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Prehistoria I (UCM), Ejercicios de Prehistoria

Asignatura: Prehistoria, Profesor: Prehistoria Prehistoria, Carrera: Historia, Universidad: UCM

Tipo: Ejercicios

2017/2018

Subido el 17/04/2018

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PRIMERA PARTE: INTRODUCCIÓN A LA PREHISTORIA
Tema 1 “El concepto de Prehistoria”
La Prehistoria abarca desde los 3 millones de años (los primeros orígenes del hombre) a los
3000 años, a partir del 3000 a.C. en Próximo Oriente aparece la escritura y entonces
comenzamos a hablar de Historia. En otros lugares la escritura aparecerá más tarde como por
ejemplo en Australia (1788) por tanto ¿en Australia hasta el siglo XVIII siguen en la Prehistoria?
La tradición bibliográfica francesa (Leroi Gourhan) y española hablan de Protohistoria, una
etapa difusa a finales de la Prehistoria en la que se pasa de una sociedad de cazadores-
recolectores a otra de ganaderos y agricultores.
Por tanto el estudio de la Prehistoria y la Protohistoria lo llevaremos a cabo únicamente a
través de la arqueología, ante la ausencia de textos.
Por otro lado el estudio de la Historia será mediante el uso de la arqueología y del estudio de
las fuentes escritas.
Tema 2 “Orígenes y desarrollo de la Prehistoria”
Culturas como Grecia y Roma ya tenían sus propios mitos de creación para explicar su origen y
organización.
EN GRECIA Hesiodo concibió el pasado humano como un descenso en 5 etapas: oro, plata,
bronce, la de los Héroes Épicos y la de Hierro y la Terrible Aflicción; esta última haría referencia
a su propio tiempo en el que “los hombres nunca descansan del trabajo y ni del calor durante
el día, ni del frío durante la noche”
Con el transcurso de los siglos se empezó a buscar una explicación racional de la vida, a través
del estudio de la naturaleza.
EN ROMA T. Lucrecio anticipa la teoría de la evolución, “Lo que llega a saber el hombre
proviene sólo de los sentidos y de la razón”
Más adelante se intenta explicar el origen del mundo y las civilizaciones a través de la religión;
James Ussher (1581-1656) pone fecha a la creación del mundo: “El mundo fue creado por Dios
la noche anterior del domingo 23 de Octubre del año 4004 a.C.”
EN EL RENACIMIENTO (s. XIV-XVII) se produce una revolución de las mentalidades, comienza el
interés por el pasado clásico con las primeras colecciones (Vaticano) y renacen las ciencias y
filosofías antiguas, olvidadas en la Edad Media. Nace la mentalidad científica. Personajes como
Leonardo Da Vinci propugnan la naturaleza orgánica de los fósiles.
EN EL SIGLO XVI Michael Mercati interpreta las “piedras del rayo” (piedras, muchas naturales
pero otras creadas por el hombre prehistórico, que se creía que tenían propiedades curativas)
como útiles de piedra anteriores al uso del hierro.
EN EL SIGLO XVII autores como Boetius de Boot y Antonio de Jussieu desmienten el mito de las
“piedras del rayo” y hablan por primera vez de la existencia de una Edad de Piedra. Para llegar
a esta afirmación llevaron a cabo Arqueología Comparada ya que algunos pueblos de entonces
todavía utilizaban ese tipo de piedras para hacer hachas.
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¡Descarga Prehistoria I (UCM) y más Ejercicios en PDF de Prehistoria solo en Docsity!

PRIMERA PARTE: INTRODUCCIÓN A LA PREHISTORIA

Tema 1 “El concepto de Prehistoria”

La Prehistoria abarca desde los 3 millones de años (los primeros orígenes del hombre) a los 3000 años, a partir del 3000 a.C. en Próximo Oriente aparece la escritura y entonces comenzamos a hablar de Historia. En otros lugares la escritura aparecerá más tarde como por ejemplo en Australia (1788) por tanto ¿en Australia hasta el siglo XVIII siguen en la Prehistoria?

La tradición bibliográfica francesa (Leroi Gourhan) y española hablan de Protohistoria, una etapa difusa a finales de la Prehistoria en la que se pasa de una sociedad de cazadores- recolectores a otra de ganaderos y agricultores.

Por tanto el estudio de la Prehistoria y la Protohistoria lo llevaremos a cabo únicamente a través de la arqueología, ante la ausencia de textos.

Por otro lado el estudio de la Historia será mediante el uso de la arqueología y del estudio de las fuentes escritas.

Tema 2 “Orígenes y desarrollo de la Prehistoria”

Culturas como Grecia y Roma ya tenían sus propios mitos de creación para explicar su origen y organización.

EN GRECIA Hesiodo concibió el pasado humano como un descenso en 5 etapas: oro, plata, bronce, la de los Héroes Épicos y la de Hierro y la Terrible Aflicción; esta última haría referencia a su propio tiempo en el que “los hombres nunca descansan del trabajo y ni del calor durante el día, ni del frío durante la noche”

Con el transcurso de los siglos se empezó a buscar una explicación racional de la vida, a través del estudio de la naturaleza.

EN ROMA T. Lucrecio anticipa la teoría de la evolución, “Lo que llega a saber el hombre proviene sólo de los sentidos y de la razón”

Más adelante se intenta explicar el origen del mundo y las civilizaciones a través de la religión; James Ussher (1581-1656) pone fecha a la creación del mundo: “El mundo fue creado por Dios la noche anterior del domingo 23 de Octubre del año 4004 a.C.”

