueva composición de la producción (625 A, 1000 B) y del producto neto (S0A, 0B) ha reducido las necesidades de trabajo de la sociedad en 50 personas, al pasar de 600 ocupados a sólo 550, y ello a pesar de que el cambio en la composición del producto ha favorecido a la rama que más intensivamente utiliza el trabajo (cóeficiente de trabajo de 0,4 en A frente a 0,3 en B). Esta situación se produce porque la rama A es mucho mas intensiva en la utilización de los bienes de A y, también, de B que en el propio trabajo, de tal modo que la reducción que debe darse en la producción de la rama B para liberar recursos reduce más el empleo en esta rama de lo que lo genera en la A; de hecho, para producir una unidad más de A debemos renunciar a producir tres unidades de B. Esto último, junto con que para que el sistema sea re- producible no se puedan adelantar como medios de producción más de la producción que se obtiene, conduce finalmente a que para au- mentar la producción de A en 25 unidades se ha tenido que reducir la de B en 200. En definitiva, queda claro que no todo cambio en la asignación de los recursos hacia ramas más intensivas en trabajo tiene necesariamente que generar empleo, debido a las interrelaciones que se dan entre las empresas. Una vez definido el concepto de producto neto debemos señalar que está integrado básicamente por los bienes de consumo, ya que si a la producción realizada por las empresas le restamos la demanda intermedia, lo que nos queda es la disposición de bienes de consumo para la sociedad, si bien es cierto que todos los bienes producidos y no vendidos también forman del mismo, ya sean éstos productos intermedios o, en su caso, bienes de inversión. Además, podemos concluir que la cuantía del producto neto:se encuentra determinada fundamentalmente por la técnica, ya que ésta nos precisa la relación entre la producción y el adelanto de productos intermedios, relación que no se modifica hasta que no se altera la técnica y con ella los coeficientes técnicos. Asimismo, como hemos podido apreciar en los ejemplos manejados, el cambio en la asignación de los medios de producción entre sectores también altera la composición del produc- to neto y, por tanto, lo determina. El análisis realizado sobre el producto neto y la asignación de los medios de producción nos permite adentrarnos en los requisitos que tienen que darse en una economía para que se pueda dar el crecimien- to económico. Así, en las situaciones descritas hasta este momento y Joaquín Gómez Villegas; Miguel Gómez-Antonio representadas por la obtención de un producto neto de cero unidades de A y 120 de B, en el primer caso, y 50 de A y cero de B en el segun- do, la economía no puede crecer ya que no puede adelantar los medios adicionales de producción (los productos intermedios) que nos mar- can los coeficientes técnicos. Por ello, la condición que tiene que darse para que una economía pueda crecer es que cuente con un producto neto compuesto por todos los bienes que entran como productos in- termedios. Si ello no es así, deberá darse un cambio en la asignación de medios de producción hasta alcanzar el producto neto necesario. Volviendo a nuestro primer ejemplo en que el producto neto está compuesto exclusivamente por 120 unidades del bien B, se tendrá que dar un cambio en la asignación que altere la composición de la producción haciendo aumentar la producción de A y disminuyendo la de B, como el representado, por ejemplo, por: : 372 A; 496 B;248L.> 620A 220 A; 550 B; 330 L => 1100 B 592 A 1046B donde se genera un producto neto de [28A; 54B]. Ahora la econo- mía puede decidir crecer sin más que renunciar a utilizar todo o parte del producto neto como bien de consumo y adelantarlo como medio de producción. Por tanto, esta economía puede plantearse un nuevo ciclo productivo como el representado por las expresiones: 375 A; 500 B;250L> 625A 250 A; 625 B;375 L.> 1250 B 625A 1125 B lo que resulta posible gracias a que se han destinado del producto neto alcanzado en el ciclo anterior 54 y 25B, ya que la producción era inferior al adelanto de consumos intermedios necesario para alcanzar la nueva producción. Ahora, la producción de los dos bie- nes es mayor a la que existía originalmente (625A. y 1250B frente a los 600A y los 1200B) y otro tanto sucede con el producto neto (0A y 125B frente a DA y120B). Esta forma de crecer que se conoce Sobre los principios de economía. Microeconomía como crecimiento extensivo, al no modificarse las técnicas produc- tivas, tiene su origen en una alteración en el ahorro y a veces se la describe diciendo que es sustituir consumo presente por un mayor consumo futuro”. El análisis realizado sobre el crecimiento nos permite concluir que éste siempre supone un cambio en Ta asignación de medios de pro- ducción, tanto por el probable cambio en la composición del pro- ducto neto como, sobre todo, por el mayor adelanto de medios de producción que requiere. El término asignación de medios de pro- ducción, o más bien de los recursos, tiene profundas raíces neoclá- sicas, al constiruir esta problemática, como ya hemos anticipado, el núcleo originario de su teoría, quedando asociada su explicación a una especie de «ente supremo económico» que, si no resulta inter- venido o impelido, realiza siempre la asignación de manera óptima. Sin embargo, nuestra explicación de los cambios en la asignación tiene su razón de ser en los cambios en la composición de la produc- ción, y del producto neto, que a su vez son explicados, como puede deducirse, por alteraciones de la demanda. Dichas alreraciones de la demanda son debidas a modificaciones de la demanda de productos intermedios con los que producir el producto neto que es deman- dado en una determinada proporción por la sociedad como bienes de consumo. Más adelante, cuando incorporemos los precios y mo- difiquemos las técnicas, deberá quedar claro que las alteraciones de precios y el cambio técnico también modifican la demanda y, en esta medida, se altera la asignación de medios de producción. Como resumen de lo hasta aquí discutido vamos a ir enumerando las conclusiones que hemos ido alcanzado pero, ahora, para el caso general de una economía en la que existen n ramas productivas que producen n bienes distintos, como nos representa el esquema pro- ductivo siguiente: A, A dal An A Joaquín Gómez Villegas; Miguel Gómez-Antonio diendo, como ya hemos puesto de manifiesto en TIT, de la téc- nica, que ahora no se altera, y de la asignación de medios de producción, teniendo presente que es el ahorro en este caso el que permite ampliar la asignación de medios de producción que se destinan a las distintas ramas. V. Los cambios en la asignación de medios de producción tienen su origen en modificaciones en la composición de la produc- ción y del producto neto que, a su vez, son explicadas por todos aquellos factores que hacen que se alteren la demanda, tanto de productos intermedios como de consumo. 