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No descargar, Apuntes de Periodismo

Asignatura: Analisis e investigacion, Profesor: Felipe Maraña (sahagun), Carrera: Periodismo, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 09/05/2015

lauracanolieban
lauracanolieban 🇪🇸

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PAOLO MANCINI Profesor de Sociología de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y de Sociología de la Universidad de Perugia (Italia) COMUNICACIÓN Y SOCIEDAD Velumen XIL + Núm. 2 e 1999 + 115-134 La paradoja de los periodistas italianos: difusores teóricos, pero defensores prácticos. Problemas metodológicos e interpretativos The Paradox of the Italian Journalists: Dissemi- nators in Their Self-perception, but Advocates in Fact. Methodological and Interpretative Problems Resumen: El artículo examina la percep- ción que los periodistas italianos tie- nen de su profesión. El estudio, basa- do en serles de entrevistas, descubre una contradicción entre lo que afir- man los periodistas acerca de su tra- bajo y lo que se desprende de su tarea: ellos se perciben como meros difuso- res de información, y. sin embargo, el análisis interpretativo de su quehacer sugiere que adoptan una actitud mili- tante y defensora ante la realidad informativa. Dicha actitud resulta coherente con la tradición periodística Italiana, y muestra que el modelo pro- fesional anglosajón (“democrática radical”) no parece ser válido para explicar el ejercicio del periodismo en países como Italia. 1. Raíces del periodismo de defensa Aastacr: This paper examines the per- ception that the Halian journalists have about their profession. Bullt on a series of interviews, the study poínts out a contradiction between the state- ments of the journalists and what comes out from the analysis of their work. They perceive themselves as news disseminators, but the author's interpretation of their tasks suggests that Halian journalists are advocacy- oriented. This attitude seems to be consistent with the tradition of jour- nalism in the country and shows that the anglo-saxon radical democratic model js not valid far the profession In Haly. El objetivo de este artículo es demostrar hasta qué punto resulta complejo analizar como ocurre, por otro lado, en cualquier grupo-, la profesión perio- dística, y poder dar explicaciones unívocas. Un ejemplo puede ser:el perio- ANUZ > CyS 01999 a Vol. Xi eN2 2 CyS+ 1909 Vol, XI a PAOLO MANCINI dismo italiano. En la bibliografía científica, pero también en el debate públi- co sobre la profesión, se considera a periodista como militante, partisano, con un papel que a menudo se solapa con la política?. Aún así, las pocas investigaciones acerca de la autopercepción de los periodistas no parecen concordar con ese juicio, pues ponen en evidencia la tendencia hacia un modelo profesional basado en un concepto de objetividad en el que predo- mina la función informativa de la prensa. La contradicción entre el debate público y la autopercepción de los perio- distas puede tener tres explicaciones diferentes. En primer lugar, saca a la luz un problema metodológico que se extiende también a otros campos y a otros objetos de investigación: tras estudiar desde una perspectiva comparativa a los periodistas italianos, puede señalarse que su nivel de militancia es mayor que el de profesionales de otros países. Mas la contradicción no es sólo metodológica, no se debe solamente a las distorsiones que pueda introducir el punto de vista de la investigación, que bien pueden existir. Una segunda explicación la encontramos en el predo- minio de un modelo de referencia profesional, que aquí será definido como modelo profesional, el cual, por diversos sucesos históricos, se ha convertido en el dominante, al menos como referente teórico, en aquellos países en los que el sistema de relaciones entre los medios de comunicación y la política lle- vaba hacia diversos modelos profesionales. En tercer lugar, y, por último, es necesario considerar la dificultad para poner una única etiqueta al trabajo periodístico que, como ya ha señalado Weaver, parece más bien “pluralista”; es decir, responde más bien a lógicas diversas y a menudo enfrentadas entre ellas?. Existe un consenso casi unánime entre los investigadores y también entre los mismos profesionales, acerca del hecho de que el periodismo italiano se encuentra fuertemente relacionado con la política; aunque el término no es usado en italiano, es un periodismo, “advocacy oriented”?, Este juicio surge, por un lado, de las diversas investigaciones realizadas acerca del contenido de l NT: La investigación académica española no ha adoptado todavía etiquetas definitivas para denominar las actitudes profesionales de los periodistas. El periodista advocate es el que aboga por una causa, defiende una postura determinada. A lo largo del artículo se usarán los términos defensor, milicante, abogado y partisano, 1 Véase WEABER, D., The Global Journalism, Hampton Press, Creskill, 1998. 