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Este texto explora la naturaleza de los hábitos, virtudes y costumbres desde la perspectiva de Aristóteles y Tomás de Aquino. El autor aborda cuestiones como la relación entre hábitos y virtudes, la distinción entre hábitos y cualidades, y cómo adquirir hábitos. El documento ofrece una reseña histórica del estudio de los hábitos en la Edad Media y aborda puntos cruciales que quedan por resolver.
Tipo: Diapositivas
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- Doctor en Filosofia. Universidad de Navarra. España. Profesor de la Universidad de L.a Sahana.
l Es manifiesto en el ~ diálogo de transici6n de Platón, que Sócrates busca la índole de la virlud (ap€rrJ), pero el lema al final del diálogo queda abierto: ~antes de Ítll'eSligar de qué manera llega a Io.v hombres la I'irtud. intentemos primero im'estigar qué
Poliricos, 1970 (lOO a), Es claro en el ~,(fiálogo del mismo paiudo del ciuulo autor, que da COII ella. Recuérdese al
eO/wier/e en un injusto, es decir. se perjudica a sí mismo por dentro. En cambio, si la padece, aunque sufra daño, no se l'Ue/I't! uno injUSIO. Muchos diálogos Platón 1Ie¡'an por subtítulo alguna I'irlud en particular. )' Las Leyes.. una obra de la I'eje::., es un escrito para educar en la virtud. lLa virllul rectora para l'latón es, como es sabido, la prudencia ('f!fXJl'COIS), a la que siguen la justicia (ol1.:awovvr¡), la fortaleza (w0pcla) y la templanzll (<JO<{!(XJ01JI"I)' La prudcnci'l no es explícitamenle di.~lilll(/ para Platón de /el sabiduría (oOf/Jw), )'(1 que entiende por aquélla cierta sabidllría práctica. Cfr. por ejemplo. RepÚblica l. IV, 427 e, 429 a, 433 b·c.
J A esta categoría, la última que describe Aristóteles de los nllel'e accidellft's, la llama tener o poseer (CXCIV). Cfr. Categorías. c. xv, Buenos Aires: Aguilar. 1962. p. 103.
4 Cfr. tljea a Nicówaco, l. 1, c. 11, (BK 1139 b 12-13), SI' cita, /a/llo e.\·w ¿tica como la de Euelemo, por la Ed. de Madrid: Gredas, 1985.
5 Cfr. (¡¡ca a NiCÓmpco. 1, 11, c, 5 y ó. (BK 1105 b-1107a). En UIIO de esos pasajes escribe: "la I'Írtud es un modo de ser Selectil'O, siendo un término medio relatil'o a nosotros, determinado por la razón y por aquello por lo que decidirla el hombre prudente~, Ibidem, 1, 11, c, 6, (BK 1106 b 36·39),
dianoéfiea y la éticalf, l. 11, c. f, (BK 1103 a 15;. «Al analizar las ¡'ir/lldes del alma, dijimos qm' unas eran éticas y otras inleleclUaleslf, Ibidem, l. VI, c.1, (BK 1139 a 1).
7 ~PueslO (Iue hay do~' fXlrtes del alm(l, las 'irludes se dislinguen según ellas, siendo las de la parte racional y meleetuales -cuya obra e.v la verd(ld, UJnIO acerca de su naluraleza como de su génesis·, miemras que las de la parte ¡naciO/wl poseen un deseo - pues si el alma se divide en partes, no caalquier parle posee un deseo ", Moral g Eud<'wo, l. 11, c. V, (BK, 1221 b 28·34).
8 Distinguía Aristóteles tres hábitos enlre fas de la razón teórica: hábito de ciencia (c;uar'JW1), hábito de los primeros principios (vovs), que alguno,~ traducen por intuición o intelecto, y hábilO de sabiduría (0Oll'w). El imelecto estaba Ja presente en fas escrilOS de Platón y él lo llamaba «el ojo del alma:o ('1 fEsl/JlJXlJs O1J!I.f), efr., Repúbliea,.519 b. Este, para Aristóteles es lo más divino que hay en nosotros (9CIOWWV), cfr. trica g NjCÓwgco, l. X, c, 7, (BK 1177 a 17), al que él llama hábito de lo~' primeros principios (.ulfE'ral 1I10t1 E/val rWI' apXov). Por otra IXlrte, dividió en dos los hábitos de la raron práctica: el de prudencÚl
g Ni<6maro VI, 11, V; Analíticos, 1, 11: Mewfisjca 1, l. b) Para el intelecto de fas principios: Eljcg ª NjCÓWaCQ. VI, V. c) Para el hábito de sabiduria: EUca g Njc6mgco: VI, Vy X; Mew([sjca 1, 1,. d) Para el hábito de prudencia: tUca a NjCÓWgco, VI, 111 Y Xl; Metaj1sica 1, 1, e) Para el hábito de arte: tUca a Nicómgco, VI; Metuflsica, 1, 1, Como bibliografla sobre el presente lema puede consultarse Gómez Robledo, A., Ensayo sobre Igs l'irlUdes jnrelcrruales; México-8I1ellO~' Aires, FOllllo de Cultura ECOllómiea, 1957.