1.2. La función que cumplen los precios en una economía simple de mercado En los ejemplos manejados en la sección anterior hemos podido apreciar cómo la producción entraña un proceso de circularidad, en la medida en que las mercancías a la vez que son producidas son utilizadas como medios de producción, como inputs. Además, esta circularidad se plasma en que al principio del proceso de produc ción los productos intermedios se encuentran repartidos entre las dos ramas en las proporciones requeridas por sus técnicas, mientras que una vez finalizado el ciclo productivo las mercancías A y B apa- recen concentradas en sus respectivos sectores. Por otra parte, vemos cómo las economías se encuentran fuerremente interrelacionadas, de tal manera que las decisiones que tome la rama A no son ajenas, ni mucho menos, para B y viceversa. Finalmente, la economía ha generado un producto neto que habrá que repartir según un tipo de norma distributiva que se establezca socialmente, punto éste al que vamos a dedicar una buena parte del presente epígrafe. Pues bien, bajo todas estas características que entraña todo proceso de obtención del producto social, podemos preguntarnos qué condi- ciones tienen que darse para que una vez alcanzado el producto final se emprenda un nuevo ciclo productivo, esto es se dé la reproducción del istema económico". En definitiva, nos estamos preguntando en qué proporción debe realizarse el intercambio de mercancías entre las dos ramas para garantizar que Á pueda contar con 360 unidades de su bien, con 480 de B y con 240 trabajadores; mientras que B pueda disponer de 240 unidades de A, 600 de B y 360 trabajadores, Sobre los principios de economía. Microeconomía esto es que los dos sectores tengan los medios de producción que necesitan para poner en funcionamiento sus procesos productivos y, de este modo, obtener las 600 unidades de A y las 1200 de B. En principio, podemos apreciar a simple vista dos relaciones de intercambio que permiten a cada rama disponer de los productos intermedios que necesitan para iniéiar su ciclo productivo, como son que la rama A ceda 240 unidades de su bien a cambio de 480 de B, intercambio en función de las necesidades de productos inter- medios de cada rama, o que, alternativamente, lo haga por 600 uni- dades de B, intercambio en función del exceso de producción sobre productos intermedios de cada rama. Esto significa que se habría establecido una relación de intercambio de 1 unidad de A por 2 de B en el primer caso, es decir que el precio relativo de A respecto de B es 2; mientras que en el segundo caso la relación de intercambio es de 1 unidad de Á por 2,5 de B. Sin embargo, si la relación de inter cambio es de 1 A por 2 B todo el producto neto de la economía se quedaría para la rama B, mientras que si fuese de 1 A por 2,5 B todo el producto neto pasaría a la rama A. En ambos casos no se garan- tiza poder contar con la fuerza de trabajo necesaria para emprender la producción, ya que bajo la primera relación de intercambio los 240 trabajadores de A se intentarían pasar a la rama B, al poder participar con el mismo esfuerzo en el producto neto generado por la economía, mientras que con la segunda relación de intercambio los 360 trabajadores de B querrían pasarse a la rama A para poder participar en el producto neto. Por tanto, la economía se encontra- ría en una situación altamente inestable en la que sería imposible obtener el producto final y que, además, resulta incompatible con la condición que establecimos de que el análisis lo realizábamos bajo condiciones de competencia perfecta, pues los agentes de A o de B, según el caso, monopolizan la totalidad del producto neto generado en la economía. Para determinar la relación de intercambio que, además de posibili- tar la reposición de los productos intermedios, esto es que dichos productos intermedios estén repartidos en la proporción requerida por las técnicas y por la asignación de medios de producción secto- riales, permita a los agentes de los dos sectores participar en igualdad de condiciones en el producto neto generado por la economía, ten- dremos que resolver el sistema de ecuaciones siguiente: Joaquín Gómez Villegas; Miguel Gómez-Antonio 360 p, + 480 p, + 240 w= 600 Pp 240 p, + 600 p, + 360 w= 1200 p, donde p, y p, son los precios de cada una de las mercancías y w la retribución uniforme por trabajador que permite a los agentes de ambos sectores estar en igualdad de condiciones en la participación en el producto neto generado. Para la resolución del sistema, dado que contamos con dos ecuaciones y tres incógnitas (w, P.yP, ), tene- mos que eliminar una de ellas, lo que conseguimos dividiendo ambas ecuaciones por una de las variables, por ejemplo por P,. De este modo, obtendremos el precio relativo de la primera mercancía respecto de la segunda y el salario de los trabajadores en función de la mercancía B. Así, el sistema de ecuaciones a resolver quedaría de la forma siguiente: 360 (p,/p,) + 480 (p,/p,) + 240 (w/p,) = 600 (p./p,) 240 (p./p,) + 600 (p,/p,) + 360 (w/p,) = 1200 (p/p) ) el resultado que obtenemos es P./p,52,2 y w/p,=0,2 para todos los trabajadores. Estos resultados son los que garantizan que el sistema se pueda reproducir a lo largo del tiempo. Otra forma alternativa de resolver el sistema consiste en dar un valor arbitrario al precio de alguna de las mercancías, por ejemplo hacer P,=1L, con lo que conseguimos que la mercancía B realice la función de numerario, o