EN EL RENACIMIENTO (s. XIV-XVII) se produce una revolución de las mentalidades, comienza el interés por el pasado clásico con las primeras colecciones (Vaticano) y renacen las ciencias y filosofías antiguas, olvidadas en la Edad Media. Nace la mentalidad científica. Personajes como Leonardo Da Vinci propugnan la naturaleza orgánica de los fósiles.

EN EL SIGLO XVI Michael Mercati interpreta las “piedras del rayo” (piedras, muchas naturales pero otras creadas por el hombre prehistórico, que se creía que tenían propiedades curativas) como útiles de piedra anteriores al uso del hierro.

EN EL SIGLO XVII autores como Boetius de Boot y Antonio de Jussieu desmienten el mito de las “piedras del rayo” y hablan por primera vez de la existencia de una Edad de Piedra. Para llegar a esta afirmación llevaron a cabo Arqueología Comparada ya que algunos pueblos de entonces todavía utilizaban ese tipo de piedras para hacer hachas.

CON LA LLEGADA DE LA ILUSTRACIÓN triunfa la razón (Descartes: “pienso, luego existo”), triunfa la ciencia sobre la religión.

Dos aspectos fundamentales como la existencia de fósiles y su antigüedad (demostrada por su posición en las diferentes capas terrestres, estratigrafía) hace que se acepte y divulgue la noción de una Historia de la Tierra y de los seres que la pueblan, así como del ser humano.

Ya en 1579 G. Owen había hablado sobre la superposición de las capas terrestres pero será el danés N. Steno quien proporcione las primeras observaciones sobre las capas de la Tierra, sentando la base de todo el método estratigráfico, fundamental para establecer la historia de la Tierra y los seres vivientes.

G. L. Buffon (siglo XVIII) introducirá al público las primeras nociones sobre fósiles y la historia de la Tierra.

A estas alturas la naturaleza de los fósiles y el origen marino de algunos de ellos ya no ofrecen duda; se sentaban las bases para los GRANDES DESCUBRIMIENTOS DEL SIGLO XIX.

Smith y Cuvier constituyen definitivamente el método estratigráfico proporcionando a las primeras excavaciones prehistóricas un valioso método de investigación, a pesar de que los estudiosos de la Historia del hombre no perciban inmediatamente su valor; para ello habrá que esperar hasta el descubrimiento de los primeros restos humanos fósiles.

LA RECIÉN CREADA CIENCIA GEOLÓGICA

James Hutton es considerado como el padre de la geología moderna, de mostró que la estratificación de las rocas era debida a procesos que todavía seguían en mares, ríos y lagos.

Charles Lyell dirá que los fenómenos geológicos antiguos eran similares o “uniformes” respecto a los actuales, por lo que también se podía aplicar esto al pasado humano. En su obra destacan tres principios:

Actualismo: los fenómenos pasados eran como ocurren actualmente.

Uniformismo: los fenómenos geológicos pasados son uniformes.

Equilibrio dinámico: la tierra se rige por un ciclo constante de creación y destrucción.

LAS PRIMERAS EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS

Se llevan a cabo en el siglo XVIII en yacimientos como Pompeya y Herculano. Estas excavaciones están impulsadas por Carlos III de España.

Sin embargo no será hasta el siglo XIX cuando se excave con verdadera metodología arqueológica. Fue Thomas Jefferson (tercer presidente de EEUU) quien realizó la primera excavación científica en unos túmulos en su propiedad de Virginia (1784).

En 1805 se excava en Stonehenge; durante su expedición a Egipto Napoleón descubre la Piedra de Rosetta, clave para descifrar los jeroglíficos; en 1867 se excava en Nínive (Mesopotamia) descubriendo la escritura cuneiforme y en 1840 se llevan a cabo excavaciones en Troya y Micenas así como en Yucatán (México).

Jesse W. Fewkes, en 1900, fue el primero en usar la palabra Etnoarqueología.

Simultáneamente, los etnógrafos comenzaron a interesarse por los objetos cotidianos, Pitt- Rivers fue uno de los impulsores en dar cabida a la cultura material en los estudios antropológicos, a principios del siglo XX.

GORDON CHILDE (1852-1957) fue el principal pensador y escritor sobre la Prehistoria del Viejo Mundo. Acuña el concepto de “Cultura Arqueológica” (colección o industria de artefactos que se repite de forma constante y que puede ser considerada como el equipo material de un grupo concreto). Aborda la cuestión de por qué cambiaron o sucedieron las cosas mientras que sus contemporáneos se centraban en establecer cronologías.

Para Childe “…la información arqueológica puede y debe aportar las bases para el estudio del cambio social y puede proporcionar las evidencias de las tradiciones de la vida de las sociedades…”. A este tipo de idea cultural se la ha denominado “normativista”, ya que está en función de dos presunciones:

Una primera, que los objetos son presunciones de normas culturales, de ideas que residen en la mente de los individuos

Una segunda, que tales normas definen lo que es la “cultura”.

Trasladamos el presente al pasado a base de reunir objetos en grupos que denominamos culturas arqueológicas. A continuación hacemos equivalentes tales culturas a las culturas humanas presumiendo que los objetos son expresiones de ideas o de normas de comportamiento.

