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Aquí se adjunta un listado de los textos bibliográficos y apuntes de cátedra que usan las tres asignaturas, según temas.
Tipo: Apuntes
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Universidad Nacional de La Plata Facultad de Bellas Artes SEMANA 1: Autor: Jean Chesneaux Texto: ¿Hacemos Tabla Rasa del Pasado? , capítulos 1 (pp. 21-28), 2 (pp. 29-39), 3 (pp. 40-50) y 5 (pp. 60-70). “¿Que lugar ocupa el saber histórico en la vida social? ¿Actúa a favor del orden establecido o contra él? ¿Es un producto jerarquizado, que desciende de los especialistas a los “consumidores de historia” a través del libro, la televisión o el turismo? ¿O está ante todo enraizado en una necesidad colectiva, una referencia al pasado que actúa en todo el cuerpo social y cuyas investigaciones especializadas no pasarían de ser un aspecto entre otros?” Así empieza la presentación que Jean Chesneaux realiza de su obra; éstas son algunas de las preguntas centrales que tratará de dilucidar a largo de su libro. Este historiador francés, que escribe este texto a mediados de la década de 1970, fue un activo participante de las Jornadas del Mayo Francés (1968) y ha sido nombrado actualmente presidente de honor de Greenpeace de Francia. Tiene en su haber desde numerosas obras sobre oriente, China en particular, e incluso sobre el escritor Julio Verne. ¿Para quién escribe Chesneaux en los años ‘70? Lo hace para sus pares, para los historiadores, para aquellos que eligieron la tarea de hacer historia , y cuestiona profundamente a quienes piensan esta actividad como una práctica aséptica, desprovista del compromiso con su tiempo. Por ello, escribe como historiador y como militante, como él mismo nos dice: “se trata de definir nuevas relaciones entre el saber intelectual y la lucha política”. Esta intención es una de las claves para poder entender el texto. En los capítulos que nosotros leeremos, Chesneaux reflexiona sobre el valor de la historia en la construcción del presente. 1) ¿Cuales son las dos posturas que el autor identifica como dos concepciones diferentes sobre la práctica del historiador? La primera postura es la del historiador intelectual que vive en una comodidad corporativa y analiza la historia en una situación de expertos privilegiados. Esta comodidad corporativa está alimentada por la ambigüedad de la palabra “historia”, ya que ésta sirve tanto para designar el movimiento profundo del Tiempo, como para el estudio que se hace de él, lo cual alimenta la suficiencia de los historiadores. A la segunda postura la comprenden historiadores que se han dado cuanta que el pasado es asunto de todos y han tratado de darle a la historia una definición más colectiva, menos especializada y técnica. La entienden como una necesidad que siente cada grupo humano de tener una relación activa con el pasado, que les ayuda a comprender mejor la sociedad en que viven. Sin embargo, el autor afirma que, aunque estos historiadores están más atentos a su pueblo, entienden que el conocimiento intelectual del pasado se basta a sí mismo y no tiene que ir a dar a una práctica social activa y concreta.
