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Placas Tectónicas, Monografías, Ensayos de Volumen

De acuerdo con la Teoría de la TECTONICA GLOBAL o Teoría de PLACAS. TECTONICAS la corteza terrestre está formada por seis grandes casquetes esféricos, y.

Tipo: Monografías, Ensayos

2021/2022

Subido el 10/10/2022

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PLACAS TECTÓNICAS
1ª parte
Autora: Dra. Pierina Pasotti
Bolen de la Filial Rosario de la Sociedad Argentina de Estudios Geográficos
GAEA, 1922
Serie Didáctica Nº 1
Rosario, Abril de 1977 Avda. Pellegrini 494
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PLACAS TECTÓNICAS

1ª parte Autora: Dra. Pierina Pasotti Boletín de la Filial Rosario de la Sociedad Argentina de Estudios Geográficos GAEA, 1922 Serie Didáctica Nº 1 Rosario, Abril de 1977 Avda. Pellegrini 494

Definición De acuerdo con la Teoría de la TECTONICA GLOBAL o Teoría de PLACAS TECTONICAS la corteza terrestre está formada por seis grandes casquetes esféricos, y varios menores, que engranan entre sí como un rompecabezas, a los que se conocen como PLACAS TECTONICAS (Fig. 1). Ejemplos de las primeras: La Sudamericana que abarca el continente y la mitad occidental del Atlántico Sur; la Norteamericana que comprende el continente y la mitad occidental del Atlántico Norte; de las segundas, las placas Nazca, de Cocos, Caribeana. Sus límites son dorsales oceánicas, fosas y arcos insulares, fallas de transformación (ejemplo: la de San Andrés en la placa Norteamericana). Esta teoría se funda sobre el concepto de que la Tierra no es rígida, sino que continentes y cuencas oceánicas derivan lentamente fracturándose y reuniéndose y quizás creciendo. No todos la aceptan, pero hasta que no se establezca que ese movimiento es imposible, debe admitírsela. La litosfera consta de dos capas: la superior, fría y rígida descansa sobre la inferior caliente y plástica. Debajo sigue la astenosfera hasta 600 – 800 km. en la que se producen movimientos de convección que influyen sobre la dinámica de la litosfera cuya capa superior es de rocas livianas, claras, de tipo granítico y afines, y de sedimentarias; está dividida en fragmentos que corresponden a los continentes (Sial); la inferior es de rocas pesadas y oscuras, de naturaleza basáltica distinta de la de los continentes, y es continua (Sima). Los bloques continentales se extienden hasta el pie del talud continental; abarcan por lo tanto las áreas emergidas, la plataforma y el talud. A estos dos últimos se los designa “precontinentes”. Las áreas oceánicas tienen como límite el pie de dicho talud y como característica destacada de su morfología: dorsales, cordilleras y fosas. Por todo ello los términos “continente” y “océano” tienden a ser sustituidos por los de “áreas continentales” y “áreas oceánicas” por ser ellas unidades estructurales definidas por una serie de criterios geológicos y geofísicos.

mucho del eje de rotación, ó que éste haya cambiado de posición con respecto a las principales masas de tierra, surge como lógica que éstas se movieron independientemente describiendo trayectorias diferentes. Al Paleomagnetismo se lo denomina “magnetismo fósil” y se comprueba en los basaltos y en las areniscas rojas, rocas ricas en minerales de hierro tales como óxidos y silicatos de hierro. Cuando se producen derrames de lavas basálticas, esos minerales contenidos en ellas se orientan según el meridiano magnético que pasa en ese momento por la zona surcada por las coladas lávicas, es decir, que no se disponen según la trayectoria de las coladas. Del mismo modo, cuando se acumulan sedimentos ricos en minerales de hierro, tanto por obra de las aguas como del viento, ellos se orientan según el meridiano magnético del momento. Daremos unos ejemplos. Investigaciones en ese campo demuestran que Sudamérica y Africa cuando aun estaban unidas, durante los últimos tiempos del Carbonífero y comienzos del Pérmico migraron desde el polo S hacia el septentrión, es la huida desde el polo (o Polarfluctkraft de Wegener); después en el Jurásico tardío y comienzos del Cretácico, se produjo una nueva migración, y a fines de éste último según una gran fisura, los dos continentes se separaron y se inició la deriva del sudamericano hacia el oeste (es el Westwanderung de Wegener). La apertura generó el Atlántico del mismo modo que lo está haciendo hoy el mar Rojo, que originará un nuevo océano. Ejemplos: en Brasil, en rocas del Estado de San Pablo se localizó el polo magnético a 57º S y 357º E; si Nueva York hubiese existido, hubiera estado situada sobre el ecuador y a una latitud de 19º E (hoy está a 74º W); durante el Jurásico (180 a 135 m.a.) la costa atlántica norteamericana se hallaba sobre el paralelo 25º N y en posición E-W, con lo cual se explica el desarrollo de arrecifes de corales fósiles que se presentan hasta los actuales bancos de Nueva Escocia; España se encontraba sobre el ecuador casi a la latitud actual; Japón en el Artico; la India y Australia bordeaban a la Antártida. Cordillera Mesoceánica De suma importancia resultó ser su reconocimiento. Se comprobó hace unos cien años al tender los cables telegráficos sobre el Atlántico. Erwing y Heesten sugirieron la

