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Regímenes Demográficos: Antiguo y Moderno, Ejercicios de Geografía

Una comparativa entre el régimen demográfico antiguo y moderno. El antiguo se caracteriza por altas tasas de natalidad y mortalidad, mientras que el moderno se define por bajas tasas de ambas. El autor analiza las obras de Gérard-François Dumont y Jacques Vallin para explicar estas diferencias y los factores que influyen en el crecimiento demográfico.

Tipo: Ejercicios

2019/2020

Subido el 11/12/2020

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lara-silva-mosteiro 🇪🇸

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T.1: ASPECTOS GENERALES
1. Regímenes Demográficos.
Para empezar a explicar este primer punto es importante que hagamos una pequeña
introducción de lo que es un régimen demográfico.
Un régimen demográfico es un periodo de tiempo durante el cual la tasa de natalidad y
de mortalidad sufren pocas variaciones. Y a lo largo de la historia, podemos encontrar
dos tipos de regímenes, el antiguo o tradicional, que se produce durante el período
premoderno, y el moderno, en el cual podemos distinguir dependiendo del tipo de
población regímenes demográficos distintos.
Régimen demográfico antiguo.
Antes del periodo de transición demográfico, especialmente antes de la Revolución
Industrial, todos los países se regían por este régimen primitivo.
Este régimen demográfico se caracterizaba por unas altas tasas de natalidad y de
mortalidad que caracterizaban a este régimen, lo que provocaba que la mayoría de la
población fuese adulta.
Este lento crecimiento de la población, debido a las altas tasas, se veía amenazado por
diferentes factores: el hambre provocada por malas cosechas; las enfermedades
constantes; lo que originaba la muerte constante de la población debido a los pocos
avances médicos; las guerras, etc.
Régimen demográfico moderno.
Este régimen es prácticamente todo lo contrario al anterior, se caracteriza por su baja
natalidad y mortalidad. Pero estas características varían dependiendo del tipo de
población dominante en una
sociedad:
Las poblaciones jóvenes
poseen altas tasas de
natalidad y moderadas de
mortalidad. Estas poblaciones
suelen darse en los países del
“Tercer Mundo”, en los cuales
son más elevadas que en los
países desenvueltos.
En las poblaciones adultas
tanto la natalidad como la
mortalidad permanecen en
índices bajos. A demás estas
poblaciones tienden después
de unos años a ser una
población vieja.
Y en cuanto a las poblaciones
viejas, aumenta la mortalidad
y la natalidad en proporciones
muy bajas. La mayoría de estos casos de población se encuentran en los países
europeos, en donde el nivel de vida es muy elevado.
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T.1: ASPECTOS GENERALES

  1. Regímenes Demográficos. Para empezar a explicar este primer punto es importante que hagamos una pequeña introducción de lo que es un régimen demográfico. Un régimen demográfico es un periodo de tiempo durante el cual la tasa de natalidad y de mortalidad sufren pocas variaciones. Y a lo largo de la historia, podemos encontrar dos tipos de regímenes, el antiguo o tradicional, que se produce durante el período premoderno, y el moderno, en el cual podemos distinguir dependiendo del tipo de población regímenes demográficos distintos. Régimen demográfico antiguo. Antes del periodo de transición demográfico, especialmente antes de la Revolución Industrial, todos los países se regían por este régimen primitivo. Este régimen demográfico se caracterizaba por unas altas tasas de natalidad y de mortalidad que caracterizaban a este régimen, lo que provocaba que la mayoría de la población fuese adulta. Este lento crecimiento de la población, debido a las altas tasas, se veía amenazado por diferentes factores: el hambre provocada por malas cosechas; las enfermedades constantes; lo que originaba la muerte constante de la población debido a los pocos avances médicos; las guerras, etc. Régimen demográfico moderno. Este régimen es prácticamente todo lo contrario al anterior, se caracteriza por su baja natalidad y mortalidad. Pero estas características varían dependiendo del tipo de población dominante en una sociedad: Las poblaciones jóvenes poseen altas tasas de natalidad y moderadas de mortalidad. Estas poblaciones suelen darse en los países del “Tercer Mundo”, en los cuales son más elevadas que en los países desenvueltos. En las poblaciones adultas tanto la natalidad como la mortalidad permanecen en índices bajos. A demás estas poblaciones tienden después de unos años a ser una población vieja. Y en cuanto a las poblaciones viejas, aumenta la mortalidad y la natalidad en proporciones muy bajas. La mayoría de estos casos de población se encuentran en los países europeos, en donde el nivel de vida es muy elevado.

