


Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Asignatura: Analisis e interpretacion de la imagen, Profesor: Angeles Marti Bonafe, Carrera: Història, Universidad: UV
Tipo: Apuntes
1 / 4
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!



GARCÍA MAHIQUES, R.. 2009. Iconografía e Iconología. Cuestiones de método (vol. 2) , Ed. Encuentro, Madrid., pp 75-91.
Los conceptos de τέ F 06 3ν F 06 8y su derivado τέ F 06 3ν F 06 8μιμ F 06 8τική, se afianzan en la
antigua civilización griega hacia la segunda mitad del siglo VI a.C., la época de Pisístrato, coincidente también con otros fenómenos culturales importantes, como lo sería el término de la fijación u organización definitiva por escrito de la recitación oral homérica. La Ilíada y la Odisea , como código de la identidad cultural helénica, conocen una madura estilización poética, es decir, un plan literario articulado con una trama, coincidente con la fase madura en el proceso de formación de un cuerpo, también articulado, de imágenes, tanto plásticas como literarias. Lo específico de todo esto es que ambas manifestaciones son poéticas, es decir discurren por un cauce que permite fijar con mayor intensidad sus contenidos en la memoria colectiva: las palabras aladas llegan de un modo más directo al corazón humano. Es durante el siglo V a.C. cuando esta fijación madura definitivamente y tiene lugar lo que Jiménez llama la invención cultural del arte, es decir la emancipación definitiva del arte, en concreto de la imagen, respecto de su anterior tutela mítica, vinculada al ritualismo, para incorporarse a la vida secular de la civilización. Entre los siglos V y IV a.C., se producen dos acontecimientos que van a consolidar definitivamente esta autonomía de la representación: por un lado los sofistas, especialistas en la formación de los individuos, educándoles como ciudadanos y, paralelamente, el asentamiento definitivo del pensamiento filosófico con Sócratres, Platón y Aristóteles. Se trata de dos fenómenos que coinciden también con la toma de conciencia del carácter específicamente humano de la poesía y de las artes, lo que conducirá a la autonomía de la representación, verbal, musical y visual, la cual ha sido posible bajo el signo de las artes de la imitación. ... Es evidente, pues, que poco a poco, a lo largo del período arcaico, se fue produciendo un deslizamiento en el vocabulario de la imagen que culminará en la primera teoría general de la mímesis elaborada por Platón, con quien estamos ya en el terreno de la imagen como apariencia, como una visualidad inspirada en la realidad exterior y sensible, perfectamente desligada de los simbolismos y de los rituales primitivos.
La imagen es ya algo autónomo y, en virtud de la mímesis, el ciudadano es consciente de una renuncia voluntaria a la credulidad que le hace confundir la realidad con lo imitado, con la ilusión, disponiéndose como narración de acontecimientos y vivencias pertenecientes, bien a la historia, bien al mundo de la ilusión poética. La imagen, de este modo, se convierte en algo que puede desempeñar una función cultural. Esto es realmente la autonomía de la imagen, formada ésta de dos componentes: forma o apariencia y contenido o significado, distinción que se hará en épocas posteriores, pero que en realidad el griego del período clásico ni siquiera se la llegó a plantear. Es evidente que todo el proceso de emancipación de la imagen, lo que Gombrich denomina el descubrimiento del reino crepuscular, o de los «sueños para los que
están despiertos», fue el descubrimiento decisivo de la mente griega. Su impacto se dejó sentir allí donde el reino de la poesía --que ahora permanece fijada por escrito-- coincide con el del arte, es decir en el mundo de la narración poética por medio de imágenes visuales, y que dicho descubrimiento, importante es subrayarlo, está regido por la razón crítica. Un último ingrediente explicará el revolucionario cambio cultural que se produjo: la libertad del artista para crear, que indudablemente fue propiciado por la democracia. Fue éste un proceso lento que comenzó ya en el siglo VII a.C. y culminó definitivamente en el siglo III a.C. con la introducción de los ciclos de imágenes, algo de lo que nos vamos a ocupar. Simultáneamente, se logra también un método convincente de representación del cuerpo humano. Gombrich ha puesto énfasis en una hipótesis que afecta a la relación entre narración icónica y la conquista técnica de la representación naturalista del cuerpo humano: «cuando los escultores y pintores clásicos descubrieron el carácter de la narración griega, pusieron en marcha una reacción en cadena que transformó los métodos de representación del cuerpo humano; y bastante más que eso». No cabe duda que el milagro griego fue posible en el contexto de la confluencia entre la fijación por escrito de la poesía épica y el deseo de representación del contenido de la misma. Lo prueba la cantidad de episodios míticos, literarios, presente en la decoración de multitud de piezas, especialmente en piezas cerámicas. En toda narración, interesa no sólo el qué, sino también el cómo, y para esto último conviene cierta licencia por parte del narrador para expresarse.
