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Este documento contiene textos de emilio castelar, obispos españoles y miguel de unamuno sobre la libertad religiosa y la separación entre iglesia y estado en españa durante el siglo xx. Se abordan las posiciones de castelar sobre la libertad voluntaria de la religión, la carta de los obispos españoles contra las escuelas laicas y la crítica de unamuno a la religión en la república. El tema es fundamental para comprender la evolución de la relación entre la iglesia y el estado en españa.
Tipo: Ejercicios
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**Teresa San Román 1ºF 3ª PRÁCTICA DE ECLESIÁSTICO (TEXTOS)
En su discurso a la libertad religiosa, Castelar enfocó el mismo hacia la idea de que la libertad religiosa se llama así precisamente porque debe ser un acto voluntario guiado por la razón, y no una asunción de valores de manera coercitiva. Castelar, durante su discurso, hace referencia a Vicente Manterola (sacerdote, escritor y político español) ya que este estuvo, durante mucho tiempo, a los señores de la Comisión que: no se pudiese ser español si no se profesaba la religión católica, no se pudiese optar a derechos civiles si no se profesaba la religión católica... Además, Manterola era partidario de que el Estado fuese católico, es decir, que no hubiese ningún tipo de separación y así este mismo podría castigar a los herejes. Claramente, la posición del sacerdote Manterola viola completamente todos los derechos fundamentales de la persona, pero básicamente el derecho a la libertad de conciencia y al libre desarrollo de la personalidad. Es decir, no se puede imponer a la fuerza un pensamiento que debería salir de dentro del propio individuo, de su propia conciencia, a través de la razón, pero nunca de la coerción. Además, en su discurso, Castelar hace referencia a una frase de San pablo: “nada hay tan voluntario como la religión”, que básicamente describe en siete palabras la idea de la libertad de conciencia. Cada individuo es libre de pensar como le plazca, siempre que no perjudique a la moral u orden público, pero no cabe, en ningún sistema democrático, que el Estado imponga a la fuerza una serie de valores morales o, ni si quiera que un Estado se posicione como católico o ateo, porque el Estado tiene una única función en el campo del libre pensamiento: garantizar que la libertad de conciencia sea igual para todos, sin que una idea pueda prevalecer como mejor sobre otra. 2) Carta 26 noviembre de 1909 por los obispos españoles al Consejo de Ministros contra la existencia de escuelas laicas: En este texto, los obispos españoles hablan sobre la importancia que tiene para ellos la enseñanza religiosa en los colegios. Según su criterio, cuando un maestro no enseña a sus alumnos la importancia de la religión, lo que genera es que estos caigan en que la religión es anticientífica e imposible, poniendo así en duda todo lo que los padres tratan de inculcar como valores a sus hijos. Ahora bien, ¿está bien que a los alumnos se les obligue a recibir clases de religión?, ¿no sería lo mismo que obligarles a no recibirlas? La cuestión a tratar aquí es la libertad de pensamiento, el hecho de que nadie debe estar obligado a profesar una religión o a no profesarla. Los obispos españoles critican las escuelas que son neutras en cuanto a la religión, porque consideran que tal neutralidad no puede existir: o se solidifican las ideas religiosas que los padres inculcan a sus hijos, o directamente se “desacredita” la religión y se la pone en una posición “anticientífica, imposible”.
Pero, poniéndose en la tesitura de que existan escuelas que no sean anti-religiosas, el simple hecho de que no estén vinculadas a la religión ya genera que sean escuelas inmorales. No se puede enseñar valores morales omitiendo enseñar la religión. Es decir, la religión es necesaria sí o sí para conseguir una población buena y que obedezca, ya que si obedecen en su vida privada a Dios no será difícil que se sometan a otros tipos de poderes, como el civil. Ahora bien, ¿es realmente esto lícito?, ¿es bueno aprender forzado?, ¿creer en Dios de forma forzada implica lo mismo que creer en Dios por las propias convicciones morales de cada uno? Nadie puede obligar a nadie a creer en la religión católica o a no hacerlo. El eje de la religión es la fe, y la fe es algo que se tiene o no se tiene, pero no se puede forzar. Se debe mostrar siempre a los individuos las opciones que tienen para desarrollar su pensamiento crítico, pero mostrar las opciones no implica forzar a nadie a creer, implica explicar desde un punto objetivo qué implica una creencia y qué implica otra. Y a partir de ahí el sujeto en cuestión decidirá, si profesa o no o si profesa cualquier otro tipo de religión. La fe en la religión es un acto que debe ser completamente voluntario, libre de coacciones y guiado por el raciocinio del sujeto en cuestión. 3) Miguel de Unamuno, diario El Sol de 13 mayo de 1931: En este fragmento de texto, Unamuno retrata la España de principios de la República. La idea sobre la que construye todo su discurso es la de la separación de la Iglesia y el Estado, como dos entidades independientes. Es decir, la Iglesia se debe someter al Estado, contará con subvenciones del mismo, pero nunca con privilegios. Esto es, el Estado se encargará de garantizar el pleno funcionamiento de la Iglesia Católica para aquellos que profesen dicha religión, es decir, garantiza el derecho a culto. Pero garantizar no implica otorgar privilegios sin los cuales la Iglesia podría desarrollar su labor de manera completamente eficiente. La idea que expone Unamuno es que la Iglesia católica es universal, pero al mismo tiempo es española, es decir, de lo que no se trata es de volver al imperialismo; no se trata de querer conquistar los máximos países posibles para extender el catolicismo, sino que se trata de garantizar el acceso a una religión universal, pero, al mismo tiempo, con pequeñas pinceladas que la hacen denotarse como española. Además, en el primer párrafo de este fragmento se aprecia la rigurosa crítica que hace Unamuno a la religión que se practicaba en aquel momento, que lejos de ser algo ético, él lo denomina algo “estético”. Tras esta crítica hay un gran fondo de pensamiento, es decir, si la sociedad en sí no es clerical porque, como norma general, el catolicismo no se sigue de manera ética e individual sino como un grupo social al que muchas personas se anexionan para encontrar algo con lo que sentirse identificados, entonces, ¿por qué se impone la religión a la fuerza y se diferencia, en clases sociales, según si profeses o no? Realmente considero que este mensaje era el que quería dar Unamuno. Considero que quería plasmar la realidad de la religión en un determinado momento histórico, donde lejos de ser una creencia fundamentada en la fe y en una serie de valores que se llevan a cabo en el día a día de la persona que profesa, se había convertido en una secta donde la gente con poder usaba la religión como medio para adormecer a la población para hacerles pensar que si se dejaban someter en algún momento todo ese sufrimiento se les iba a compensar en el más allá. Unamuno no quería criticar la religión como tal, porque es cierto que todo el mundo tiene derecho a creer lo que considere justo y