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Asignatura: economia, Profesor: Patricia Campelo, Carrera: Sociología, Universidad: UPV-EHU
Tipo: Exámenes
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25042 - Instituciones y Procesos Sociales Titulación: Grado en Sociología / Grado en Ciencia Política y Gestión Pública Curso: 1 º - Curso académico: 2016/ Departamento: Sociología y Trabajo Social Profesor: Imanol Zubero
Despacho 4. [email protected] http://imanol-zubero.blogspot.com.es http://oficiodesociologo.blogspot.com.es http://civersity.net Tutorías: Martes 09:00– 11 :00, 13:00-14:00/ Miércoles 11:00– 14 :
situaciones sociales que puedan servir como ejemplo del mecanismo descrito por Merton. Al menos uno de esos tres ejemplos debe referirse a una situación o acontecimiento que esté ocurriendo en la actualidad.
opciones a nivel social e intelectual: ¿qué empleo debo aceptar?, ¿con quién debo casarme?, ¿cómo debo criar a mis hijos? Incluso los dioses pueden ser escogidos dentro de un abanico de posibilidades. Puedo cambiar mi fe religiosa, mi ciudadanía, mi estilo de vida, mi autoimagen y mis hábitos sexuales. La gama de supuestos que se dan por sentados se reduce a un núcleo relativamente pequeño que es difícil definir. Los fundamentos tecnológicos y económicos de esta modificación son de orden material, pero sus dimensiones sociales se ven intensificadas, sobre todo, por el pluralismo. El pluralismo no sólo nos permite tomar nuestras propias decisiones (sobre trabajo, esposo o esposa, religión, partido), sino que, además, la moderna variedad de bienes de consumo nos obliga a escoger (Persil o Ariel, Volkswagen o Saab). Ya no podemos abstenernos de elegir: se ha vuelto imposible cerrar los ojos al hecho de que las decisiones que adoptamos podrían haber sido distintas. Dos instituciones centrales de la sociedad moderna impulsan esta transición desde la posibilidad de elección hasta la obligación de escoger: la economía de mercado y la democracia. Ambas se fundan en la agregación de decisiones individuales y ellas mismas fomentan un proceso continuo de elección y selección” (BERGER y LUCKMANN). A) En tu opinión, ¿la democracia y la economía de mercado funcionan de manera fundamentalmente armónica a la hora de impulsar la transición “ desde la posibilidad de elección hasta la obligación de escoger”, o lo hacen en muchas ocasiones de manera conflictiva? B) Pon dos ejemplos reales que permitan objetivar tu respuesta.
¿Qué es la ética del trabajo? En pocas palabras, es una norma de vida con dos premisas explícitas y dos presunciones tácitas. La primera premisa dice que, si se quiere conseguir lo necesario para vivir y ser feliz, hay que hacer algo que los demás consideren valioso y digno de un pago. Nada es gratis: se trata siempre de un quid pro que, de un "doy algo para que me des"; es preciso dar primero para recibir después. La segunda premisa afirma que está mal, que es necio y moralmente dañino, conformarse con lo ya conseguido y quedarse con menos en lugar de buscar más; que es absurdo e irracional dejar de esforzarse después de haber alcanzado la satisfacción; que no es decoroso descansar, salvo para reunir fuerzas y seguir trabajando. Dicho de otro modo: trabajar es un valor en sí mismo, una actividad noble y jerarquizadora. La primera presunción tácita -sin la cual ni el mandato mismo, ni ninguna de las premisas señaladas resultarían tan obvios- es que la mayoría de la gente tiene una capacidad de trabajo que vender y puede ganarse la vida ofreciéndola para obtener a cambio lo que merece; todo lo que la gente posee es una recompensa por su trabajo anterior y por estar dispuesta a seguir trabajando. El trabajo es el estado normal de los seres humanos; no trabajar es anormal. La mayor parte de la gente cumple con sus obligaciones y
sería injusto pedirle que compartiera sus beneficios o ganancias con los demás, que también pueden hacerlo pero, por una u otra razón, no lo hacen. La otra presunción sostiene que sólo el trabajo cuyo valor es reconocido por los demás (trabajo por el que hay que pagar salarios o jornales, que puede venderse y está en condiciones de ser comprado) tiene el valor moral consagrado por la ética del trabajo. Este, aunque breve, es un resumen adecuado de la forma que la ética del trabajo adoptó en nuestra sociedad, la sociedad "moderna".
Si dudamos de la capacidad del hombre para controlar al hombre y su sociedad, si persistimos en nuestra tendencia a hallar en las normas del pasado el plano del futuro, quizá es hora ya de que reconozcamos de nuevo la sabiduría de la observación que Tocqueville formuló hace un siglo: "Estoy tentado a creer que las instituciones que llamamos necesarias no son con frecuencia más que instituciones a las que nos hemos acostumbrado, y que en materias de constitución social el campo de posibilidades es mucho más extenso de lo que están dispuestos a imaginar los individuos que viven en sus diferentes sociedades."