Cuando se introduce por primera vez la representación de la figura humana en el período geométrico, los mitos aún no gozaban de tradición figurativa. Cuando ésta se introduce, era al principio conceptual, no narrativa. El hecho de disponerse los mitos en imágenes implicó ya una primera relación entre la poesía y el arte, la cual fue imprecisa al principio, pero en la última etapa de maduración de este proceso, a las puertas ya del helenismo, puede hablarse de narración progresiva a través de la imagen, lo que significó una unión total entre narrativa e imagen.
Carl Robert fue el primero que estableció en Bild und Lied [Imagen y Palabra], la distinción de tres estadios en el desarrollo configurador de la relación de la imagen con la palabra, es decir la creación de imágenes con finalidad narrativa. ... Será posteriormente Kurt Weitzmann quien someta a crítica la terminología de Wickhoff recuperando la de Robert: simultáneo, monoescénico y cíclico.
Parece indiscutible que la pintura cerámica está ligada directamente a la literatura, y que su repertorio de imágenes se inspira en ella. El método simultáneo, la fórmula más antigua de organizar una narración visual, se percibe en los vasos de figuras negras del período arcaico, en donde la variedad de tipos iconográficos resulta ya considerable. Es importante destacar que la fuente literaria de estas representaciones es siempre la poesía épica, algo constante
Es observado por primera vez en una serie de vasos que Robert denominó Homerische becher, debido al tema que representan, y que conocemos nosotros como Vasos megáricos. Corresponden al siglo III a.C., lo cual no quiere decir que se trate de los objetos más antiguos, ya que probablemente los ciclos estarían presentes en otros objetos anteriores, pero éstos no se conservan. Se trata, pues, de la disección de un episodio en tres escenas en las que se ha tenido incluso que repetir personajes en cada una.
Vemos pues que el artista es muy fiel a la fuente literaria y sacrifica la libertad creativa con tal de no salirse de los estrictos límites de dicha fuente literaria. Nunca un artista se ha ceñido tanto al texto como ahora. El resultado de esta relación entre texto e imagen, atendiendo a la densidad de escenas, es que el número total de éstas podría llegar a ser considerable, y además el artista debería ejercer la capacidad de inventar esquemas compositivos nuevos, ya que no dispondría de tradición figurativa para el número de acciones posibles a representar.
Muy pronto se distinguieron modalidades diferentes para presentar los ciclos narrativos. Cabría, en este proceso, destacar el desarrollo del sarcófago romano, en donde se impone el ciclo resumido.
Los ciclos estaban codificados y, en función de las necesidades, podían ser epitomados de modo diverso, o incluso sintetizarse y combinarse con escenas procedentes de otros ciclos con el fin de lograr significados más complejos.
La invención de la narración cíclica, no cabe duda, ha sido algo fundamental para el desarrollo del arte visual en Occidente y constituye el episodio más relevante de la revolución del arte clásico llevada a cabo por la civilización griega de la Antigüedad.
La narración,es la causa objetiva más importante del desencadenamiento de la revolución griega, siendo el contenido de esta narración la esencia misma de la representación. La mímesis o ilusión sería así la consecuencia plástica más importante, hasta el punto de convertirse en el exponente que caracteriza el clasicismo estilístico. No es, pues, la mímesis la substancia del arte clásico, sino solamente el efecto o manifestación de éste.