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Programas en delincuencia, Apuntes de Psicología Criminal

Asignatura: Psicología de la Delincuencia, Profesor: , Carrera: Psicología, Universidad: USAL

Tipo: Apuntes

2012/2013

Subido el 04/06/2013

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Psicolhema 2002. Vol, 14, Supl. Los programas ISSN 0214 - 9915 CODEN PSOrEg Copyright 22001 Psicotfema la situación europea Santiago Redondo Illescas, Julio Sánchez-Meca*, Vicente Garrido Genovés** Universidad de Barcelona, “Universidad de Murcia, **Universidad de Valencia En este artículo se revisan las técnicas de tratamiento más frecuentemente aplicadas con los delin- cuentes en Enropa y su grado de efectividad. Con esta finalidad, se han efectuado hasta ahora tres me- ta-análisis. El primero correspondió a Lósel, Kérfel y Weber (1987) que integraron 16 programas so- cioterapéuticos aplicadas en prisiones alemanas. Posteriormente, en 1997 y 1999, Redondo, Sánchez- Meca y Garrido revisaron, respectivamente, 57 y 32 programas europeos. Los resultados de estas tres investigaciones son consistentes can las obtenidos por las revisiones norteamericanas: on promedio, los Programas de tratamiento logran un tamaño del efecto u efectividad global de entre .10 y 15. Sin em- hargo, ua nuevo meta-andlisis de 26 programas, que presentamos en este trabaja, ha obtenido una es- timación más elevada (y creemos que más precisa) de la efectividad de los programas, que es eu pro- medio de r =0.21. De mancra más concreta, los grupos de tratamiento obtuvieron una tasa de reinci- dencia del 39.5%, 21 puntos por debajo de la tasa del 60.5% vbtenida por los grupos de vontrol no tra- tados. Además, algunas tipologías de programas (especialmente educativos, conductuales y cognitivo: conducmales) fueron claramente más efectivas que el promedio. Psychological programmes with «ffenders and their effectiveness: The European situation. This paper Teviews the treaunent techniques most often aplica in European countries and their relative effective ness, 'lhree meta-analyses have been conducted in this ficid during the last decade. In 1987 Lúsel, Kó- ferl and Weber reviewed 16 sociotherapcutic programmes ol German prisons. Aferwards, two difle- rent analyses, in 1997 and 1999, by Redonlo, Sánchez-Meca and Garrido revicwed, respectively, 57 and 32 European programmes applied during the 80s und the beginning of the 90s. The main results of these revicws ars in the direction of those obtained by Aunerican reviewers of correctional treatment. On the average, treatment programmes ubtained a glohal effect size of about .10 to -15, However, a new meta-analysis, of 26 European programntes, presented in this paper, has obtained a igher fand la our opinion more precise) estimation of effect size than previous meta-analysis, of 1, =0.21. ln speci- fic terms, lhe treated groups showed a recidivism rate af 39.5% compared to 64.5% of controls. Some typologies cf programmes (especially educational, behavioura! and coguiltive-behavioural strategies) psicológicos con delincuentes y su efectividad: Were more effective than le average, El «Ideal de la Rehabilitación» y el tratamicnto de los delincuentes Todos los sistema penales del mundo tienen como principal objeri- vo el castigo de quienes infiingen las leyes, para lo cual utilizan distin- tas medidas penales. Entre ellas sobresalen por la frecuencia de su apli cación las ¡multas y las penas de prisión, más tradicionales, y también algunas medidas como la reparación o los trabajos en beneficio de la comunidad, de más reciente lización, dicigidas a compensar a las ví bimaas o a la propia comunidad social por el daño causado porel delito. Una de las pretensiones implicitas de la aplicación de penas es la corrección de los delincuentes, intentando evitar que repitan sus Corrospundencia: Santiago Redondo Ilescas Departamento de Personalidad. Evaluación y Ta Facultad de Psicología, Universidad de Barcelona. Pasco del Valle de Hebrón, 171, 08035-Barcelona. Tel. 93 3125109, E-mail: srecondotOpsi.ubes aviento Psicológico, conductas ilícitas, o, en términos jurídicos, que rejucidan en el de- lito, Esta aspiración reformadora del sistema penal surgiá en el pensamiento penológico a lo largo de los siglos XVII y XIX y en la actualidad es conocida como el «ideal de la rehabilitación». En un sentido general, se espera que cualquier pena que se aplique a un delincuente (reprensión por parte del juez, multa, pri- sión, libertad vigilada, trabajo en beneficio de la comunidad, etc.) tenga la virtualidad de disuadirle de cometer nuevos delitos. Sin embargo, en la práctica, una vez que los delincuentes cumplen ta- ls penas continúan mostrando elevadas tasas de reincidencia que, en términos