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Asignatura: Industrias Culturales, Profesor: Juan Miguel Sánchez Vigil, Carrera: Información y Documentación, Universidad: UCM
Tipo: Ejercicios
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El libro digital avanza
20130426/54371500055/el-libro-digital- avanza.html
dispositivos "e-reader" significaba que el libro electrónico iba en serio. La respuesta, hoy, es que ha llegado para quedarse, aunque aún son muchas las trabas que debe superar para desbancar (que no elminar) al de papel
ES | 26/04/2013 - 08:35h | Última actualización: 26/04/2013 - 18:52h Leer más: http://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20130426/54371500055/el-libro-digital-avanza.html#ixzz2kXgE2Bor Síguenos en: https://twitter.com/@LaVanguardia | http://facebook.com/LaVanguardia
siete de cada diez comprados son de ficción ->Unos 30.000 son los títulos disponibles en formato electrónico, lejos aún de los 450. en que se calcula la oferta de libros en papel ->Los libros de economía y negocios son los más demandados entre los libros electrónicos de no ficción, que suponen el 23% de las ventas ->El 88% de los menores de 25 años leen en soporte digital. En cambio, entre los mayores de 55 años, sólo cuatro de cada diez son lectores digitales ->1,5 millones de libros electrónicos se compraron el año pasado, lo que supuso una facturación de 12 millones de euros para las editoriales ->Casi el 43% de los 20.000 libros electrónicos registrados en el 2012 tenían formato PDF; el 35% eran en ePub y el 3,9% en el formato MOBI, el que utiliza el Kindle de Amazon ->Uno de cada diez lectores digitales dispone de un e-reader o lector electrónico. El más extendido es el iPad, seguido de Kindle y de Papyre ->El 64% de quienes leen libros electrónicos los consigue gratis desde internet o a través de amigos y familiares. El 32% los descarga pagando, aunque sólo paga por la mitad de los libros que lee (4,5 de cada diez, según las estadísticas) “El 2012 ha sido el año del desarrollo del e-book o libro electrónico en España: en doce meses el mercado ha crecido más y han sucedido más cosas que en toda su historia”. Así de rotundo se manifiesta David Pemán, director del área de libros de la consultora GfK, que audita las ventas de libros físicos y digitales en más de 1.400 puntos de venta, así como las de tabletas, lectores digitales (e-readers) y smartphones. España es el segundo país europeo en ventas de lectores y se calcula que, contando las tabletas multifunción, ya hay más de cinco millones de dispositivos. Y el año pasado aproximadamente el 20% de los nuevos libros que se registraron en la Agencia de ISBN fueron electrónicos. Según Pemán, hay unas 30.000 referencias de libros electrónicos donde elegir. Sin Object 1
embargo, el informe sobre Hábitos de lectura y compra de libros del 2012 elaborado para la Federación del Gremio de Editores de España indica que sólo el 11,7% de los españoles mayores de 14 años lee libros digitales, porque aunque seis de cada diez son lectores digitales, lo que más se lee en pantallas son periódicos, revistas, blogs y foros. Y desde el sector editorial apuntan que si en Alemania se venden más de ocho libros al año por cada dispositivo de lectura y en Italia cinco, en España sólo 0,6. La realidad es que los números del libro electrónico en España aún están lejos de los que se registran en otros mercados, como Estados Unidos, donde ya son casi la cuarta parte de los libros vendidos. José Ángel Martos, editor de Diéresis, cree que en España el mercado aún es muy pequeño porque los dispositivos electrónicos apenas se usan para consumo cultural: “La gente compra o regala tabletas para descargarse juegos y aplicaciones, pero no para leer libros ni revistas como hacen en Estados Unidos”. Añade que, a pesar de los avances tecnológicos, la oferta de libros electrónicos en el mercado no es muy sofisticada y no ofrece una visualización tan buena ni una experiencia del todo grata para muchos lectores acostumbrados a leer en papel. “Hay personas que se quejan de que pierden la referencia de la página por la que van, y al pasar el contenido a los formatos más frecuentes como ePub o PDF , el diseño no es tan versátil ni vistoso para libros ilustrados o con diseños a doble página”, ejemplifica. INCOMPATIBILIDAD DE FORMATOS Arantxa Mellado, consultora editorial y responsable del blog Actualidad editorial, cree que uno de los principales frenos para el despegue definitivo del libro electrónico es que muchas personas se compran o reciben de regalo un dispositivo de lectura y no saben qué hacer con él o tienen problemas a la hora de descargar libros porque en el mercado conviven formatos que no son legibles en todos los aparatos. Así, mientras que Kindle, el lector que comercializa Amazon, sólo admite los archivos en formato MOBI, Tagus, el dispositivo de Casa del Libro, lee PDF o ePub, como el lector Nook, pero este no puede abrir los textos MOBI o los LRF de los lectores de Sony. “La gente adquiere un e-reader y se compra un libro para probarlo e igual no se le descarga bien o adquiere un formato que no es legible y se desengaña, lo encuentra lioso, no tiene fácil acceso al servicio de atención al cliente para resolver sus problemas, y acaba por no utilizarlo más”, coincide José Antonio Millán, autor del blog Librosybitios y especialista en lectura digital. De estas limitaciones se lamenta precisamente Fernando, que hace año y medio se enamoró del Kindle de Amazon y ahora se muestra desencantado porque si no encuentra los títulos que quiere en esta plataforma no puede buscarlos