unidad de cuenta de esta economía, en función del cual se establecerán los precios del resto de las mercancías. Al Operar de esta manera hemos determinado no sólo los precios relativos sino también el nivel absoluto de los precios y del salario. Las conclusiones que podemos deducir del análisis realizado hasta este momento son: 1. Lo importante en una economía cerrada son los precios relativos: un conjunto de precios relativos, de relaciones de intercambio, es compatible con cualquier nivel de precios, es decir con cualquier unidad de cuenta y relación de equivalencia arbitrariamente esta- blecida. Así, en el ejemplo, la unidad de cuenta que hemos utilizado ha sido p,. Si damos a éste los valores 1,2, 3, erc., obtendremos nive- les de precios distintos para cada uno de esos valores (el salario w también se modifica pasando de 0,2 a 0,4 a 0,6 etc., aunque el Sobre los principios ee economía. Microeconomía salario real, la capacidad de compra del salario, queda inalterada). No obstante, los precios relativos no se verán modificados. IL. ¿Qué función cumplen los precios en esta economía?. Hemos visto a lo largo de la exposición sobre la determinación de los precios que la función es doble: ILL. Permitir la reposición de los fhedios de producción consumi- dos o urilizados en el proceso productivo. En el ejemplo, que el sector A pueda adquirir del B las 480 unidades que necesita y que el B reciba del A las 240 unidades que precisa, asi como que se puedan volver a utilizar los trabajadores necesarios (al existir condiciones de competencia perfecta). ILIL. Permitir el reparto entre los agentes del producto neto generado. En el ejemplo nos encontramos con que el valor del producto neto, esto es el valor añadido” o la renta de la economía, es: producción total 600 -2,2 + 1200 - 1=2520 - productos intermedios (360+240) -2,2+ (480+600) - 1 = 2400 = valor añadido = 120 donde hemos hecho p,=1. Además, dado que w=0,2, el reparto del valor añadido se efectúa entre las dos ramas de la forma siguiente: 0,2 - 240 =48 para el A 0,2 - 360 =72 para el B 120 Puede también observarse cómo el producto neto se está repar- tiendo entre los sectores en función del trabajo aplicado en cada uno de ellos. En la medida en que el sector B aporta más cantidad de trabajo que el A también obtiene más valor añadido; pero todo ello bajo la condición de una retribución igual por trabajador. III ¿Qué variables determinan los precios relativos en esta economía de mercado? Los precios han quedado determinados por la téc- nica empleada en cada rama productiva y por la norma distribu- tiva del producto neto, que en este caso ha consistido en impo- ner una retribución uniforme por trabajador, aunque podía haber sido cualquier otra. Por lo tanto, un cambio en la asignación de Joaquín Gómez Villegas; Miguel Gómez-Antonio Finalmente, señalemos que en una economía de mercado como la ejemplificada en la que sólo existe una categoría de renta (el tra- bajo), el objetivo por el que se desarrollan los procesos productivos es obtener el mayor producto neto posible, es decir la mayor diferencia entre la producción y los productos intermedios dada una asignación de medios de producción, lo que no es otra cosa que aumentar la disponibilidad de bienes de consumo entre los agentes de la eco- nomía. No obstante, también sería posible que se plantease como objetivo complementario disminuir la cantidad de trabajo aplicado para así aumentar el tiempo de ocio de los agentes. Por lo tanto, en este tipo de econo. —- la lógica de la producción, es decir el compor- tamiento racional de los agentes económicos, es mejorar las técnicas productivas. Sin embargo, históricamente esa mejora de las técnicas ha tenido su mayor desarrollo en las sociedades capitalistas, cuando los resultados de dichas mejoras se reparten de forma individual, y no en las sociedades mercantiles, cuando el reparto de las mejoras se hace de manera colectiva entre el conjunto de la sociedad en función del tiempo de trabajo aportado a la producción. 1.3. La función que cumplen los precios en una economía de mercado de tipo capitalista Para transformar una economía de mercado en otra que siendo de mercado lo sea además de tipo capitalista, tenemos que incorporar los rasgos de carácter institucional que se dan en esta última y que consisten en: 19 Para llevar a cabo la actividad productiva se precisa anticipar ciertos recursos, los medios de producción, que deben estar dis- ponibles al inicio del proceso productivo. Esta función la reali- zan los capitalistas que además organizan y controlan la actividad productiva, tomando las decisiones oportunas al respecto. La posesión de los medios de producción les permite introducir una tasa de beneficio, de ganancia o de rentabilidad, de forma que el beneficio resulta de multiplicar la tasa de ganancia por el valor del capital adelantado. 2% Por otra parte, nos encontramos con los trabajadores que al estar separados de los medios de producción se ven obligados a vender sus servicios laborales a los capitalistas a cambio de una Sobre los principios de economía. Microeconomía retribución, de un salario. De esta manera cl trabajo aparece como una mercancía más que se intercambia en los mercados a un precio. Ahora, la producción de mercancías se realiza por medio de mercancías. Para transformar el ejemplo desarrollado en la sección anterior en una economía capitalista de mercado, donde los medios de produc- ción son propiedad de los capitalistas, debemos introducir el tipo de beneficio, de ganancia o de rentabilidad (r), sobre el valor de los medios de producción propiedad de los capitalistas, con objeto de que éstos también participen en el producto neto, quedando el sis- tema de precios de la forma siguiente: (360 p, + 480 p,) (1 +1) + 240 w=600 p, (240 p, + 600 pa) (1 +1) + 360 w= 1200 p, A la hora de determinar los precios relativos tenemos que dar un valor arbitrario a alguna de las dos variables distributivas (en la medida en que tenemos dos ecuaciones y tres incógnitas: la tasa de ganancia, el salario por trabajador y los precios relativos P./P4), oa la tasa de ganancia o al salario por trabajador. Así, si hacemos, por ejemplo, r=2%, entonces obtenemos