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LOs inicios de la reforma agraria Bolivia
Tipo: Esquemas y mapas conceptuales
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La Reforma Agraria es el cambio de una estructura agraria a otra o, más propiamente, su proceso (Gutelman 1978). En Bolivia, en el largo periodo de 50 años, se pasó de una estructura donde predominaba la hacienda feudal, seguida de la comunidad originaria y muy secundariamente la pequeña producción parcelaria, toda ella articulada al capitalismo minero (Paz 1987), a otra donde la hegemonía la ejerce la empresa agraria que, siendo el 10% de las unidades agropecuarias, monopoliza el 90% de la tierra, frente a la pequeña producción parcelaria de los campesinos que, representando el 90% de los productores, sólo tiene acceso al 10% de la tierra. La empresa agraria está dominantemente vinculada al mercado externo y los campesinos al mercado interno (Urioste 1992). La estructura agraria anterior a la revolución nacional estaba compuesta por 8137 grandes y medianas haciendas, con colonos que trabajaban gratuitamente las tierras de dominio del patrón (con muy pocas excepciones allí donde existía escasez de fuerza de trabajo). Coexistían con la hacienda 3.779 comunidades originarias, ubicadas sobre todo en el altiplano, que combinaban la propiedad privada de las sayañas con la propiedad comunitaria de las aynocas (de uso privado rotatorio). La pequeña producción campesina sólo era una minoría localizada en los valles y algo del oriente (INE 1985). La hacienda monopolizaba la venta de la producción destinada al mercado de las ciudades y centros mineros. Sus ganancias no se invertían en la agricultura sino que eran desviadas a la minería, dando lugar al surgimiento del capitalismo minero (mediando el comercio y la banca), en la segunda mitad del siglo XIX (Rodríguez 1978). A finales del mismo siglo, se establece la explotación extractiva de la goma en el norte de Bolivia, basada en la subsunción formal del trabajador al capital. Indígenas reclutados de la amazonía y enganchados de la frontera fueron subordinados al capital mediante un salario de deuda anticipada que retenía la fuerza de trabajo para la pica de la goma y la recolección de la castaña (Pacheco 1992). Por la conquista, la formación de misiones, las guerras (Acre y Chaco), el establecimiento de barracas gomeras y de haciendas ganaderas, los pueblos indígenas de las tierras bajas del oriente fueron reducidos a una cuarta parte de su población original (250.000 de 1.000.000 de habitantes). También fueron marginados a la selva y a tierras no aptas para la ganadería y la agricultura (Riester 1994). Recién en las décadas del 80 y 90 del siglo XX, estos pueblos han sido considerados como parte integrante de la estructura agraria boliviana. En el largo proceso de vigencia del capitalismo de estado (1952-1985), bajo su protección legal, financiera y técnica, la empresa agropecuaria y forestal es fortalecida sobre todo en el oriente boliviano. Legalmente, se consolida la mediana y gran propiedad. Financieramente, se destina el crédito de fomento casi exclusivamente a productos para la agroindustria. La infraestructura, la investigación y la extensión agrícola también privilegiaron el desarrollo de productos que sustituyeran las importaciones alimentarias y que pudiesen luego ser exportados. Los casos paradigmáticos de apoyo estatal son, primero, la caña de azúcar en Santa Cruz y la ganadería bovina en el Beni y, posteriormente, las oleaginosas y cereales, también en Santa Cruz. Esta Política, en general, llegó a constituir una fracción de la clase dominante de gran poder que hasta ahora influye en las determinaciones del Estado (Ybarnegaray 1992).
indígenas de las tierras bajas del oriente, ya que su principal ocupación es la agropecuaria (Paz 1998).