Este enfoque tiene varias consecuencias: tendencia a particularizar lo que los arqueólogos cuentan del pasado, en vez de hacer generalizaciones y contemplan las culturas como si no evolucionasen.

Esto se plasma en secuencias cronológicas de culturas y mapas llenos de flechas que indicaban las migraciones o la difusión de ideas (testimonio del cambio entre culturas).

EL ENFOQUE ECOLÓGICO

Julian Steward (1902-1972) estaba interesado en explicar el cambio cultural a través del funcionamiento de las culturas vivas, llegó a la conclusión de que estas no se relacionan simplemente unas con otras, sino también con su entorno; denominó “Ecología Cultural” al estudio de los modos en que la adaptación al medio puede motivar el cambio cultural.

Grahame Clark, rompiendo con el enfoque “histórico cultural” dominado por el estudio de los artefactos, sostuvo que “podemos comprender muchos aspectos de la sociedad antigua estudiando cómo se adaptaron al entorno las poblaciones humanas”.

LA NUEVA ARQUEOLOGÍA. ARQUEOLOGÍA PROCESUAL O DE SISTEMAS

Se trataba de una reacción contra la arqueología prehistórica europea cuya base era fundamentalmente el “Historicismo Cultural”, que se centraba básicamente en el estudio de la cultura material.

Este nuevo enfoque, impulsado por G. Clark (1952) parte de la influencia de la Field Archaeology. A finales de la década de los 60 los impulsores de la Field Archaeology y la

propuesta de la New Geography sentaron las bases del nacimiento en Gran Bretaña de la New Archaeology.

Analiza las huellas dejadas por el hombre (procesos culturales) en el territorio mediante todos los medios y técnicas de documentación posibles (interés por la historia de los paisajes antiguos, landscapes archaeology y la posibilidad de detectarlos en los paisajes actuales).

Se critica la Historicismo Cultural ya que la Ciencia no se dedica sólo a colocar los hechos en estanterías ordenadas, sino que progresa ampliando y profundizando su comprensión del mundo. La mera recolección de datos, la obtención de más material, en sí mismo no conduce a un mejor conocimiento del pasado.

La Arqueología Procesual propone una nueva manera de acercarse al entorno basada en el “Funcionalismo Ecológico”: visión de la cultura como un sistema adaptativo al medio ambiente ecológico, la ruptura del equilibrio entre los recursos y la comunidad exige una nueva adaptación, los sistemas culturales cambian mediante la influencia ambiental y no por contacto con otras culturas y estos sistemas culturales siguen ciertas leyes que es preciso descubrir, como aportación al conocimiento del comportamiento humano.

Si la cultura era adaptativa, lo era en relación a un entorno externo (esto llevó a interesarse por el Materialismo Cultural, ya que lo material prevalecía sobre lo mental), la información arqueológica se ve como algo internamente estructurado; ninguna de sus partes ha de ser estudiada olvidando las demás.

Esto dará lugar a la Arqueología Espacial (estudios sobre la distribución de asentamientos, la relación entre ellos y los recursos), la aplicación de técnicas científicas descubiertas (análisis de polen, fauna, C-14, dendrocronología, etc.), el Análisis territorial (zona de captación de recursos de un asentamiento, la Arqueología económica y las redes de intercambio comercial.

LA TEORÍA DEL ALCANCE MEDIO

L. Binford pretende puentear el abismo interpretativo que existe entre lo que es estático (los hechos que excavamos) y lo que no podemos ver, pero que en el pasado fue comportamiento dinámico, creando patrones en los datos que estudiamos. Hemos aprendido mucho sobre la manera de despedazar animales, hacer recipientes y tallar piedras, gracias a los estudios de Arqueología Experimental y Etnoarqueología.

El registro arqueológico enterrado puede ser descubierto de muchas maneras y al hacerlo estará con nosotros, en el presente. Entonces, "las observaciones que hacemos sobre él son nuestras. No son observaciones directas que sobreviven del pasado".

El modo de poder entender su sentido es averiguando cómo llegaron a existir esos materiales, cómo se han modificado y cómo adquirieron las características que los arqueólogos estudian ahora, en el presente, para reconstruir la dinámica de la vida en el pasado.

Binford recomienda tres importantes campos de investigación: el estudio de los pueblos contemporáneos, especialmente los grupos de economías y tecnologías preindustriales (Etnoarqueología), la creación de situaciones experimentales que nos permitan controlar las causas y estudiar los efectos (Arqueología experimental) y el uso de la variada documentación histórica.

Tema 3 “La obtención de datos en Prehistoria”

La Arqueología la podemos definir como la disciplina que nos aporta conocimiento histórico a través de la cultura material, es decir, a través de los vestigios físicos que puede generar el comportamiento cultural.

De la interacción de las comunidades humanas con el medio circundante (entendiendo esto no solo como el espacio físico, sino también los seres vivos que los ocupan) se producen una serie de impactos, estigmas, que pueden considerarse como “pruebas” de dicha interacción. Estos impactos humanos sobre el medio son lo que llamamos “yacimientos arqueológicos”. El estudio de los yacimientos en sí mismo, de los elementos recuperados en ellos (“cultura material”) y de su situación en el territorio es lo que llamamos arqueología.