que p./p,=2,226 o alternativa- mente que p,=2,226 y que p,=1, así como que w=0,119. El valor añadido, a pesar de modificarse los precios relativos, no ha alterado su cuantía al seguir tomando como numerario la mercancía B, ya que el producto neto, lógicamente, permanece igual en la cuantía de cero unidades de A y 120 de B. Por tanto: producción 600 - 2,226 + 1200 = 2535,6 - productos intermedios 600 - 2,226 + 1080 = 2415.6 = valor añadido = 120,0 mientras que el reparto del valor añadido entre las dos categorías de renta, trabajadores y capitalistas, se realiza de la manera siguiente: trabajadores: (240 + 360) - 0,119 =71,7 > salarios capitalistas: (600 - 2,226 + 1080) - 0,02. =48,3 > beneficio =valor añadido =120,0 Joaquín Gómez Villegas; Miguel Gómez-Antonio En este ejemplo hemos supuesto que son los capitalistas los que fijan su tipo de beneficio. De la misma forma podríamos haber supuesto que son los trabajadores los que negocian, en el mercado de trabajo, su retribución quedando fijada de antemano, habiendo obtenido en ese caso los precios relativos y el tipo de rentabilidad compatibles con dicho salario. Por otra parte y al igual que hicimos al analizar la economía de mer- cado no capitalista, podemos tomar como numerario de la economía a la mercancía A. Así, si hacemos P,=1 y mantenemos que r=2%, obtenemos un p,50,449 y un salario por trabajador de w=0,0537. Obviamente, este cambio en el numerario de la economía hace que se altere el valor añadido o la renta, que ahora se sitúa en 53,9 uni- dades monetarias, pero no se modifica ni el producto neto, ni los precios relativos, que son P,/p,=1/0,4492-2,226, ni cambia la par- ticipación en el producto neto, donde los trabajadores obtienen un 59,7% y los capitalistas un 40,3% de la renta. Como vemos, las conclusiones que habíamos obtenido al conside- rar una economía de mercado se mantienen inalteradas al transfor- mar la economía en una de tipo capitalista, con la única salvedad de que ahora el producto neto se lo reparten no sólo los trabajadores sino también los capitalistas. Así, la misión de los precios en este tipo de economía consiste, en primer lugar, en permitir la reposición de los medios de producción consumidos en el proceso productivo para poder iniciar un nuevo ciclo productivo; en segundo lugar, en que trabajadores y capitalistas participen en el producto neto generado en la economía. Por otra parte, también se ha podido demostrar que la formación de los precios depende de la tecnología existente, del tipo de salario y del tipo de rentabilidad, siendo estas dos últimas las variables distributivas. Al igual que señalamos en el caso de una economía mercantil simple, también en una que además es de tipo capitalista el cambio en la asignación de medios de producción no tiene ninguna influen- cia sobre los precios relativos, ni siquiera cuando dicho cambio tenga su origen en un crecimiento de tipo extensivo fruto de una alteración de la tasa de ahorro. En efecto, si en el sistema productivo anterior cambiamos la asignación con el fin de alterar la composición del pro- ducto neto para que esté integrado por los dos bienes, podemos llegar al sistema, ya manejado para una sociedad mercantil simple, siguiente: Sobre los principios de economía. Microeconomía (372p,+496p,)(1-+1)+248w= 620p, ) (220p +550p,)(1+1)+330w=1100p, en donde los precios relativos siguen inalterados así como las varia- bles distributivas. Ahora, el producto neto está formado por a uni- dades de A y 54 de B, mientras que el reparto del valor añadido entre las dos categorías de renta para el conjunto de la economía supons que los trabajadores van obtener 69,1 unidades monetarias y cs ca- pitalistas 47,3. Ahora ya se dan las condiciones para que se produzca un crecimiento de tipo extensivo si los capitalistas toman la decisión de sustituir consumo presente por un mayor consumo futuro, esto es adelantan más medios de producción, pasando a la nueva asignación representada por: (875p,+500p,)(L-+1)+250w= 625p, (250p,+625p,)(1+r)+375w=1250p,, en la que los trabajadores de la economía aunque siguen obteniendo la misma retribución uniforme de 0,119 participan en mayor me- dida en la renta al alcanzar 74,7 unidades monetarias, como cone secuencia de que el empleo ha crecido en 47 cana o que los capitalistas rambién ven aumentar su parte de renta E e sar a 50,3 unidades monetarias, en este caso como consecuencia pe mayor adelanto de productos intermedios (ha significado retirar e consumo 36,1 unidades monetarias de las 109,7 que disponían el ciclo anterior para adquirir las 5 unidades de A y las 25 de B más que han adelantado en este ciclo), ya que su tasa de rentabilidad sigue inalterada. Lo importante para el caso que aquí nos ocupa es que, como decíamos, el crecimiento que se ha logrado fruto de un mayor ahorro por parte de los capitalistas no ha significado a sr de los precios relativos, al no haber variado la técnica ni las varial A AN en la norma distributiva, al pasar de a economía de mercado a otra de tipo capitalista, para el caso gener: de n ramas productivas es el representado por el sistema de ecuacio nes siguientes: Joaquín Gómez Villegas; Miguel Gómez-Antonio Además, hemos demostrado que las variables que determinan los precios son la tecnología y las variables distributivas (el tipo de sala- rio y el tipo de beneficio). Por ello, es importante darse cuenta de que en cuanto se fija una de las variables distriburivas, se está tam- bién determinando de forma simultánea la otra variable distribu- tiva; y, además, dichas variables para que el sistema tenga solución significativa desde un punto de vista económico (que los precios relativos sean positivos), han de moverse dentro de un intervalo que determina la denominada curva salario-tasa de ganancia (en el ejemplo que lo hagan entre w=[0; 0,2] y r=[0%; 4,9%]), modifi- cándose los precios relativos en cada valor de dicho intervalo. Por tanto, la curva salarios-beneficios nos indica el intervalo dentro del cual pueden moverse las variables distributivas dada la tecnología existente, Los puntos extremos de la curva, esto es el tipo máximo de salario y el de beneficio, así como el resto de los puntos que delimi- tan dicha