promedios pueden cstimarse de en torne a un 50%. Estas clevadas tasas de reincidencia han conducido a un creciente pesimismo acerca de capacidad reformadora del sistema penal, lo que ha llevado, durame las últimas décadas, a explorar otras estra- tegias rehabilitadoras, de carácter no estrictamente penal, Tomando como base los conocimientos adquiridos a partir de la psicología criminal y la criminología científica resulta evidente que el comportamiento criminal no sólo depende de elementos vo- htivos y decisiones racionales (que san los que intenta controlar la 1.05 PROGRAMAS PSICOLÓGICOS CON DELINCUENTES Y SU EFECTIVIDAD: LA SITUACIÓN EUROPEA 165 aplicación de penas) sino de otro amplio conjunto de factores, Ta- ¡es factores pueden tener Lanto un origen social -un mai funciona- miento del sistema escolar, estilos paternos de criunza inefectivos, deseripleo estructural, tráfico de drogas, tensiones entre grupos sociales, subculturas delictivas-, como un carácter individual -que ci sujeto posea ciertas predisposiciones agresivas o un alto nivel de frustración, tenga un bajo nivel educativo, carezca de habilidades laborales o de empatía, sea toxicómano, egocéntrico, impulsivo, v presente creencias y valores delictivos. A partir de la ponderación criminógena de todos estos factores es posible concebir un sistema penal más dinámico cuyo objetivo sea, no ¡neramente castigar a los delincuentes, sino estructurar estrategias diversas para atajar cn la medida de lo posible las raíces de la delincuencia. Cuando tales estrategias se dirigen a los individuos nos estamos refiriendo a los programas y técnicas de tratamiento, Enteoría, las técnicas de tratamiento pueden aplicarse tanto en la comunidad como en instituciones cerradas, ya sean centros pa- ra delincuentes juveniles o prisiones. Sin embargo, en la práctica, la mayoría de los programas con delincuentes suelen aplicarse en institiciones cerradas. En la actualidad, el «ideal de la rehabilita- ción», en el contexto del sistema penal, se acomete a partir de la aplicación de estrategias educativas o de ayuda social cnyo propó- sito es compensar las carencias de los delincuentes que teórica mente se hallan vinculadas a su actividad delictiva. Algunas de es- tas técnicas pueden consistir en enseñanza escolar, entrenamiento en habilidades de negociación alernalivas al comportamiento vio- lento, formación profesional, tratamiento de la drogadicción, me- jora de la tolerancia a la frustración, desarrollo de valores y acti- tudes prosociales, control de la impulsividad, y otras semejantes. El tratamiento puede implicar tareas relativamente sencillas, como las actividades escolares, o técnicas psicológicas más sotisticadas como el control de la impulsividad. El que existan o no programas de rehabilitación con delincnen- tes en un país puede depender de factores variados. Algunos pueden ser factores remolos, aunque importantes, tales como el propio si tema polilico y económico o los niveles culturales del país. Un sis- tema de rehabilitación apropiado requiere, sin duda, la previa exis- tencia de un estado democrático, que además posea los suficientes recursos económicos y sociales para emprender estas políticas, en forma semejante a como tales condiciones son necesarias para la ge- neración de un adecuado sistema de salud pública. Pese a ello, la presencia de unas buenas condiciones sociales y económicas de par- tida ni asegura la existencia de nu política pública de salud ni el de- surrollo de una sisterma de rehubilitación de delincuentes, Existen, por el contrario, factores más inmediatos que condi- cionan la aplicación de programas de tratamiento. En primer lugar, esta aplicación dependerá de la filosofía penal-criminológica do- minante en el país de que se trate. Especialmente, de si la preven- ción y el tratamiento de la delincuencia son considerados, tanto en las ámbitos académicos como políticos y de opinión pública, as- pectos importantes en la lucha contra la criminalidad (ideas que pueden estar recogidas o no en las leyes). En cumbio, jugará en contra dal «ideal de la rehabilitación» una predominancia o exclu- sividad de la iden de que el custigo penal es la única arma existen te contra lus delincuentes, Además, el nivel de desarrollo de pro- gramas relabilitadores guardará una estrecha relación con el gra- de de desarrollo y madurez que hayan adquirido las disciplinas -y las profesionales correspondientes- que directamente participan en ei diseño, aplicación y evaluación de programas sociales, tales co- ma la psicología, la criminología, la educación, el trabajo social y otras relacionadas. La presencia en las prisiones y en las instim- ciones juveniles de profesionales como psicólogos, criminólogos, maestros 0 trabajadores sociales