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primavera arabe, Apuntes de Farmacia

Asignatura: Historia Universal Contemporanea, Profesor: , Carrera: Farmacia, Universidad: UAX

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 05/10/2015

giovanny1163
giovanny1163 🇪🇸

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LA PRIMAVERA ARABE
Es el nombre con el que mediáticamente se ha identificado la serie de manifestaciones
de carácter popular y político que se sucedieron en la región árabe principalmente desde
inicios del 2011 y que condujeron a la caída de las dictaduras de Ben Ali en Túnez y
Hosni Mubarak en Egipto, el reforzamiento de la violencia en Yemen y la guerra civil
en Libia.
EN TUNEZ
Según los especialistas la Primavera comenzó en Túnez, país que durante varios años
estuvo gobernado por el dictador Zin Al Abidin Ben Ali. Las protestas en su inicio
reclamaban el aumento de los salarios y mayores medidas por parte del gobierno para
enfrentar la creciente carencia que se sumía el país norafricano. Poco a poco y
condicionado por la falta de implicación del propio Ben Ali en la solución de los
problemas, las manifestaciones tomaron un giro sorprendente hasta comenzar a exigir
la salida del dictador y su familia del poder. Juan Cole, especialista en asuntos de la
región árabe expresó en su artículo "Lo que la revolución tunecina y WikiLeaks nos
dicen sobre el apoyo de EE.UU. a dictaduras corruptas en el mundo musulmán":
EGIPTO:
La primavera árabe alcanzó a Egipto y a regañadientes tuvo que renunciar en febrero el
presidente que se mantuvo en el poder con mano de hierro durante 30 años,
prácticamente convertido en un dictador, habiendo convertido a Egipto en un estado
policiaco, donde no se permitía la mínima oposición, además de haberse diseñado y
aprobado una constitución política discriminatoria, anacrónica y cavernaria que vetaba
la participación de la grandes mayorías en la vida política del país con el apoyo militar
gigantesco de 1.300 millones de dólares anuales de los Estados Unidos.
Las medidas de Hosni Mubarak y la entrada de Suleiman
Desesperado y en busca de medidas para asegurar su permanencia en el poder y
tratar de aplacar a las personas que protestaban por su salida, Mubarak anuncia la
inmediata dimisión del gobierno en pleno y anuncia nuevos cambios en el ejecutivo. Al
presentar su nuevo plan para reformar el gobierno y ofrecer garantías democráticas,
expresó: "He ordenado que renuncie el Gobierno y que sea formado otro, para que
adopte nuevas funciones". Poco después de eso, anunció el nombramiento del hasta
entonces jefe de los servicios de inteligencia egipcios, Omar Suleiman como nuevo
vicepresidente; con esta decisión Suleiman se convierte en el candidato más probable
para suceder a Mubarak al frente del país, por delante del hijo del presidente, Gamal [7]
. Posteriormente, Mubarak nombró al general del Aire Ahmad Shafiq, hasta ese
momento ministro de Aviación Civil, primer ministro y le ha encargado la tarea de
formar el nuevo Gobierno.
La victoria de este grupo político en el 2012 fue visto con recelo por las élites liberales de
Egipto y por EEUU y la UE. El candidato ganador fue Mohamed Morsi, que cometió un
error político que precipitó su caída y la llegada del general Al-Sisi. El error fue entablar
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LA PRIMAVERA ARABE

Es el nombre con el que mediáticamente se ha identificado la serie de manifestaciones de carácter popular y político que se sucedieron en la región árabe principalmente desde inicios del 2011 y que condujeron a la caída de las dictaduras de Ben Ali en Túnez y Hosni Mubarak en Egipto, el reforzamiento de la violencia en Yemen y la guerra civil en Libia.

EN TUNEZ

Según los especialistas la Primavera comenzó en Túnez, país que durante varios años estuvo gobernado por el dictador Zin Al Abidin Ben Ali. Las protestas en su inicio reclamaban el aumento de los salarios y mayores medidas por parte del gobierno para enfrentar la creciente carencia que se sumía el país norafricano. Poco a poco y condicionado por la falta de implicación del propio Ben Ali en la solución de los problemas, las manifestaciones tomaron un giro sorprendente hasta comenzar a exigir la salida del dictador y su familia del poder. Juan Cole, especialista en asuntos de la región árabe expresó en su artículo "Lo que la revolución tunecina y WikiLeaks nos dicen sobre el apoyo de EE.UU. a dictaduras corruptas en el mundo musulmán":

EGIPTO:

La primavera árabe alcanzó a Egipto y a regañadientes tuvo que renunciar en febrero el presidente que se mantuvo en el poder con mano de hierro durante 30 años, prácticamente convertido en un dictador, habiendo convertido a Egipto en un estado policiaco, donde no se permitía la mínima oposición, además de haberse diseñado y aprobado una constitución política discriminatoria, anacrónica y cavernaria que vetaba la participación de la grandes mayorías en la vida política del país con el apoyo militar gigantesco de 1.300 millones de dólares anuales de los Estados Unidos.