curva quedan determinados por las técnicas urilizadas; lo que quiere decir que, dada la combinación de medios de producción para obtener el producto social, no es posible fijar cualquier tipo de salario y tipo de beneficio, sino sólo los valores comprendidos en la curva tipo de salario-tipo de beneficio, correspondiendo a cada nivel de salarios-beneficios, o punto de la Curva, unos precios relativos distintos. Además, entre los salarios y beneficios existe una relación inversa, esto es aumentos en el tipo de salario (el salario por trabaja- dor) hacen disminuir el tipo de beneficio y viceversa. Para comprobar la existencia de esta relación inversa podemos acudir a nuestro ejemplo y dividir las dos ecuaciones por p, al mismo tiempo que calculamos los coeficientes técnicos. Así, el sistema de ecuaciones queda de la forma: (0,6 p/p,+ 0,8) (L+r) + 0,4 - w= PP, (0,2 p./p,+0,5) (Ler) + 0,3 -w= 1 Si ahora aumenta el salario y suponemos que los precios relativos P./p, aumentan o permanecen constantes, es evidente por la segunda ecuación que para que se mantenga la igualdad a uno debe dismi- nuir el tipo de beneficio. Si, por el contrario, cuando crece el tipo de salario los precios relativos descienden, entonces, según la ecuación representativa de la primera rama, el tipo de beneficio debe dismi- nuir, ya que los términos con precios relativos se reducen y al ser el Sobre los principios de economía. Microeconomía coeficiente 0,6 menor que uno, la única forma de que se siga mante- niendo la igualdad es que el aumento en el tipo de salario sea com- pensado por una disminución del tipo de rentabilidad, . Llegados a este punto podemos prescindir del ejemplo que venimos manejando para volver a considerar el sistema general de determina- ción de los precios relativos en el qué existen «n» ramas productivas interrelacionadas del modo siguiente: FA, p, (+) +w L =A Pp, (A, Pp, +A, p,+ A AL per) + wL,=A, p, (A PA Po + (App +A a Py temo HA, p len) + wL, =A, p, En este sistema, que nos representa la estructura productiva de una economía, podemos sumar el valor total de la producción y obtenemos: " Dam tran EL a Si ahora despejamos el tipo de rentabilidad en función del tipo de salario, tenemos: 1= ijol Y AP, DN AP, 11 Ll App, 2 il Zi y esta expresión es la que utilizamos para representar gráficamente la curva salarios-beneficios como hacemos en el Gráfico 1.1. Así, dentro de este esquema general de determinación de los pre- cios relativos representamos gráficamente la relación inversa puesta de manifiesto entre el tipo de salario y el tipo de rentabilidad, la denominada curva salario-tasa de ganancia, como hacemos en el grá- Joaquín Gómez Villegas; Miguel Gómez-Antonio Gráfico 1.1. Curva salario-tipo de ganancia fico adjunto a través de la curva con pendiente negativa y en donde en cada punto nos encontramos con una posible combinación entre el tipo de salario y el tipo de beneficio, teniendo asociado cada una de estas combinaciones, o puntos de la curva, unos precios relativos distintos. El tipo máximo de rentabilidad y el tipo máximo de salario por trabajador, al igual que el resto de los puntos, dependen de las técnicas utilizadas, mientras que los movimientos hacia un mayor salario o una mayor rentabilidad son exógenos al sistema produc- tivo, teniendo su origen en factores de carácter institucional, social o político. 1.5. El movimiento de los precios relativos La siguiente pregunta que nos planteamos consiste en tratar de precisar si es posible predecir de antemano cómo se moverán los pre- cios relativos ante variaciones en las variables distributivas. Dicho de forma más precisa, queremos saber si es posible encontrar una ley que regule los movimientos de los precios relativos cuando se altera alguna de las variables que los determinan, en concreto el tipo de salario o el tipo de beneficio. Para responder a esta pregunta es conveniente realizar una transfor- mación en el sistema general de obtención de los precios relativos, calculando los coeficientes técnicos de la manera siguiente: Sobre los principios de economía. Microeconomía +2, per) + wl =p, (a, P, +2, P, + a), PJ+r) + w L=p, (aa Pp +A Pp) + (a, Pia Py ho agp en + wl, =p, 03 donde habiendo dividido en cada sector por su producción obtenida, los a, representan las necesidades de inputs o productos intermedios por unidad de producto que el sector i requiere del j, siendo los ele- mentos de la diagonal principal (Ay) Ay Ayo a.) los reempleos en términos unitarios; mientras que ll nos indica la cantidad de trabajo aplicado en el sector i también en términos unitarios. Pues bien, vamos a ver cómo en este sistema la alteración de alguna de las variables distributivas supone la aparición de dos efectos que, dándose de forma simultánea, tienen una naturaleza radicalmente dis- tinta: el efecto intensidad de medios de producción y el efecto precio. Efecto intensidad de medios de producción. Hace referencia a la dis- tinta relación que para cada uno de los sectores existe entre los medios de producción, esto es entre los productos intermedios y el trabajo. Así, existirán ramas que en términos relativos utilizan muy intensi- vamente los productos intermedios frente a otras que, contraria- mente, serán muy intensivas en la utilización del trabajo. De este modo, ante una alteración en el salario por trabajador, en principio, las ramas que más intensamente utilizan el trabajo verán cómo su precio se modifica en mayor medida que aquellas otras que utilizan un menor número de trabajadores. Efecto precio. Como hemos dicho, este efecto se produce al mismo tiempo que el efecto intensidad de medios de producción y hace refe- rencia a que los precios se determinan de forma simultánea, lo que quiere decir que para obtener el precio de una rama cualquiera debe conocerse al mismo tiempo los precios del resto de las ramas. De este modo, la alteración de los precios relativos que sigue a la variación del salario que hemos visto en el efecto intensidad de los medios de producción, hace que también se altere el valor de los productos intermedios de cada rama, entrando en escena el deno- minado efecto precio. Por ello, es perfectamente posible que una rama muy poco intensiva en