no asegura que se pongan en práctica programas de tratamiento pero, sin duda, los hace más probables. Por último, es importante también, ya que ello facilita. rá la evaluación y difusión pública de los programas aplicados, que al menos algunos de los profesionales que dirigen los programas posean conocimientos metodológicos suficientes y la motivación necesaria pura estas turcas evaluativas, siempre menos apremian- tes desde la práctica pero técnicamente imprescindibles. Durante las pasadas décadas se ha discutido mucho sobre la re- habilitación de los delincuentes pero, en realidad, se ha hecho bas- tante menos, Todos los gobiernos y sistemas penales del uundo in- variablemente castigan a sus delincuentes mediante la aplicación de penas, especialmente de prisión, pero son contados los países que establecen explícitamente para ellos medidas educativas y de tratamiento. Además, de aquellos estados que tienen establecidas tales medidas en sus leyes son pocos lo que las aplican de una ma- nera amplia y decidida, pudiendo ser las razones aducidas para ello la falta de medios materiales y personales o la falta de capaci- tación del personal existente, el mero desinterés de los directivos, 0 la carencia de motivación por parte de los destinatarios, general- mente delincuentes internados en instituciones. Todo ello hace que, pese a que es una realidad que en diferentes países se han aplicado y evaluado numerosos programas de lratamiento con de- lincuentes, si en perspectiva internacional comparamos el número de los delincuentes tratados con los no tratados, la efectiva aplica- ción de programas adquiere, en el marco global de la política cri- minal, dimensiones marginales. Modelos y técnicas de tratamiento más utilizados en Europa Como es sabido, son diversas las teorías existentes sobre la de- Íincuencia en razón del tipo de factores explicativos que ulilizan. De forma muy esquemática, y a los efectos de lo que aqui nos ocupa, podemos dividirlas en dos grandes bloques: las que realzan el papel criminógeno de los factores ambientales y sociales, como la pobre- za, las desigualdades económicas y culturales, la falta de empleo, exc., y las que priorizan como elementos explicativos las dimensio- nes individuales de los sujetos, tales camo su impulsividad, sus mo- dos de pensamiento, sus creencias y actitudes, u su falta de empatía o incapacidad para comprender y compartir el dolor ajeno (espe- cialmente, el que pueden sentir las víctimas de sus delitos). Entre las primeras podemos situar a las teorías de corte más sociológico y, también, a las perspectivas jurídicas, que ponen de relieve la necesi- dad de aumentar la eficacia de los mecanismos legales (policiales, judiciales y carcelarios) para disuadir a los ciudadanos en general, y a los delincuentes en particular, del delita. Forman parte de las se- gundas las teorías de orientación fundamentalmente psicológica o, de manera más completa, biv-socio-psicalógica. De unas y otras perspectivas se derivan proyecciones aplicadas distintas. Las levrías socioambientales apuntan hacia la necesidad de cambiar las estruc- turas y condicionamientos sociales que promueven la delincuencia. Las perspectivas psicológicas ponen el énfasis en la mejora de los factores personales -actitides, valores, estilos de pensamiento y conductas- del propio individtto, como condición para que pueda in- tegrarse de manera más efectiva en su entorno social, sin verse aho- cado a delinquir au en el supuesto de que el entorno continúe sien- do desfavorable. En xuma, las primeras proponen mejorar los am- bientes para que promucyan en ¡uenor grado el delito, las segundas LOS PROGRAMAS PSICOLÓGICOS CON DELINCUENTES Y SU EFECTIVIDAD: LA SIPUACIÓN EUROPEA 157 ción de sanciones penales disuade a los delincuentes de cometer nuevos delitos, cuanto más estricto y penoso sea el cumplimiento de estas sanciones mayor será su potencia! disuasorio. Ambientes institucionoles profilácticos y comunidades terapéuticas El fundamento teórico de estas perspectivas es la consideración de que ambientes institucionales flexibles y participativos ofrece- rán a los internados un mayor equilibrio psicológico y ello proda- cirá como resultado la reducción de su comportamiento violento. Se trata, por tanto, de establecer sistemas comunilarios en donde las propias relaciones fluidas entre el personal y los internados ad- quieran virtualidades terapéuticas. Laevitación del etiquetamiento mediante los programas de diversion La teoría del «labeling» o ctiguelado establece que uno de los factores que consolidan y mantienen el comportamiento delictivo (desviación secundaria) de aquellos jóvenes que han delinquido por primera vez (desviación primaria) es la estigmatización a que éstos se ven sometidos