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La Prehistoria en la Península Ibérica: Desde el Paleolítico Inferior al Bronce Final - Pr, Apuntes de Prehistoria

Una reseña detallada de la cronología y las principales características culturales de la prehistoria en la península ibérica, desde el paleolítico inferior hasta el bronce final. Se abordan temas como la división cronológica, los yacimientos importantes, el arte rupestre y la cerámica, así como la influencia de diferentes culturas en la península. El texto también incluye información sobre los descubrimientos clave que han contribuido a la comprensión de esta etapa histórica.

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 27/06/2015

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TEMA 1
HACIENDO (PRE)HISTORIA. ANÁLISIS HISTORIOGRÁFICO
1.1.-Recordando conceptos. El concepto de Prehistoria y sus límites
Podemos definir la Prehistoria como el período de la Historia humana anterior a la aparición de los
primeros textos escritos. Los límites cronológicos están marcados por el momento en el que aparece el
primer homínido o el primer artefacto y por la invención de la escritura.
La aplicación de estas pautas para delimitar la cronología de la Prehistoria en la Península Ibérica
plantea un problema, ya que la fecha de aparición del primer homínido sigue sin estar clara1. Respecto a
las primeras evidencias del uso de la escritura en territorio peninsular, sabemos que los tartesios ya la
conocían en el siglo VIII a.C. Sin embargo, este dato no quiere decir que el resto de poblaciones
indígenas se incorporasen en estas mismas fechas a su uso. También los iberos entrarán en la Historia,
mientras que habrá que esperar hasta la irrupción de Roma en la península para que los pueblos celtas
adopten este hábito.
La división cronológica de la Prehistoria en la Península Ibérica es la siguiente, teniendo en cuenta que
no en todos los lugares se pasa de una fase a la siguiente en un mismo momento:
-Paleolítico Inferior (1.500.000 a.C.-200.000 a.C.).
-Paleolítico Medio (200.000 a.C.-35.000 a.C.).
-Paleolítico Superior (35.000 a.C.-8.000 a.C.).
-Mesolítico o Epipaleolítico (8.000 a.C.-5.600 a.C.).
-Neolítico (5.600 a.C.-3.000 a.C.).
-Calcolítico o Edad de Cobre (3.000 a.C.-2.300 a.C.).
-Edad de Bronce (2.300 a.C.-900/750 a.C.).
-Edad del Hierro (900/750 a.C.-hasta la aparición de la escritura o la llegada de Roma, depende del
pueblo).
1.2.-Las investigaciones realizadas en la Península Ibérica hasta el siglo XIX. El marqués de
Villena y su Arte cisoria. Los primeros hallazgos: de Pedro Antonio Beuter al cura de Montoso”
1.2.1.-Antigüedades en España entre los siglos XVI y XVII
En fechas anteriores a la gran revolución que experimentarían tanto la Arqueología como la
Prehistoria en el siglo XIX se pensaba que el hombre primitivo sería una especie de buen salvaje, sin
que nadie se plantease una la evolución de las especies como una posibilidad.
Arte Cisoria, libro de don Enrique de Aragón, marqués de Villena.
1 Las fechas dadas por los yacimientos de Orce y Atapuerca siguen en debate.
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¡Descarga La Prehistoria en la Península Ibérica: Desde el Paleolítico Inferior al Bronce Final - Pr y más Apuntes en PDF de Prehistoria solo en Docsity!

TEMA 1

HACIENDO (PRE)HISTORIA. ANÁLISIS HISTORIOGRÁFICO

1.1.-Recordando conceptos. El concepto de Prehistoria y sus límites Podemos definir la Prehistoria como el período de la Historia humana anterior a la aparición de los primeros textos escritos. Los límites cronológicos están marcados por el momento en el que aparece el primer homínido o el primer artefacto y por la invención de la escritura.

La aplicación de estas pautas para delimitar la cronología de la Prehistoria en la Península Ibérica plantea un problema, ya que la fecha de aparición del primer homínido sigue sin estar clara^1. Respecto a las primeras evidencias del uso de la escritura en territorio peninsular, sabemos que los tartesios ya la conocían en el siglo VIII a.C. Sin embargo, este dato no quiere decir que el resto de poblaciones indígenas se incorporasen en estas mismas fechas a su uso. También los iberos entrarán en la Historia, mientras que habrá que esperar hasta la irrupción de Roma en la península para que los pueblos celtas adopten este hábito.

La división cronológica de la Prehistoria en la Península Ibérica es la siguiente, teniendo en cuenta que no en todos los lugares se pasa de una fase a la siguiente en un mismo momento: -Paleolítico Inferior (1.500.000 a.C.-200.000 a.C.). -Paleolítico Medio (200.000 a.C.-35.000 a.C.). -Paleolítico Superior (35.000 a.C.-8.000 a.C.). -Mesolítico o Epipaleolítico (8.000 a.C.-5.600 a.C.). -Neolítico (5.600 a.C.-3.000 a.C.). -Calcolítico o Edad de Cobre (3.000 a.C.-2.300 a.C.). -Edad de Bronce (2.300 a.C.-900/750 a.C.). -Edad del Hierro (900/750 a.C.-hasta la aparición de la escritura o la llegada de Roma, depende del pueblo).

1.2.-Las investigaciones realizadas en la Península Ibérica hasta el siglo XIX. El marqués de Villena y su Arte cisoria****. Los primeros hallazgos: de Pedro Antonio Beuter al “cura de Montoso” 1.2.1.-Antigüedades en España entre los siglos XVI y XVII En fechas anteriores a la gran revolución que experimentarían tanto la Arqueología como la Prehistoria en el siglo XIX se pensaba que el hombre primitivo sería una especie de “buen salvaje”, sin que nadie se plantease una la evolución de las especies como una posibilidad.

