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Este documento analiza el aumento poblacional y el desarrollo económico en europa durante la edad moderna, incluyendo la crisis cerealística, la guerra de los 80 años, el capitalismo comercial y la revolución agrícola. Se mencionan las obras de historiadores como braudel y sartre.
Tipo: Apuntes
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Según Jordi Nadal, a grandes la historia demográfica del occidente europeo presenta dos ciclos muy diferenciados y separados por una bisagra situada a finales del siglo XVII e inicios del XVIII. Antes de 1700 la tendencia poblacional es el estancamiento demográfico, y desde esta fecha se hace alcista.
*Había otras enfermedades también pero la que define los ciclos claramente es la peste pulmonar o bubónica.
Se puede afirmar que el descenso de la mortalidad epidémica es el factor que impulsa los nuevos pasos del ciclo nuevo demográfico. Es evidente que no se pueden olvidar factores como el esplendor económico (mayor empleo), la rotura de la estructura feudal, el adelanto de la edad para el matrimonio (con mayor tiempo para engendrar)… Sin embargo en el terreno demográfico hasta el siglo XIX no se podrá hablar de verdadera revolución, que va unida a la Revolución Industrial.
El siglo XVI es una época en que los problemas demográficos empiezan a tener soluciones, se organizan los estados modernos, con más carácter administrativo, y la problemática económica gana protagonismo. Dentro de esta problemática hay que situar la demográfica; pero no se debe hacer una idea demasiado optimista del siglo XVI pues no hay una ruptura auténtica de las coordenadas en que se desarrollaba la etapa anterior. Los grandes pensadores de la época reflexionaron sobre esta cuestión:
les proporcionen información para proponer colonias exteriores si fuese necesario por ejemplo.
En resumen, ya se tenía conciencia de la importancia poblacional, fuera en un sentido u otro.
La edad moderna se divide en tres siglos que no son iguales; Simiand intentó normalizar y esquematizar mejor esta época, dividiéndola en 3 fases: A-B-A. Las fases A son de expansión económica y la B de regresión o estancamiento. Es un esquema relativo y didáctico.
Este esquema no se puede generalizar para toda Europa, como Inglaterra o Suecia.
En el terreno de las realidades constatables hay que valorar otros factores que explican el desarrollo en el aspecto poblacional de Europa en el s. XVI.
permanencia)). Los efectos de la peste eran tan grandes que habían quedado marcados en la gente, en su psicología.
Numerosas enfermedades en esta época, diferentes a las actuales, ya que cambian y evolucionan según su contexto con un ritmo propio. Un factor importante es el desarrollo de la ciencia médica, mediocre en la edad moderna. Se designa con la palabra peste toda epidemia endémica de cierta magnitud (viruela, gripe…); hubo esfuerzos aislados por mejorar esto, pero con pocos apoyos institucionales e incluso heroicos, como Fracastoro, 1546: estudió con bastante realismo las enfermedades, distingue las fiebres tifoideas de las de la peste, pero fue una excepción. Pocos avances aislados y tardíos, como aislamientos, cuarentena, lazaretos…
Mayor dificultad para distinguir enfermedades porque solían ir en grupos sin tener nada en común, y poco podía hacer el pueblo o la administración. Estas epidemias se agravaban por la débil resistencia de una mala nutrición (Proverbio toscano: “El mejor remedio contra la malaria es una olla bien llena”).
Pero el gran azote era la peste pulmonar y bubónica; también existía la septicémica (de la sangre) en menor medida. Sobre todo en los siglos XVI y más en el XVII fueron muy importantes los episodios pestíferos. Ejemplos:
Con estas epidemias disminuía mucho la población, y cuando desaparecían, los nacimientos crecían por los casamientos aplazados durante su azote, que apenas compensaba las pérdidas. La peste produjo efectos psicológicos en la sociedad; cuando una epidemia se anunciaba, las clases ricas huían al campo en muchas ocasiones por cobardía (ejemplo de la familia de Michel de Montaigne, que él mismo reconoce en su obra “Los ensayos”). Los pobres quedaban aislados en las ciudades, siendo los más afectados por sus condiciones de vida.
(peste, hambre, guerra…); otros funcionan sobre figuraciones, como la brujería. Leer capítulo de Peste.
Desde 1700 se produce el cambio al ciclo nuevo de población, en parte porque la peste desaparece; las enfermedades siguen marcando los ciclos demográficos, pero el siglo XVIII será positivo en general. Ahora toma más importancia la viruela.