como resultado de la propia actuación del sistema de justicia criminal. El derivado aplicado de esta perspec- tiva es evitar, en la medida de lo posible, que los jóvenes acaben en el sistema penal, derivándolos a programas alternalivos tales como probation, mediación, reparación, supervisión en la comuni dad, etc. Eficacia de los programas de rehabilitación europeos Kn lo que sigue, centraremos nuestra atención en los programas de rehabilitación europeos, a los que acabamos de referimos, y a su eficacia, Durante las últimas décadas se han dedicado grandes esfuerzos a determinar, especialmente mediante la técnica del me- tioamálisis, la eficacia práctica de diferentes estralcgias de inter- vención sobre grupos de delincuentes. Aunque en Norte América ya se han realizado una veintena de revisiones meta-analíticas so- bre la eficacia de los tratamientos correccionales, en Europa sólo se han llevado a cabo tres investigaciones de este tipo. Hn 1987 Lúsel, Kófedl y Weber (ver también Lósel y Kbferl, 1989) publicaron un meta-análisis en el que integraron los resulta: dos de diferentes estudios realizados en la República Federal de Alemnunia sobre 16 prisiones socioterapéuticas entre los años 1977-1985. Aunque sin tener una concepción unilaria del concep- Lo de tratamiento, la terapia social aplicada en las prisiones socio- terapéuticas incluía elementos tales como cambios en las condi- ciones de vida de los internos, procesos grupales, factores argani- zativos, entrenamiento cn habilidades sociales, contactos entre in- ternos y la comunidad, trabajos externos, permisos y Otros progra- mas para preparar la excarcelación. La reincidencia en el delivo se evaluó desde diferentes criterios a través de períodos de segui- miento de entre 3 y $ años, obteniendo todos los estudios, excep- to uno, resultados positivos, es decir, una menor tusa de reinciden- cia en las prisiones socioterapéuticas que co los grupos de control procedentes de prisiones normales. El efecto medio fue, en térmi- nos de coeficiente de correlación de Pearson, », =0'11. Desafor- tunadamente, el reducido número de estudios analizados y la falta de información limitó lus posibilidades de relacionar los tamaños del efecto con las características de los tratamientos, de los suje- tos. del contexto, etc. Así pues, la principal conclusión alcanzada por Lósel y sus colaboradores, en relación con la cficacia de las prisiones socioterapéuticas alemanas, fue que cabía esperar en tor- no a un 10% menos de reincidencia en los internos de estas pri- siones que en los internos de prisiones normales. Recientemente, los que suscriben este trabajo han publicado dos meta-análisis sobre la eficacia de los programas aplicados en países europeos. El primero de ellos (Redondo, Garrido y Sán- chez-Meca, 1997) analizó la eficacia de 57 programas de inter- vención sobre delincuentes realizados en seis países europeos, con un total de 7.728 sujetos implicados y tomando diferentes medidas de resultado (reincidencia, ajuste social, psicológico, educativo, vocacional e institucional). El tamaño del efecto media alcanzado fue de r_ =0"13 y estadísticamente significativo (p < .0001). Se- gún el lugar de la intervención, los mejores resultados se obtuvie- ron en los centros de menores (1, = 0'26) y en las prisiones de jó- venes (*, = 0'19), y los peores en las prisiones de adultos (7, = 0'12). Los programas conductuales y cognitivo-conductuales ob- tuvieron los mejores resultados (+, = W'28 y 1, =0"27, respectiva- mente), siendo los peores resultados las de los programas basados en el castigo (7, =0'04) En un segundo meta-análisis, Redondo, Sánchez-Meca y Gu- nido (1999) integraron los resultados de 32 evaluaciones de pro- gramas europeos, realizados en la década de los ochenta, que ha- bían utilizado medidas de reincidencia en el delito como variable dependiente. Como ya comentamos previamente, la reincidencia es el criterio fundamental para valorar la eficacia de las interven- ciones. La eficacia media de los programas de intervención euro- peos analizados alcanzó un valor de r, = 012 estadísticamente significativo, lo que supone una reducción en tomo al 12% en las tasas de reincidencia de los gropos tratados respecto de los grupos de control. Este resultado es similar al encontrado en las revisio- nes meta-analíticas norteamericanas sobre medidas de reinciden- cia. Además, los resultados de eficacia fueron moderados por los siguientes facrores: (a) los programas conductuales y cognitiva- conductuales fueron los más efectivos; (b) se alcanzaron mejores resutrados con delincuentes juveniles, si bien ello puede estar me- diado por cl hecho de que fue con ellos con quienes se aplicaron los programas más eficaces (conductuales y cognilivo-conductua- les); y (c) como en nuestro meta-análisis previo, se obtuvieron me- jores resultados con detincuentes viulentos (excluyendo delín- cuentes sexuales), lo cual parece confirmar el principio de riesgo (Andrews er al., 1990). Este principio sostiene que los programas son más eficaces cuando se aplican a delincuentes de alto riesgo, ya que estos programas suelen ser los más intensivos y focalizudos en las necesidades criminogénicas de los delincuentes lratudos, Un nuevo meta-análisis sobre la eficacia de los programas europeos para ta reducción de lu reincidencia Objetivo del meta-análisis Ta] y como ya se ha expuesto, el meta-análisis realizado por Redondo ef al. (1999) se centró exclusivamente en aquellos estu- dios de evaluación que hubieran utilizada alguna medida de la reincidencia en el delito, El presente meta-análisis también se cen- tra en esta variable, pero existen varias diferencias importantes con cl anterior. En primer lugar, el meta-análisis previo cubrió los años 1980 a 1991, mientras que el present se extiende hasta 1998. En segundo lugar, el meta-análisis provio incluyó estudios con dife- rentes diseños de investigación, mezclando los diseños pretest- postest de un solo grupo con los diseños de dos grupos; el presen- 168 SANTIAGO REDONDO ILLESCAS, JULIO SÁNCHEZ-MECA, VICENTE GARRIDO GENOVÉS te meta-análisis, con objeto de lograr ¡mayor homogeneidad entre los estudios, se restringió a aquellos estudios que incluyeran un grupo de control y un grupo (o más) tratado, lin tercer lugar, el me- ta-análisis previo inclny6 diferentes medidas de reincidencia, tan- to índices de prevalencia (Le.. medidas dicotómicas) como de ín- cidencia (e.g., número de delitos cometidos): en este nueyo meta sis sólo se incorporan medidas dicotómicas de reinciden: la, con el objetivo también de lograr mayor homogeneidad. En cuar- to lugar, gracias a la mayor homogencidad alcanzada en los us- pectos metodológicos de los estudios integrados, el presente meta- análisis ha permitido aplicar índices del tamaño del efecto más adecuados, como cs el odds ratio en lugar del coeficiente phi (Haddock, Rindskopf y Shadish, 1998). Finalmente, nuestro meta- análisis previo no distinguió entre diferentes definiciones Operati- vas de la reincidencia dicotómica, mientras que en el presente se han considerado tres de ellas, como se expondrá más adelante. Método Búsqueda de la literatura. Para que un estudio pudiera ser in- cluido en el presente meta-análisis debía camplir con los siguien- tes criterios: (a) incluir delincuentes bajo el control del sistema de justicia penal (jóvenes o adultos); (bj) utilizar alguna estrategia de intervención; (c) aplicar un diseño de dos (o más) grupos, uno de ellos actuando como grupo de control; (d) incluir alguna uredida dicotámica de reincidencia en el delito, y (c) haher sido aplicado en Europa. La búsqueda de estudios cubrió el períorlo 1980-1998 y se utilizaron diversas fuentes de información (Criminal Justice Periodival Index, Pascal, Psic, búsqueda manual de revistas especializadas, envío de cartas sólicitando estudios a numerosas instituciones europeas y revisión de las referencias citadas en los estudios seleccionados). Este proceso de búsqueda nos permitió seleccionar 23 trabajos, dando lugar a un total de 26 estudios que enmplieron con los criterios de selección, lo que supuso una mues- tra total de 5.764 sujetos (2.570 en los grupos tratados y 3.194 en los grupos de control), Codificación de las variables moderadoras. Las características de los estudios que podían afectar a los resultados se agruparon en cinco categorías: variables de lratamiento, características de los sujetos, contexto de la intervención, aspectos metodológicos y va- sables extrínsecas (Lipsey, 1994; Sánchez-Meca, 1997). Las va- riables de tratamiento incluyeron el modelo teórico de la interven- ción, la duración del programa (en meses) y la intensidad del pro- grama (en horas por sernana y sujeto). Las características de los sujetos codificadas fueron: la edad, el tipo de delito más cormín en la muestra y el género de la muestra (medido como el porcentaje de hombres). Las variables de] contexto incluyeron el lugar en el que se aplicó la intervención, el régimen carcelario de los partici. pantes y el puís de realización del estudio. Con respecto a las racterísticas metodológicas de los estudios, se codificaron el tipo de asignación de los sujetos a los grupos (aleatoria versus no ale- atoria), la mortalidad experimental del grupo tratado y el período de seguimiento para la medida de la reincidencia fen meses). Por último, las variables extrínsecas incluyeron el año de publicación del ustudia y la fuente de publicación (publicado versus no publi- cado). Medidas de reincidencia. Como ya se comentó