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Las relaciones de poder son dadas a través de ejercer dominio hacia el otro, en el caso de los medios de comunicación los usuarios no controlan los contenidos que son emitidos, más bien es al contrario, estos son dominados por la información que reciben, labrando en ellos una estructura e ideologías propias de pensamiento, tomadas de influjos externos, incidiendo en sus acciones y comportamientos.
Tipo: Resúmenes
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Hablar del poder como medio de comunicación, es un tema que converge en muchas aristas, en primera debemos contextualizar el término, así remitiéndonos a lo expresado por (Mager, 2.019), en consideración a lo expuesto por Dennis H. Wrong afirma que las relaciones de poder son asimétricas porque el poseedor de éste dispone de un mayor control sobre la conducta del receptor. Con esta frase se refiere a que existe una jerarquía en la cual una persona, un grupo o una clase de personas controla a otros en un ámbito diferente.
En base al párrafo anterior podemos acotar que las relaciones de poder son dadas a través de ejercer dominio hacia el otro, en el caso de los medios de comunicación los usuarios no controlan los contenidos que son emitidos, más bien es, al contrario, estos son dominados por la información que reciben, labrando en ellos una estructura e ideologías propias de pensamiento, tomadas de influjos externos, incidiendo en sus acciones y comportamientos.
Los Mass Medias alcanzan gran repercusión cuando emerge la imprenta, en posterior devienen avances tecnológicos como lo prensa y la radio que masificarían la realidad dada dentro de un contexto, se forjan aquí a los medios de comunicación como instrumentos de poder, que ejercen un papel dominante en la sociedad, pues la misma se guía a través de los contenidos que le son más asequibles, obedece a ellos, de allí que tengan el deber estricto de comunicar con equidad.
(Hernández, 2.019) manifiesta que es tal la relevancia de los medios comunicativos, que llegan a llamárseles el “cuarto poder”, por su papel crucial en el funcionamiento de los Estados de Derecho y las Democracias. El término “cuarto poder” es un juego de palabras con la Separación de Poderes. Los tres poderes básicos de la Separación de Poderes son el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial. Los medios de comunicación no son un poder del Estado, pero dada su gran importancia para el funcionamiento de los otros tres poderes hace tiempo que se le denominó como “cuarto poder”, como si fuera un poder más del Estado.
La comunicación es un poder más, y esto es un hecho innegable, está vinculada a los hechos de interés colectivo: prensa, religión, política, no puede estar desapercibida ante estos escenarios,
más bien debe dar un testimonio objetivo de sus percepciones, saber contrastar, corroborar lo dicho antes de exponerlo.
El poder comunicativo ha adquirido mayor peso en el último siglo gracias a la globalización, pues a través de ella el internet, emergido en los noventas ha cumplido su papel como difusor de culturas, y gracias a él, informar es un acto vertiginoso, dado desde un extremo de un continente a otro, lo que ha hecho que los periodistas se acoplen a estas nuevas tecnologías, afianzándose en ellas para ejercer su dominio ante todo el conglomerado.
Una vez que hemos versado en la globalización, en base a (Pingaut y Poulet, 2.019), podremos entender que el creciente poder de los medios en la escena pública va a manifestarse entonces de dos maneras. Por una parte, la fuerza de la televisión como vector de la información y del debate democrático modela, con carácter duradero, el modo de producción de la política. La figura del orador y del visionario tiene que ir cediendo terreno a la del actor y del pragmático. Por otra parte, el mito del “periodismo de investigación”, ajeno a todo poder (¿y a todo límite?), estructura de manera profunda el conjunto de los medios. Fragilizada ya por la individualización de la sociedad, la política se convierte en blanco privilegiado de la ideología de la transparencia.
El periodismo está ligado a la difusión de poder, persigue un objetivo específico, no puede desprenderse de él, salvo que sus fines sean otros, de allí siempre su interés será la persuasión, ya sean bajo fines políticos o propagandísticos, orillando al espectador a que obre según su conveniencia, lo que coarta la criticidad del individuo, dejándolo frágil a la sobreinformación de datos que recibe.
No somos libres, somos controlados por los medios que consumimos, ellos dictaminan lo que debemos o no dejar de hacer, ejercen tanto poderío en nosotros, que somos incapaces de desasirnos de ello, para desenvolvernos acorde a lo que verdaderamente queremos, estancándonos, en la idea errónea de que otros deben decidir, hacer y planificar por nosotros.
Los medios ejercen poder, ahora como ciudadanos también tenemos derechos, allí consta la responsabilidad de difundir sus contenidos para con todo el mundo, así acorde a la Ley Orgánica de Comunicación: legislación conexa (2017) y bajo el artículo 17, numeral 2 de la Constitución de la República del Ecuador, dispone que el Estado facilitará la creación y el