9 Cfr. tUca g Njcómaco. 1, IV, V, VI/, VII/ Y IX; tUca g Eudemo, l. 11/ Y IV.
J
I~ Obsén-ense. por ejemplo. esras tesis: el Mbitoes ml.'jor que el acto. Summa l'heologirn. Grouaferrara, Roma. ed. Colegií S. BOIUlI-ennmrae ad Claras Aquas. 1924. 1'01. 111, 597 b; regulo a la po,encia. Ibidem. IV, 1021 ab; que las 'irtudes inte/ec/uales son escasas en comparoci6n con las morales. Ibidem. IV, 1071 u-b; que es/as últimas no pueden formarse con un s610 acto. Ibidem, 111. 4 b, etc.
mejor discípulo, Tomás de Aquino: difiere de la operaci6n. efr. Super EIIlica, 47, 75, 1.'11 Quera Qmnja. ed. cil.; es mejor que ella. Ibjdem, 47, 6(); se distingllen, como las IXJtellcius. fXJr .I·US objetos, fXJr el fill, Ibidem, 90, 73; efr. asimismo: De Divinís Nomínjbu.s. 245,61; permallecell en el operame,Swx:rEthicu. 106, IJY ss, Y lo perfecciona/l, Ibidem, J16,58; 131, 70, emelrdiendoexplicitamellte que a quien prefcccionan es a la potencia, SUuer Elhjca, 307, 53-56; son cualidades, Ibidem. 108, 18, Y fXJr ramo formas, Ibidem, n. 89, es decir, con fas fXJtencias pasivas de la misma. Ibidem. 308, 1 1; J15, 69;)' respecto de ella el hábilo es principio, Ibidem, 365, 4; se gelleran fXJr WIO ° I'arios uctos, Ibidem, 325. J5-36. De Djvinís Nomíníbus, 210, 46. Y se distin8uen de los clases de las virtudes morales. Super Erhjca, 90, 64 ss: 87, 54; 509, 53-6/; 284, 79. 393, 1; el deleite ° la trisleza es la señal de que se ha gellerado ° no el hábito, Ibidem, 96, 62; 101. 15 ss; 709, 64; pero está claro que esas se generan, puesto que no eSllfn de entrada 1.'11 la naturaleza, Ibidl.'m, 250, 32; 93, 58; rambién las ;me/ecwall.'.l· son ¡'irlUdes: Ibidl.'m. J22, 68; 115, 53; 116, 3; pueden aumemar, Ibidem. 250, 32; 93,58. Por último hay que l'ubrayar el énfasis COI! el que mantielle qlle las 'ir/ulles imeleclUales son superiores a las morales. Ibidem,
21 ST2.49.2.raJ.
n Como es sabido Tomás de Aquino se I'I.'fiere o Arist61e1es con el calificativo de .. d Fif6sofo». porque lo considera en más que a otros autoresfilos6ficos.
:!.J .. Las virtudes imelectuales son cinco en número, con las cuales el alnw siempre dice la verdad o afirmalldo ° negundo: a saber arte. ciencia, prudencia, sabjduria y el imelecto», CR. 1.44. nl1. En la raz6n especulalil'a fXJne Ires: el hábito de ciencia. el de los principios y el de sabiduria. EII la raz6n práctica son dos los que anota: el hábito de la prudencia y el de arle. La diferencia entre los hábitos te6ricos y fos prácticos estribo, para Tomás de Aquino, 1.'11 que «la sabiduria, la ciencia y el ime/eclO implican la rectitud del conocer acerco de 1M cosas nccesarUJs. el arte y la prudencia implican la rectitud de la rozón acerco de locontillgente». Yentre ellos Ja diferencia estribo en esto: por una purte, en Jos especulativos. I.'n que .. el imelecto es eJ hábito de los primeros principios de la demos/raci6n. La ciencia lo es de las cOllc/usiolles por la.~ causas inferiores. La sabidur(a, en cumbio, cOlI$idera las primeraj,' causas». Por otro. en los prácticos. anota que .. la prudencia dirige en las aeciolles que no pasall a materia exlerior, sino que son perfecciones del que obra. El arte, en cambio, llirige 1.'11 las cosas que se hacen. que paSUII a maleria exlerior». CMP. 1.1.n34.