Arte Cisoria, libro de don Enrique de Aragón, marqués de Villena.

(^1) Las fechas dadas por los yacimientos de Orce y Atapuerca siguen en debate.

Quizás una de las primeras constancias que tenemos de planteamientos acerca de la antigüedad del hombre y, en cierto modo, de un cambio o evolución en el mismo la encontramos en el Arte Cisoria , obra escrita por el marqués de Villena en el año 1.423. El marqués de Villena, humanista que vivió entre los siglos XIV y XV, hablaba en este libro acerca del arte de cortar y preparar la carne, planteando en él una interesante y novedosa reflexión: antes del uso del metal para cortar debió de usarse la piedra en tiempos remotos, e incluso es probable que la carne se comiese cruda. No hay que olvidar que esta afirmación fue hecha en una época en la cual este tipo de pensamientos eran peligrosos. Por ejemplo, el hecho de considerar que la industria lítica que era hallada en estas fechas pudiese tener un origen distinto del que la supersticiosa tradición le atribuía^2 podía significar tener que rendir cuentas ante la Inquisición.

A lo largo del siglo XV y gracias al Renacimiento comenzó a tener lugar un cierto proceso de recuperación del pasado a través de las antigüedades, aunque la Prehistoria quedó marginada. El espíritu renacentista trataba de recuperar y actualizar el pasado grecolatino, de manera que otras épocas históricas carecieron de un interés específico y así continuó ocurriendo durante algunos siglos más. Por ejemplo, en el siglo XVII se consideraba todavía que Stonehenge era algún tipo de construcción griega o romana pero, eso sí, tosca y de estilo provincial.

Con el Renacimiento, por lo tanto, comenzó el coleccionismo de antigüedades. Los criterios que primaban a la hora de demandar las piezas eran únicamente estéticos y artísticos, por lo que es lógico que las estatuas grecolatinas llenasen las salas y que la industria lítica prehistórica fuese absolutamente ignorada.

Los primeros hallazgos relacionados con la Prehistoria de los que tenemos constancia en la Península Ibérica fueron los túmulos que se encontraron en Sariñena, Aragón, mencionados en el año 1.534 en la crónica de Pedro Antonio Beuter. Según este autor allí se encontraron armas de pedernal y calaveras atravesadas por las mismas. Indicaría un enterramiento con víctimas de una muerte violenta, algo poco frecuente. Podría corresponder al Calcolítico, período en el que las puntas de las flechas seguían haciéndose en piedra^3 , y es probable que los restos fuesen encontrados en una necrópolis megalítica.

Por estas mismas fechas se escribirán varios tratados sobre la antigüedad de España. Podemos destacar la obra de Antonio Agustín, Diálogos de inscripciones, monedas y otras antigüedades , del año 1.587. Está dedicada de forma casi exclusiva a las antigüedades romanas, ya que eran las más apreciadas en la época por su valor estético^4.

En la fotografía superior vemos unas páginas de la obra de Antonio Agustín, donde podemos distinguir los dibujos de varias monedas y monumentos romanos.

(^2) Las herramientas líticas eran llamadas “piedras de rayo” porque eran interpretadas como piedras caídas del cielo con las

tormentas. (^3) El uso de los metales no afectará realmente a la vida cotidiana del hombre prehistórico hasta sus últimas fases, cuando se

comience a generalizar. (^4) Aunque es cierto que las monedas o medallas, como también eran llamadas en esta época, eran también apreciadas por su

valor intrínseco.

1.3.-El siglo XIX: el surgimiento de las primeras síntesis regionales y peninsulares (Juan Vilanova y Piera) Los grandes hitos que dieron origen a la aparición de la disciplina que estamos estudiando tuvieron lugar a lo largo del siglo XIX en Europa: -Thomsen desarrolla su Sistema de las Tres Edades. -Boucher de Perthes observa en el valle del río Somme la asociación entre materiales líticos y animales ya extinguidos, publicando en el 1.847 su Antigüedades celtas y antediluvianas. -En el año 1.859 aparece El origen de las especies de Charles Darwin, proponiendo el evolucionismo ante el creacionismo.

En esta época Europa estaba sumida en el Romanticismo, por lo que las civilizaciones perdidas y las ruinas misteriosas eran objeto de una fuerte atracción. Los megalitos pasaron a ser apreciados y valorados, aunque al enmarcarlos cronológicamente como obras de una época anterior a la romana los consideraban erróneamente celtas, ya que se sabía que estos pueblos se enfrentaron al Imperio Romano y eran incapaces de concebir la existencia de poblaciones previas.

Naveta des Tudons, Menorca, uno de los talaiots que Juan Ramis consideró, como el resto de los que estudió en el 1.818, de origen celta.

Esta tónica europea se reflejaba también perfectamente en España. Se excavaban principalmente yacimientos romanos^5 , y cuando aparecía algo previo a esta cultura se consideraba generalmente de origen celta. Sin embargo, poco a poco, algunos eruditos fueron rompiendo esta norma. Pronto despertará el interés por escribir una Historia de España sin falsedades, que deje de lado todos los componentes míticos que la contaminaban. Las muestras de escrituras desconocidas empezaron a asociarse a las lenguas perdidas de las que se hablaba en las fuentes clásicas, mientras que las monedas celtíberas que se mezclaban entre las romanas atraían la atención de los estudiosos. Tras finalizar la Guerra de la Independencia y los expolios que tuvieron lugar por parte franceses e ingleses durante el transcurso de la misma el interés de los eruditos irá en aumento, asentándose las bases para la aparición de la ciencia prehistórica en España.