3 NT: el término tampoco ha sido utilizado en castellano. Hace referencia a un periodismo en el que el periodista aboga por una causa, mostrando su opinión. Va. XMeN*2 2 CyS* 199 do PAOLO MANCINI ban que la presencia de la política dentro de tos telediarios oscilaba, depen- diendo de las diversas modalidades de noticias, entre el 45% y el 65%. Esto es, afirman los investigadores, un «peso desproporcionado» ?. Parece que la palabra del ciudadano medio, del hombre de la calle, no tiene el mismo dere- cho de presencia en la información política. La voz completamente domi- nante es la de los partidos políticos o de sus representantes oficiales. Algunos años después, comentando otras investigaciones encargadas por la televisión pública italiana, escriben Agostini, Fenati y Kroll: «El modelo de informa- ción está centrado sobre todo en el sistema político y en los partidos (aunque no todos con la misma relevancia). Ellos son los protagonistas de una infor- mación que gira en torno a los temas de las relaciones entre y dentro de los partidos»*, La gran y, en muchos aspectos, anormal presencia de información política es destacada con claridad también por estudios comparados que han confrontado el contenido de la información periodística italiana con la de otros países?. Más allá de estos aspectos de contenido, existe un consolidado y ramifica- do sistema de relaciones entre política y profesión periodística, que muestra un elevado nivel de actitud partisana de esta última. El gran debate sobre la información periodística y sus relaciones con la política a menudo lo ha pues- to a la luz, aunque careciendo de datos empíricos que lo confirmaran. El periodismo italiano no solo dedica mucho espacio a la política, sino que él mismo es un periodismo político que toma posición, que se pone de parte de los profesionales que trabajan en él, Se trata de una tradición que viene de lejos, desde los orígenes de nuestro periodismo. Desde su nacimiento y desarrollo en las gacetas literarias, siem- pre ha privilegiado la interpretación y el comentario antes que la simple narración de la crónica de los hechos. El periodismo se ha encontrado siem- pre más cómodo con las cuestiones complejas, y a menudo abstrusas, de la política, que con la descripción minuciosa de las cosas que ocurren. «El pri- mado literario», del que habla el más relevante historiador del periodismo ita- liano, Paolo Murialdi ", y que han seguido tantos otros historiadores de la 7 ROSITI, E, GROSSI, G., “Prefazione”, en GROSSI, G., La RAI sotto analisi, ERI, Turín, 1984, p. 22. $ AGOSTINI, A., FENATI, B., KROL, S.(eds.), Annali della riforma, op. cit., p. 11. ? Véase MANCINI, P., Videopolitica, ERL, Turín, 1985; PORTER, W., The Italian Joremalist, University of Michigan Press, 1983, BRANCOLI, R., 1 risveglio del guardiano, Garzanti, Milán, 1994. 1 Véase MURIALDI, P., Storia del giornalismo italiano, Gutenberg 2000, Turín, 1986. LA PARADOJA DE LOS PERIODISTAS ITALIANOS sociedad italiana !", determina un lenguaje difícil, a menudo incomprensible y, en todo caso, destinado a públicos restringidos, dotados de una educación superior a la media". De hecho, como las gacetas literarias, el periodismo ita- liano siempre ha sido de elite, culto, que circula, principalmente, primero en el interior de los diversos grupos intelectuales, y luego en los políticos, con- virtiéndose progresivamente en un instrumento esencial de diálogo y de negociación entre ellos, para lograr los acuerdos necesarios en un sistema político extremadamente complejo y con una forma de gobierno que duran- te decenios ha sido de coaliciones”. Siguiendo la misma línea interpretativa, algunos autores hablan conse- cuentemente de paralelismo, para índicar la estrecha relación que va y viene, ya sea en el nivel estructural, ya en el de los contenidos, entre el periodismo y la política, campos que con frecuencia llegan a sobreponerse y a confun- dirse. Escriben Grossi y Mazzoleni: «El paralelismo político se entiende como aquella modalidad específica de funcionamiento de la información de masas a varios niveles (organizativo, económico, profesional, temático e ideológi- c0) que se expresa en una sustancial compañía (más o menos explícita o mar- cada) del campo político institucional, aunque incluya también un grado variable de autonomía profesional» ', Otros han usado la metáfora del scar- foglismo'* para ejemplificar al periodista que interviene, que se pone de un lado o de otro, como si fuera un mosquetero del rey de Francia, para defen- der aquellas causas en las que cree *. Y otros, con una metáfora afortunada de gran éxito, han hablado de periodista desmediado para subrayar cómo el profe- sional de la información se pertenece sólo en parte a sí mismo: la otra mitad "Véase ASOR ROSA, A. “II giornafista: appunti sulla fisiología di un mestiere difficile”, en Storia d'Italia, Einaudi, Turín, 1972, pp. 1225-1257; FARINELLI, G., PACCAGNINI, E., SANTAMBROGIO, G.,VILLA, ALL, Storia del giomalismo italiano, Utet, Turín, 1997. 