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QUIMICA ESTUDIEN.............., Esquemas y mapas conceptuales de Química

QUIMICA ESTUDIEN PLIS.................

Tipo: Esquemas y mapas conceptuales

2021/2022

Subido el 24/01/2022

allisson-yachimba
allisson-yachimba 🇪🇨

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5.1 CONCEPTO Y PROPIEDADES GENERALES
Los hidratos de carbono constituyen el grupo de biomolécu-
las más abundante sobre la superficie terrestre, representan-
do aproximadamente el 75% de la materia orgánica existen-
te. Son las primeras biomoléculas que se forman a partir de
la energía luminosa por medio de la fotosíntesis, de modo
que son esenciales en la homeostasis o equilibrio global del
planeta. Además, son la forma más versátil y rápida de pro-
ducir energía en las células.
Los hidratos de carbono se denominan también carbohi-
dratos,azúcares,sacáridos yglúcidos. Todos son términos
que hacen referencia a su sabor dulce, o a que poseen la com-
posición Cn(H2O)n. Aunque tales denominaciones subsisten,
no todos los glúcidos tienen sabor dulce, ni responden a tal
composición.
En los animales, los hidratos de carbono son esenciales
desde el punto de vista energético; muchos órganos y célu-
las del cuerpo humano, como el cerebro o los eritrocitos,
obtienen su energía principalmente de la glucosa (véase el
Cap. 14). Pero sus funciones no se restringen a ser fuente
de energía, sino que forman parte de muchas estructuras
celulares y tisulares. Entre ellas se encuentran no sólo los
ácidos nucleicos, sino muchas biomoléculas de composi-
ción compleja con funciones muy diferentes, como son las
glicoproteínas, los glicolípidos (llamados glicoconjugados,
véase el Cap. 15) y los proteoglicanos (véase el Cap. 34)
que son esenciales para el reconocimiento, la adhesión, la
unión celular específica y el sostén de la arquitectura de
los animales superiores (Recuadro 5-1).
Dentro del gran desarrollo del conocimiento genómico,
y al igual que existe un término general para el conjunto
total de las proteínas (proteoma), existe otro para el sub-
conjunto de las proteínas que reconocen los glúcidos, (lec-
tinoma), y para sus componentes (lectinas), de modo que
el prefijo lecti debe también asociarse a los hidratos de
carbono (Recuadro 5-2). Pero en este capítulo, analizare-
mos antes los hidratos de carbono más simples.
HIDRATOS DE CARBONO
Recuadro 5-1.
LA DETERMINACIÓN
DE GLÚCIDOS
EN BIOQUÍMICA CLÍNICA
La D-glucosa es el nutriente esencial de
las células animales y casi el único en
algunos tejidos. Es capaz de proporcio-
nar energía, inclus o en condicion es
anae robias (véase el Cap . 14). Sus
niveles en sangre y orina son dos de los
parámetros más medi dos en bio-
química clínica, y de los más impor-
tantes para fines diagnósticos, dietéti-
cos y terap éuticos . El n ivel de
glucemia en ayunas se mantiene relati-
vamente constante entre 0.9 y 1.1 g/L,
mediante una regulación h ormonal
muy eficaz realizada, principalmente,
por la insulina y el glucagón (véase el
Cap. 17). La diabetes mellitus es una
enfermedad que se det ecta por el
aumento de la glucemia, y su diagnós-
tico se confirma por la prueba de tole-
rancia a la glucos a, que consis te en
medir la glucosa en ayunas y a interva-
los de 30 minuto s po r espacio de 2
horas, de spués de ingerir una ciert a
cantidad de hidratos de carbono. El
nivel de glucemia que se alcanza es
más alto y duradero en diabéticos que
en personas normales. Otros paráme-
tros, como el nivel de glicosilación de
la hemoglobina, son también utiliza-
dos.
A veces, es también necesaria la
determinación de otros monosacáridos,
cuyo nivel en sangre aumenta en deter-
minadas enfermedades hered itarias
relacionadas con el metabolismo de los
glúcidos, como la galactosemia, o la
intolerancia a la fructosa. En todos los
casos, la inmediata alteración de la dieta
para evitar la ingestión de estos azúca-
res mitiga la patología.
Respecto a las determinaciones de
glucosa y los azúcares relacionados,
tanto en sangre como en orina, existen
varios métodos que hacen bien uso de
las propiedades químicas de los mono-
sacáridos, principalmente, el carácter
reductor del carbono anomérico,o bien,
de enzimas específicas para cada uno de
ellos, que dan productos que se pueden
determinar media nte colorimetría en
fase líquida o en tiras de papel reactivas
(véase el Cap. 37).
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5.1 CONCEPTO Y PROPIEDADES GENERALES