trabajo utilice en gran proporción como productos intermedios los suministrados por ramas muy Joaquín Gómez Villegas; Miguel Gómez-Antonio 1.5.2. Reducciones en los coeficientes técnicos Por lo que se refiere a la reducción de los coeficientes técnicos (variaciones en los a, y/o l fruto de una mejora en las técnicas utiliza- das), puede provocar conjuntamente un aumento del tipo de benefi- cio, del tipo de salario e incluso permitir una reducción en los pre- cios, sin que pueda predecirse la modificación en los precios relativos al producirse simultáneamente los efectos intensidad de los medios de producción y precios discutidos con anterioridad. Este resultado puede comprobarse expresando el sistema de ectraciones en forma de sumatorio y en términos de cocficientes técnicos: Nas», (sr) +w Y: =Yp Aja nl $1 donde se aprecia que la reducción de los coeficientes técnicos correspondientes a los medios de producción, puede perfectamente ser compatible con el aumento de las variables distributivas y de la caída de los precios. Cuando la reducción de los coeficientes técnicos no se da con la misma intensidad en todas y en cada una de las ramas, o sólo afecta a alguna de ellas, se produce lo que denominamos transferencias de productividad vía precios. Esto ocurre cuando parte de la reducción de los coeficientes técnicos se utiliza para disminuir el precio del pro- ducto, de tal manera que el resto de las ramas ven reducido el valor de sus coeficientes técnicos (si el cambio técnico se produce en la rama i y disminuye P» el resto de las ramas ven como disminuye, a través del precio, el valor de su coeficiente a, - P,)- Y, así, todas aumentan su tipo de rentabilidad'', No obstante, hay que ser conscientes de que la transferencia de productividad vía precios se produce incluso aunque no se haya adoptado ningún cambio técnico (reducción de los coefi- cientes técnicos), ya que cuando determinamos los precios en el sis- tema multisectorial de ecuaciones, tenemos n ramas con coeficientes técnicos distintos cada una de ellas y, por tanto, niveles de eficacia y de productividad diferentes en cada rama, lo que debería dar lugar a un tipo de rentabilidad distinto en cada una de ellas. Si no es así, €s porque en la norma distributiva estamos imponiendo un tipo de Sobre los principios de economía. Microeconomía rentabilidad uniforme en todas las ramas a la hora de determinar los precios, y ello implica, precisamente, una transferencia de producti- vidad vía precios que se produce en el propio cálculo de los precios relativos. Volvamos al ejemplo que estamos utilizando para describir uno de los efectos que sobre el sistema tiené una mejora en la eficacia de una rama productiva. Así, supongamos que la mejora técnica se produce en la rama A, pasando los requerimientos de productos intermedios procedentes del propio sector A, de 360 a 150 unidades para produ- cir las 600 unidades de A, mientras que las necesidades del producto B pasan de 480 a 450, quedando el sistema de la manera siguiente: (150 p, + 450 Py) (1 + 1) + 240 w= 600 P, (240 p, + 600 p,) (1 + 1) + 360 w= 1200 ay Supongamos, además, que el tipo de salario y los precios relativos no se alteran con respecto a la situación existente antes de la innova- ción técnica, esto es, w=0,119 y p /p,=2,226. Entonces en la rama A se obtiene un tipo de rentabilidad de r 66,7%, mientras que en la rama B no se ha alterado su valor que era r,=2% (este es precisamente el motivo por el que los capitalistas están interesados en introducir mejoras técnicas en su proceso de producción). Cuadro 1.1. Transferencias de productividad vía precios [ ANTES CAMBIO TÉCNICO AUMENTO DE W | r 2% 23,4% 15% | w 0,119 0.119 0,342 PR 2.206 1,407 1,402 PN [0A,1208] | (2104, 1508] [210A, 1508] Dado que hemos supuesto la existencia de competencia perfecta este sistema es inestable, ya que los capitalistas del sector B tende- rán a cerrar sus empresas y a instalarse en A para obtener el tipo de rentabilidad más alto que se alcanza en esa rama. Resolviendo el " sistema de ecuaciones anterior y manteniendo inalterado el salario por trabajador obtenemos una r=23,4% idéntica en ambos sectores y unos precios relativos p./p,=1,407'*. La mejora de la rentabilidad en la rama B se ha dado gracias a la reducción del precio que ha Joaquín Gómez Villegas; Miguel Gómez-Antonio practicado la rama A, denominando a esta situación transferencia de productividad vía precios, que lo que supone es una mejora de la rentabilidad de las ramas que no han mejorado técnicamente gracias al movimiento de los precios. En el cuadro 1.1 resumimos la situa- ción de la cconomía desde antes que se produzca la reducción de los coeficientes técnicos (24 columna), pasando por el reparto de la expansión del producto neto entre los capitalistas de los dos sectores a través del aumento de su tasa de rentabilidad (3a columna), para finalizar con una situación en que la disminución de los coeficientes técnicos permite aumentar los salarios por trabajador, el tipo de ren- rabilidad y disminuir los precios (4* columna). Además, desde que se da la trasferencia de productividad vía precios entre las dos ramas, los trabajadores han aumentado su participación en el producto neto, ya que al disminuir los precios relativos, por cada unidad del bien A que adquieren pagan 1,407 en lugar de 2,226 unidades monetarias. Volviendo al caso que nos ocupa, y como se habrá podido apre- ciar, la expresión transferencias de productividad vía precios nos dice exactamente lo que ocurre en el sistema cuando existen condiciones de competencia perfecta, en la medida en que parte de la producti- vidad conseguida al disminuir los requerimientos de productos inter- medios se pierden a través del movimiento de precios relativos que se sigue, recogiendo esta productividad el resto de las ramas precisa- mente mediante el movimiento de dichos precios relativos. En resumen, podemos decir que la transferencia de producrivi- dad vía precios consiste en traspasar parte de la eficacia, lograda en función de la técnica empleada, de unas empresas, o unas ramas, a otras a través del movimiento de los precios relativos. De esta manera, los precios relativos de las ramas que transfieren producti- vidad disminuyen y también lo hace la rentabilidad, mientras que los precios relativos y la rentabilidad de las que la reciben aumentan. Por supuesto, esto no afecta a las técnicas ni al producto neto de la economía, pero sí a la distribución de dicho producto neto al variar los precios relativos. 