existencia de una cordillera mesoceánica que se extendía por unos 70 mil km. a lo largo de todos los océanos de la Tierra (Fig. 1). Expediciones oceanográficas, investigaciones con el sonar lo confirmaron. Tienen ellas mayor altura, extensión y volumen que todos los continentes juntos, no son semejantes a las de éstos y proceden del interior de la Tierra, alcanzan 1500 km. de ancho. Están constituidas por basaltos distintos de los de las tierras emergidas y cortadas transversalmente por numerosas fallas según rumbo o fallas de transformación, a las que se debe la forma de zigzag (Fig. 1) que presentan todas esas cordilleras, las que resultan por eso compuestas por incontables segmentos, que a su vez se conectan con otras fracturas a otras cordilleras. Las fallas según rumbo, o de transformación o transcurrentes, tienen movimientos horizontales y en sentido opuesto, lo que facilita los desplazamientos a su largo. En ellas se localizan los sismos de los océanos. Las cimas de las cordilleras presentan una grieta o fisura o valle (rift) de las que mana lava basáltica. Sus dos lados o labios se separan y es continuamente rellenada por nuevo aporte de ese tipo de lava. Los puntos más altos afloran sobre el nivel de las aguas de los océanos formando islas volcánicas, por ejemplo la de Santa Elena. En el Atlántico tienen una posición mediana, entre ellas: Islandia, Tristán da Cunha, Bouvet. En el Pacífico está situada en el lado E; la isla de Pascua se encuentra sobre su borde oriental a 3760 km. de la costa chilena; en el Pacífico Norte ella penetra en el Golfo de California y en el continente norteamericano, cuyo lado occidental es arrastrado hacia el NW con la placa Pacífica a la que integra. Investigaciones de Geocronología (determinación de las edades de las rocas) demuestran que las islas son tanto más antiguas cuanto más alejadas de la correspondiente cordillera. Por ejemplo, en el Pacífico Norte las Hawai forman una cadena de islas de tanto mayor edad cuanto más al NW de la que cuenta con el volcán en actividad, el Kilauea, que fue la última en formarse. En el Pacífico Sur a partir de la cordillera mesoceánica se extienden cadenas de islas volcánicas que también son tanto más recientes cuanto más cercanas a aquellas y llevan dirección SE-NW porque así se fueron desplazando. Citadas de NE a SW: las islas Marquesas, el archipiélago Tuamotu, las islas Sociedad y su prolongación al NW las de Samoa y, por último, las Tutuai. En el Atlántico Sur, las Malvinas tienen unos 1100 m.a., Ascensión 1 m.a. y a partir de ésta hacia el NE, las de Fernando Po, Príncipe, Sto. Tomé y Annobon, 120 m.a. Las Azores tienen 20 m.a.