Los hidratos de carbono constituyen el grupo de biomolécu-

las más abundante sobre la superficie terrestre, representan-

do aproximadamente el 75% de la materia orgánica existen-

te. Son las primeras biomoléculas que se forman a partir de

la energía luminosa por medio de la fotosíntesis, de modo

que son esenciales en la homeostasis o equilibrio global del

planeta. Además, son la forma más versátil y rápida de pro-

ducir energía en las células.

Los hidratos de carbono se denominan también carbohi-

dratos, azúcares, sacáridos y glúcidos. Todos son términos

que hacen referencia a su sabor dulce, o a que poseen la com-

posición C n

(H

2

O)

n

. Aunque tales denominaciones subsisten,

no todos los glúcidos tienen sabor dulce, ni responden a tal

composición.

En los animales, los hidratos de carbono son esenciales

desde el punto de vista energético; muchos órganos y célu-

las del cuerpo humano, como el cerebro o los eritrocitos,

obtienen su energía principalmente de la glucosa (véase el

Cap. 14). Pero sus funciones no se restringen a ser fuente

de energía, sino que forman parte de muchas estructuras

celulares y tisulares. Entre ellas se encuentran no sólo los

ácidos nucleicos, sino muchas biomoléculas de composi-

ción compleja con funciones muy diferentes, como son las

glicoproteínas, los glicolípidos (llamados glicoconjugados,

véase el Cap. 15) y los proteoglicanos (véase el Cap. 34)

que son esenciales para el reconocimiento, la adhesión, la

unión celular específica y el sostén de la arquitectura de

los animales superiores (Recuadro 5-1).

Dentro del gran desarrollo del conocimiento genómico,

y al igual que existe un término general para el conjunto

total de las proteínas (proteoma), existe otro para el sub-

conjunto de las proteínas que reconocen los glúcidos, (lec-

tinoma), y para sus componentes (lectinas), de modo que

el prefijo lecti debe también asociarse a los hidratos de

carbono (Recuadro 5-2). Pero en este capítulo, analizare-

mos antes los hidratos de carbono más simples.

HIDRATOS DE CARBONO

Recuadro 5-1.

LA DETERMINACIÓN

DE GLÚCIDOS

EN BIOQUÍMICA CLÍNICA

La D-glucosa es el nutriente esencial de

las células animales y casi el único en

algunos tejidos. Es capaz de proporcio-

nar energía, incluso en condiciones

anaerobias (véase el Cap. 14). Sus

niveles en sangre y orina son dos de los

parámetros más medidos en bio-

química clínica, y de los más impor-

tantes para fines diagnósticos, dietéti-

cos y terapéuticos. El nivel de

glucemia en ayunas se mantiene relati-

vamente constante entre 0.9 y 1.1 g/L,

mediante una regulación hormonal

muy eficaz realizada, principalmente,

por la insulina y el glucagón (véase el

Cap. 17). La diabetes mellitus es una

enfermedad que se detecta por el

aumento de la glucemia, y su diagnós-

tico se confirma por la prueba de tole-

rancia a la glucosa, que consiste en

medir la glucosa en ayunas y a interva-

los de 30 minutos por espacio de 2

horas, después de ingerir una cierta

cantidad de hidratos de carbono. El

nivel de glucemia que se alcanza es

más alto y duradero en diabéticos que

en personas normales. Otros paráme-

tros, como el nivel de glicosilación de

la hemoglobina, son también utiliza-

dos.

A veces, es también necesaria la

determinación de otros monosacáridos,

cuyo nivel en sangre aumenta en deter-

minadas enfermedades hereditarias

relacionadas con el metabolismo de los

glúcidos, como la galactosemia, o la

intolerancia a la fructosa. En todos los

casos, la inmediata alteración de la dieta

para evitar la ingestión de estos azúca-

res mitiga la patología.

