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historia productos alopáticos medicamentos alopáticos
Tipo: Monografías, Ensayos
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"AÑO DE LA UNIVERSALIZACIÓN DE LA SALUD"
La medicina dirige su tratamiento en la dolencia que aqueja a una persona, enfocándose más en la enfermedad que en el paciente. En tal sentido, frente a esta dolencia se propone prescribir tratamientos de acuerdo para esa patología. La medicina Alopática primordialmente se basa en atender enfermedades usando drogas que actúen por la estructura de “los contrarios”. Los productos convencionales son denominados alopáticos por parte de la medicina homeopática, en un intento de simetría con los productos homeopáticos; en efecto, los medicamentos homeopáticos siguen la ley de que lo similar cura lo similar, y los medicamentos alopáticos son los de la medicina convencional, que pretenden curar oponiéndose a aquello que caracteriza la enfermedad. Las medicinas alternativas y complementarias trabajan en las prevenciones del paciente, calidad de vida, actividad física y la estabilidad de las emociones. Justamente estos aspectos son los que suelen ser tratados en caso los pacientes no tienen buenos resultados con la Alopatía. Por eso, los laboratorios comercializan productos que puedan sintetizarse, ya que eso equivale a una patente médica. El significado que se le atribuye al vocablo Alopatía es “Terapéutica cuyos medicamentos producen en el estado sano fenómenos diferentes de los que caracterizan las enfermedades en que se emplean”. La Medicina alopática aplica el principio de curar con lo distinto, contrario, y debido a ello, los síntomas del paciente son combatidos, por lo general, con
medicamentos cuya acción farmacológica es opuesta a su manifestación clínica, por ejemplo, medicamentos con efecto antiepiléptico, antidepresivo, antiinflamatorio, antihipertensivo, etc. Los fármacos que son utilizados en la terapéutica alopática no deben su modo de acción a principios mágicos, sobrenaturales, religiosos ni inconsistentes; no suscitan respuestas diferentes a las que ya suceden en el organismo, sino que su modo de acción radica en modificar la velocidad o magnitud de los propios procesos celulares, ya sea aumentándola o reduciéndola. Ahora, la Medicina Alopática y las medicinas alternativas como la Homeopatía y la Acupuntura, usan estímulos para hacer reaccionar las fuerzas naturales del organismo, que en definitiva es quien siempre cura la enfermedad. Ningún tipo de medicina tiene el poder de curar por sus procedimientos. Todos usan estímulos reaccionantes o dietas equilibrantes que comprenden el naturismo y la macrobiótica. La Medicina Alopática no debe ser superior. No obstante, existen patologías donde hay que tener un cuidado especial, puesto que no todo lo complementario puede curar (por ejemplo, cáncer, diabetes insulino dependiente, etc.). En patologías severas, conviene tener una combinación de la medicina alopática con la medicina alternativa o complementaria. Además debemos recordar que todos los medicamentos nuevos experimentan un extenso y cuidadoso período de prueba que incluye ensayos preclínicos (en animales de laboratorio) y clínicos (en humanos) para acreditar seguridad y eficacia. Sólo cuando estos requisitos son satisfechos la autoridad sanitaria reguladora le otorga su aprobación, tras la cual se puede proceder a su elaboración, comercialización y uso clínico.
Autoridad Nacional de Productos Farmacéuticos, Dispositivos Médicos y Productos Sanitarios (ANM) y dispensados en la farmacia, botica o farmacia de los establecimientos de salud a un pacientes en particular, lo que no podrá ser comercializado a mayor escala. Estos preparados farmacéuticos no requieren de registro sanitario.
eficacia terapéutica y seguridad ha sido confirmada científicamente en la literatura nacional o internacional.