1 Véase DARDANO, M., II linguaggio dei giornali italíani, Bari, Larerza, 1976. 1 Véase MANCINI, P., “The public sphere and the use of news in a “coalicion' system of government”, en DAHLGREN, P,, - SPARKS, C. (eds.), Commenication and Citizenship, Routledge, Londres, 1991, pp. 137-154. M GROSSI, G., MAZZOLENI, G., “Per un'interpretaione del rapporto tra Parlamento e sis. tema informativo: analisi ed indicasione di ricerca”, en CAMERA DEI DEPUTATI (ed.) Informarione e Parlamento, Camera dei deputati, Roma, 1984, p. 139. 1 Edoardo Scarfoglio fue un periodista italiano de finales del síglo pasado, célebre sobre todo por la pasión que ponía en las luchas políticas del periódico NI Mattino de Nápoles, diario que dirigía y que pronto llegó a ser el más importante del sur de Htalia, 16 Véase MURIALDI, P., Storía del giornalismo italiano, op. cit. Vol. XIleN"Z 52 CySe 1999 o LA PARADOJA DE LOS PERIODISTAS ITALIANOS brazo de líderes y semi-líderes, el placer de debatir con ellos ¿los mil (y todos inúriles) matices que afloran de la no política, habían hecho de los periodistas los auténticos protagonistas del sistema. No son sólo testimo- nios críticos, sino también protagonistas, de la comedia escenificada, hasta tal punto de que su lenguaje había terminado por ser una copia casi exacta de la lengua política, la cual ya estaba dirigida hacia la derrota*. Basándonos en las consideraciones que hemos hecho hasta el momento, hay un aspecto estructural que no puede ser minimizado: en Italia no ha exis- tido jamás una editorial pura que obtenga sus beneficios exclusivamente de la venta de productos relacionados con la edición o con las comunicaciones de masa, aunque su misma existencia no sea de modo automático garantía de independencia de grupos y presiones políticas. Hasta hace pocos años, el periodismo ha actuado como un negocio deficitario, pero que podía asegurar, a quien operara en mercados distintos a los de la comunicación, los instru- mentos para asegurarse la aceptación necesaria de la opinión pública. Todavía hoy, si bien la situación ha cambiado y también los periódicos pro- ducen beneficio, los diarios más grandes y las publicaciones periódicas, son propiedad de grupos industriales con intereses en muchos campos de la industria y el comercio: la FLAT posee La Stampa, el tercer diario italiano e, indirectamente, la mayoría de las acciones de H! Corriere della Sera, en la actualidad el diario de mayor difusión en Italia. Un empresario, De Benedetti, con intereses en diversos sectores, es a su vez el propietario del segundo diario italiano, La Reppublica, y de una ramificada cadena de diarios locales y de importantes semanarios. Otros grupos industriales se dividen la gran parte de los restantes periódicos, mientras el mismo Berlusconi, que ha Hevado la carga de Presidente del Consejo, tiene intereses que van desde las televisiones hasta el papel impreso: es propietario de una de las principales cadenas italianas de supermercados, de seguros, mientras que su fortuna eco- nómica proviene originariamente de la actividad editorial, campo en el que el propietario de Mediaset tiene todavía notables intereses. En los años pasados, además, la propiedad pública (es decir, la propiedad del Estado) de los medios de comunicación, ha sido muy alta, siguiendo una tradición, también antigua, que ligaba una parte significativa de los medios italianos a los partidos del gobierno, principalmente. Muchos de los estudios sobre contenidos, de los que ya hemos hablado antes, han podido demostrar * VIOLA, S., “Le penne del regime”, La Repubblica, 23-V-1993. pa Vol XIleN*2 NN CyS+1999 . Vel XILEN"2 NN CyS1 1999 e PAOLO MANCINI cómo, sobre todo en el caso de la RAI, esta relación actuaba directamente en el nivel de los mensajes transmitidos de las diversas cadenas, que dependían de hecho de los partidos mayoritarios en el gobierno. A lo largo de los años, se ha desarrollado de ese modo en el servicio público de radiotelevisión el fenómeno bien conocido de la