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Père Goriot capítulo 1 traducción DRSDE
Tipo: Monografías, Ensayos
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Le père Goriot, una de las joyas más preciadas de La comédie humaine , fue publicado, antes que Balzac concibiera la idea de agrupar su producción bajo un solo título, en la Revue de Paris. Fue distribuido en cuatro entregas (14 y 28 de diciembre de 1834 y 25 de enero y 11 de febrero de 1835), además de un prefacio que apareció el 8 de marzo de 1835. El mismo mes de marzo era editado en volumen por Werdet. Aunque otros títulos podrían competir con éste por la energía de su relato y la maestría de su ejecución, no cabe duda que Le père Goriot es la novela más conocida no sólo de esta década de los treinta – la más fecunda de la vida de Balzac–, sino de toda la obra balzaciana. Le père Goriot es, pues, un fruto de los que Balzac dio en su mejor momento. En plena posesión de su «piel de zapa», el hombre que tanto hablaría de la relación entre creación y energía, se prodiga sin cesar haciendo caso omiso de lo que sabe mejor que nadie. Testimonio de ello, y sólo para citar algunos títulos: Un épisode sous la Terreur , La maison du Chat-qui-pelote , L’elixir de longue vie , de 1830; La peau de chagrin , L’auberge rouge , Le chef-d’œuvre inconnu , de 1831; Le colonel Chabert , La Grenadière, Louis Lambert , de 1832; la segunda parte de Les Marana, Ferragus, la primera de La duchesse de Langeais, la segunda decena de los Contes drolatiques , Le médecin de campagne , Eugénie Grandet , L’illustre Gaudissart , todos de 1833; Aventures administratives d’une idée heureuse , Histoire des Treize , que incluye el final de La duchesse de Langeais , y el principio de La fille aux yeux d’or y La recherche de l’absolu , así como Un drame au bord de la mer y la primera parte de Le père Goriot, de
escritos probablemente en parte por el propio Balzac, que constituyen las introducciones a los Études philosophiques y a los Études de mœurs au XIXème siècle que debían recopilar, por entregas sucesivas, las obras del novelista según un orden que ya prefiguraba el de la futura Comédie humaine. De sus obras de juventud hasta la organización de La comédie humaine va un largo recorrido en el que la obstinación fue mayor que el aplauso del público. No en vano se sirve de varios seudónimos hasta atreverse a firmar Les chouans (1829) con su propio nombre: Balzac, todavía sin partícula. Su empeño le sirvió, en cierto modo, tanto para tomar el pulso a la creación literaria del momento como para afianzar su obra. Plenamente consciente de la unidad de la creación que germinaba en su espíritu ordenó los Études de mœurs – la que sería la parte más amplia de La comédie humaine– en distintos apartados: Scènes de la vie privée y Scènes de la vie parisienne. Anunció para más tarde unas Scènes de la vie politique , otras de la vie militaire y unas Scènes de la vie rurale. Algunas situaciones de las obras anteriores servirán al autor de esbozo para su producción posterior, de la misma manera que ciertas características de algunos de los personajes que poblarán su universo tienen su origen en los personajes de sus primeras novelas. Así, la fuerza y la fascinación que ejercerá Vautrin es semejante a la ejercida por Argow, el pirata, entre la gente que le rodea; en las primeras Scènes de la vie privée ya está presente el drama de las uniones matrimoniales de condición diferente; Jean-Louis (firmado con uno de los seudónimos que usó Balzac, «Lord R’Hoone») sugiere el choque de los intereses y de las mutaciones de las fortunas durante la época revolucionaria. No cabe duda, sin embargo, de que lo más interesante reside en la idea que dio cohesión al vasto mundo que surgiría de su pluma: la reaparición sistemática de sus personajes. Hasta 1833, algunos personajes habían aparecido en más de una obra, pero a partir del momento en que concibió claramente su objetivo, decidió que irían apareciendo de una novela a otra, ya como personajes principales, ya como simples comparsas, de manera que el lector podría recomponer sus retratos de acuerdo con una evolución que respondería al medio y a las vicisitudes de la historia. Le père Goriot es la primera novela en la que aplicaría sistemáticamente este procedimiento. Esta historia de la cual el autor afirma que «todo es verdad» constituye uno de los títulos de las Scènes de la vie parisienne. Partiendo de unos datos precisos: «un buen hombre, pensión burguesa, 620 francos de renta, después de desprenderse de todo por sus hijas que disfrutan de 50.000 francos de renta, muere como un perro», Balzac escribió una de las obras más logradas de La comédie humaine. Aunque algunos de sus personajes, el entrañable Goriot por ejemplo, no reaparezcan en otras novelas, no cabe duda que es en Le père Goriot donde se encuentra uno de sus personajes más admirados, Vautrin, el hombre que encarna la rebelión, que fascina a pesar de cuanto pueda haber de turbio en su existencia. Aquí se encuentra también Rastignac oscilando entre su pureza y su ambición, mecido entre los cantos de su adolescencia y las voces de las «sirenas» que sólo conocen al dios dinero; aquí el parecer es más importante que el ser y la astucia más común que el esfuerzo. Aquí se dicen cosas acerca de la sociedad que, ciento setenta años después, podríamos hacer nuestras sin pecar de anacronismo.