anteriormente, nuestro meta-aná se centró en medidas dicotómicas de la rci cidencia, es decir, aquellas que contabilizan el número de sujetos reincidentes y no reincidentes en cada grupo. Pero incluso deniro de este tipo de medidas la reincidencia se puede definir de muy gi. versas formas (Sánchez-Meca, Murín-Martínez y Redondo, 1996), Con objeto de hamogeneizar su medición, en el presente muta- análisis propusimos tres medidas dicolómicas de la reincidencia, dos de ellas basadas en los registros oficiales de la policía y del sig. tema de justicia penal, y la tercera basada en datos auto-informa- dos. Los dos índices oficiales de reincidencia fueron la «reineio dencia general» y la areincidencia grave». La primera de ellas obe- dece a una definición genérica de reincidencia e incluye la cami- sión de muevos delitos, nuevas sentencias condenatorias, nuevos arrestos, nuevos confinamientos, revocación de la libertad c“ondi- cional, nuevos contactos con la policía, etc. Por atra parte, la réin> cidencia grave se refiere sólo a la comisión de muevos delitos conducen a la pérdida de libertad es decir, el Teingreso en prisión, Finalmente, el tercer índice propuesto, la «reincidencia auto-infor- mada», se obtiene través de entrevistas o cuestionarios aplicados a los delincuentes y, aunque menos frecuente, es un índice que pue- de complementar a los otrus dos índices oficiales de reincidencia, si bien se suele aplicar sólo cuando los delitos son leves (2.2. con- ducción bajo los efectos del alcohol, vandalismo). Íudices del tamaño del efecto. El resultado de cada estudio jn- cluido en nuestro meta-análisis puedo resumirse como una tabla de contingencia 2x2, siendo el grupo de pertenencia una de las varia. bles (grupo trauulo versres de control) y la medida dicotómica de la reincidencia.la otra variable (reincidentes versus no reinciden- tcs). Como ya se comentó, el coeficiente phi no es un índice del ta- maño del efecto recomendable para este tipo de datos, ya que in- fracstima el verdadero efecto en la población (Flciss, 1994: Had» dock ct al., 1998: Sánchez-Meca, Redondo y Marín-Martínez, 1998 Noviembre). En su lugar us preferible el odds rarío, el cual Puede además transformarse a índice d y r (Hasselblad y Hedges, 1995). Por tanto, en nuestro meta-anátisis aplicamos el ueds ratio como índice del tamaño del efecto en cada estudio y éste se trans- formó a índice s para su comparación con los resultados de los me- ta-análisis previos. Análisis estadístico, El modelo estadístico utilizado en nuestro meta-análisis se basa en el propuesto por Hedges y Olkin (1985) y adaptado a la integración de tablas 2x2. Consiste en ponderar el ta- maño del electo de cada estudio por la inversa de su varianza con Objeto de asignar mayor peso a aquellos estudios con los tumaños muestrales más altos, ya que son éstos los que proporcionarán las estimaciones más fiables de la magnitud del efecto (Sánchez-Me- ca y Ato, 1989). Resultados Características descripiivas de los estudios. La Bayor parte de los estudios meta-analizados estuyo formada por muestras de de- lincuentes adultos (61*5%), con una edad media de 25'5 años y siendo la mayoría muestras de hombres. Los tipos de delitos ma- yoritarios en las muestras se distribuyeron de la siguiente forma: categoría mixta el 28%, delitos relacionados con el consumo de alcohol el 24%, delitos contra la propiedad el 20%, delitos sexua- les el 12%, tráfico de drogas el 12% y delitos cuntra las personas el 4%, Los modelos teóricos de intervención que se encontraron en los estudios fueron: terapias psicológicas no conductuales (26'9%;), prugramas educativos (19'2%), programas de derivación (192%), intervenciones cognitivo-cunductuales (15'4%) y pro- gramas de comunidad terapéutica (15"486). Los programas pre- sentaban una duración mediana de 4'5 mesos con 4 horas de trata- an raid j ] i 170 SANTIAGO REDONDO ILLESCAS, JULIO SÁNCHEZ-MECA, VICENTE GARRIDO GENOVÉS Tabla 2 Resultados de los análisis de regresión simple ponderados para las variables moderadoras cuantitativas sobre la medida de la reincidencia genera Tota 1 Resultados de los análisis de varianza para las variables moderadorás cualitaivas sobre la medida de la ClusteriVariable moderadora % ra Q re ICLUSTER DE FRATAMIENTO: > Modelo teórico (k = 23): 30,98" 0.211 Terapias psicológicas no condicwates 7 Programas educativos 3 Tempia coguitivo-conductual 4 Comunidad terapéutica 4 Programas de derivación 4 Otros programas. 