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GuÌa de lectura de LuciÈrnagas , de Ana MarÌa Matute.
Literatura castellana PAU 2013
Ana MarÌa Matute
Por edad (nacida en 1926), Ana MarÌa Matute pertenece a la generaciÛn llamada de ìlos
niÒos de la guerraî (ella la califica de ìniÒos asombradosî), de la que tambiÈn forman
parte Rafael S·nchez Ferlosio, Ignacio Aldecoa, Carmen MartÌn Gaite o, entre otros, los
hermanos Goytisolo. Sorprende, sin embargo, la precocidad de la autora a la hora de
escribir y publicar. A los 17 aÒos escribiÛ PequeÒo Teatro , que publicarÌa aÒos m·s
tarde, en 1954. Su primera obra editada fue Los Abel (1948), finalista del Premio Nadal
el mismo aÒo que Miguel Delibes lo obtuvo con La sombra del ciprÈs es alargada. En
1953 publica Fiesta del noroeste y en 1956 En esta tierra , novela que apareciÛ
censurada y que muchos aÒos despuÈs, en 1994, volviÛ a publicar corregida con el tÌtulo
de LuciÈrnagas. De 1958 es otra de sus obras m·s conocidas, Los hijos muertos. En esa
dÈcada de los 60 publica la trilogÌa Los mercaderes , que inaugura con Primera memoria
(1961), uno de sus textos m·s conocidos y conseguidos y que resume muchas de las
obsesiones literarias de la autora; de 1964 es Los soldados lloran de noche y en 1969
aparece La trampa. Las tres novelas tienen como telÛn de fondo las huellas de la Guerra
Civil y las cicatrices que se manifestaron en una sociedad desquiciada. Hay una
amortiguada crÌtica social y esa sensaciÛn de desamparo y pÈrdida tan presente en su
literatura, tambiÈn en sus escritos autobiogr·ficos donde revive su infancia: A la mitad
del camino (1961) y El rÌo (1963).
Realismo
En aquellos aÒos, la literatura de Ana MarÌa Matute iba por libre en el panorama
literario espaÒol. Sorprende su capacidad fabuladora, inusual entonces, aunque la
materia prima de sus narraciones es una realidad que intenta abordar con crudeza y, a la
vez, con tonos idealistas. La dura experiencia de la Guerra Civil y de la posguerra,
algunos dramas familiares, el contexto sociopolÌtico... agudizan su visiÛn pesimista de
la naturaleza humana, presente en toda su narrativa. AsÌ lo ha reconocido incluso en la
rueda de prensa celebrada tras conocerse el fallo del Premio Cervantes: ìDesde mi
primer cuento, siempre he tratado de comunicar la misma sensaciÛn de des·nimo y de
pÈrdida, porque vivir siempre es perder cosas. Soy una mujer pesimistaî. Pero el
realismo que frecuenta en sus primeros libros, que Santos Sanz Villanueva ha calificado
de ìexistencialismo tremendistaî, poco tiene que ver con el que practican en la dÈcada
de los cincuenta y sesenta un grupo de autores, contempor·neos de Matute, que no
aÒadiÛ a su realismo ni el toque objetivista (realismo aparentemente asÈptico), ni el
propÛsito testimonial (polÌtico) de buena parte de sus compaÒeros de promociÛn, que en
algunos casos derivÛ hacia el realismo social. Sin embargo, en los libros que Matute
escribe durante la dÈcada del 60 sÌ aparece de manera m·s acusada este realismo
traum·tico, especialmente amargo en su caso cuando aborda la niÒez y la adolescencia,
uno de los temas con los que Matute ha conseguido sus mejores p·ginas.
La f·bula
Como tambiÈn sucediÛ a los otros miembros de su generaciÛn, la dÈcada de los setenta y la posterior evoluciÛn de la vida polÌtica, social y literaria espaÒola provocÛ en todos ellos una profunda crisis estÈtica, que resolvieron de diferentes maneras. En el caso de Ana MarÌa Matute, a partir de 1971, aÒo en que publica La torre vigÌa, aparca las inquietudes vagamente sociales y realistas y decide dar rienda suelta, de manera m·s abierta y decidida, a su capacidad fabuladora, presente desde sus primeros tÌtulos pero adormecida por el ambiente literario reinante, que rechazaba como escapistas los relatos de corte fant·stico. La torre vigÌa supone, pues, un momento de ruptura que tendr· su consagraciÛn en 1996 con la publicaciÛn de Olvidado Rey Gud˙ , tras m·s de veinte aÒos de sequÌa que coinciden con una aguda depresiÛn de la autora. TambiÈn aquÌ, en este tipo de literatura m·s idealista, aparece su visiÛn nihilista de la existencia. Como escribe Santos Sanz Villanueva en La novela espaÒola durante el franquismo , ìeste heterogÈneo soporte anecdÛtico sirve para presentar una par·bola de nuestro mundo de donde sale una destructiva visiÛn de la vida con un tono radicalmente negativo, al cual nunca hasta ahora habÌa llegado tan en extremo la autora en su pesimista literaturaî.
Los libros de relatos
Parecidos rasgos estilÌsticos y tem·ticos, tambiÈn dentro de la corriente fant·stica, aparecen en Aranmanoth (2000), otra novela de gran calidad literaria donde se repite la poderosa capacidad fabuladora de la autora. Su ˙ltima novela publicada es ParaÌso inhabitado (2008), novela que combina lo melodram·tico y fant·stico con la narraciÛn realista en un regreso al tema de la niÒez, en esta ocasiÛn con una fÛrmula un tanto gastada. Poco antes de recibir el premio Cervantes se ha publicado La puerta de la luna (Destino), volumen que recoge todos los libros de relatos escritos por la autora ñ entre otros, Los niÒos tontos (1956) y Algunos muchachos (1968)- y que han ido, en su estilo e inquietudes, paralelos a su producciÛn novelÌstica. Por su calidad y dominio de la tÈcnica, ocupan un destacado lugar en su obra literaria. A diferencia de otros escritores, no hay en sus relatos una rebaja estÈtica ni la consideraciÛn del relato como un gÈnero menor. En 2000 publicÛ Todos mis cuentos , donde est·n todos los relatos escritos para niÒos, gÈnero en el que la autora barcelonesa ha conseguido tambiÈn un excelente nivel.