HOMEOPATÍA La doctrina homeopática se incluye en el grupo de terapias denominadas alternativas, no concuerdan con las normas vigentes y patrones de conducta institucionalizados, y debido a ello existe una fuerte discusión con el modelo alopático. El modelo de la Medicina homeopática se incluye dentro de las prácticas médicas no basadas en la evidencia y es catalogada por varios autores como una disciplina pseudocientífica. Etimológicamente, la palabra proviene del griego Homeios que significa: semejante, análogo, y pathos que expresa padecimiento o afección. Según el Diccionario de la Real Academia Española, el significado que se le atribuye al término Homeopatía es: “Sistema curativo que aplica a las enfermedades, en dosis mínimas, las mismas sustancias que, en mayores cantidades, producirían síntomas iguales o parecidos a los que se trata de combatir”. La Homeopatía como práctica médica tuvo su origen en los trabajos y observaciones del médico alemán Samuel Christian Friedrich Hahnemann a finales del siglo XVIII. Su hipótesis sostiene que la fuerza o energía vital es la razón de todos los fenómenos biológicos que suceden en el organismo y que durante una enfermedad se produce un desequilibrio; funcionando la Homeopatía como terapéutica restauradora del equilibrio de la mencionada
llegado a verse como la medicina encargada de liberar al ser humano, médico o paciente, de la antigua medicina. Pero más importante y trascendental que lo anterior, esta medicina tecnificada convertida en una relación social, supedita a los sujetos, y se transforma en un trabajo médico social, deja de ser un trabajo médico natural, genera la producción del supuesto “verdadero” conocimiento médico y de ahí se desprende que considere que cualquier otro conocimiento médico sea falso. MEDICINA ALOPATICA SIGLO XVIII Alopatía es una palabra que Samuel Hahnemann, creador de la pseudociencia de la Homeopatía, acuñó para referirse a la medicina que se practicaba en su época, en el año 1841. La de esa época era un tipo de medicina mezcla de superstición, viejas tradiciones y especulación; era extremadamente agresiva y muchas veces mortal. Esta forma de tratamiento desapareció cuando en el siglo XIX los principios del pensamiento científico se aplicaron a la medicina y muchas de esas prácticas fueron lentamente eliminadas al demostrarse su ineficacia y peligrosidad.
Los textos de Hipócrates (460-370 a.C.), padre de la medicina griega, menciona por primera vez el uso de un brebaje obtenido de la corteza y las hojas de un tipo de sauce, Salix latinum, que el médico administraba a sus pacientes para aliviar los dolores y la fiebre. Desde la antigüedad usamos el ácido salicílico presente en estos árboles para medicarnos, aunque hasta el siglo XIX no logramos identificar y aislar ese compuesto químico. Entonces descubrimos que es una sustancia amarga y amarillenta, con forma de agujas cristalinas, a la que llamamos salicina. Cuando se produce algún tipo de lesión en el cuerpo, la zona dañada genera unas sustancias llamadas prostaglandinas que avisan al sistema nervioso central de que allí está sucediendo algo anómalo. Esto pone en marcha los mecanismos biológicos de dolor, fiebre o inflamación. En 1971 el farmacólogo británico John Robert Vane demostró que el ácido acetilsalicílico interrumpe estos mecanismos de producción de prostaglandinas, lo que le valió el Nobel de Medicina de 1982.
Además también encontró que la aspirina bloquea el funcionamiento normal de las plaquetas, por lo que actúa como antiagregante plaquetario, lo que previene frente a la formación de coágulos de sangre y protege contra algunas enfermedades cardiovasculares. Los Alópatas no pueden ya eludir los nuevos descubrimientos fisiológicos y fisiopatológicos, como por ejemplo el de que la producción de Interferón, así como las múltiples respuestas inmunitarias necesitan de la hipertermia para reproducirse y que una simple Aspirina es capaz de suprimir las defensas de forma espectacular, preparando al paciente para su próxima recaída.