2) ¿Que rol le queda al ser humano en la concepción de la historia oficial? ¿Cómo se relaciona con la memoria colectiva? ¿Qué significación adquiere el presente en esta forma de pensar la historia? Los historiadores profesionales tienen la pretensión de acaparar el pasado. Para ellos, la Historia domina a los hombres desde el exterior y ejerce sobre ellos una autoridad suprema, porque está inscripta en un pasado que es por definición irreversible. Piensan que el pasado es el que manda en el presente. Por el contrario, Marx afirmaba que la historia no realiza nada, es el hombre quien realiza todo, quien posee y lucha. El pasado es lo que significa para los hombres del presente, es el producto de su memoria colectiva. El pasado ayuda a comprender mejor la sociedad presente, a saber qué defender y preservar. 3) Si la historia establece una relación activa con el pasado: ¿qué rol les cabe a los historiadores dentro de su contexto social y qué importancia tiene (o podría tener) este rol? La historia establece una relación activa con el pasado, y éste está presente en todas las esferas de la vida social, una de las cuales es el trabajo profesional de los historiadores. Este trabajo no es más que un aspecto particular de esta relación colectiva con el pasado, que jamás tiene que considerarse independiente del contexto social y de la ideología dominante. De este modo, el conocimiento del pasado que tienen los historiadores, puede ser funcional a la ideología dominante o estar al ser6tvicio de las luchas populares, pero jamás podrá ser neutral. 4) El autor plantea una definición que denomina Hambre de Historia. ¿Que significa esta noción? El “hambre de historia” significa que el pueblo tiene la necesidad de antepasados cuando el presente hace daño. Este hambre puede quedar como la simple búsqueda de un refugio en el pasado, o puede significar una lucha, un aferrarse activo. 5) Establezca algunas definiciones de historia que estén de acuerdo a este sentido.
En la lucha contra el orden establecido, rechazar el pasado y sus imágenes de opresión es una tendencia natural, de ahí la expresión “¡Hagamos una tabla raza del pasado!”. Pero ese rechazo al pasado no excluye que la lucha también recurra al pasado, oponiendo afrente a la versión oficial, una imagen más sólida, conforme a las aspiraciones de las masas y que refleja la riqueza real de su pasado. Porque el pasado alimenta también las luchas sociales, por ejemplo, la memoria del movimiento obrero está cargada del recuerdo de sus huelgas. Los recuerdos de opresión y de lucha valorizan la capacidad política del pueblo, su aptitud para ocuparse de sus propios asuntos en el curso de los grandes movimientos de masas. Pero también existe en esto un peligro de idealización del pasado para asentar más sólidamente las luchas populares contra los que poseen y los poderosos. Por ejemplo, durante la revolución francesa, se apelaba a la sociedad romana para pelear contra la cultura monárquica y cristiana. Las fuerzas populares de la revolución francesa aceptaban sin criticar una imagen idealizada de la república romana, y por eso estaban mal preparadas para enfrentarse a la burguesía ascendente, ávida de desviar en su provecho el movimiento revolucionario contra la monarquía feudal. Lo que contaba era el vigor del proceso político y no el rigor histórico. En este momento es dónde se hace necesaria una clarificación teórica, pero planteada en el terreno de la eficacia política y no en el de la erudición. El rigor científico en la historia no es una exigencia intelectual abstracta, sino una de las condiciones de un análisis político coherente. El pasado, para las fuerzas populares en lucha, es un objetivo político. Pero al mismo tiempo es un lugar de ruptura, la ocasión de afirmar que debe comenzar un mundo cualitativamente nuevo, volver a partir de cero: hacer una tabla rasa del pasado. SEMANA 2: Textos: Hobsbawm, Eric (1962) Las revoluciones burguesas , Barcelona: Crítica. Introducción (pp. 9-12), Berman, Marshall (1992), Todo lo sólido se desvanece en el aire , Buenos Aires: Siglo XXI (pp. 1-8) Marx, Karl (1848) El Manifiesto Comunista , primera parte, (varias ediciones). En nuestro primer encuentro nos ocupamos de los fundamentos: ¿qué es la historia? ¿Qué riesgos acechan a quienes se acercan a ella sin reflexionar