Las técnicas de la arqueología son hoy complejas y muy diversificadas y se fundamentan en el hecho de que la intervención arqueológica, la excavación, suele suponer la destrucción del yacimiento, a la vez que se crea conocimiento histórico y se recupera cultura material. Por ello la arqueología debe ser muy precisa, ya que el registro minucioso de la información es la base sobre la que se sustenta toda la excavación. Del mismo modo, la excavación de yacimientos arqueológicos, que están considerados bienes patrimoniales, debe estar controlada de forma legal, de tal modo que nadie pueda realizar excavaciones sin la autorización expresa de la administración competente en la protección de dicho patrimonio.

¿Cuál es el proceso que siguen los arqueólogos para descubrir, excavar e investigar un yacimiento?

El descubrimiento:

Aunque la gran mayoría de yacimientos arqueológicos han sido descubiertos de forma casual, la arqueología ha desarrollado unas técnicas orientadas a su localización, con el fin de llevar a cabo una posterior excavación o solo para su identificación y protección. Estos trabajos de detección de yacimientos suelen denominarse trabajos de prospección. La prospección de un territorio donde deseamos localizar yacimientos se inicia con la recopilación de datos, en archivos cartográficos, bibliotecas, etc. Debemos saber si ya se han localizado yacimientos anteriormente y si existen cartas arqueológicas.

Una vez hemos recopilado toda la información posible, empezaremos los trabajos de campo. En éstos podemos decantarnos ya por una prospección selectiva. Aun así el mejor tipo de prospección es la prospección intensiva de un territorio previamente delimitado. Cuando el territorio que se desea prospectar es demasiado grande, pueden seleccionarse de manera aleatoria, pero estadísticamente representativa, diferentes áreas o sectores.

Las prospecciones suelen realizarse mediante el recorrido y observación metódicos del terreno, en equipos de diversas personas que lo rastrean, separadas unas de otras por unos pocos metros. Este sistema es efectivo pero costoso, especialmente en determinados terrenos. Por ello se han desarrollado técnicas geofísicas diversas, desde la prospección aérea, resistividad eléctrica, magnetometría, radar, etc. que ponen en evidencia las ocupaciones humanas sin que exista una localización visual directa. Una vez se ha localizado y se ha situado el yacimiento se puede iniciar la excavación.

La excavación:

La excavación además de la recuperación de toda la cultura material, supone un preciso trabajo de documentación y registro de los elementos y estructuras que aparecen y de la relación física entre unos y otros, de cara a conocer sus vínculos cronológicos. Por ello es muy importante establecer claramente las series estratigráficas, es decir, delimitar los diferentes niveles y estratos que conforman el yacimiento y situar los materiales que vamos recuperando mediante un sistema tridimensional.

Respecto a la excavación podemos distinguir dos modelos diferenciados. En primer lugar las excavaciones en vertical o sondeos. Dichos sondeos suponen abrir y excavar una pequeña extensión del yacimiento (“catas”). Las ventajas de estas catas es que nos permiten obtener resultados muy rápidos y observar la evolución estratigráfica del yacimiento. Es un método poco destructivo. Como desventaja las posibilidades interpretativas del espacio quedan totalmente sesgadas y no es posible hacer una investigación interpretativa orientada a explicar los comportamientos de un grupo humano en un momento determinado de la historia.

La excavación en extensión supone intervenir en la práctica totalidad del yacimiento (siempre suelen respetarse unos mínimos de cara a futuras intervenciones con métodos nuevos) Las ventajas de este método son claras: podremos establecer interpretaciones de tipo cultural por medio de la disposición de los materiales y las estructuras en el yacimiento. Este tipo de excavación ralentiza la labor de campo y la obtención de resultados definitivos, que puede alargarse durante años, y supone una inversión económica y de recursos humanos muy importante.

Según las características de los yacimientos se usan diferentes métodos de registro del material que se recupera. Los trabajos de excavación, concretamente los de registro, se complementan con el dibujo de las estructuras in situ, así como su fotografía y su grabación e vídeo. La recuperación de elementos arqueológicos va acompañada de la toma de muestras de sedimento para diferentes analíticas posteriores. Del sedimento que no se conserva para análisis posteriores es importante su criba para recuperar piezas de pequeño tamaño que puedan no haber sido detectadas.

El trabajo de laboratorio y la exposición de resultados:

Los datos del registro de la excavación, así como los materiales recuperados, son posteriormente objeto de diferentes trabajos. Los materiales deben ser limpiados, restaurados, consolidados, siglados y finalmente analizados. Todo estudio de material arqueológico comienza con una clasificación tipológica, que nos permitirá asociar las piezas a una función, uso o cronología determinados. El registro gráfico del material también es importante. Otro aspecto importante es el tratamiento informático y estadístico de los materiales estudiados, mediante diferentes programas y bases de datos. Los datos recogidos del estudio del material y de la excavación se recogen en las llamadas memorias arqueológicas, documentos de carácter administrativo cuya función es la supervivencia de la información recopilada en la excavación para que en el futuro puedan ser consultados por otros investigadores.

Arqueobotánica: los vestigios vegetales, aunque menos visibles que los animales, aparecen también en los depósitos arqueológicos, en ocasiones incluso, con gran abundancia. Como es evidente, el objetivo de esta ciencia es el de reconstruir la vegetación de un lugar y un momento concretos de nuestro pasado. Y ello se hace por medio del análisis de restos que son fundamentalmente de dos tipos: macro y microbotánicos. Entre los primeros se incluyen semillas y frutos, tanto en forma natural, y estén o no carbonizados, como en improntas dejadas en materiales diversos, fibras vegetales y restos de madera. Los segundos están representados por el polen, de cuyo estudio se ocupa la Palinología, y que son microscópicas partículas de pólenes vegetales que, desde la vegetación más o menos cercana, fueron arrastrados por el viento, los insectos o el hombre, fosilizándose en el yacimiento.