lottizzazione (división en lotes), por medio del cual, hasta el inicio de los años noventa, las tres cadenas de la RAI han dependido de los dos partidos mayoritarios en el gobierno, y del primer par- tido de la oposición, mientras que los otros puestos de mando en el interior de la RAI se repartían entre el resto de los partidos del gobierno. Incluso las cabeceras de los periódicos toman una posición política clara, siguiendo una tendencia arraigada de mostrar el compromiso político. De acuerdo con todo esto, el que Berlusconi entrara en el juego político se explica por la tradición de intervencionismo político de los medios, que ya estaba fuertemente con- solidada. Además, el Estado siempre ha intervenido de formas diversas en el siste- ma informativo, que de ese modo resultaba todavía más susceptible de con- trol, de censuras, de peticiones y de imposiciones. En la práctica del trabajo periodístico, el vínculo de los medios con los grupos industriales o políticos determina la asunción del punto de vista del grupo de referencia, su defensa en los enfrentamientos sostenidos contra otros grupos de información y, como resultado, la búsqueda de la necesaria mediación de los intereses repre- sentados a través de la comunicación. A propósito del nacimiento en los años cincuenta de un nuevo diario (11 Giorno, propiedad del ENI, la compa- ñífa petrolífera del Estado *) ha escrito Piero Ottone, antiguo director de Il Corriere della Sera: «El verdadero fin del periódico, su función primaria, era la de guiar la polémica periodística contra los diarios financiados por la industria privada o solamente por los legítimos beneficios provenientes de las ventas y de la publicidad, pero que eran favorables a la Confindustria (Confederación de Empresarios Italianos) y a la industria privada, que esta- ban en guerra continua con las participaciones estatales» ”. Según los puntos de vista que se han expuesto hasta el momento, la esfe- ra pública italiana puede ser interpretada según el modelo que Curran ha 2 Enrico Mattei, Presidente del ENI, la compañía petrolífera de propiedad estatal, quiso que en 1956 naciera un nuevo diario, cuyo propictario fuera el mismo ENI, lo que fue una nove- dad en la práctica habitual del periodismo italiano. 2 OTTONE, P,, Hi gioco dei potenti, Longanesi, Milán, 1985, p. 78. Vol. XITeN92 Y CyS + 1990 ES PAOLO MANCINI responder, cada vez más, al mercado de los lectores y telespectadores. Sin embargo, la misma experiencia de los canales de Mediaset, y la aventura polí- tica de Berlusconi, testimonian que la comercialización ha ido acompañada del partisanismo, caracterizando canales y cabeceras que compiten por la conquista de la audiencia y de los lectores y que, sin embargo, logran mante- ner también una clara tendencia política. Esto ha determinado un sistema completamente original, con un fuerte incremento del sensacionalismo polí- tico (titulación grandilocuente, búsqueda afanosa de las exclusivas, lectura lo más conflictiva posible para el enfrentamiento político, etc.) ya sea en la prensa escrita o en la televisión. 2. La autopercepción de los periodistas Entrevistados acerca de cómo se ven a sí mismos, los periodistas italianos en cambio, no se declaran partisanos, como podría parecer a raíz de lo que se ha afirmado hasta el momento. El estudio comparativo llevado a cabo entre 1991 y 1993 por Tom Patterson y Wolfang Donsbach acerca de los periodis- tas de cinco países (Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Italia y Suecia ), ofrece numerosas confirmaciones sobre esta actitud”, De hecha, en la pregunta sobre los fines del periodismo (véase Tabla n? 1) se ve la fuerte convicción que tienen los periodistas de que su papel es esencialmente dar información al público (93,4%). La imagen de un periodismo sobre todo de información acerca de los sucesos de una comunidad logra un consenso tan generalizado que, si se sumaran los porcentajes de las respuestas “muy impor- tante” y “bastante importante”, el índice alcanza al 99,6%. Según el modelo propuesto por Weaver y Wilhoit, los periodistas italianos podrían ser, por tanto, considerados como difusores de información Y. Menos significativos son los datos de los periodistas que suscriben el modelo partisano. Sólo el 2 La parte italiana de la investigación ha corrido n cargo de quien escribe. Los datos y con- tenidos parciales de la investigación están en: PATTERSON, T. y DONSBACH, W., “News Decisions: Journalists as Partisan Actors”, en Political Communication, XIL1, 1996, pp. 455-468; DONSBACH, W., PATTERSON, T., Jowmalists* Roles and Netesroom Practices: A Cross - National Comparison, ponencia presentada en la XLIÉ Conferencia