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Asignatura: Paleografia, Profesor: María Belén Piqueras, Carrera: Historia, Universidad: UCA
Tipo: Apuntes
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En las disciplinas humanísticas el método de investigación ha de sustentarse sobre las fuentes, porque las fuentes son los materiales que, debidamente tratados, esclarecen el concepto de una disciplina concreta, su alcance y sus posibilidades científicas.
Establecimiento del concepto de Paleografía.
El concepto y el método de Paleografía han experimentado a partir los años cuarenta una profunda mutación debido a la coincidencia de paleógrafos de singular valía. Los paleógrafos franco-belgas: integran la que se viene denominando “Nueva Escuela Francesa de Paleografía”, cuyas aportaciones en el panorama científico produjeron un gran impacto porque sus teorías conceptuales y metodológicas resultaron muy novedosas. Su metodología les llevó al establecimiento de los límites de la Paleografía como ciencia de la escritura en general y llegaron a nítidas conclusiones sobre la función de ésta en el conjunto de las disciplinas que se ocupan de la escritura. El principal órgano de difusión periódica fue la revista “Scriptorium”, cuyo primer número es de 1946/47. Los paleógrafos alemanes: en los últimos años del siglo XIX y en las primeras décadas del XX habían puesto de manifiesto las posibilidades de nuestra disciplina en orden a su condición científica. Los paleógrafos italianos: cimentaron la que se puede denominar ya “Nueva Escuela Italiana de Paleografía”. Su mayor logro fue la fijación del lugar que en el concierto de las ciencias humanísticas corresponde a la Paleografía, poniendo de relieve su condición científica con entidad y autonomía propias. Cabe distinguir dos generaciones: la que reivindicó para la Paleografía su carácter humanístico y la generación de nuestros días. El órgano de difusión periódica es la revista “Scrittura e Civiltà”, cuyo primer número se publicó en 1977.
Etimológicamente: procede del adjetivo griego antiguo y del sustantivo griego escritura. Significa, pues, escritura antigua. El sufijo ia le añade la condición de estudio. De modo que Paleografía inicialmente es la ciencia que trata de las escrituras antiguas. La primera vez que se usó este término fue en 1708, en el título del tratado escrito por Bernand Montfaucon, “ Palaeographia graeca”. Se le asignó como contenido el estudio de la escritura antigua en soporte blando y durante mucho tiempo se la consideró como la “ciencia que estudia las escrituras antiguas conservadas en materiales blandos”. Esta definición resulta imprecisa y erróneamente restrictiva. Durante mucho tiempo se consideró la Paleografía como un instrumento para leer los documentos de la Edad Media. Privó también la creencia de que a partir de la invención de la imprenta habían quedado conclusas las tareas de la doctrina. Fue la “Nueva Escuela Francesa” la que sentó las bases para superar este criterio restrictivo de la Paleografía. Y, entre sus miembros, el que más, Jean Mallon. Para este paleógrafo francés, nuestra disciplina ha de ocuparse de todos los caracteres de la escritura de todos los monumentos que contengan textos, sean cuales sean y sea cual sea la materia que les sirva de soporte y sea cual sea el procedimiento que se haya llevado a cabo para su fijación. Debemos entender la Paleografía como un medio de lectura de escrituras en desuso; como un medio para la crítica histórica general y más concretamente para la crítica textual y como una ciencia autónoma que tiene por objeto el estudio de la escritura
como una de las creatividades del hombre, sustentado ese estudio en un método propio de investigación. La formulación de León Gilissen hablaba de la existencia de una Paleografía de lectura, una Paleografía de análisis y una que se identifica con la historia de la escritura.
Responde al más antiguo concepto que de la Paleografía se tuvo. Cada vez que el hombre se haya enfrentado con una escritura que por la “vejez” de sus signos le resultara a primera vista ininteligible, ha realizado una labor paleográfica. A partir del siglo XVII se publicaron las primeras obras referidas a la doctrina en su actividad en orden a la lectura. Recogían, completaban y mejoraban los elencos de abreviaturas y las elementales doctrinas establecidas en la Antigüedad y en la Edad Media sobre las escrituras antiguas y sobre su interpretación. Bajo este primer aspecto, la Paleografía “consiste en asimilar con mayor o menos habilidad los múltiples juegos de signos que son las letras del alfabeto y los demas signos convencionales y en identificarlas, pese a las diferentes formas con las cuales se presentan en determinadas épocas a fin de poder retransmitirlas en el lenguaje escrito utilizado hoy”. Este concepto es incompleto pero ha pesado excesivamente en los paleógrafos de antaño. Resulta difícil establecer un método rigurosamente estricto ya que la paleografía de lectura carece en realidad de contenido científico. Cabe señalar unos criterios de método que han de tenerse en cuenta en este primer aspecto de la Paleografía, son unos principios y unas reglas muy acertadas:
Constituye un avance científico, una más alta especialización respecto a la paleografía de lectura. Su objeto consiste en someter a las distintas escrituras a un
todo por los efectos del cansancio; influye también la posición más o menos inclinada de la materia en que se escribe.