Arqueozoología: este término designa los estudios realizados sobre los animales en el medio arqueológico. La importancia de los restos faunísticos en los yacimientos arqueológicos es clara por dos razones: en primer lugar, como los animales evolucionan con el paso del tiempo, su presencia nos indicará en qué momento cronológico estamos, y, como éstos están adaptados a un clima concreto, nos dan igualmente información sobre esa condición ambiental. En segundo lugar, y partiendo de la base que la mayor parte de los animales presentes en los yacimientos lo hicieron en forma de alimentos para sus ocupantes, su estudio suministrara datos sobre las actividades económicas, dieta, etc., del hombre prehistórico.

También en este caso, tenemos datos proporcionados por la macrofauna y la microfauna. La primera se ocupa de los restos de animales grandes encontrados en un yacimiento, que ayudan sobre todo a reconstruir la dieta. Suelen conservarse bien si no están expuestos demasiado tiempo a los efectos climáticos y a los carroñeros, o sea, si fueron enterrados con rapidez.

Igualmente son de utilidad los cadáveres congelados y las huellas, excrementos fósiles o coprolitos, restos de sangre en útiles líticos o grasa de caballo o reno. La microfauna incluye insectos, roedores, murciélagos, aves, peces, moluscos terrestres y marinos, y gusanos.

Tema 5 “La manera de establecer la cronología en Prehistoria”

-Cronología relativa: El propio registro arqueológico del yacimiento nos proporciona información para establecer lo que se llama una cronología relativa; es decir, qué cosa es más antigua que otra o cuáles son contemporáneas. No se llega a determinar su edad exacta. Esta cronología se basa en el principio geológico de la estratigrafía , que considera, en situaciones normales, que los niveles que están por debajo son más antiguos (se formaron antes) que los que están por encima. Una auténtica seriación cronológica, según este principio, solo debería hacerse en un mismo corte estratigráfico. Podemos establecer analogías cronológicas entre diferentes yacimientos gracias a los fósiles guía. Estos son elementos y exclusivos de un periodo o una cultura en concreto.

Algunos sistemas físico-químicos solamente permiten obtener dataciones relativas. Es el caso del análisis de contenido de flúor. El sistema se basa en que dos huesos enterrados en el mismo tipo de sedimento deberían tener las mismas proporciones de flúor, que se ha incorporado de la tierra al fósil con el paso del tiempo.

-Cronología absoluta: Estos sistemas a diferencia de los anteriores nos aportan la fecha exacta (con márgenes de error) de los objetos, periodos o acontecimientos del pasado.

El carbono 14 es sin duda el sistema más ampliamente conocido y el más utilizado en determinados momentos de la prehistoria. El carbono es un elemento que forma parte y es imprescindible en todos los seres vivos; por lo tanto toda la materia orgánica contiene carbono. El resultado es que todos los seres vivos acaban teniendo en su organismo la misma proporción de C^12 – C^14 que detectamos en la atmósfera. La cuestión capital es que esta tasa constante se mantiene siempre que el ser esté vivo. Una vez que el organismo está muerto, no incorpora más carbono. Mientras el C^12 permanece inalterado, el C^14 se sigue transformando en N^14. Si la tasa de destrucción es constante, de la medición de la proporción de C^14 que queda en un fósil, podremos averiguar la edad de su muerte. Actualmente se puede detectar C^14 en un organismo fósil hasta una edad de 40000/50000 años, límite cronológico, por tanto, de lo que podemos llegar a fechar con este sistema.

Otros sistemas de datación absoluta basados en la desintegración progresiva de elementos inestables son: el potasio 40-argón 40 (K/Ar) (la vida media en este caso es de 1300 millones de años, se datan sedimentos de origen volcánico y han permitido datar los contextos estratigráficos de muchos fósiles de homínidos recuperados al este de África). Las series del Uranio (U/Th) (permite datar formaciones más antiguas de 10000 años y hasta más de medio millón de años, placas estalagmíticas en cuevas). Termoluminiscencia (permite datar elementos no orgánicos que hayan sido expuestos a focos de calor (cerámica, objetos líticos quemados, etc.) hasta unos 500000 años). Resonancia electrónica del Spin (ESR) (permite datar huesos y conchas hasta un millón de años).

El paleomagnetismo , basado en la orientación de los elementos férricos de las rocas y sedimentos, permite saber la cronología de formación de un paquete sedimentario.

La dendrocronología , se basa en el recuento de los anillos de crecimiento de los árboles (un anillo, un año).

Otros sistemas son la hidratación de la obsidiana, el arqueomagnetismo, las varvas , etc.

Características del Pleistoceno:

Durante el Pleistoceno el suelo helado de una manera permanente tal como existe en la actualidad en el Ártico, se extendió hacia el Sur, probablemente hasta los 50° de latitud Norte. Este tipo de suelo sobrepasó sin duda los 100 metros de espesor encontrándose en algunas zonas más de 600 metros.