LuciÈrnagas
Es una de las primeras novelas de Ana MarÌa Matute y fue finalista del premio Nadal en 1947, tambiÈn premio de la crÌtica, pero no se publicÛ la versiÛn autorizada hasta 1955 bajo el tÌtulo …sta es mi tierra ; la versiÛn original se publica en 1993, revisada por la autora. Para poder ser publicada sufriÛ dr·sticos recortes por la censura; pero, a pesar del celo franquista a la hora de expurgar la novela, lo cierto es que la obra no cae en la condena explÌcita de ning˙n bando concreto de la guerra. No carga las tintas contra republicanos o nacionales, ni siquiera los menciona directamente ni hace disquisiciones polÌticas acerca de lo sucedido. Ana MarÌa Matute afirma una y otra vez que ella se quedÛ en los doce aÒos. Son los aÒos que tiene Sol en este libro, los aÒos que tenÌa cuando pasÛ la guerra civil por su vida. TambiÈn como a Sol, no le interesa entrar en debates estÈriles sobre las supuestas razones que llevaron a los ciudadanos
Sol se ve obligada a madurar, a abandonar su caparazÛn de niÒa durante la guerra y es en medio de esta tragedia cuando conoce un amor, intenso y denso, que viene a atarla a la vida en medio de la muerte m·s absoluta. Porque la b˙squeda desesperada de amor, en un mundo en el que es eso precisamente lo que falta, es el hilo conductor de la novela. El amor al que aspira Sol, sin mentarlo, no es necesariamente amor rom·ntico. Con un hermano ensimismado e impasible, y una madre temerosa y dÈbil, la protagonista hace honor a su nombre y vaga por su propia existencia de puntillas sin entender bien cu·l es la pasiÛn que lleva a sus semejantes a matar, amar, comer y vivir como si cada instante fuera ˙nico. Es en el momento en el que llega el amor, inesperado e implacable, cuando Soledad comprende quÈ es la vida; por quÈ se la ama y se le teme y por quÈ razÛn, incluso en medio del dolor m·s intenso, merece la pena vivirla y saborearla
ìEs una novela-novela, apuntando, como en todas las grandes novelas, por un lado al folletÌn rom·ntico y por otro a la lÌrica elegÌa, como lo es LuciÈrnagas , quiz· la novela m·s emocionalmente intensa que se ha escrito de nuestra guerra civil. Romance de frontera: revelador encuentro y desencuentro, convivencia impuesta a palo seco de dos mundos, dos culturas o inculturas ñricos y pobres-, con rotura abrupta de un promisorio idilio en el justo momento de la liberaciÛn para unos, la derrota y el exilio para otrosî (D·maso Santos)
TÈcnicas, lenguaje, temas.
NarraciÛn construida como selva de historias que confluyen en un espacio abierto e infernal, la Barcelona de la Guerra Civil. Barcelona tiende a perder sus rasgos reales y equivale a veces al bosque en la narraciÛn fant·stica folclÛrica. La novela mantiene un difÌcil equilibrio entre lo histÛrico y lo simbÛlico. NarraciÛn lineal que abarca toda la Guerra Civil. La guerra estalla al final del capÌtulo I y termina al final del ˙ltimo, con la entrada de las tropas de Yag¸e en Barcelona. Sobre el eje cronolÛgico principal hay un juego de retrospecciones heterodiegÈticas y homodiegÈticas, que sirven respectivamente para construir los antecedentes del personaje y para producir la ilusiÛn de la narraciÛn simult·nea. NarraciÛn de protagonismo conflictivo. Los personajes son, en su mayorÌa, adolescentes. Sol, la joven que abre y cierra la novela, ocupa un lugar destacado. Sin embargo, puntualmente asumen un papel protagonista Eduardo, Cloti, los hermanos Borrero. La narraciÛn tiende, sin embargo, a regresar a Sol (Soledad, nombre parlante que formula uno de los temas principales de la novela. Efectivamente, los personajes son ìmÛnadasî (sÌmbolo de las luciÈrnagas, de las mariposas disecadas) que puntualmente se comunican con el mundo exterior. Cada uno de ellos es el sujeto de una b˙squeda, una quÍte , que tiene sus raÌces en el cuento. El personaje tiende a ser ambivalente desde el punto de vista moral. Personajes ambivalentes y siniestros: Boloix y Pablo, ambos detentan moment·neamente el poder y son amos de un tesoro. Contrapunto, variaciones y dobles: Roda/Borrero; Sol/Cloti; Pablo/Cristi·n. El valor del n˙mero tres: Chano, Daniel y Eduardo. Pablo, Cristi·n y Daniel. El personaje femenino. Variaciones sobre el amor y la maternidad: MarÌa, Elena, la madre de Cloti, Cloti, la madre de los Borrero, Sol. Punto de vista: narrador omnisciente que tiende a focalizar con el personaje. Predomina la narraciÛn sobre la escena. La voz principal que enuncia tiene una clara voluntad de estilo. Prosa poÈtica que busca un ritmo solemne, casi de plegaria: juega con el sÌmbolo, la aliteraciÛn, los paralelismos, las enumeraciones.
G UÕA DE LECTURA. MOTIVOS, SITUACIONES, PREGUNTAS Y RESPUESTAS.
