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El incremento de la producción de residuos sólidos urbanos (RSU) Está directamente relacionado con el aumento poblacional y el estilo de vida actual, los cuales definen, por lo general, un mayor consumo de bienes y servicios (Giusti, 2009). Esta tendencia hace necesario prestar gran atención a los temas relacionados con la recolección, manejo y disposición final de los residuos. En este sentido, uno de los temas más relevantes es el que tiene que ver con su adecuado confinamiento, con la finalidad de evitar que los sitios en los que se depositan los RSU se conviertan en focos de contaminación o infección, y se asegure que no serán dispersados (Semarnat, 2006; Regadío, 2015). Entre los factores de riesgo que deben considerarse se encuentran: Generación de biogases Los sitios de confinamiento de RSU son importantes generadores de biogases, algunos de los cuales también son gases de efecto invernadero (GEI). Los que se producen en mayor proporción son el metano (CH4) y el bióxido de carbono (CO2), mientras que los que se producen en cantidades muy pequeñas son el nitrógeno (N2), sulfuro de hidrógeno (H2S), hidrógeno (H2) y oxígeno (O2), y en cantidades traza, monóxido de carbono (CO), amoniaco (NH3), hidrocarburos aromáticos y cíclicos y un grupo de gases conocidos como compuestos orgánicos volátiles (COV). Todos ellos generan problemas ambientales de diversa índole, que van desde olores desagradables hasta la contribución al aumento de la temperatura global. Además, varios de esos gases (por ejemplo, el NH4, el CO y el CO2) tienen un efecto directo nocivo sobre la salud humana (Kiss y Encarnación, 2006). Liberación de sustancias agotadoras de ozono (SAO) Las sustancias agotadoras de ozono (SAO) son compuestos que afectan la capa de ozono y contribuyen a su destrucción; entre ellos se encuentran los clorofluorocarbonos (CFC), hidroclorofluorocarbonos (HCFC), hidrofluorocarbonos (HFC) y los halones, por mencionar
Un problema en rápido aumento (Desechos electrónicos) Los volúmenes de aparatos eléctricos y electrónicos desechados se están incrementando en todo el mundo. De acuerdo con la Alianza Mundial para las Estadísticas de Residuos Electrónicos, crecieron un 21% en los cinco años anteriores a 2019, cuando se generaron aproximadamente 53,6 millones de toneladas de estos desechos. A modo de comparación, el peso de los desechos electrónicos generados el pasado año equivale al de 350 cruceros que, puestos en una línea recta, alcanzarían los 125 km. Por desgracia, se prevé que este volumen continúe aumentando debido al alza del uso de ordenadores, teléfonos móviles y otros aparatos electrónicos de obsolescencia rápida. De acuerdo con las estimaciones más recientes de la citada Alianza, solamente el 17,4% de los desechos electrónicos generados en 2019 llegó a instalaciones reguladas de tratamiento y reciclaje, mientras que el resto se eliminó de forma ilegal, sobre todo en los países de ingresos medianos y bajos, donde son reciclados por trabajadores de sectores no regulados. La recogida y el reciclaje correctos de los aparatos eléctricos y electrónicos desechados son fundamentales para proteger el medio ambiente y reducir las emisiones perjudiciales para el clima. La Alianza Mundial para las Estadísticas de Residuos Electrónicos ha señalado que, gracias a que el 17,4% de los desechos electrónicos generados en 2019 se recogieron y reciclaron correctamente, se evitó liberar al medio ambiente 15 millones de toneladas de equivalentes de dióxido de carbono. En el informe Niños y vertederos de desechos electrónicos se pide a los exportadores, los importadores y los gobiernos que adopten medidas eficaces y vinculantes para que estos residuos se eliminen sin perjudicar el medio ambiente y la salud y la seguridad de los trabajadores, sus familiares y sus comunidades; que estudien la exposición a estos desechos y sus efectos en la salud; que faciliten una mejor reutilización de los materiales, y que fomenten la fabricación de equipos electrónicos y eléctricos de mayor durabilidad. En el informe se pide también que el sector de la salud, en todo el mundo, actúe con el fin de reducir los efectos deletéreos para la salud de los desechos electrónicos aumentando la
capacidad para diagnosticar, controlar y prevenir la exposición de los niños y las mujeres a sustancias tóxicas; concienciando sobre las ventajas añadidas de reciclar de forma más responsable; trabajando con las comunidades afectadas; y procurando que se mejoren la investigación sanitaria y los datos sobre los riesgos para la salud a los que se enfrentan los trabajadores del sector no regulado de tratamiento de estos desechos. La Dra. María Neira, directora del Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS, señala: «Los niños y los adolescentes tienen derecho a crecer y aprender en un entorno saludable, y no cabe duda de que la exposición a los aparatos eléctricos y electrónicos desechados y a sus numerosos componentes tóxicos afecta a ese derecho. El sector de la salud puede contribuir a combatir este problema tomando la iniciativa y divulgando prácticas correctas, realizando estudios, explicando la problemática a los responsables políticos, movilizando a las comunidades e implicando a otros sectores para exigir que la preocupación por la salud sea uno de los elementos principales de las políticas de gestión de esos desechos». Una parte importante de los aparatos eléctricos y electrónicos desechados cada año se exporta desde los países de altos ingresos a los de ingresos medianos y bajos, donde no siempre existen normas o, de haberlas, donde