primero sobre los múltiples significados y usos de este vocablo? ¿Forman parte de nuestra experiencia cotidiana las distintas interpretaciones del pasado o se trata sólo de un pasatiempo erudito? ¿Puede ayudarnos el estudio de la historia a una mejor comprensión del mundo que nos rodea o es una actividad por completo superflua? En el segundo encuentro nos dedicaremos a discutir lo que vendrá. La materia Historia Social General trata de la historia contemporánea; por lo tanto, la primera pregunta que debemos hacernos es: ¿a qué llamamos historia contemporánea? En una primera definición de bolsillo, llamamos historia contemporánea al período en el cuál comienzan a delinearse los problemas específicos que aún hoy, a pesar de las enormes transformaciones productivas, sociales y políticas, enfrentan las mujeres y los hombres en su vida diaria. Nos referimos a los modos por los que las personas se ganan la vida, a las formas políticas que median los destinos de las comunidades, a las identidades sociales básicas que se construyen en interacción permanente con estos modos productivos y políticos. La
revolución industrial en Inglaterra (1780-1840) y la Revolución Francesa (1789), son parte esencial de esta historia, y por ello serán nuestro punto de partida cuando nos aboquemos al estudio del pasado. Pero vimos en nuestra primera clase que existen distintas perspectivas sobre cómo interpretar los procesos sociales y sobre cómo estudiar el pasado ¿cuál son las perspectivas predominantes en esta cátedra? Sintéticamente, las de la historia social y el materialismo histórico. El objetivo inmediato de este práctico, entonces, es desbrozar este cruce de caminos. ¿Cómo? Con la combinación de dos breves lecturas que nos permitan identificar qué procesos histórico-sociales definen la experiencia moderna (Hobsbawm y Berman), procesos para los cuáles la revolución industrial y la Revolución Francesa son momentos claves de su desarrollo. Y también mediante la lectura de la primera parte del Manifiesto Comunista. ¿Por qué el Manifiesto Comunista? Por varios motivos. Primero, porque este panfleto escrito en 1848 se encuentra entre los producto político-literarios más acabados de la gran transformación mundial de 1789-1848, etapa de la que nos ocuparemos en detalle en futuros encuentros; segundo, porque en este opúsculo de propaganda, Karl Marx y Friedrich Engels describen de modo magistral los rasgos y tendencias del mundo burgués y capitalista en expansión que nosotros estudiaremos a lo largo del programa; y tercero, porque en él se encierra ya lo esencial de la concepción materialista de la historia, que discutiremos en el trabajo práctico nº 3.
El último cambio social que Berman subraya como “la pérdida de la aureola”, se refiere al despojamiento que hace la burguesía de la aureola de las profesiones que hasta el momento se tenían por venerables y dignas de respeto. Al médico, al sacerdote, al poeta, etc., los ha convertido en servidores asalariados. La aureola que tenían esas profesiones, era un símbolo de su experiencia religiosa, de su relación con lo divino. El capitalismo tiende a destruir esa experiencia: todo lo sagrado es profano. Lo divino inspira a la vez admiración y temor. Los hombres, al derrocar lo sagrado y estar libres de temores, también serían libres para pisotear a todo lo que encuentren a su paso, a favor de su propio interés. Pero Marx ve también las virtudes que genera la pérdida de la aureola: una situación de igualdad espiritual. La burguesía puede explotar físicamente a los trabajadores, pero nunca consigue el control espiritual que ejercían las clases dominantes anteriores. Los intelectuales bajo la mirada del capitalismo, no son más que simples trabajadores asalariados, miembros del proletariado, son una mercancía como cualquier otro artículo de comercio. Al describir Marx de esa manera a sus pares, está tratando de hacernos ver que la cultura moderna es parte de la industria moderna. La burguesía controla los medios de producción de la cultura, como de todo lo demás, y todo el que quiera crear, deberá trabajar en la órbita de su poder. Como cualquier otro obrero, el intelectual, para poder vivir tiene que vender su fuerza de trabajo , deben venderse en detalle, deben competir y una vez que la obra esté terminada serán separados de su producto.