En nuestras latitudes, el Pleistoceno se caracterizó por la existencia de grandes glaciaciones que varias veces recubrieron una gran parte de la Europa septentrional. En los Alpes, A. Penck (1882) y más tarde Penck y Bruckner (1901- 1909) distinguieron cuatro grandes fases glaciares. Estas son las glaciaciones conocidas bajo los nombre de Günz, Mindel, Riss y Würm, separadas por interestadios glaciares cuya denominación se corresponde con Günz-Mindel, Mindel-Riss y Riss-Würm, cuyos nombres se asocian a cuatro afluentes del Danubio localizados en Austria.

El glaciarismo en la Península Ibérica tuvo un escaso desarrollo con respecto al resto de Europa, debido a la latitud y situación geográfica entre el Atlántico y el Mediterráneo que actuaban como reguladores y atemperantes climáticos.

Durante las glaciaciones euroasiáticas clásicas, un casquete glaciar cubría los territorios del centro y este del continente norteamericano. Durante los períodos de máximo frío este glaciar se fusionó con el existente en las Montañas Rocosas, cubriendo de esta forma todo el continente. En este área se han identificado también cuatro períodos glaciares que se han correlacionado con los europeos: Nebraska, Kansas, Illinois y Wisconsin.

Durante el Cuaternario en una gran parte de África se sucedieron una serie de fases pluviales y áridas o interpluviales que a menudo se han puesto en relación con las fases glaciares del Viejo Continente. En la franja ecuatorial y subecuatorial se han diferenciado cuatro períodos pluviales, separados por otros de mayor aridez. Esta correlación no está totalmente comprobada ni tampoco tiene una gran aceptación.

Observamos que entre cada glaciación se intercalan etapas de clima templado y húmedo, a estos momentos los llamamos interglaciares. Estas fases son conocidas gracias a diversas evidencias geomorfológicas como las terrazas marinas y las líneas de costa, las terrazas fluviales, fenómenos glaciares, etc.

CARACTERÍSTICAS DE LA FLORA Y FAUNA DEL CUATERNARIO

La presencia en yacimientos arqueológicos o paleontológicos de fósiles e determinadas especies vegetales o animales ha permitido establecer el cambio del clima a lo largo del pleistoceno. Ello ha sido posible gracias a la arqueozoología y la arqueobotánica. Ambas tienen como finalidad última la reconstrucción y comprensión del comportamiento humano en el pasado.

La arqueozoología se encarga de los restos faunísticos que se encuentran en los yacimientos arqueológicos. Se suelen distinguir diferentes sub-disciplinas según el tipo de restos susceptibles de ser recuperados y estudiados, solemos hablar de macrofauna para referirnos a los restos de animales grandes, microfauna en el caso de pequeños mamíferos, avifauna (aves) o ictiofauna (peces). El estudio de los restos nos permite inferir la paleoeconomía del grupo humano que cazó aquellos animales.

En el pleistoceno se han identificado en los periodos cálidos animales como hipopótamos y en los periodos fríos renos y bueyes almizcleros.

Por lo que respecta a la arqueobotánica, podemos diferenciar varias disciplinas, según el elemento o la parte anatómica de la planta que se estudia; en algunos casos la información que se proporciona debe considerarse exclusivamente paleoambiental.

En el pleistoceno nos encontramos que en las fases frías las poblaciones forestales son menos abundantes. Igualmente hay especies típicas que nos remiten a momentos fríos (pino albar, enebros, artemisias) o a otras etapas más templadas y húmedas (encinas, robles, avellanos y hayas).

PRINCIPALES BIOTOPOS CUATERNARIOS

  1. La tundra. Caracterizada por la ausencia de árboles, con una vegetación raquítica compuesta a base de musgos y líquenes, un suelo húmedo, a menudo helado permanentemente y cubierto de nieve durante todo el invierno. En esta zona la fauna está compuesta fundamentalmente por: zorro polar, rinoceronte lanudo, mamut, buey almizclero, etc.
  2. El bosque subártico (incluida la taiga). Bosque de coníferas a veces raquítico y pantanoso, tal como existe hoy en el norte del Canadá, Rusia septentrional y en Siberia. Entre los mamíferos más representativos citaremos: oso pardo, lince, alce, reno, etc.
  3. El bosque templado. Compuesto por árboles de hoja perenne y caduca. A los osos pardos, linces, ciervos, alces y uros que hemos visto en el biotopo anterior hay que añadir: hipopótamo, bisonte, elefante, etc.
  4. La estepa continental con bosquecillos. Estepa con pequeñas masas boscosas de árboles de hoja perenne alternando con prados y pastos, tal como existe en la actualidad en el límite de los bosques y la estepa de Rusia y Siberia. La fauna está compuesta fundamentalmente por una mezcla de los biotopos descritos en los puntos 3 y 5.
  5. La estepa continental cálida. Está compuesta por grandes extensiones herbáceas con raros matorrales, tal como existe en la Rusia meridional. Veranos cálidos e inviernos con fuertes nevadas. La fauna se compone de: liebre, ardilla terrestre, hemión, antílope saiga, etc.
  6. La estepa loésica. Con una cobertura herbácea baja, sin bosquecillos no matorrales, con un clima frío que permanece incluso durante el verano. Este biotopo no existe en la actualidad y la fauna es idéntica a la descrita en el punto 5 a la que hay que añadir para completar el biotopo: mamut, buey almizclero, rinoceronte lanudo, etc.