MOTIVOS Y PREGUNTAS
Deuteronomio, primera parte: pp. 11-
I
- El cuaderno escolar de Sol en Saint-Paul.
- Familia Roda.
- Eduardo, el hermano.
- La abuela del norte.
- RamÛn Boloix, el maestro.
- Estallido de la guerra.
- øEn quÈ Època crees que est· situado este primer capÌtulo de la novela? øQuÈ puedes deducir a partir de estas p·ginas en cuanto al entorno que rodea a la protagonista?
- Analiza con tanto detalle como puedas la voz narrativa de LuciÈrnagas.
- øCÛmo describe Sol la educaciÛn que ha recibido en Saint-Paul? øCÛmo la relacionarÌas con la siguiente cita: ´Alguna vez, calle arriba, vio niÒos desharrapados. NiÒos sucios, con costras en la nariz y descalzos, que pedÌan limosna. Estos niÒos le eran apartados r·pidamente.ª (p. 12)? øQuÈ representa para ella la figura de RamÛn Boloix?
- øDe quÈ manera concibe Sol la religiÛn?
II
- Ruina familiar.
- EjecuciÛn de Luis Roda, p. 42.
- ColectivizaciÛn de talleres, p. 43.
- Perspectiva sobre Eduardo, p. 45.
- øHa variado el contexto en que se desarrolla la obra con respecto al capÌtulo anterior?
- øCon quÈ compara Sol los tumultos de la guerra?
- øQuÈ cambio fundamental experimenta la familia de Sol en este capÌtulo? øCÛmo reacciona Sol ante la nueva situaciÛn? øY su hermano Eduardo?
III
- La conciencia de Elena, la madre.
- El hambre. ìCada hombre era un estÛmagoî.
- Los refugiados, pp. 54-55.
- Cloti.
- La Navidad.
- Historia retrospectiva de Cloti, pp. 64-65.
- Fin del negocio de la Gallega al estallar la guerra en 1936, p. 67.
- øQuÈ tipo de personaje es MarÌa, la vieja niÒera?
- øQuÈ figura literaria domina en la siguiente cita: ´EstÛmagos. En aquello se convertÌan los hombres. Cada hombre era un estÛmago, y cada estÛmago un
- øHacia dÛnde se traslada el foco de atenciÛn en este comienzo de la segunda parte? øPor quÈ crees que es asÌ? øCÛmo describirÌas las relaciones que se dan entre los tres hermanos Borrero?
II
- Sol, Eduardo, Cristi·n.
- Perspectiva de Cristi·n sobre Sol.
- Eduardo en busca de Chano.
- Sol y Cristi·n beben coÒac en la escalera mientras aguardan la muerte de Daniel.
- El padre de los Borrero escribe un tratado de patrÌstica, p. 165.
- Explica quÈ tipo de estructura narrativa une a este capÌtulo con el anterior. øQuÈ ´seÒalesª te permiten deducir tal relaciÛn?
- øCÛmo definirÌas la relaciÛn que se establece entre Sol y Cristi·n?
III
- Muerte de Daniel.
- Padre llora la muerte de daniel, p. 130.
- Simult·neamente, la ciudad bombardeada desde el puerto.
IV
- Llega Pablo.
- Historia retrospectiva de Pablo, pp. 175-180.
- InterrupciÛn de la historia de Pablo. Encuentro de Pablo con Cristi·n y Sol, p. 180.
- RetrospecciÛn muy larga sobre Pablo: o En Badajoz, p. 190. o La taberna de AntÛn, p. 191. o La Biblia. o Historia de AntÛn, el anarquista, p. 192. o El asalto a la c·rcel en vÌsperas del estallido de la guerra, pp. 197- 206.
- La narraciÛn vuelve a la escena de Sol y Cristi·n mientras caen las bombas sobre Barcelona.
- En esta ocasiÛn es la historia de Pablo la que se nos cuenta. SeÒala, como si de un esquema se tratara, los hitos fundamentales en la vida de Pablo, aquellos que consideres que han podido ir forjando su personalidad hasta llevarlo a convertirse en el hombre que es ahora.
- øQuÈ papel desempeÒan en la vida de Pablo las citas bÌblicas que encontramos en las p·ginas 188, 194, etcÈtera?
- Busca las frases que, seg˙n tu parecer, dan comienzo y final a la historia personal de AntÛn, el dueÒo de la taberna.
V
- Pablo desde la perspectiva de Sol.
- Chano llega a casa de los Borrero sin Eduardo, aparentemente vÌctima del bombardeo, p. 213.
- Chano, p. 216.
- Cristi·n y Sol sepultados e inconscientes en el escombro del bombardeo.
- En este capÌtulo Sol se encuentra con la muerte cara a cara. øQuÈ sensaciones despierta ese hecho en la joven?
- øQuÈ funciÛn desempeÒa el personaje de Chano? øCÛmo lo describirÌas?
VI
- Cristi·n recupera la conciencia, p. 219.
- Cristi·n encuentra a Pablo, que tiene las dos piuernas rotas, p. 222.
- Pablo delega la salvaciÛn en Cristi·n, p. 223.
- Comenta la siguiente cita tanto desde el punto de vista argumental como desde el punto de vista narratolÛgico y estilÌstico: ´ìS·lvate t˙, por lo menosÖî Siempre, siempre igual. ìAprovecha t˙, por lo menos.î ìYa que no puedo yo, que puedas aprovechar t˙Öî (ìPablo, Pablo, hermano. Yo no sÈ recoger lo que t˙ me das, yo no sÈ aprovechar lo que t˙ me das, hemos vivido siempre asÌ, recogiendo yo cosas que no pedÌa, que me permitÌa escoger, he vivido siempre con el peso de lo que t˙ me dabas. Siempre, a la fuerza, cargando con una vida que no era la mÌa, que no era para mÌ. Pablo, Pablo, hermano, quisiera explicarte tantas cosas ahora, quisiera explicarte toda mi cobardÌa, la calle por la que avanzamos t˙ y yo se corta, se rompe, y hay un vacÌo debajo de mis pies, un enorme hueco por donde tu vida cae, cae y se pierde. Pablo, Pablo, tu voz est· llena de eco. No quiero liberarme asÌ de tu vida, de tu pesoÖî)ª (p. 223).