Las medidas de Hosni Mubarak y la entrada de Suleiman

Desesperado y en busca de medidas para asegurar su permanencia en el poder y tratar de aplacar a las personas que protestaban por su salida, Mubarak anuncia la inmediata dimisión del gobierno en pleno y anuncia nuevos cambios en el ejecutivo. Al presentar su nuevo plan para reformar el gobierno y ofrecer garantías democráticas, expresó: "He ordenado que renuncie el Gobierno y que sea formado otro, para que adopte nuevas funciones". Poco después de eso, anunció el nombramiento del hasta entonces jefe de los servicios de inteligencia egipcios, Omar Suleiman como nuevo vicepresidente; con esta decisión Suleiman se convierte en el candidato más probable para suceder a Mubarak al frente del país, por delante del hijo del presidente, Gamal [7]

. Posteriormente, Mubarak nombró al general del Aire Ahmad Shafiq, hasta ese momento ministro de Aviación Civil, primer ministro y le ha encargado la tarea de formar el nuevo Gobierno.

La victoria de este grupo político en el 2012 fue visto con recelo por las élites liberales de Egipto y por EEUU y la UE. El candidato ganador fue Mohamed Morsi, que cometió un error político que precipitó su caída y la llegada del general Al-Sisi. El error fue entablar

negociaciones con Irán, con la intención de poner fin a la guerra abierta entre sunís y chíis iniciada en la década de los ochenta. Ese error, a mi entender, precipitó la caída de los Hermanos Musulmanes.

El 3 de julio de 2013 el general Al-Sisi perpetró un golpe de estado e inició una política de persecución y exterminio contra los Hermanos Musulmanes y todo opositor a su gobierno. Días posteriores al golpe de estado, en la plaza de Rabaa (el Cairo) había una concentración de miles de ciudadanos protestando en contra del golpe de estado. La respuesta del gobierno fue de represión brutal, cobrándose 817 muertes y 4.000 heridos. Ese episodio se le conoce como la Masacre de Rabaa. Así iniciaba Al-Sisi su etapa en el poder, con una demostración de intenciones que a día de hoy sigue.

La etapa de los Hermanos Musulmanes, se le bautizó como el invierno islamista, con la connotación de ser un proceso de regresión en la revolución liberal. Personalmente, pienso que el uso de ese término poético de “invierno islamista” no es adecuado y menos con las connotaciones que conlleva. Alaa Al Aswany, que defendía en 2010 la instauración de un sistema democrático, y finalizaba todos sus artículos, como he dicho antes, con la frase: “la democracia es la solución”, legitimó y legitima al general Al-Sisi, debido a sus discrepancias con los Hermanos Musulmanes. ¿Pero no es eso la democracia? Dar la oportunidad a diferentes facciones políticas para gobernar? Pienso que la victoria del islam política, es la victoria de unas elecciones democráticas en 2012. Y la élite liberal egipcia, simplemente es hipócrita, entre ellos, el señor Alaa al Aswany.

De todas formas, la revolución liberal en Egipto acabad de empezar, actualmente si se encuentra en un punto de estancamiento con la dictadura de Al-Sisi, pero el 2011 solo es una fecha que marca un inicio de un largo proceso, como lo fue en Francia el 1789 o en España el 1808 o 1812, eso ya va a gustos. Y España hasta hace pocos años vivía en una dictadura que de liberal tenía bien poco. Por tanto, hemos de ser justos en el análisis, las revoluciones liberales son lentas y con momentos de gran avance y otros de involución. Egipto, vive ahora un proceso involutivo, pero que a la larga caerá pues la población egipcia que logró una victoria, solo está a la espera de su momento, como cuando el regreso de Fernando VII a España. En Egipto, el sistema ha decapitado a su líder para poder seguir viviendo, pero el proceso ya se ha abierto, y tiene una fecha de inicio del 2011, solo tenemos que ser pacientes, ya que durará muchos años, como en Europa.

LIBIA

Sus complicidades con actividades terroristas significaron la aprobación de sanciones en 1992 por el Consejo de Seguridad de la ONU por su negativa a entregar a dos sospechosos del atentado contra el avión de Pan Am cuando sobrevolaba Lockerbie (Escocia) en 1988 y en el que murieron 270 personas. Tras la mediación de Nelson Mandela en 1999, entregó a los dos sospechosos para que fueran sometidos a juicio y ese mismo año celebró el 30 Aniversario de su revolución, al tiempo que intensificaba su campaña de promoción internacional para abrir sus mercados tras siete años de aislamiento. A sus sistemáticos amagos de abandono de cualquiera de las instancias internacionales en las que participa su país, como la Liga Árabe, han sucedido el pago de indemnizaciones a las víctimas del atentado contra la discoteca berlinesa "La Belle" en 1986, desencadenante de las represalias de Reagan, o del avión de UTA en 1989 que abriría la puerta al relanzamiento de los lazos entre París y Trípoli.

acciones violentas contra los organismos de seguridad afectando a civiles, entre ellos mujeres y niños.