Es verdad que la especulación de la filosofía griega
24 "Et ideo philosophi in I'o/unta/e 11011 posuerunt aliquem habi/llm /tec naturalcm Ilec acquisitum», QOV. 24.4.ra9.
25 Es cierto qlll! los grandes comentadores tomistas trattm la cuestión. como es el caso de Juan de Sto Tomás: "omnes lJOtentias ratiQtlales elicilil'as actuum illmanenlium, esse capaces habitaum, ut intelleclU:¡. et 1"Oluntas, quia habitus erUlI1 o¡wralil"i. quia disponunt, el on/inam polenliam ad operandllm», Úlrw lheoloricus, q. L/y, di$. XIl. aro Il, Xxv. Turin, Marietti. 1948-49, '01.
6. p. 262. Pero no menos cierto es que los tomistas modernl).f. por enfocar el tema desde el orden moral. relegan a UII segundo plano u omiten el papel de los habitos cognoscitims. Habria que releer estos paSiJjes de Tomás de Aquino: ,,\yrum et boIlum sum aeque nabi/ia. Si igimr in IYXulllate. cuius obiecrum est bonum. potest esst' 'irtu:¡; ergO et in imeflectu speculati"o, cuius abiectum est \·erum. poterit esse '·irtus •. QDW: l. 7.sc2...Virtates atdem possun/ esSt' non soIum in affectu. sed etiem in inte/fecIU". QDIY. 1.ra1/ ... hahitus perficiells inleUeclUm ad l'erllm cognoscendum. ve! in specufafil'is '1'1 in praClicis. dicitur "irlus". ST2.56.J.ra2 .• NOIr solum oportel esse habitum !"irtutis ill 'OlIlIItate imperantl!. sed etiam in imeflectu assemiente ... ST3.4.2.ra2.
26 Me parece 0IX)rtuno resaltar en eMe aspecto este texto dell'ro! Polo. L.: "E/t lo.~' plallleamief¡fu.' modernos la noción de hábito está perdida, Tris/e pérdida que hace a la filosofía tOI1 objewlllista. y además, qlle sean tUft frecuelltes la conculcación del axioma A (a saocr: .. el L'uflOcimiento eS aClo.) y la apelaciÓII a/a intuición 11 a /0 cOlIslrllcción del prillcipio de COI/ciencia, cuya entralÍa
vol U, 1985, p. 232.
27 El término .. drtud», usadopor los clásicos, proviene de la palabra latilla 'is,/uena, peroseconcihe esa fuerza comoellriqllecimiento intrínseco, no como poder o capacidad de mO'imientos extrinsecos.
l::8 En efecto. Maquia"e!o acepla que en política se puede aceptar el medio illmoral para alcanzar un fin hl«!no. De est' modo, la ,'irtud como perfección intt'rna no importa, o, en todo ca.w, paso a ser St'cundaria. primando fa eficacia practica en la cvnsecu· ción de un abjetil"O.
29 Una "gla de la moral cartesiana propone que se detw tener una resolución firmt' y constante de lIe'Qr adelante todos los dictados de la razón sin dejarse fln'ar por la pasi6n o el apetito... y es la firmeUJ -alÍade- en esa resolución lo que .ro pienso que debe tenerse tJOr I'irlUd», Qurres de Drromct París, Ed. Adam-Tarmery, 1897·1913, 1'01, IV, p. 265. EII esa "fuerza de I'Oluntad. se esboza e/voluntarismo de Descartes en este punto.
lO Notoriamente, /a ética kantüma l/O es Iti una ética de viril/des ni de biene.\·, sino de normas, y ellu porqtle, efl rigur, I/escoltore /a índole de lal'irlUd, la re/ación de ésta con el bien. a/ que Kallt no da entrada en ética, y el papel cemral, hegemónico, de /a vir/lld en ética.
de la ''O/untad que EscOlo realiza más de cuatro siglos ames. Por lo demds, el influjo de esa concepción en nuestros dias es palente. porque se llega a admitir, como el Doclor Sutil. que la 'Olunlad es libre por esellCw, que se desencadena espontáneamen- te, y que quiere lo que ella desea.