1.3.1.-El nacimiento de la ciencia prehistórica en España España estaba estigmatizada por un fuerte retraso cultural y científico, lo que condicionaba el lento desarrollo de los estudios prehistóricos. Los primeros pasos en esta disciplina se darán ya en el 1.860, fecha muy tardía en relación al resto de Europa, de manos de importantes figuras dedicadas al campo de la Geología. Sin embargo, previamente se realizaron una serie de descubrimientos de gran importancia, si bien no fueron correctamente interpretados o valorados en su momento.

(^5) Como las excavaciones en Herculano y Pompeya promovidas por Carlos III en el año 1.748.

Un ejemplo lo tenemos en el hallazgo de restos de neandertales en Gibraltar por parte de un par de geólogos ingleses, Falconer y Busk, en el año 1.845. Nadie pensó entonces que pudiesen pertenecer a una especie distinta de la nuestra. Pocos años después el funcionario Francisco de Paula Nicolau y Bofarull llevó a cabo en el 1.850 el primer estudio de una necrópolis celtíbera. Tres años más tarde Eduardo Saavedra encontró Numancia en la provincia de Soria^6 , hallazgo de gran importancia debido a que era un lugar mencionado en las fuentes clásicas. Hay que recordar que la Arqueología prehistórica no surgirá hasta el siglo XX, por lo que estos descubrimientos que acabamos de citar deben ser considerados como hallazgos más que como excavaciones científicas. Sin embargo, estos primeros hitos de la Prehistoria peninsular aparecerán reflejados en los primeros tratados de esta nueva ciencia que se irán escribiendo a lo largo del siglo XIX en Europa.

Casa reconstruida en el yacimiento de Numancia.

Este panorama comenzará a cambia a partir de la década de los sesenta del siglo XIX. Aparecen en estas fechas las primeras publicaciones especializadas, al mismo tiempo que surgen distintas entidades dedicadas al estudio de la Prehistoria. Ante la inexistencia de expertos en esta materia este papel será asumido por algunos geólogos a los que podemos calificar ya como los primeros “prehistoriadores”, ya que se dedicarán a explorar los yacimientos prehistóricos. Hasta principios del siglo XX este tipo de actividades van a ser realizadas por investigadores extranjeros, pudiendo contarse entre las escasas excepciones nacionales a Juan de Vilanova y Piera y a Casiano de Prado.

Juan de Vilanova y Piera fue un investigador y, sobre todo, un gran divulgador. Asistió a los grandes congresos internacionales de Prehistoria, en los cuales entró en contacto con los descubrimientos europeos de la época. Éstos le calaron profundamente, aprovechando su puesto de catedrático de Geología y Paleontología para difundir en España el descubrimiento del hombre fósil. Además, fue él quien introdujo la Prehistoria en la Real Academia de la Historia. Pero estos avances científicos que defendía entraron en conflicto con su moral católica. Trató unir el concepto bíblico de la Creación con las nuevas teorías, dando como resultado el planteamiento de una serie de Diluvios y Creaciones sucesivas para explicar los restos de fauna extinguida.

Casiano de Prado, siguiendo el ejemplo de Perthes en Somme, examinará las terrazas fluviales del río Manzanares, localizando una gran cantidad de material prehistórico en los areneros de San Isidro. Este ingeniero y geólogo hizo llamar rápidamente a los grandes especialistas europeos, entre los que destacaban Lartet y Verneuil, para que confirmasen la validez de su descubrimiento. Hay que recordar que esta época fue la de los grandes hallazgos, pero también la de las grandes mentiras y la de los montajes^7. Consistía, básicamente, en industria Achelense y restos de fauna extinguida. Los expertos

(^6) La tradición popular ubicaba a Numancia en la provincia de Zamora. (^7) Desde que la Arqueología empezó a dar sus primeros pasos se fue formando, de forma paralela al desarrollo de esta ciencia

histórica, todo un mercado en el que se fueron introduciendo numerosas falsificaciones. Los avances científicos han permitido poder descartar muchas, pero causando un efecto casi peor. De este modo, hoy día resulta más barato recurrir directamente al expolio que vender costosas falsificaciones las cuales, además, pueden ser fácilmente identificadas por expertos.

No pasará mucho tiempo hasta que el Museo Arqueológico Nacional se haga cargo de la excavación, publicando su primer estudio sobre la mismo por medio de Juan de Dios de Rada y Delgado en su Antigüedades del Cerro de los Santos en el término de Montealegre^10.

1.3.2.-Antropología y Prehistoria La Antropología y la Prehistoria son dos disciplinas que siempre han ido muy unidas, ya que ambas comenzaron su andadura de forma conjunta. Los grandes congresos internacionales que se celebraban en Europa tenían como objeto divulgar y poner en común los avances y los descubrimientos realizados en estas dos materias. Otra muestra de esta íntima relación la encontramos en que las diversas sociedades antropológicas que fueron apareciendo a lo largo del siglo XIX tenían en muchas ocasiones como línea de investigación principal los estudios prehistóricos. Esta mezcla de disciplinas se ha ido perdiendo con el tiempo según se iba especializando cada una se ellas.