fábricas automatizadas. Para que todo esto ocurra con fluidez, se crea una cierta centralización legal, fiscal y administrativa y surgen los Estados nacionales. A su vez, la desigualdad social aumenta y en los trabajadores industriales se despierta gradualmente algún tipo de conciencia de clase. Las paradojas están presentes en el Manifiesto desde el momento en que Marx empieza a describir a la burguesía. Afirma que en la historia la burguesía desempeñó un papel altamente revolucionario. La burguesía se ha llevado la alabanza de Marx porque ha sido ella la primera en demostrar lo que puede realizar la actividad humana. Su genio para la acción se expresa en los grandes proyectos de construcción (talleres, fábricas, ferrocarriles, obras públicas, etc.), éstas son las pirámides y catedrales de la época moderna. Se expresa también en los inmensos desplazamientos de población (a las ciudades, a las fronteras y a las nuevas tierras conquistadas), siempre explotados en beneficio de la burguesía. Sin embargo, a Marx no le interesan las cosas que crea la burguesía, sino los procesos, los poderes, las expresiones de la vida y de la energía humana. Lo que interesa es el proceso activo y generador de nuevas formas de vida y acción. Pero de todos los nuevos modos de actividad abiertos por la burguesía, la única actividad que le significa algo es hacer dinero, acumular capital, amontonar plusvalor. Y todas las empresas que lleva a cabo, son meramente medios para alcanzar este fin. No obstante, los burgueses han producido imágenes y paradigmas nuevos de la buena vida: el buen hombre es un hombre de acción. Si la buena vida es la vida de acción, por qué el burgués sólo se limita a la gama de actividades humanas que son rentables. Más importante aún, ¿porqué los hombres modernos, que han visto lo que puede conseguir la actividad humana, habrían de aceptar pasivamente la estructura de su sociedad tal como les viene dada?. En este sentido, la expresión de las energías activas y activistas que la burguesía ha liberado, las que acabaran con ella (según Marx). El segundo gran logro de la burguesía ha sido liberar la capacidad humana para el desarrollo: el cambio permanente, la perpetua conmoción y renovación de todas las formas de vida personal y social. La economía burguesa necesita este impulso de renovación y cambio permanente para subsistir, ya que se encuentra sometida a la presión de una competencia incesante. En este sentido, todo burgués se ve obligado a innovar, simplemente para mantenerse a flote. Esto significa que la burguesía no puede existir sin revolucionar constantemente los medios de producción. A su vez, esto transforma las relaciones de producción y con ello, todas las relaciones sociales. Esta revolución permanente produce hombre y mujeres modernos que deben aprender a anhelar el cambio: no solamente estar abiertos a ello, sino pedir el cambio positivamente y llevarlos a cabo. Deben aprender a no añorar nostálgicamente las relaciones estancadas del pasado. El ideal humanista del autodesarrollo surge del desarrollo económico burgués, y Marx admira también esta estructura de personalidad producida esta economía. Pero afirma que el problema del capitalismo es que destruye las posibilidades humanas que crea. Todo el impulso personal que no es comerciable, es reprimido y nunca tiene la posibilidad de salir a la luz.
acuerdo a los ejemplos que brindan: ¿qué actividad es central para entender la formación de las clases? Significa que en toda época histórica hubo siempre división de clases, bajo diferentes nombres, pero siempre siguiendo la lógica de opresores y oprimidos. El hecho de que exista esa dualidad de víctimas y victimarios, trae consigo la lucha de clases. Estas dos clases se han enfrentado siempre, a veces de una forma velada y otras de forma abierta, y la lucha terminó siempre con una trasformación revolucionaria de la sociedad. Las clases son una división social en estamentos, una escala gradual de condiciones sociales. La modernidad burguesa no abolió los antagonismos de clase, sino que estableció nuevas clases expresadas en la burguesía y el proletariado, unas nuevas condiciones de opresión y nuevas formas de lucha. La actividad central para entender la formación de las clases es el estudio de la Historia, centrado en la distinta división del poder que cada época trajo consigo.