la de los dos Dumas, figura entre las más cuidadas de esta editorial que, en su tiempo, pudo competir con las más avanzadas del extranjero. Ya en la segunda parte del siglo XX, unos veinte años después de la contienda, la edición recupera paulatinamente su vitalidad. De 1958 hasta 1999 contamos más de treinta ediciones, entre traducciones nuevas o reediciones independientes, pero es en estos decenios cuando surgen las grandes empresas: La comedia humana será editada enteramente o en parte por Lorenzana, Plaza y Janés, Vergara y Planeta, de Barcelona, por EDAF y Aguilar, de Madrid. No cabe duda que, incluso en aquellas que no se consiguió llevar a cabo la obra entera, no falta Le père Goriot. El padre Goriot , en traducción de D. R. S. de G., editado en Madrid por Ignacio Boix, en 1838, es, como se ha dicho, la primera traducción española de Le père Goriot. Los tres años que median entre la primera edición francesa y la traducción son testimonio de la rápida difusión de las obras francesas en nuestro país, a pesar de la mala prensa de que gozaron. Sin embargo, en el caso de las novelas de Balzac pertenecientes a La comédie humaine esa premura presenta un problema, ya que los textos definitivos no se corresponden totalmente con los que se publicaron anteriormente. El año de la traducción ya nos dice que el texto de partida no podía ser ni siquiera el de la primera edición de la Comedia humana , editada por Furne en 1842. Las observaciones que se harán al respecto provienen de la confrontación del texto español con el texto aparecido en la Revue de Paris , motivo por el cual no se hará mención de aquellas diferencias que todo conocedor de la obra de Balzac observa al leer esa traducción. Escrita en un castellano del primer tercio del siglo XIX se observan ciertas grafías que no coinciden con las actuales: tampoco nos ocuparemos de ellas, ya que no afectan a la traducción. Más interesante resulta el empleo de ciertas palabras cuyo significado ya no es el mismo en nuestros días. En primer lugar constatamos que la distribución de los párrafos no responde a la fantasía del traductor, sino a la del texto de la Revue de Paris mucho menos apretado que el texto definitivo en el que los párrafos pueden ocupar varias páginas. Raras veces los distribuye de distinto modo. Serían una excepción la descripción de la casa de huéspedes y la lección de Vautrin. Probablemente con el fin de liberar el texto de esta sensación de asfixia que pudiera producir la falta de «blancos», la Revue de Paris deja un doble espacio entre párrafos. La traducción española se presenta en dos volúmenes encuadernados en un solo tomo. Curiosamente, el primer volumen termina con una carta de Delphine de Nucingen, que no coincide con el fin de ninguna entrega del texto original. Las cuatro entregas a las que se ha hecho alusión iban encabezadas por un título: «Une pension bourgeoise», «L’entrée dans le monde», «Trompe la mort» y «Les deux filles». En la primera y en la última se encuentra un título interior: «Les deux filles» y «La mort du père» respectivamente que pudieran haber constituido otros tantos capítulos, pero que no van numerados. La traducción los ve como tales y distribuye el texto en siete capítulos, ya que la entrega que no está completa en el primer volumen prosigue en el segundo con el mismo título pero con distinto número.