se suelen aplicar insuficientemente. En estos países, dichos desechos se desmontan, reciclan y reacondicionan en lugares donde no hay infraestructuras adecuadas, no se ofrece formación y, de existir, las medidas de protección de la salud y el medio ambiente se aplican poco. Como consecuencia de ello, las personas que los reciclan, sus familiares y sus comunidades corren un riesgo elevado de sufrir de efectos adversos para la salud. Los objetivos de la iniciativa que la OMS puso en marcha en 2013 para proteger la salud de los niños contra la exposición a los residuos electrónicos y eléctricos son dar más acceso a las pruebas y los conocimientos disponibles, sensibilizar sobre los efectos de los desechos electrónicos en la salud, mejorar la capacidad del sector de la salud para gestionar y prevenir los riesgos, promover políticas de gestión de los desechos electrónicos que protejan mejor la salud de los niños, hacer un seguimiento de los progresos logrados
¿Cuánta basura se produce en la ciudad de México? Históricamente, el primer problema que plantean los residuos ha sido el de su eliminación, no el de su reciclaje, recuperación y reutilización, como sería lógico pensar si razonáramos desde el punto de vista ecológico. Hasta hoy, la solución que la sociedad da al problema de la basura es bastante primitiva: apartarlos de su vista, arrojándolos o enterrarlos para ocultar el problema. La solución más “socorrida” fue la de arrojarlos a las afueras de la ciudad, en tiraderos al aire libre, que con el crecimiento urbano iban quedando dentro del perímetro de estos para volverse a desplazar hacía afuera. En el caso de la ciudad de México, estos tiraderos eran recubiertos de tierra y lotificados; la colonia Del Valle, al sur del Distrito Federal, en otras épocas fue un basurero de la ciudad. (Palacios.2004) De todo el mundo, México con sus más de 30 millones 733 mil toneladas al año – 84 mil 200 toneladas diarias- ocupa en el año 2000, el décimo lugar entre los países que más basura generan en el mundo. Estados Unidos ocupa el primero. (Noticieros Televisa.2003) Si bien esta basura no es ni la mitad de lo que se genera en Estados Unidos y Europa, con estos volúmenes no controlados se podría estar llenando por dos semanas, hasta el borde, el Estadio Azteca. La basura generada en el país se distribuye de la siguiente manera: 31%, residuos alimenticios; 14.2%, papeles y cartón; 9.8%, desechos de jardinería; 6.6%, vidrio; 5.8% plástico y; 32.6%, otros residuos no especificados. (La Jornada.2001) Del total de la basura obtenida, sólo el 77% de los residuos se recolecta oportunamente, y de éstos, únicamente 50% se dispone o recicla de manera segura, el resto - 57 mil toneladas diarias de basura en todo el país- queda abandonada a cielo abierto en cañadas, caminos, lotes baldíos y cuerpos de agua, así como en tiraderos clandestinos. El 53% de la basura se dispone en rellenos sanitarios y tiraderos controlados ya que existe un déficit del 68% en infraestructura moderna y adecuada para la separación, recolección, transporte, tratamiento, reciclaje y disposición final segura de residuos municipales. (Semarnat.2004) Día a día aumenta la generación de desechos, ya sean gaseosos, sólidos y líquidos. Esto se debe a la explosión demográfica, el desarrollo económico y al crecimiento de los grandes centros urbanos, aunque esto puede variar de acuerdo con la zona de la ciudad que se trate, dependiendo tanto de los patrones de consumo de los habitantes como de las actividades comerciales o industriales que se realicen. Por regiones, la zona centro con el
Distrito Federal genera 62% del total de los residuos del país. En cuanto al tipo de materiales que componen los desechos hay un cambio sustancial: hace medio siglo, 5% de la basura era material no biodegradable, y en la actualidad estos representan 50%. Datos oficiales afirman que en 1997 la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM)2 generaba 20 mil 166 toneladas de residuos sólidos, 11 mil 140 en el Distrito Federal y 9 mil 26 en los municipios metropolitanos del Estado de México, que corresponden a 1.04 kilogramos por habitante cada día. Los desechos 2 En la Zona Metropolitana del Valle de México habitan más de 19 millones de habitantes en una superficie menor a tres mil quinientos kilómetros cuadrados de los cuales 115 km2 corresponden al área urbana. La Zona Metropolitana del Valle de México se divide en dos principales sectores el Distrito Federal, con 1 500 km2 y la zona conurbada con 1 728 km2. estaban divididos de la siguiente manera: 40% era orgánica, 15% papel, 4% cartón, 8% vidrio, el 3% de la basura son pañales desechables y el resto es plástico, lámina, aluminio, loza, madera, cuero, trapo y chácharas. Para recolectar esa enorme cantidad de basura se requería de la participación de 20 mil trabajadores entre barrenderos, choferes y ayudantes que limpian con mil 727 vehículos y 193 tractocamiones los 17 mil kilómetros de vías. (Álvarez.2000) En ese año, el Distrito Federal generó cerca de 4 millones 222 mil 366 toneladas de residuos, con una producción de basura por persona de 1 .3 kilogramos al día. Los desperdicios domiciliarios representaban la principal fuente de generación de basura con el 48.13% del volumen total y los comerciales4, servicios5, especiales6 y otros7 participaban con el 51.87%. Las más de 11 mil toneladas eran transportadas a dos sitios de disposición final después de pasar por 13 estaciones de transferencia. (JICA/GDF.1999) Se afirmaba que la ciudad de México generaba en dos días 22 mil 840 toneladas de basura, equivalentes al peso total de la torre Latinoamericana.
