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material de apoyo de estudio sobre paciente pediatrico gran quemado
Tipo: Apuntes
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PA: 80/50 mmHg. FC: 145 lat/min. Temperatura: 35.9°C. Sat O2: 80%, sube a 93% con ventilación asistida. P/F Ratio: 160. Diuresis: 0,3 ml/kg/h.
Cara: 15 % Extremidades Superiores: 9+9= 18% Tronco y Genitales: 32% Nuestro paciente se encuentra con un 65 % de su cuerpo quemado
Creatinina elevada (3.2 mg/dl): Indica daño renal agudo por deshidratación severa y shock hipovolémico, comunes en quemaduras graves. Nitrógeno ureico elevado (20 mg/dl): Refleja un fallo renal o deshidratación debido a la pérdida masiva de líquidos y el esfuerzo del riñón por compensar. Hiponatremia (Sodio 130 mEq/L): La pérdida de sodio ocurre por el daño en la piel y la administración de fluidos, que diluyen la concentración plasmática. Potasio bajo (3 mEq/L): El estrés metabólico y las pérdidas por orina contribuyen a la disminución de potasio, afectando el equilibrio electrolítico. Albumina baja (2.8 g/dl): Refleja una pérdida de proteínas a través de la piel quemada y una mala síntesis hepática en respuesta a la lesión. Proteínas totales bajas (5 g/dl): Similar a la albúmina, refleja pérdida proteica debido a las quemaduras y catabolismo aumentado. Linfocitos elevados (10,000/mm³): Respuesta inflamatoria e inmune intensa, habitual en quemaduras extensas y posibles infecciones. Gases arteriales normales (pH, PaO2, PaCO2): Control adecuado de la oxigenación gracias a la ventilación mecánica y tratamiento inicial, aunque el P/F ratio bajo (160) indica dificultad respiratoria. Reposición de líquidos (Fórmula de Parkland): Se administran líquidos para evitar el shock hipovolémico debido a la pérdida masiva de fluidos por las quemaduras. La fórmula de Parkland asegura una rehidratación adecuada. Solución salina 0.45% + Dextrosa 5%: Reposición de electrolitos y prevención de hipoglucemia, vital en pacientes pediátricos con altas demandas metabólicas. Mantas y fluidos tibios: Sirve Para prevenir hipotermia, dado que las quemaduras afectan la regulación de la temperatura corporal. Sonda nasogástrica y nutrición enteral: Aporte nutricional temprano para evitar la pérdida de masa muscular y mantener el equilibrio energético necesario en un estado hipermetabólico. Manejo del dolor (Paracetamol y Morfina): Control del dolor intenso, fundamental para reducir el estrés y estabilizar al paciente. Ventilación mecánica: Necesaria por el SDRA que compromete la respiración. Mantiene la oxigenación y protege las vías respiratorias. Monitorización de gases y electrolitos: Para ajustar el soporte respiratorio y corregir desequilibrios que puedan surgir. Prevención de infecciones: Cuidados intensivos para evitar infecciones como la neumonía, comunes en quemaduras extensas e intubación prolongada.
Una quemadura es una lesión en la piel u otro tejido orgánico que causa desnaturalización de proteínas, destrucción celular, abolición metabólica la cual es causada principalmente por el calor o radiación, la radiactividad, la electricidad, la fricción o el contacto con sustancias químicas.
Quemaduras AB-A en cara, extremidades superiores, tronco y genitales. Síndrome de distrés respiratorio agudo (SDRA). Colonización traqueal por Streptococcus pneumoniae.
El manejo de quemaduras pediátricas graves implica una atención multidisciplinaria, en donde el control hemodinámico, la reposición de líquidos y el apoyo respiratorio son prioritarios. En este caso, la inestabilidad hemodinámica, el compromiso respiratorio y la disfunción renal son factores clave que deben abordarse de manera rápida y eficaz. El uso de la fórmula de Parkland, soporte nutricional y manejo del dolor son fundamentales para la recuperación del paciente. Diagrama de Lund & Browder