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importancia de la radiación ionizante
Tipo: Resúmenes
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La radiación ionizante es una forma de energía que los átomos emiten en forma de ondas electromagnéticas (como rayos gamma o rayos X) o partículas (como alfa, beta o neutrones). Este fenómeno de desintegración espontánea de los átomos se conoce como radiactividad, y la energía liberada se presenta como radiación ionizante. Los elementos inestables que se desintegran y emiten radiación ionizante son llamados radionúclidos. Cada radionúclido se distingue por su semivida, así como por el tipo y la energía de la radiación que emite. (Organización Mundial de la Salud, 2023) EFECTOS NOCIVOS EN LOS TEJIDOS La afectación de la radiación en órganos y tejidos depende de la dosis absorbida, medida en grays (Gy), del tipo de radiación y de la sensibilidad de cada tejido u órgano. Para estimar el riesgo de daño causado por la radiación ionizante, se emplea la dosis efectiva, expresada en sieverts (Sv), la cual considera tanto la naturaleza de la radiación como la vulnerabilidad de los tejidos. Esta medida permite evaluar el impacto potencial de la exposición. (Organización Mundial de la Salud, 2023) Otro aspecto fundamental es la velocidad con la que se recibe la radiación, conocida como tasa de dosis, que se cuantifica en microsieverts por hora (μSv/h) o milisieverts por año (mSv/año). (Organización Mundial de la Salud, 2023) Si la radiación excede ciertos límites, puede comprometer el funcionamiento de órganos y tejidos, generando efectos agudos como enrojecimiento de la piel, pérdida de cabello, quemaduras por radiación o síndrome de irradiación aguda. La severidad de estos efectos aumenta con el incremento de la dosis y la tasa de dosis. (Organización Mundial de la Salud,
Los efectos nocivos de las radiaciones ionizantes se clasifican en somáticos y hereditarios. Los somáticos afectan directamente al individuo expuesto, mientras que los hereditarios se manifiestan en su descendencia. Ambos pueden dividirse en estocásticos y determinísticos (o no estocásticos). (Efectos biológicos de las radiaciones ionizantes, 2020)
Los efectos estocásticos se caracterizan porque la probabilidad de que ocurran está relacionada con la dosis absorbida, pero no su intensidad. Además, no se ha establecido con certeza si tienen un umbral. Entre los más relevantes se encuentran los efectos hereditarios y la carcinogénesis, esta última siendo un daño somático fundamental en la protección radiológica. Los efectos determinísticos son aquellos cuya gravedad está relacionada con la dosis absorbida y que solo aparecen cuando se supera un umbral específico. Entre los principales ejemplos se encuentran las reacciones agudas a la radiación, la radiodermitis y sus secuelas, las alteraciones en órganos provocadas por daño vascular inducido por radiación y el desarrollo de cataratas en el cristalino. (Efectos biológicos de las radiaciones ionizantes,
Los efectos determinísticos más significativos en órganos y tejidos se deben al daño celular y a la disminución de su capacidad reproductiva. Su correcto funcionamiento está vinculado al grado de diferenciación celular, el cual depende del sistema de renovación al que pertenecen. Este sistema mantiene un equilibrio entre la generación, proliferación, especialización y eliminación de células. En general, los tejidos con una alta tasa de renovación son los más propensos a sufrir efectos determinísticos; por esta razón, la piel y los tejidos hematopoyéticos son los más vulnerables a la radiación, mientras que las células del tejido nervioso y muscular muestran una mayor resistencia. Figura 1. Lesión en la cadena de ADN.
➢ Síndrome cerebrovascular: compromete el cerebro y el sistema nervioso. Se produce cuando la dosis total de radiación supera los 20-30 Gy. El individuo manifiesta rápidamente confusión, náuseas, vómitos, diarrea sanguinolenta, temblores y choque. En unas horas se produce un descenso de la presión arterial, acompañado de convulsiones. (Bushberg, 2022) La enfermedad por radiación aguda se desarrolla típicamente en tres fases: ➢ Aparecen síntomas iniciales como náuseas, pérdida de apetito, vómitos, fatiga y, en exposiciones muy altas, diarrea (conocidos como "pródromos"). ➢ Un período de latencia, durante el cual no se manifiestan síntomas. ➢ Se presentan diversos síntomas (síndromes), que dependen de la cantidad de radiación recibida. El tipo de síndrome, su intensidad y su velocidad de evolución estarán determinados por la dosis de radiación. Con dosis mayores, los síntomas surgen más rápidamente, avanzan con mayor rapidez (como pasar de los síntomas prodrómicos a síndromes más complejos) y son más severos. (Bushberg, 2022) Lesión local por radiación La radioterapia contra el cáncer es una de las causas más frecuentes de lesiones producidas por radiación local. Los síntomas dependen de la cantidad de radiación, la velocidad a la que se administra y el área del cuerpo tratada. (Bushberg, 2022) Pueden sobrevenir náuseas, vómitos y pérdida de apetito durante, o justo después, de una irradiación del cerebro o el abdomen. Una cantidad importante de radiación sobre una zona limitada del cuerpo a menudo lesiona la piel que recubre esa zona. Las alteraciones cutáneas comprenden caída del cabello, enrojecimiento, descamación, úlceras y, posiblemente, adelgazamiento de la piel y dilatación de los vasos sanguíneos justo debajo de la superficie de la piel (venas en forma de araña). La radiación de la boca y la mandíbula puede causar sequedad permanente en la boca, lo cual tiene como resultado un mayor número de caries dentales y lesiones de la mandíbula. La radiación en los pulmones puede causar inflamación (neumonitis por radiación). A grandes dosis puede causar graves cicatrizaciones (fibrosis) del
tejido pulmonar, lo cual puede producir dificultad respiratoria y posteriormente la muerte. (Bushberg, 2022) El corazón y su envoltura protectora (pericardio) pueden inflamarse tras una radiación extensa sobre el tórax, produciendo síntomas como dolor torácico y dificultad respiratoria. Dosis elevadas de radiación acumuladas en la médula espinal pueden causar una lesión muy grave que provoca parálisis, incontinencia y pérdida de sensibilidad. La radiación extensa sobre el abdomen (administrada contra el cáncer de ganglios linfáticos, testículos u ovarios) puede causar úlceras crónicas, cicatrización y estrechamiento o perforación intestinal, provocando síntomas como dolor abdominal, vómitos, que pueden ser sanguinolentos, y heces oscuras. (Bushberg, 2022)