1.5.3. La asignación de medios de producción y los precios relativos La última situación que nos planteamos es la relativa a si una modificación en la estructura productiva, esto es en la participación Sobre los principios de economía. Microeconomía en la producción que cada una de las ramas tienen en el total de la economía, puede hacer variar los precios relativos. Dicho de otra manera, queremos saber si el cambio en la asignación de los medios de producción, con objeto de alterar la composición del producto neto, hace variar los precios relativos. La respuesta, como ya hemos adelantado en páginas anteriores, es que si las técnicas presentan coeficientes fijos al variar la producción, entonces los precios relati- vos no dependen de la composición de la producción. Esto puede verse fácilmente en el sistema de ecuaciones representativo de una estructura productiva, que tras calcular sus coeficientes técnicos y para el agregado de la economía queda de la forma siguiente: Nau, en +w =p, al + ip donde es evidente que los precios no dependen en su formación más que de la tecnología, el tipo de rentabilidad y el tipo de salario, y no de la composición de la producción cuando los coeficientes técnicos permanecen constantes!*. 1.6. La incorporación del stock de capital fijo a la estructura productiva Llega ahora el momento de abandonar el supuesto de que todos los medios de producción desaparecen con su utilización en los procesos productivos y tienen que ser repuestos, adelantados, para iniciar un nuevo ciclo productivo. Para ello, vamos a considerar la existencia de un nuevo tipo de bienes que también tienen que ser adelantados al inicio del ciclo, pero que van a permitir obtener la producción no sólo en el primero de los ciclos en que se incorporan, sino durante un elevado número de ellos, hasta que finalice su vida útil o de fun- cionamiento, tras la cual tendrán que ser renovados. Estos bienes que componen el capital fijo, en contraposición a los estudiados hasta el presente que forman el llamado capital circulante, están integrados por las edificaciones e instalaciones en general, por la maquinaria, las herramientas y todo tipo de instrumentos de trabajo así como por los elementos de transporte. Joaquín Gómez Villegas; Miguel Gómez-Antonio laboral) sino también en una proporción exacta con el resto de los medios de producción, esto es una proporción Ka A. con los pro- ductos intermedios, y K,, a L, con el trabajo. Junto a estas proporcio- nes, también debe cumplirse una relación precisa entre los propios bienes que componen el stock de capital fijo. Por lo tanto, es el capi- tal fijo el que marca tanto las necesidades del resto de los medios de producción como la capacidad de producción. Además, el capital fijo es indivisible; circunstancia ésta que no se daba en el resto de los medios de producción. Esta indivisibilidad del capital fijo implica que su coeficiente técnico no puede interpretarse de la misma forma que el de los otros medios de producción, a pesar de que también éste sea fijo. En efecto, mientras que en ausencia de capital fijo los coeficientes del trabajo y de los productos interme- dios nos indican la cantidad que de los mismos hay que adelantar para incrementar en una unidad la producción, cuando incorpo- ramos el capital fijo ya no pueden interpretarse de esta forma por la propia aparición del coeficiente de capital. Este coeficiente del capital nos informa de la Proporción existente entre el capital fijo y la producción (K, /Ask,, la relación capital-producción), pero en ningún caso debe interpretarse como el incremento que hay que dar al capital para obtener una unidad adicional del producto, ya que incorporar una infinitésima parte de edificaciones e instalaciones y una pequeña fracción de maquinaria, elementos de transporte y herramientas, no tiene el más mínimo sentido desde un punto de vista técnico por la indivisibilidad del capital. De hecho, si se desea incrementar en una unidad la cantidad de A, no habrá que incorpo- rar k. (el coeficiente técnico) sino K,. (la totalidad del capital), con lo que el nivel de producción alcanzado en condiciones de eficiencia no es (A+1 ) sino ZA Todo ello quiere decir que el cambio en la asignación de los medios de producción aparece fuertemente limitado al introducir el capital fijo, porque, si es cierto lo argumentado con anterioridad, la única forma de aumentar y reducir los niveles de producción es a través de la reducción y la extensión de la jornada de funcionamiento de la maquinaria, lo que implica en el caso de la reducción una infrautilización de capacidad productiva que, dados los precios relati- vos, impide obtener la rentabilidad necesaria, así como recuperar el valor del stock de capital fijo a través de la amortización. El caso de la extensión de la jornada de funcionamiento, ó sobreutilización de Sobre los principios de economía. Microeconomía la capacidad productiva, parece mucho más factible dentro de unos límites, pero existen procesos productivos donde no se puede alargar más la jornada y, en cualquier caso, conlleva la aparición de unos mayores costes de producción (las horas extraordinarias al menos). Obviamente, tanto la reducción como la extensión de la jornada de funcionamiento del capital fijo haceh alterar el valor del coeficiente técnico que obtengamos para dicho capital fijo, aunque no sólo es que en condiciones normales de funcionamiento el coeficiente del capital es fijo, sino que, por las relaciones técnicas con el resto de medios de producción y la propia producción, es el coeficiente téc- nico más rígido de todos los medios de producción. De hecho, la manera de medir el coeficiente técnico del capital no es a través de la relación entre el capital y la producción, sino entre la amortización y la producción, y este coeficiente no se altera con las modificaciones en la cantidad producida. Pero junto a las