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INTRODUCCION ALA OBSTETRICIA
Tipo: Apuntes
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La Obstetricia es una rama de la medicina que trata a la mujer durante el embarazo, parto y puerperio. Antiguamente se definía simplemente como la ciencia y el arte de la reproducción humana. Los obstetras se encargan no sólo del estado físico de la madre y de su bebé, sino que también cuidan los factores psicológicos y sociales vinculados a la maternidad. Etimológicamente significa "ponerse enfrente" En la actualidad su definición encierra un campo más amplio, cuyo ámbito de acción es el de la salud sexual y reproductiva de la mujer, la familia y la comunidad incluyéndose la atención a la salud de la mujer antes y después de su vida reproductiva como también a la salud del varón. ¿De dónde deriva el término Obstetricia? La palabra viene del latín Obstetrix derivado de las palabras "ob", que significa delante y "stare", que significa mantenerse. El término obstetrix se utilizaba para denominar a las comadronas de ese entonces, ya que en los primeros tiempos las parturientas eran ayudadas por mujeres de la familia o amigas. OBJETIVOS GENERALES DE LA CARRERA: Formar Obstetras capaces de brindar atención a pacientes embarazadas, en el parto, el puerperio y el recién nacido familia y comunidad. Adquirir destreza y habilidad en técnicas de control, atención y seguimiento del embarazo, parto y puerperio.
estructura y funciones del cuerpo humano y su relación con el medio en salud y
Saber aplicar los conocimientos y principios científicos adquiridos a la atención integral del estado grávido y puerperal. Comprender y conocer la estructura y dinámica de la sociedad y de la persona especialmente en su relación con el específico quehacer profesional. Adoptar actitudes responsables y equilibradas frente a situaciones que deriven de la atención que se brinda. Comprender la dinámica de trabajo en grupo y del rol específico dentro del equipo de salud. Poseer los recursos técnicos y metodológicos que la habiliten para realizar y/o participar en investigaciones de la especialidad.
manipular las partes íntimas de la mujer podía causar escándalo. Durante la edad media, hubo retraso tanto en la medicina como en la obstetricia. Requisitos de la partera en la Edad Media Las mujeres que en aquel entonces atendían los partos no tienen organizada su formación y desde luego no reciben enseñanzas, su preparación sigue los cauces habituales basándose en la reiteración y en la experiencia. Una buena partera debía ser experta, porque ha de tratar infinidad de casos de manera que le conviene mantener contactos con otras mujeres dedicadas a su mismo trabajo, debía ser ingeniosa, tener buen genio, disposición y discreción, ser de natural fuerte para ayudar en el trabajo a la que pare y al mismo tiempo esforzada para no desmayar pese a lo que vea en un mal parto. En siete puntos demuestra la madrina su buena formación: al cortar el cordón umbilical, al lavar o limpiar a las criaturas, cuando abre los orificios al recién nacido, los ojos, la nariz, las orejas y las nalgas, al curar el ombligo, al elegir a la nodriza y el lugar donde ha de criarse el niño, y al hacer los preparativos antes de la primera mamada. LAS MATRONAS EN EL RENACIMIENTO Los partos ocurrían en el domicilio y cada familia tenía una matrona, incluyendo las cortes. Su rol de acompañadora le permitía compartir con la familia los más significativos como el bautizo y el posterior cortejo de exhibición del nacido. El oficio de partera ha tenido gran trascendencia en la sociedad, pero la consideración recibida no ha sido siempre la misma. Varios sentimientos se han barajado en torno a ella: respeto, rechazo y miedo, especialmente si se asociaba con la magia y la brujería. Las Comadronas y el alivio del dolor Las comadronas al poseer conocimientos sobre hierbas y brebajes los empleaban para aliviar el dolor en el parto, poner remedio a enfermedades propias de la mujer o aconsejar sobre medidas abortivas o anticonceptivas. Este saber hizo brotar un miedo irracional y alertó del peligro que podía suponer regentar esta parcela de poder en la que los hombres estaban al margen. En aquel entonces el dolor en el parto se consideró un justo castigo divino y toda tentativa para remediar lo fue considerado un gran pecado y algunas comadronas fueron llevadas a la hoguera por aplicar tratamientos para mitigar el dolor de las parturientas. Las creencias religiosas y las comadronas La mentalidad de la época, en una sociedad regida por varones, hizo firme la creencia de que la mujer, causante del pecado original, no solo inducía al pecado de lujuria, muy castigado por la iglesia, sino que algunas de ellas, las comadronas y curanderas recibían estos saberes del maligno. El aprendizaje del oficio de partera Dos características han acompañado al oficio de ama de parir, su antigüedad y la tradición familiar. A su vez no era raro encontrar varias generaciones de parteras (madre, hija y nieta) que aprendían desde jóvenes y al adquirir suficiente formación y destreza, las sustituían o