de la Asociación Internacional de Comunicación, Miami, 21-V-1992; MANCINI, P.,, PELLEGRINI, C., “II popolo dei giornalisti italiani”, Problemi dell'informazione, XIX, 1994, pp. 199-216. % Véase WEAVER, D., WILHOIT, C., The American Jowrnalists, Lawrence Erlbaum Associates, Mahwah, 1996. LA PARADOJA DE LOS PERIODISTAS ITALIANOS 77,7% de los entrevistados considera importante «promocionar determina- das ideas y valores». La adhesión a ese tipo de periodismo (el 37,7% de los periodistas lo considera “muy importante”), aunque se subordine siempre a los otros comportamientos profesionales indicados anteriormente, asume proporciones más consistentes si se suman las respuestas “muy importante” y “bastante importante” (76,6%) (véase Tabla n* 1). Tabla n* 1 Importancia otorgada a las funciones del periodismo Mucho Bastante Algo Nada Total Informar al público 934 62 04 0 100 Investigar los problemas 80,2 18,4 1 04 100 Sostener ideas y valores 371,7 35,9 19,2 72 100 Vivir personalmente los hechos 32,3 25,5 27,3 149 100 18,6 243 30 22,1 100 Expresarse a uno mistmo Influenciar las decisiones sobre los asuntos públicos 117 27,8 349 256 100 influenciar al público 5 17,6 369 40,5 100 Ser el centro de atención 1,1 10 244 64,5 100 Las respuestas a otras preguntas del cuestionario confirman la elevada tendencia de los periodistas a sostener valores reconducibles a la posición del difusor de información, Más concretamente, preguntamos a los encuestados sobre qué se debe entender por información periodística correcta”, El 62,9% de los que responden ha dicho estar “muy de acuerdo” con la afirmación: «Una correcta información periodística expresa de modo equitativo las posi- % A los entrevistados se les propusieron cinco afirmaciones representativas de otras tantas definiciones posibles de correcta información periodística, pidiéndoles que expusieran (en una escala en la que el 1 indica “acuerdo fuerte”, 2 “acuerdo moderado”, 3 “acuerdo leve”, 4 “ni acuerdo ni desacuerdo”, 5 "leve desacuerdo”, 6 “desacuerdo moderado”, 7 “fuerte desacuerdo”) su nivel de acuerdo o desacuerdo. Entre las afirmaciones propuestas, se puede considerar que había dos relevantes para lograr la definición de la profesionalidad tal y como es entendida por el modelo neutra!: «Una correcta información periodística expresa en modo equilibrado las posiciones de cada una de las partes contendientes en la disputa política» y «Una correcta información periodística requiere niveles idénticos de crítica a cada una de las partes de la dis« puta política». Hemos tomado el acuerdo con estas afirmaciones de los periodistas encuesta- dos como una identificación con el modelo neutral. Vol. XIl+N*2 Y CyS+ 1999 a LA PARADOJA DELOS PERIODISTAS ITALIANOS Más en particular, del análisis cruzado de los datos surge entre los perio- distas italianos una interpretación particular acerca del modo de entender el periodismo de defensa que, aunque no sea la principal, tiene su importancia. En este modelo el periodismo es aceptado y defendido en cuanto que instru- mento para sustentar las propias posiciones frente a los gobernantes y no a los gobernados. Es decir, los periodistas consideran importante sostener determinadas ideas y valores, pero influir en el público no es tan importante como influir en las elecciones de los gobernantes. De ese modo, el periodis- mo no es interpretado como un instrumento de presión sobre los ciudadanos, sino que asume la dimensión de lucha política, en la que el periodista se pre- senta como sujeto activo, que lleva una marca específica, la cual, muy a menudo, es la que se asocia a la cabecera del diario. El cuadro de conjunto que surge de la observación de los datos italianos de que se dispone parece demostrar una adhesión generalizada de los profe- sionales de la información, al menos en el nivel de auto-percepción, a los contenidos peculiares de la fórmula del periodismo neutral, y sólo de modo secundario a aquella del periodismo activo y militante. La tendencia de los periodistas italianos a adoptar una actitud neutral la volvemos a encontrar confirmada por otros indicadores sintéticos que ponen en confrontación la actitud profesional neutral con la de abogado. En particular, a la pregunta «¿en qué medida considera más correcto el sistema imparcial o el sistema defen- sor como medio para favorecer el libre intercambio de ideas?», el 66,1% pre- fiere el sistema imparcial/neutral, frente al 21% que opta por el defénsor y el 12,9% que rechaza ambos**. Además, ante la pregunta: «Hay diversos modos de contar las noticias: una posibilidad es la de dar cuenta imparcial de los hechos, otra es la asunción de un determinado punto de vista