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3'1." "t.·llwmhre, ,,'alidad !)('r.w)//a/", ('11 Rel'isla ¡Ir Occicll'llle, AI'o f, 2a éf'o{"{/, I (19f13), p. JO.
,¡j)°Ge ....ohnlwil. 1958, diado por Farlll,'r Mura. DicdV/wrio dI," filosof1u, IJarcelflllll, Ariel, fW4, '01. 1/. pp. 1545·6. N;JlJ.:wla d.. las {'urll(/aisliu/J dcscrilas por {'.'k alllor ,'11 lornu ul ,'sludio !ú.,t6rico del Iráhito da CO/l la {mlo/c d'" mislllo. E/I efc{'to, ni 1'/1 lo que d I/uma liSO sisrcmllliclJ delltfrmÍfw lIi ,'Ir lo qllc lio'/lOmilll/ uso /lO Ii.lI,'málico dl'l mismo com/J(lrtTe la l"l'rdadcra /lI.JlUralt':1I ¡Jel Irál>ito e/l los mllore.' que menf"ÍO/w: Arislóle/es, (jllimilialllJ, Vin's, MOnloig/l", /fume, COIulilla(", Erdmlmn, Maille .1,. 8irall, Ro'(/is.''OII, CJW'lIlicr, I/llss('rl, {'le
.1 E'l 111 excepciÓ/I r,.faida alháhito d,.hc lellt'rSt' en CII{'/rIa el pt'IISIJllliemo ¡J{' Polo, L, munif{'stado elr mlllliplicidad de 111'm.~. Cfr, por ejt'mplo, Curso de Il'orfo del (onocimÍt'/llo. 1'01.. (-IV, Pamplona, f;u!l.w, J984·f994. F/I cambio. O/ros OlllOrcs 1I"olomislas
hábjtu-o!plidu¡J, 1961. E'r mO/lto a /a I'irllld. t'i lemll fu,' rn'llpI:rado, ell/re otros IXJr PiCfJt:r, J .. cfr. Lus 'irwdt:s lundUltlt'lItalt's, Madrid, Rialp, 1t;76. Y hoyes cOIwcido, "II/re O/ros, por MI/e Im)'re. A .. cfr. Afia lirta!,', 2a ed.. Notre Dame, Unil'.. af Nom' Dame I~res~, 1()M: [ro l'asio/II,')" dl'afe) tÚ: /u étjca, Madrid, Ria/p, 1992.
~l El hábito 01 COIIOt','r 01 (J(f() COI/OC,' /tI u/liólr t'mre ano y objeto, 11 con polobras de /'OLO, L, "La i/ll/'Iección de IiII cOIrjlllrciól/ ( del el/lender CO/I Jo elrlt:mlido) /10 ,'s U/I {lcIO, sino l/Ira rl'fe;x:itm de curácter hahilllul". ('11 "ro imd,'l"/lUlI y lo illteliKihJ{'''. 1' Anuarjo filosQ.fiw, XV (IWf2), p. 126, 1\OItl /.J.
~3 A 1'110 ,~<' refic,,' HAYA, F. ,'/1 el siKllieme texto: "la iluminaciÓII de la OIJt'raciÓIlIlO ('S l)Qslt'rior a la opcrllciólr misma,lxlr(llIe la aetÍl'ÍlJmJ del imd('clo og..,ue cs /0 lJ(tllafidlll/ úlliml/ dt' IOdl/ u/wracióIl cogno~citi'a. Es d"ár: 111 ofJt:raciólI .\·ólo es emititla por d elJfemlimienlO posible ('/1 101110 que ilumÍ/JOda por el agem{'. O mós cluro aun: el cllIt'ndimiellto l)Qsibk cO/rOCt' d objeto
IraKt'Q/kntald¡; cQQocjmimto ' fL't: PamplOllo, EulISo, 1992. P. 283, También Polo. L., se refiere a e.wa simllllu/IÓdatl earre acto )' hábilO de eslc modo: "No IC proct'dc a CO/ll{'I/zar (acto), sino qlle se comien.za rl'lrayélldose (hábilO): al/JlJ.mr al acto r<:lroybldost',
Educación y Educadores 43
cuencia, tampoco el ser de la persona humana es
olol Cfr; Tomá.l· de Aqllitlo, 15N.17.2./.ra5; 2SN. l.J.1.2.raJ; JSf'. lJ.J.co; .JSN. .J./.J.ral; QDY. l.JA.co; SCC. 1.56.n7; J: 92.n5; CC/If. J. 7.112; QDM. 16.8.mI2; ST2.49.lco; 2A9.co y rld: 2Ag.3.m / .. 2.50. /.ro y m2; 2.54.I.co; 2.55.4.co. Afirma Aristóte/es l/ue también ",las dril/des trO paedetr .~er sillo hábitos o cualidatlcs, É/ica a NicómacQ, L. /l, cap._ Y.