En el marco español podemos nombrar un par de intentos fallidos que nacieron como fruto por el interés y expectación que generaron ambas disciplinas en la sociedad. Nos referimos a la Sociedad Antropológica Española y a la Sociedad Prehistórica Española, fundadas respectivamente en los años 1.865 y 1.869. No correría mejor suerte la Real Academia de Arqueología y Geografía que fundó el príncipe Alfonso, la cual fue disuelta definitivamente en el 1.868 tras el triunfo de la revolución liberal. Sus fondos pasaron a manos de la institución que fue su gran competidora, la Real Academia de la Historia. Ésta continuará sus estudios, pero centrándose más en el estudio de la epigrafía que en investigaciones de campo^11. La desamortización del 1.867 hizo que fuese tal la cantidad de materiales arqueológicos que pasaban a ser ahora responsabilidad estatal que se hizo necesaria la fundación de lugares para albergarlos, surgiendo así los museos provinciales y el Museo Arqueológico Nacional. Este último supuso el primer paso para la construcción de una identidad nacional a partir del patrimonio arqueológico, eso sí, con un notable retraso en relación al resto de países de Europa.

Museo Arqueológico Nacional, en Madrid.

Respecto a la investigación prehistórica propiamente dicha cabe destacar la figura de Juan Vilanova y Piera, que publicó en el 1.872 la que era hasta el momento la primera obra de Prehistoria general, su Origen, naturaleza y antigüedad del hombre. Vilanova no comulgaba completamente con todos los

(^10) En el marco del Cerro de los Santos tenemos un ejemplo de cómo muchas veces las falsificaciones se mezclan con las

piezas originales. Un relojero de Yecla se encargó de crear piezas falsas que hacía pasar como originarias de este yacimiento. (^11) No es muy descabellado establecer una relación directa entre el fracaso de estas iniciativas y la ausencia hoy día de una

carrera dedicada de forma específica a la Arqueología en las aulas de las universidades españolas. El hecho de que no se asentasen en su momento instituciones dedicadas a esta disciplina causó que en nuestro país se siguiese una línea que la aproximase más a las ciencias sociales que a las naturales.

planteamientos de Darwin, los cuales fueron accesibles en España gracias a la traducción de su obra al castellano en la década de los setenta. Frente al evolucionismo darwinista defiende la existencia de una única especie, sin evolución pero sometida a continuos procesos de Creación. Pero, poco a poco y según fueron teniendo lugar los distintos descubrimientos, cada vez era más complicado poner en tela de juicio las teorías evolucionistas.

Imagen de Juan Vilanova y Piera junto a una lámina de material prehistórico extraída de su libro.

1.4.-Altamira y el nacimiento del arte rupestre paleolítico Debemos el descubrimiento de las pinturas rupestres de Altamira a Marcelino Sanz de Sautuola, que las halló de forma fortuita en el 1.879. Este erudito visitó la Exposición Universal de París, donde contempló materiales prehistóricos que le recordaron a objetos que habían aparecido en su localidad natal, Santillana del Mar. Tras su regreso procedió a examinar las cuevas cercanas en busca de material de este tipo. Mientras concentraba toda su atención en el suelo de una de estas cuevas, fue su hija quien localizó en el techo de una sala de tan sólo veinticinco centímetros de altura las impresionantes pinturas rupestres de Altamira: acababa de dar con lo que se considera hasta hoy en día la cumbre del arte policromo del Paleolítico.

Por la presencia en los dibujos de fauna extinguida y de material lítico Sautuola fecha su hallazgo como perteneciente al Paleolítico. A pesar de que por estas fechas las teorías evolucionistas habían logrado en España una gran aceptación, no se creía que los hombres antiguos fuesen capaces de realizar un trabajo de una calidad tan exquisita como la que plasmaban las pinturas de Altamira. Publicó un libro, Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la provincia de Santander , en el que incluía reproducciones de dichas pinturas. Vilanova, interesado por el descubrimiento, lo llevó al Congreso Internacional de Lisboa. Esperaban despertar un franco entusiasmo en la comunidad científica ante semejante hallazgo, pero sólo se encontraron con una incredulidad generalizada. Los expertos pensaban que, en caso de existir unas pinturas similares, éstas deberían de estar completamente ahumadas debido al uso de antorchas que haría el artista para iluminarse. También jugó un papel determinante en la crítica a las pinturas de Altamira en chauvinismo francés, muy vivo en estas fechas, que no permitía aceptar que un descubrimiento de este calibre no se diese también en sus tierras.

Finalmente se tomó la decisión de enviar a un geólogo a que examinase la cueva para que dictaminase la autenticidad o falsedad del hallazgo. Éste se desplazó a Santillana del Mar y observó que las pinturas estaban demasiado frescas para ser tan antiguas y que no mostraban una superficie calcárea sobre las

de corte nacionalista más tendenciosa quiso ver en ella un antecedente, al menos en lo relativo a su expansión, de la monarquía hispánica en época de los Habsburgo. Incluso se llegó a hablar de una connotación étnica, rechazada en la actualidad. Hoy en día se recurre a teorías de flujo y reflujo para tratar de entender la cultura Campaniforme^13.

Entre los eruditos más destacados de estas fechas que se dedicaron a dicha cultura debemos destacar la figura del marqués de Cerralbo, que excavó sin ningún tipo de metodología en busca de objetos que le fuesen útiles para reescribir el pasado patrio.

1.5.3.-Los descubrimientos y la síntesis a finales del siglo XIX Cartailhac fue, a pesar del escepticismo que mostró ante el descubrimiento de Altamira, uno de los mejores especialistas en Prehistoria de sus tiempos. Fueron precisamente su renombre y su gran peso internacional los que causaron que su opinión respecto a las pinturas en las cuevas santanderinas tuviese tal repercusión y alcance. Entre sus obras hay una que habla de forma específica de la Prehistoria en la Península Ibérica, Les ages préhistoriques de l’Espagne et du Portugal , del año 1.886.

