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Pregunta de la odisea, Ejercicios de Lengua y Literatura

Una serie de preguntas sobre el libro de la odisea para reforzar

Tipo: Ejercicios

2021/2022

Subido el 03/02/2023

albertoguadalupe34
albertoguadalupe34 🇬🇹

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 ODISEA
Apenas el sol se puso y sobrevino la oscuridad, Circe me cogió de lamano, me
hizo sentar separadamente de los compañerosy,acomodándosecerca de mí, me
preguntó cuánto me había ocurrido; y yo se lo conté porsu orden. Entonces me dijo
estas palabras:
-Oye ahora lo que voy a decir y un dios en persona te lo recordarámás tarde:
llegarás primero a las sirenas,queencantanacuantoshombres van a su encuentro.
Aquel que imprudentemente se acerca a ellasy oye su voz, ya no vuelve a ver a su
esposa ni a sus hijos rodeándolo,llenos de júbilo, cuando torna a su hogar; las sirenas
le hechizan conel sonoro canto, sentadas en una pradera en
elcentrodeunenormemontón de huesos de hombres putrefactos cuya piel
sevaconsumiendo.Pasa de largo y tapa las orejas de tus compañeros con cera
blanca, mássi tú deseas verlas, haz que te aten los
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lazos todavía.
Así dijo; y al punto apareció la Aurora, de áureo trono. La divinaentre las
diosas se internó en la isla, y yo, encaminandome al bajel, ordené a mis compañeros
que subieran a la nave y desataran las amarras.Embarcándose acto seguido y,
sentándose por ordenenlosbancos, comenzaron a batir con los remos el espumoso
mar. Por detrás de la navede azulada proa soplaba próspero viento que
henchíalavela;buencompañero que nos mandó Circe, la de lindas trenzas, deidad
poderosa, dotada de voz.
Colocados los aparejos cada uno en su sitio, nos sentamos en la nave, que era
conducida por el viento y el piloto. Entonces alcé la voz a miscompañeros, con el
corazón triste, y les hablé de este modo:
-¡Oh amigos! No conviene
queseanúnicamenteunoodosquienesconozcan los vaticinios que me reveló
Circe, la divina entre las diosas; y os los voy a contar para que, sabedores de
ellos,omuramosonossalvemos, liberándonos de la Parca. Nos ordena primero
rehuir la vozde las divinas sirenas y el florido prado en que éstas habitan. Sóloyo
debo oírlas; pero atándome con fuertes lazos, en pie y arrimadoalaparte inferior del
mástil para que esté allí sin moverme.Yenelcaso de que os ruegue o mande que
me soltéis,atadmeconmáslazostodavía.
Mientras hablaba, la nave llegó muy presto a la isla de las sirenas,pues la
empujaba un viento favorable. Desde aquel instanteecho seelviento y reinó
sosegada calma, pues algún numenadormeciólasolas.Levantándose mis
compañeros, amainaron las velas y pusieron rolasenlanave; y, habiéndose sentado
nuevamente en los bancos, emblanquecen elagua, agitándose con los remos de
pulimentado abeto. Tomé al instanteun gran pan de cera y lo partí con el agudo
bronce en pedacitos, que mepuse luego a apretar con mis robustas manos. Pronto se
calentó la cera,porque hubo de ceder a la gran fuerza y a los rayos del soberano Sol,
yfui tapando con ella los oídos de todos los compañeros. Atándome éstosen la nave,
de pies y manos, derecho y arrimado a la parte inferior delmástil; ligaron las sogas al
mismo; y, sentándoseenlosbancos,tornaron a batir con los remos el espumoso
mar. Hicimos andar la navemuy rápidamente, y, al hallarnos tan
cercadelaorillaqueallápudieran llegar nuestras voces, no les pasó inadvertido
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ODISEA

