Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


Psicología del desarrollo, Resúmenes de Psicología

Resumen completo de Psicología del Desarrollo. Material universitario que abarca conceptos clave como psicología evolutiva, modelos teóricos (mecanicista y organicista) y autores fundamentales: Freud, Piaget, Vigotski y Stern. Incluye desarrollo infantil desde el nacimiento: crecimiento, maduración, funciones del recién nacido, reflejos y periodo neonatal. Se trabajan temas como construcción de la inteligencia (asimilación y acomodación), estadios del desarrollo (Piaget), mundo interpersonal del bebé, parentalidad y constelación maternal. También aborda el primer año de vida según Spitz y teoría del apego. Ideal para parciales y finales por su lenguaje claro, organizado por unidades y con explicaciones simples.

Tipo: Resúmenes

2025/2026

A la venta desde 05/04/2026

jessica-taborda-4
jessica-taborda-4 🇦🇷

5 documentos

1 / 23

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
UNIDAD I
Pizzo “El niño como objeto de estudio de distintos modelos teóricos. Una introducción
al trabajo de la psicología evolutiva: niñez”
Psicología evolutiva y psicología del desarrollo
La psicología evolutiva se puede entender de dos formas. Por un lado, estudia y describe cómo
se comportan las personas en diferentes edades, especialmente los niños; a esto se le llama
“psicología del niño”. Por otro lado, busca descubrir leyes generales que expliquen los cambios en
el comportamiento a lo largo de la vida; en este sentido también se la llama psicología del desarrollo.
Esta distinción ayuda a organizar los distintos enfoques teóricos y a elegir técnicas o intervenciones
adecuadas para estudiar o acompañar el desarrollo infantil.
El niño como objeto de estudio
La noción de “niño” no siempre existió. En la Edad Media no se diferenciaba la infancia de la
adultez: se esperaba que los niños se comportaran como adultos. La idea moderna de infancia
empezó a construirse en el siglo XVII, con cambios sociales y culturales.
Philippe Aries mostró que en la Edad Media no se reconocían las etapas del desarrollo entre el
niño y el adulto, ya que se pretendía que el infante debía tener los mismos comportamientos que el
adulto.
Charles Darwin fue el pionero en diferenciar al niño con el adulto, a partir de las observaciones
con sus hijos y describiendo sus comportamientos, marcando un método para estudiar el desarrollo
de manera científica.
Rousseau reconoció la infancia como una etapa con intereses propios y propuso que la
educación debía respetar la naturaleza del niño.
En 1870, la escolarización obligatoria en Estados Unidos y luego en Argentina formalizó la
diferenciación cultural del niño, aunque también generó conflictos cuando el niño no se sentía
cómodo con las normas escolares.
Al principio, el estudio del niño fue descriptivo, que consolidaron a la psicología del niño como
disciplina. Los intereses y planteos de distintos investigadores llevaron a la elaboración de teorías
que buscaban explicar distintas dimensiones del desarrollo infantil.
Modelos teóricos
Un modelo es una representación de la realidad que nos ayuda a entenderla. Hay dos grandes
modelos en psicología evolutiva, que sirven para explicar los cambios de comportamientos en el
tiempo:
1. Mecanicista: Ve al niño como una máquina; describe el desarrollo, pero no busca explicar
profundamente los fenómenos.
2. Organicista: Ve al niño como un organismo vivo; busca explicar los procesos, aunque no
todo puede ser explicado.
A partir de estos modelos surgen teorías psicológicas importantes, que, aunque son científicas, no
toman al niño como centro de explicación directa, sino que estudian cómo los hechos anteriores
influyen en su desarrollo:
Freud (psicoanálisis): Estudia la infancia a partir de la experiencia pasada. Sostiene que las
primeras experiencias, especialmente las ligadas al placer, influyen en la conducta adulta. Fue uno
de los primeros en usar el método genético en psicología.
Vigotski: Destaca el papel del contexto social y cultural en el desarrollo cognitivo y social del niño.
Piaget: Se enfoca en cómo se desarrolla la inteligencia y el conocimiento, estudiando los procesos
mentales para entender cómo comprendemos la realidad.
pf3
pf4
pf5
pf8
pf9
pfa
pfd
pfe
pff
pf12
pf13
pf14
pf15
pf16
pf17

Vista previa parcial del texto

¡Descarga Psicología del desarrollo y más Resúmenes en PDF de Psicología solo en Docsity!

UNIDAD I

Pizzo “El niño como objeto de estudio de distintos modelos teóricos. Una introducción

al trabajo de la psicología evolutiva: niñez”

Psicología evolutiva y psicología del desarrollo La psicología evolutiva se puede entender de dos formas. Por un lado, estudia y describe cómo se comportan las personas en diferentes edades, especialmente los niños; a esto se le llama “psicología del niño”. Por otro lado, busca descubrir leyes generales que expliquen los cambios en el comportamiento a lo largo de la vida; en este sentido también se la llama psicología del desarrollo. Esta distinción ayuda a organizar los distintos enfoques teóricos y a elegir técnicas o intervenciones adecuadas para estudiar o acompañar el desarrollo infantil. El niño como objeto de estudio La noción de “niño” no siempre existió. En la Edad Media no se diferenciaba la infancia de la adultez: se esperaba que los niños se comportaran como adultos. La idea moderna de infancia empezó a construirse en el siglo XVII, con cambios sociales y culturales. Philippe Aries mostró que en la Edad Media no se reconocían las etapas del desarrollo entre el niño y el adulto, ya que se pretendía que el infante debía tener los mismos comportamientos que el adulto. Charles Darwin fue el pionero en diferenciar al niño con el adulto, a partir de las observaciones con sus hijos y describiendo sus comportamientos, marcando un método para estudiar el desarrollo de manera científica. Rousseau reconoció la infancia como una etapa con intereses propios y propuso que la educación debía respetar la naturaleza del niño. En 1870, la escolarización obligatoria en Estados Unidos y luego en Argentina formalizó la diferenciación cultural del niño, aunque también generó conflictos cuando el niño no se sentía cómodo con las normas escolares. Al principio, el estudio del niño fue descriptivo, que consolidaron a la psicología del niño como disciplina. Los intereses y planteos de distintos investigadores llevaron a la elaboración de teorías que buscaban explicar distintas dimensiones del desarrollo infantil. Modelos teóricos Un modelo es una representación de la realidad que nos ayuda a entenderla. Hay dos grandes modelos en psicología evolutiva, que sirven para explicar los cambios de comportamientos en el tiempo:

1. Mecanicista: Ve al niño como una máquina; describe el desarrollo, pero no busca explicar profundamente los fenómenos. 2. Organicista: Ve al niño como un organismo vivo; busca explicar los procesos, aunque no todo puede ser explicado. A partir de estos modelos surgen teorías psicológicas importantes, que, aunque son científicas, no toman al niño como centro de explicación directa, sino que estudian cómo los hechos anteriores influyen en su desarrollo: Freud (psicoanálisis): Estudia la infancia a partir de la experiencia pasada. Sostiene que las primeras experiencias, especialmente las ligadas al placer, influyen en la conducta adulta. Fue uno de los primeros en usar el método genético en psicología. Vigotski: Destaca el papel del contexto social y cultural en el desarrollo cognitivo y social del niño. Piaget: Se enfoca en cómo se desarrolla la inteligencia y el conocimiento, estudiando los procesos mentales para entender cómo comprendemos la realidad.