La riqueza de la Arqueología prehistórica en la Península Ibérica era tal que muchos investigadores europeos de gran nivel se desplazaron a España para realizar aquí sus estudios y excavaciones. Se logró así que la investigación de la Prehistoria se pusiese en estas fechas a un nivel comparable al del resto del continente^14. Entre ellos destacan los hermanos Siret, que publicarán en el 1.887 una obra que fue traducida al castellano tres años más tarde con el nombre de Las primeras Edades del metal en el Sudeste de España.

Los hermanos belgas Louis (1.860-1.934) y Henri Siret (1.857-1.933) llegaron a la Península Ibérica en el 1.880, cuando Louis contaba sólo con veinte años. Ambos eran ingenieros de minas, por lo que sabían dibujar y tenían una buena preparación geológica. A pesar de que sus trabajos distan mucho de seguir los preceptos de la Arqueología moderna, obtuvieron una enorme cantidad de materiales en sus excavaciones y, lo que es más importante, publicaron sus descubrimientos, cosa que, por otra parte, no era muy frecuente entre los arqueólogos de la época. Gracias a sus trabajos hemos podido llegar a conocer la existencia de ciertas culturas prehistóricas.

Fotografía de Louis Siret.

Se trasladaron a la localidad almeriense de Cuevas del Almanzora, donde dedicaron el tiempo libre del que disponían en sus trabajos para una compañía de minas a excavar durante siete años diversos

(^13) Tendría su origen en la Península Ibérica, desde donde se extendería por Europa. Allí adquiriría nuevos elementos, que

incorporaría al regresar a las tierras peninsulares. (^14) El único inconveniente fue que estos estudios fueron realizados mayoritariamente por extranjeros y, teniendo en cuenta las

deficiencias de las leyes de patrimonio españolas, muchos de sus hallazgos cruzaron nuestras fronteras para siempre.

yacimientos en Almería, Granada y el Sur de Murcia, los cuales permitieron definir una nueva cultura dentro de la Edad del Bronce, la Argariense. Sus trabajos destacan por su excepcional calidad para su época^15. Escribieron un libro entre el 1.880 y el 1.887, La primeras Edades del Metal , que se convirtió inmediatamente en un referente para los estudios de la Prehistoria en toda Europa. Este libro iba acompañado por un álbum de láminas de gran calidad, en las que dibujan los ajuares, las plantas de sus excavaciones, vistas, reconstrucciones, etc. La calidad de las mismas es muy alto para lo que venía siendo habitual por estas fechas.

Louis permanecerá en España hasta el 1.890, excavando en estos tres años cerca de cien megalitos en Los Millares. Sin embargo, ya no volverá a publicar trabajos que tuviesen la envergadura de su obra anterior. A partir de ahora se dedicará a escribir artículos en los que aparecerán únicamente, a diferencia de antaño, selecciones de sus materiales. Muchos de los hallazgos de sus excavaciones, por tanto, quedaron sin publicar^16. Aún así podemos decir que sus investigaciones hicieron que la Prehistoria española entrase en Europa.

George Bonsor (1.855-1.930) es otra de las grandes figuras de la Prehistoria que hizo de la Península Ibérica el centro de sus estudios. Este franco-español escribió Les colonies agricoles préromaines de la valleé du Betis en el año 1.899, obra clave sobre la cultura de Tartessos. Excavó también importantes necrópolis, como las de Alcores, Setefilla o El Acebuchal, y encontró un nuevo tipo de campaniforme.

Una de las pocas obras realizadas por especialistas españoles que merece una especial atención y que trata acerca de la Prehistoria en la Península Ibérica sería Geología y Protohistoria ibéricas del 1.893, escrita por Vilanova y Rada y Delgado.

1.5.4.-Los inicios del siglo XX La Prehistoria en la Península Ibérica de principios del siglo XX está marcada por el descubrimiento de nuevos yacimientos de arte rupestre en la cornisa cantábrica. Las pinturas de Altamira provocaron la llegada tanto de expertos con el fin de estudiarlas in situ como de nuevos buscadores de cuevas, destacando la figura de Breuil en las primeras décadas de la centuria, que publicó su trabajo sobre las cuevas españolas. Juan Cabé entrará en discusión con Breuil. En su tesis sobre el arte rupestre en España defiende que el arte paleolítico levantino es, en realidad, postpaleolítico. Al apartarse de la ortodoxia de las teorías europea será criticado y marginado por la comunidad científica. Entre los pocos que apoyaron sus planteamientos, que con el tiempo se comprobó que eran correctos, destaca el marqués de Cerralbo^17.

Pero la gran figura de la Prehistoria a nivel europeo en estos inicios de siglo va a ser el príncipe Alberto I de Mónaco. Fundó en París el Instituto de Paleontología Humana, el cual otorgó becas a investigadores tales como Cartilhac, Breuil u Obermaier.

Dentro de este panorama de prehistoriadores extranjeros estudiando la Península Ibérica destaca un investigador español en estos albores del siglo XX. Nos referimos al marqués de Cerralbo (1.845-1.922), que fue el iniciador de la Arqueología celtíbera. Este miembro de la nobleza fue político, literato, mecenas, jefe de la Casa Carlista y, además, arqueólogo. A lo largo de veinte años excavó cien mil tumbas celtíberas. Lamentablemente no se han conservado sus diarios y sus inventarios, que sí han llegado hasta nuestros días, resultan muy complicados de interpretar. Por lo tanto, de sus excavaciones

(^15) Realizaban, por ejemplo, Arqueología experimental para tratar de averiguar cuál era el correcto funcionamiento de

determinados objetos. (^16) Además, todo lo que encontró se lo vendió a Bruselas. (^17) Además de que compartiese sus ideas había un fuerte componente de defensa del españolismo ante el predominio

extranjero.