del trabajo que creó la burguesía, quitaron al trabajo del proletariado todo carácter autónomo. Su salario fue reducido a lo suficiente para sostener su subsistencia, pero el precio del trabajo se mantuvo igual al costo de su producción. Los obreros fueron sometidos a la jerarquización del trabajo dentro de las fábricas. Cuanto más aumentó la tecnología de la industria, se contrató más a mujeres y niños, porque ello significaba una menor inversión. Las diferencias de sexo y edad perdieron toda significación social y los hombres se transformaron en instrumentos de trabajo. Según Marx, el proletario pasó por diferentes etapas de desarrollo en su lucha. En donde se fueron haciendo cada vez más numerosos y así ganando la fuerza para enfrentar a sus opresores. Pero primero la unión de los obreros era una condición dada por la burguesía, que para alcanzar sus propios fines políticos, manipuló y puso en movimiento a todo el proletariado: los obreros no luchaban contra sus enemigos, sino contra los enemigos de sus enemigos, es decir, contra los vestigios de la monarquía. El desarrollo de la industria a la vez que fortaleció a la burguesía, nutrió las filas del proletariado y los concentró en masas considerables. A partir de esto, los obreros cobraron fuerza y fueron adquiriendo conciencia de la misma. Empezaron a formar coaliciones contra los burgueses y a actuar en común para la defensa de sus salarios y condiciones laborales. A pesar de todo, afirma Marx, sus triunfos fueron transitorios. Su verdadero objetivo no era conseguir un resultado inmediato, sino la unión cada vez más extensa. Esta unión se vio favorecida por el crecimiento de los medios de comunicación creados por la industria. El proletariado se organizó como clase y como partido político.
propietario del dinero y el propietario de la fuerza de trabajo) aparenta ser una transacción libre. Y ahí se detienen la mayoría de los economistas no marxistas. En la economía de mercado capitalista esa transacción entre el obrero y el capitalista surge un efecto en ambas partes. El que previamente era el dueño del dinero emerge como capitalista, y el propietario de la fuerza de trabajo sigue al capitalista como su obrero. El capitalista ahora tiene la oportunidad, en el ámbito del trabajo, de utilizar el derecho de propiedad que ha comprado.
**- La esfera de producción
capitalista ahora tiene la oportunidad, en el ámbito del trabajo, de utilizar el derecho de propiedad que ha comprado. 5) ¿Cómo es la relación de los obreros con el producto resultante de su trabajo en una relación capitalista? ¿Por qué? Los obreros no tienen derecho a propiedad sobre el producto resultante sobre su actividad. No pueden reclamar nada porque le han vendido al capitalista la única cosa que podía otorgarle ese derecho: la capacidad de realizar el trabajo. En la empresa capitalista, todo el fruto de la actividad productiva del obrero pertenece al capitalista y cuando los obreros trabajan más o con mayor productividad, aumentan el valor de la propiedad del capitalista. 6) Explicar qué es la plusvalía, y cómo la consigue el capitalista. La plusvalía es la realización de un excedente de trabajo en relación a los salarios. Esto genera un valor añadido en los productos. Cuando los obreros realizan un trabajo adicional (cuando el trabajo de los obreros exceda al nivel de trabajo necesario que es la jornada laboral) es cuándo se genera plusvalía. El propósito de este proceso es la de obtener beneficio, el obrero no es más que un medio para conseguir ese fin. Una de las opciones para generar plusvalía que tiene el capitalista es aumentar la jornada laboral, hacerla lo más larga posible. De esta manera, el obrero realizará más trabajo para el capitalista, muy por encima de su salario, y el capital aumentará. Otra forma de generar plusvalía es intensificar la jornada laboral, acelerarla, haciendo que los obreros trabajen más rápido en un determinado lapso de tiempo. Otra opción es reducir el salario, pagar por debajo del salario real. Esto se logra contratando a obreros que trabajen por menos dinero, alentando a los obreros a que compitan entre sí, contratar a inmigrantes, o instalarse en donde se pueda encontrar mano de obra más barata. Cualquiera sea la manera de producir plusvalía que elija el capitalismo, todas conducen a la explotación de los obreros. 7) Explica por qué Lebowitz dice que “desde la perspectiva del capital, (…) todos los seres humanos, no son más que un medio para un fin”. Quiere decir que al capital no le importa la condición humana, el obrero no es un fin en sí mismo si no un medio para producir beneficio. Si el obrero no satisface los objetivos del capital, a éste no le importará recurrir a medios violentos o amorales para lograrlo. 8) ¿A quiénes favorece la división en el seno de la clase obrera? ¿Por qué? El capitalista tiende siempre a reducir los salarios al mínimo, mientras el obrero presiona siempre en dirección contraria, se obstinan en reducir el grado de explotación. Las mejoras que éstos consiguen son el resultado de su lucha. Pero implícita en la lucha de la clase obrera está el surgimiento de las disensiones entre ellos. Marx afirma que en esas contradicciones internas, está el secreto de que la clase capitalista mantenga su poder. Un mayor grado de división entre los obreros siempre los perjudica y favorece al capitalista. 9) ¿Por qué los capitalistas se ven impulsados a revolucionar constantemente los procesos de producción? ¿Cómo lo hacen?
