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Degeneración del cartílago del hueso en articulaciones
Tipo: Apuntes
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Corresponde a la infección del hueso, considerado como un órgano, proceso que se extiende a la totalidad de los tejidos que lo componen.
Así, la infección compromete en mayor o menor grado al tejido mieloreticular contenido en el canal medular, los conductos de Havers (Haversitis), al tejido óseo propiamente tal, ya sea laminillas en el hueso esponjoso o compacto en la cortical (osteítis), compromiso del periostio (periostitis), de vasos y nervios.
La traducción clínica, radiológica, anatomopatológica, pronostica y terapéutica, está determinada por la alteración e intensidad del daño en los tejidos comprometidos. Son estos hechos, variables de un caso a otro, los que determinan los diferentes caracteres con que se pueden presentar los cuadros de la enfermedad.
Cada una de estas nominaciones puede revelar etapas sucesivas de una misma patología, pero en momentos diferentes.
La experiencia clínica demuestra que aproximadamente el 90% de los casos está provocado por el estáfilococo dorado, sin embargo, teóricamente, cualquier germen puede ser causal de infección del hueso. En los últimos años, se está observando un progresivo aumento de infecciones ósea por gérmenes que antes tenían una escasísima presentación, como la salmonela tífica, el bacilo de Koch, osteomielitis por Gram (-), estreptococos de distintas cepas.
En orden de frecuencia podemos encontrar:
A pesar de que el estáfilococo dorado continúa siendo el germen causal que con mayor frecuencia se aísla, es necesario agregar que los Gram negativos han ido aumentando en frecuencia como causa de infección ósea. Especialmente lo vemos en pacientes con alteraciones inmunológicas, de edad avanzada, donde son frecuentes las infecciones del tracto urinarios, o en osteomielitis crónicas donde se producen sobre infecciones o se seleccionan gérmenes por el uso prolongado de antibióticos de amplio espectro, siendo a menudo pacientes sometidos a múltiples cirugías, lo que aumenta las posibilidades de reinfección.
Cuando una persona tiene osteomielitis:
Las bacterias u otros microorganismos pueden propagarse a un hueso desde la piel, músculos o tendones infectados próximos al hueso. Esto puede ocurrir bajo una úlcera cutánea.
La infección también puede empezar en otra parte del cuerpo y propagarse a través de la sangre hasta el hueso.
La infección también puede empezar después de una cirugía del hueso. Esto es más probable si la intervención se realiza después de una lesión o si se colocan varillas o placas de metal en el hueso.
En los niños, se afectan casi siempre los huesos largos de los brazos o las piernas. En los adultos, se afectan más comúnmente los huesos de los pies, la columna (vértebras) y las caderas (pelvis).
Los factores de riesgo son:
Las personas que se han sometido a una extirpación de bazo tienen también alto riesgo de padecer osteomielitis.
El germen puede llegar al hueso por dos vías: hematógena o directa.
En el primer caso hablamos de osteomielitis hematógena, cuando el germen llega al hueso arrastrado por el torrente sanguíneo (bacteremia). El germen parte de un foco infeccioso preexistente (piodermitis, furúnculo, antrax, faringoamigdalitis, neumonitis), pasa al torrente sanguíneo (bacteremia) y de allí se instala en el hueso. Se ubica de elección en la metáfisis, donde se
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es detener la infección y reducir el daño al hueso y los tejidos circundantes.
Se suministran antibióticos para destruir las bacterias que están causando la infección:
Usted puede recibir más de un antibiótico a la vez.
Los antibióticos se toman durante al menos 4 a 6 semanas, a menudo por vía intravenosa (IV) en el hogar (intravenoso, es decir a través de una vena).
Se puede necesitar cirugía para extirpar el tejido óseo muerto si usted tiene una infección que no desaparece.
Si hay placas metálicas cerca de la infección, tal vez sea necesario retirarlas.
El espacio abierto que deja dicho tejido óseo removido puede llenarse con injerto óseo o material de relleno. Esto estimula el crecimiento de tejido óseo nuevo.
La infección que se presenta después de una artroplastia puede requerir cirugía para retirar la articulación reemplazada y el tejido infectado en la zona. En la misma operación, se puede implantar una nueva prótesis. Con mucha frecuencia, los médicos esperan hasta que la infección haya desaparecido.
Si tiene diabetes, será necesario que esté bien controlada. Si hay problemas con el riego sanguíneoa la zona infectada, como el pie, se puede necesitar cirugía para mejorar la circulación con el fin de eliminar la infección.
Si recibió tratamiento para su osteomielitis en el hospital, asegúrese de seguir las instrucciones sobrecómo cuidarse en casa.
Con tratamiento, el desenlace clínico para la osteomielitis aguda generalmente es bueno.
El pronóstico es desalentador para aquellas personas con osteomielitis prolongada (crónica). Los síntomas pueden aparecer y desaparecer durante años, incluso con cirugía. Es posible que se requiera una amputación, especialmente en personas con diabetes o mala circulación.
El pronóstico para aquellas personas con una infección de la prótesis depende en parte de:
FORMAS CLINICAS DE LA OSTEOMIELITIS
La infección del hueso se manifiesta por dos formas clínicas:
Osteomielitis aguda Por sus caracteres clínicos etiopatogénicos y evolución, se identifica con el cuadro de la osteomielitis hematógena del niño adolescente y, ello, en consideración a que la casi totalidad de osteomielitis aguda con su cuadro tan característico ocurre en la niñez y, especialmente en la adolescencia. Son excepcionales las formas agudas de osteomielitis en edad adulta. Más aún, en la concepción clínica del cuadro, se las asocia con la etiología estafilocócica considerando que, casi un 90%, tiene esa etiología. Así, el cuadro de osteomielitis aguda sugiere al clínico tres hechos:
Osteomielitis agudas que no reconocen estos tres hechos son excepcionales.
Osteomielitis crónica
Corresponde a la infección crónica del hueso. Es, generalmente, secuela de una osteomielitis aguda o secuela de una osteomielitis provocada por vía directa (fracturas expuestas, cirugía ósea infectada).
Osteomielitis agudas de baja virulencia que pasan inadvertidas, en que la consulta ha sido tardía y la resolución del proceso ha sido espontáneo o el tratamiento ha sido tardío o inadecuado, pueden derivar en osteomielitis crónica.