Según el Diccionario de la Real Academia Española, el significado que se le atribuye al vocablo Alopatía es “Terapéutica cuyos medicamentos producen en el estado sano fenómenos diferentes de los que caracterizan las enfermedades en que se emplean”. En contraste con la proposición homeopática como doctrina para la terapéutica clínica, la medicina alopática, como sistema de los contrarios o antipática, sienta sus bases en un principio denominado principio alopático. El uso actual de alopatía no procede del término griego “allopátheia”, que quiere decir «sujeto a influjos externos», sino que es un término alemán “Allopathie” creado por Samuel Hahnemann a partir de las raíces griegas “alos” (otro, distinto), y “pathos” (sufrimiento). En cambio, en el término homeopatía la primera raíz es “homoios” (semejante). La Medicina alopática aplica el principio de curar con lo distinto, contrario, y debido a ello, los síntomas del paciente son combatidos, por lo general, con medicamentos cuya acción farmacológica es opuesta a su manifestación clínica, por ejemplo, medicamentos con efecto antiepiléptico, antidepresivo, antiinflamatorio, antihipertensivo, etc. Los fármacos que son utilizados en la terapéutica alopática no deben su modo de acción a principios mágicos, sobrenaturales, religiosos ni inconsistentes; no suscitan respuestas diferentes a las que ya suceden en el organismo, sino que
rango terapéutico que es el rango de dosis comprendido entre la concentración mínima eficaz y la concentración mínima tóxica; es decir, en un rango de dosis que produzca efecto terapéutico, pero no efectos tóxicos. Los ingredientes farmacológicamente activos contenidos en estos medicamentos alopáticos se encuentran en concentraciones mensurables y comprobables; su elaboración involucra una serie de componentes inertes (excipientes) que acompañan al principio activo y ofrecen ventajas en el proceso de manufactura y utilización, contribuyendo a la forma final del producto y a su estabilidad.
La controversia fundamental es con la parte de la Medicina que se denomina antipatía, en cuanto emplea terapéuticas que se oponen, reprimen o suprimen los síntomas con que el enfermo expresa su desorden biológico. Principios
personas también difieren en cuanto a la magnitud del riesgo que están dispuestas a aceptar. Por ejemplo, una probabilidad de 1 sobre 50 de sangrado grave a causa un medicamento puede ser inaceptable para algunas personas pero puede parecer razonable para otras.
Gran estabilidad física, química y biológica. Exactitud en la dosificación. Un sencillo y práctico modo de aplicación. Las buenas posibilidades de controlar la liberación del fármaco. El bajo costo. Sencillo y práctico modo de administración.
La ingestión en ancianos y lactantes es dificultosa. La fabricación es compleja y exige numerosos controles. Se pueden plantear problemas de biodisponibilidad. Su acción por lo general no es muy rápida (excepto las tabletas sublinguales).
Los médicos de medicina alopática y otros profesionales de la salud utilizan una variedad de tratamientos para tratar infecciones y enfermedades. Estos incluyen medicamentos recetados como: Antibióticos (Penicilina, Amoxicilina, Vancomicina, Augmentina). Medicamentos para la presión arterial (diuréticos, betabloqueantes, bloqueadores de los canales de calcio, inhibidores de ACE). Medicamentos para la diabetes (Metformina, Sitagliptina, inhibidores de DPP4, tiazolidinedionas).
Medicamentos para la migraña (ergotaminas, triptinas, medicamentos contra las náuseas). Quimioterapia. Algunos tipos de medicamentos recetados reemplazan las hormonas cuando el cuerpo no puede producir suficiente o ninguno de cierto tipo, como: Insulina (en diabetes). Hormonas tiroideas (en hipotiroidismo). Estrógeno. Testosterona. Los profesionales de la medicina alopática también pueden recomendar medicamentos de venta libre (OTC) como: Analgésicos (paracetamol, aspirina, ibuprofeno). Relajantes musculares. Supresores de la tos. Medicamentos para el dolor de garganta. Ungüentos antibióticos.
Es el primer medicamento para tratar el lupus eritematoso sistémico (también conocido por su acrónimo LES), fue aprobado el miércoles 9 de marzo del 2011 por la FDA (Food and Drug Administration). El fármaco Benlysta es el primer producto autorizado a Human Genome Sciences y GlaxoSmithKline ha ayudado a comercializar el medicamento. Este nuevo fármaco no se debe administrar a los pacientes cuyos riñones o sistema nervioso central hayan sido gravemente dañados por la enfermedad, ya que estos enfermos no se incluyeron en los estudios clínicos. El nuevo medicamento permitió que algunos pacientes pudiesen reducir sus dosis de corticosteroides, fármacos con una yatrogenia importante.