En relación con todo lo anterior podemos explicarlo a través de dos autores, Gèrard- François Domunt y Jacques Vallin, que comparten y contrastan ideas sobre este tema en sus obras “Las Poblaciones Mundiales en los Albores del siglo XXI: Desaceleración y Envejecimiento Demográficos ” y “La Demografía” respectivamente. Gèrard comenta que él régimen demográfico antiguo poseía tres características fundamentales, dos de las cuales citamos anteriormente. La primera el índice de mortalidad que se produce entre la población infantil y adulta. Incluso recalca que a veces es habitual el fallecimiento de las mujeres en el momento que dan a luz, lo cual Jacques apenas destaca en su investigación. Luego la segunda característica, es la alta natalidad, que viene originada por el gran número de fallecimientos. Y en relación a los anteriores surge la tercera y última, en la cual Domunt (200 3 ) afirma: Que el aumento de la población es sumamente variable de acuerdo con los años. Puede ser positivo en un año de natalidad elevada y en el que las circunstancias no provocan un aumento de la mortalidad: buenas cosechas, ausencia de epidemias, un periodo de paz. Puede ser negativo en otro año en el que las circunstancias son adversas. (pp.77) Con esto podemos entender qué para este autor, el aumento de la población en este régimen es impredecible, que cambia con frecuencia en vinculación a los cambios que se producen en el entorno. En cambio, en cuanto al incremento de la población, Vallin (1994) resalta que: Cuando se conquistan nuevos espacios o se descubren nuevas técnicas permitían incrementar la cantidad de alimentos disponibles, la población podía aumentar hasta alcanzar el nuevo tope de densidad permisible. Pero si este se sobrepasaba, la crisis - bajo una forma u otra- era inevitable. (pp.71) De modo qué aun que, para él, al igual que para Gèrard, el incremento de la población era lento y variable, y que viene causado por diferentes factores externos, considera que en ocasiones depende de la propia población no ocasionar crisis que reducirían el aumento de la población. En cuanto al régimen demográfico moderno, Gèrard vuelve destacar tres aspectos claves en cuanto a la demografía de esta última etapa. La primera es la mortalidad que es débil, pero para él esta mortalidad puede aumentar nuevamente si la población envejece. La segunda, vuelve a ser la natalidad que disminuye por dos motivos. Y la última, la combinación de una natalidad débil con una mortalidad débil que deja un saldo de aumento natural reducido Domunt (200 3 ).

En la segunda fase, el índice de natalidad se reduce y va descendiendo debido a que las circunstancias, que “obligaban” a una natalidad tan elevada debido a la importante mortalidad que había, han cambiado. En cuando al número de fallecimientos, en esta fase cada vez son menores. Todos esto cambios se deben a que, como ya venían produciéndose anteriormente, cada vez se producen numerosos avances que de una forma u otra mejoran el nivel de vida de los habitantes de una sociedad. Pero esta teoría de la transición demográfica posee una serie de puntos débiles que hace que se pueda sospechar sobre su correcta aplicación. Una de esas debilidades que origina las dudas sobre esta teoría es que la población de los países subdesarrollados es demasiado elevada y dicha teoría no resulta aplicable. De modo que algunos demógrafos comienzan a no estar a favor y defienden la necesidad de una teoría alternativa (García,1994). Notestein (1953), llegan a aceptar que esta teoría “es adecuada para delinear la naturaleza del problema… pero no responde a cuestiones concretas sobre las que se necesita información, ya sea para hacer previsiones o ya sea para formular políticas” (García,1994). Luego García (1994) nombra otros como: “Vance (1956, pp.93) que se refiere a la Teoría de la transición Demográfica como un modelo teórico necesario en los estudios de la población mientras que Van Nort (1956, pp.159-160) la ve solamente como una guía de observación y análisis.” (pp.7)

  1. Teoría Neo-Malthusiana. Además de la teoría de transición demográfica a lo largo de la historia surgieron otras teorías demográficas referente a las relaciones entre la población y la economía. Entre todas esas teorías dos son las tesis que destacan por encima de las demás y de las cuales se han inspirado algunas teorías. Se tratan de la teoría del estancamiento y la teoría neomalthusiana de la cual hablaremos más en profundidad. Pero primero hablaremos un poco sobre la teoría del estancamiento a la cual se enfrenta el neomalthusianismo. La teoría del estancamiento considera el crecimiento de la población como causa y consecuencia, a la vez, del progreso económico. El funcionamiento de esta tesis se basa en lo siguiente: el crecimiento de la población estimula la división del trabajo, que se traduce en ganancias de la producción y esta, aumenta los ingresos y el capital que generan salarios más altos que favorecen al incremento de la población. Mientras, la teoría neomalthusiana defiende que cada individuo que nace supone una carga adicional debido a la existencia de unos recursos escasos en un mundo finito. Malthus con esta teoría niega las ideas postuladas en la teoría del estancamiento y pone como ejemplo la gran diferencia que existe entre los países ricos con una baja natalidad y los países pobre con una alta natalidad. Pero para Malthus una de las medidas que se deben tomar para solucionar este problema, es controlar la natalidad para así asegurar un aumento de los niveles de bienestar. En su “Ensayo sobre el principio de la población” Malthus sostiene que la presión que ejerce la cantidad de habitantes del planeta es una "ley natural", lo cual hace que la pobreza sea natural e inevitable, como ya expusimos anteriormente. Las “pruebas positivas” de enfermedad y desnutrición se presentan como las vías principales a través de las cuales se puede aliviar la presión que sufre el planeta a causa del exceso de habitantes humanos. Las clases dirigentes y el sistema político quedan libres de culpas respecto de la pobreza porque, según Malthus, la causa de la indigencia es la fertilidad. Pero Malthus afirma que no es posible influir sobre el factor de la fertilidad. Cualquier esfuerzo social y político que se haga para reducir desigualdades o mitigar el sufrimiento sería contraproducente porque provocaría un incremento de la población, lo cual implicaría a su vez un aumento de la presión que pesa sobre los recursos de producción, explica Malthus.