se produzca más de los necesario en la esfera de la producción, también tiene la tendencia a crear más ámbitos de intercambio. 13) ¿Por qué el autor dice que “el capital debe realizar fuertes inversiones en la esfera de la circulación”? ¿Por qué debe hacerlo? Los capitalistas necesitan de la materialización del plusvalor para obtener un beneficio concreto y tangible. Para ello necesita ampliar el mercado. Y esto lo efectúa mediante un mecanismo de “creación de nuevas necesidades”: la promoción de las ventas. El capital debe realizar fuertes inversiones en la esfera de circulación para que aquellos productos que contienen plusvalías puedan dar el salto de la venta con éxito. Hasta el siglo XX, la promoción de las ventas no se hizo tan avasalladora: se realizan enormes gastos en publicidad, se pagan astronómicos salarios a figuras famosas y a los medios de comunicación que realizan la propaganda. Sin embargo el problema no se reduce a ampliar la esfera de distribución, sino que el capital tiende a ampliar la producción de plusvalías más allá de su capacidad para materializar esas plusvalías: se genera la superproducción. Para Marx, esta tendencia inherente del capital a producir más plusvalías de las que puede materializar emana de los éxitos del capital en la esfera de producción y, concretamente, en su éxito para aumentar el grado de explotación. Lo que el capital crea en la esfera de producción se vuelve contra él en la de circulación de mercancías. La superproducción se debe a que el consumo de los obreros no crece paralelamente a la productividad de su fuerza de trabajo. ¿Cuáles son los efectos de esta sobreacumulación de capital? La primera señal de hiperacumulación de capital es el recrudecimiento de la competencia entre los capitalistas. El efecto más concluyente de la superproducción son las crisis: son las soluciones que da la economía capitalista a las contradicciones existentes en su seno, restablecen momentáneamente el equilibro perturbado. Funcionan de la siguiente manera: como la cantidad de productos sin vender crece, el capitalismo deja de producir. Como se reduce la producción, no hace falta tanta mano de obra y los empresarios despiden gente: el ejército de reserva se agranda.