1.6.2.-El marco jurídico y la creación de instituciones de investigación: Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades, Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas, Servei d’Investigacions Arqueológiques de l’Institut d’Estudis Catalans , Servicios de Investigaciones Prehistóricas… La primera legislación española del siglo XX que hace referencia a nuestro patrimonio es una normativa de excavación y conservación de monumentos y patrimonios del año 1.911, creada para evitar que se produjesen más episodios similares a la salida de la Dama de Elche. Con este fin la nueva normativa modificaba una ley anterior, la ley de tesoros ocultos del siglo XIX, la cual a su vez fue elaborada tras el expolio del Tesoro de Guarrazar.

El hecho de que fuesen los propios investigadores quienes financiaban sus excavaciones provocaba que éstos se viesen a sí mismos como los dueños legítimos de todo aquello que encontrasen, pasando así a poseerlo en propiedad.

Habrá un nuevo cambio en la legislación del patrimonio que supondrá una mejora sustancial de la misma. La ley de patrimonio artístico nacional del 1.933 en tiempos de la Segunda República significó un adelanto a nivel patrimonial en España. Hasta tal punto fue así que dicha ley permaneció inalterada hasta el año 1.985, con la promulgación de la ley del patrimonio histórico nacional y con la transferencia de competencias a las Autonomías.

Respecto a las instituciones de investigación, hay un hecho a finales del siglo XIX que marcará la conciencia colectiva española y el principio de un deseo de renacimiento cultural: la pérdida de Cuba en el 1.898, que supuso el punto y final del imperio colonial español. Esta crisis de identidad a nivel estatal trajo un ansia de regeneracionismo cultural y científico. En este contexto aparecerá la normativa del patrimonio de 1.911, que supone un intento de control de las excavaciones que se realizasen en nuestro suelo. Un año más tarde verá la luz un reglamento que prevé la creación de la Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades, dedicada al control de la actividad arqueológica y a la conservación del patrimonio.

En el 1.913, tan sólo dos años más tarde, dos nuevas instituciones se unirán a la anterior. Éstas son la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas y el Servei d’Investigacions Arqueológiques de l’Institut d’Estudis Catalans.

Otras instituciones posteriores son, por ejemplo, el Servicio de Investigación Prehistórica de Valencia o SIP o el MARQ, Museo Arqueológico Provincial de Alicante. Este último es uno de los muchos museos provinciales que se fundarán en estos años para albergar las piezas procedentes de las excavaciones de sus provincias correspondientes.

1.6.3.-Técnicas de excavación. Estudios y departamentos. Reuniones científicas. Cartas arqueológicas Vamos a encontrarnos con que la Arqueología va a dejar de ser una actividad a la que se dedican como afición los eruditos, empezando a profesionalizarse. Aún así, las excavaciones siguen sin ser sistemáticas, sin aplicar un método específico, sino más bien todo lo contrario: se convierten en una especie de “caza del tesoro” donde el interés que prima es el del valor de los objetos.

Respecto a los estudios de Prehistoria, ya hemos adelantado que la Guerra Civil y sus consecuencias posteriores produjeron un efecto de ruptura respecto a la situación de las investigaciones en la época inmediatamente anterior. Ocasionaron que tanto universidades como instituciones debiesen de ser organizadas de nuevo. Se darán varios cambios en estas fechas: -La Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas sustituye a la Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades.

-En el año 1.955 la Prehistoria pasara a ser una asignatura obligatoria en la Licenciatura de Filosofía y Letras. -Respecto a las instituciones, en el CSIC o Consejo Superior de Investigaciones Científicas se crea un departamento de Prehistoria en el año 1.953.

Podemos encontrarnos con distintos congresos y reuniones científicas a nivel nacional. Los antecedentes más destacados serían el Congreso Arqueológico del Sureste Español del 1.946, el Congreso Nacional de Arqueología del 1.949 o el Simposio de Prehistoria de la Península Ibérica del 1.959. El primer congreso que se realice a nivel peninsular, incluyendo en él a Portugal, tendrá lugar en unas fechas muy recientes, ya en la década de los noventa. Lo mismo ocurrirá con los congresos relacionados con la metodología. No habrá ninguno hasta la década de los ochenta y además tendrán lugar en ciudades apartadas del núcleo de la investigación, como pueden ser por ejemplo Soria o Teruel.

También la metodología empleada, claro está, irá experimentando una evolución a lo largo del tiempo. En España la gran renovación metodológica comenzará con las excavaciones del Instituto Alemán, llevadas a cabo por equipos hispano-alemanes. Introducirán la participación en el trabajo arqueológico de especialistas en materias diversas en mutua colaboración, el uso generalizado de la planimetría, etc. Habrá que esperar hasta la década de los ochenta o de los noventa para que se de el siguiente gran salto metodológico, que consistirá en la aplicación del sistema estratigráfico.

7.-Las tendencias actuales Quizás dentro de todas las disciplinas históricas la Arqueología y la Prehistoria son, por su propia naturaleza, las más susceptibles de experimentar cambios a lo largo del tiempo.