se independizaba. La partera y la herbolaria Durante la época medieval las mujeres tenían un monopolio casi absoluto en ginecología y obstetricia. Preparaban brebajes curativos a base de hierbas naturales que ayudaban a reducir el dolor en los partos y otras afecciones. Algunas de las hierbas utilizadas en aquella época eran el cilandro, espárrago o esparraguera que era una planta herbácea de tallo erecto y cilíndrico, conocida por sus brotes tiernos llamados espárragos, apio que era una planta hortense de raíz y tallo comestibles, dentro de esta variedad está el “apio nabo” que posee unas raíces más carnosas, y albahaca, esta planta es anual y su origen es en la India. Los hombres como parteros A partir de la edad media, especialmente después de los siglos XVII-XVIII, los hombres comenzaron a entrar al cuarto donde la mujer daba a luz. La cirugía fue incorporada a la medicina y el parto pasó a ser estudiado como mecanismo físico. En la corte francesa los hombres empezaron a atender a las mujeres en el embarazo y partos normales y también en la corte de Londres, y desde este momento los conocimientos sobre obstetricia comienzan a progresar rápidamente.
Época preincaica: 2500 años A.C, se tenía conocimiento claro del embarazo como resultado de la relación sexual entre los convivientes, se practicaba la planificación familiar y existían mujeres que ayudaban en los partos. 1025: A.C se prescribía infusiones de la hierba witapallo con el fin de aminorar el dolor en las parturientas. 1630: aparecen en América las primeras parteras. Son muchísimas las fuentes históricas, escritas y orales que acreditan la importancia que mereció en todo momento el arte obstétrico, como es el caso de las valiosas expresiones arqueológicas que nos ha legado la gran Cultura Mochica que a través de su cerámica mundialmente admirada, nos muestra por ejemplo el cuidado y formas en que se atendía el parto y que algunas de nuestras connacionales de la Sierra y Selva, principalmente, aún conservan, como la que tenia lugar en posición de cuclillas.
Hacia el año de 1630, aparecen en América las primeras parteras. 1762: En un documento impreso en Lima, por el Padre Fray Nicolás de Meneses, Procurador General de la Provincia de Lima se lee: “Ramón Nonato, taumaturgo de Cataluña, abogado particular en el riesgo y aprieto de los partos: especial protector de los labradores: universal Benefactor de todos los males y necesidades y principalmente en los contagios”. El auxilio de los Santos en el momento supremo del parto, forma parte de este folklore médico-religioso tan rico en la
EVOLUCIÓN DEL PARTO A TRAVÉS DEL TIEMPO La atención del parto en la humanidad, a través de los tiempos, desde la épocas del parto, a evolucionado notablemente ante el creciente desarrollo de la corteza cerebral del ser humano, como él de la ciencia , tecnología y modernidad del mundo. Antiguamente se definía a la obstetricia, simplemente como la ciencia y el arte de la reproducción humana. En la actualidad su definición encierra un campo más amplio, cuyo ámbito de acción es el de la salud sexual y reproductiva de la mujer, la familia y la comunidad, incluyéndose la atención a la salud de la mujer antes y después de su vida reproductiva como también a la salud del varón. El nacimiento en ese momento se coloca a la Obstetricia, como una de las profesiones de mayor trascendencia en la historia de la humanidad. El nacimiento es el acto final, del mayor milagro de la naturaleza que es la formación y la asistencia a la mujer. La comadrona al comienzo de la humanidad, probablemente 40.000 a.C., el parto era atendido por el esposo; sin embargo, ya en el año 6000 a.C., algunas mujeres adquieren mayor experiencia que otras en el arte de la ayuda al nacimiento, por lo que son llamadas con más frecuencia durante el trabajo de parto en lo que se cree fue el inicio de unos de los oficios más antiguos de la humanidad, el de Comadrona. Las siguientes son etapas de la evolución del parto: Parto naturista , actuando de comadrona la sabia naturaleza, hasta la época actual de la atención. Simple expectación de los antiguos. Expectación pública de la época de los griegos y romanos. Expectación privada del medioevo. Expectación armada de los tiempos modernos que duró hasta principios de este siglo. Parto dirigido de los años 30 que, con la denominación del parto médico, se prolongó hasta nuestros días en esta parte del continente americano. Hipnosugestivo de los neuro-psiquiatras Platonov y Velvosky. Atención psicoprofiláctica que en este último lustro se ha visto superada con la aplicación de la Medicina Psicosomática en Obstetricia. La medicina psicosomática aplicada en Obstetricia.