**- La reproducción del capital
como la productividad del capital. Hay una mistificación del capital que residen en la manera del ver la transacción entre el obrero y el capitalista. A primera vista, los obreros venden su fuerza de trabajo y creen que obtienen un salario que es más o menos la justa compensación su aportación. Da la impresión de que el obrero no es explotado, como si los beneficios surgieran de la nada. Parece que los beneficios debieran proceder de la aportación capitalista y no de la plusvalía generada por los obreros. El capital aparece en el pensamiento colectivo como una fuente de riqueza independiente a los obreros. Esta aceptación del capital es lo que garantiza la persistente reproducción del sistema. Pero Marx también creía que era posible sustituir al capitalismo, y para esto era esencial explicarles a los obreros cuál era la verdadera naturaleza del capital. Para él, sería posible que las masas proletarias se levantaran contra el sistema, cuando se desmitificara al capital. 15) Observar las historietas e indicar cuál te parece que describe lo que es la plusvalía; cuál está ridiculizando la mistificación del modo de producción capitalista; y cuál ilustra un tipo de reacción contra la injusticia del capitalismo que según este texto leído sólo se queda en una “guerra de guerrillas” y no provoca cambios de fondos. ¿¿¿¿¿qué historietas?????? SEMANA 6 Autor: Eric Hobsbawm Texto: “La Revolución francesa”, en La era de la revolución, Ed. Crítica, Durante los siglos XVII y XVIII, los burgueses no participaban en el gobierno de sus países y no podían asegurar el desarrollo de sus negocios a través de leyes y políticas apropiadas. La contradicción que significaba que los grupos de mayor poder económico no tuvieran poder político originó el desarrollo de nuevas ideas que negaban la desigualdad de derechos entre los hombres y el origen divino del poder de los reyes. El creciente protagonismo que los burgueses tenían en el proceso económico y en la producción de la nueva riqueza que generaban las diversas actividades económicas, los llevó a reclamar su participación en el gobierno del Estado. El triunfo político de la burguesía se expresó a través del establecimiento de Monarquías parlamentarias y de Repúblicas en las que estaban vigentes “constituciones” que establecían los derechos de los individuos e imponían límites al poder del Estado. A su vez, estos cambios políticos aseguraron el desarrollo y la expansión de las relaciones sociales capitalistas. La afirmación de la igualdad de derechos igualaba a nobles y burgueses, y potenció el reclamo de las clases subalternas, campesinos y, en particular, trabajadores urbanos, por hacer efectivos estos derechos. Por esta razón, para mediados del siglo XIX, la progresiva difusión de los principios del liberalismo político y los conflictos sociales que originaba el desarrollo de la
Durante el siglo XVIII Francia fue el mayor rival económico de Inglaterra, porque contaba con un comercio exterior y un área colonial importante, aunque no alcanzaba a Inglaterra. Francia era la más poderosa y conservadora monarquía absoluta de Europa. Los intereses de la nueva clase burguesa y de ese estado absoluto chocaban con mucha más agudeza que en cualquier otro sitio de Europa. En Francia era imposible llevar a cabo reformas económicas que favorecieran a la clase burguesa (libertad de comercio y empresa, una administración de un territorio nacional único y homogéneo, la abolición de las restricciones sociales, una tributación racional) debido a la resistencia de los intereses tradicionales. Los resultados del fracaso de esas reformas fueron más catastróficos para la monarquía que para la burguesía, porque las fuerzas de cambio burguesas eran demasiado fuertes y en vez de esperar a que la monarquía cambiaran, llevaron a cabo una revolución centrada en el pueblo o “la nación”. Hobsbawn dice que lo que hizo estallar la revolución fue la llamada “reacción feudal”. ¿Quiénes fueron sus protagonistas? Identifique sus idearios político-económicos. La nobleza: el “primer orden”, gozaba de considerables privilegios, como la extensión de varios impuestos y el derecho a cobrar tributos feudales. Aunque políticamente su situación no era tan buena, porque la monarquía absoluta había privado a los nobles de toda independencia y responsabilidad política, limitando en lo posible sus instituciones políticas: los estados y los parlamentos. Su situación económica también era mala: se les negaba ejercer el comercio o cualquier profesión y sólo dependían de las rentas o de acceder a un mayor poder adquisitivo por medio de matrimonios por