Entre los amores recie/ltes sigilen pOIlielldo al hábito delltro de la categoria (Ic la cualidad eslá CRUZ, J., -El ",haber categorial"',_
43 La distinción del predicamento CIIalÜla(1 en CU(ltro especies diSlitltas prOl'iell(' IUmbiétr de Aris/6reles, cfr. Cate¡:or(as c. 6. nos, J, 7,8, 14. El recorrido histórico de/tratamiento del hábito como Cl/lllidad está ampliamente estutliado, por Ramíre;:, S., en Qpu¡;¡. ~ 1'01 VI, De lrabitibus in communi, q. 49. MadrÜl, L. Vil'es, J973, pp. 31-59. También es/á exten.l"amellte expuesto por este alltor el qae peflenece al género de la primera especie de cualidatl y dentro de ese gétlero se distingue especf/iCamenle de la (Jisposici61l. Cfr. /bidem, I'P- 6O·9.J. La raz6n (lile da es que ni es .~ustancia lIi peflellece a ningwJO de lo}' otros accidetltes, pero si a éste.
.lI) La inmaterialidad, la espiritllalidad, IKH tIImo, de esas dos potencias humanas (ente/ulimiellto y I'olun/ad) se deml4estra a lrm'és (le la La inmateriali(lad de Sl4S actos. y la de e.l·tos, a tral'Ó de sus objetos. IJasta pe'lSar en /a lUIda para darse cuenta de que ese objeto IJensadQ /1/) es maleríal. Ahora bien. el aclO que puede pellsar lo que no es material debe ser de las mismas caracterfs/icas. En conseCl/etlcia, la facultad donde inhiere ese acto debe ser (le la misma índole. Uf/(l venlUja deducida de esla argumentación: si demostramos la espiritl4alidad de las dos potencias, demos/ramos tambibl la del alma, domle ellas ra(licatl, y en consecuencia, su itlmor/alidad.
47 ",El acto que precede al hábito, en cuanto procedente del prillcipio activo, proviene de UII pritlcipio más perfecto que el hábito engendrado,., ST2. 51.2.ruJ. .. Segútl el/o se e1'ita el proceso al infinito poniendo a un acto (o un hábito) como supuesta condición de posibilidad de o/ro acto (o hábito), y as( sucesivamellte. A la par, se encuadra el inte/ecto agente -qlle de e.~e modo deja de ser una mera pieza te6rica aplicatÍl'a de la abstracci6n, como lo es para muchos· en el núcleo de la persona huma tia. como itlten/é demostrar en mi ponencia "El lugar de/ illtelecto agente en fa antropalogfa de Tomás de Aquino", etr Congreso Jllternacional de Filosofla Medie· ml, Barce/olla- Vic. abril, 1993.
44
" Lu referencia a Tomás de Aquino pertenece a: 572.49. 3.se.
ejemplo. en Ul/ pasaje al/O/(¡: ",10,1' hábitos intelectuales l/O se ago/ll!l el/ la operación. por cuanlo abren lo imelecmal a la libertad. No sólo la volunlad e.f libre: también lo es la inre/igencia, aunque /lO sin hábitos". Lo i/l/efectuul y lo i/1/eligible, en -:Anuario Filosófico", XV (1982). p. 130.
57 Cfr. a este respecto mi ponencia "La moderna reducciÓfl de la libertad". en XXX Reu/liOlres Filosóficas, PamplO/la. U. de Na'arra. / -3 de IIUlrzO de 1991.
ss Ello implica recuperar fa diSlinci6n tomisla entre essentia y esse y referirla al hombre. De ese modo los hóbilos de las fDcullades están Dni¡'e/ de esencia, mientras que otros DsunlOS nombrados en e/texlO CQI1IO el infelcelO Dgente. la persona y ID libertad forman parte del OCiO de ser.