VII
- Cristi·n y Pablo.
- Suicidio de Pablo, pp. 234-235.
- Cristi·n, Chano y Sol se apoderan de la Biblia y de las llaves de Pablo.
- øQuÈ sentido tienen las palabras que Pablo dedica a su hermano y a Sol antes de morir?
VIII
- Sol, Cristi·n y Chano en la torre de Sarri· donde residÌa Pablo.
- 15 de noviembre de 1938, p. 245.
- Met·fora de las luciÈrnagas, p. 247.
- El tesoro de Pablo, p. 255.
- M·s met·foras de luciÈrnagas, p. 256.
- Chano abandona a Cristi·n y a Sol en la casa.
- øQuÈ impresiÛn producen los soldados en Sol?
- øEn quÈ momento cronolÛgico se produce este capÌtulo? øPor quÈ es importante para los personajes contar con una referencia temporal? øCÛmo se sienten Cristi·n y Sol con respecto al tiempo?
- Analiza las diferentes reacciones de Cristi·n, Sol y Chano ante el descubrimiento de las joyas de Pablo.
IX
- Amores de Cristi·n y Sol. Recuerdos de Cristi·n.
RESPUESTAS
Deuteronomio. Primera parte
I
- Estas primeras p·ginas de la novela sit˙an la infancia de Sol en el segundo cuarto del siglo XX, puesto que su ingreso en el colegio de Saint-Paul se produjo el 2 de octubre de 1927. TambiÈn se nos dice que en el internado pasÛ ´nueve aÒos largos y casi in˙tilesª (p. 11) y que ´con diecisÈis aÒos inquietos, ignorantes [Ö] le sorprendiÛ el estallido de la guerraª (p. 36), de lo que deducimos que es en 1936 cuando la muchacha termina su formaciÛn en Saint-Paul (y asÌ nos lo confirma la nota del cuaderno que hallamos en la p·gina 13: ´ConcluyÛ su educaciÛn en Saint- Paul: quince de junio de mil novecientos treinta y seisª). En cuanto al entorno que rodea a la protagonista, podemos inferir que proviene de una familia acomodada, ya que Sol se ha criado con niÒeras y, despuÈs, ha asistido a un internado privado y catÛlico. Su padre ´Era dueÒo de unos talleres de fundiciÛn, que constituÌan el patrimonio de los Roda desde hacÌa tres generacionesª (p. 16). Su madre, Elena, era una mujer bella y religiosa, ´un poco a la antiguaª (p. 19), a la que todo el mundo propone como modelo a seguir para Sol, de ahÌ que los planes de su padre para la joven terminen ´Cuando te casesÖª (p. 20). En resumen, debemos concluir que el ambiente que rodea a la protagonista es burguÈs, tradicional, elitista, machista, frÌo y distante.
- En LuciÈrnagas nos hallamos ante el tipo de narrador que suele conocerse como omnisciente. Se trata de una voz narrativa, que por lo general suele ser retrospectiva, que no forma parte de la historia (heterodiegÈtico) y que est· situada en un nivel superior al de los personajes (extradiegÈtico), de ahÌ que conozca no sÛlo como Èstos act˙an y hablan en cada momento, sino tambiÈn cÛmo piensan. A la luz de todo lo anterior, es lÛgico que este tipo de narrador se exprese utilizando la tercera persona y los tiempos verbales pretÈritos. Algunas citas que demuestran la omnisciencia de la voz narrativa de LuciÈrnagas son: ´Õntimamente, le invadÌa un hondo desfallecimiento, una dilatada perezaª, (p. 19); ´…sta fue la primera vez que perdiÛ confianza en su padreª (p. 26); ´Sol empezÛ a sentir una irreprimible antipatÌa por su abuelaª (p. 30).
- Ya hemos mencionado que los aÒos de la protagonista en el internado fueron ´largos y casi in˙tilesª (p. 11), motivo por el que cuando, a los diecisÈis, abandona Saint-Paul, los considera ´ignorantesª (p. 36). En las p·ginas 13-14, se nos explica en quÈ ha consistido la educaciÛn de la joven: ´Ciertamente logrÛ dominar a medias su torpeza de movimientos, sus manos demasiado nerviosas. SabÌa escribir correctamente, con letra delgada, pulcra. Recitar, con cierto Ènfasis, poesÌas francesas. Dibujar flores y paisajes con corzas y cipreses. Pero continuaba negada al mundo de los n˙meros, casi como el primer dÌa de colegio. Sus notas en matem·ticas habÌan sido siempre lamentables. Sin embargo, en historia y geografÌa consiguiÛ incluso diplomas, prolijamente adornados con cenefas de rosas, y alg˙n lacito del que pendÌa una medalla de aluminio. Aun asÌ, al cabo de aquellos nueve aÒos, seguÌa sintiÈndose insatisfecha, curiosa.ª El hecho de que las monjas no satisfagan las dudas y las preguntas de Sol nos hace pensar en un tipo de educaciÛn demasiado restrictiva y tradicional, que no estimula ni la curiosidad ni la inteligencia de las alumnas y que no las prepara para valerse por sÌ mismas en el dÌa a dÌa, sino para limitarse a un ·mbito domÈstico y depender de otras personas en lo dem·s. Se trata tambiÈn de una educaciÛn elitista, tal y como demuestra la cita de la p·gina 12 que se incluye en el enunciado. Se nos habla de los niÒos ´desharrapadosª de los que procuran apartar a Sol, pero tambiÈn de las distinciones que se hacen con las niÒas de ´ìla otra casaî [Ö] donde se daba
educaciÛn gratuita a muchachas pobresª (p. 21). Para Sol, el hecho de poder relacionarse con una persona ajena a ese mundo, como RamÛn Boloix, que ´no creÌa que preguntar ciertas cosas estuviera vedado a una muchacha de quince aÒosª (p. 32), supone una gran novedad y una cierta liberaciÛn, puesto que le permite enfrentarse a sus dudas y miedos. Aun asÌ, esa primera relaciÛn que la joven considera sincera e inocente termina por ser ´destruida de un modo sencillo y decisivoª (p. 33) por su abuela, quiz· la persona del entorno de Sol que m·s claramente encarna el ideal de educaciÛn represiva que se le est· imponiendo a la muchacha.
- La religiÛn es uno de los elementos fundamentales del entorno de Sol, tanto en el internado como entre su familia. Sin embargo, para la muchacha se trata de una idea confusa y poco clara, de algo que tan pronto le provoca miedo (´Oscuramente, con una gran angustia, se temÌa dentro de aquella ancha sombra donde se apretujan y gimen los que est·n al lado izquierdo de aquel Dios que le habÌan enseÒado a temer, sin comprenderloª, p. 22), como fascinaciÛn (´SentÌa hambre de belleza, y aquel invierno se enamorÛ de Jesucristoª, p. 20). TambiÈn en la concepciÛn de la religiÛn por parte de Sol podemos apreciar, entonces, las consecuencias de la educaciÛn impuesta, irracional y dogm·tica.
II
- Efectivamente, el contexto ha cambiado. Tal como nos indicaban las ˙ltimas palabras del capÌtulo anterior, la guerra ya ha comenzado (hecho que sabemos que se produjo el 18 de julio de 1936). …se es el momento que debemos tomar como referencia para entender expresiones como ´Los primeros dÌas la sumieron en un estado de apatÌaª (p. 37) o ´Apenas transcurriÛ una semana desde que se oyeron los primeros disparosª (pp. 37-38). La guerra ha trastocado enormemente la vida de toda la familia de Sol, ya que ´Su padre ya no era dueÒo de nadaª (p. 37) y el miedo impide incluso que salgan a la calle.
- Sol, que apenas comprende el por quÈ de la guerra en la que de repente se ha visto inmersa, compara el alboroto que la revoluciÛn provoca en las calles con la fiesta del carnaval que ´de niÒa tuvo que contemplar [Ö] desde detr·s de los cristalesª (p. 38) porque le estaba vedado, porque era ´maloª (p. 38). El miedo de la muchacha se acrecienta, ya que ´Ahora, esas gentes que no debÌan mirarse, prohibidas [Ö], invadÌan de nuevo la ciudadª (p. 38).
- Ya hemos comentado que la familia de Sol experimenta grandes cambios en esta etapa, pero el m·s importante de todos ellos, sin lugar a dudas, es el de la muerte de Luis Roda, su padre, a manos de unos ´hombresª (p. 40) que se presentan a buscarlo en su casa en mitad de la noche. Para Sol, la muerte de su padre supone un punto de inflexiÛn en su vida, toma conciencia de que ´algo irremediable habÌa sucedido que trastornaba el curso de su vida. Un mundo habÌa concluidoª (p. 42). A pesar de ello, contin˙a paralizada, ´quieta, como golpeadaª (p. 42). En cambio, su hermano parece vivir la muerte de Luis Roda como una liberaciÛn que le permite centrarse en lo que realmente le interesa (´Algo habÌa en su mirada que denotaba cierta satisfacciÛn por el rumbo que su existencia iba tomando. Por alguna razÛn, habÌa momentos en que Eduardo casi parecÌa feliz. Hasta entonces su vida fue como a rastras de algo, forzada. Ahora, por vez primera, parecÌa hacer lo que m·s le agradabaª, p. 43).
III
- MarÌa, la criada de la familia Roda, se nos presenta en este capÌtulo como un personaje anclado ´en un mundo, ˙nicamente suyoª (p. 54) y que est· dispuesta a defender hasta las ˙ltimas consecuencias, de ahÌ su ´casi incomprensible fidelidadª (p. 47) hacia su seÒora.
el profesor no la ha ayudado de manera altruista, sino que perseguÌa un fin, el de aprovecharse de ella al igual que lo habÌa hecho de Cloti.
- SÌ, algunas de esas citas podrÌan ser las siguientes: ´°QuÈ pobre cosa el cuerpo humano! Y, seg˙n Eduardo, era lo ˙nico que poseÌamos. In˙tilmente intentÛ comprenderloª (p. 128); ´VolviÛ a pensar en Eduardo, en la sensaciÛn de frÌo que emanaba. Aquel frÌo tal vez le liberaba de incomodidades, de escr˙pulos. Sumergido en un mundo blanco, sin amor, sin odio, sin esperanzas ni recuerdos. No, no. Ella no podrÌa ser jam·s como su hermanoª (p. 129).
Segunda parte
I
- Al inicio de esta segunda parte, los personajes de Pablo, Cristi·n y Daniel Borrero se convierten en el centro de atenciÛn de la novela. La familia Borrero le proporciona al lector un excelente contrapunto con respecto a los Roda, puesto que, aun residiendo en la misma ciudad, ambas familias proceden de ambientes completamente distintos: la comodidad econÛmica de los Roda se opone a las miserias de los Borrero, la estructura tradicional de la familia de Sol contrasta sobremanera con el hogar roto en que han crecido Daniel y sus dos hermanos, y las relaciones entre los miembros de uno y otro clan son bastante diferentes entre sÌ. Pablo, el mayor de los hermanos Borrero, se ha sentido siempre muy unido a su padre, un humilde profesor al que su mujer abandonÛ al considerar que la vida que le ofrecÌa no era suficiente para ella. Pero el joven no siente lo mismo por sus dos hermanos menores, m·s bien les guarda cierto resentimiento y los desprecia. Cristi·n, por su parte, se ha visto obligado a aceptar una vida que en realidad iba destinada a Pablo, de ahÌ que se sienta como si, sin siquiera haberlo pedido, estuviera continuamente en deuda con su hermano mayor. Daniel, el m·s joven de los tres, est· algo m·s apegado a Cristi·n que a Pablo, pero tan sÛlo debido a que cree que el desprecio que ambos sienten hacia el mayor de los hermanos los une de alguna manera.
II
- El primer capÌtulo de esta segunda parte acaba con Eduardo entrando en casa de Daniel en compaÒÌa de ´una muchachaª (p. 147). En las p·ginas 150-151, descubrimos que esa joven es Sol (´cerca de las doce llegaron a la calle en que vivÌa Daniel, en una parte de la ciudad desconocida para Solª). Por lo tanto, desde el punto de vista estructural, podrÌamos decir que este capÌtulo comienza en un momento cronolÛgico anterior al del final del capÌtulo I de la segunda parte y avanza hasta sobrepasarlo para continuar con la acciÛn.
- Entre Sol y Cristi·n se establece una relaciÛn basada en la identificaciÛn mutua a pesar de la gran cantidad de diferencias que los separan (vÈase la respuesta a la pregunta 1 del capÌtulo anterior). AsÌ lo demuestran citas como: ´Ellos no se divertÌan. No sabrÌan nunca divertirse, quiz· tampoco podrÌa ya interesarlesª (p.
- o ´Aquella mirada lÌmpida le parecÌa insoportable y dulce a un tiempo. ì°Es horrible ser joven, limpio, inocente!î, pensÛ. …l lo sabÌa bienª (p. 159). La guerra en la que se han visto envueltos sin remedio, el dolor y la muerte que los rodean, los han convertido en seres que experimentan emociones casi idÈnticas (´ahora, estaban desesperadamente cerca, sacudidos por la misma angustia de no poder vivirª, p. 160).
IV
- Los momentos compartidos con su padre y las miserias, para Èl inmerecidas, que su progenitor tuvo que padecer para poder permitÌrselos.
- Las vicisitudes que Èl mismo tuvo que sufrir para poder estudiar.
- Trabajo en el matadero.
- Estancia como maestro en un pueblo de montaÒa aislado.
- RelaciÛn con la mujer del herrero.
- Refugio en la bebida.
- Hallazgo de la Biblia.
- Ocupa la vacante en el pueblo de Badajoz.
- Amistad con AntÛn.
- Sentimiento de inclusiÛn entre los obreros.
- Huelga en la f·brica.
- LiberaciÛn de los presos y muerte de varios obreros.
- DesengaÒo ante la insuficiencia de su venganza.
- Pablo recurre a la Biblia, como ya hemos mencionado, en un momento de su vida en el que experimenta fuertes sentimientos de aislamiento con respecto a los dem·s y de desprecio por sÌ mismo. Las citas que encontramos en estas p·ginas pertenecen al Antiguo Testamento (m·s concretamente al libro quinto del Deuteronomio) y hacen referencia al momento en que YahvÈ le muestra a MoisÈs la tierra prometida al tiempo que le anuncia que Èl nunca entrar· en ella. Pablo se identifica con la exclusiÛn de MoisÈs que, a partir de ese momento, llega a convertirse en una obsesiÛn constante para Èl: a pesar de sus esfuerzos, esa tierra prometida le est· y le estar· siempre vedada, hecho que no hace sino aumentar sus resentimientos y ansias de venganza contra el mundo.
- La historia personal de AntÛn comienza en la p·gina 192, cuando el narrador asevera: ´AntÛn fue soldado en la guerra de ¡fricaª. Podemos darla por finalizada en la p·gina siguiente, la 193, cuando se nos dice: ´Por el contrario, dÌa a dÌa se le hicieron hueso, esqueletoª.
V
- Sol se siente abrumada ante la enormidad y lo absurdo de las muertes que la guerra est· provocando. A pesar de que Chano insin˙a que Eduardo, su hermano, podrÌa estar muerto, la joven no es capaz de reaccionar: ´Un vacÌo, una s˙bita incredulidad la invadÌa por momentos, un enorme frÌo ganaba sus brazos, su pecho su corazÛn. [Ö] Y el vacÌo iba abriÈndose a su alrededor, un vacÌo que la alejaba m·s y m·s de los seres y de las cosas. [Ö] Nada podÌa arrancarle un sollozo, como a Chanoª (p. 214).
- El personaje de Chano sÛlo es comparable en cuanto su fidelidad hacia Daniel con el de la vieja MarÌa, la leal criada de la familia Roda. Se trata de un joven desposeÌdo, fuerte pero poco inteligente, que necesita depender de alguien a quien considere superior para poder salir adelante. Es, a su vez, el ˙nico capaz de sentir verdadero dolor por la muerte de su admirado Daniel, probablemente debido a su naturaleza irracional, instintiva. Chano act˙a como contrapunto del resto de los personajes de la novela, puesto que, hasta la muerte de Daniel, no se ha visto afectado a nivel emocional por la barbarie de la guerra (´nada de esto podÌa conmoverle demasiado, era lo ˙nico que conocÌa. La ˙nica verdad, lo ˙nico que habÌa llenado su vida era aquel amigo que tuvoª, p. 215).
IX
- Se refiere al hecho de que Cristi·n deberÌa estar en el frente combatiendo y, sin embargo, ha conseguido mantenerse oculto en su casa para evitarlo. Cristi·n tiene claro que no quiere morir; para Èl no hay ideologÌa que justifique la barbarie de una guerra.
- Se trata de Cloti quien, a pesar de su amistad con Sol, no puede evitar marcar la diferencia entre dos mundos divididos y, para ella, irreconciliables. AsÌ lo atestigua la siguiente cita de la p·gina 69: ´ìA pesar de todo ópensÛ Soló, Cloti no puede dejar de hacer distinciones entre ëvosotrosí y ënosotrosí, øpor quÈ?îª.
- Cristi·n y Sol se ven obligados a abandonar la casa porque los hombres del SIM (Servicio de InformaciÛn Militar) quieren ´hacerse cargoª (p. 265) de ella. Adem·s, los detienen y se los llevan presos.
Tercera parte
I
- Las tropas franquistas, comandadas por el general Yag¸e, entraron en la ciudad de Barcelona el 26 de enero de 1939. Para entonces, la ciudad ya estaba pr·cticamente arrasada debido a los bombardeos; el ambiente era desolador. Cloti, al igual que muchos otros republicanos, decide marcharse de Barcelona por temor a las represalias que el bando nacional pueda tomar contra ella.
- Para Sol, la palabra ´madreª tiene un significado antiguo, el que le recuerda a Elena, a su propia progenitora, a esa mujer que le ponÌan como modelo y que apenas si ha podido sobrevivir a la guerra debido a su falta de resoluciÛn, a su car·cter dependiente del sexo masculino. Pero ese tÈrmino tambiÈn cuenta con una acepciÛn nueva ahora que ella misma est· embarazada de Cristi·n y siente por primera vez cÛmo una vida va creciendo en su interior en medio de la barbarie que la rodea.
- Al principio, Elena reacciona con incomprensiÛn (´°Sabe Dios que procuro comprenderte, pero parece que me hablas en otra lengua!ª, p. 286). Sin embargo, su necesidad de recuperar la vida que tenÌa antes de la guerra la lleva a intentar aceptar a Sol tal y como es ahora: ´Sol, Ûyeme. Es verdad que no entra en mi mundo, en mi vida, esto que me dices. Que me duele, como sÛlo t˙ puedes saberlo. °Pero no quiero dejarte ni ahora ni nunca! [Ö] Haremos lo que sea para arreglarlo, para que seas felizÖª (p. 287); ´Si le encuentrasÖ si volvÈis a veros, volved. Yo estarÈ esper·ndoos a los dosª (p. 289).
II
- Recordemos que en el capÌtulo II de la primera parte hablamos de los tumultos y alborotos que los inicios de la guerra provocaban en la calle; tanto era asÌ que Sol incluso los comparaba con la fiesta del carnaval. Sin embargo, cuando el conflicto ya llega a su fin, la protagonista habla de ´una turba violenta y silenciosaª (p. 292). Le llama la atenciÛn lo distinta que es ahora la situaciÛn (´Sol recordÛ los grupos que, al principio, saqueaban las casas y los palacios, las turbas que paseaban su botÌn por las calles, orgullosas, ebrias de alegrÌa como si fuesen dueÒas del mundo. Ahora era muy distinto, parecÌan bandadas de cuervos silenciosas, apenas se oÌa el grito breve de un niÒo, a quien sofocaban, empuj·ndole, o el forcejeo de dos hombres disput·ndose un saco a tironesª, p. 293). La ciudad que antes parecÌa rebosar de energÌa y esperanzas conforma ahora un entorno l˙gubre y silencioso.
III
- Desde el punto de vista literario, debemos mencionar la utilizaciÛn de figuras como la an·fora, el paralelismo y la aliteraciÛn. Todos estos tropos se basan en la repeticiÛn de elementos ósem·nticos, sint·cticos y fonÈticos respectivamenteó, de modo que consiguen crear un ritmo y una estructura constantes. AsÌ, provocan en el lector cierta sensaciÛn de letanÌa, de oraciÛn. Desde el punto de vista argumental, podrÌamos decir que se trata de una breve recopilaciÛn de todas las vicisitudes a las que han tenido que enfrentarse Cristi·n y Sol para poder sobrevivir, para poder llegar a estar juntos y comenzar una nueva vida a pesar de todo lo ocurrido.
- Los tres ˙ltimos p·rrafos de la novela nos sit˙an en el dÌa de la entrada de las tropas nacionales en Barcelona (´Una columna de tanques e infanterÌa descendÌa hacia la ciudadª, p. 308). Cristi·n recibe un disparo procedente de esas tropas y cae derribado ´vertiente abajoª (p. 308). La muerte de su amado es lo que hace que Sol sienta que su vida tambiÈn est· destruida, puesto que con Èl se acaban sus proyectos de futuro.
BIBLIOGRAFÕA SELECTA
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cierto es que siempre se ha salido de los par·metros de cualquier clasificaciÛn. Sus
palabras llegaron demasiado pronto a un paÌs que no estaba preparado para ello.
Su obra, aun la m·s cruel y realista, aquella que nos enfrenta a una realidad
dura y sÛrdida est· teÒida de fantasÌa, de imaginaciÛn, de magia: siempre hay un
arzad˙ (que es, quiz·, un guiÒo que se hace a sÌ misma, y que volviÛ loco a m·s de un
erudito que querÌa saber de quÈ clasificaciÛn taxonÛmica habÌa salido esa flor: øera
tÌpica de La Rioja?, øflorecÌa en tierras catalanas? Ana MarÌa lo cuenta divertida: ´El
arzad˙ me lo inventÈ. No te puedes imaginar en Estados Unidos, con lo meticulosos
que son, cÛmo me preguntaban y me lo hacÌan dibujar en la pizarra, ìøBlanco?, pero
usted dice en su obra que es rojoî, ìEs que habÌa blancos y rojosî. Me pasÈ meses
dibujando en las pizarras de Estados Unidos arzad˙s, y me lo habÌa inventado todo.