Respecto a las determinaciones de

glucosa y los azúcares relacionados,

tanto en sangre como en orina, existen

varios métodos que hacen bien uso de

las propiedades químicas de los mono-

sacáridos, principalmente, el carácter

reductor del carbono anomérico, o bien,

de enzimas específicas para cada uno de

ellos, que dan productos que se pueden

determinar mediante colorimetría en

fase líquida o en tiras de papel reactivas

(véase el Cap. 37).

Estructuralmente, un hidrato de carbono típico es una cade-

na hidrocarbonada con varios grupos alcohol (es decir, carbo-

nos con grupos —OH unidos) y un carbono más oxidado, en

forma de grupo carbonilo (también llamado ceto,

C

— O). Este grupo oxidado puede situarse en el extremo de la

cadena (aldehídos), o adyacente, en posición 2 (cetonas). A

partir de esta estructura básica, existen otros hidratos de carbo-

no con alguna modificación química. La estructura

de los hidratos de carbono está muy relacionada con sus fun-

ciones biológicas y con su facilidad para formar enlaces éster y

éter entre sí o con grupos como el fosfato. Tales funciones son:

  1. Fuente inmediata de energía para la inmensa mayoría

de las células.

  1. Precursores, para formar otras biomoléculas, en las

rutas anapleróticas.

  1. Reserva energética en tejidos, como el hígado y los

músculos.

  1. Papel estructural en otros tejidos, como el conjuntivo.

5.2 CLASIFICACIÓN

Los hidratos de carbono, incluso sin conjugarse con otras

biomoléculas, presentan tamaños moleculares muy diferen-

tes. En función de ello, se clasifican en monosacáridos, oli-

gosacáridos y polisacáridos.

Los monosacáridos contienen de 3 a 8 átomos de carbo-

no. Son las unidades básicas y no pueden hidrolizarse para

dar azúcares más sencillos.

Los oligosacáridos son compuestos formados por unio-

nes de algunos monosacáridos. Los más importantes tienen

sólo 2 unidades y se llaman disacáridos. A partir de ahí, los

trisacáridos y sucesivos son poco abundantes, y su impor-

tancia en el metabolismo animal es muy escasa.

Los polisacáridos están constituidos por un alto número

de unidades de monosacáridos, que puede superar el millar.

Son largas cadenas lineales o ramificadas, dependiendo del

tipo de unión entre las unidades. Se dividen en homopolisa-

cáridos y heteropolisacáridos, según que estén formados por

el mismo tipo de monosacárido o por varios diferentes.

5.3 MONOSACÁRIDOS

Los monosacáridos se pueden clasificar, a su vez, según tres

criterios:

  1. Número de átomos de carbono que contienen. Se

nombran con un prefijo que hace referencia a dicho

número y con el sufijo -osa. Así, existen triosas, tetro-

sas, pentosas, hexosas, heptosas y octosas. Las más

importantes son las hexosas, seguidas de las pento-

62

Est ruct uras y f unc i ones de las biomolécul as

Recuadro 5-2.

EL LECTINOMA Y

EL GLICOCÓDIGO

Las interacciones específicas entre las

biomoléculas son la base de muchos

procesos esenciales para la vida de la

célula y la formación de tejidos y orga-

nismos. Esta especificidad se basa en

mecanismos que permiten que una bio-

molécula reconozca y se una a otra bio-

molécula entre millones diferentes, de

forma específica y selectiva. En esta

estereoespecificidad siempre se les ha

asignado a las proteínas el papel de pro-

tagonista principal (piénsese, por ejem-

plo, en las uniones enzima-sustrato o

antígeno-anticuerpo) por el gran núme-

ro de estructuras tridimensionales dife-

rentes que se pueden conseguir en poli-

péptidos, combinando 20 aminoácidos.

Pero la especificidad viene dada por las

dos partes, por las dos moléculas que se

reconocen mutuamente, y los carbohi-

dratos pueden dar lugar a un número

participantes mucho mayor si se tiene

en cuenta el número de unidades posi-

bles y, sobre todo, las posibilidades del

enlace glicosídico respecto al peptídico

en cuanto a variaciones de posición y

configuración. Por ejemplo:

Número de pentapéptidos posibles

con 20 aminoácidos: 20

5

= 3.2 · 10

6

Número de pentasacáridos posibles

con sólo 10 hexosas: 256,000 · 10

10

, es

decir, ¡80 000 posibilidades más con

sólo la mitad de unidades!