1. El parto naturista: Si la humanidad se inicia con la pareja de Adán y Eva o de primigenia madre, según los evolucionistas, es de suponer que el parto, como una función normal como es la micción, o la defecación, como ejemplos, se haya producido, en aquellos tiempos, en la forma más natural, normal, fisiológica o eutócica. En el primer caso con verdadera conciencia ya que Adán no era partero, ni mucho menos. En el segundo caso, las madres de la época de los “Homínidos” (4'000,000 de edad); del “Homoerectus” (1'500,000 años) del “Neanderthal” (250,000 años); del “Homo sapiens” (40,000 años), instintivamente “parían” (no daban a luz) como sus ancestrales antepasados, esto es como animales como que todavía eran y lo son, en la actualidad las madres de algunas tribus primitivas. Sin ir muy lejos, tal el caso de las madres selváticas de nuestra Amazonía a punto que son los maridos quienes hacen el puerperio como sucede en la tribu de los “boras” y los ”yaguas”, y con las solitarias madres de las altas punas de nuestra cordillera andina, quienes paren sin más compañía que su lanudo perro pastor, poniendo en juego sus tendencias instintivas: paren, cortan el “huetocj”(cordón umbilical) entre dos piedras, con las uñas o como pueden, conforme lo hacen los animales con los dientes y luego se encaminan a la “chujlla” (unipersonal habitación de paja) y desde allí vigilan a su
rebaño que es parte de su alma andina.
2. La simple expectación: Conforme evolucionaba la corteza cerebral y con ella la civilización, la humanidad fue tomando conciencia sobre este fenómeno que no era tan corriente como los demás, a diferencia de lo que ocurría en el ancestro, que lo hacían como los animales, fue humanizándose el parto y la madre de la parturienta o los familiares ya dirigían su atención hacia ella, al principio como una simple expectación, como lo hacen en la actualidad los simios, más adelante conforme iban progresando, los primitivos habitantes de la tierra, poco a poco, es probable que hayan aprendido a prodigar alguna atención “para que no se pierda la cría” este período duró milenios como nos lo demuestran las representaciones rupestres y algunas iconografías de la época (50,000 años a.c), tallada en hueso de reno que representa a una parturienta dando a luz plácidamente, con el vientre y flancos todavía cubiertos de vellos, siendo así que la antigüedad del hombre se remota a más o menos 3. millones de años según últimos estudios de los antropólogos. 3. La expectación pública: Esta data de los antiguos griegos y romanos y se halla íntimamente relacionada con la vida social y política de aquellos pueblos donde el nacimiento era vigilado por el público en espera de que el nuevo ciudadano sea varón para ser héroe o dios como sucedía en el olimpo. Con este objeto se reunían en las plazas o calles, frente a la casa donde una madre daba a luz, atendida especialmente, para saber si era varón o mujer el nuevo ser. En el primer caso había fiesta, en el segundo caso abandonaban tristes el lugar, y la madre que había dado a luz una hembra, estaba condenada a no salir de su casa durante 40 días al cabo de los cuales lo hacía cubierta la cara con un velo, en dirección al templo, llevando en una mano una tórtola o una paloma que hacía volar en público, al mismo tiempo que se descubría y prometía a los dioses dar un hijo varón. Esta creencia llegó hasta nosotros a través de los españoles, pues es todavía deseo de la mayor parte de las madres para que el primogénito sea varón. 4. La expectación privada del medioevo: Cuando nacía un príncipe real, un conde o un marqués o lo que fuere de la época del feudalismo, a fin de evitar fraudes y otras supercherías, se tenía que constatar el nacimiento en el momento de la coronación de la cabeza del niño o sea en pleno período expulsivo. En este período de la evolución del parto ya habían personas especializadas llamadas comadronas y médicos para los casos que así lo requerían. Es en esta época del medioevo en que se fusionan tres elementos: el greco-romano, el cristiano y el bárbaro, siendo el aporte cristiano el de mayor importancia en la cultura medioeval del occidente no sólo desde