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Perspectivas históricas, Diapositivas de Psicología

Esta diapositiva trata de las teorías motivacionales

Tipo: Diapositivas

2019/2020

Subido el 29/05/2020

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barrantes-angy 🇵🇪

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Perspectivas históricas
y contemporáneas de la motivación
Ps. Analy Sandra Mejía Zenteno
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Perspectivas históricas

y contemporáneas de la motivación

Ps. Analy Sandra Mejía Zenteno

Orígenes filosóficos de los conceptos

motivacionales

Platón

La motivación fluía de un alma (o mente, psique) tripartita

dispuesta en forma jerárquica

El aspecto apetitivo contribuía a los apetitos y deseos

corporales, como hambre y sexo

El aspecto competitivo contribuía a estándares de referencia

social, como sentirse honrado o avergonzado

Al nivel máximo, el aspecto calculador contribuía a las

capacidades de toma de decisiones, como la razón y la

elección

Rene Descartes

Para Descartes, la fuerza motivacional máxima era la voluntad

La voluntad iniciaba y dirigía la acción; elegía si actuaba y qué

hacer en el momento del acto.

Las necesidades corporales, las pasiones, los placeres y los

dolores creaban impulsos a la acción, pero éstos sólo excitaban

a la voluntad.

La voluntad era una facultad (poder) de la mente que controlaba

los apetitos y pasiones corporales en beneficio de la virtud y la

salvación mediante el ejercicio de su poder de elección.

Charles Darwin

El determinismo biológico de Charles Darwin

Para Darwin, gran parte de la conducta animal parecía innata, automatizada y mecanicista (Darwin, 1859, 1872). Con o sin experiencia, los animales se adaptaban al ambiente predominante: las aves construían sus nidos, las gallinas empollaban, los perros perseguían conejos y los conejos huían de los perros. A fin de explicar esta conducta adaptativa aparentemente preprogramada, Darwin propuso el instinto. Los instintos surgían a partir de una sustancia física, de la herencia genética; por ende, eran reales en términos físicos. Esta sustancia heredada y material (genes) llevaba al animal a actuar de maneras específicas. El estudio de la motivación abandonó a la filosofía y las humanidades e ingresó a la fisiología y las ciencias.

McDougall (1908, 1926) McDougall consideraba que los instintos eran fuerzas motivacionales irracionales e impulsivas que orientaban a la persona hacia una meta en particular. Era el instinto el que determina que su poseedor perciba, o preste atención, a objetos de cierta clase, que experimente una excitación emocional de una calidad particular al percibir un objeto de este tipo y que actúe en relación con él de una manera en particular o, al menos, que experimente el impulso a tal acción” Los instintos (y sus emociones asociadas) explicaban la calidad dirigida a las metas tan inmediatamente evidente en la conducta humana. Sin estos “motivadores primarios”, los seres humanos serían masas inertes, cuerpos sin impulso a la acción. En otras palabras, toda motivación humana debía sus orígenes a un conjunto de instintos genéticamente heredados

Teoría de la pulsión de Freud Freud, capacitado como fisiólogo, creía que toda conducta era motivada y que el propósito de la conducta era estar al servicio de la satisfacción de las necesidades La conducta estaba al servicio de las necesidades corporales y la ansiedad (pulsión) actuaba como especie de intermediario para garantizar que la conducta sucediera en la forma y momento necesarios para asegurar la comodidad del cuerpo. Freud ( 1915 ) resumió su teoría de la pulsión con cuatro componentes: fuente, ímpetu, fin y objeto

  1. una sobreestimación relativa de la contribución de las fuerzas biológicas a la motivación.
  2. una dependencia excesiva en datos tomados de estudios de caso de individuos perturbados.
  3. ideas que no eran científicamente (es decir, experimentalmente) comprobables. CRITICAS

Teoría de la pulsión de Clark Hull (1943, 1952)

La teoría de la pulsión de Hull propuso que la motivación se podía predecir antes de que ocurriera. El hecho de que se pudiera conocer la pulsión a partir de las condiciones ambientales antecedentes, marcó el comienzo del estudio científico de la motivación. Esto se debía a que si se sabía cuáles condiciones ambientales creaban la motivación, entonces se podían manipular (y predecir) los estados motivacionales dentro del laboratorio. (p. ej., desempeño, aprendizaje). La pulsión energizaba la conducta (Bolles, 1975). Aunque la pulsión energizaba la conducta, no la dirigía. El hábito, dirigía la conducta. Como lo expresó un contemporáneo: “ La pulsión es un energizador, no una guía” ( Hebb, 1955, p. 249). Los hábitos que guían la conducta provenían del aprendizaje y éste ocurría en consecuencia del reforzamiento.

Ocaso de la teoría de la pulsión

Algunas pruebas empíricas de estas tres suposiciones revelaron tanto

sustentaciones como limitaciones.

Primero, algunos motivos surgían sin una necesidad biológica

correspondiente. Por ejemplo, las personas con anorexia no comen (y no

quieren comer) a pesar de ser una poderosa necesidad biológica de

hacerlo (Klien, 1954).

Así pues, la motivación podía surgir a partir de fuentes distintas de las

propias alteraciones corporales.

Segundo, las investigaciones reconocieron que había fuentes externas (es

decir, ambientales) que podían energizar la conducta.

Revolución cognitiva Fue un tiempo en el que los investigadores se centraron en el poder de los pensamientos, creencias y juicios como causas primordiales del comportamiento. Algunos de los constructos motivacionales mentalistas que emergieron incluyeron los planes, las metas, las expectativas, las creencias, las atribuciones y el autoconcepto. La revolución cognitiva tuvo dos efectos adicionales en la reflexión sobre la motivación. Primero, las discusiones intelectuales acerca de la motivación destacaron los constructos cognitivos (p. ej., expectativas, metas) Segundo, la revolución cognitiva complementó el movimiento emergente del humanismo. Las ideas de Abraham Maslow y Carl Rogers expresaban la nueva comprensión que tenía la psicología acerca del ser humano como inherentemente activo, cognitivamente flexible y motivado al crecimiento.