sobre ellos. ¿Hasta qué punto sostiene su trabajo una posición parcial o imparcial?», el 56,6% indica una crónica “imparcial” (término tomado como indicador de la actitud profesional neutral), el 19,2% un relato que “sostiene una posi- ción” (término tomado como indicador de la actitud profesional de defensa), y el 25,2% la posibilidad de “ni imparcial, ni defensora”, %% Se pidió a los periodistas que indicaran su opinión en una escala ordinal en la que: 1 indi- caba “fuertemente el sistema imparcial”; 2 “sistema imparcial”; 3 “levemente el sistema impar- cial"; 4 “ni el sistema imparcial ni el sistema abogado”; 5 “levemente el sistema abogado” 6 "el sistema abogado”; 7 “fuertemente el sistema abogado”. Los datos que se han indicado se refieren al porcentaje de las tres primeras y de las tres últimas posibilidades, sumadas con el fin de hacer más sencilla su comprensión. 3 Se les ha pedido a los periodistas que indiquen su opinión en una escala ordinal en la que: N2 1 CySe 1999 E] Vol XIeN*2 CyS+ 1999 0 PAOLO MANCINI Los datos de la investigación llevada a cabo en el periodo 1991-1993 han sido confirmados sustancialmente por un estudio similar de 1997 *. De nuevo, los periodistas italianos se declaran a favor de un modelo informati- vo (52,0%) frente a un modelo interpretativo (16,9%) *. Parece haber una indecisión menor a propósito de la oposición entre un modelo imparcial de periodismo y un modelo militante: la mayoría se decanta por el modelo imparcial (54,2%), contra un 21,1% que sostiene el modelo defensor. Los indecisos son el 24,7%. El periodismo de información es preferido antes que el de entretenimiento (50,1% frente al 21,1% y un 28,8% de indecisos). Una confirmación ulterior de los datos de 1989 se refiere a la preferencia de un modelo interpretativo que parece preferido por un 54,2% frente a un 14,5% que defiende un periodismo abogado, y un 29,3% de indecisos. Otro grupo de preguntas investiga los mismos problemas desde una ópti- ca ligeramente diferente: el objetivo principal del trabaja periodístico es el de informar (86,5% defiende que ésta es una tarea muy importante), le sigue el «investigar y hacer públicos los problemas» (83,8% piensa que ésta es una tarea muy importante). Respecto a la pregunta “ayudar a decidir” no hay un resultado muy contundente; las frecuencias de todas las posibles respuestas son bastante similares, y lo mismo ocurre con la modalidad “influir en las decisiones acerca de cuestiones de importancia pública”. El modelo abogado («defender ideas») es tomado como una tarea importante por el 31,6% de los entrevistados, con un 44,0% de indecisos y el 24,3% que no piensa que esto sea una tarea del periodista. Los periodistas italianos se perciben, por tanto, como difusores neutrales de información. Hay pocas diferencias entre hom- bres y mujeres: estas últimas confirman la tendencia general, aunque parecen más favorables que los hombres en lo referente a un modelo interpretativo del periodismo, que sea capaz de influir en las decisiones públicas. Muchos estudios han demostrado que las ideas políticas de los periodistas están más cerca de la izquierda que de la derecha*: los periodistas italianos no son una excepción y se colocan claramente a la izquierda, como ya se 1 indicaba “fuertemente abogado”; 2 “moderadamente abogado” 3 "levemente abogado”; 4 “ni abogado ni imparcial”; 5 “levemente imparcial”; 6 “moderadamente imparcial”; 7 “fuerte- mente imparcial”. Los datos presentados se refieren al porcentaje de las tres primeras y de las tres últimas posibilidades, con el fin de facilitar su comprensión. 36 Cfr. MANCINI, P., “Indagine socio-demografica sui professionisti dell'informazione”, Problemi dell informarione, E, 1999, pp. 92-109. El 30% tiene una posición intermedia entre las dos alternativas. % Véase PATTERSON, T, DONSBACH, W., “News Decision: Journalists as Partisan CyS« 1999 Q ó Vol. XILeN* 2 PAOLO MANCINI el de otros países: 31,6% en Italia, frente al 19,5% de Alemania, el 12,7% de Gran Bretaña, el 10% en los Estados Unidos, el 9,5% en Suecia. De este modo se confirmarían los datos expuestos para el debate y la reflexión acer- ca del partisanismo de los medios italianos, que se han señalado al inicio de este artículo. Tabla n* 2. Identificación de los entrevistados: modelo abogado frente a modelo neutral Modelo abogado Indecisos Modelo neutral Italia 31,6 19,4 48,5 Alemania 19,5 22,4 58,1 Suecia 9,5 10,8 79,4 Reino Unido 12,7 91 78,6 Estados Unidos 10 6,8 83,2 Por muchos motivos, este es el mayor valor cognoscitivo de los estudios comparativos: poner de manifiesto resultados que de otro modo no pueden presentarse con la misma evidencia si se analizan con