calcula que la superficie ocupada hoy por los océanos se habría formado en ese lapso, es decir en el 5 % de toda la historia geológica de nuestro planeta. De eso surge que las áreas corticales han de distribuirse en la misma proporción con que aumentan, o sea que hay un sistema global de transporte o movimiento que relaciona las zonas donde se crea corteza con aquellas en las que se destruye, y puesto que el fondo de los océanos es rígido, los movimientos están confinados a los límites entre gigantescos bloques en que está dividida la litosfera. Los bloques se enfrentan y chocan en esos límites o bordes; allí el fondo de los océanos es absorbido, penetra en las profundas fosas y se desliza debajo de los continentes. A las zonas donde se producen esos procesos se las conoce como “zonas de SUBDUCCION” (Fig. 4) y según ellas, por frotamiento se tiene terremotos y se forman volcanes. En profundidad las rocas funden, por su menor peso se elevan hacia la base de la litosfera continental y sobre esas zonas se originan cadenas de volcanes. Ejemplos: a lo largo de la costa sudamericana se hunde la placa Pacífica en la fosa situada contra ella en el W; el subcontinente de la India lo hace también por subducción debajo de los montes Himalaya, o parte sur del Tibet-Mongolia. Sobre la base del concepto de la expansión de los fondos de los océanos y de la deriva de los continentes, se ha constituido un solo cuerpo conceptual al que se ha denominado “teoría de la tectónica de placas” y a los gigantescos bloques en q ue está dividida la litosfera, PLACAS TECTONICAS (Fig. 1). Esta teoría llegó a su máxima resonancia desde la década del sesenta. Es un corolario de la expansión de los fondos oceánicos. Una placa, pues, se destruye de un lado con el mismo valor con que crece en el opuesto. La que se sumerge consta de rocas pesadas (basaltos) mientras que la otra por ser liviana (rocas graníticas y afines) se desliza sobre la primera. Donde se enfrentan dos placas, en las profundas fosas se acumulan potentes capas de sedimentos; por eso en ellas se registra menor gravedad y los focos sísmicos se disponen sobre un plano inclinado que se hunde en la astenosfera. Es la zona, o plano, de Benioff (Fig. 4). La Sismología ha evidenciado que existen tres tipos de límites de placas: 1) a su largo hay separación (cordilleras mesoceánicas); 2) una se desliza horizontalmente con respecto a la otra (fallas de transformación); 3) en ellos tienen convergencia (zona de subducción). En los límites con fallas de transformación ni se crea ni se destruye corteza, tal la falla de San Andrés en la que la placa Pacífica se desplaza en sentido contrario a las

agujas del reloj, mientras que la Norteamericana lo hace en el sentido de las agujas. En los límites con subducción, una desaparece gradualmente consumiéndose conforme se desliza debajo y frente al borde de la otra placa. Cada millón de años una placa se movería horizontalmente de 10 a 10 km. y se hundiría 100 m. Cuando la velocidad de una placa es mayor que la de la otra, la primera al sumergirse arrastra también los sedimentos, pero cuando la velocidad es igual, los sedimentos acumulados en las fosas son plegados entre ellas formando cordones montañosos, cordilleras, que emergen aumentando la superficie de los continentes por orogénesis (Fig. 3). También en este caso se forman cadenas de volcanes y se producen terremotos. Los límites de las placas no siempre coinciden con las márgenes continentales; por eso hay bordes sin sismos. Representando en un mapa por medio de puntos los terremotos registrados en los últimos 20 años se comprobó su localización en las cadenas mesoceánicas, en las zonas de subducción y de fallas de transformación. Valiéndose de esos, Bullard cartografió y delimitó seis grandes placas y doce menores. Aquellas son (Fig. 1):

  • Placa Pacífica: coincide con el océano Pacífico. Sus bordes son zonas de subducción y fallas de transformación.
  • Placa Sudamericana: su límite occidental es la zona de subducción que enfrenta a la Pacífica, el oriental es la cordillera mesoatlántica.
  • Placa Norteamericana: limita al W con la Pacífica que es en parte una zona de subducción y en parte falla de transformación (San Andrés), en el E lo es la dorsal mesoatlántica norte.
  • Placa Africana: se extiende desde la cordillera mesoatlántica sur en el W, que la rodea después por el S y la conecta en el E a la cordillera del océano Indico. Esta placa es un interrogante a la teoría de la Tectónica Global por cuanto no solo no presenta zonas de subducción sino que está sometida a futura fragmentación, y actualmente una fisura, que parte y ensancha el mar Rojo, continúa por la zona del gran valle tectónico en el que se alojan grandes lagos.

Otras teorías se basan sobre procesos geoquímicos o sobre la radioactividad. También hay quienes consideran que los movimientos convectivos de la astenosfera en concomitancia con la distribución espacial de las substancias radioactivas y la diferente capacidad de propagación del calor interno en la corteza continental y en la oceánica, pone en movimiento a las Placas. Estas tiene importancia desde el punto de vista económico en la génesis y localización de yacimientos mineros. Bibliografía de fácil acceso “Deriva Continental y Tectónica de Placas” – 18 artículos seleccionados de “Scientific American”. Versión española. 1974. Editorial Blume, España.

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