EL MEDIO AMBIENTE A LO LARGO DE LA PREHISTORIA

Pleistoceno Inferior (1600000-700000 años):

El clima de este período fue en un principio cálido y húmedo durante unos 600.000 años, deteriorándose progresivamente a lo largo del primer gran empeoramiento climático que se conoce como Günz según la terminología de las glaciaciones alpinas. Durante esta fase se produjeron violentas erupciones volcánicas que afectaron a amplias zonas del continente como puede ser el centro de Francia o el Noreste de la Península Ibérica, y la regresión que se produjo después del máximo glaciar estuvo marcada por importantes fenómenos tectónicos, sobre todo en el litoral mediterráneo. Únicamente la Europa meridional se libró de la ola de

Tema 8 “El origen del género humano”

Nuestra especie Homo Sapiens , forma parte de un orden muy concreto de la clase de mamífero, los llamados primates, uno de los órdenes más antiguos de su clase. La presencia de primates se puede identificar ya hacia finales del cretácico (70-65 millones de años). Estos mamíferos no han variado mucho su morfología hacia una especialización concreta (locomoción, alimentación, etc.); presentan una gran variedad en la dentición y conservan las extremidades con cinco dedos, típico de los mamíferos ancestrales. Aunque este orden está muy diversificado, algunas características comunes son:

-Se encuentran en bosques tropicales húmedos o subtropicales de tipo monzónico, es decir, en medios forestales cálidos, lo que ha provocado que tengan una serie de adaptaciones para la vida en los árboles. Obviamente dentro de los primates hay excepciones: humanos, papiones, geladas, macacos...

-Dieta variada.

-Manos y pies prensiles.

-Dedos provistos de uñas planas y el dedo gordo del pie es móvil (excepto en los humanos), especializaciones para la vida en los árboles.

-Todos los primates proceden de un antepasado común que tenía 36 dientes (4 incisivos, 2 caninos, 6 premolares y 6 molares + 18 de la mandíbula de abajo), los primates actuales tiene un número de dientes diferente, pero siempre inferior a 36.

-Órbitas de los ojos frontalizadas, que permiten una visión estereoscópica.

-Visión cromática.

-Desarrollo cerebral importante.

Muchas de estas características nos indican una adaptación a la vida arborícola y a una alimentación diversificada, lo que distancia a los primeros primates de otros mamíferos.

La diversidad actual de primates es el resultado de la evolución de las primeras formas, desde finales del mesozoico, a lo largo del terciario y hasta la actualidad, en su andar hacia la expansión geográfica y a la adaptación a nuevos medios. El orden de primates se divide en dos subórdenes, prosimios y antropoideos :

-Los prosimios se encuentran en África, Asia y en Madagascar. Son de pequeño tamaño (excepto algunos lémures fósiles). Se diferencian en dos grandes grupos: strepsirhini (estrepsirrinos, todas las especies de lémures y loris) y los tarsiidae (tarseros).

Los prosimios se diferencian del otro grupo, los antropoideos, en que tienen rinario, la nariz rodeada de piel desnuda y húmeda, y su labio superior no permite la mímica facial.

-Los antropoideos o simios presentan las características propias de los primates, que antes mencionábamos, pero más desarrolladas. Se dividen en dos grupos: los platyrhini (platirrinos o monos del nuevo mundo), que sólo se localizan en el continente americano, presentan agujeros nasales separados por un tabique nasal, y divergentes, siempre tienen cola, a veces prensil, que usan como una quinta extremidad.

Por otro lado tenemos a los catarhini (catarrinos), o monos del viejo mundo (África, Asia y excepcionalmente Europa), sus agujeros nasales son más próximos y se orientan hacia abajo o frontalmente, pueden presentar cola o no, pero nunca es prensil.

Estos se subdividen en:

-Los cercopitecos un extenso grupo, generalmente provistos de cola y dotados de distintos tipos de locomoción. Ej.: macacos, babuinos, colobos, etc.).

-Los hominoideos , presentan braquiación gracias a una serie de modificaciones (omóplatos en posición dorsal, forma del húmero, tórax aplanado en sentido dorsiventral) que les permite una gran capacidad de movimiento del brazo y la muñeca. Tienen los brazos más desarrollados que las piernas y las manos alargadas con el pulgar corto. El tronco es más corto (menos vértebras) lo que nos permite arquearlo, sin cola y posición vertical del tronco. Ej.: chimpancé, gorila, orangután, gibones, humanos, etc.

Recapitulando, los humanos somos mamíferos primates, antropoideos del infraorden de los catarhinos, hominoideos de la familia de los homínidos.

LA EVOLUCIÓN DE LOS PRIMATES DUTANTE EL TERCIARIO, HASTA LA APARICIÓN DE LOS

HOMÍNIDOS.

Los primeros fósiles identificados como primates y no sus parientes insectívoros, se localizan en América del Norte a finales del cretácico. Se trataría de un animal pequeño (como una rata), parecido a las actuales musarañas arborícolas del sudeste asiático. En esta época América del Norte y Europa formaban una sola placa continental, lo que explica la llegada de los primeros primates a este segundo continente.

Durante las dos primeras etapas del terciario, encontramos animales muy parecidos a los prosimios; es precisamente entonces cuando éstos comienzan a diversificarse y a ocupar Asia y África desde Europa.

Durante la siguiente etapa, el oligoceno (38-25 MA) empiezan a diferenciarse los antropoideos, una parte de los cuales llega a América del sur y da lugar a la aparición de los platyrhini. Se sospecha que llegaron desde África atravesando un Atlántico más modesto en tamaño, en grandes islotes naturales.