Apenas el sol se puso y sobrevino la oscuridad, Circe me cogió de la mano, me hizo sentar separadamente de los compañeros y, acomodándose cerca de mí, me preguntó cuánto me había ocurrido; y yo se lo conté por su orden. Entonces me dijo estas palabras: -Oye ahora lo que voy a decir y un dios en persona te lo recordará más tarde: llegarás primero a las sirenas, que encantan a cuantos hombres van a su encuentro. Aquel que imprudentemente se acerca a ellas y oye su voz, ya no vuelve a ver a su esposa ni a sus hijos rodeándolo, llenos de júbilo, cuando torna a su hogar; las sirenas le hechizan con el sonoro canto, sentadas en una pradera en el centro de un enorme montón de huesos de hombres putrefactos cuya piel se va consumiendo. Pasa de largo y tapa las orejas de tus compañeros con cera blanca, más si tú deseas verlas, haz que te aten los pies y manos a la parte inferior del mástil, y que las sogas se liguen a él: así podrás deleitarte escuchando a las sirenas. Y en caso de que supliques o mandes a los compañeros que te suelten, atente con más lazos todavía. Así dijo; y al punto apareció la Aurora, de áureo trono. La divina entre las diosas se internó en la isla, y yo, encaminandome al bajel, ordené a mis compañeros que subieran a la nave y desataran las amarras. Embarcándose acto seguido y, sentándose por orden en los bancos, comenzaron a batir con los remos el espumoso mar. Por detrás de la nave de azulada proa soplaba próspero viento que henchía la vela; buen compañero que nos mandó Circe, la de lindas trenzas, deidad poderosa, dotada de voz. Colocados los aparejos cada uno en su sitio, nos sentamos en la nave, que era conducida por el viento y el piloto. Entonces alcé la voz a mis compañeros, con el corazón triste, y les hablé de este modo: -¡Oh amigos! No conviene que sean únicamente uno o dos quienes conozcan los vaticinios que me reveló Circe, la divina entre las diosas; y os los voy a contar para que, sabedores de ellos, o muramos o nos salvemos, liberándonos de la Parca. Nos ordena primero rehuir la voz de las divinas sirenas y el florido prado en que éstas habitan. Sólo yo debo oírlas; pero atándome con fuertes lazos, en pie y arrimado a la parte inferior del mástil para que esté allí sin moverme. Y en el caso de que os ruegue o mande que me soltéis, atadme con más lazos todavía. Mientras hablaba, la nave llegó muy presto a la isla de las sirenas, pues la empujaba un viento favorable. Desde aquel instante echo se el viento y reinó sosegada calma, pues algún numen adormeció las olas. Levantándose mis compañeros, amainaron las velas y pusieron rolas en la nave; y, habiéndose sentado nuevamente en los bancos, emblanquecen el agua, agitándose con los remos de pulimentado abeto. Tomé al instante un gran pan de cera y lo partí con el agudo bronce en pedacitos, que me puse luego a apretar con mis robustas manos. Pronto se calentó la cera, porque hubo de ceder a la gran fuerza y a los rayos del soberano Sol, y fui tapando con ella los oídos de todos los compañeros. Atándome éstos en la nave, de pies y manos, derecho y arrimado a la parte inferior del mástil; ligaron las sogas al mismo; y, sentándose en los bancos, tornaron a batir con los remos el espumoso mar. Hicimos andar la nave muy rápidamente, y, al hallarnos tan cerca de la orilla que allá pudieran llegar nuestras voces, no les pasó inadvertido

a las sirenas que la ligera embarcación navegaba a poca distancia y empezaron un sonoro canto. -¡Ea, célebre Odiseo, gloria insigne de los aqueos! Acércate y detén la nave para que oigas nuestra voz. Nadie ha pasado en su negro bajel sin que oyera la suave voz que fluye de nuestra boca, sino que se van todos, después de recrearse con ella, sabiendo más que antes, pues sabemos cuántas fatigas padecieron en la vasta Troya griegos y troyanos por la voluntad de los dioses, y conocemos también todo cuánto ocurre en la fértil tierra. Esto dijeron con su hermosa voz. Sintióse mi corazón con ganas de oírlas, y moví las cejas, mandando a los compañeros que me desataran; pero todos se inclinaron y se pusieron a remar. Y, levantándose al punto Perimedes y Euríloco, atándome con nuevos lazos, que me sujetaban más reciamente. Cuando dejamos atrás las sirenas y ni su voz ni su canto se oían ya, quitándose mis fieles compañeros la cera con que había yo tapado sus oídos y me soltaron las ligaduras. HOJA DE TRABAJO Nombre: Cristian Orozco Clave: 8 DG Instrucciones: Contesta las siguientes preguntas. 1 ¿Cómo las sirenas engañan a los hombres? Cantar con hermosura para atraerlos

2. ¿Qué habilidades tenía Circe? Era la mas Divina entre las Diosas 3. ¿Qué le advirtió Circe a Odiseo? Que las sirenas cantarían y que debían atarlo para no ir hacia ellas, además, poner cera en los oídos de sus compañeros para no escucharlas 4. ¿Escribe un resumen de la historia? En resumen este pequeño fragmento de la obra nos habla sobre uno de los momentos en los que ellos tenían que pasar por donde las sirenas en su viaje entonces Circe la diosa le dice a Odiseo que cuando llegue sus compañeros deben tener los oídos tapados y él tendría que estar amarrado al mástil del barco para poder escuchar el canto de las sirenas. Además le dijo que tendría que explicarle a sus compañeros que por más que él pidiera que lo desataran lo amarraran más ya que todo aquel que iba con las sirenas ya no regresaba con su familia. Y cuando llegó el momento dado hicieron lo indicado. 5. ¿Quiénes ataron a Odiseo? Sus compañeros que los acompañaban