LA GUERRA: Parece el factor menos importante, aunque toda la E. Moderna fue abundante en ellas. Sus consecuencias demográficas fueron relativamente leves cuando las condiciones generales de los países fueron cambiando (más desastrosas en el XVII que en el XVIII).
Aspectos numéricos: no son los únicos a considerar. En la E. Moderna los ejércitos son mucho más grandes que en la época anterior y estaban mejor organizados, aunque no lo suficiente. Por donde pasaban dejaban un gran surco de miseria, agravado por el enjambre de personas que los seguían (empleados de la intendencia militar, civiles, soldados, matanza de prisioneros…). A las bajas en combate y el pillaje en los pueblos hay que añadir las consecuencias de los graneros vacíos, la escasez de alimentos, la subida de precios… que arrojaban a miles de no combatientes a la necesidad más desesperada. Además la guerra contribuía de forma especial al inicio del ciclo infernal: GUERRA F 0E 0HAMBRE F 0E 0EPIDEMIA.
Cuando un ejército se disolvía al final de una campaña, la mayoría de soldados quedaban sobre ese territorio esperando la nueva llamada del ejército, y mientras actuaban como saqueadores en la zona. Lo cierto es que en los dos primeros siglos de la E. Moderna los estados no tenían la capacidad organizativa necesaria para reabsorber estas fuerzas. Grimmelshausen, G: “Symplicius simplicisimus”, sobre la guerra de los 30 años, la más destructiva de esta época en Europa.
Además los ejércitos combatientes en estas guerras también llevaban ligado el fenómeno de los saqueos. El riesgo de la muerte y el escaso salario hacían poco atractivas las guerras, y además en muchas ocasiones los estados tenían muchos problemas para pagar al gran número de soldados, y por todo ello se producían los saqueos, que incluso se veían como un mal necesario para ganar las guerras; en algunas ocasiones los jefes militares intentaban parar estas acciones, pero sin éxito. Todos los ejércitos los cometieron, pero quizá por su posición hegemónica y por estar presentes en casi todas las guerras europeas los mayores saqueos fueron cometidos por las tropas españolas. Ejemplos:
Simancas (Valladolid) o Palencia, en el siglo XVI. Estos datos son de muestreos, en muchos casos hechos como estimaciones.
Siendo el grupo predominante joven, se puede presumir que los matrimonios se producían a edad temprana, y así es en comparación con la actualidad, pero no demasiado. La razón podría ser que esperaran a ser económicamente independientes de sus familias. Y el autor Kamen, H. señala que “el matrimonio tardío podría ser una manera consciente de restringir el número de la prole”. Lo que suena a Maltusianismo (Malthus, economista británico), es decir, una forma de retrasar los periodos de fertilidad y disminuir la prole por razones económicas. Esto es sólo una hipótesis plausible. Chaunu, P. no rechaza esta opción, aunque la aplica ya al siglo XVII.
Las edades serían: 22 años para la mujer y 27 para el hombre, con diferencias según las regiones de Europa. Kamen: “cuando se piensa en la esperanza de vida de la época, estas edades de matrimonio parecen más tardías que tempranas, y dan la razón de que la pareja media no podía esperar sino una vida conyugal relativamente breve”. Esta relativa brevedad de la vida conyugal y la elevadísima mortalidad infantil significaban que el equilibrio de nacimientos y defunciones era muy precario, es decir, había un crecimiento vegetativo muy débil, sobre todo en el XVI y XVII (Kamen: “El siglo de hierro” (XVI y XVII), “Los caminos de la tolerancia”, “Felipe II” peor…).
Índice de fertilidad: otro factor importante; frente a lo que se puede pensar, en el A. R., sobre todo en los dos primero siglos, los más pobres tendían a tener menos hijos que los ricos (entre 2´3 en Inglaterra del XVI y 4 o más en los burgueses más acomodados de Francia). Aparece un problema demográfico nunca solucionado, el índice de la familia u hogar. En esta época pre estadística, se funciona por aproximaciones y estimaciones por dos razones:
También se suele trabajar extrapolando y generalizando datos concretos; en el A. R. no se habla de individuos, sino de familias u hogares, y cuando se hacen censos con carácter fiscal, se cuentan los cabezas de familia, y quien estudia la población debe establecer un índice para conocer el número de individuos totales. Durante mucho tiempo se utilizó el de 5´5, pero era muy alto (5, 4´5…) hasta que hoy se utiliza el 4, aunque ya parece hoy también parece excesivo para muchas zonas.