conveniencia. La inflación de los precios tendía a reducir el valor de los precios fijos, como las rentas. El clero: gozaba de los diezmos. Con esta situación económica, los nobles recurrían a sus privilegios de clase para aferrarse a cargos oficiales. La nobleza irritaba a la clase media al competir con éxito por los cargos oficiales, ya que la nobleza tenía privilegios de clase para conseguirlos. Asimismo, los nobles irritaban al campesinado intentando contrarrestar la desvalorización de sus rentas exprimiendo hasta el máximo sus derechos feudales para obtener dinero. El campesinado: comprendía el 80 por 100 de los franceses, en su mayoría eran libres y terratenientes. Sin embargo, la mayor parte era gente pobre o con recursos insuficientes, debido al general atraso técnico. Los tributos feudales y los diezmos al clero comprendían una pesada carga para los campesinos. La inflación de los precios sólo beneficiaba a una minoría que producía un excedente para vender, los demás la sufrían, sobretodo en las malas cosechas. Francia estaba en crisis económica debido a los gastos y la deuda que le había dejado la victoria contra Inglaterra en la guerra de independencia norteamericana. La crisis gubernamental le dio a la aristocracia y los parlamentos una oportunidad para aumentar sus privilegios. Fue convocada la Asamblea de Notables para asentir las
peticiones del gobierno (las peticiones de dinero para pagar la deuda supongo – para discutir el estado financiero del país dice wiki). Luego se convocó a Los Estados Generales, la vieja asamblea feudal del reino. Así, la revolución empezó con un intento de los aristocráticos por recuperar el mando del Estado. Hobsbawun dice que este intento fracasó por subestimar al tercer estado (comprendido por todos los que no eran nobles ni cléricos: la burguesía y el pueblo) y por no comprender la crisis económica y social. La burguesía: no era dirigida por un partido político ni tenía líderes caudillos como los que se conocieron en el siglo XX, pero era un grupo social coherente que contaba con un consenso de ideas y pudo dar una unidad efectiva al movimiento revolucionario. Sus ideas eran las del liberalismo clásico formulado por filósofos y economistas y propagado por la masonería. Hobsbawn dice que los filósofos pueden ser considerados en este sentido los responsables de la revolución: fueron ellos los que establecieron la diferencia entre la simple quiebra de un antiguo régimen y su sustitución por uno nuevo. En definitiva el burgués liberal no era democrático sino que creía en un estado monárquico constitucional que asegurara la libertades civiles para la iniciativa privada. Las peticiones de la burguesía están concentradas en La Declaración de los derechos de hombre y del ciudadano, que es un manifiesto contra la sociedad jerárquica y los privilegios de los nobles, pero no en favor de una sociedad democrática ni igualitaria. Proclamaba la igualdad de los hombres ante las leyes, pero se aceptaban las distinciones sociales: los hombres no nacen iguales en sus privilegios. Para la mayor parte de los burgueses liberales era más adecuada una monarquía constitucional basada en una oligarquía de propietarios que se expresaran a través de una asamblea representativa que una república democrática. ¿A qué alude el autor cuando afirma que el nuevo concepto “la soberanía reside en la nación” constituye un arma de doble filo? El régimen al que apuntaba la clase burguesa, en teoría, no expresaría solamente sus intereses de clase sino el interés general del “pueblo”, que se identificaba con la “nación francesa”. El pueblo identificado como nación era un concepto revolucionario, era más revolucionario de lo que el programa liberal-burgués necesitaba que fuera: el concepto daba al pueblo algo con lo cual identificarse (según yo) y introducía en sus mentes la trascendental idea de liberarse de la opresión y de la tiranía de los ricos. La clase media tuvo éxito para conseguir una representación tan amplia como la de la nobleza y el clero juntos, ya que incluyó al campesinado y luchaban para conseguir que se votara individualmente y no por órdenes, situación en la cual la nobleza y el clero siempre podían superar al tercer estado. Por esto se produjo el primer choque revolucionario, y una semana después los comunes constituyeron una Asamblea Nacional con derecho a reformar la Constitución. El tercer estado triunfó frente a la resistencia del rey y de los órdenes privilegiados, no por representar solamente la ideología de una minoría educada, sino también los intereses de los trabajadores pobres de las ciudades y el campesinado, fuerzas mucho más poderosas.