el punto de vista religioso sino político y social. En esta época que se tiene conocimiento de la Biblia y de la sentencia de Dios “Indolore paries filius” , penúltima traducción a través de cientos de lenguas que es probable que haya sufrido distorsiones porque Dios, tan misericordioso y justo, no pudo haber dado sentencia tan cruel a lo más noble y humano como es la MADRE. Según los estudiosos en la materia, es más probable que la sentencia de Dios haya sido: ”padecerás en dolor a tu hijo” en vez de “parirás con dolor a tu hijo”. La primera es la más divina y humana de las sentencias, que es la razón de ser de las madres: padecer al hijo en todo momento, en todas las circunstancias, siendo mayor este padecimiento para con el hijo con desgracia, para con el desvalido, etc. 5. La expectación armada: En el principio del siglo XVIII con los más afamados obstetras franceses a la cabeza, aún no ha perdido su vigencia en muchos hospitales de maternidad en lo que al parto aparentemente normal se refiere, sea cual fuere el tiempo de trabajo de parto y la magnitud del dolor, el médico espera “armado” para cuando llegue el momento del S.O.S obstétrico, a condición de una buena pelvis, de buenas contracciones y latidos normales. Es la
PERFIL PROFESIONAL Son características y/o cualidades que pueden determinar a un grupo de personas o una persona. PERFIL PROFESIONAL: Es el conjunto de requerimientos basados en la realidad donde se va a desempeñar el profesional acorde con las metas y objetivos de cada profesión. PERFIL DE LA OBSTETRIZ: Son formados en las universidades peruanas a través de sus escuelas profesionales y tiene una formación científica, tecnológica, humanística y ética que le da la capacidad para brindar atención integral de alta calidad a la mujer en todo su ciclo vital, al recién nacido y comunidad. LA OBSTETRA: Es un profesional egresado de las universidades peruanas, ejerce su profesión en forma liberal y esta autorizado para desempeñar legalmente su actividad humana en el campo especializado de la medicina. L@ obstetra posee conocimiento científico, habilidades y destrezas necesarias para la atención de la mujer, recién nacido , familia y comunidad. PERFIL PROFESIONAL POR COMPETENCIAS: El egresado de la carrera profesional de obstetricia deberá demostrar competencia profesionales, personales y sociales. COMPETENCIAS PROFESIONALES: Estas competencias le servirán para el desempeño de sus funciones de promoción, prevención, recuperación y rehabilitación de la salud, en las áreas asistencial, preventivo-promocional, administrativa, docente e investigación en el campo de obstetricia desarrollándolas con inteligencia,pensamiento critico y reflexivo; con conocimientos actualizados de su disciplina, de la nueva cultura organizacional, de su realidad y de cultura general. COMPETENCIAS PERSONALES Y SOCIALES: Estas competencias le permitirán su identificación personal, identidad cultural, identidad gremial y social, conociendo su importante rol dentro de la sociedad a la que pertenece; desenvolviéndose con competencias actitudinales que demuestren su capacidad intelectual, autoestima, autonomía, seguridad, equilibrio emocional, empatia, tolerancia, paz, altruismo, calidez, alegría, flexibilidad, pluralismo de pensamiento y capacidad de adaptación e interacción, tenacidad para defender sus ideales y enfrentar dificultades, afán de superación y búsqueda de nuevos conocimientos, motivado y con habilidad para motivar, sensibilidad y compromiso social, capaz de promover conservar la salud física y mental. El profesional obstetra debe poseer amplios valores, ético, honesto, promotor de la libertad, de la solidaridad y el respeto a la vida desde su concepción. FUNCIONES DE L@ OBSTETRA: FUNCIÓN ASISTENCIAL Conjunto de actividades y tareas de diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y referencia oportuna, con calidad y calidez, dirigidas a la mujer en la etapa pre-concepcional, concepcional y post- concepcional así como a la familia, de tal forma que contribuya a mejorar su salud sexual y reproductiva, así como su salud integral en todos los niveles de atención.
HISTORIA CLÍNICA OBSTÉTRICA