Los registros parroquiales eran el registro civil de la época, atendiendo a bautizos, matrimonios y entierros.
Los censos de población existieron, con finalidad fiscal, aunque no periódicamente. El problema es que como pecheros (pagan impuestos) sólo lo eran los del estamento llano, sin aparecer el clero ni la nobleza… para los que había que utilizar otras fuentes. Por todo ello los datos de población de esta época son relativos y por estimaciones.
Los datos que conocemos nos permiten decir que la Europa del A. R. estaba muy lejos de tener las familias numerosas que creemos. Sólo se podía permitir esto la nobleza y la burguesía acomodada (último tercio XVI: aristocracia inglesa: 5 hijos por familia / Francia XVIII: incluso más). Las razones son que los matrimonios en las clases pudientes se celebraban antes (mujeres a los 18). Además ayudaba la lactancia con nodrizas de estamentos bajos. Pero no conviene pensar que esto hizo que la población de las clases privilegiadas aumentase mucho con respecto a los pobres, ya que esta mayor natalidad se compensaba por la amplitud del celibato eclesiástico femenino y también por las pérdidas ocasionadas entre los hombres destinados a la guerra. Cuando estos factores se atenúen y ya no sean decisivos, aparecerán entre las clases privilegiadas las prácticas maltusianas (freno voluntario a la población).
Estimaciones de población global: tienen un margen de error no menor al 10%. Mirar mapa de prácticas. Dentro de los espacios europeos en el A. R., existían grandes diferencias de población, e incluso dentro de un mismo país.
Las ciudades: ver mapa: dentro de los países, las ciudades se conocen mejor que el campo en el aspecto poblacional, ya que son más abundantes y sistemáticos los datos y fuentes de los que disponemos (gran demógrafo, jesuita belga: Mols, R.).
La E. Moderna se caracterizó por el crecimiento de las ciudades, y el s. XVI fue un paradigma. Hacia 1500 había en Europa 5 ciudades con 100.000 habitantes o más (ciudades millonarias según Chaunu). La ciudad más grande de occidente era Constantinopla, capital del imperio turco, situada estratégicamente en el Mediterráneo entre Europa y Asia, con gran historia; la segunda era París, seguida de Nápoles, Venecia y Milán.
A finales del XVI otras ciudades llegan a estas cifras: Nápoles, Mesina (ambas capitales del cereal, el trigo), Roma, Marsella, Sevilla y Lisboa. También Amberes y Ámsterdam podían rondar estas poblaciones, por su comercio. Londres en Inglaterra, Moscú (mayor crecimiento entre 1500 y 1600 F 0E 0ya con 200.000 hab. Por la formación del estado moscovita y su expansión hacia el este).
Hay otras ciudades más medianas pero muy importantes: Praga, Madrid, Colonia, Viena, Núremberg y Augsburgo, todas entre 30.000 y 50.000 hab. Otras ciudades en torno a 20.000 hab. Con bastante crecimiento tras las pestes bajo-medievales.
Ciudades plenas y agrociudades: es problemático usar este concepto en el A. R. Lo que más se parecía a ciudades plenas son aquellas que P. Chaunu llamó “ciudades millonarias”, que c. 1500 serían las que alcanzaban los 100.000 habitantes. La ciudad que dominaba era la agrociudad, e incluso las ciudades millonarias tenían algo de agrociudad. Es un término utilizado por Domínguez Ortiz para referirse a una serie de ciudades abundantes en Castilla y Andalucía Bética, con unos 20-30000 habitantes o más, que se podían considerar ciudades pero tenían mucho de centros agrarios, y un alto porcentaje de su población trabajaba y vivía del campo, como Úbeda, Baeza, Carmona, Écija… La edad Moderna desde el siglo XVI tiene un fuerte desarrollo urbano, reflejo del crecimiento poblacional de estos siglos. Pero el índice de mortalidad urbano era tan elevado que nunca podrían haber mantenido o aumentado la población sin la inmigración procedente del campo. Además contribuía la atenuación de la virulencia de la peste y también algunos factores como la mejora de la agricultura y del espaciamiento de las hambrunas. Las ciudades mayores o de crecimiento más rápido padecieron unas condiciones higiénicas y de vivienda muy precarias, y que su fuerte
alcanzó un auténtico avance técnico respecto de la edad media, aunque sí se daban cambios en otros aspectos de la vida: mismos sistemas de parcelación (minifundio y dispersión parcelaria), métodos de rotación similares, aperos similares, utilización de forrajes, hábitos de la ganadería, etc.