POSOLOGÍA Y FORMA DE ADMINISTRACIÓN El tratamiento con Benlysta debe ser iniciado y supervisado por un médico cualificado con experiencia en el diagnóstico y tratamiento de LES. Las perfusiones de Benlysta deben administrarse por un profesional sanitario cualificado con experiencia en la administración de tratamientos por perfusión. La administración de Benlysta puede producir reacciones de hipersensibilidad y reacciones graves relacionadas con la perfusión y que pueden poner en riesgo la vida del paciente. Se ha notificado que los pacientes desarrollan síntomas de hipersensibilidad aguda varias horas después de la administración de la perfusión. También se ha observado recurrencia de reacciones clínicamente significativas después de un tratamiento inicial adecuado de los síntomas. Por tanto, Benlysta debe administrarse en un entorno que disponga de suficientes recursos para el manejo inmediato de estas reacciones. Los pacientes deben continuar bajo supervisión médica durante un periodo de tiempo prolongado (durante varias horas), al menos tras la administración de las dos primeras perfusiones, teniendo en cuenta la posibilidad de aparición de una reacción de inicio tardío. Antes de la perfusión con Benlysta puede administrarse premedicación incluyendo un antihistamínico, acompañado o no de un antipirético La dosis recomendada de Benlysta es 10 mg/kg los Días 0, 14 y 28, y posteriormente en intervalos de 4 semanas. El estado del paciente debe evaluarse continuamente. La interrupción del tratamiento con Benlysta debe valorarse si no existe mejoría en el control de la enfermedad tras 6 meses de tratamiento. Si un paciente va a cambiar de la administración intravenosa de Benlysta a la formulación subcutánea, la primera inyección subcutánea debe ser administrada entre 1 y 4 semanas después de la última dosis intravenosa.
En el 2003 la Dificlir (Fidaxomicina) fue desarrollada por Optimer Pharmaceuticals, donde el Dr. Sherwood L. Gorbach, fue el director científico. Gorbach dedicó gran parte de su carrera científica a hallar algún remedio para el grave problema de las infecciones con el Clostridium difficile. Y 40 años más tarde, el viernes, 20 de mayo del 2011, FDA Norteamericana aprobó el medicamento que el doctor ayudó a desarrollar. La Fidaxomicina se obtiene como un producto de la fermentación producido por la bacteria Dactylosporangium aurantiacum , es un antibiótico que pertenece al grupo de los antibacterianos macrocíclicos que no se absorbe en el tracto digestivo. Se usa en las infecciones por Clostridium difficile, un tipo de bacteria que podría provocar una diarrea grave o poner en riesgo la vida) en adultos y niños mayores de 6 meses. Hasta un 1% de todos los pacientes afectados ha de someterse a extirpación parcial o total del colon; y la mortalidad se estima en un 5%. La presentación es en tabletas y como suspensión (líquido) para administración oral. MECANISMO DE ACCIÓN La Fidaxomicina es un bactericida e inhibe la síntesis de ARN interfiendo con la ARN polimerasa bacteriana en un lugar distinto del de las rifamicinas. La inhibición de la ARN polimerasa del Clostridium difficile se produce a una concentración 20 veces más baja que la correspondiente a la enzima ARN polimerasa del E. coli, lo que explica parcialmente la especificidad significativa de la actividad de Fidaxomicina. Aunque también muestra una moderada actividad contra otras especies Gram-positivas como estafilococos y enterococos. Ha demostrado capaces de inhibir in vitro la formación de esporas y toxinas por las distintas cepas de C. Difficile, incluyendo la cepa Hipervirulenta NAP1/BI/027 resistente a fluoroquinolonas y productora de 1623 veces más cantidad de toxinas A y B que las cepas control. El tratamiento con Fidaxomicina no afecta a las concentraciones de Bacteroides ni a otros componentes mayoritarios de la microflora intestinal y es inactiva contra bacterias Gram-negativas, hongos y protozoos. La Fidaxomicina tiene un efecto post-antibiótico significativo contra C. Difficile. Con concentraciones