59 4SN. 15.2.la.ra111. Son muchos los lextos en que expresa que los hdbilOs se diversifican, se especifican por los objetos: 2SN.
62.2.co; 1.24.5.co: 3.1 7. 6.rol: 19.5co; 23.4co; 47.5co; 47.11 .co: 81.3.co; 99.3.se; 4./9.1.ra2. Sin embargo es de suponer que en todos esos lexlos 1mb/a en general. pues hoy otra serie de ellos en los que explicilO que los habitas se dislinguen por los aetas y no directamente por los objetos. Cfr: lSN.25.1 A.ral; 1SN. 9.2./.scZ: 9.2.2.co; 13.3.1c.co; 31.1. la.co; 33.2.1a.co; QDY. 12.1 .ralO: 27.5.co; QD\V. 1.1 2.ra5; 5.4.ru6; STl. 58.1 .ral; ST4.85.2.co. Esta doclrina está, por otra parte, presente en Agustín de Hipono al que él mismo cita: ",habitas per actus definiantur, sicl.l/ Augus/inus dicit Super IOQn. "', Cfr; ST 3.58.I.ral y QDY. 11.I.raJO.
00 A ello apunta Gómez Cabranes, L., en un escrito Dristotélico: ",La operaci6n no puede ser llanca lo mismo, aunque sea /a misma. Es siempre nueva, en un sentido intellSionaf: es decir, siempre es mejor: si no, no cabe decir que lu fucultad esté actuando en cuanto perfeccionada por el hábito (rirtuoso), siencio éste una "disposició/I de [o perfeclo a lo mejor ... Así. pues, el habito, lejos
oodf!r y /o posible. PamplOlra, Elmsa /989. p. 302.
46
'1 A.{ 1'.\ malllellido por algunos aUlores contemporáneos: es el caso de Schmidl. C,: "El hábito implica un incremen/{) 1'11 el poder del elllelldimíclllo y de la volulllad. 11.11 crecimiento vilal de las potencias originariamellle imperfectas», "La sabiduría ell Sallto Tomás", en SQDk/ltja. 39 (1984). p. 121. O el cuso de Polo, L.: "Para las facultades superiores (volulllud e illleliKencia) el hábito e.\ una perfecciÓn illtrínsem», Curso de leoría del conocimie/llQ, vol. 1, p. 275. En otros pasajes expone el fundamenlo por el cual esas facutlades .1'0/1 Sllsceptihle.l· de de hábitos. a suber. Sil Ilufllraleza e.\piritual: ,,/u inteliKencia. por ser facultad inorKánica, es .\usceplible de ser perfeccionada en cuanlO facultad, y por tanto. pasa a 1m acto que no es ulla operación. Ese acto cognoscitil'(} es d hábito», Op. cil., vol. 11. p. 221: (fr asimismo: vol. 11/, p. 4.
62 QIJM. 15.raS. Válido e.', por tanto, el comentario de Haya, F., cuando anota que »eI hábito temutizudo como acto primero de cO/locimiellto. realiza la conexión de la operaci¡jn uc/() seKundo nJ/l e/acto primordial" (acto de ser) Op. Cit., p. 1f3.
I\J E/I la 572. 713.ra 1 1'1' lee que «simpliciler a¡;{u.1 e.lt pOlior tam in bollitate quum jn maliliu, sed hubitu.I· est potior secundum quid~. La preeminellcia del acto deriva del fin. Como e! bien es el fin, el acto que es fin de! húbito, se dice mús perfecto. Pero si se liene en cuenta que el "hubiluS esl actus quidam, unde habiflls dicitllr actus primus, et operulio uclu.l· secundus», ST2.49.3.ral (Cfr. tambiéll: CAN 2.1.116), entonces podemos sen/(lr que el hábito es mejor qlle el acto, pero eso se dice. 110 porque sea potencia re~pecto de/acto, sino porque e.l' aclo respecto de la facultad. Gómez Cabrane.~. L. uflota esta dIferencia de! hábito respecto det acto: "no es acto como lo es la operación. sino como algo adquirido, habido por la facultad. que queda en ella configurándola intrínsecamente. b /a nociÓn de reUrva de acto. en .~entido estricto», en El nader y /o w"ib/e., PamplOflll, Eunsa, 1989, p. 300.
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