Los índices de rendimiento de la semilla no mejoraron mucho, lo normal era entre 6 y 9 por cada grano, muy pobre (según Braudel). Durante el A. R. en el ámbito de la literatura agronómica no hubo muchos movimientos, reflejo del poco desarrollo (Besson: arado de 3 rejas y poco más). El XVIII sería más positivo; relacionado con el movimiento de fisiocracia (valoración de la tierra y su rendimiento, igual a un gran cambio ideológico), con mayor preocupación por la tierra, que se nota en la literatura y en la constitución de sociedades que impulsan estos cambios.
Mercantilismo y fisiocracia: el mercantilismo era un movimiento práctico y teórico económico que pone su énfasis en el intervencionismo estatal, el proteccionismo comercial y la sociedad. Se aplica en toda la E. Moderna, pero se asocia fundamentalmente en su desarrollo teórico al s. XVII, unido al absolutismo, y con menos desarrollo teórico en el XVI. También en el XVIII en la práctica. Por otro lado la fisiocracia está asociada al XVIII; Carlos III y su despotismo ilustrado, liberó en parte la economía, pero también utilizó el mercantilismo, como casi todos los monarcas de su tiempo. En la práctica también estuvo en todos los siglos, pero como teoría en el XVIII. En el mercantilismo siempre predominó la praxis sobre la teoría, y en la fisiocracia hubo mucho de los dos. El siglo XVIII es símbolo de la preocupación por la tierra, lo que se refleja en las sociedades, viviéndose una especie de “Revolución agrícola”. Ejemplo: Soc. Económicos de amigos del país; institución promovida por Carlos III para el desarrollo de la agricultura, siendo la más famosa la de Madrid. También con nobles y burgueses que promovían la literatura agrícola, bibliotecas…
3.)a Conversión de tierras comunales y de pastos en tierras de labor.
3.)bRestar terreno al mar.
3.)c Avance de la tierra cultivada sobre lo que antes era terreno de bosque.
Las zonas de bosque sufrieron un continuo retroceso por la venta de madera de propietarios forestales que necesitan dinero y la tala de bosques para trazar y edificar grandes parques por los nobles y también por la corona, el hurto de madera descontrolado por los campesinos y por causa de ciertas industrias que requerían la madera como materia prima o combustible para su desarrollo (naval, textil, alumbre…). El Saltus está muy presente en la vida cotidiana, para la caza, leña, madera para construcciones, frutas, etc. Ofrecía un complemento
fundamental para las economías precarias. Hubo una razón fundamental para la extensión del ager; desde el XVI, mayor demanda de alimentos (por la bonanza económica, aumento demográfico…). Los precios de los alimentos subieron, y los propietarios aumentaron sus tierras de cultivo para ganar aún más. Esto sobre todo en la Europa occidental. En la oriental esto se debió al tirón del mercado europeo occidental y su demanda de cereales, y el crecimiento demográfico no fue tan importante.
El concepto de industria desempeña un papel seguramente desmesurado en los estudios de la vida del A. R. Es una etapa completamente preindustrial. Según Kamen: “Eran tan pocas las personas vinculadas a la industria y tan pequeña la proporción de capital que se invertía en ella, que con razón se puede desconfiar de los historiadores que miren el progreso en este periodo por la producción de carbón o textil”. El error puede ser proyectar las ideas actuales sobre el pasado. Con la E. Moderna la producción aumentó en algunas zonas e industrias, pero fueron aumentando cuantitativamente, y no iban acompañados de avances cualitativos, sociales y tecnológicos que sólo serían posibles en la época de la REVOLUCIÓN INDUSTRIAL. Según Karl Marx y Lublinskaya, hablaremos de los conceptos técnicas y relaciones de producción.