Por lo que a puntuación se refiere, podríamos decir que la respeta en muchos casos, pero que la distribuye un poco a su antojo, quizá movido por el estilo que emplea, ya que se diría que el traductor leía el texto y lo rehacía a su manera, lo cual le inducía a suprimir o añadir conjunciones, poner punto y coma donde había punto, coma allí donde había una conjunción, etc. y a eliminar todo aquello que probablemente le resultaba de difícil traducción o que debía creer superfluo. Aunque algunas veces su traducción es muy lograda, se tiene la sensación que lo que hace es salvar obstáculos. En la primera línea incurre en un error que se observará después en otras traducciones al traducir née de Conflans por «nacida en Conflans», y que no supone una distracción, ya que se repite cuando se hace alusión a la mala pronunciación de la palabra tilleul por parte de la señora Vauquer. Conocida es la minucia de las descripciones de Balzac. R. S. de G., quizá con el afán de librarnos de términos técnicos, «recompone» la fachada de la Casa Vauquer de manera que todo sea más llano, menos complicado, aunque no sea totalmente fiel al texto de partida. En el caso del vocabulario, supresiones aparte, a veces traduce la palabra sin tener en cuenta el contexto: Il a juché l’aînée dans la maison de Restaud se traduce por «Encaramó la mayor […]»; Goriot, en casa de su hija y aurait été gêné, et il se serait ennuyé , se traduce por «hubiera incomodado» y el ennuyé por «enojado». Si la primera es incorrecta, la segunda, no responde a la situación, en la que convendría «aburrido». Otras parecen traducidas al azar: dégoût será «disgusto»; tordre , «enroscar»; poudreuses , «podridas»; qu’on se déshabille! , «desnudadle!»; expiait , «espiaba» (lo cual es casi cómico por tratarse de Michonneau); la voix clairette de ésta es «la voz aguardentosa», cuya traducción es incomprensible a no ser que el adjetivo le sugiriera el vin clairet. Cierto es que hay palabras que para un lector actual resultan chocantes, como el «cuartel» que responde a nuestra voz «barrio» y que debía ser mucho más corriente que ésta, que figura también en el diccionario de la lengua del siglo XIX. Otra que también sorprende es la de boudoir para la que no tenemos nombre específico en nuestra lengua, y que algunos han resuelto como «tocador de señora» y que nuestro traductor traduce por «retrete», obteniendo «se le considera elegante y perfumado como un retrete», cosa que nos hace sonreír en nuestros días pero que respondía tanto al significado actual como al de «habitación retirada». Hay algunas que responden a desconocimiento de la cultura francesa. Uno de los casos más flagrantes se encuentra en la parte en que, al aludir al padre Goriot se le llama «Quatre-vingt-treize». Para arreglarlo se distorsiona el párrafo que lo contiene, y no se comprende nada: «Ya comprenderéis que en tiempo del imperio, los yernos no se formalizarían con el viejo. Setecientos noventa y tres… aun podía caminar con Bonaparte; pero cuando volvieron los Borbones, el buen hombre molestó a Restaud y mucho más al banquero» («Vous comprenez bien que, sous l’Empire, les deux gendres ne se sont pas trop formalisés d’avoir ce vieux Quatre-vingt-treize chez eux; ça pouvait encore aller avec Buonaparte. Mais quand les Bourbons sont revenus, le bonhomme a gêné de Restaud, et plus encore le banquier»). Digno de mención es, también, en buena parte el retrato de Vautrin, cuyo «modo de vivir consistía en salir después del almuerzo, volver a la hora de comer, corretear
BILLOT, Nicole. 1987. « Le Père Goriot devant la critique (1825)», L’année balzacienne , nvlle. série 8, 101-129. BOULARD-BEZAT, Sylvie. 1987. «Les adaptations du Père Goriot », L’année balzacienne , nvlle. série 8, 167-178. FARGEAUD, Madeleine. 1960. «Les Balzac et les Vauquer», L’année balzacienne , 125-133. GAUDON, Jean. 1967. «Sur la chronologie du Père Goriot », L’année balzacienne , 147-156. HOFFMANN, Léon-François. 1963. «Les métaphores animales dans le Père Goriot », L’année balzacienne , 91-105. LICHTLÉ, Michel. 1987. «La vie posthume du Père Goriot en France», L’année balzacienne, nvlle. série 8, 131-165. LOTTE, Ferdinand. 1961. «Le retour des personnages dans la Comédie humaine », L’année balzacienne , 227-281. MILNER, Max. 1963. «La poésie du mal chez Balzac», L’année balzacienne , 321-335. MOZET, Nicole. 1972. «La description de la maison Vauquer», L’année balzacienne , 97-130. QUINSAT, René. 1971. Le Père Goriot de Balzac , París, Classiques Hachette. RIEGERT, Guy. 1973. Le Père Goriot , París, Hatier.