Quizás, por ello, los hidratos de

carbono son muy empleados en la

naturaleza para funciones de reconoci-

miento. Aunque su conocimiento está

menos desarrollado que el de las proteí-

nas, el progreso en los últimos años es

evidente. Un ejemplo es la interacción

específica entre un tipo de proteínas

(lectinas) y las moléculas glucídicas.

Las interacciones célula-célula o la

infección y la entrada de toxinas a las

células, suelen responder a este meca-

nismo. La aglutinación de los eritroci-

tos debida a diferentes grupos sanguí-

neos, la unión de la toxina del cólera a

las células intestinales o la fecunda-

ción entre gametos responden a este

tipo de glicocódigo. La dificultad del

estudio de la estructura de las glicopro-

teínas ha dificultado el progreso en el

conocimiento del glicocódigo, pero el

desarrollo de las técnicas de espectro-

metría de masas y la caracterización de

lectinas está permitiendo su rápido

avance, que hace que los glúcidos pue-

dan dejar de ser, a corto plazo, las bio-

moléculas más sencillas, relacionadas

sólo con el metabolismo energético y

los polisacáridos estructurales, para

tener papeles más estelares en el cono-

cimiento molecular/celular.

En el gliceraldehído, coincide que el isómero D es dextrógi-

ro y el L, levógiro, pero en otros hidratos de carbono esto no

sucede. La denominación D o L es un concepto estructural,

mientras que la acción dextrógira o levógira es experimental.

Una alternativa a la denominación D/L es la R/S, que puede

consultarse en textos más avanzados de Química Orgánica.

En los monosacáridos con más carbonos que las triosas,

el número de centros quirales aumenta y, con ello, el núme-

ro de isómeros ópticos posibles. Un compuesto con n carbo-

nos quirales presenta 2

n

isómeros ópticos. Así, existen 4, 8 y

16 aldotetrosas, aldopentosas y aldohexosas diferentes, res-

pectivamente. Por analogía con el D-gliceraldehído, todos los

que tienen el último carbono quiral (el más alejado del grupo

aldehído) con el OH a la derecha se designan de la serie D

(Fig. 5-3), y los que tienen ese carbono con configuración

opuesta, de la serie L. La mayoría de los monosacáridos pre-

sentes en la naturaleza son de la serie D si exceptuamos el

agar marino, formado por L-galactosa, y la configuración D

es la que se entiende por defecto. La Tabla 5-1 presenta la

posición de los carbonos asimétricos para las D-aldosas de

hasta seis átomos de carbono. De ellas, la pentosa D-ribosa y

las hexosas D-glucosa, D-manosa y D-galactosa son las de

mayor importancia metabólica.

Dos estereoisómeros que posean todos sus carbonos asi-

métricos en configuración opuesta se denominan enantióme-

ros o enantiomorfos y tienen el mismo nombre (p. ej., D-glu-

cosa y L-glucosa). Los estereoisómeros no enantiómeros se

llaman diastereoisómeros. Dentro de éstos, las parejas que

se diferencian sólo en la configuración de sólo un carbono

asimétrico se llaman epímeros. Por ejemplo, la D-glucosa y la

D-manosa son epímeros en el carbono 2, y la D-glucosa y la

D-galactosa son epímeros en el carbono 4 (Fig. 5-4).

Respecto a las cetosas, a igual número de átomos de car-

bono que las aldosas, presentan un carbono asimétrico

menos. Así, las cetopentosas tienen 2 átomos de carbono qui-

64

Est ruct uras y f unc i ones de las biomolécul as

Representación de Fischer general de una D-aldo-

sa, mostrando el C1 aldehídico y los 2 últimos carbonos. El

número de carbonos en la caja central varía, desde 0 en las trio-

sas hasta 5 en las octosas.

CHO

H C OH

CH 2

OH

C 1

Cn-

Cn

C 2 a Cn-

Tabla 5-1. Configuración de los carbonos quirales en D-aldosas con hasta 6 carbonos

Triosas D-gliceraldehído D

Tetrosas D-eritrosa d D

D-treosa i D

Pentosas D-ribosa d d D

D-arabinosa i d D

D-xilosa d i D

D-lixosa i i D

Hexosas D-alosa d d d D

D-altrosa i d d D

D-glucosa d i d D

D-gulosa d d i D

D-manosa i i d D

D-idosa i d i D

D-galactosa d i i D

D-talosa i i i D

D denota la configuración del último carbono quiral, el que determina la serie. Los restantes carbonos tienen el hidroxilo a la

derecha (d) o la izquierda (i) en la representación de Fischer. Los enantiómeros L del mismo nombre son los que tienen la

configuración contraria en todos los carbonos quirales.

rales y 4 estereoisómeros, y las cetohexosas tienen 3 carbo-

nos quirales y 8 estereoisómeros posibles. Conviene men-

cionar la cetopentosa D-ribulosa, esencial en la fotosíntesis, y

la cetohexosa D-fructosa, que salvo la obligada diferencia en

los carbonos 1 y 2, tienen el resto de los carbonos con la

misma configuración que la D-ribosa y la D-glucosa, respec-

tivamente.