ARTESANÍA: T : es una forma de producción que se puede aplicar en general a todas las épocas de la historia, sobre todo desde el punto de vista de las técnicas, ya que es la forma de producción menos evolucionada. Requiere la figura del “ obrero total ”, trabajador que realiza todo el proceso de producción de un objeto (Mat. Prima F 0E 0Producto), en contraposición al obrero parcial de Marx de la Industria desarrollada. Este obrero total se basa en la habilidad extrema utilizando unas herramientas mínimas, elementales y poco evolucionadas. R. P. : estos obreros trabajan agrupados en el taller artesanal, como una unidad de producción casi familiar; generalmente formado por el maestro, el oficial u oficiales y aprendices, desde la E. Media. El maestro es el poseedor de todos los elementos de producción. Su forma de funcionamiento también es casi familiar: el maestro actúa como páter familias, con responsabilidad de la producción, encargado… La agrupación de los talleres artesanales en gremios , que le dan un sentido a la producción; son específicos (boteros, silleros…). Controlan de forma minuciosa la producción artesanal en calidad, precio, salario, promoción, etc. La artesanía no se puede circunscribir a un tiempo concreto, aunque su
INDUSTRIA O PRODUCCIÓN FABRIL: Tuvo escaso desarrollo durante el A. R., salvo en algunas industrias concretas que requerían la concentración de mano de obra para realizar su objeto, como la naval, alumbre, imprenta. Ejemplos:
*Producción residual: se da en hogares rurales marginalmente, sin control, en zonas deprimidas, siendo muy común. España: oveja merina (lana de gran calidad, para I. Textil con alumbre) y churra (más abundante, lana de menor calidad, para producción marginal, sin alumbre).
T: “Obrero parcial” (Marx); productor que sólo realiza una parte en la fabricación de un producto, dentro de lo que posteriormente se denominaría producción en cadena, que alcanzó su máxima expresión con el obrero como una pieza más del engranaje de la máquina (Taylorismo). R. P.: Ya aparece de una parte el empresario capitalista (individual o en sociedad) que tiene en sus manos todo el material de producción, mientras que el obrero es un asalariado, casi como proletario.
Condicionamientos geológicos y técnicos :
En la edad moderna el espacio europeo era muy heterogéneo, porque los obstáculos geográficos afectaban mucho más que en la actualidad. Las montañas en invierno y los pantanos en verano entorpecían las comunicaciones. Ciertos “mares interiores” sí favorecían las comunicaciones entre regiones y países. Un ejemplo era el Mediterráneo, Canal de la Mancha, Mar del Norte o el Báltico (pese a la climatología adversa, que a veces lo helaba). También había condiciones favorables por los grandes ríos, muy explotados e instrumento de comunicación, y cuando se unían a los mares anteriores,
creaba buenísimas condiciones, como en los P. Bajos. Las condiciones de las comunicaciones variaban según una serie de factores.
A lo largo de la Edad Moderna en las rutas terrestres hubo progresos, por el incremento de las técnicas, que aunque no avanzaron mucho, se vieron favorecidas por avances como la grúa, bomba aspirante o la draga. Pero los avances fueron relativos, y un ejemplo es que se volvieron a utilizar las antiguas rutas romanas, y se mejoraron las medievales.
Intervencionismo del Estado Moderno en las vías de comunicación:
Las vías se fueron destruyendo con el creciente éxodo de carretas con ruedas y llantas de hierro. Los estados entendieron la necesidad de una organización que controlase las vías terrestres ante la libertad de los carros. Así se inicia una incipiente red de carreteras desde el S. XVII en adelante, muestra del mercantilismo. Un ejemplo son los ministros de Luis XIII, Sully y de Luis XIV, Colbert. Hubo rutas que se impusieron desde el inicio de la E. Moderna por razones económicas y estratégicas, como la del Imperio con Carlos V y Felipe II, o la de Génova-Milán-Bruselas. La ruta Sevilla-Madrid-Barcelona-Génova-Bruselas, durante la guerra de los 80 años, se utilizó para mantener la supremacía española. En cambio en el mundo germánico, nacieron precozmente vías terrestres para transportar productos del suelo y el subsuelo, por razones económicas.
La mejora de las rutas fluviales fue imparable en la edad moderna, y desde el XVI se produjo una “ disminución secular del espacio europeo y en general mundial, favoreciendo los intercambios y aumentando la movilidad del capital y del dinero ”, según Mauro, F.