en otras librerías digitales por la incompatibilidad de formatos. Y cada vez es más frecuente que en una misma casa convivan varios dispositivos sin que la familia pueda compartir los libros como hacía con los de papel por la disparidad de formatos. “Yo me compré un Kindle de Amazon, pero también tengo un Tagus y un Nook, y no puede ser que tenga que comprar tres veces El señor de los anillos si quiero que mis hijos puedan leerlo en sus pantallas”, se lamenta una madre. La Unión Internacional de Editores (IPA) ha recomendado la adopción del formato epub3 como estándar internacional de libros digitales alegando que cumple los requisitos exigidos por los editores de todo el mundo y podría utilizarse a nivel global. “Desde el punto de vista de producción de contenidos la convivencia de varios formatos no es un problema porque tenemos conversores para adaptarnos a lo que nos pide cada plataforma de venta, pero los que fabrican dispositivos lo hacen para tener un público cautivo porque sí limita el intercambio de contenidos entre clientes y no permite que traslades tu biblioteca si cambias de dispositivo”, explican fuentes del sector editorial. Aunque hay personas que utilizan programas informáticos para modificar el formato de sus libros electrónicos y poder utilizarlos en otros aparatos, lo cierto es que en los libros protegidos por DRM –el código o precinto que ponen las editoriales y algunas librerías para evitar que el archivo sea duplicado– resulta complicado, requiere conocimientos
implica una producción diferente y estrategias de venta, de precio y de marketing también diferentes. “El editor habrá de experimentar, hacer ofertas arriba y abajo hasta encontrar el precio que el consumidor está dispuesto a pagar; la franja de precios la decidirá el mercado”, indica la directora de Actualidad Editorial. Millán, de Librosybitios, cree que el mercado del libro electrónico tampoco termina de despegar porque los agentes venden los derechos digitales de los libros al comprador de la edición en papel, que no siempre tiene la sensibilidad ni las ganas de hacer una edición digital. “Faltan editoriales específicamente digitales que comercialicen a precios razonables confiando en lograr una base de lectores suficientemente amplia”. En su opinión, es cierto que la base de lectores potenciales en España no es tan amplia como en Estados Unidos o Japón “a juzgar por la gente que ves en el transporte público con un e-reader en las manos”, pero irá creciendo a medida que se superen los obstáculos de formatos, precios, oferta de títulos y materias… Mayor oferta Respecto a la oferta disponible, el director de la Agencia de ISBN, Miguel Jiménez, asegura que la cifra de libros electrónicos que se registra anualmente se ha multiplicado por ocho en los últimos cuatro años, aunque desde el 2010 crece a menor ritmo. En el 2102 se registraron 20.000 libros digitales, en su mayoría en formato PDF, lo que evidencia, según Jiménez, que muchos no son novedades ni libros nacidos digitales, sino obras que ya tenían las editoriales y se pasan a formato digital. Porque, dicen los expertos, las grandes editoriales se han puesto las pilas para convertir sus títulos a formato de libro electrónico. El catálogo de Libranda, la plataforma de distribución de las principales editoriales y librerías de España, ronda ya los 10.000 títulos disponibles, de ellos 1.300 en catalán. En la librería de Apple (el iBookstore), que recoge títulos de diferentes plataformas y formatos, había 1,5 millones de libros en diferentes lenguas al arrancar el 2013. Y hay una amplia oferta de libros gratuitos bien porque están libres de derechos de autor o por tratarse de los fondos digitalizados del Proyecto Gutenberg, la Biblioteca Nacional o la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, entre otros. Y a pesar del DRM que utilizan las editoriales para impedir la copia, basta buscar un título en Google para ver que por internet circulan muchos títulos que provienen de versiones escaneadas de libros físicos. También hay bastante coincidencia a la hora de vaticinar que, aunque el consumo de libros digitales seguirá aumentando y acabarán desbancando al libro físico en muchos subsectores editoriales, el libro en papel no desaparecerá. “El libro en papel pasará de ser un libro de lectura a ser un libro objeto, un artículo de regalo, de arte o decoración”, augura Arantxa Mellado. José Antonio Millán cree que habrá usuarios para cada formato y otros que compren ambos y elijan uno u otro en función del momento o del contenido. “Yo los libros del trabajo los intento comprar en digital porque si quiero copiar o seleccionar un párrafo me resulta más cómodo, mientras que hay otros libros que quiero conservar y compartir y prefiero adquirir en papel”, comenta. Claro que, según Mellado, todo este avance sólo será posible si el lector, el consumidor, tiene garantías de que podrá comportarse con el libro digital igual que hace con el libro en papel –conservar su biblioteca, compartirla con su familia, mantener las anotaciones que haga…– y que su inversión no es en vano. http://narrativabreve.com/2013/10/el-libro-digital-no-es-la-panacea.html http://www.actualidadeditorial.com/el-libro-digital-avanza-en-el-mercado-editorial/ http://www.clarin.com/sociedad/digital-avanza-convive-sumando-diversidad_0_901110015.html
http://faircompanies.com/news/view/evolucionl-libro-electronico-modelos-y-promesas/ http://pendientedemigracion.ucm.es/info/multidoc/multidoc/revista/num9/cine/sagredo.htm http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2009/01/31/actualidad/1233396063_850215.html