5.4.3 Anomería y mutarrotación. Un mayor grado

de estereoisomería

La estructura de Fischer se llama también abierta, pero no es

la única para estos compuestos. Cuando las pentosas y hexo-

sas se disuelven en agua, el grupo carbonilo tiene una gran

tendencia a formar un enlace, que se llama hemiacetálico,

con el hidroxilo de uno de los carbonos más distantes de

dicho grupo (generalmente, el correspondiente al último car-

bono asimétrico o, a veces, el del carbono terminal). Así, se

produce una estructura cíclica que se denomina furanósido o

piranósido, según tenga, respectivamente, 5 ó 6 átomos-vér-

tice. La Figura 5-5 muestra las estructuras cíclicas más

comunes formadas por la D-glucosa (un piranósido) y la

D-fructosa (un furanósido). Las aldopentosas como la

D-ribosa y las cetohexosas, como la D-fructosa también pue-

den formar estructuras piranósido por formación del enlace

con el carbono terminal, pero son minoritarias. Estas estruc-

turas cíclicas se denominan estructuras de Haworth. Por

convenio, en ellas, el oxígeno hemicetálico se encuentra en el

vértice superior derecho y el grupo —CH 2

OH terminal, hacia

arriba del plano que forma el ciclo. El resto de los grupos OH

se sitúa hacia abajo o arriba del plano, según que se encuen-

tren orientados, respectivamente, a la derecha o la izquierda

en la estructura de Fischer.

Una vez formado el enlace hemiacetálico, el carbono car-

bonílico se transforma en un nuevo centro asimétrico, lo que

crea un nuevo par de estereoisómeros para cada monosacári-

do. Este carbono se llama anomérico, y los dos estereoisó-

meros son una pareja de anómeros que se designan por las

letras griegas y , según que el nuevo grupo hidroxilo se

oriente, respectivamente, hacia abajo o arriba del plano (Fig.

Los anómeros y son estables cristalizados y tienen

actividad óptica distintas ya que la actividad óptica de una

molécula es la suma de las actividades ópticas de cada car-

bono quiral (p. ej., la - D-glucosa tiene un poder rotatorio

específico de 112°, mientras que la - D-glucosa lo tiene de

19°). Sin embargo, los anómeros disueltos no son estables

puesto que el enlace hemiacetálico puede romperse y refor-

marse, lo que permite la transformación neta de uno en otro,

estableciéndose un equilibrio dinámico entre ambos (Fig. 5-6).

Hidratos de c arbono

65

Representación de Fischer de 6 de los monosacá-

ridos más frecuentes, 3 aldohexosas (glucosa [Glc], manosa

[Man] y galactosa [Gal]), una cetohexosa (fructosa [Fru]), una

aldopentosa (ribosa [Rib]) y una cetopentosa (ribulosa [Rub]).

Todas son de la serie D y las diferencias respecto a la glucosa se

marcan en azul.

CHO

CH 2

OH

CHO CHO CHO

CH 2

OH CH 2

OH CH 2

OH

CH 2

OH CH 2

OH

CH 2

OH CH 2 OH

D-Glc D-Man D-Gal D-Fru D-Rib D-Rub

Enlace hemiacetálico para la ciclación interna de

piranosas y furanosas y la equivalencia entre las representacio-

nes de Fischer y de Haworth para la D-glucosa y D-fructosa.

1 2 3 4 5 6

D-Glucosa

2

3

4

5

1

D-Fructosa

6

R C

R C

Enlace hemiacetálico

5

3

4

2

1

4

3

5 2

1

6

6 CH 2

OH

C

O

CH 2

OH

O

CH 2 OH

HO R’

O

H

O R’

OH

H

CH 2

OH

O

OH, H

OH, CH 2

OH

CH 2 OH

O

Mutarrotación entre la -glucosa y la -glucosa

mediante el equilibrio con la forma abierta o de Fischer.