Hubo estímulos para el desarrollo de las comunicaciones; en los inicios de la edad moderna el principal fueron las colonizaciones extra europeas y descubrimientos geográficos, pero hubo otros:
El s. XVI se caracterizó en lo económico por el desarrollo del capitalismo, no pleno, pero financiero y familiar. Hay capitalismo cuando un determinado número de hombres proporciona a otros los capitales, útiles, máquinas, locales, materias primas… les hace trabajar y se quedan con parte de la producción. Luego la masa de capitales puesta en
circulación aumenta continuamente. Definido así no fue infrecuente en los últimos siglos como las ciudades del norte de Italia y P. Bajos (Florencia, Venecia, Brujas, Lieja, Gante…), muchas de ellas con gran desarrollo a causa del comercio entre el norte y el Mediterráneo, o el Mediterráneo y Oriente. Este capitalismo comercia al finalizar el XV alcanza dimensiones cuantitativas y cualitativas muy considerables; algún autor emplea el término “Revolución Económica”.
Para definir capitalismo es normal preguntarse cuál fue el tipo humano que llevó a cabo semejante transformación; este término lo utilizó primero Sombart, W. y después Mousnier, R.
Como buen hombre del Renacimiento: individualista, propensión a la vida lujosa, afán de poder… Para ello aplica a sus empresas el espíritu racionalista y en cuanto al gasto cree que para alcanzar la riqueza hay que gastar poco y sacralizar el ahorro. También ordena su vida según la nueva moral del burgués: fidelidad a los contratos y acuerdos, vida sin excesos en bebida, juegos, mujeres…, asistencia muy regular a cultos religiosos, porte y caminar majestuosos y estudiados.
Fluida relación con los artistas y humanistas especialmente; los ayuda en arte y escritura, buscando en ellos su legitimación, expresando esto en sus casas, palacios, castillos… llenos de obras de arte, bibliotecas… Todo ello lo usa como expresión e imagen de su crédito y su clientela, dorando su prestigio; un ejemplo es la familia Medici de Florencia.
Sólo se admite hoy en parte que el espíritu capitalista fue una consecuencia de la REFORMA LUTERANA PROTESTANTE. Los filósofos y teólogos escolásticos medievales defendían los conceptos de precio justo y lucro honesto (usura prohibida, préstamo sin interés…), opuestos a la competencia mercantil y al libre juego de oferta y demanda, base del comercio capitalista. Lutero en su reforma no se mostró partidario del capitalismo y lo condenó, y Calvino tampoco mostró una actitud abierta en su favor, pero de su doctrina se desprendió la legitimación del espíritu capitalista, ya que si uno se atenía a sus estrictos principios morales, se convertía en un modelo de burgués capitalista. Pero antes de Calvino, las más potentes financieras europeas habían creado sociedades financieras y comerciales contando con el apoyo de la Iglesia católica, que pese a sus estrictas prohibiciones de beneficios sin riego, sí había legitimado estas acciones cuando el prestamista participaba en los riesgos de la empresa en la que entraba en “comandita” como un socio más. También la iglesia permitió alguna otra forma de interés enmascarando como la suma de dinero a cambio de una renta perpetua, etc. Por ello no es raro que algunos de los más grandes capitalistas en esta primera etapa desarrollaran su actividad en territorios católicos, como el I. Alemán o Italia; además de católicos, se mostraban enemigos declarados de Lutero y de su REFORMA, como los Fugger, Welser, Hochtetter, Sauli, Albizzi, Medicis… En definitiva: relación Reforma- Capitalismo: sí, pero no de causa-efecto. La relación más aceptable sería que una vez en marcha el espíritu capitalista, la REFORMA sobre todo Calvinista con sus estrictas regulaciones terminó impulsando el capitalismo.
elaborados y exportador de divisas, e incluso de materias primas no elaboradas como la lana.
El crecimiento demográfico general producido a caso por la mejora de las condiciones climáticas y por ello de la agricultura, incrementó mucho la demanda de toda clase de artículos de lujo y de uso corriente; el mundo occidental tenía gran necesidad de productos extra europeos, sobre todo asiáticos: especias, tintes, tejidos finos… Era un comercio tradicional que venía monopolizando Venecia por el Mediterráneo. Pero los grandes descubrimientos oceánicos implicaron un gran cambio, siendo Sevilla la puerta de Europa desde 1492 y desde el 98 también Lisboa. Así, el Atlántico reemplaza al Mediterráneo y se produce una cierta marginación de este ámbito mediterráneo, que aunque persiste en algunos focos principales, se convierte en un ámbito de 2ª fila. Estos descubrimientos serían un poderoso estímulo para el desarrollo del capitalismo renacentista.