Bozzalla “Abordaje psicomotor del recién nacido”

Cuando hablamos de los cambios en un bebé, vemos que no solo crece físicamente, sino que también cambia su manera de comunicarse, de relacionarse y de interactuar con el medio. En la vida cotidiana solemos decir “cómo creció” refiriéndonos a todo eso junto, pero en psicología evolutiva es importante diferenciar algunos términos: crecimiento, maduración y desarrollo. ● Crecimiento: son los cambios cuantitativos, por ejemplo, el aumento de peso o de tamaño. ● Maduración: son cambios cualitativos en el sistema nervioso y en el cuerpo que permiten nuevas conductas. Por ejemplo, los circuitos neuromusculares que necesitan tiempo para estar listos. ● Desarrollo: es un concepto más amplio, que incluye tanto el crecimiento como la maduración, pero siempre en interacción con el medio social. Es decir, depende de la estimulación, del vínculo con los otros y del contexto. Un ejemplo: un bebé de seis meses, aunque reciba mucha estimulación, no va a poder caminar porque todavía no tiene la maduración necesaria. Pero también puede pasar que un niño de 14 meses, teniendo la maduración suficiente, no camine todavía porque influyen factores socioafectivos. Por eso, el desarrollo siempre depende de la calidad y la cantidad de estímulos que el niño recibe en su ambiente. Incluso situaciones como la sordera o la ceguera muestran cómo la falta de ciertos estímulos sensoriales modifica el proceso de maduración.

Biotti “Algunas problemáticas básicas de la psicología del desarrollo. Características

del período neonatal”

El desarrollo humano empieza antes del nacimiento, porque desde el embarazo ya intervienen factores biológicos, culturales y psíquicos. Aun así, podemos tomar el nacimiento como un punto de partida para pensar en el desarrollo: es a la vez un final de un proceso (gestación) y el inicio de otro (vida fuera del útero). Además, el desarrollo no ocurre al azar, sino que sigue leyes y principios que marcan cambios ordenados y progresivos. Estos principios ayudan a los psicólogos a evaluar cómo evoluciona el niño, más allá de lo biológico. Leyes o principios del desarrollo

  1. Diferenciación: el desarrollo avanza de lo simple a lo complejo, de lo general a lo específico. Esto se aplica también en lo psicológico. Por ejemplo, en el recién nacido las conductas son indiferenciadas: al principio el bebé llora siempre igual y con todo el cuerpo. Con el tiempo, sus movimientos se vuelven más especializados y los llantos se diferencian: uno para el hambre, otro para el dolor, etc.
  2. Subordinación funcional: significa que una función parcial va a una función total. Es decir, varios movimientos u órganos que trabajan por separado se coordinan en una sola acción. Por ejemplo, en el feto, el hígado, el páncreas y el estómago funcionan sin relacionarse entre sí, pero una vez nacido, estas estructuras se integran (subordinan) dando lugar a la función de digestión.
  3. Direcciones del crecimiento: las direcciones del crecimiento son… Céfalo-caudal (cabeza-cola): se refiere a que el crecimiento se continua en dirección hacia abajo del cuerpo, con la extremidad cefálica tomando prioridad sobre la extremidad caudal. Próximo-distal: se refiere a que el desarrollo se continua de lo cercano a lo lejano, por fuera del eje central del cuerpo y hacia las extremidades.
  4. Crecimiento asincrónico: las partes y sistemas del organismo no se desarrollan de manera pareja ni al mismo tiempo, sino que lo hacen en tiempos diferentes. Por ejemplo, en la etapa preescolar las piernas crecen más rápido que el resto del cuerpo y cambian las proporciones.
  • El olfato: este también se encuentra presente y desarrollado en el nacimiento. Luego de unos días ya puede reconocer el olor de su madre, y cualquier cosa que tenga ese olor lo relajara y calmara.
  • El tacto: el tacto es muy importante, el contacto con la madre y otras personas no solo lo calma, sino que también favorece su desarrollo neurológico. Por eso, la estimulación táctil en los primeros meses es fundamental. “Todo esto da cuenta que, desde la vida intrauterina, nuestros sistemas sensoriales ya están funcionando. Al nacer, estos sistemas continúan desarrollándose y ajustándose al nuevo ambiente fuera del útero, donde los estímulos son mucho más variados y diferentes. Así, el funcionamiento sensorial que empieza antes del nacimiento se va perfeccionando en los primeros momentos del periodo neonatal.” Funciones motrices Las funciones motrices que observamos en los adultos son producto de un largo proceso que comienza en el periodo prenatal. Las funciones motrices comprenden la motilidad pasiva y activa; el tono activo, pasivo y postural. Van a aparecer los movimientos de tipo reflejo y durante los últimos 3 meses de gestación aparece el tono muscular. Motilidad pasiva: cuando hablamos de motilidad pasiva, nos referimos al tono muscular, es decir, al estado de tensión constante de nuestros músculos, que se da de manera refleja. Esta tensión cumple la función de ajustar la postura y preparar al cuerpo para moverse. El tono muscular tiene tres propiedades principales:
  1. Extensibilidad: es la capacidad de un músculo o grupo muscular de estirarse. Por ejemplo, cuando inclinamos el tronco hacia un lado, buscando que el hombro toque la cadera correspondiente.
  2. Pasividad: se observa cuando movemos una articulación sin que la persona haga un esfuerzo. Por ejemplo, si un niño está sentado en el borde de la mesa y balanceamos suavemente sus piernas.
  3. Consistencia: es cómo se siente el músculo al tacto, su resistencia o firmeza. Se nota cuando se palpan los músculos y sentimos si están duros, blandos o “bamboleantes”. Dentro de esto, existen dos situaciones particulares:
  4. Hipotonía: cuando hay demasiada pasividad, los músculos están flojos.
  5. Hipertonía: cuando hay demasiada rigidez, los músculos están muy tensos. Motilidad activa: se refiere a los movimientos del bebé, que pueden ser espontáneos o reflejos. Actividad espontánea: son movimientos que el bebé hace sin que algo los provoque, simplemente ocurren. Por ejemplo, cuando un recién nacido está despierto, mueve y estira sus brazos y piernas. Estos movimientos parecen “libres” o espontáneos. Actividad refleja: son movimientos automáticos que el bebé hace en respuesta a un estímulo específico. Son heredados y ayudan a que el bebé se adapte al entorno. Los reflejos se dividen en:
  6. Reflejos permanentes: son los que acompañan a la persona toda la vida, como estornudar, bostezar o tener hipo.
  7. Reflejos arcaicos: aparecen al nacer y desaparecen entre los 2 y 6 meses. Se usan para evaluar si el sistema nervioso del recién nacido funciona correctamente. Por ejemplo, el reflejo de succión o el reflejo de prensión. Ellos son:
  • Reflejo de Moro o de brazos en cruz: Aparece ante ruidos fuertes o cuando el bebé pierde el apoyo de su cuerpo. El bebé extiende los brazos y luego los junta, como abrazando el aire. Este reflejo suele desaparecer entre el segundo y tercer mes de vida.
  • Reflejo de grasping o presión palmar: Cuando tocamos la palma de la mano del bebé, este cierra los dedos como si quisiera agarrar algo. Aparece al nacer y desaparece entre los 2 y 3 meses. Si no desaparece, puede indicar un problema y dificulta el desarrollo de la capacidad voluntaria de agarrar objetos.
  • Reflejo tónico cervical: Cuando el bebé está acostado y gira la cabeza hacia un lado, el brazo del mismo lado se extiende y el contrario se flexiona, como si formara una “posición de esgrima”. Este reflejo desaparece en los primeros seis meses y ayuda al bebé a orientarse hacia los objetos que ve.
  • Reflejo de marcha automática: Si sostenemos al bebé en posición vertical, apoyando sus pies sobre una superficie, realiza movimientos que parecen pasos de forma automática. Desaparece entre los 2 y 3 meses y prepara el aprendizaje de la marcha voluntaria.
  • Reflejo de incurvación del tronco o reflejo de Galant: Al estimular la piel a un lado de la columna mientras el bebé está boca abajo, su cadera se mueve hacia el lado estimulado y el tronco rota ligeramente. Desaparece entre los 2 y 6 meses y tiene relación con el desarrollo motor y el equilibrio.
  • Reflejo de Babinski: Al estimular la planta del pie, los dedos se abren hacia arriba.
  • Reflejo de ojos de muñeca japonesa: Los ojos del bebé tienden a mirar hacia arriba cuando está acostado.
  • Reflejo de natación: Cuando se coloca al bebé en el agua, bloquea la respiración y hace movimientos como si nadara. Esto recuerda la vida intrauterina en el líquido amniótico y desaparece con el tiempo. En los recién nacidos hay un grupo de reflejos muy importantes que se llaman reflejos de supervivencia, porque ayudan al bebé a adaptarse y mantenerse vivo. Dentro de estos tenemos los reflejos orales, que están relacionados con la alimentación:
  • Reflejo de búsqueda: cuando algo toca la mejilla del bebé, él gira la cabeza y abre la boca para buscar el pecho o el biberón. Esto le ayuda a alimentarse.
  • Reflejo de succión: cualquier objeto que toque la boca del bebé provoca que succione. Esto es posible gracias al trabajo de la lengua, la mandíbula y las mejillas, y más adelante este patrón se puede hacer de manera voluntaria.
  • Reflejo de deglución: cuando el bebé tiene comida en la boca, automáticamente la traga. Esto permite que pueda alimentarse sin problemas. Además de los reflejos orales, hay otros reflejos de supervivencia importantes:
  • Reflejo de respiración: esencial para que el bebé pueda respirar al pasar del líquido amniótico al aire. Se manifiesta como un patrón de inspiración y expiración constante.
  • Reflejo palpebral: sirve para proteger los ojos. Cuando hay una luz muy intensa o un objeto se acerca a los ojos, el bebé cierra los párpados automáticamente.