1

2

4

3

5

6

6

5

6

5

1

3 2

4 1

3 2

4

H O

C

CH 2 OH

D-Glucosa D-Glucosa D-Glucosa

CH 2

OH

O

H

OH

CH 2 OH

O

H

OH

van el grupo aldehído en el otro extremo y la posibi-

lidad de estructura cíclica y anomería. El ácido

D-glucurónico, derivado de la D-glucosa, es un inte-

grante muy común en polisacáridos estructurales y,

además, participa en mecanismos de destoxificación

mediante la formación de derivados glucurónidos,

fácilmente eliminables en la orina. Los ácidos aldó-

nicos tienen oxidado el carbono 1, por lo que no

ciclan y dan lugar a anómeros. Participan en ciertas

reacciones del metabolismo, como es el caso del

ácido D-glucónico. Finalmente, los ácidos aldáricos,

como el ácido D-glucárico, son dicarboxílicos y ape-

nas participan en el metabolismo animal.

d) Otros derivados ácidos contienen modificaciones

estructurales más abundantes. Entre ellos, cabe citar

por su importancia el ácido ascórbico o vitamina C, y

los ácidos murámico y neuramínico, que en su forma

acetilada son componentes, respectivamente, de las

paredes celulares bacterianas y de la cubierta de célu-

las animales (Fig. 5-9 y Recuadro 5-3).

Hidratos de c arbono

67

Recuadro 5-3.

ÁCIDOS SIÁLICOS

Se denominan ácidos siálicos a una

familia de derivados del ácido neuramí-

nico, que se encuentran en los extremos

terminales de los oligosacáridos de una

gran variedad de glicolípidos y glico-

proteínas. Estas sustancias se encuen-

tran en los extremos de las proteínas de

reconocimiento celular implicadas en

muchos procesos biológicos, desde for-

mar parte de receptores celulares para

la entrada de micoplasmas, virus, toxi-

nas bacterianas, de ciertos anticuerpos

específicos, y de participar en procesos

de interacción o adhesión celular,

incluidos los que determinan la fecun-

dación entre gametos.

Existen principalmente 3 familias

que se diferencian en el sustituyente

sobre el carbono 5 de la estructura bási-

ca. Sus representantes más sencillos

(Fig. 5-10) son el ácido N-acetilneura-

mínico (abreviado, Neu5Ac o, también,

NANA), el ácido N-glicolilneuramínico

(Neu5Gc) y el ácido desaminoneuramí-

nico (Kdn por o ácido 2-ceto-3-desoxi-

D-glicero-D-galactonónico). El más

común es el ácido N-acetilneuramínico

(p. ej., su contenido está entre el 80-

90% del total en glicolípidos y glico-

proteínas determinantes de los grupos

sanguíneos 0, A, B y AB, en las mem-

branas de los eritrocitos), pero existen

otros miembros de cada familia con

hidroxilos sustituidos por grupos Acilo

(Ac) Lactilo (Lt), Sulfato (S), Fosfato

(P) o Metilo (Me), lo que da una gran

diversidad al grupo.

El N-glicolilneuramínico (Neu5Gc)

ha tomado una cierta importancia en los

últimos años, como consecuencia de ser

una de las pocas biomoléculas, hasta

ahora conocidas, que diferencia el ser

humano de los primates superiores. El

Neu5Gc se forma a partir del NANA

por una hidroxilasa dependiente de

nucleótidos de citosina, y ese gen está

completo y activo en la mayoría de los

animales, incluyendo los primates supe-

riores, pero está truncado en el cromo-

soma humano, por lo que la proteína no

tiene actividad enzimática y no puede

llevar a cabo la hidroxilación que pasa

el resto N-acetil a N-glicolil (el ácido

acético es CH 3 —COOH y el glicólico

CH 2 OH—COOH). Dicha truncación

génica es utilizada como un marcador

del momento del reloj biológico en el

que se produjo la separación entre los

primates superiores y los homínidos

durante la evolución, y la ausencia de

Neu5Gc como un marcador de tejido

humano (véase el Cap. 39).

Sin embargo, en ciertos casos se ha

descrito la presencia en seres humanos

de pequeñas cantidades de Neu5Gc.