A inicios del mioceno (25-5 MA), en África, se habían empezado a diferenciar, entre los Catarhini , los cercopitecos y los hominoideos. Estos hominoideos se beneficiaron de una importante expansión por Europa, Asia y África (17-10 MA); sin embargo el progresivo aumento de aridez de la Tierra, provocó que la mayoría de los hominoideos desaparecieran debido a la reducción de los bosques tropicales, quedando relegados de nuevo a África y algunos puntos de Asia, desde donde evolucionaron convirtiéndose en los hominoideos que conocemos: los africanos, gorilas, chimpancés y humanos, y los asiáticos, gibones y orangutanes. El siguiente paso fue ya la aparición de los homínidos.

LOS AUSTRALOPITHECUS.

Actualmente se citan otros géneros como posible origen de los homínidos , aunque el género de más peso sigue siendo el Australopithecus.

El género Australopithecus fue establecido por R. Dart en 1925, en Sudáfrica, tras el descubrimiento del famoso cráneo de niño en la cantera de Tang. Dart siempre consideró que se trataba de un homínido, aspecto que en Europa no fue aceptado hasta los años 50. Por tanto “el honor” de ser la cuna de la humanidad pasaba al continente africano.

Actualmente se reconocen 8 especies de Australopithecus , aunque esta idea está en disputa por varios investigadores.

Entre las especies de Australopithecus destacaríamos dos grupos: el primero formado por las especies de características “gráciles”, más antiguas y generalistas, y el segundo, formado por las especies “robustas”, más modernas y especializadas.

-Primer grupo:

  1. Australopithecus anamensis : Es de las últimas especies identificadas, pero se postula como la más antigua (4,1-3,8 MA). Aunque los datos que tenemos de él son escasos, ya es patente su bipedismo y que vivían en un ambiente forestal abierto.
  2. Australopithecus afarensis (3,9-3 MA): Pequeño homínido (1-1,30 metros de altura) y una capacidad craneal que rondaría entre los 300 y 400 cm^3. Entre los fósiles asociados a esta especie, destaca el encontrado casi completo en Hadar (Etiopía), conocido comúnmente con el nombre de Lucy, así como las huellas fosilizadas del yacimiento de Laetoli (Tanzania). Tanto el esqueleto de Lucy, como las huellas de Laetoli demuestran esta locomoción bípeda, pero la desproporción de unos brazos relativamente largos respecto de las piernas nos indican una actividad arborícola nada despreciable en el comportamiento de los primeros Australopithecus. Otras características son el prognatismo (deformación en la mandíbula por la cual ésta sobresale del plano vertical de la cara) y la presencia de un pequeño diastema entre los dientes caninos e incisivos del maxilar.
  1. Australopithecus africanus (3-2,3 MA): El primer resto hallado en una cueva de Taung, en la provincia del Cabo en África del Sur, fue un cráneo estudiado por R. Dart en 1925. Tiene una distribución más meridional (Sudáfrica), lo que demuestra una expansión de los homínidos más allá del este africano. Presenta un tamaño medio de 1,40 metros y un peso de unos 40 kilos, y un dimorfismo sexual no tan pronunciado como la especie anterior, desaparece el diastema y reduce la longitud de sus brazos. Su capacidad craneal sería de 430-500 cm^3.

La aparición de las especies robustas, a partir de las gráciles, parece resultado de una especialización en recursos alimentarios vegetales más secos y duros, propios de un ambiente más árido. Ello obligó a desarrollar una potente musculatura masticatoria, lo que supuso un aumento de la robustez general del cráneo (de ahí su nombre).

  1. Australopithecus aethiopicus (2,6-2,2 MA): África Oriental, se trata de la primera forma robusta, se empiezan a evidenciar los rasgos que caracterizarán las otras dos especies.
  2. Australopithecus boisei (2,6-1 MA): También es una forma oriental, más grande y robusta que la anterior, de hecho, es la especie de Australopithecus de mayor tamaño: hasta 1,7 metros de altura y una capacidad craneal de 500 cm^3 , con la mandíbula y la dentición grandes y fuertes. Este aparato masticatorio sería movido por unos fuertes músculos maseteros que obligarían al desarrollo de una cresta sagital importante.
  3. Australopithecus robustus (2-1,2 MA): Es una forma paralela a la anterior, pero localizada exclusivamente en África del Sur. Es algo menos robusta, 1,6 metros de altura media y capacidad cerebral de 500 cm^3.

Debemos decir que a lo largo de estos millones de años de la evolución de los primeros homínidos, no se observa un aumento de la capacidad craneal; las formas antiguas tienen cerebros más pequeños pero también cuerpos más pequeños, por lo que el índice cefálico no aumenta significativamente.

No se ha constatado arqueológicamente el uso de instrumentos entre los Australopithecus , esto no excluye que, como los chimpancés actuales, pudieran haber utilizado para diferentes actividades elementos poco modificados o sin modificar. El problema radica en que tal comportamiento no ha podido ser demostrado arqueológicamente.

Se ha podido confirmar que la alimentación de los Australopithecus se fundamentaría en los recursos vegetales en una gran proporción. En las formas gráciles estos recursos serían frutos pulposos, mientras en las especies robustas predominarían las semillas y raíces herbáceas.

A partir de las comparaciones morfológicas y ecológicas, podemos inferir que seguramente estos homínidos vivirían en bandas formadas por un macho dominante y hembras con descendencia, junto con algunos machos jóvenes, y que se organizarían de forma jerárquica.