Hubo relación entre ambos fenómenos. Estas monarquías devoraban grandes sumas de dinero por empresas muy costosas, como guerras, en poco tiempo. Los reyes, necesitados de pronto y abundante capital, se dirigen a los comerciantes, que actúan como banqueros, ya que el sistema regular de recaudación de impuestos era muy lento y malo para cubrir estas necesidades; estos banqueros prestan mucho capital rápidamente a cambio de descomunales intereses, mientras que los reyes les arriendan los impuestos y les conceden las explotaciones de dominios reales, como minas, y les protegen contra las leyes de la Iglesia y la opinión pública. Carande, R: escuela alemana; Carlos V y sus banqueros.
Los más importantes “ banqueros ” (comerciantes y sociedades familiares) fueron generalmente italianos, como genoveses y florentinos, y alemanes del sur, en la zona católica como Augsburgo y Núremberg. El prototipo de este banquero-comerciante que presta a los reyes fue Jacobo Fugger ; enriquecido con el comercio de seda, lana y especias, formó una potente sociedad financiera con sus sobrinos, de la que muchas veces dependió la rama de los Habsburgo, Carlos I de España y Maximiliano de
Austria. Eran una auténtica potencia económica, y fue sucedido por su sobrino Antón. Otros casos son los de los Welser de Augsburgo, que pudieron explotar Venezuela a cambio de sus préstamos a Carlos V; de los Hochstetter, los Kleberger (apoyaron a Francisco I de Francia, de Núremberg). En Florencia un ejemplo son los Sauli, Albizzi o genoveses como los Spínola, muy relacionados con España. En España también los hubo aunque menos importantes, como Simón Ruiz de Medina del Campo con Felipe II, aunque éste nacionalizó los préstamos a diferencia de su padre. Todas estas sociedades familiares tuvieron amplias ramificaciones por toda Europa, sobre todo en las principales ciudades comerciales, e incluso se asociaron entre ellas, creando sociedades de mercaderes que actuaban como monopolios, como en Augsburgo, para el comercio del cobre con Venecia.
Los reyes también crearon sus sociedades y monopolios, como el rey de Portugal con el comercio de la pimienta en Lisboa. También creó la Casa de India y de Guinea, institución para controlar toda la mercancía llegada a Portugal desde las indias orientales. Los reyes de España crearon la Casa de Contratación, centro de operaciones comerciales con América. Establecía el Quinto para la corona de los metales importados desde América.
Otro aspecto es el florecimiento de los mercados y ferias , que favorecían las operaciones financieras. En Francia destaca la de Lyon, para la seda. La feria de Medina del Campo fue muy famosa incluso internacionalmente.
Las bolsas también tenían gran importancia; eran importantes mercados permanentes de mercancías y valores. La más famosa fue la de Amberes, en Flandes, fundada en 1460 y revitalizada por Carlos V en 1531. Se fueron convirtiendo en el termómetro económico, afectadas por cambios económicos, políticos y bélicos. Facilitaron la especulación, con un verdadero tráfico de papel y dinero, haciéndose grandes fortunas y también desastres. También destacan Sevilla, Génova… Se crearon instrumentos como las Letras de Cambio, giros, operaciones primitivas… Ante las necesidades de los Estados, se convirtieron en sus instrumentos los Bonos de la deuda pública, llamados Juros en España , ante sus necesidades de metal. Los agobios de los Estados a veces ya no se solucionaban con préstamos, como con Carlos V, creando juros obligatorios para nobles, sociedades familiares… en todos los reinos.
Además los comerciantes perfeccionaron los sistemas de contabilidad, conforme crecían los movimientos comerciales y financieros. El italiano Luca Pacioli creó el sistema de contabilidad por partida doble, traducido a los principales idiomas europeos por su gran aceptación (flamenco, francés, alemán, inglés…) y se fue generalizando el uso de libros.
Se difunde en el XVII su praxis; propone que la riqueza de un país reside en su stock de oro y plata. En su máxima expresión sería el XVII en teoría y práctica, pero en su praxis se da a lo largo de toda la E. Moderna. Es fundamentalmente una reacción contra el estancamiento a la vez que una afirmación de poder tanto en el interior como en el exterior. Se define en dos puntos: