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Moquillo veterinario, Transcripciones de Anatomía

Enfermedad del moquillo en animales

Tipo: Transcripciones

2022/2023

Subido el 10/07/2023

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5.1. Definición de la enfermedad
El Distemper Canino (DC) también conocido como Enfermedad de Carré, Moquillo, Catarro del
perro, Muermo del perro o Peste canina es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa
producida por un virus que ataca a caninos domésticos, así como un amplio rango de especies
silvestres. Enfermedad multisistémica que causa síntomas relacionados con el sistema
gastrointestinal, respiratorio, tegumentario y en algunos casos el Sistema Nervioso Central (SNC).
Esta enfermedad es muy conocida a nivel mundial dada su alta tasa de mortalidad, con la aparición
de vacunas de virus vivos modificados en los años 60, la enfermedad ha estado bajo control. Es
considerada la patología vírica más seria que afecta a la especie
5.1. Antecedentes de la enfermedad
Los Virus que le dieron origen al Virus del Distemper Canino (VDC) son el de la peste bovina y el del
sarampión humano, esto producto de la infección Inter especies bovinohombre-perro. Así se
originó como un patógeno epizoótico en Suramérica como consecuencia de las epidemias de
sarampión entre los indígenas durante el periodo de colonización de América, dada la adaptación
del virus del sarampión en los perros.
Se cree que el VDC fue introducido en Europa, específicamente en España en el siglo XVIII (año
1760). En 1763 se presentó en Madrid la epizootia que dejó 900 perros muertos en un solo día (9).
En la historia científica el primer reporte fue realizado por Antonio de Ulloa en 1964, el cual
observó cómo se desarrolló la enfermedad en Ecuador y Perú, describiendo hallazgos de encefalitis
en perros menores de un año y reportando que los perros con sintomatología neurológica eran
menos agresivos que los perros que tenían rabia y que a diferencia de ésta, la enfermedad no se
transmitía por medio de mordidas. También describió que la enfermedad iniciaba con síntomas
como depresión, pérdida de apetito luego progresaba a convulsiones, vómito sanguinolento,
debilidad e incapacidad para mantenerse de pie y cuando se recuperaban no volvían a presentar
los síntomas. En este mismo año la enfermedad se diagnosticó en Gran Bretaña e Italia y en 1770
en Rusia.
En 1767, Antonio de Ulloa reportó otra epizootia de DC en Louisiana, mostrando así que el virus se
había diseminado en Norteamérica.
En 1809 Edward Jenner escribe uno de los primeros artículos de esta enfermedad subrayando que
era desconocida antes de la primera mitad del siglo XVIII en Europa, reconoce que la enfermedad
es infecciosa y su transmisión es por medio de fómites, también identificó que los cachorros son
más susceptibles que los adultos y diferenció el DC de la rabia, afirmando que el ser humano no se
puede infectar.
Karle en 1884 realizó la primera inoculación experimental de la enfermedad, cepillando los labios
de perros jóvenes con la descarga nasal de perros enfermos, demostrando que la causa era un
agente infeccioso transmisible.
En 1861, Louis Pasteur cancela la teoría de la generación espontánea y da origen a la bacteriología
y la infectología, de ahí varios investigadores intentaron asociar el agente infeccioso del DC con
bacterias.
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5.1. Definición de la enfermedad El Distemper Canino (DC) también conocido como Enfermedad de Carré, Moquillo, Catarro del perro, Muermo del perro o Peste canina es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa producida por un virus que ataca a caninos domésticos, así como un amplio rango de especies silvestres. Enfermedad multisistémica que causa síntomas relacionados con el sistema gastrointestinal, respiratorio, tegumentario y en algunos casos el Sistema Nervioso Central (SNC). Esta enfermedad es muy conocida a nivel mundial dada su alta tasa de mortalidad, con la aparición de vacunas de virus vivos modificados en los años 60, la enfermedad ha estado bajo control. Es considerada la patología vírica más seria que afecta a la especie 5.1. Antecedentes de la enfermedad Los Virus que le dieron origen al Virus del Distemper Canino (VDC) son el de la peste bovina y el del sarampión humano, esto producto de la infección Inter especies bovinohombre-perro. Así se originó como un patógeno epizoótico en Suramérica como consecuencia de las epidemias de sarampión entre los indígenas durante el periodo de colonización de América, dada la adaptación del virus del sarampión en los perros. Se cree que el VDC fue introducido en Europa, específicamente en España en el siglo XVIII (año 1760). En 1763 se presentó en Madrid la epizootia que dejó 900 perros muertos en un solo día (9). En la historia científica el primer reporte fue realizado por Antonio de Ulloa en 1964, el cual observó cómo se desarrolló la enfermedad en Ecuador y Perú, describiendo hallazgos de encefalitis en perros menores de un año y reportando que los perros con sintomatología neurológica eran menos agresivos que los perros que tenían rabia y que a diferencia de ésta, la enfermedad no se transmitía por medio de mordidas. También describió que la enfermedad iniciaba con síntomas como depresión, pérdida de apetito luego progresaba a convulsiones, vómito sanguinolento, debilidad e incapacidad para mantenerse de pie y cuando se recuperaban no volvían a presentar los síntomas. En este mismo año la enfermedad se diagnosticó en Gran Bretaña e Italia y en 1770 en Rusia. En 1767, Antonio de Ulloa reportó otra epizootia de DC en Louisiana, mostrando así que el virus se había diseminado en Norteamérica. En 1809 Edward Jenner escribe uno de los primeros artículos de esta enfermedad subrayando que era desconocida antes de la primera mitad del siglo XVIII en Europa, reconoce que la enfermedad es infecciosa y su transmisión es por medio de fómites, también identificó que los cachorros son más susceptibles que los adultos y diferenció el DC de la rabia, afirmando que el ser humano no se puede infectar. Karle en 1884 realizó la primera inoculación experimental de la enfermedad, cepillando los labios de perros jóvenes con la descarga nasal de perros enfermos, demostrando que la causa era un agente infeccioso transmisible. En 1861, Louis Pasteur cancela la teoría de la generación espontánea y da origen a la bacteriología y la infectología, de ahí varios investigadores intentaron asociar el agente infeccioso del DC con bacterias.

El veterinario Henri Joseph Carré en 1905 descubrió el VDC, detectándolo en las descargas nasales y en las efusiones pericárdicas de los perros afectados, aislándolo. En 1906 Joseph Lignieres ratifica el trabajo de Carré. En este mismo año Hewer identifica bacilos pequeños, gruesos, no movibles, Gram-negativos en perros con DC. En 1913 Torrey y Rahe afirman que habían logrado reproducir la enfermedad en animales susceptibles a la infección mediante la inoculación de cultivos puros de la Bordetella bronchicanis de Ferry. En 1926 GW Dunkin y Patrick P. Laidaw ratifican que el DC es producido por un virus, confirmando la teoría de Carré. En 1977 se presentó un brote de DC en animales no vacunados en Finlandia, en 1985 en Suiza, en 2002 en Polonia y en el 2004 en Estados Unidos. 5.2. Agente etiológico y sus características La enfermedad del Distemper Canino (DC) es producida por el virus del Distemper canino (VDC), perteneciente al orden Mononegavirales, a la familia Paramyxoviridae y al género Morbillivirus.

  • Morfología: Es un virus pantrópico generalmente esférico de aproximadamente 150 a 300 nm de diámetro de ARN negativo de cadena simple de aproximadamente 15 Kb y peso molecular de 7,0x106. Su genoma presenta seis genes que codifican las seis proteínas del virión, cada gen codifica una única proteína, excepto el gen que codifica la fosfoproteína P. Su genoma se encuentra envuelto por una nucleocápside que mide de 13 a 18 nm de diámetro, de simetría helicoidal que se encuentra rodeada por una envoltura lipoproteica de espesor entre 5 a 8 nm, provista de espículas de longitud entre 9 a 13 nm. La nucleocápside incluye 3 proteínas: la nucleocápside asociada al ARN, la fosfoproteína que es una polimerasa dependiente de ARN (transcriptasa) y que interviene en el proceso de transcripción del ARN vírico, y la polimerasa mayor que actúa también como transcriptasa. Las proteínas asociadas a la membrana son: la proteína no glicosilada de membrana que es importante para la reestructuración y ensamblaje de nuevos viriones y proporciona estabilidad a la partícula vírica, la proteína glicosilada hemaglutinina/neuraminidasa y la proteína glicosilada de fusión, estas dos últimas proteínas se encuentran en forma de plepomeros o espículas. La proteína HN y la proteína F tienen un papel importante en la patogénesis de la infección mediando la entrada y salida del virus, donde la proteína HN tiene la función de permitir la unión del virus a la célula del hospedador por medio de la unión a receptores: SLAM o CD 150 (Molécula Linfocitaria Activadora de Señales), los cuales se expresan en la superficie de células del sistema inmune como timocitos inmaduros, linfocitos y monocitos activados, y células dendríticas maduras (5). Mientras que la proteína F media la fusión entre la envoltura viral con la membrana plasmática de la célula hospedadora a pH fisiológico (neutro), el virus logra entrar a la célula por medio de citólisis inmunomediada. Ambos tipos de plepomeros pueden inducir la síntesis de anticuerpos neutralizantes del virus (26,5,23); en el cuadro 1 se resumen las funciones de cada proteína.

El ARN nuevo que se forma se asocia a proteínas de la nucleocápside, que se producen en exceso y se acumulan en el citoplasma, dando lugar a la formación de cuerpos de inclusión característicos. Este es un virus que puede permanecer viable en un pH entre 4,5 y 9, a valores de pH por encima de 10,4 o por debajo de 4,4 el virus pierde su infecciosidad. Es capaz de sobrevivir durante una hora a una temperatura de 37 °C. Su tiempo de duración se extiende en temperaturas frías, manteniéndose viable hasta por 2 o 3 semanas a temperaturas que varían desde 0 a 4 °C y almacenado a -65 °C puede conservarse por más de siete años. En tejidos y secreciones sobrevive por al menos una hora a 37°C, y por tres horas a 20°C (25). Sin embargo, se inactiva rápidamente a la luz ultravioleta, al calor, a la acidez o alcalinidad extrema, a la desecación, a los solventes lipídicos y puede ser destruido al exponerlo a temperaturas entre 50 a 60 °C durante 30 minutos. Al ser un virus de estructura envuelta es sensible al éter, cloroformo y desinfectantes como formol (0,5%), fenol (0,75%) y amonios cuaternarios (0,3%), lo que hace que los procedimientos de desinfección en centros veterinarios sean eficaces para destruirlo. 5.3. Hospedadores El Virus del Distemper Canino (VDC) afecta naturalmente un amplio rango de especies de carnívoros terrestres pertenecientes al orden Canidae, Procyonidae, Mustelidae, Ursidae, Herpestidae, Hyaenidae, Phocidae, Ailuridae, Viverridae y Felidae

5.4. Epidemiología y factores de riesgo El Distemper Canino (DC) es una enfermedad enzoótica de distribución mundial que se puede presentar de forma endémica o epidémica, suele presentarse de forma endémica en zonas urbanas, ya que éstas mantienen planes vacunales; mientras que en zonas rurales se presenta de forma epidémica, ya que la población canina es más baja para mantener la infección de manera continua (36). Esta enfermedad presenta alto índice de mortalidad (50 – 100%), posiblemente porque en muchos países no se hace control por medio de vacunación o porque se vacuna con cepas no correspondientes a las endémicas de la zona, el índice de mortalidad también depende del estado inmunitario de los animales afectados y suele ser más alto en cachorros y en casos complejos donde se presenta neumonía o encefalitis (9,19). Después de la rabia, es la enfermedad infecciosa con mayor tasa de mortalidad en el perro (37). Es una enfermedad que es altamente contagiosa, es decir, tiene gran capacidad para infectar y diseminarse entre las diferentes especies susceptibles, esto gracias a que su proteína H presenta mayor variabilidad que otros Morbillivirus, razón por la cual tiene una mayor gama de hospedadores. Los caninos domésticos y carnívoros salvajes suelen ser afectados por la cepa 549Y del gen de la Hemaglutinina (H), mientrasque los carnívoros que no pertenecen a la familia Canidae suelen afectarse por la cepa 549H del gen de la Hemaglutinina (H) (38). La enfermedad presenta alta prevalencia en caninos domésticos y carnívoros salvajes, afectando a animales de todas las edades e incrementándose su índice de prevalencia en caninos cachorros

Su transmisión es de forma directa principalmente por aerosoles o por contacto con animales que se encuentren infectados, también es posible por medio de secreciones corporales o fómite (25). El virus entra por medio del tracto oral, respiratorio y ocular, llegando a las superficies mucosas e infectando de forma temprana a los linfocitos locales y las células mononucleares CD150, produciendo mecanismos neutralizantes para evadir la respuesta inmune del hospedador. Dentro de estos mecanismos se encuentra utilizar células del sistema inmune como transporte para llegar a los nódulos linfáticos regionales como los ganglios bronquiales, retrofaríngeos y las tonsilas, replicación en subpoblaciones de linfocitos, establecimiento de la viremia primaria asociada a leucocitos, intensa replicación en órganos linfoides disminuyendo las poblaciones de Th1 y por último establecimiento de un cuadro multisistémico (20). Para que el virus ingrese a los linfocitos debe presentarse una unión entre la hemaglutinina viral y el receptor linfocitario SLAM (receptor linfotrópico para Morbillivirus y se encuentra expresada en células T activadas, células B, monocitos y las células dendríticas (DCs)). Después de infectadas las células inmunes, se sintetiza el antigenoma (ARNm) y comienza a replicarse el virus formando un complejo ribonucleoproteico y evitando el reconocimiento del TollLike Receptor 3 (TLR-3), inhibiendo así las vías de activación del factor de transcripción Nuclear Factor-Kappa B (NF-kB) el cual tiene como función activar las citocinas proinflamatorias, quimiocinas, moléculas de adhesión y receptores inmunológicos (20). El virus utiliza las células inmunes para viajar a órganos linfoides como la pulpa blanca del bazo, la lámina propia del estómago y del intestino delgado (placas de Peyer), los ganglios linfáticos mesentéricos y las células de Kupffer del hígado, allí se replica causando una viremia primaria (aumento inicial de la temperatura corporal coincidiendo con la aparición del interferón circulante), esto sucede alrededor del día 7 post infección, para esto el virus ejerce un efecto deletéreo sobre la respuesta inmune adaptativa antiviral con el agotamiento selectivo de los linfocitos CD4+ Th1 afectando también la actividad proliferativa de células B y T CD8+ involucradas en la respuesta Th1 durante las primeras 72 horas post infección. Por esto, se evidencia una severa leucopenia entre el 1 y 7 día post infección con una disminución de hasta el 80% de las células mononucleares periféricas, y un 40-60% de linfocitos T y B infectados, con lo cual se pueden establecer infecciones bacterianas secundarias (20). Luego viene una segunda fase febril que se caracteriza por altos títulos virales y el inicio del cuadro clínico. El establecimiento multisistémico y la viremia secundaria permiten que el virus asociado a células mononucleares y endoteliales infectadas alcance el SNC a los 8 o 9 días post infección a través del plexo coroideo, sustentando la diseminación epitelio pantrópica propia de la fase más tardía de la infección. Además, existen otras vías de ingreso como la infección de neuronas receptoras luego de la invasión masiva de la mucosa respiratoria, donde a través de sinapsis neuronal, alcanzan el nervio y bulbo olfatorio, lugares donde comienza el proceso patológico, diseminándose luego al resto del SNC (42). Luego inicia la respuesta inmune humoral y celular entre los días 9 a 14 días post infección. Si la respuesta es adecuada y los anticuerpos neutralizantes alcanzan niveles óptimos, el virus no se propaga y los signos clínicos son leves, siendo el anticuerpo especifico IgG el más eficaz para

neutralizarlo extracelularmente e inhibir su diseminación intercelular. Pero si la respuesta inmune es débil o tardía el virus invade todo el organismo (células epiteliales respiratorias, tejidos que incluyen piel, glándulas exocrinas, endocrinas y epitelio de los sistemas gastrointestinal, respiratorio y genitourinario), luego puede desarrollar signos del SNC. La recuperación se acompaña de inmunidad prolongada y finaliza con la eliminación viral. El virus puede excretarse hasta por 60 a 90 días después de la infección, aunque son más característicos periodos menores de eliminación (42). Al parecer solo los caninos que producen anticuerpos anti-envoltura son capaces de detener una infección viral persistente del SNC. El resultado de la infección del SNC depende aparentemente de la aparición de anticuerpos IgG circulantes contra la glicoproteína H (20).