Categorías genéricas de escritura
Según la morfología de los signos:
Relación de la escritura con su soporte material
ella el hombre necesitó de la escritura, la cual se muestra como un fenómeno superestructural, privativo de las clases poderosas de la sociedad. Es posible establecer unas pautas generales que se nos muestran válidas como principios metodológicos sea cual sea la óptica bajo la que se considere la escritura. El objeto de la investigación histórica es “encontrar el tiempo pasado”. Es el conocimiento de la vida humana en el pasado y la comprensión de sus elementos espirituales, entonces, la historia de la escritura se toma como el conocimiento de la realidad del proceso gráfico como uno más de los exponentes de la actividad humana. La realidad de ese proceso gráfico se ofrece al historiador de la escritura como algo que acontece y que sobrevive en el tiempo. En el proceso gráfico se da una procesión, una seriación cronológica, una continuidad en el tiempo. No puede ser olvidada la polaridad pasado/presente-presente/pasado porque lo histórico constituye un pasado excepcional que de alguna manera sobrevive y que tiene como objeto último la comprensión del presente. El historicismo gráfico tendrá que reconocer y admitir que no toda la historia de la escritura es evolución continua y habrá de comprender que, junto a elementos dinámicos, existen otros estáticos, que, por otra parte, no han supuesto obstáculo para la evolución de las escrituras usuales. El paleógrafo historiador de la escritura ha de entender el hecho gráfico en función coherente con un todo, producto de la creatividad humana: en su investigación no debe considerar la escritura como “isolativa” porque el movimiento, la vida y también la muerte de cualquier escritura fueron acompañados de concausas que incidieron a su vez en el nacimiento, en la vida y en la muerte de los supuestos culturales de cada época: el hombre, su tiempo, su escritura. El fin de la tarea que ha de perseguir el paleógrafo en este tercer grado es la reconstrucción del proceso gráfico en orden a su descripción, a su explicación y a su valoración. La objetividad es condición indispensable en el paleógrafo o historiador de la escritura, frente a esta objetividad se alzan dos obstáculos: la subjetividad de las fuentes y los prejuicios del propio historiador. El problema de la objetividad en los resultados de la investigación paleográfica hay que plantearlo sobre las bases siguientes: sobre la capacidad que el paleógrafo tenga para conocer el pasado de la escritura; sobre la variedad y riquza de su experiencia personal y sobre su honestidad profesional
Definición de Paleografía
Ciencia que con un método propio estudia el desarrollo del proceso gráfico, considerada la escritura como una facultad propia y privativa del hombre. Ciencia que describe, clasifica y explica el desarrollo de la escritura; los resultados de las investigaciones paleográficas, independientemente de sus objetivos propios, que se sitúan en el vasto dominio de la historia de la civilización, se traducen en beneficio de cada una de las ciencias especiales que se ocupan de los escritos. Ciencia autónoma que, cultivada por sí misma de acuerdo con métodos propios y con fines específicos, se propone explicar las razones de las diferencias morfológicas bajo las cuales se presentan en el transcurso de los siglos los signos convencionales de la escritura y de otra, auxiliar principal en el examen de ésta, tal como se nos ofrece en inscripciones, papiros, diplomas y libros.
Según Ángel Riesco: la Paleografía estudia la evolución de la escritura, sus técnicas, los modos de producción del escrito y los propios productos escritos, pueden ser
libros, documentos oficiales, inscripciones, grafitos o escritos privados. Pretende llegar a un conocimiento a través de la respuesta a las cuestiones: que, cuando, donde, como, quien y por qué. Todo ello implica una lectura correcta, datación, localización, tipos gráficos, difusión social y función social. Crea la paleografía de lectura, la de análisis y la de la historia social de la cultura escrita. Las dos primeras se entienden como disciplinas auxiliares de la Historia, la Filología, la Codigología, Diplomática, etc. La tercera, como disciplina autónoma estudia usos pasivos y activos, es decir, practicas de escribir y de leer.
Relación de la Paleografía con otras ciencias
Epigrafía: aludida a la distinción soporte duro/blando de la escritura, concluyendo que no es aconsejable su diferenciación como factor esencial en la escritura. Ambas son ciencias que tienen un objeto común de estudio: la escritura. Como acontece a la Paleografía, la Epigrafía no reduce su ámbito al desciframiento, datación y localización de textos, sino que es parte de la Historia de la Cultura. Papirología: tiene por objeto la investigación total de los papiros. Los estudia como soporte gráfico y se ocupa de la lectura e interpretación de sus escritos en orden a valorarlos paleográfica, arqueológica, lingüística, jurídica e históricamente. Para su trabajo adopta un método propio de investigación y es precisamente su metodología aplicada a uno de los materiales concretos en que se realizó la escritura, el papiro, la nota diferenciadora más relevante respecto a la Paleografía. Diplomática : gira en torno al documento escrito. La relación Paleografía- Diplomática es incuestionable. La Paleografía surgió como auxiliar de la Diplomática y, el trabajo del paleógrafo y del diplomatista está tan vinculado que no pueden separarse. La paleografía se relaciona con la Diplomática sobre todo en su vertiente de lectura yen su quehacer en torno a la crítica textual de los documentos, que son fuentes valiosísimas para el paleógrafo historiador de la escritura. Codicología: es una disciplina bastante moderna, no va mas allá de los años cuarenta. Su objeto es disponer los métodos y establecer los principios generales para el estudio total de cada realidad única que es un manuscrito. Se ocupa del estudio del códice considerado como pieza arqueológica en su historia, en el uso que de él se ha hecho y en sus textos. El codicólogo ha de recurrir a las más variadas ciencias, entre ellas la Paleografía, de la que surgió la Codicología como una disociación propia de especialistas. La relación Paleografía-Codicología es patente, pero se evidencia de modo total en dos tareas que en realidad le son comunes: la localización y datación de manuscritos y el descubrimiento y enmienda de errores. Lingüística : la escritura se ve como la fijación del lenguaje por medio de unos signos establecidos y, por lo tanto, esta íntimamente ligada a los fenómenos que lo rigen. El filólogo necesita de la Paleografía primordialmente para establecer las leyes del desarrollo y del funcionamiento de la lengua.