1 11. CLUSTER DE SUJETO: + Edad de la muestra (£= 23); 13.86" 0.095 Adolescentes ( Fuente de publicación (£ = 23): 5:29 0.036 Publicado 20 027 No publicado 3 016 * p< 05.4: Número de estudios. k; Número de estudios pava rada cutegoría. r,, : Coeficiente de conielación de Peárson medio. Q,; Prucba de significación de la variable ravuleradori, K7: Proporción de varianza explicada, efecto [Q (1) = 8'99, p < .05), con un 6'1% de varianza explicada (Tabla 2); es decir, conforme es mayor el período de seguimiento de la reincidencia la ganancia en eficacia de los grupos tratados respecto de los de control disminuye. Una agenda para el futuro próximo Así pues, de acuerdo con los resultados que acabamos de co- mentar, parece que la rehabilitación de los delincuentes «funcio- na», al menos de vn mado relativo. No obstante, el próximo futu- ro todavía tiene que encontrar respuestas satisfactorias a diferentes Ciuster/Variable moderadora X 8 La e 1. CLUSTER DE TRATAMIENTO: Duración del programa (meses) 15 0.00 2049 002 Intensidad del programa (horasísem. 12 0001 062% 001 11 CUMISTER DE SUJETO: Género de la muestra (0% de hombres) 20 0.001 056 400% 11. CLUSTER DE MÉTODO: Monalidad (Sé en el grupo tratado) 17 UI 0503 0.005 Seguimiento (meses) 22-002 899% 0081 PE CLUSTER EXTRÍNSECO: Año de publicación 2 000 047 0.000 "p< 05. L: Númesa de estudios. A: Coeficiente de regresión no estandarizado, 24; Prueba de significación del cocficiente de regresión. siamza explicada, roporción de ya» cuestiones que han sido señaladas por la invesligación evatuativa sobre los programas de tratamiento. Cómo mejorar la efectividad de los operadores del tratamiento Los análisis realizados por (.ipsey y Wilson (1993) acerca de la efectividad de las intervenciones psicológicas mostraron que, en general, éstas son al menos modestamente positivas en la mayoría de los problentas objeto de intervención. funto a ello, los autores encontraron que el tipo de tratamiento parecía ser poco importan- te a la hora de producir esos resultados positivos. Este hallazgo es compatible con otra conclusión que tiene mucha solidez empírica, a saber, que la experiencia y el entrenamiento del operador no es- tá relacionada con la efectividad final del tratamiento (Quinscy, Harris, Rice y Cormier, 1998). Por otra purte. algunos tratamientos parecen destacar por enci- ma de otros en áreas bien definidas. Es el caso de los tratamientos conductuales con niños y jóvenes (Weisz et al., 1995), y en el área que nos afecta —delincuencia- los tratamientos bien cognitivo-con- ducmales dirigidos hacia problemas relevantes (necesidades cri- minógenas) de delincuentes de riesgo moderado-alto (Andrews ef al.. 1990). Se trata, además, de programas de tratamiento bien especifica- dos, de forma tal que pueden ser enseñados por personas interesa- das e inteligentes, «Lu conclusión general parece ser que la intui- ción clínica, la experiencia y la formación, al menos concebidos al modo tradicional, no son de ayuda en el ámbito de la predicción y realización del tratamiento. Esta no es, sin embargo, una conclu- sión nihilista [ya quel el entrenamiento, en el sentido de conocer la literatura empítica y las técnicas científicas y estadísticas rele- vantes, deben mejorar la selección de los tratamientos apropiados, su planificación y evaluación» (Quinsey ez al, 1998, p.72). La diserninación y adopción de intervenciones psicosociales inno- vadoras, ¿Por qué tiene tan poco impacto en las polílicas sociales y vo rreccionales los resultados de la investigación sobre la efectividad de los tratamientos de delincuentes? La respuesta purcvc ser que las operadores del sisterna, los que hacer el watamiento, no leen demasiados informes técnicos. Backer, Liberman y Kuchnel (1986) han señalado que esta mcomunicación ha de superarse. y LOS PROGRAMAS PSICOLÓGICOS CON DELINCUENTES Y SU EFECTIVIDAD: LA SITUACIÓN. EUROPEA han ofrecido otras medidus conducentes a facilitar la adopción en la prástica de los resultados de la investigación evaluativa: dar apo- yo organizado en la implementación de nuevos programas, una in- formación exhaustiva acerca de la efectividad del nuevo programa y un conocimiento cabal sobre el modo de desarrollarlo, entre utras. Delincuentes normales y eno-normales» El campo del tratamiento de los delincuentes con patologías psíquicas está todavía por estudiar de modo profundo, y es difícil hallar programas disponibles para ellos. Se trata de una población que comparte características tanto del mundo de ta delincuencia como de las patologías psiquiátricas: suelen cometer -como los «normales»- varios tipos de delitos, y padecen de muchos tipos de trastomos, tanto del eje [ como del II «¿del DSM-TY. Pera lo cierto es que se conoce muy poco sobre el efccto de los programas en es- tos internos, y todavía menos acerca de lu influencia de variables moderadoras como los aspectos demográficos o de estams social (Quinsey et al., 1998). Delincuentes con trastorno de psicopatía El tratamiento de los delincuentes psicópatas sigue esperando que haya un número