-Actividad 1: Elaborar un documento en el que se analice la situación familiar de nido vacío,
formas de afrontarla y repercusiones psicológicas (incluir bibliografía consultada).
La imagen del nido suele ser recurrente en nuestro lenguaje como la representación de el
hogar en el que vive una familia. Esto viene de que los dos (el hogar y el nido) tienen un mismo
funcionamiento, que se puede describir como el lugar en el que los progenitores protegen y cuidan
a sus sucesores. Sin embargo también tienen un mismo desenlace, y es cuando el pájaro
finalmente consigue volar por su cuenta y deja el nido para embarcarse en una vida
independiente. Lo mismo pasa con las personas. Durante una media de 25 años ( esta suele
variar según las capacidades y el tipo de familia en el que se encuentra el individuo) los
progenitores comparten un mismo hogar con sus hijos para “formarlos” para la vida, sin embargo
cuando estos adquieren los medios para poder lanzarse a la emancipación, ese vacío que dejan
en el hogar suele afectar la situación familiar. A esto se le llama el síndrome del nido vacío. Se
trata más concretamente de el cumulo de sentimientos negativos como la soledad, la
incertidumbre, la nostalgia y frustración al que se enfrentan los padres (generalmente las mujeres,
aunque también puede ocurrir en ambos géneros) cuando un hijo abandona la casa. Es cierto que
la llegada de esa despedida es ensombrecedora en todos los aspectos y se trata de algo normal
que se padezca ese sentimiento de pena, pero suele tratarse de algo relativamente pasajero. El
anclaje a esa emoción es la que suele causar problemas ya que impide la adaptación a la nueva
situación familiar. ( y es cuando se emplea el termino de nido vacío ) Esa adaptación se ve
dificultada por las cuestiones sobre la tercera edad, la impresión de perdida de sentido de la vida y
esa sensación de imposibilidad para gestionar una vida en pareja de nuevo.
Antes ya se han mencionado una serie de síntomas psicológicos que padecen los padres a
la hora de afrontar ese síndrome, la soledad, la frustración, la nostalgia, el sentimiento de falta de
sentido en sus vidas, no obstante hay algunas más como por ejemplo, sacar a la luz
constantemente recuerdos de como eran sus hijos cuando aún eran niños, una sensación de
aburrimiento aplastante, el sentimiento de pérdida para siempre, como que nunca se llegará a ser
tan feliz como antaño, dificultades para dormir etc… De hecho, antaño se asociaba el síndrome
del nido vacío con una mayor facilidad para los progenitores de adoptar conductas toxicómanas,
depresión, crisis de identidad e incluso en la pareja. Pero se ha demostrado que estas actitudes
pueden ser diferentes y en vez de rebajarles, dar a la relación un nuevo respiro de aire fresco.
No obstante, el síndrome de nido vacío se puede evitar o por lo menos amenizar. Muchas
veces la base para sobrepasar este síndrome es la perspectiva con la cual se aborda el dilema.
En vez de enfocarse en la separación paterno filial, se puede visualizar como la felicidad de estos,
que han logrado llegar tan lejos que pueden cuidarse solos. También hay que tener en cuenta la
oportunidad para volver a conocer a tu pareja, han pasado muchos años desde que estos estaban
solos, y probablemente hayan cambiado ambos, se puede aprovechar esta soledad para invertir
más tiempo en uno mismo y en su acompañante (si es que aún tiene uno). Una forma de
afrontarlo es contarlo, una vez exteriorizamos nuestros sentimientos se vuelven mayoritariamente
más fáciles de gestionar, se ven las cosas más claras y escuchar lo que los demás tienen que
decir puede ayudar en enfocarlo diferentemente o simplemente servir como apoyo. Los hijos
suelen exigir mucho tiempo, en todos los aspectos, así pues puede ser un buen momento para
empezar a hacer cosas o actividades que no se pudieron realizar cuando estaban ellos, además
esas actividades permiten pensar en algo diferente si el síndrome se vuelve obsesivo. Siempre
hay que tener en cuenta la partida de los hijos de casa no es sinónimo de perdida de relación, de
hecho puede incluso ser lo contrario, la distancia dará a cada uno más espacio y podría
empezarse una relación más sincera entre el uno y el otro.
Finalmente, también se puede tratar de evitar desde un principio, preparándose
anteriormente una nueva rutina, embarcarse en algo ambicioso para así ocupar ese tiempo libre.