Parece que esto es debido a la ingestión

en la dieta, ya que estos productos son

mal digeridos y pueden acumularse en

nuestros tejidos, integrándose en la

estructura de nuestros propios glicocon-

jugados. Los productos lácteos de leche

de cabra y las carnes rojas son los

nutrientes que presentan una mayor

riqueza en Neu5Gc, con gran diferencia

(Tabla 5-2). Además, el Neu5Gc es muy

antigénico, por lo que estimula el siste-

ma inmunológico y la aparición de anti-

cuerpos específicos que pueden ser res-

ponsables de ciertas enfermedades o

trastornos humanos si se mantienen a

una concentración alta durante tiempos

relativamente largos. Este alto conteni-

do de Neu5Gc ha llegado a cuestionar la

idoneidad de tales alimentos.

Estructura de las 3 unidades más importantes de los

ácidos siálicos, los ácidos 5-acetilneuramínico, 5-glicolilneuramí-

nico y desaminoneuramínico.

Neu5Ac

Neu5Gc

Kdn

HOCH 2

  • CONH COOH

OH

CH 2 OH

COOH

OH

CH 2

OH

CH 3

  • CONH COOH

OH

CH 2 OH

O

O

O

e) Azúcares esterificados. Los azúcares pueden esteri-

ficarse por reacción de algún grupo hidroxilo con

ácido fosfórico o sulfúrico. Los azúcares fosfato tie-

nen gran importancia para el metabolismo, y partici-

pan en las rutas, tanto de degradación como de bio-

síntesis de los polisacáridos. También se encuentran

en los ácidos nucleicos (véase el Cap. 8) y de varias

coenzimas (véase el Cap. 9). Los ésteres sulfúricos

participan menos en el metabolismo, y más en la

estructura de polisacáridos de tejidos mineralizados

y fibrosos.

5.6 EL ENLACE GLICOSÍDICO

5.6.1 Naturaleza del enlace

Genéricamente, los hemiacetales pueden reaccionar, a tra-

vés del hidroxilo libre que tienen en su carbono anomérico,

con hidroxilos de otro alcohol para dar lugar al enlace ace-

tálico (Fig. 5-11). En el caso de los hidratos de carbono,

este enlace se nombra enlace glicosídico, y el compuesto

resultante se llama glicósido. Como el carbono anomérico

tiene dos configuraciones, el enlace glicosídico puede ser

de dos tipos, y.

Algunos glicósidos derivados de la D-glucosa (por tanto,

glucósidos) tienen importancia farmacológica. Por citar algu-

nos, la florricina se obtiene de la corteza del peral e inhibe la

reabsorción de la glucosa en el riñón, ocasionando glucosu-

ria, mientras que la ouabaína es un glucósido de los deno-

minados cardíacos, que contiene un alcohol de naturaleza

esteroide (véase el Cap. 6) e inhiben la bomba iónica ATP-

asa Na

/K

(véase el Cap. 10), afectando la contracción del

músculo cardíaco.

En realidad, el enlace glicosídico no es exclusivo del

átomo de oxígeno, y en algunos casos se forma con grupos

nitrogenados. El ejemplo más abundante de ello es el enlace

N-glicosídico, se encuentra en los nucleósidos y nucleótidos,

donde el carbono anomérico de la pentosa se une a uno de los

nitrógenos presentes en la base (normalmente, con configu-

ración (véase el Cap. 8).

68

Est ruct uras y f unc i ones de las biomolécul as

Tabla 5-2. Riqueza en Neu5Gc en algunos alimentos

Atún 32 0.1 0.03 27

Pollo 76 0.1 0.08 27

Leche de vaca 262 3 7.9 710

Mantequilla 40 3 1.2 45

Queso de vaca 160 4 6.4 600

Cordero 101 18 18.2 4860

Cerdo 134 19 25.5 5130

Queso de cabra 95 42 39.9 5550

Ternera 80 40 30.1 11600

Enlace acetálico (glicosídico) y formación de

acetales (glicósidos). Si el alcohol R 3 es también un azúcar, el

producto obtenido es un oligosacárido.