referencia a un único universo de investigación. La comparación da vida y sentido a elementos que de otro modo quedarían escondidos. Ya en otras ocasiones se ha puesto en evidencia, también en relación con el sistema de los medios de la comunica- ción, la utilidad de las comparaciones entre los distintos países*: todo lo que se ha expuesto hasta el momento parece confirmar esa utilidad. El problema metodológico, expuesto de este modo, puede sugerir una conclusión todavía más radical: ¿cuál es el valor cognoscitivo de las investi- gaciones efectuadas sobre un único universo si después sus resultados asumen un valor diferente al ser confrontados con aquellos que aparecen, a propósi- to del mismo objeto, desde universos distintos? ¿Se debe seguir intentando llevar a cabo estudios solamente comparativos? ¿Vale esta última sugerencia para cualquier tipo de investigación sin que tengan especial importancia los * Véase HALLIN, D., MANCINI, P., “Speaking of the President: Political structure and representational form in the US and Iralian television news”, Theory and Society, XIII, 1984, pp. 829-850; HALLIN, D., MANCINI, P., “The summit as media event: the Reagan - Gorhachev meetings on US, Italian and Soviet television”, en BLUMLER, )., MCLEOD, J., ROSENGREN, K.E. (eds.), Comparatively Speaking, Sage, Newbury Park, 1992, pp. 121-140. LA PARADOJA DE LOS PERIODISTAS ITALIANOS objetos analizados? Y, de otra parte, ¿la investigación comparativa no tiene el riesgo de llevar al límite algunos aspectos que quedan descontextualizados respecto a su evolución, a las causas que los han determinado, a las relacio- nes que se establecen con otras partes del universo analizado? ¿No corre la investigación comparativa el riesgo de caer en el tópico de esperas reconsti- tuidas y de lugares comunes casi siempre superficiales que no logran dar cuenta de las evoluciones históricas y de los datos específicos de lo observa- do? Las contradicciones entre los datos empíricos expuestos y las valoraciones e interpretaciones que circulan en el ambiente científico, y no sólo científi- co, sobre los periodistas italianos, sugiere otra reflexión que no es meramen- te metodológica. En primer lugar, es necesario considerar que todo lo que se ha dicho al inicio de estas páginas deriva de estudios y, sobre todo, de refle- xiones sobre el proceso de elaboración de noticias. Con tales análisis se busca observar, interpretar y valorar la práctica periodística real y su resultado final: el contenido de los periódicos e informativos. Estas reflexiones no se dirigen a descubrir cómo valora el periodista su propio trabajo, cómo lo juzga; con qué modelo de referencia lo confronta. No se trata de una diferencia peque- ña con respecto a los datos de las investigaciones empíricas que acabamos de señalar, los cuales derivan del análisis sobre los periodistas, y no sobre la dinámica de producción de noticias. De todos modos, produciendo una información parcial, estrechamente relacionada con la política, los periodistas no se perciben de ese modo. Se consideran operadores de un modelo de periodismo distinto. ¿Qué explica- ción se puede dar sobre esta diferencia? Parece obvio pensar que esa explica- ción dependa de eso que se puede definir “imperialismo” del modelo “profe- sional” del periodismo, que ha nacido en Gran Bretaña y en los Estados Unidos*!, y que se ha difundido después en muchos otros países. Se trata del modelo que Curran denomina liberal-burgués y explica asf: Primariamente, los medios se conciben como los canales verticales de comunicación entre los gobernantes y la ciudadanía: proporcionan infor- mación para el voto individual, e influyen en los gobernantes porque arti- culan la visión que sobre ellos tiene el público (...). La rafz dominante en el pensamiento libera! propugna la objetividad profesional, con su acento 1! Véase CHALABY, )., “Journalism as an Anglo American Invention", European Joumal of Communication, XI, 1996, pp. 303-327. N*zZ Q1 CyS* 19009 Vol. XI LA PARADOJA DE LOS PERIODISTAS ITALIANOS deontológicos fuertes, que sean aceptados unánimemente * y faltan defini- ciones precisas de los modelos periodísticos alternativos al modelo liberal- burgués. Suponiendo que las prescripciones del modelo liberal-burgués son las que acepta la mayoría y las más consolidadas, nuestros entrevistados no se han querido separar de la única norma que parece otorgarles una legitima- ción suficiente de su situación profesional. La disfunción que ha aparecido, y que hemos discutido hasta el momen- to, no se debe imputar solamente a motivaciones conscientes o inconscien- tes, y a deseos de legitimación. En efecto, existe una distancia