Las tendencias actuales apuntan concretamente en el caso de la Arqueología hacia una profesionalización cada vez mayor gracias a las empresas arqueológicas privadas. Lo que en principio podría parecer una ventaja, ya que permite que se pueda excavar más rápido, por ejemplo, en las excavaciones de emergencia, se convierte en un arma de doble filo: se debe entregar una memoria de estas excavaciones, pero no hay ninguna obligación de publicar la información de las mismas. Esta decisión corresponde, en última instancia, a la empresa arqueológica en cuestión. Para éstas resulta poco rentable la inversión de trabajos y medios necesaria para publicar. Por lo tanto, gran parte de esta valiosa información queda inédita de forma irremediable.

En cuanto a la investigación arqueológica promovida desde las universidades, nos encontramos con un interés respecto al estudio pero también con escasez de financiación económica para estos proyectos.

Un último tipo de Arqueología, atendiendo a quién la lleva a cabo, sería la amparada por las instituciones. Éstas suelen intentar publicitarse mediante uno o dos proyectos “estrella”, como sería por ejemplo el caso de Atapuerca, relegando al resto a un segundo plano.

hielos. La fauna fría (renos, mamuts, rinocerontes lanudos, etc.) no se implantará hasta un momento muy avanzado del Pleistoceno, ya con la glaciación de Würm, por lo que podemos afirmar que fue esta última glaciación la que realmente afectó a la península. Vamos a encontrarnos a partir de este momento con nieves perpetuas en cotas de unos 1.300 metros de altitud. El cambio de la temperatura^21 supuso que la flora, la fauna y, por tanto, las formas de subsistencia, se viesen afectadas y modificadas. Existen pruebas arqueológicas que indican que antes de la glaciación Würm los asentamientos en la Península Ibérica eran al aire libre, pero a partir del descenso de las temperaturas fue preciso buscar refugios más duraderos. Será por tanto a partir del Pleistoceno Superior cuando surgirá la necesidad de resguardarse del frío.

Tabla con los períodos glaciales e interglaciales de la Era Cuaternaria.

Siempre se había planteado la posibilidad de que los primeros pobladores de Europa llegasen desde África a través el Estrecho de Gibraltar. Sin embargo, las pruebas geológicas indican que en la época en la que supuestamente se produjo esta migración ambos continentes ya no estaban unidos físicamente. Aún así, los partidarios de esta teoría defienden que el descenso del nivel del mar producido por la última glaciación pudo formar canales e islotes que darían lugar a un puente natural. Pero este planteamiento no está exento de problemas^22.

(^21) Los cálculos indican que la temperatura media en la costa vasca oscilaba entre los 8º en verano y los -5 º en invierno. (^22) Dichos problemas se explicarán más adelante, en el apartado 2.2.1.1 de este tema.

Tipo de período Nombre Años Era Glacial Donau 1.800.000 años Pleistoceno Interglacial Donau-Günz 1.400.000 años Pleistoceno Glacial Günz 1.100.000 años Pleistoceno Interglacial Günz-Mindel 750.000 años Pleistoceno Glacial Mindel 580.000 años Pleistoceno Interglacial Mindel-Riss 390.000 años Pleistoceno Glacial Riss 200.000 años Pleistoceno Interglacial Riss-Würm 140.000 años Pleistoceno Glacial Würm 80.000 años Pleistoceno Postglacial Actual 8 .000 años Holoceno

Estas alteraciones climáticas repercutieron necesariamente en el paisaje, apareciendo elementos típicos de los glaciares como morrenas y lenguas en el suelo peninsular.

Tendrán lugar importantes cambios en el nivel del mar. La mayor congelación de los polos hará que retrocedan las aguas hasta tal punto que en algunas regiones del globo el nivel del mar descenderá hasta 1,8 metros, lo que supone, tal y como vemos en la imagen, que las costas inglesas y las de Bretaña quedaron prácticamente comunicadas.

Tras la última glaciación tendrá lugar un progresivo y rápido ascenso del nivel del mar. El Océano Atlántico recuperó 60 metros de costa hace entre 8.000 y 6.000 años. Este proceso continuó, de manera que hace 6.500 años la línea de costa ya se encontraba a tan sólo 30 metros de la actual. Mil años más tarde la distancia se redujo únicamente a 7 metros, alcanzándose en el Neolítico un nivel de costa similar al actual.

También los ríos se verán afectados. Sus cauces se encajarán para poder acceder al mar al mismo tiempo que sus aguas erosionan el terreno, dando lugar a la formación de terrazas fluviales. La altura relativa de las mismas puede servir para datar cronológicamente gracias a los materiales que aparecen en ellas. Se llegó a establecer una asociación entre el número de las terrazas fluviales y el de glaciaciones, pero hoy en día se sabe que no existe relación alguna entre ambos fenómenos.

2.1.2.-Evolución del paisaje. La flora y la fauna

2.1.2.1.-Pleistoceno Inferior El cambio climático se inició en el Pleistoceno Inferior, dando lugar a la aparición en Europa de una nueva fauna, con bisontes, ciervos, megaloceros, hipopótamos, rinocerontes, elefantes meridionales, grandes felinos como el homotherium o tigre dientes de sable, los primeros antecesores de los lobos y hienas de gran tamaño entre otras muchas especies. Este tipo de animales representaba un gran obstáculo para la expansión del hombre por Europa: durante medio millón de años el ser humano tuvo una presencia marginal en este continente debido a la competencia directa con estos depredadores por el medio y hasta la desaparición de los mismos no fue posible una auténtica y completa colonización^23.

Los primeros elefantes aparecen en África hace 6.000.000 años, desde donde se extenderán y ocuparán otras zonas. El primero en llegar a Europa será el mammuthus meridionalis. De gran tamaño, alrededor

(^23) Según vaya evolucionando el ser humano cada vez tendrá más posibilidades de “saltarse” la cadena alimenticia lógica gracias al empleo de armas, fuego, etc.