Enlace acetálico

Hemiacetal + Alcohol Acetal

H

OR 2

R 1 C O H HO R 3

H

OR 2

R 1 C O R 3

R 3

CH 2

OH

OH O

CH 2

OH

O

O R 3

HO

La celulosa constituye la biomolécula más abundante de la

naturaleza, ya que contiene el 50% del carbono orgánico de la

biosfera (constituye el 50% de la madera y casi el 100% del

algodón). Está formada por cadenas lineales de masa molecu-

lar de entre 200 y 400 kDa, compuestas por unidades de D-glu-

cosa unidas por enlaces (1 4) (Fig. 5-14). Estos enlaces no

son hidrolizados por las enzimas digestivas humanas, lo que

explica que la celulosa no sea digerible. Los rumiantes sí la

digieren, gracias a la acción de celulasas de su flora bacteriana.

La quitina es muy semejante a la celulosa, con enlaces

glicosídicos (1 4) y cadenas lineales, pero la unidad del

polímero es la N-acetil-2-D-glucosamina (Fig. 5-14).

5.8.2 Heteropolisacáridos

Estos polisacáridos tienen funciones estructurales, y suelen

estar formados por unidades de ácidos urónicos y aminoazú-

cares acetilados, unidos de forma alternante por enlaces de

tipo. Sin embargo, a veces contienen monosacáridos neu-

tros o modificados con grupos sulfato. Se denominan tam-

bién glicosaminoglicanos o mucopolisacáridos, pero, fre-

cuentemente, se encuentran unidos en forma covalente a una

cadena proteica, formando proteoglicanos, tal como se des-

cribe en el Capítulo 34, donde se puede encontrar una des-

cripción más detallada de este tipo de estructuras complejas.

70

Est ruct uras y f unc i ones de las biomolécul as

Estructura de los 2 componentes del almidón, la

amilasa lineal y la amilopectina ramificada. Obsérvense los

enlaces glicosídicos

(1 4) (1 4)

Glucosa Glucosa Glucosa

Amilasa

(1 6)

Amilopectina

O O

O O O

O

CH 2 CH OH 2 CH OH 2 OH

O

CH 2 OH

O O

O O O

O

CH 2 CH OH 2 OH

O

CH 2

Estructura de los homopolisacáridos estructura-

les celulosa y quitina. Obsérvense los enlaces glicosídicos

(1 4)

Glucosa Glucosa Glucosa

CELULOSA

O

(1 4)

(1 4)

QUITINA

(1 4)

NAcGlcNH 2 NAcGlcNH 2 NAcGlcNH 2

O O O

CH 2 OH CH 2 OH CH 2 OH

O

O O O

CH 2

OH CH 2

OH CH 2

OH

O

NHCO - CH 3

NHCO - CH 3

NHCO - CH 3

O

O O

Hidratos de c arbono

71

  • Los hidratos de carbono son biomoléculas con unidades

que, desde el punto de vista de química orgánica, pue-

den considerarse aldehídos o cetonas (aldosas o ceto-

sas), con funciones alcohol en el resto de sus carbonos.

Las unidades más abundantes son de 5 ó 6 carbonos

(pentosas y hexosas).

  • La existencia de los grupos hidroxilo da lugar a que los

carbonos sean asimétricos y, por tanto, tengan actividad

óptica. Las combinaciones de configuraciones de cada

carbono asimétrico dan lugar a una gran cantidad de isó-

meros, aunque sólo unos pocos tienen importancia

metabólica.

  • En función de la configuración del último carbono asi-

métrico, se establecen dos familias, D y L. Los monosa-

cáridos más abundantes e importantes son de la serie D.

  • La representación de las unidades se realiza básicamen-

te en forma abierta (Fischer) o cíclica (Haworth). En la

cíclica se forma un enlace hemiacetálico, que es rever-

sible y da lugar a la formación de dos anómeros y la

posibilidad de mutarrotación entre ellos cuando se

encuentran en disolución.

  • Las unidades pueden sufrir distintas transformaciones

químicas, dando lugar a gran cantidad de derivados. Los

de más importancia biológica son los alditoles, desoxia-

zúcares, aminoazúcares, ácidos aldónicos y urónicos y

fosfoazúcares.

  • Al formarse hidratos de carbono más complejos, según

el número de unidades que posean se clasifican en

monosacáridos, oligosacáridos y polisacáridos. La

unión de unidades a otros tipos de biomoléculas da lugar

a glicoconjugados.

  • En estos compuestos, el enlace que se forma se denomi-

na glicosídico. Este enlace tiene dos configuraciones

posibles (alfa, , y beta, ) y da lugar a estructuras line-

ales o ramificadas según la posición del grupo alcohol

que reacciona, generalmente con un carbono anomérico.

RESUMEN