Causas de la acumulación de residuos.
Veterinaria, la acumulación de residuos puede llevar a un incremento de las especies depredadoras (hienas, perros salvajes, en tierra, y tiburones, si se vierten en el mar). NOTICIA. - La Ciudad de México no sabe qué hacer con su basura.
México - 07 SEPT 2016 - 18:4 9 CDT Los habitantes de la Ciudad de México viven en un ambiente insalubre, no sólo por la contaminación del aire, sino también por el deficiente manejo que sus autoridades dan a la basura. Cada día, los capitalinos generan 12.000 toneladas de desechos que siguen un largo trayecto hasta su disposición final, dejando en el camino una estela tóxica en el aire y el suelo. Tras el cierre de su único relleno sanitario, la capital separa sus residuos en la vía pública sin ninguna precaución, afectando la salud de los ciudadanos y los trabajadores de limpia, quienes, además, laboran en condiciones inadmisibles, muchos de ellos sin pago. Esta bomba de tiempo ha llegado hasta la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad, que la investigó y denunció en una recomendación, mientras el Gobierno local guarda silencio. Un trabajador de limpia colecta basura en la Ciudad de Mé xico.NOTIMEX
Los ingresos de estos trabajadores dependen del mínimo salario que les paga el Gobierno capitalino: entre 2.000 y 4.000 pesos (de 100 a 200 dólares) en el caso de los trabajadores formales, pero también hay un importante número de voluntarios, que viven sólo de los residuos y eventuales donaciones de la ciudadanía. Cada camión recolector lleva colgando una lata o cubo para que los vecinos les depositen propinas por llevarse su basura, pero lo que llegan a reunir es muy poco: apenas 30 o 40 pesos (unos dos dólares) durante todo el día, para cuatro o cinco trabajadores por camión, según relata el recolector Fernando, quien viaja acompañado de su hijo y dos voluntarios. “El personal no cuenta con condiciones de higiene y seguridad, ya que no les proporciona la ropa adecuada para desempeñar sus funciones: botas, guantes, fajas, impermeable, casco, lentes, casaca, chamarra y cubrebocas; cuando se requiere su traslado, estos se realizan sobre los residuos sólidos urbanos que han recolectado, de forma completamente insegura e insalubre”, señala la recomendación del organismo. Los voluntarios son el grupo más vulnerable de esos trabajadores, ya que laboran sin un pago y sin seguridad social que los proteja en caso de accidente o enfermedad, pero los gobiernos delegacionales sí les imponen horarios y rutas de trabajo, sin reconocerlos como trabajadores formales de limpia. “A veces nosotros acabamos poniendo de nuestra bolsa para arreglar el camión cuando se descompone, porque si no, no podemos seguir trabajando”, cuenta Fernando, quien recoge basura en la zona Centro de la ciudad. Su camión tiene 20 años de antigüedad, igual que la mayoría de las unidades recolectoras: las más nuevas son de modelo 2003 a 2013, mientras las más antiguas fueron fabricadas en la década de los 70. Producción imparable
Este programa atrae cada mes a 2.500 ciudadanos que arrastran enormes bolsas de basura hasta el centro de acopio - generalmente un bosque o parque de la ciudad-, según la secretaria Tanya Müller. Hasta mayo pasado, el Mercado de Trueque y el Reciclatrón – programa de acopio de residuos electrónicos sin intercambio- han recopilado 1. toneladas de desechos que ya no llegaron a los depósitos, sino que serán reutilizados, según cifras del Gobierno. Los ciudadanos se volvieron 'pepenadores' (recolectores de basura). Estas iniciativas han aligerado la carga en la cadena de tratamiento, pero la parte más pesada permanece: 43% de los desechos generados en la ciudad son orgánicos, son los que provocan la contaminación y no son reutilizables. Además, contaminan al resto de los materiales cuando no se separan, y de las 12.000 toneladas de basura generadas por día, solo 300 se reciclan. El Gobierno local no respondió a la solicitud de este diario para exponer su postura frente al tema.
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