Stern “El mundo Interpersonal”. Cap. 2 “Perspectivas y enfoques de la infancia” (Pág.

29 a 56).

“El mundo interpersonal” de Stern. La idea principal es cómo entendemos a los infantes y cómo la psicología los estudia, más allá de lo que la sociedad suele pensar. Desde el sentido común, muchas veces se ve al infante como un niño feliz que juega y que no tiene problemas. Se cree que no puede pensar, elegir ni tomar decisiones. La psicología desnaturaliza esta visión: muestra que los niños sí tienen experiencias complejas y pueden relacionarse con los demás de maneras importantes. Stern propone dos enfoques para entender al infante:

  • Infante observado: se estudia en el presente. Como aún no tiene palabra ni puede expresar coherentemente lo que siente, el niño comunica sus experiencias a través del juego, los dibujos o sus acciones. El observador captura esas expresiones y a partir de ellas puede comprender al niño.
  • Infante clínico: este infante se construye a partir de relatos de adultos sobre su infancia. El terapeuta toma estos recuerdos, los analiza y los reconstruye junto con el paciente. No importa tanto si los recuerdos son exactamente reales, sino la importancia que tienen para la persona.

Desde lo psicoanalítico: se articulan estos aspectos con la estructura psíquica del sujeto. Antecedentes psicoanalíticos Freud pensaba que el complejo de Edipo organiza estas relaciones y Lacan agregaba que los conflictos familiares también estructuran la vida psíquica. Resalta que la familia no es solo biológica, sino también cultural.

  1. Experiencia de la parentalidad : se centra en lo subjetivo, en lo que cada persona vive consciente e inconscientemente al convertirse en madre o padre y cumplir esos roles. Se organiza en dos ejes:
    1. El deseo de tener niños: intenta explicar que lleva a las personas a tener hijos. Para Freud, surge del amor narcisista: se ama en los hijos lo que uno fue o lo que perdió. También se vincula a la resolución del Edipo: La niña desplaza el deseo de pene hacia el deseo de hijo con el padre, pero lo posterga hacia un compañero futuro. El niño renuncia al deseo incestuoso hacia la madre (por miedo a la castración) y lo desplaza a una futura pareja femenina.
    2. Transición hacia la parentalidad (parentificación): se designan los procesos psíquicos que tienen lugar en un individuo que se convierte en padre o madre. Distintos autores lo explican: Deutsch considera que, durante el embarazo, la madre inviste al hijo como parte de sí misma y como objeto externo hacia el que proyecta tanto amor como agresividad (ligados a su relación con su propia madre). Winnicott describe la preocupación materna primaria, un estado psíquico especial durante el embarazo y las primeras semanas del bebé. Implica un repliegue narcisista que le permite a la madre adaptarse a las necesidades del hijo. Stern propone la constelación de la maternidad, una reorganización del psiquismo de la mujer en el embarazo. Incluye fantasías, miedos y deseos, y se articula en tres discursos: 1.el de la madre con su propia madre 2.el de la madre consigo misma 3.el de la madre con su hijo. Stern denomina a este triple discurso la trilogía de la maternidad. También destaca la influencia de los ideales y mandatos culturales sobre la maternidad.
  2. Práctica de la parentalidad : se refiere a todas las tareas cotidianas que los padres realizan con y para sus hijos. No se trata solo de cubrir necesidades físicas, como alimentarlos o cuidarlos para que estén protegidos, sino también de brindar apoyo emocional, sostén afectivo y contención. Tanto el padre como la madre cumplen un rol importante en estas funciones, que son parte del mundo de los cuidados parentales. El éxito de la parentalidad depende de un equilibrio entre varios aspectos: Por un lado, está la forma en que los padres invisten al niño, tanto desde un lugar narcisista, es decir, proyectando sus deseos y expectativas, como desde un lugar objetal, reconociéndolo como un ser independiente con su propia subjetividad. Por otro lado, también es importante el equilibrio dentro de la pareja, donde ambos invisten afectivamente tanto en su vínculo de pareja (lo conyugal) como en su función de padres (lo parental). En síntesis, se trata de poder articular de manera saludable el rol materno y el rol paterno, sin que uno anule al otro, y manteniendo un balance entre el amor hacia el hijo y el sostén del vínculo de pareja. En resumen La parentalidad es un proceso complejo que involucra tanto a los adultos como a los hijos. Convertirse en padre o madre no solo implica tener un hijo, sino también un cambio importante en la maduración de la personalidad. Es una etapa clave porque obliga a enfrentar diferencias: entre identidades, generaciones y sexos.

Estudiar la parentalidad es importante porque nos ayuda a entender mejor cómo se transmiten ciertas cuestiones de una generación a otra, incluso en relación con las enfermedades mentales. Un momento central en este camino es el pasaje de la conyugalidad a la parentalidad: no es lo mismo formar pareja que decidir traer hijos al mundo y educarlos. Este proceso nunca termina del todo, porque crecer psicológicamente es un esfuerzo constante. Lo particular de la parentalidad es que ubica al sujeto dentro de la cadena de generaciones, dándole el poder de transmitir vida y de dejar una marca en quienes vienen después.

Stern “La Constelación Maternal – Cap. XI: La constelación maternal”

Cuando Stern habla de la constelación maternal, se refiere a un estado psíquico especial en el que entra la madre después del nacimiento del bebé. Es una organización nueva, que cambia sus pensamientos, fantasías, temores, deseos y acciones. No dura para siempre: puede extenderse meses o años, pero mientras tanto se convierte en el eje principal de la vida psíquica de la madre. En ese período, la madre sale de la lógica del Edipo y entra en esta nueva constelación, que es transitoria. Esta constelación se organiza en torno a una tríada psíquica: la madre con su propia madre, la madre consigo misma y la madre con su bebé. Esa trilogía ocupa gran parte de su mundo mental y se convierte en el centro de su vida. Dentro de esta constelación, Stern identifica cuatro temas que conlleva a ideas, deseos, temores, recuerdos y razones que determinará o influenciará los sentimientos de la madre, sus acciones y otras conductas:

  1. Tema de la vida y el crecimiento: se refiere a si la madre puede mantener con vida al bebé, si puede hacer que crezca y se desarrolle. De ahí surgen preocupaciones típicas: acercarse varias veces al bebé dormido para ver si respira, sentir miedo a que no coma, que se deshidrate, que se caiga, o incluso temor inconsciente a dañarlo por descuido. También puede aparecer la angustia de que el niño viva pero no se desarrolle, o de no ser “suficientemente buena” y que otra persona deba reemplazarla.
  2. Tema de la relación primaria: se centra en el vínculo socio-afectivo de la madre con el bebé, especialmente en el primer año, antes de que el niño hable. Incluye el apego, la regulación de ritmos, la manera de sostenerlo, y las primeras formas de comunicación preverbal. La madre se pregunta si puede amarlo, si él la quiere, si realmente lo siente propio. Junto con esto surgen temores: sentirse incapaz, vacía, poco generosa o demasiado exigente. También aparecen las expectativas ligadas al “hijo ideal” y la preocupación por el desarrollo psíquico del bebé. 3. Tema de la matriz de apoyo: la madre necesita una red que la sostenga para poder cumplir con las otras funciones. Tradicionalmente, esta matriz estaba formada por mujeres de la familia: abuelas, tías, hermanas. Hoy, con la desaparición de la familia extensa, gran parte de esa función recae en la pareja. La matriz de apoyo cumple dos roles: uno físico y práctico (protegerla, ayudarla, liberarla de exigencias externas) y otro psicológico (acompañarla, valorarla, contenerla). Si falta este sostén, la función materna se ve en riesgo. También aquí aparecen temores: no lograr construir esa red, que el marido compita con el bebé por la atención, que se vaya o busque satisfacción afuera. 4. Tema de la reorganización de la identidad: ser madre implica un cambio en la identidad. La mujer debe transformarse: de hija a madre, de esposa a progenitora, de profesional a madre. Si no logra integrar estos cambios, las demás funciones de la constelación maternal quedan comprometidas. En síntesis, la constelación maternal es una reorganización psíquica única y transitoria que gira alrededor de estas cuatro preocupaciones: mantener al bebé vivo y hacerlo crecer, construir el vínculo afectivo primario, crear y sostener una matriz de apoyo, y reorganizar la propia identidad para poder ser madre.

UNIDAD III

El papel del yo

  • El yo es esa esfera de la psique que media entre las relaciones del interior y exterior.
  • Los sistemas psíquicos y aparatos del yo, sirven para el dominio y la defensa para realizar las descargar de las tensiones innecesarias.
  • El recién nacido no tiene yo.

López “El apego a lo largo del ciclo vital. Teoría del apego y relaciones afectivas”

Cuando nace un bebé, es muy indefenso y necesita la ayuda de otras personas para sobrevivir. Sin embargo, también está preparado para aprender y relacionarse: se interesa por las personas y los estímulos sociales, y esto le permite establecer vínculos afectivos importantes. El más importante en la primera infancia es el apego, que es el vínculo emocional que el niño desarrolla con una o varias personas de su familia. El apego tiene tres partes:

  1. Conductas de apego: son acciones del niño para acercarse o interactuar con sus figuras de apego, como buscar su cercanía o jugar con ellos.
  2. Representación mental: el niño se hace una idea de cómo son esas personas y qué puede esperar de ellas.
  3. Sentimientos: emociones cómo sentirse seguro con su presencia o ansioso cuando están ausentes. El apego cumple funciones muy importantes:
  • Adaptativas: ayudan a la supervivencia, manteniendo a los niños cerca de quienes los cuidan.
  • Emocionales: proporcionan seguridad, protección y recursos para desarrollarse emocional y socialmente. Cuando faltan estas figuras de apego, el niño se siente inseguro, desprotegido y en riesgo. Para que el apego cumpla su función, se manifiesta de cuatro formas:
  1. Buscar y mantenerse cerca de la figura de apego.
  2. Resistirse a separarse y mostrar malestar si ocurre la separación.
  3. Usar a la figura de apego como base segura para explorar el mundo.
  4. Buscar bienestar y apoyo emocional en la figura de apego. El apego en los primeros años de vida El desarrollo del apego en los bebés se entiende mejor considerando cuatro sistemas relacionales: dos están presentes desde el nacimiento y dos aparecen alrededor de los 6 meses. Sistemas presentes desde el nacimiento:
  • Sistema exploratorio: el bebé tiene curiosidad por el mundo físico y social. Toca, chupa y examina todo, sin miedo, y está alerta a estímulos nuevos. Son exploradores natos.
  • Sistema afiliativo: el bebé busca el contacto con otras personas y establece relaciones amigables, sin mostrar preferencia por alguien en particular. Este sistema estará activo toda la vida. Sistemas que aparecen hacia los 6 meses:
  • Sistema de apego: el bebé desarrolla una relación especial con sus cuidadores principales, buscando su proximidad y protección. Este vínculo regula cómo el niño explora el mundo y se relaciona con otros.
  • Sistema de miedo o cautela ante extraños: el bebé empieza a mostrar desconfianza hacia personas desconocidas, dependiendo de la seguridad que percibe de su cuidador. Este sistema ayuda a identificar posibles peligros.

Desde el nacimiento, los bebés prefieren estímulos sociales, como rostros y voces, y gradualmente aprenden a reconocer a sus cuidadores y a diferenciar entre conocidos y extraños, alrededor de los 3 a 5 meses. Entre los 6 y 12 meses, los bebés muestran claramente preferencia por sus figuras de apego, se angustian ante las separaciones y se alegran al reunirse. Su apego se consolida: buscan proximidad, usan al cuidador como base para explorar y muestran desconfianza hacia los desconocidos. A partir del primer año, el niño empieza a ganar independencia gracias a su desarrollo motor, verbal e intelectual. Puede separarse un poco de sus cuidadores, pero sigue necesitando su apoyo en situaciones de estrés, enfermedad o miedo. Las separaciones siguen siendo difíciles de comprender, por lo que la disponibilidad y la consistencia de los cuidadores son clave. Todas estas experiencias tempranas de apego forman un modelo interno de relaciones afectivas, que es una especie de “mapa” interno sobre cómo relacionarse con los demás. Este modelo guía cómo el niño interpretará las conductas de otros y organizará sus propias relaciones a lo largo de la vida. Diferencias individuales en la seguridad el apego Cuando hablamos de diferencias individuales en la seguridad del apego, nos referimos a que no todos los niños se vinculan con sus figuras de apego de la misma manera. Uno de los avances más importantes en la teoría del apego fue identificar distintos estilos o patrones de apego y entender por qué surgen. A partir de cómo el niño reacciona ante diversas situaciones, se pueden identificar diferentes tipos de apego. ● Apego seguro: Es el más común. Estos niños exploran activamente el entorno cuando la madre está presente, sienten cierta ansiedad al separarse, pero se calman con facilidad cuando ella vuelve, buscando contacto y proximidad. ● Apego ansioso-ambivalente: Estos chicos exploran poco o nada, se angustian mucho cuando la madre se va y, al volver, muestran conductas contradictorias: quieren acercarse pero al mismo tiempo se resisten, pueden enojarse y son difíciles de calmar. ● Apego ansioso-evitativ o: No muestran ansiedad al separarse, no muestran preferencia clara por la madre frente a un extraño y tienden a evitarla al reencontrarse, evitando contacto o incluso pasando de largo. ● Apego ansioso-desorganizado: Son niños desorientados: se acercan a la madre pero evitan la mirada, a veces buscan contacto y de repente huyen, muestran movimientos confusos o conductas repetitivas sin un objetivo claro. En resumen, estos patrones nos ayudan a entender cómo los niños manejan la separación y la cercanía con sus figuras de apego, y cómo esto influye en su desarrollo emocional y social.

Piaget “Estadios del desarrollo”

El desarrollo cognitivo, según Piaget, es un proceso que ocurre a lo largo del tiempo y sigue un orden específico. Esto significa dos cosas: primero, que el aprendizaje y la construcción del conocimiento requieren tiempo; no se puede acelerar. Segundo, que cada etapa depende de la anterior: para entender algo nuevo, necesitamos tener ciertos conocimientos previos. Por eso, el desarrollo intelectual sucede en forma escalonada, pasando por etapas o estadios que van aumentando en complejidad. Piaget distingue cuatro etapas:

1. Estadio sensorio-motriz (nacimiento a 2 años) Este período se caracteriza por la acción práctica. El bebé aprende explorando y coordinando movimientos con percepciones, es decir, a través de sus sentidos y su cuerpo. Todavía no usa símbolos ni palabras, por lo que no piensa de manera abstracta: su “inteligencia” se manifiesta resolviendo problemas concretos mediante la acción. Piaget divide esta etapa en seis subestadios, que muestran cómo el bebé pasa de reflejos simples a inteligencia simbólica:

Función en el desarrollo cognitivo En este estadio, el niño interioriza la acción, transformándola en pensamiento. Es decir, todo lo que aprendió de manera práctica en el período sensorio-motor ahora lo puede representar mentalmente. Este período se subdivide en dos:

1. Pensamiento simbólico y preconceptual (2-4 años) En el primer momento (2 a 4 años), el niño se caracteriza por el egocentrismo: ya no está centrado en su propio cuerpo como en el período sensorio-motor, sino en su propio pensamiento. Comienza a usar el lenguaje simbólico y a formar preconceptos, que son ideas muy ligadas a su experiencia personal. Un ejemplo: una nena a la que le explican que su mamá no llegó porque está trabajando, responde “las mamás no trabajan de noche”. Acá vemos que define lo que es “mamá” solo a partir de lo que ella conoce, sin poder generalizar. En este período predomina la asimilación, es decir, el niño acomoda la realidad a lo que ya conoce, aunque eso implique deformarla. 2. Pensamiento intuitivo o articulado (4-6/7 años) En el segundo momento (4 a 6/7 años), el niño empieza lentamente a descentrarse: ya no todo pasa por su punto de vista, aunque el egocentrismo todavía sigue presente. Acá la acomodación se hace más fuerte y empieza a equilibrarse con la asimilación. El pensamiento se vuelve más intuitivo y articulado, lo que permite que el niño empiece a relacionar los estados con las transformaciones. Es decir, ya no ve solo una foto fija de la realidad, sino también los cambios que ocurren. Podemos hablar de una especie de semireversibilidad, porque empieza a intuir que las acciones pueden ir y volver, aunque todavía no logra la reversibilidad completa que aparecerá en el período operatorio concreto. Características del pensamiento preoperatorio: el desarrollo de las percepciones Estas se presentan de manera gradual, ya que dependen de cada sujeto.

  • Yuxtaposición: el niño no tiene la dimensión de tiempo cronológico y espacio, no tener esta modalidad imposibilita poder recrear el tiempo. No puede hacer un todo coherente, hablan de manera distorsionada. Hay una tendencia al resumen, debido a que no tienen el suficiente lenguaje para narrar o hablar.
  • Sincretismo: El niño para conocer al mundo atiende a las percepciones que él tiene, hace semejanzas y analogías, las cuales son intuitivas, no deductivas. Ejemplo: El abuelo tiene barba entonces todas las personas que la tengan serán abuelos.
  • Centración: El niño se centra en un solo punto de vista de la realidad. No tiene conservación del número o espacio, por lo que se centra en lo que ve, por ejemplo el experimento de la plastilina.
  • Egocentrismo: Se remite a sí mismo, no le interesa lo que dicen o hacen los otros.
  • Irreversibilidad: El niño se ve imposibilitado, de contar una historia desde el final al principio, de hacer irreversible lo reversible. Representaciones del mundo
  • Animismo: Refiere a cuando el niño le atribuye vida y conciencia a objetos inanimados. Tiene 4 fases:
  1. Todo tiene conciencia y vida.
  2. Le atribuye conciencia y vida a los objetos con movimiento.
  3. Atribuye a los objetos que se mueven por sus propios medios.
  4. Afirma que la vida está dada solamente a planta y animales.
  • Realismo: Le dan a lo interno (abstracto o psíquico) cualidades visibles y tangibles de los fenómenos externos. Le dan identidad material a fenómenos que no la tienen. Son concepciones e hipótesis que ellos hacen de la realidad.
  • Artificialismo: el niño cree que las cosas que están en el mundo son creada por el hombre, por ejemplo el rio, el sol y las montañas.
  • Precausalidad: el niño a través de determinadas acciones o hechos, no logra dar cuenta acerca de las consecuencias que tienen. 3. Estadio operatorio concreto (7 años a 12 años) Esta etapa se caracteriza porque el niño ya puede realizar operaciones mentales, es decir, acciones que puede imaginar en su mente y que son reversibles. Antes, en el período preoperatorio, el niño podía hacer acciones opuestas solo físicamente (como meter y sacar un objeto de una caja), pero ahora puede pensar en las acciones y “deshacerlas” mentalmente. Existen dos tipos de reversibilidad:
  1. Por inversión: volver al estado inicial anulando la acción. Por ejemplo, si sumo 1+1=2, puedo restar 2-1=1.
  2. Por reciprocidad o compensación: neutralizar la acción observando relaciones. Por ejemplo, si A es mayor que B, y B mayor que C, entonces C es menor que A. En esta etapa, las operaciones son concretas, porque todavía dependen de los objetos reales o de su representación mental directa. Esto no significa un retroceso, sino que la representación de los objetos ya está consolidada del período anterior (sensorimotor). Conservación Un concepto clave del operario concreto es la conservación, que significa entender que algo sigue siendo igual a pesar de los cambios en su apariencia. Por ejemplo: Si tengo dos bolas de plastilina iguales y aplasto una formando una galleta, un niño preoperatorio dirá que la galleta “tiene más”, fijándose en la apariencia. Un niño operatorio concreto dirá que siguen siendo iguales, porque puede pensar en la transformación y aplicar reversibilidad:
  3. Identidad: no se sacó ni puso nada, siguen iguales.
  4. Inversión: si volvemos a la forma inicial, siguen siendo iguales.
  5. Reciprocidad: compensa diferencias de forma (más ancha vs. más alta). Operaciones básicas: seriación y clasificación
  • Seriación: ordenar objetos según un criterio, por ejemplo, de menor a mayor. Al inicio es solo intuitiva y limitada, pero en el operario concreto el niño puede ordenarlos sistemáticamente y aplicar reversibilidad (A>B>C → C En la infancia, las pulsiones están dispersas y ligadas a distintas zonas del cuerpo, funcionando de manera más independiente. Con el desarrollo, esas pulsiones se van organizando y sintetizando, dando lugar a un funcionamiento más integrado en la vida adulta. Freud diferencia dos grandes tipos de pulsiones:

  • Pulsiones de vida: apuntan a la conservación, al crecimiento y a la unión, favoreciendo la continuidad de la vida y del yo.

  • Pulsiones de muerte: tienden a la desintegración y a la autodestrucción, buscan volver a un estado inorgánico. Además, la pulsión tiene cuatro elementos:

  • Fuente: es la zona del cuerpo donde se origina es displacer, la zona erógena que activa la pulsión.

  • Esfuerzo: es la fuerza motora de la pulsión, lo que impulsa a actuar para reducir el displacer. Ejemplo: chupeteo.

  • Objeto: es aquello que permite alcanzar la meta de la pulsión. Puede estar dentro o fuera del cuerpo y depende de las circunstancias. Ejemplo: chupete o extremidades.

  • Meta: es la satisfacción parcial de la pulsión, cuando se alivia la tensión del órgano. Cada pulsión puede tener muchas metas diferentes, según el camino que tome para descargarse. Ejemplo: la sensación de placer que obtiene al succionar. La sexualidad infantil se manifiesta en diferentes fases psicosexuales

  • Fase oral (0-2 años): el placer está en la boca, primero ligado a la alimentación. Después aparece el chupeteo, que es mamar con fruición, sin finalidad nutritiva. Aquí se observa el autoerotismo: el niño obtiene placer de su propio cuerpo, sin necesidad de un objeto externo.

  • Fase anal (2-4 años): el placer se concentra en el control de esfínteres. Las heces adquieren valor simbólico, como algo propio que se puede retener o entregar. Se inaugura una oposición activo/pasivo.

  • Fase fálica (3-5 años): los genitales se vuelven la zona erógena principal. El niño descubre el placer de tocarse, y al mismo tiempo se enfrenta a los complejos fundamentales: el complejo de Edipo, que implica deseo hacia el progenitor del sexo opuesto y rivalidad con el del mismo sexo; y el complejo de castración, en el que el niño teme perder el pene y la niña descubre la ausencia del mismo, lo que Freud llamó “envidia de pene”. En esta etapa domina la “primacía del falo”: el pene es el órgano de referencia. Después de la etapa fálica, el niño entra en el período de latencia (5-12 años). Aquí la sexualidad parece adormecerse: no desaparece, pero se reprime y se desvía. Se forman los diques anímicos (asco, vergüenza, moral), que ponen límites a las pulsiones. Parte de la energía sexual se canaliza mediante la sublimación, hacia actividades valoradas por la cultura, como el aprendizaje, el arte o el deporte. Sin embargo, a veces hay “rupturas de la latencia”: conductas sexuales infantiles que sobreviven y reaparecen. Finalmente, aparece la etapa genital (a partir de la pubertad) , que reorganiza todas las pulsiones en torno a la genitalidad y orienta la sexualidad hacia un objeto externo, con fines reproductivos. Freud también señala que el niño tiene una disposición polimorfa perversa: es decir, puede obtener placer de múltiples formas y zonas del cuerpo. Como todavía no tiene los frenos morales del adulto, su sexualidad es más abierta y variada.

El esclarecimiento sexual del niño (1907)

Esta es una carta abierta que Freud le escribe a un doctor, en la que plantea que el recién nacido trae consigo una sexualidad. Es decir, desde la lactancia hasta la niñez, el niño experimenta placer en distintas zonas del cuerpo, a lo que llama período de autoerotismo, y mucho antes de la pubertad ya es capaz de vivencias propias de la vida amorosa, como ternura, entrega o celos. Por eso, el interés de los niños por la sexualidad aparece en edades muy tempranas. Una de sus grandes preguntas es el origen de los hijos, que suele intensificarse cuando llega un hermano.

El problema es que, cuando los adultos responden con silencios, mentiras o tabúes, los chicos buscan respuestas solos, lo que muchas veces les genera culpa, angustia y teorías equivocadas. Para Freud, lo fundamental es que los niños nunca sientan que se les oculta algo. Lo sexual debería ser tratado con la misma naturalidad que cualquier otro conocimiento. Esto significa introducir desde temprano, incluso en la escuela primaria, los hechos básicos de la reproducción y destacar que el ser humano comparte con los animales superiores lo esencial de su organización. Finalmente, Freud propone que antes de los 10 años los niños ya tengan un esclarecimiento claro sobre la vida sexual y su significado social y ético. Para él, un proceso de enseñanza progresivo, natural y continuo es la única forma de acompañar el desarrollo infantil y evitar angustias o distorsiones.

Sobre las teorías sexuales infantiles (1908)

Estas teorías son preguntas que se generan en los niños (pueden aparecer ante la llegada de un hermano/a). Son consecuencia de la pulsión del saber del niño y frente a la frustración de no encontrar una respuesta, entonces se crean teorías: ● La premisa universal del pene: consiste en la creencia de que todas las cosas, animales, hombres y mujeres tienen un pene. El niño, debido al desconocimiento de la vagina, no imagina que los demás no tengan uno o que si vio a una niña desnuda cree que aun no le ha crecido pero que le crecerá. ● Teoría de la cloaca: el niño sigue con la noción del desconocimiento de la vagina, por lo que, cree que los bebés salen por el ano (hasta que ellos mismos pueden expulsarlos). ● Comercio sexual entre los padres: cuando el niño experimenta determinadas situaciones diarias en las que se filtran “ruidos”, “gemidos” por parte de las relaciones de los padres; y lo interpreta como lo sádico del coito. Los niños no interpretan esta experiencia una situación afectiva; sino como una violenta; en donde el padre le hace algo malo a la madre o viceversa.

La organización genital infantil (1923)

Freud cuenta que, en su investigación sobre la sexualidad infantil, muchas veces ciertos aspectos importantes pasaron desapercibidos y se fueron descubriendo con el tiempo. En los Tres ensayos sobre teoría sexual (1905), primero marcó la diferencia entre la sexualidad infantil y la del adulto. Después se enfocó en las fases pregenitales y en la idea de que el desarrollo sexual ocurre en dos tiempos. Más adelante, notó que ya en la infancia (hacia los cinco años) puede aparecer algo parecido a la sexualidad adulta, aunque no del todo igual. Freud reconoció que los niños no solo eligen objetos de amor, como se creía propio de la pubertad, sino que también muestran un interés fuerte por los genitales. A esa etapa la llamó organización genital infantil. Pero aclaró que no es igual a la sexualidad adulta: en la infancia, el centro no es el genital en general, sino el pene. Por eso habla de un “primado del falo”. Esto se observa en el niño varón, porque cree que todos los seres (incluso las mujeres y hasta objetos inanimados) tienen un pene como él. Ese órgano le despierta curiosidad, lo investiga y lo compara, incluso busca verlo en otros. Esa exploración lo lleva a descubrir que las niñas no lo tienen. Su primera reacción es negarlo, creer que sí está, pero que es muy pequeño. Después concluye que existía y fue quitado: ahí aparece la idea de castración. Ese descubrimiento genera mucha angustia, porque el niño empieza a temer que a él también le pase lo mismo. De ahí surge el complejo de castración, que tiene un papel central en el desarrollo psíquico. También de esa experiencia derivan sentimientos de desprecio hacia la mujer, miedo, o incluso tendencias homosexuales. Por otra parte, para el niño pequeño ser mujer todavía no significa “no tener pene”. Muchas veces piensa que su madre sí lo tiene, y sólo más tarde, cuando entiende que las mujeres son las que tienen hijos, aparece la idea de que “perdieron el pene a cambio de un hijo”. Freud dice que, durante la infancia, la oposición sexual no es todavía “hombre-mujer”. En la fase anal es “activo-pasivo”. En la fase fálica, la oposición es “tener pene o estar castrado”. Solo en la pubertad se llega a la polaridad definitiva: masculino-femenino.

El sepultamiento del complejo de Edipo (1924)

apuntalamiento es un movimiento, un estado; el grupo psíquico solo se puede explicar teniendo en cuenta el trabajo del apuntalamiento sobre lo biológico y sobre lo histórico-social. El trabajo del apuntalamiento sucede en un espacio transicional, que no puede ser tan pegado como lo era en la fusión inicial. El espacio transicional está representando simultáneamente la conexión y la separación. En primer término, el apuntalamiento tiene estos aspectos: el apoyo de lo psíquico sobre lo biológico, la relación de la modelización y un movimiento de pasaje, de transcripción. En segundo término, el apuntalamiento es doble o recíproco: el bebé se apoya en la madre, pero también es la madre se apoya en el bebé. Y a nivel general, toda relación de apuntalamiento siempre es doble, mutua o recíproca. En tercer término, es siempre múltiple, en red, es decir, se da sobre el propio cuerpo, sobre la función materna, sobre el grupo (familiar, de pertenencia, etc.) y sobre la cultura, las obras colectivas y las instituciones.

Introducción al Narcisismo (1914).

En primer lugar, Freud introdujo el concepto de narcisismo en 1909, y se refirió a él como un estadio intermedio entre el autoerotismo y el amor de objeto. ¿De dónde proviene el término narcisismo? El concepto proviene de la descripción clínica; y en un principio, estaba dirigido a aquella conducta por la cual un individuo da a su propio cuerpo una intimidad parecida a la que le daría al cuerpo de un objeto sexual; es decir, que lo mira con complacencia sexual, la acaricia, lo mima, etc., para alcanzar la satisfacción plena. El fin del narcisismo es el de fortalecer el yo; ya que, al nacer, éste es débil, rudimentario y precario. Por otro lado, para que se logre constituir el narcisismo, es necesario que se desarrolle el autoerotismo, debido a que, las pulsiones autoeróticas son iniciales, primordiales. Sin embargo, tanto la necesidad pulsional como los actos narcisistas, tienen como meta alcanzar la satisfacción plena; aunque ésta nunca llegue a ser total. Freud enunció que en las personas que en su desarrollo libidinal experimentaron alguna perturbación, eligen su objeto de amor según el de su propia persona y no según el modelo de la madre, es decir, demuestran el tipo de elección de objeto que se denomina narcisista. Por un lado, en el hombre es característico el pleno amor de objeto según el tipo de apuntalamiento, el cual proviene del narcisismo originario; correspondiendo a la transferencia de ese narcisismo sobre el objeto sexual, que da lugar a la génesis del enamoramiento. Por otro lado, en la mujer, con el desarrollo puberal, parece sobrevenirle un acrecimiento del narcisismo originario; ese aumento desfavorece a la posterior constitución de un objeto de amor, compuesto de sobreestimación sexual. Por lo que se refiere al ideal del yo, el niño sale del narcisismo primario para introducirse al secundario. ¿Por qué? Porque se comienza a crear un ideal que es constituido por el entorno del niño, el cual está atravesado por una cultura, una sociedad, etc. Durante la imposición de éste, la madre ya no sonríe ante todas las actitudes de su hijo y comienza a determinar o delimitar el ideal del yo (cargado de la historia personal de la madre, de lo que considera correcto o incorrecto, etc.) que ella desea; el cual va a ser un desafío alcanzar para el niño. Por lo tanto, el infante debe medirse por ese ideal del yo impuesto por su entorno, y principalmente, por su madre o quien cumpla el rol. Igualmente, hay que tener en cuenta que el extremo del deseo es nocivo, al igual que su ausencia. En resumen, todo ser humano tiene frente a sí dos caminos para la elección de objeto, es decir, dos objetos sexuales originarios: él mismo y la mujer que lo crio, y se supone que en todo ser humano el narcisismo primario es dominante al momento de seleccionar el objeto.

Pulsiones y destinos de pulsión (1915)

Freud define a la pulsión como un “concepto fronterizo entre lo anímico y lo somático, como un representante psíquico de los estímulos que provienen del interior del cuerpo y alcanzan el alma”. La manera de actuar de las pulsiones es siempre como una fuerza constante, debido a que ataca desde el interior del cuerpo; por lo cual, el autor llama necesidad al estímulo pulsional; y lo que cancela esta necesidad es la satisfacción, que sólo puede alcanzarse mediante una modificación adecuada a la meta. Cabe destacar que, la actividad del aparato psíquico está sometida al principio del placer, es decir, es regulada de manera automática por sensaciones de placer-displacer. El sentimiento de

displacer está relacionado con un incremento del estímulo, y el de placer con su disminución. Básicamente, el principio de placer en la infancia, se da cuando el entorno responde a las demandas del niño inmediatamente. Las partes de la pulsión son: ● Fuente (orgánica): es aquel proceso somático, interior a un órgano o a una parte del cuerpo, cuyo estímulo es representado en la vida anímica por la pulsión. ● Esfuerzo (trabajo): su factor motor, la suma de fuerza o la medida de exigencia de trabajo que ella representa. Es una propiedad universal de las pulsiones. ● Objeto (puede ser cualquiera): es aquello en lo cual se puede alcanzar la meta. Es lo más variable de la pulsión y no necesariamente es un objeto externo, es decir, también puede ser una parte del cuerpo propio. ● Meta - intento de satisfacción - placer: es en todos los casos la satisfacción que sólo puede alcanzarse cancelando el estado de estimulación en la fuente de la pulsión. Permanece invariable para toda la pulsión, los caminos que llevan a ella pueden ser diversos. Todas las pulsiones son cualitativamente de la misma índole, y deben su efecto solo a las magnitudes de excitación que conducen. Lo que diferencia unas pulsiones de otras es su fuente pulsional. Freud propone dos grupos de pulsiones primordiales: pulsiones yoicas o de autoconservación y pulsiones sexuales. A las primeras las identificó con la función represora y a las segundas (sexuales) las caracterizó:

  • El estímulo pulsional siempre proviene del interior del propio organismo
  • Son numerosas
  • Brotan de múltiples fuentes orgánicas
  • Al comienzo actúan con independencia una de otras y sólo después se reúnen en una síntesis más o menos acabada
  • La meta a la que aspira cada una de ellas es el logro del placer del órgano
  • La pulsión actúa como una fuerza constante
  • En su primera aparición se apuntalan en las pulsiones de conservación

UNIDAD V

“El estadio del espejo”

Lacan retoma la teoría de Freud, pero le agrega aportes de la psiquiatría y la filosofía. Una de sus ideas principales es el estadio del espejo, que se da entre los 6 y 18 meses. Este estadio surge a partir de una observación: un chimpancé frente al espejo, después de un rato, pierde el interés en su reflejo. En cambio, el niño siente alegría al verse, y esa diferencia es clave. Lo que pasa es que cuando el niño se ve en el espejo, se identifica con esa imagen. Esa identificación es fundamental porque allí comienza a formarse el yo. Antes de este estadio, la cría humana se caracteriza por tres aspectos:

  1. Prematuridad: nacemos inmaduros, necesitamos de otro para sobrevivir.
  2. Desamparo: estamos indefensos durante mucho tiempo.
  3. Fragmentación: al principio no vivimos como un cuerpo unificado, sino “en partes”. Cuando el bebé se ve en el espejo, primero no se reconoce, porque se siente fragmentado. Pero al mismo tiempo, la imagen le muestra un cuerpo completo. Esa diferencia le genera tensión y angustia, que se resuelve cuando se identifica con la imagen del espejo. Esa identificación le da placer, porque lo hace sentirse una unidad, aunque todavía no lo sea del todo en lo motriz. Este proceso tiene tres momentos:
  4. La imagen especular: el niño se identifica con la imagen completa del espejo. Esa imagen da una sensación de permanencia y unidad, aunque en realidad es un reflejo, no el cuerpo real.
  5. El otro y el Otro: después, aparece la importancia de la relación con los demás.
  • El otro con minúscula es el semejante, el par, otro niño con el que puede identificarse.
  • El Otro con mayúscula representa el lenguaje, la cultura, lo inconsciente.