Los constantes enfrentamientos entre los rebeldes y los cuerpos de seguridad sirios han dejado hasta abril de 2014 al menos 191 mil 369 personas muertas entre civiles y combatientes, de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas.

El movimiento que se originó en las principales ciudades de Siria no consideró las medidas gubernamentales de reformas económicas (aumento del salario mínimo, creación de empleos), medidas de amnistía para presos y aumento del acceso a internet. De esta forma el conflicto se ha prolongado por más de tres años causando daños profundos en el pueblo sirio.

La oposición a al Assad

Lo que en principio se vislumbró como un movimiento civil poco a poco se convirtió en un cuerpo armado integrado por diversos grupos cuyo único fin siempre fue deponer al mandatario nacional, de esta manera se integraron a las acciones grupos terroristas como Al Qaeda, activistas de derechos humanos, islamistas moderados y nacionalistas, además de soldados desertores del ejército que se unieron al denominado Ejército Sirio Libre.

En 2013 el autodenominado Estado Islámico se une a estos grupos y toma el control de La oposición ha perpetrado numerosos atentados en diversas ciudades sirias, además de financiamiento internacional, también ha sido equipados con tecnología de comunicación y armas.

YEMEN

la construcción de un diálogo nacional serio y de amplias

bases, donde las diferentes facciones políticas, nuevos

partidos, jóvenes, mujeres, islamistas, tribus, norteños y

sureños, literalmente, se están conociendo unos a otros

durante seis meses de conversaciones, todo esto antes de

sentarse a redactar una nueva Constitución y celebrar

elecciones presidenciales.

Comenzó en la ciudad de Sidi Bouzid, en el centro/sur de la zona más poblada del país, se inició como una serie de protestas demócratas, con gran presencia de jóvenes, sentando un precedente decisivo en el mundo árabe cuando consiguieron derrocar al gobierno autocrático de Zine El Abidine Ben Ali. Los medios de comunicación han tomado como fecha de inicio el viernes 17 de diciembre de 2010, cuando el joven universitario y vendedor ambulante Mohamed Bouazizi se quemó a lo bonzo en la ya citada ciudad de Sidi Bouzid, para protestar por la acción de la policía que, al confiscarle su puesto callejero de venta de frutas, le había condenado al paro y a la miseria más absoluta.

Inicialmente el presidente Ben Ali, que gobernaba desde 1987, mandó reprimir las manifestaciones que se propagaban por todo el país produciéndose 66 muertos en un mes. Posteriormente, cuando se percató de que la revolución se extendía a la vez que sus efectos desestabilizadores se mostraban imparables, ordenó el cese de los disparos indiscriminados por parte de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes, anunciando que dejaría el poder en 2014 y prometió libertad de información en todos los medios de comunicación, incluido internet.10 Unos días después, el 14 de enero de 2011, ante la presión de las protestas, el presidente huyó del país cediendo al poder al primer ministro Mohammed Ghannouchi y refugiándose en Arabia Saudita.11 El 27 de febrero, poco más de un mes después, Mohammed Ghannouchi anuncia su dimisión como primer ministro del gobierno de transición,12 tras unos días de intensas manifestaciones en las que miles de manifestantes pedían su dimisión y la del resto del gobierno. El cargo de primer ministro lo pasa a ocupar el mismo día Béji Caïd Essebsi, antiguo decano del Colegio de Abogados de Túnez.

Ben Ali parecía dominar la escena política tunecina. Para ello contaba con dos factores clave que le habían funcionado durante más de dos décadas: un Estado policial que ejercía un férreo control sobre la población y el apoyo incondicional y acrítico de los países occidentales. Es cierto que algunos indicadores de desarrollo humano, como la educación y renta per cápita, eran algo mejores en Túnez que en otros países vecinos (aún así, quedaban bastante por debajo del potencial que tiene esa sociedad) y que contaba con más clase media que otros países árabes. No obstante, las causas que empujaron a los tunecinos a levantarse contra Ben Ali están presentes, de una forma u otra, en los demás países árabes.

Las protestas en Túnez no se han debido sólo a motivos económicos como el desempleo y el subempleo (en la realidad bastante superiores a las tasas oficiales), o el aumento incesante de los precios de los productos básicos, con el consiguiente empobrecimiento de la población, que llega a hacerse insoportable. En el fondo de las protestas está el malestar por una corrupción extendida y poco disimulada, por una clase gobernante depredadora de la riqueza nacional, por la ausencia de justicia social y por la falta de garantías para hacer respetar las libertades individuales y los derechos humanos. Sin tener esto en cuenta, no se puede entender que pocas semanas de revueltas populares fueran suficientes para acabar con la forma de gobernar de Ben Ali y enviarlo al exilio en Arabia Saudí.

dependencia del Estado policial conlleva un coste muy elevado para la riqueza nacional, así como una profunda distorsión de la actividad económica. La aparente estabilidad que muestran estos sistemas políticos genera a su vez una inestabilidad latente como resultado de la frustración de las poblaciones, conocedoras de los excesos de los agentes del poder.