Las condiciones climáticas provocaron, como acabamos de ver, un paisaje muy cambiante y complejo. Con las glaciaciones disminuyeron los bosques en favor de la tundra y la estepa. Este cambio drástico supuso la desaparición de muchas especies al mismo tiempo que se extendía el paisaje estepario, caracterizado por la abundancia de pastos y por su característica megafauna. Este clima estepario ofrecía, a pesar de los rigores de sus bajas temperaturas, unas mejores condiciones de vida gracias a la gran cantidad de caza disponible, mucho más abundante que en los medios boscosos más cálidos. Veamos ahora la evolución del paisaje a través de las distintas etapas de la Era Cuaternaria.

2.1.3.-Las distintas fases culturales dentro de las divisiones paleoclimáticas

2.2.-La ocupación inicial de la Península Ibérica 2.2.1.-Vieja-nueva discusión 2.2.1.1.-¿Por dónde llegaron los primeros pobladores de la Península Ibérica? Modelo vertical: Norte de África-Gibraltar. Modelo horizontal: el Próximo Oriente. Ante estas dos posibles vías de llegada parece lógico afirmar que el modelo vertical sería, a priori, el más plausible, ya que los hallazgos más antiguos de Europa, que datan del Pleistoceno Inferior, están en sus zonas más meridionales, es decir, en la Península Ibérica y en la actual Italia. Además, hay muchas semejanzas entre la industria Achelense africana y la europea, lo que podría indicar que llegó a nuestro continente de la mano de colonos africanos. Sin embargo, esta teoría presenta varios problemas que dificultan su aceptación de forma total.

Uno de ellos es que en las evidencias en el Norte de África para las fechas de las que estamos hablando son muy vagas y discutibles, con fechas cercanas al millón de años las más antiguas y, por lo tanto, más tardías que las primeras fechas europeas. Otro problema sería el paso de Gibraltar. Desde hace aproximadamente 2.300.000 años el estrecho de Gibraltar quedó definitivamente abierto, dificultando el paso terrestre entre ambos continentes. Sin embargo, el descenso del nivel del mar pudo crear canales e islotes que lo hiciesen transitable a pie. Hay datos referidos al Sureste asiático que demuestran que hace unos 700.000 años los hombres pudieron alcanzar la Isla de Flores desde Java, a 20 kilómetros de distancia, mediante la navegación, así que también podría haber ocurrido lo mismo en el caso de Gibraltar. El estrecho no mide más de 12 kilómetros, pero el problema, más que la distancia que separa a Europa de África está en la profundidad de sus aguas. Tiene una media de 700 metros de profundidad, con zonas donde llega a los 900 metros. A pesar de que la reducción del nivel del mar hiciese que la franja de agua no superase los 9 kilómetros de longitud, seguiríamos teniendo el problema de su profundidad y de lo peligrosa que resultaría la travesía por lo agitadas que son las aguas en este punto.

Todas estas razones han hecho que el Estrecho de Gibraltar haya sido desestimado a favor de otra posible vía, el paso a Europa a través de Túnez. Allí la plataforma costera llegó a avanzar mucho, tanto en la parte africana como en la italiana, formándose entre ambas un brazo de agua de tan sólo 5 ó 6 kilómetros y con numerosos islotes que facilitarían el paso. Este planteamiento sería, por lo tanto, factible y uno de los más probables.

El modelo horizontal es el más defendido en la actualidad. Propone una partida de miembros del género homo desde el Próximo Oriente, los cuales se extendieron lentamente a lo largo del continente europeo. El yacimiento más antiguo que defienden los partidarios de esta teoría es el de Dmanisi, en Georgia, que aporta unas fechas de 1.800.000 años de antigüedad para sus restos. El problema que plantea este modelo es que estos primeros colonos se encontrarían con un continente cubierto de hielo hasta la región del Cáucaso. Provenían de un clima tropical, así que debían adaptarse a unas condiciones de vida muy duras. Además, no se han hallado hasta el momento restos fósiles en Europa que sirvan para documentar su paso desde Asia, a pesar de que se han llegado a defender yacimientos de 2.000. años de antigüedad en Centroeuropa únicamente a partir de unas simples lascas. Lo más probable es que el homo georgicus de Dmanisi pertenezca a un intento infructuoso por parte del homo ergaster de llegar a Europa. Alcanzó las tierras de Georgia y no pudo penetrar más en el continente, extinguiéndose. Habrá que esperar, por lo tanto, a un segundo movimiento de poblaciones para que Europa sea finalmente colonizada.

2.2.1.2.-¿Cuándo? Cronología corta, inferior a 500.000 años; cronología media, mayor de 780.000 años y cronología larga, anterior o muy anterior a 1.000.000 años

Cronología corta (a partir de 500.000 años) (Roebrocks y Kolfschoten, 1994)

¿DESCARTADA?

Primeros europeos

Homo heidelbergensis

Mandíbula de Mauer  Tibia de Boxgrove

Próximo Oriente

Primeros europeos

Homo heidelbergensis

Mandíbula de Mauer  Tibia de Boxgrove

Próximo Oriente

A inicios de la década de los noventa se defendía una cronología corta que hablaría de la colonización de Europa hace, como mucho, 500.000 años. Proponen al homo heidelbergensis como el primero en alcanzar el continente, despreciando las evidencias que aportan yacimientos de fechas anteriores y, por lo tanto, ignorando el yacimiento de Gran Dolina en Atapuerca. Esta teoría no es aceptada hoy en día, pero sirvió para explicar los años en los cuales Europa comenzaba a recibir grandes aportes de población.