restricciones hasta aquí discutidas, el cambio en la asignación de los medios de producción consiste no sólo en poder expandir o contraer la producción en condiciones de eficiencia, sino también en poder trasladar los medios de producción de unas ramas productivas a otras, lo que en el caso de la maquinaria parece difícil- mente sostenible de manera generalizada, por lo que el cambio en la composición de la producción y del producto neto con capital fijo entraña la destrucción de algunos de los medios de producción, los correspondientes a una gran parte de la maquinaria, al menos. En conclusión, la incorporación del stock de capital fijo hace mucho más restrictiva la posibilidad de cambio en la asignación de los medios de producción, en pfimer lugar, por los elevados costes que conlleva la inutilización del capital en unas ramas (las que dis- minuyen su actividad) y la adquisición de capital en otras (las que aumentan su actividad) y, en segundo lugar, porque el capital fijo esta diseñado para operar a partir de una escala desde la cual empieza a ser eficaz, rentable, su utilización. En cualquier caso, este cambio en la asignación no debe resultar del todo imposible, ya que las eco- nomías que utilizan capital fijo estarían abocadas a producir siempre lo mismo con una única composición del producto neto determi- nada por las técnicas utilizadas”. Tras este análisis resulta obvio que ahora el cambio en la composi- ción de la producción sí altera los precios relativos, al menos desde un punto de vista estrictamente matemático, aunque dicho cambio Joaquín Gómez Villegas; Miguel Gómez-Antonio resulte difícil de realizar como mera reasignación de los medios de producción. La razón del cambio en los precios relativos estriba en que el coeficiente técnico del capital fijo, medido mediante la relación capital-producción, varía al modificarse el nivel de la pro- ducción, como consecuencia de las reducciones y extensiones de la jornada de funcionamiento, lo que podemos apreciar al represen- tar la estructura productiva en términos unitarios o de coeficientes técnicos: ku + nm + Nas», (new Yi=Yp, 1 1) 11 ijel il siendo Y los costes de amortización unitarios o por unidad de pro- ducción. Naturalmente, si el cambio en la composición de la pro- ducción no se da alterando la jornada de funcionamiento del capital, sino a través de procesos de inversión replicando las técnicas produc- tivas (crear una empresa idéntica técnicamente a la anterior), no se modifican los precios relativos. No obstante, desde un punto de vista económico, la determinación de los precios relativos debe hacerse siempre en condiciones normales de funcionamiento, ya que si ello noes así y en el caso de una sobreutilización de la capacidad produc- tiva, al calcular dichos precios estaríamos transfiriendo, vía la reduc- ción de su precio, al resto de las ramas la disminución del beneficio sobre el capital fijo adelantado por unidad producida, como con- secuencia de la reducción del coeficiente técnico correspondiente a dicho beneficio (ki,j), lo que haría aumentar la tasa de rentabilidad de la economía; mientras que en el caso de la infrautilización se esta- ría aumentando el precio de la rama por el aumento del beneficio unitario sobre el capital adelantado, lo que haría reducir el tipo de rentabilidad de la economía. En resumen, los capitalistas nunca pro- longarían la jornada de funcionamiento de su stock de capital y, más bien, tendrían incentivos para reducirla. Por ello, este cambio en la asignación de medios de producción no debe alterar los precios rela- tivos. Además, hay que señalar que las sobre e infrautilizaciones, que como es obvio tienen su origen en las alteraciones de la demanda. tienden a afectar solamente a algunas de las empresas de las ramas. implicadas, empresas que mientras no cambie el tipo de rentabilidad Sobre los principios de economía. Microeconomía y el tipo de salario, así como las condiciones competitivas de las ra- mas, deberán aceptar el precio de la rama determinado en condicio- nes normales de funcionamiento, lo que supondrá que las empresas que sobreutilizan su capital aumentan su tasa de rentabilidad sobre el capital adelantado y las que la infrautilizan la disminuirán. En caso de que las alteraciones de la demanda afectasen con igual intensidad a todas las empresas de las ramas, se podrían dar fusiones de empre- sas para mantener la misma capacidad productiva en la empresa re- sultante en las ramas con infrautilización, esto es, reestructuraciones sectoriales para eliminar parte de dicha capacidad; y aparición de nuevas empresas o nuevos establecimientos en las ramas sometidas a aumentos en la demanda de todas las empresas. En ambos casos, mientras las técnicas no se modifiquen los precios relativos seguirían siendo los mismos. Finalmente, con respecto a las conclusiones sobre la función y la determinación de los precios relativos, éstas no sufren ninguna alteración porque se incorpore el capital fijo. Así, la función de los precios sigue siendo reponer los medios de producción a medida que se van utilizando en el proceso productivo, lo que en caso del capital fijo se realiza a través de la amortización, y permitir el reparto del producto neto entre las dos categorías de renta según una norma distributiva exógena. Por lo que se refiere a las variables que determinan los precios, éstas siguen siendo la técnica (combi- nación entre los medios de producción —capiral fijo, trabajo y pro- ductos intermedios en general — para obtener el producto social) y las variables distributivas. 1.7. Competencia y tasa de ganancia En la determinación de los precios relativos hemos incorporado una rasa de ganancia única en el conjunto de las ramas producti- vas, que queda justificada por el supuesto que utilizaba la escuela clásica de suponer competencia perfecta en la economía, esto es las empresas tenían libertad de entrada y salida en las distintas ramas, además de por la condición de que sólo considerábamos mercancías que son producidas por otras mercancías, o si se prefiere mercancías cuya oferta se puede aumentar activando un proceso productivo. En cualquier caso y como resulta obvio, en la actualidad existen muchas