adecuado y suficiente de programas para po- der arrojar conclusiones sólidas. A pesar de ello, nuevos esfuerzos parecen abrirse camino, aunque de modo muy lento. «... ahora te- nomos algunas directrices que seguir: se han hallado resultados que tlemuestran efectos pequeños o moderados de los programas de na- turaleza cognitivo-conductual, que ofrecen un tratamiento multi- sucdal, de las comunidades terapéuticas altamente estructuradas y de los programas de terapta social» (Lósel, 1998, p.330). Delincuentes sexuales Los resultados de nuestro análisis son opúmistas por lo que tuspecta al rratamiento de los delincuentes sexuales, pero el es- caso múmero de trabajos analizado (3) no es suficiente para compensar las noticias menos esperanzadoras que provienen de otras Jevisiones, Así, en un meta-análisis realizado por Hanson Y Bussiére que cubrió hasta 1995 y evaluó a cerca de 29.000 de- lincuentes en la búsqueda de predictores significativos de la reincidencia por delitos sexuales, el tratamiento no apareció co- mo un predictor significativo en la reducción de la reincidencia sexual. Olro mera-análisis, esta vez de estudios de tratamiento (Hall, 1995), halló que los tratamientos hormonales y cognitivo-conduc- Wales eran los más efectivos, logrando tamaños del efecto mode. tados. Sin embargo, el efecto positivo disminuía casi a cero cuan- do se tomaban en consideración los estudios que empleaban dise- ños experimentales y muestras emparejadas (Rice y Harris, 1997). Referencias (las precedidas por asterisco Audrews, D.A., Bonta, J., y Moge, R.D- (1990). Clussilication for cfftcti- ve rehabilitar: Rediscovering psychology. Criminal Justice and Be- haviar, 17, 19. 171 En la actwalidad parece que inejoran tas expectativas de éxito con los delincuentes sexuales (Marshall, 2001; Lósel -en prensa-; Marshall y Redondo -en prensa-), pero no cabe duda que estamos en los albores de una investigación más completa que extraiga conclusiones más firmes, Supervisión en la comunidad La litcramra ¿obre los efectos de la supervisión de los delin- sugiere, en general, que aquélla orientada a controlar a Jos delincuentes de riesgo moderado a alto, empleando estralegias efi- caces de rehabilitación, es efectiva en la reducción de la reinci- dencia (Gendrcan, Cullen y Bonta, 1994), En concreto, un estudio reciente de Gendrcau (1999) nos ayuda a comprender por dónde deberían ir los esfuerzos en este ámbito: después de revisar las mu- didas comunitarias aplicadas a 50.000 delincuentes, concluyó que las que incluían tratamientos cognitivo-conductuales dirigidos a modificar las necesidades criminógenas lograban reducir la reinci- dencia como promedio un 10% más que los grupos control. Apoyo público a la política de rehabilitación Los que se oponen a la rehabilitación asumen con frecuencia que el público prefiere que los delincuentes sean castigados, y no rehabilitados. Sin embargo, creemos que hay estudios que ponen en evidencia csta afirmación (Gendreau, 1999). En el futuro scrá valioso explorar en qué medida, si la gente está bien informada, apoya sin reservas una política netamente retributiva, o si está abierta a otras perspectivas donds la reparación del daño y otras estrategias de rehabilitación puedan tener un papel dominante, Comprender y superar la resistencia del delincueme a cambiar Finalmente, uno de los obstáculos centrales que tendremos que aprender a superar en el próximo futuro es el modo de motivar al sujeto para que cambic un estilo de vida antisocial consolidado, Aquellos delincuentes juveniles, por ejemplo, que no completan un tratamiento iniciado, se ajustan peor pusteriormente en la edad adulta y presentan mayores desajustes de personalidad (Kraemer, Salisbury y Spielman, 1998). No cabe duda que lograr que el sujeto comprenda el efecto noci- vo de sus netos (superando las distorsiones cognitivas) y que aban- done sus estrategias de manipulación hacia los profesionales (en los delincuentes experimentados) constituye todo un desafío para los operadores del sistema de rehabilitación (Elliot y Walters, 1991) Agradecimientos Esta investigación ha sido financiada con una Beca de la Fun- dación Séneca de la C.A. Región de Murcia (N* Proyecto PB/34/F5/99) fueron incluidas en el meta-análisis) Andrews, D.A., Ziager, L: Hoge. R-D., Bonta, J., Gendreau, P y Cullen, ET. (1990). Docs correctional treatment work? A clinically relevant and psychalogically informed metianalysis, Criminology, 28, 369-404, LOS PROGRAMAS PSICOLÓGICOS COM DELINCUENTES Y SU EFECIIVIDAD: LA SITUACIÓN EUROPEA 173 Quinsey, VT.., Harris, G.T.. Rice, M.E,, y Cormier, C.A. (1998). Vlalent of- Jenders. Appraising and managing risk. Washington: American Psy- ehologícal Association. 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