Cuando estaba escribiendo si necesitaba una flor y no me acordaba de ninguna, pues
me la inventaba; en lugar de poner nombres de flores de verdad, me imaginaba las
mÌas propias y les ponÌa un nombre: ìUn arzad˙, vengaî. A mÌ escribir sin inventar me
parece una pÈrdida de tiempo. La literatura es la literatura, y eso es lo que a mÌ me
gusta, literaturizar las cosas. Porque mi vida la he literaturizado, mis amores, mis
odios, mis episodios, mis dolores, mis felicidades, todo lo he convertido en literatura.
Est· muy bien la literatura, hijaª.
Estas palabras sirven para comprender a esta escritora que ha hecho de la
literatura el centro de su vida. DarÈ, aquÌ, un breve paseo por el universo de Ana MarÌa
Matute, por sus vivencias, sus mundos y sus creaciones.
Ana MarÌa Matute empezÛ a escribir muy joven, un caso de precocidad
creativa. ComenzÛ a escribir antes casi que a hablar. Ana MarÌa era tartamuda y, ante
la imposibilidad de hablar bien, escribÌa. Ella no tiene conciencia de cu·ndo escribiÛ el
primer cuento, ni siquiera de que hubiera un primer cuento, porque desde siempre ha
estado imaginando historias y viviendo con las palabras. Porque para ella la escritura
era, y es, una forma de estar en el mundo, una forma de ser.
Con solo cinco aÒos escribÌa cuentos, que ella misma ilustraba, para sus
hermanos y primos, y hasta hizo una revista ( La revista de Shibil ), con cuentos por
entregas, historietas e incluso publicidad, todo con sus correspondientes dibujos, que
era la delicia de todos. Sus primeros honorarios los ganÛ hacia los catorce aÒos,
cuando un cura amigo de la familia (al que sus tÌas, emocionadas con Ana MarÌa, le
habÌan hablado de la revista) la llevÛ a una asociaciÛn de amigos que hacÌan una
especie de catecismo; allÌ, le encargaron unos cuentos ilustrados sobre diversos
temas. Le pagaban 125 pesetas, que entonces era bastante. Y ella se divertÌa mucho
haciÈndolos. Ya se veÌa hacia dÛnde se decantaba: los malos eran los ricos y los
buenos, los pobres. ´Claro, es que como yo oÌa a las tatas hablar de sus pobres
familias, a los niÒos de Mansilla, pues para mÌ esos eran los buenos.ª
Su madre, con la que no mantuvo nunca una buena relaciÛn, pero que intuyÛ el
talento y lo diferente que era la pequeÒa Ana MarÌa, guardÛ todas aquellas libretas en
las que ella escribÌa sus primeras historias. Se las entregÛ a Ana MarÌa el dÌa de su
boda. Actualmente se guardan en la biblioteca de la Universidad de Boston. (Se
publicÛ una ediciÛn facsÌmil en 2002, Cuentos de infancia .) Es curioso ver cÛmo en
esos relatos se vislumbra ya a la escritora. Ana MarÌa Moix, que escribiÛ el prÛlogo a
esta ediciÛn y que conoce bien a Matute, lo explica asÌ: ´Al leerlos ahora podemos
disfrutar no solo de una muestra excepcional de los primeros pasos de una de los
mayores escritores de la narrativa escrita en castellano a lo largo del siglo XX y XXI,
sino de la constataciÛn de un fenÛmeno, de un proceso, del que esas p·ginas aportan
pruebas: el universo literario, y verbal, de Matute [Ö] estaba casi configurado a la
edad en que empezÛ a leer y a escribir. Matute, a los cinco aÒos, era ya la escritora
que llegarÌa a ser. Ya estaba ahÌ, menuda, con un largo aprendizaje por delante; pero
ya estaba ahÌ. Ya era una escritora tocada por la gracia, por el don, por el genioª.
Adem·s, Ana MarÌa ilustraba todos sus cuentos con unos dibujos realmente
deliciosos.
En estos primeros aÒos la imaginaciÛn de Matute se nutrÌa de las historias que
les contaban las tatas, asÌ como de las primeras lecturas (Andersen, Peter Pan, los
escritores rusos, Cumbres borrascosas ). Pero, sobre todo, de los cuentos de hadas,
por los que siempre ha tenido un enorme interÈs. Los cuentos de Andersen, de los
Grimm, de Perrault (que nunca fueron escritos para niÒos) son un reflejo de los
temores de una Època y una guÌa para enfrentarse a la vida: el hambre de Pulgarcito o
de Hansel y Gretel, los padres que abandonaban a sus hijos en el bosque para no
verlos morir, las malas relaciones entre diversos miembros de una familia, etc.
Cuentos que no tienen nada que ver con las versiones edulcoradas que se han hecho
posteriormente (Ana MarÌa escribiÛ El verdadero final de la Bella Durmiente para
recuperar el final mutilado del cuento de Charles Perrault: el cuento no acababa con el
beso de los prÌncipes, sino que continuaba con el enfrentamiento de la princesa a la
dura realidad de la vida. La protagonista llega al palacio con su prÌncipe y allÌ se
encuentra con la suegra, una ogresa que se querÌa comer a su nuera y a sus nietos,
una realidad que no tenÌa nada que ver con la felicidad final feliz del cuento. El de Ana
MarÌa acaba: ´Pero debe suponerse que, tal y como suelen terminar estas historias,
fueron todos muy felices. Aunque la Princesa nunca m·s serÌa tan c·ndida, ni el