más o menos grande entre las prácticas para elaborar noticias y la autopercepción de los periodistas: en la actividad cotidiana las prescripciones del modelo neutral de periodismo ceden su lugar a una tradición de fuerte compromiso social del periodista, una actitud común a toda la redacción en la cual se pierden las referencias a un modelo ideal. Dejan paso también a los deseos consolidados de lectores y telespectadores, con quienes el periodista se mide —es bien cons- ciente de que con ellos se debe medir—, y respecto a los cuales prevalece el prudente deseo de ver confirmadas las expectativas del público. En resumen, existe una cultura del hacer periodístico, difundida y consolidada, que pre- valece sobre definiciones de principio y sobre los grandes puntos de referen- cia ideal. Existe una explicación ulterior de la paradoja que ha aparecido entre las interpretaciones habituales del periodismo italiano y de la autopercepción de los profesionales. El periodismo italiano no puede explicarse solamente desde el punto de vista de la pareja conceptual militancia/neutralidad, que parece ser uno de los modelos principales de interpretación del periodismo *. Los profesionales italianos de la información son difusores neutrales, o por lo menos se declaran tales, pero al mismo tiempo son intérpretes y en conse- cuencia, aunque no lo digan, acaban con la apariencia de políticos autóno- mos: con el trabajo de diseminación de la información y de su interpretación, 4 Solamente en los últimos años, algunos periódicos se han datado de códigos deontolégicos mientras que la Ordíne dei Giomalisi (la organización que permite y regula el ejercicio de la profesión) y la Federazione della Stampa (el sindicato de los periodistas) han desarrollado un código de comportamiento que, sin embargo, todavía debe encontrar una aplicación real y compartida, Con anterioridad, la Orden de los Periodistas había intervenido en las cuestiones deontológicas solamente a consecuencia de infracciones evidentes que, de modo casi exclusi- vo, eran de carácter legal. 6 Véase MARTIN, J., “Government and the News Media”, en NIMMO, D., SANDERS, K. (eds.), Handbook of Political Communication, Sage, Londres, 1981, pp. 445-467. A 1S] 13 [vs 3 2 [3] 13 Z R PAOLO MANCINI los periodistas se colocan autónomamente dentro de la esfera política, y no por sostener un punto de vista particular, sino en la medida en que actúan como intérpretes frente al resto de los poderes. De este modo, al menos en parte, se podría explicar ese difundido lugar común que ve al periodismo ita- liano tan cerca del mundo político. Todo lo que se ha dicho hasta el momento parece confirmar un dato más genetal: la complejidad, la articulación del trabajo periodístico, no permite interpretaciones unfvocas. Coexisten explicaciones diversas y se solapan diferentes modelos profesionales, más o menos explicitados, más o menos puestos en práctica. Los periodistas italianos no sólo rechazan la primacía neta de ningún modelo de referencia, sino que después, en la práctica coti- diana, pierden también esas débiles referencias, y se confunden, se solapan. Lo que muestran los resultados italianos que hemos visto y discutido es que falta un modelo que recoja de un modo fuerte y claro el consenso de los entrevistados. En efecto, los periodistas italianos oscilan entre un modelo neutralfinformativo y el modelo defensor, entre la pasividad y la toma de posición. Como hemos tratado de explicar, estas lecturas diversas dependen en gran parte del punto de observación en el que se coloca el investigador. En la práctica cotidiana y, como ocurre en el caso italiano, faltando una identidad profesional fuerte del periodista y de sus estatutos profesionales, que tienden a menudo a solaparse con la praxis y con las reglas de la políti- ca, los modelos de referencia se hacen irreales, encuentran aplicaciones pura- mente teóricas y casi nunca realmente operativas. El modelo liberal de perio- dismo se presenta como un modelo ideal de referencia. En una sociedad con altos niveles de participación política, con fuerte presencia de los partidos políticos, con una historia secular de periodismo partidista, esta realidad choca con la práctica real del periodismo que por el contrario se orienta, como hemos dicho antes, hacia lo que Curran llama modelo “radical demo- crático”, en el cual los diversos planteamientos ideológicos sobre la realidad social, vinculados a los diferentes medios de comunicación social, luchan abiertamente en la esfera pública. En esta contradicción entre modelos pro- fesionales de referencia teórica y modelos prácticos, el periodismo no parece mostrar una clara y definida identidad.